Editing
The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Bonus Parte 2
Jump to navigation
Jump to search
Warning:
You are not logged in. Your IP address will be publicly visible if you make any edits. If you
log in
or
create an account
, your edits will be attributed to your username, along with other benefits.
Anti-spam check. Do
not
fill this in!
'''''Mishima Jun.''''' [[Image:Zashiki_Bonus_Track2.png|right|400px]] Superintendente jefe de la Agencia Nacional de Policía, ocupa aproximadamente el tercer puesto en la jerarquía, justo por debajo del Comisionado General. Es un hombre apuesto y un solterón empedernido. Es una figura misteriosa que brinda apoyo entre bastidores al detective Uchimaku Hayabusa(uno de los protagonistas de la historia) y mantiene vínculos con "Majina", el antiguo líder del grupo paranormal Hyakki Yakou. Aunque en la historia se muestra algo encantador, parece incapaz de desafiar a Hishigami Shikimi, quien, a pesar de su baja estatura, es quien tiene la sartén por el mango en cuanto a la dinámica de poder, ¿no les parece? ¿Eh? ¿Estás hablando de mí? ¡Vamos! No creo haber tenido una vida lo suficientemente grandiosa como para merecer ser contada. Bueno, logré establecer esa agencia de investigación especializada en los Youkai que tanto tiempo quise, y es cierto que te he confiado el mando a ti. Supongo que puedo permitirme abrirme un poco. Dicho esto, en realidad no soy nada del otro mundo. Como sabes, soy un oficial de élite de la Agencia Nacional de Policía. Aunque me da vergüenza decirlo en voz alta. Y, como tú también eres policía, conoces bien cómo funciona la organización. Los policías se clasifican en las categorías de “con carrera”, “carrera a medias” y “sin carrera”. Para ser sincero... Me hice policía por pura inercia. Mis padres eran funcionarios: uno en el Ministerio de Justicia y el otro en el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca. Fueron figuras clave detrás de la política de las Villas Intelectuales; ya sabes, esa política famosa por sus marcas agrícolas de altísima calidad. Pero la idea de seguir ese camino turbio y propio de los adultos no me atraía. Al mismo tiempo, tenía la arrogancia de pensar que entrar en una empresa privada convencional resultaba demasiado inestable, como si el suelo pudiera caer bajo mis pies. Así que terminé aspirando a convertirme en un policía de carrera administrativa. Así es como terminé aspirando a convertirme en un burócrata policial. Es una razón bastante simple, ¿verdad? Siento un profundo respeto por alguien como tú, que se enfrenta a crímenes atroces a diario. Además, mi plan ni siquiera salió bien. Yo daba por hecho que cualquiera con el título de “policía” sería una persona íntegra y honesta, pero... bueno, resultó que no era así en absoluto. Al final, todo es un lío turbio y sórdido allá donde vayas, ¿no? ¡Ja, ja, ja! En fin... Para un oficial con aspiraciones de ascender rápidamente a la cima, el primer paso consiste en ser enviado a las provincias para aprender los gajes del oficio sobre el terreno. Eso sí, en realidad no te dejan hacer ningún trabajo de importancia. ¿Se debe a que no hay tareas adecuadas para un novato absoluto? No; la razón es que si, por una remota casualidad, te vieras envuelto en un forcejeo con un sospechoso y terminaras apuñalado, se convertiría en un incidente de gran magnitud. En esencia, se trata de un curso de formación práctica. La idea es que aprendas el oficio policial y cómo gestionar a un grupo numeroso de personas. En ese sentido, no difiere del mundo empresarial. Ya sabes cómo funciona: si entras a trabajar en un gran fabricante de electrónica, el sistema suele hacer que pases el primer año formándote en una tienda minorista. Dicho esto, en lo que respecta estrictamente al rango, eres inspector adjunto desde el mismo momento en que te incorporas. Si reunieras a suficientes sargentos y agentes, técnicamente podrías dirigir una pequeña unidad. A mí me destinaron a una zona rural remota de Kyushu. Jaja, supongo que te parecerá un cambio drástico, viniendo de alguien que