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	<title>Baka-Tsuki - User contributions [en]</title>
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		<id>https://www.baka-tsuki.org/project/index.php?title=Golden_Time:Volumen1_Cap%C3%ADtulo1&amp;diff=166694</id>
		<title>Golden Time:Volumen1 Capítulo1</title>
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		<updated>2012-07-04T16:24:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;157.88.124.10: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;noinclude&amp;gt;==Golden Time 1: Capítulo 1==&amp;lt;/noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
===Capítulo 1===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Golden Time vol01 015.jpg|thumb]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tada Banri corría medio llorando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las calles de Tokio a la una de la madrugada, a pesar de ser &amp;quot;Tokio&amp;quot;, estaban completamente a oscuras y sin rastro alguno de vida, ni siquiera una lucecita en alguna ventana. Durante el día de hoy (es decir, ayer ya), aun siendo solo abril, no vestía más que una camiseta y andaba por ahí bebiendo café con hielo, diciendo para sí, &amp;quot;esto es por el calentamiento global&amp;quot;. Mas ahora temblaba de frio y nervios. Resguardaba sus manos tirando hacia abajo de las mangas de la ligera sudadera, y sus inconstantes pisadas hacía un sonido de palmetas al chocar las sandalias contra sus piés desnudos, de cualquier forma, si consiguiera llegar hasta la calle principal todo se arreglaría... Todo iría bien. Deseaba que ocurriera, y corría con toda su alma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Un joven a punto de cumplir los diecinueve no debería andar por ahí corriendo de noche por la calle gimoteando...&amp;quot; Pensé, pero entendía bien el estado de ánimo de Banri.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si estuviera en su misma situación, también lloraría.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegó a la capital acompañado de su madre, que para ayudar a su hijo que comenzaba a vivir sólo, se había preocupado de los muebles de la casa, los electrodomésticos, el gas, el agua, la electrícidad y todo lo demás. Los pequeños detalles que quedaban ya estaban arreglados, y volvía a casa esa misma tarde hacia &amp;lt;span class=&amp;quot;plainlinks&amp;quot;&amp;gt;[http://en.wikipedia.org/wiki/Hikari_(train) Hikari]&amp;lt;/span&amp;gt; en el tren bala.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así es como, finalmente, comenzó la primera noche de su vida independiente.  Tan solo esta noche le separaba de la ceremonia de entrada en la universidad de mañana. Aquella noche, ya muy tarde, casi al filo de las doce e incapaz de conciliar el sueño por las preocupaciones, hizo lo que suponía que hacía cualquier tokiota cuando quería distraerse: ir de una tienda de 24 horas a otra, la cuestión es que se perdió entre las calles. Peor aún, parece ser que, de algún modo, había perdido la llave de su nuevo hogar. En cualquier caso, no estaba en el bolsillo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Banri se plantó de improviso, y deshizo el camino por el que había venido. A un lado del camino halló un mapa del área residencial. &amp;quot;Salvado&amp;quot;,  dijo para sí según se aproximaba y buscaba con la mirada el edificio en donde vivía ahora, &amp;quot;Motomachi&amp;quot;, y trazó una línea con su dedo desde el lugar &amp;quot;usted está aquí&amp;quot;. Al final, una vez se hallaba de nuevo enfrente del bloque de casas, volvío a intentar llegar a la tienda, en busca de sus llaves.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero... bahh, ya vale.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si mi voz pudiera llegar hasta Banri, le diría &amp;quot;Pero mira bien el mapa. ¡Ese &#039;Motomachi&#039; es el &#039;Motomachi&#039; del barrio de al lado!&amp;quot; . O mejor, le diría, &amp;quot;Te las has dejado en el mismísimo apartamento, ¡se te ha olvidado cerrar con llave! ¡Están en la habitación!&amp;quot;  Por desgracia, no puedo hacerlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el momento, todo lo que puedo hacer es rezar por él para que consiga de alguna manera llegar al apartamento y echarse a dormir cuanto antes para poder sobrevivir a la ceremonia de entrada de mañana sin mayores problemas. ¿Pero de verdad es tan importante ese único día de tu vida? ¿la ceremonia de entrada en la universidad para los nuevos estudiantes? Fijaos si lo es, que incluso un alma vagabunda como la mía puede entenderlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no me imaginaba que pudiera ocurrir que las almas de las personas, incluso después de abandonar el cuerpo, pudieran sobrevivir por sí mismas y permanecer en este mundo para vigilar a nadie. Este lado de la realidad estaba oculto, y sólo ahora lo he descubierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Soy, para que lo entendáis, un fantasma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamé en su momento, Tada Banri.