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The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Volume6 Capítulo 3
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==Capítulo 3: Cambio@Hishigami Mai & Mago de Enfermedad== ===Parte 1 (3ra persona)=== Roppongi, Tokio. Quizás debido a la influencia de la televisión, ese lugar parecía tener una imagen única de calidad. Y entre los numerosos rascacielos, un hombre utilizaba todo el último piso de un edificio de cincuenta plantas como su segunda residencia. Se llamaba Banjou Akira. Este año cumplía cuarenta y cinco años y a menudo lo presentaban en televisión como un filántropo. Donaba cantidades de dinero equivalentes a premios de lotería a personas o grupos afectados por diversos problemas sociales o que trabajaban para resolverlos. Podían ser empresas medianas o pequeñas que desarrollaban robots de asistencia, una productora que hacía anuncios para reducir la cantidad de colillas tiradas por el suelo o un ama de casa que repartía comida a personas sin hogar. Cada centímetro de las paredes insonorizadas de su sala de cine estaba cubierto de recortes de periódicos y revistas, e impresiones de artículos en línea. Todos elogiaban a Banjou. Mientras sonreía amablemente a los medios, en realidad estaba increíblemente preocupado por la opinión que los demás tenían de él. Además… Una de las paredes reflejaba una luz blanca brillante. Un proyector mostraba la información personal de asesinos y secuestradores que habían asolado el mundo en los últimos años. En concreto, se trataba de aquellos que habían utilizado un Youkai y, por lo tanto, no podían ser juzgados por la ley sin que sus delitos se reduzcan bastante. Los atracos que acababan en muertes se consideraban como robos, y los secuestros como obstrucción fraudulenta de negocios. Algunas fotografías tenían grandes cruces rojas. Junto a ellas se indicaba la causa de la muerte: accidente de tráfico durante el traslado, muerte a golpes en la celda o ataque de un avispón o una araña venenosa. En definitiva, había financiado este tipo de acciones tanto como sus donaciones oficiales. Banjou Akira solo pensaba en problemas sociales. Y tanto en secreto como oficialmente, no escatimaba esfuerzos para ayudar a cualquiera que trabajara para resolverlos. Incluso si terminaba quitándole la vida a alguien, no sentía ni una pizca de culpa. Pero su cuerpo, de complexión robusta, se ladeó en su silla de cuero. Cayó al suelo. Banjou Akira jamás se volvería a mover y una mujer lo miraba fijamente, inmóvil. -Se acabó. Se llamaba Hishigami Mai. La hermosa mujer vestía una camiseta sin mangas y pantalones cortos, y usó un gran teléfono satelital para llamar a Hafuri, la niña de diez años que lideraba Hyakki Yakou. El pequeño Youkai canino a sus pies, Sunekosuri, temblaba de miedo. Le castañeteaban los dientes y no podía pronunciar palabra. -Acabo de encargarme del patrocinador de Shinshou Hitsubatsu. Su cuenta bancaria será congelada cuando se sepa de su muerte, así que, aunque haya configurado transferencias automáticas, no recibirán más dinero. Espero que esto detenga sus actividades. -[¿Cómo lo hiciste?] -Mezclando brandy de alta calidad y pastillas para dormir. La gente debería leer las advertencias antes de usar esas cosas. La vida cotidiana está llena de peligros. -[Pero esa es su segunda casa, ¿no? Como es la casa secreta de una celebridad, su familia no lo va a encontrar. ¿No podría pasar más de un mes antes de que lo encuentren?] -Por eso voy a llamar a los servicios de emergencia desde el teléfono fijo en cuanto termine de hablar contigo. Haré que el cadáver sostenga el auricular y no diga ni una palabra. Puedo manipular la configuración del humidificador para alterar la hora estimada de la muerte, así que no importa que el orden fuera al revés. Su cuerpo será descubierto más rápido que un bebé en una taquilla. Con ese comentario, Mai echó un vistazo a la pantalla del cine en casa. El hombre debía de disfrutar de la atención, porque había llenado la pantalla con fotografías que servían como macabros trofeos de sus víctimas. Una foto en el centro era especialmente grande. La foto era de una niña prodigio de diez años llamada Ranzono Sachi. Era una criminal que había construido un Paquete Oomukade por su cuenta. El crimen relacionado con Youkai y su corta edad dificultaban su procesamiento judicial, por lo que representaba un doble problema para el dueño de la habitación, obsesionado con la justicia. Y actualmente, era el principal objetivo de una organización llamada Shinshou Hitsubatsu. -[Vigilaremos las acciones de Shinshou Hitsubatsu.] -Dijo Hafuri. -Claro, claro. Pero si esto no los detiene, la situación podría complicarse. Si llega ese momento, tal vez vea si puedo conseguir su ayuda. -[Dudo que nos ayude ahora.] -No estés tan segura. Apuesto a que podrías convencerlo enseguida con una mirada lastimera. A Mai parecía no importarle mucho. -Ese usuario de Magia de Enfermedad es facilísimo de entender. ¡Seguro que sigue corriendo a toda velocidad por el camino del soldado que huye con esa cara de pocos amigos! ===Parte 2 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== -''¡Señorita, señorita! ¡Dame un udon! ¡Un udon kitsune! ¡Me muero de hambre!'' -Oh cielos. ¿De verdad un tanuki Inugami Gyoubu va a pedir udon kitsune<ref>Un Tanuki Inugami Gyoubu es como se conoce al líder o jefe de los tanukis.