actualmente trabaja en el Departamento de Policía Metropolitana y que vela por la seguridad de Tokio, pero la jurisdicción de la Agencia Nacional de Policía abarca todo el país. No era un destino famoso donde toda la región sirviera de punto de referencia, como Kioto o Nara. Aun así, era un pueblo con un ambiente relajado, y no me importaba. Tampoco ocurría nada escandaloso ni sensacional allí. Bueno, supongo que no se podía esperar nada peligroso en un lugar elegido para la formación de nuevos empleados. Aun así, al principio estaba bastante tenso, hasta que me acostumbré. Luego, después de dos o tres meses... Un subordinado me contó algo interesante, justo cuando empezaba a relajarme un poco. Al parecer, hay un Youkai por aquí llamado "Abura sumashi"<ref>El Abura sumashi es un Youkai cuyo nombre se trduce como “exprimidor de aceite”, y se dice que son fantasmas de ladrones de aceite. Se dice además que cuando un anciano le menciona a un niño que el Abura sumashi solía vivir por la región, este aparecería para responder que todavía sigue presente.</ref>. Abura sumashi. El nombre no te suena, ¿verdad? A mí resulta vagamente familiar, pero no del todo. No tiene el mismo reconocimiento que un Hitotsume-kozo o un Nurikabe. Ni siquiera es fácil imaginar qué clase de criatura se suponía que era. Pero eso no fue lo que realmente me llamó la atención. Ese tipo, llamado Kinoshita, hablaba del tema de una manera que sugería que estaba compartiendo un secreto. Era como si le estuviera contando un asunto privado a un colega con el que por fin había entablado amistad, un gesto para demostrar que ahora formaba parte de su círculo íntimo. De hecho, en cuanto mostré escepticismo, Kinoshita cambió de tema de inmediato, retrayendo la cabeza como una tortuga asustadiza. Ahí terminó todo. Y, sin embargo, algo me inquietaba. El hecho de que este tipo de susurros cautelosos y selectivos fueran tan comunes en la comisaría… parecía sospechoso, ¿no? Por cierto, lo primero que me vino a la mente fue el concepto de “Paquete”: ya sabes, esos sistemas que incorporan las características de los Youkai a actividades delictivas. Con un Satori, Youkai capaz de leer la mente a tu disposición, el uso de información privilegiada se convierte en un campo libre, y utilizar al Shichinin Misaki, que lanza maldiciones, hace que cometer un asesinato en una habitación cerrada sea una posibilidad muy real. No sé exactamente en qué aparatos están integrados ni qué tipo de beneficios generan, pero si algo así campase a sus anchas dentro de una comisaría, incluso en una delegación local, estaríamos ante una crisis de gran magnitud. Vaya, supongo que aún conservaba algo de esa ingenua concepción de la justicia en aquel entonces. ...O tal vez no. Pensándolo bien, puede que simplemente anhelara algo más. Empezaba a ver el lado oscuro y sórdido de la burocracia policial, y quería creer que mi camino sería diferente; que existía una forma de ser detective como los que se ven en las películas o las series de televisión, ¿sabes? Ejem. Supongo que es inapropiado de cualquier manera. Todo giraba en torno a mis propios intereses; no era como si estuviera arriesgando mi vida por los demás. Estuve investigando a escondidas un buen rato, pero no encontré nada, al menos nada que pareciera formar parte del "paquete". En cambio, no paraba de oír el nombre del Abura sumashi por todas partes. No solo en la comisaría; lo oía en todos lados: desde las rutas que los niños tomaban para ir al colegio por la mañana y por la tarde hasta el ayuntamiento y los bares del barrio. -Vamos a casa del Abura sumashi. -¡Supongo que tendré que recurrir al Abura sumashi otra vez este mes! Ese era el tono general. Y lo peor es que todo el mundo era así: desde grupos de escolares que pasaban por allí hasta borrachos tambaleándose. De verdad que te hace preguntarte qué demonios está pasando. Si te dedicas a las investigaciones criminales, seguramente conoces la elaboración de perfiles psicológicos basados en patrones de comportamiento. Pensemos, por ejemplo, en el hecho de guardar rencor o