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya nadie puede oír esta voz nuca más, ni nadie sabe que existo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No hago más que quedarme mirando a este nuevo Tada Banri que continúa vivo, aunque yo, su espíritu haya escapado de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Joven, qué pasa---, qué pasa a estas horas---&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Súbitamente, el Tada Banri vivo se volvió y quedó deslumbrado por una luz que le daba directamente en los ojos, congelándolo lo mismo que un ciervo por las luces de un coche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Ah, es... Yo, estoy perdido...&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¿Tienes alguna identificación?, ¿un pasaporte?, ¿cualquier documento que te identifique?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Eh, ah, uf...&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así empezó el primerr interrogatorio policial de su vida. Esta iba a ser una larga noche. ¿Esto es lo que llaman una crisis? ¿Podría ser un regalo de dios? En lo que respecta a Banri, nunca puede saberse a ciencia cierta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;span style=&amp;quot;font-size: 300%;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;center&amp;gt;* * *&amp;lt;/center&amp;gt;&amp;lt;/span&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada pequeña cosa y todo a la vez, este era su estado de ánimo, una &amp;quot;Gran Turbación&amp;quot;, pensaba Banri mirando en derredor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tiempo, pese a todo, era magnífico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tormenta de pétalos cerezo cayendo del nítido cielo azul bailó a su alrededor con entusiasmo, como queriendo consumir su último aliento del modo más vistoso posible. El auditorio, situado entre varios bloques grises de oficinas, pareció darle la bienvenida en este gran momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La imagen parecía como sacada de un cuadro. Brotes de cerezo contra el cielo de abril. Jóvenes reuniéndose para las ceremonias de bienvenida. Tanto hombres como mujeres con su traje nuevo y sus zapatos de piel, con sus francas sonrisas por todas partes, anticipándose a la vida universitaria. Banri se sentía como tratando de escapar de aquella esquina anodina del cuadro, donde todavía se encontraba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Delante de sus ojos pasaba un flujo constante de animadas conversaciones. La entrada del auditorio caía bajo el alero de la construcción. En ese momento, Banri y todos los demás vestían los mismos trajes nuevecitos y los mismos zapatos relucientes, llevando en sus manos los sobres con los nombres de sus compañeros. Con ojeras bajo sus ojos por la falta de sueño, no tenía el aspecto del típico novato. Su patilla derecha se curvaba en un extraño ángulo y algunos mechones de pelo se enganchaban en la oreja, estorbando, molestándole.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pudo meterse en la cama hasta las tres de la mañana. Todo había sido un despropósito desde ayer por la noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se le había metido en la cabeza, entrada la noche, ir a comprar algo, se había perdido en un vecindario extraño (¡solemne tontería!), había gozado del trato de unos policías de la zona, explicó su situación y había sido conducido de vuelta a su apartamento, consiguió conciliar el sueño con grandes dificultades, pero por los nervios, se despertó a las seis de la mañana. Aun así, pensó, es mejor que quedarse dormido, mientras se vestía lentamente y calentaba algo de arroz que dejó su madre en la nevera, después desayunó. Tras darse una ducha, se secó el pelo ya sentado en el borde de la cama. No debería haber hecho aquello. Su cuerpo templado ya por el calor de la ducha, sobre las mullidas y confortables sábanas todavía calientes, se reclinó poco a poco sin querer. Ni siquiera recordó haber cerrado los ojos. &amp;quot;Eh... Qué narices... Y ahora qué hago...&amp;quot;, se dijo al darse cuenta de que ya eran las nueve pasadas. La ceremonia de apertura comenzaba a las diez de la mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Temblando como un giñol, cayó preso del pánico frente al espejo, tenía el pelo hecho una birria por haberse dormido con él húmedo, pero ya no tenía tiempo de volverlo a lavar. Se lo apañó con el secador como pudo, se coló dentro del traje y salió despedido del apartamento. Ahora sí que estaba de verdad a punto de llorar. Dos trenes más tarde de lo que debía, los zapatos bien, pero los calcetines equivocados. Sin darse cuenta siquiera, se había puesto los de correr. Y como es lógico, con sus zapatos nuevos aún duros, cuando se sentó, notó la corriente de aire que rondaba los tobillos. Se sintió realmente impotente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dió un esprint desde la estación, y mal que bien consiguió llegar a la ceremonia de bienvenida a tiempo. Tras sentarse en su sitio, se arregló y aguantó como un perfecto novato mientras se daba la bienvenida a los visitantes, a pesar de verse desvinculado de la gran ocasión. Y no era por falta de sueño, ni por los pelos revueltos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era porque se dió cuenta de que era el único que estaba completamente solo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No era que se mantuviera al margen para observar la escena: el sitio estaba repleto de gente hablando una con otra. Era porque todos tenían alguien con quien hablar.  