enfrentarse a la ruina económica: los delitos concretos que comete una persona, las armas que elige y las acciones que finalmente lleva a cabo dependen totalmente de su estructura psicológica. Al fin y al cabo, el hecho de que alguien esté afectado por las deudas y tome un arma blanca no significa necesariamente que vaya a atacar a otra persona. Dependiendo de las circunstancias, podría recurrir a autolesionarse para defraudar a una compañía de seguros o incluso llegar a suicidarse. Simplemente no es posible. Pensar que personas de edades, géneros, profesiones y orígenes tan diversos pudieran estar involucradas en un solo crimen. ¿O tal vez me equivoco en algo? ¿Hay algo que no estoy viendo, como una ilusión óptica? Ah. Por cierto, no encontré nada sobre el Abura sumashi en internet. Hoy en día, hay muchísimas enciclopedias sobre Youkai, pero este parece ser un espíritu local bastante desconocido. Simplemente no aparecía en ninguna parte, ni era tema de conversación en foros o redes sociales. Era como intentar atrapar una nube. No encontré ninguna parte del artefacto criminal, ni estaba claro qué tipo de Youkai era realmente un Abura sumashi. Casi preferiría creer que todo fue un cuento inventado por Kinoshita; sin embargo, adondequiera que iba, la gente susurraba emocionada sobre el Abura sumashi. La situación se mantuvo estancada durante un tiempo. El cambio que finalmente se produjo fue pura casualidad. Sucedió en una noche lluviosa. Es un pueblo pequeño en plena zona rural, ya sabes. En cuanto se pone el sol, la oscuridad se vuelve absoluta. No es que haya casas o tiendas por todas partes. Para mi vergüenza, se pinchó una rueda mientras iba por una carretera de montaña. Logré llamar a un servicio de asistencia, pero tenía que matar el tiempo mientras esperaba a que llegaran. Por cierto, Kinoshita era quien conducía. Yo no iba en el asiento del copiloto, sino en la parte trasera. Si eres adulto, entiendes lo que implica esa disposición de los asientos, ¿verdad? En fin, no tenía nada que hacer. El ambiente dentro del coche era incómodo, como estar atrapado en un ascensor, pero no quería salir porque no llevaba paraguas. Así que decidí romper el pesado silencio con una charla trivial. Hablamos de deportes, de alcohol, de las mujeres del trabajo... de lo de siempre, supongo. Durante un rato, todo fluyó con naturalidad; era esa clase de entendimiento sencillo que cabe esperar entre adultos. Pero, en cierto momento, su comportamiento empezó a volverse extraño. Nos habíamos quedado sin temas de conversación, así que dejé de lado los sucesos recientes y empecé a recordar el pasado. Pero no entendía por qué Kinoshita parecía tan inquieto de repente. Al fin y al cabo, lo que hubiera pasado durante mis años universitarios no podía tener ninguna relación con él; nunca había salido de nuestra ciudad natal. Aun así, era evidente que quería que cambiara de tema. Me miraba de reojo por el retrovisor e incluso intentaba descaradamente cambiar de conversación. Un momento... ¿o sí que había algo de cierto en todo aquello? ¿Acaso la historia de "siempre he vivido aquí" era solo una farsa? ¿Estaba realmente relacionado con mi pasado? ¿Tenía eso algo que ver con este extraño asunto del Abura sumashi? Ese era el tipo de cosas que me rondaban por la cabeza. Tenía la cabeza llena de sospechas y, sinceramente, apenas prestaba atención a la conversación. Era como si ni siquiera supiera lo que estaba diciendo. Simplemente... ...se me escapó. ¿Qué dije? Nada especial. Solo dije: “Me pregunto qué estará haciendo ahora mismo ese profesor excéntrico y legendario, el que parecía un Youkai”. -Sigo aquí. Me pareció oír una voz. Venía de fuera del coche. Kinoshita parecía chasquear la lengua con evidente fastidio. -Sigo aquí. Era una noche lluviosa, y el sonido tenía que atravesar el cristal; una voz tendría que ser increíblemente fuerte para llegar al interior del coche. Fue entonces cuando miré hacia la ventana, preguntándome qué pasaba. -¡Sigo aquí! ```¡Splash!``` Dos grandes huellas de manos aparecieron en la ventana. Y el rostro de un anciano de pelo blanco estaba pegado al cristal, ocupando todo el panel. Al principio, me sobresalté. Pero lo reconocí en poco tiempo. -¿Profesor? Era ese famoso profesor del que habíamos hablado antes. No lo reconocí de inmediato porque tenía la cara pegada al cristal, lo que le daba un aspecto grotesco. Pero al pensarlo con calma, algo no cuadraba. ¿Qué hacía un profesor de una universidad de Tokio aquí, en la remota campiña de Kyushu? ¿Y en una noche lluviosa como esta, caminando por una carretera de montaña sin paraguas ni linterna? -Sigo aquí... sigo aquí. -El profesor repitió esto una y otra vez durante un rato, y luego salió corriendo como si huyera de las luces de un coche que se acercaba. Resultó ser el vehículo del taller al que había llamado para arreglar la rueda pinchada. Cuando le pregunté al mecánico, mientras le explicaba la situación, mis sospechas se confirmaron. • Ah, ¿así que también te topaste con un Abura sumashi? ¡Enhorabuena! • ...Un Abura sumashi es un Youkai sin forma. • …Si empiezas a contar una historia sobre cómo solía haber un Youkai así en las laderas de la montaña, aparece con el aspecto exacto descrito y gritando: “¡Sigo aquí!”. Básicamente, está diciendo: “Todavía ando por aquí, ¿sabes?” Ya veo. Una vez que escuchas la explicación, no tiene nada de especial. Es solo un Youkai, una criatura sobrenatural, que engaña y asusta a la gente, como un tanuki o un zorro. Pero aun así, algo me inquietaba. ¿De verdad era solo eso? Si es así, ¿por qué ese tal Kinoshita me había estado mirando fijamente por el retrovisor durante un buen rato? Y es que, unos días después... Una vez que se daban las condiciones adecuadas, contactar con el Abura sumashi resultaba ser sorprendentemente fácil. Simplemente charlamos un rato en la ladera de una montaña sobre cómo existía una criatura así hace tiempo. Es bastante sencillo una vez que conoces el truco. Me preguntaba si sería imposible charlar con él si todo lo que podía decir era “Sigo aquí” una y otra vez, pero en realidad pudimos hablar con bastante normalidad. Bueno, ya que dicen que puede adoptar cualquier forma, supongo que podría transformarse fácilmente en un hermoso Youkai como una Yuki-onna o una Jorōgumo. Por cierto, hice que el Abura sumashi adoptara la apariencia de un Hitotsume-kozō, un espíritu de niño cíclope. No hubo ninguna razón en particular. Si tuviera que dar una, diría que no había necesidad de esforzarme tanto para que imitara a un Youkai aterrador. Le pregunté directamente sobre el "Paquete", pero afirmó no tener ni idea de a qué le hablaba. Claro, a veces los Youkai incrustados en un Paquete criminal ni siquiera son conscientes de ello, así que no podía descartarlo del todo. También mencioné a Kinoshita, y la reacción de Abura sumashi me sorprendió. Lo recordaba. Y no solo a Kinoshita, sino a todo tipo de personas que vivían en este pequeño pueblo. Jóvenes y ancianos, hombres y mujeres por igual; no hacía distinción. Abura sumashi habló de ello con alegría. -Este es un buen pueblo. -Dijo. -Todos me recuerdan. No hay mayor felicidad para un Youkai que esa. Supongo que tiene sentido para un Youkai que literalmente grita: "¡Todavía estoy aquí!". Dicho de otro modo, ocupa el lugar de los Youkai que han perdido sus hogares y han sido olvidados, sorprendiendo a los humanos con su asombroso parecido a ellos. Quizás por eso esos sentimientos son tan profundos. ¿Te conmovió? Pero es demasiado pronto para bajar la guardia. ¿Qué pasa con Kinoshita y todos en el pueblo, que actúan con tanto secretismo? ¿Puede una historia sencilla y conmovedora unir a la gente hasta ese punto? Las señales estuvieron ahí desde el principio. Cuando me encontré por primera vez con el Abura sumashi, se parecía muchísimo a un famoso profesor de mis tiempos como universitario. Pero un momento. Ese profesor no era un Youkai. Es un ser humano. En cuanto me di cuenta, tuve un mal presentimiento. Así que hice una prueba. ¿Una prueba de qué? Un experimento para ver si el Abura sumashi aparecería con la misma apariencia aunque dijera tonterías. ¿El resultado? Funcionó. De verdad funcionó. El Abura sumashi no pareció percibir el peligro; se mantuvo tan tranquilo como siempre. Pero yo no podía permitirme estar tan relajado. Por fin empezaba a comprender la esencia del asunto. -``Voy a ir a ver el Abura sumashi.