Como si hubieran venido todos a la vez del mismo instituto, ya habían formado grupos de amigos, chicos y chicas juntos, y de no ser así es que se encontraban sentados con sus padres. Por lo general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¡Los padres de hoy en día no van a las ceremonias de bienvenida a la universidad!&amp;quot; &amp;quot;Vale en la &amp;lt;span class=&amp;quot;plainlinks&amp;quot;&amp;gt;[http://en.wikipedia.org/wiki/University_of_Tokyo Toudai]&amp;lt;/span&amp;gt;, pero aquí es pasarse un poco. ¡Todo el mundo va a pensar que soy un niño mimado!&amp;quot; &amp;quot;¡Qué tontería!&amp;quot; &amp;quot;¡Te digo que los padres no vienen a las ceremonias de entrada!&amp;quot; A fuerza de quejarse, la madre de Banri había se había vuelto a casa un día antes de la cuenta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Continuará...)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
{| border=&amp;quot;1&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;5&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;0&amp;quot; style=&amp;quot;margin: 1em 1em 1em 0; background: #f9f9f9; border: 1px #aaaaaa solid; padding: 0.2em; border-collapse: collapse;&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Back to [[Golden Time:Volume1 Prologue|Prologue]]&lt;br /&gt;
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|-&lt;br /&gt;
|}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>157.88.124.10</name></author>
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		<id>https://www.baka-tsuki.org/project/index.php?title=Golden_Time:Volumen1_Pr%C3%B3logo&amp;diff=166335</id>
		<title>Golden Time:Volumen1 Prólogo</title>
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		<updated>2012-07-03T16:38:16Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;157.88.124.10: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;noinclude&amp;gt;==Golden Time 1: Prólogo==&amp;lt;/noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
===Prólogo===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Kuwaa~n... aanaan iya aaaaan... ufuu~n...&amp;quot;, como era costumbre, cuando el sonido extrañamente erótico de la estúpida campana sonó tras él, Banri, a la cabeza del grupo, se encontraba a medio camino sobre el puente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Lo siento, ¿vamos demasiado rápido hoy?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Él se volvió hacia atrás para mirar a la vicecapitana del club, quien corría justo trás él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Sí, vayamos un poco más despacio&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras se sacaba la coleta, que se había colado por entre el cuello del uniforme, la vicecapitana también se giró hacía atrás para mirar a los demás miembros del club, que corrían detrás de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De haber ido andando, habrían oído las seductoras campanadas hacia el primer cuarto del puente. La secretaria del club, Kanada-san, cerraba la fila sobre su bicicleta ocupándose de los estudiantes de primero (que todavía no estaban en forma) para no dejarlos atrás, y golpeó la campana para indicar que se hallaban hacia la mitad del recorrido normal de cuarenta minutos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Esa cam...pa...nadaaa...,&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Vieneee deeee,&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Kanadaaaaa!&amp;quot;  ...Con un micrófono imaginario en su mano izquierda, y moviendo la derecha a ritmo de rock, Banri y la vicecapitana cantaban a coro.  &amp;quot;Los senpai son idiotas!&amp;quot;, dijo uno de segundo que iba por detrás mientras les miraba fríamente. Otro, también de segundo decía mientras les miraba con cara de póquer &amp;quot;Todos los días lo mismo ¿no?&amp;quot; Daba igual si diera vergüenza oírlos, o los de primero estuvieran hartos, no había nada que hacer. Mientras miraba a la secretaria Banri le comentó &amp;quot;Todo bien por ahí, ¿no?&amp;quot; y siguiéndole la corriente le contestó la vicecapitana mientras asentía &amp;quot;Perfecto&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Banri y demás miembros del club de atletismo pasaban todos los días por ese puente, el que era el &amp;lt;span class=&amp;quot;plainlinks&amp;quot;&amp;gt;[http://exploreshizuoka.blogspot.com/2010/09/horai-bashi-worlds-longest-wooden.html &amp;quot;el puente de madera más largo de todo Japón&amp;quot;]&amp;lt;/span&amp;gt;. Y aunque él era de allí, no tenía más remedio que reconocer: que era largo de verdad. Un ancho río separaba este lado (el de las montañas) del otro lado (el del mar), que podía sentirse desde la lejanía. Ahora más que nunca, el paisaje se veía enborronado por el polvoriento viento primaveral y, además de trémulo, parecía aún más distante. Dada la longitud del puente, le habían dedicado hasta un programa de televisión hacía unos diez años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apartir de ahí, os podéis imaginar lo que vino ¡la locura del puente! El ayuntamiento se embarcó en la ola y apostó por el &amp;quot;¡Vamos a hacer que los turistas, que seguro van a venir, se vayan bien contentos!