`` -``¡Parece que volveré a contar con el Abura sumashi este mes!`` Desde niños de primaria que volvían a casa hasta borrachos tambaleándose, poco a poco empecé a comprender el significado de esas palabras. La verdad es que no debería haber estado haciendo esto. Pero tendí una trampa. Cerca del Abura sumashi, esperé a que apareciera alguien. Era como una operación encubierta. Y todo salió exactamente como lo había previsto. Dijeron... -…Érase una vez, aquí había una 'Mujer del Smartphone' que llevaba el último modelo… Lo decían con tanta inocencia. Hay algo aterrador en las voces de los niños que no sienten absolutamente ninguna culpa, ¿verdad? Su deseo crudo y descarado, completamente al descubierto. -…Uf, está ese "Youkai Garante" que avala tus préstamos… ¡Qué fastidioso puede ser! Los borrachos habían abandonado por completo cualquier pretensión de normalidad. -...Un tanuki que da una piel increíblemente cara. -...Un pajarito que grita para revelar un tesoro enterrado cuando lo estrangulas. -...Me da igual. ¿No serviría un Youkai tesoro de oro macizo? -...¡Tráelo, pues! -...¡Date prisa y tráelo! -...¡Youkai estúpido! ¡Eso no es suficiente! Te dije que me trajeras un tesoro, oro enterrado, algo así, ¿no? ・ ・ ・ Me daba vueltas la cabeza. No había límites. Y no se trataba solo de un montón de idiotas; Maestros, médicos e incluso policías: todos tenían ese mismo brillo codicioso en los ojos. Sí, Kinoshita también estaba allí. Pero no podía simplemente entrar sin más. No voy a soltar tonterías moralistas sobre querer familiarizarme primero con el terreno. La verdad es que tenía miedo. No era exactamente una banda de matones armados con armas letales, pero... esos ojos brillantes. Esa atmósfera densa y opresiva. Era como si la naturaleza humana misma, el tipo de cosa que uno nunca quiere ver, se cerniera sobre mí como un muro enorme, dejándome indefenso. Me temblaban las piernas. Sentía que estaba a punto de ser engullido por aquello que había intentado evitar al abandonar mi carrera como burócrata. Cuando todo terminó, llamé al Abura sumashi. Y le pregunté. Le pregunté si alguna vez sentía desesperación. El Abura sumashi, disfrazado de chico cíclope, solo sonrió. Dijo que era feliz simplemente por tener una conexión con la gente. ¿Qué clase de respuesta es esa? Era una respuesta "feliz" plagada de contradicciones, como la de un niño maltratado o un anciano que dice estar contento de que su familia no lo haya olvidado. ¿Es aceptable algo así? ¿Está bien dejarlo pasar? Por supuesto que no. Sabes... Para mi vergüenza, esa fue la primera vez que realmente comprendí lo que significaba ser policía. Fue un Abura sumashi, un Youkai raro, quien me enseñó esa forma de vida. ¿Te parece ridículo? Yo era un joven privilegiado con un futuro prometedor, y sin embargo, abandonaba a los ciudadanos que pagaban sus impuestos con tanto esfuerzo solo para cuidar de un monstruo misterioso e irreconocible. Pero hablaba muy en serio. Si no me hubiera encontrado con esa criatura, seguramente habría perdido mi forma, disuelto en lodo. Me habría convertido en un burócrata policial sin escrúpulos, pegado sin rumbo a un sillón tapizado en cuero, viviendo una vida de ocio a costa del erario público hasta la jubilación. Todo ello sin cuestionar jamás nada. Pero eso cambió aquí. Creo que fue la primera vez en mi vida. No tenía ni idea de lo que realmente podía hacer. No veía la más mínima posibilidad de éxito. No tenía absolutamente nada que ver con la estabilidad ni con las ganancias. Pero justo ahí... Puedo afirmar con certeza que la mirada en mis ojos era una que no perdería contra la tuya. Primero, corrí de vuelta a la comisaría. Tenía la firme intención de darle un puñetazo a Kinoshita en la cara. Pero él solo sonrió, sin mostrar ni una pizca de remordimiento. -…No es que hayamos hecho un trato de favor; es simplemente una característica inherente del Abura sumashi. Hemos aceptado al Abura sumashi y vivimos junto a ellos. ¿De qué delito nos acusas exactamente? Siguió sonriendo con esa sonrisa burlona y autosuficiente. “Lo hemos aceptado”, ¡ni hablar! Desde luego, no parecía que estuviera hablando de los de su propia especie. Quizás esa sea la mirada de un cabecilla de una banda de acosadores que se siente protegido por un santuario. Y dentro de la comisaría, yo era el único que no encajaba. Es cierto que los Youkai no tienen obligación de obedecer la ley. Sin embargo, tampoco tienen derecho a su protección. Y la policía existe para detener a quienes la infringen. En resumen, por mucha atrocidad que se cometa, carece de sentido si no existe un sistema que la defina como tal. Si, enfurecido, golpeara a alguien, lo único que constaría en los registros sería una acusación de agresión que cometí. Lo sabía desde el principio. Ellos también lo sabían, y construyeron el sistema de esa manera. ¡Qué farsa! Una comisaría que debería proteger a todos, reducida a este estado lamentable. Hay vidas que ni siquiera fueron reconocidas, vidas que nunca quedaron registradas oficialmente. Y probablemente no sea solo aquí; seguramente todo el país sea así. Simplemente permanece oculto, nunca sale a la luz. Hay muchísimas personas que dependen de los Youkai, aprovechándose de ellos, simplemente porque son inmortales y no envejecen. El Abura sumashi dijo que estaba feliz. Dijo que le alegraba ser recordado por los humanos. No pidió nada. Simplemente quería acortar la distancia que nos separaba. No quería que nadie lo olvidara. Eso fue todo. Unos días después. Hablé con el Abura sumashi Ante mi arrebato, el Abura sumashi se rio y dijo: -No hay más remedio. Al fin y al cabo, los Youkai no tienen derechos humanos. -... Así que era eso. Lo sabía desde el principio, ¿verdad? En el fondo, sufría un tormento, al ver cómo el poco afecto y la amabilidad que recibía eran pisoteados por el dinero sucio, y solo quería llorar. ¿Por qué no se les permite hacer eso a los Youkai? ¿Por qué no se les permite llorar, gritar o decir que ya no soportan más el dolor? ¿Por qué deben permanecer tan atados y encadenados, simplemente por no ser humanos? Los Youkai son eternos e inmortales. Las penas de la prisión carecen de sentido y no existe forma conocida de ejecutarlos. Incluirlos en un código penal basado en la muerte y la duración de la vida humana haría colapsar el sistema; por eso, se considera más práctico no aplicar la ley a los Youkai en absoluto. Lo sé. Ya sé todo eso. ¡Pero de eso no es de lo que estoy hablando ahora! ¡Aquí hay un Youkai exhausto! Un Youkai cuyo corazón, tan cálido, ha sido destrozado, ¡uno que ni siquiera puede llorar! ¿Acaso eso no es suficiente? No se trata de intereses nacionales ni de contradicciones sistémicas. ¿De verdad es tan difícil tenderle la mano a un alma que clama por salvación? Entonces, ¿qué puedo hacer yo? No solo palabras vacías, ¿qué puedo hacer en la práctica? La respuesta es obvia: soy el candidato ideal para una carrera meteórica como funcionario policial. Crearé un sistema para resolver los asuntos de los Youkai. Eso significa construir un mundo donde se les otorguen derechos junto con sus obligaciones, ¡un mundo donde la ley los proteja y los acoja en nuestra sociedad! Llegaré a la cima para lograrlo. Seguiré la trayectoria profesional en la Agencia Nacional de Policía, obtendré el poder de redactar leyes y lograré lo que realmente se necesita. Ese es el camino que he elegido como policía. No será una historia de integridad intachable como en las películas o series de televisión; no haré arrestos espectaculares mediante tiroteos o técnicas de combate. Quizás no sea más que un hombre obligado a rebuscar en el fango de la burocracia policial; una criatura miserable y fea que probablemente terminará aferrada a una silla tapizada en cuero, incapaz de soltarla jamás. Y sin embargo, Abura sumashi, no mentiré al corazón de un policía, al mismo corazón que me enseñaste. Eso es lo que he