&amp;quot; Después de una reunión tras otra, al final, plantaron varias estatuas de &amp;lt;span class=&amp;quot;plainlinks&amp;quot;&amp;gt;[http://es.wikipedia.org/wiki/Siete_Dioses_de_la_Fortuna &amp;quot;Los Siete Dioses de la Fortuna&amp;quot;]&amp;lt;/span&amp;gt; en la parte del puente del lado de las montañas. Las pequeñas estatuillas, del tamaño de un niño, se dispusieron bordeando un camino de montaña bastante empinado, formando una pequeña ruta de senderismo suficientemente fácil. Justo antes del linde formado por el puente y los árboles cortados al final del camino, &amp;lt;span class=&amp;quot;plainlinks&amp;quot;&amp;gt; [http://en.wikipedia.org/wiki/Fukurokuju Fukurokuju]&amp;lt;/span&amp;gt;, se colgó una enorme campana, para extender con su sonido la buena fortuna sobre la otra orilla. Al lado, había un mazo colgado como diciendo &amp;quot;Por favor, haga sonar la campana&amp;quot;. El que la campana tañera con un sonido extrañamente sensual era algo que no tenía arreglo, &amp;quot;Bueno, esto es lo que hay&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuestión es que, los pocos turistas que venían estaban tan distraídos haciendo fotos de las vistas desde el puente, que los únicos visitantes de las estatuas eran los perros del vecindario cuando andaban por ahí, o los del equipo de atletismo del instituto cuando salían a entrenar. Como es lógico, los perros no podían darle a la campana, y la única que producía tan obsceno ruido al tañer la campana era Kanada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¿Oye? ¿Qué le pasa a ese tipo?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Banri señalaba a alguien, después de aflojar el paso y volverse hacia atrás. &amp;quot;¿Oye? ¿Qué?&amp;quot; preguntó sorprendida la vicecapitana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Ahí, mira... No parece que se encuentre bien, ¿le pasará algo?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sobre el mismo puente, un poco más adelante del grupo de Banri, había un hombre con una chaqueta caqui agachado. Se apoyaba contra la barandilla a la altura de la rodilla como si a penas pudiera sostenerse por sí mismo. Banri se le quedó mirando de medio lado, pero no sabía si decirle algo, mientras pensaba &amp;quot;Esto me da mala espina...&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ese preciso instante, al pasar a su lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sus ojos se encontraron de refilón, en silencio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquel hombre, en cuclillas como borracho perdido, o quizás llorando, o a lo mejor enfermo de repente, se cubrió la cara con ambas manos y echó un vistazo a Banri através de un hueco entre sus dedos. En el dorso de su mano, un único y misterioso símbolo, algo así como un &amp;quot;wa&amp;quot; o un &amp;quot;re&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;En japonés, わ (wa) y れ (re) se parecen.&amp;lt;/ref&amp;gt;, palpitaba con una ténue luz amarillenta que no hubiera notado de no haber parpadeado. No pudo leerlo bien, pero el caso es que los ojos del hombre estaban completamente abiertos por la sorpresa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se quedó perplejo, puesto que por donde medio asomaba su nariz había una extraña...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¡Eeeh, eh!&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como había estado mirando de medio lado todo el tiempo, perdió el equilibrio y tropezó hacia atrás unos pasos. No le gustaba nada que le vieran así.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¡Banri!&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llamó la vicecapitana, sorprendida también. Le dió un codazo a su vez en el cortavientos a la altura del codo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;¡Ten cuidado! ¿Qué pasa?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Es que, había algo en el tipo ese... ¿¡qué!? ¿¡no fastidies!?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como anonadado, Banri retrocedió parpadeando mientras buscaba al tipo al lado del que acababa de pasar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba viendo visiones, o soñaba despierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de las veces que miró a un lado y a otro, el triste fantasma no aparecía por ningún lado. De repente, no estaba allí. Simplemente, desapareció.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Era su propia imaginación? ¿una alucinación? no, o quizás, no... ¿se cayó por el puente?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas no se oyó sonido alguno de nada que cayera en el agua.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;p style=&amp;quot;margin: 32px 0 0; font-size:125%; font-weight:bold;&amp;quot;&amp;gt;Notes:&amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
{| border=&amp;quot;1&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;5&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;0&amp;quot; style=&amp;quot;margin: 1em 1em 1em 0; background: #f9f9f9; border: 1px #aaaaaa solid; padding: 0.2em; border-collapse: collapse;&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
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|-&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
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		<author><name>157.88.124.10</name></author>
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