decidido. Ya verás. Así que, espera hasta entonces; te lo prometo. …Y bueno. Así fue como empezó todo. En realidad, fue una experiencia increíblemente difícil. Me crucé con personajes como Majina de Hiakki Yakou y Shikimi del clan Hishigami; incluso con ellos como aliados, creo que fue un verdadero milagro que llegáramos hasta aquí. ¿Eh? ¿Preguntas qué pasó con el Abura sumashi después de eso? Oye, no hables de ello como si fuera problema de otro. Al fin y al cabo, que podamos o no acoger a los Youkai como el Abura sumashi depende enteramente de tu liderazgo, ya que eres quien dirige el departamento especializado en ellos. Ahora mismo, es solo una unidad especializada dentro del Departamento de Policía Metropolitana, pero si resulta eficaz, es probable que la iniciativa se extienda a las fuerzas policiales locales de todo el país. Su trabajo bien podría determinar el rumbo futuro de toda la fuerza policial. Por eso lo he estado diciendo todo el tiempo. Tengo grandes esperanzas puestas en ti. <noinclude> ===Citas=== <references/> {| border="1" cellpadding="5" cellspacing="0" style="margin: 1em 1em 1em 0; background: #f9f9f9; border: 1px #aaaaaa solid; padding: 0.2em; border-collapse: collapse;" |- | Retroceder a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Bonus_Parte_1| Bonus Track 1: Testimonios de Hayabusa y Enbi "¿Qué fue lo que realmente pasó durante el caso de la Casa de Cristal?"]] | Volver a [[La_Zashiki_Warashi_de_la_Villa_Intelectual_Español|Página principal]] | Avanzar a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Bonus_Parte_3| Bonus Track 3: ¿Cómo fue que Kotemitsu Madoka abandonó Tokio?]] |- |} </noinclude>
Summary:
Please note that all contributions to Baka-Tsuki are considered to be released under the TLG Translation Common Agreement v.0.4.1 (see
Baka-Tsuki:Copyrights
for details). If you do not want your writing to be edited mercilessly and redistributed at will, then do not submit it here.
You are also promising us that you wrote this yourself, or copied it from a public domain or similar free resource.
Do not submit copyrighted work without permission!
To protect the wiki against automated edit spam, please solve the following captcha:
Cancel
Editing help
(opens in new window)
Navigation menu
Personal tools
English
Not logged in
Talk
Contributions
Create account
Log in
Namespaces
Page
Discussion
English
Views
Read
Edit
View history
More
Search
Navigation
Charter of Guidance
Project Presentation
Recent Changes
Categories
Quick Links
About Baka-Tsuki
Getting Started
Rules & Guidelines
IRC: #Baka-Tsuki
Discord server
Annex
MAIN PROJECTS
Alternative Languages
Teaser Projects
Web Novel Projects
Audio Novel Project
Network
Forum
Facebook
Twitter
IRC: #Baka-Tsuki
Discord
Youtube
Completed Series
Baka to test to shoukanjuu
Chrome Shelled Regios
Clash of Hexennacht
Cube × Cursed × Curious
Fate/Zero
Hello, Hello and Hello
Hikaru ga Chikyuu ni Itakoro......
Kamisama no Memochou
Kamisu Reina Series
Leviathan of the Covenant
Magika no Kenshi to Basileus
Masou Gakuen HxH
Maou na Ore to Fushihime no Yubiwa
Owari no Chronicle
Seirei Tsukai no Blade Dance
Silver Cross and Draculea
A Simple Survey
Ultimate Antihero
The Zashiki Warashi of Intellectual Village
One-shots
Amaryllis in the Ice Country
(The) Circumstances Leading to Waltraute's Marriage
Gekkou
Iris on Rainy Days
Mimizuku to Yoru no Ou
Tabi ni Deyou, Horobiyuku Sekai no Hate Made
Tada, Sore Dake de Yokattan Desu
The World God Only Knows
Tosho Meikyuu
Up-to-Date (Within 1 Volume)
Heavy Object
Hyouka
I'm a High School Boy and a Bestselling Light Novel author, strangled by my female classmate who is my junior and a voice actress
The Unexplored Summon://Blood-Sign
Toaru Majutsu no Index: Genesis Testament
Regularly Updated
City Series
Kyoukai Senjou no Horizon
Visual Novels
Anniversary no Kuni no Alice
Fate/Stay Night
Tomoyo After
White Album 2
Original Light Novels
Ancient Magic Arc
Dantega
Daybreak on Hyperion
The Longing Of Shiina Ryo
Mother of Learning
The Devil's Spice
Tools
What links here
Related changes
Special pages
Page information