</ref>? ¿No se reirá Osakabe-Hime de ti? -''¡G-glup! ¡N-no! Soy humano, lo juro. ¡Mira, no tengo cola ni nada!'' -Bueno, puedes pedir lo que quieras, siempre y cuando el dinero no sean hojas de verdad. ¡Aquí tienes tu udon kitsune! La salsa de soja que me dieron había perdido algo de sabor, así que usé un tipo de Magia de Enfermedad para fermentarla mientras escuchaba esas voces llenas de energía. Parecía que en Shikoku servían udon en todas partes. No era algo exclusivo de Kagawa. Si entrabas en cualquier restaurante, seguro que lo encontrabas. No era muy exigente con la cocina ni con la comida, pero últimamente sentía que solo había comido fideos fríos. Algunos decían que la textura o el agua utilizada eran la clave del udon, pero no había elegido este restaurante por eso. Su sabor sencillo no tenía nada destacable, pero cualquier aspecto desagradable había sido eliminado por completo. Eso encajaba perfectamente con mis gustos. Mi Magia de la Enfermedad no dependía de los Youkai. Nació del estrés que yo mismo me generaba. Esos "aspectos desagradables" podían causar mucho más daño a los órganos internos de lo que la gente pensaba. Tomemos como ejemplo este artículo de periódico: [Se ha cortado el agua en todo Hakata, Fukuoka. ¿Un fallo en la planta potabilizadora contaminó el suministro de agua?] O este reportaje de televisión: [El incendio que comenzó ayer en una reserva petrolera de Aomori no muestra señales de extinguirse. El gobierno ha enviado un equipo de rescate de alta capacidad para ayudar a los bomberos locales.] O este chisme: [Oiga, señorita, ¿se enteró de que el puente de Shikoku está cerrado desde la mañana? Los accidentes de camiones sí que dan miedo. Y no hay forma de evitarlo cuando el conductor sufre un derrame cerebral repentino. ¡Qué miedo!] No importaba si tenía alguna relación conmigo o no. Sabía que hacerlo me convertía en una persona difícil de tratar, pero cada vez que oía cosas así, me llenaba de disgusto y me hacía sentir que mi vida se acortaba. Básicamente, estaba cubierto de gotas de sudor que parecían diminutas para mi estatura de dos metros. Incluso ahora, puedo ver un ceño fruncido sin sentido en mi rostro reflejado en la mesa pulida. Así que, mientras hacía todo lo posible por proteger mi estilo de vida, la gente empezó a tratarme como a un héroe. Cuando empecé a perder un poco el control, la organización llamada Hyakki Yakou me acogió. Claro, mi conexión con Hyakki Yakou ya había terminado. Lo había perdido todo, lo único que me guiaba en la vida, y sin embargo, aquí estaba. No tenía ni idea de adónde ir. -¡Hola, Mago de Enfermedad-chan! No te he visto desde Kioto, ¿cómo has estado? Mis pensamientos fueron interrumpidos por una mujer con poca ropa que se dejó caer en la silla frente a mí. Para ser sincero, sentí que solo eso me quitaba años de vida, pero a ella no pareció importarle. Miró alrededor del restaurante en lugar de consultar el menú y se quedó mirando al hombre corpulento que, al parecer, había copiado el atuendo de la camarera al transformarse. -¡Oh, un tanuki está comiendo kitsune udon! ¡Señorita, deme un kitsune udon a mí también! -''¡N-no, soy humano! ¡Mi cola está escondida y todo!'' La camarera ignoró al líder tanuki alborotador y llevó un tazón a nuestra mesa. Luego miró con curiosidad a la mujer frívola llamada Hishigami Mai. -Ay, nunca habría imaginado que este tipo conociera a alguien tan hermosa. ¿Quién es él para ti? -Eh, je ☆ ¿Qué crees? Hishigami Mai sonrió y guiñó un ojo de forma inquietante. La camarera se puso las manos en las caderas. -Bueno, en realidad no importa, con tal de que tenga algún amigo. Este forastero de aspecto sombrío no dejaba de aparecer a la misma hora para comer este sencillo plato de fideos fríos, así que corren rumores de que está aquí para suicidarse y está tratando de armarse de valor. Se rió al marcharse, pero vio al pequeño canino Sunekosuri frente al líder tanuki. -''¡Señorita, le tengo miedo a los perros!'' -''¡No soy un perro! ¡Soy un Sunekosuri, tanuki!'' -''¡Ayuda!'' La mujer tuvo que ir a calmar a los dos Youkai que discutían. Ahora que estábamos solos, hice una pregunta en voz baja. -¿Qué haces aquí? -Si tienes ganas de pelear, espera a que termine de comer. Mejor aún, espera a escuchar lo que tengo que decir. Hishigami usó sus palillos para hincarle el diente al udon kitsune. Observé casualmente que parecía ser del tipo que guarda el tofu frito para el final, y finalmente volvió a alzar la vista. -Tengo un trabajo para ti. -¿Un trabajo? -Sí. Pero que quede claro. Este trabajo no es mío. Lo pide la joven de Hyakki Yakou. ¿Te interesa ahora? -… -Bueno, te arrastraré a esto aunque no quieras. Agarró el tazón con ambas manos y bebió el caldo de un trago. -¿Has oído hablar de una organización llamada Shinshou Hitsubatsu? Son un grupo de asesinos que afirman matar solo porque no les gusta que los crímenes relacionados con los Youkai no se juzguen adecuadamente. Eliminaron a algunos miembros de alto rango de Hyakki Yakou, así que los persiguen para vengarse. -¿Entonces por qué no empezar? Incluso sin mí, todavía tienes a cuatro de los Cinco Mejores. ¿Qué hay de la Venenosa o la Heredera? -Lamentablemente, no podemos hacerlo así. Para ser sincera, sus fuerzas de combate son algo singulares. Un ataque directo no va a ser efectivo. Es tal que necesitamos la opinión de alguien con un oficio similar. …No me digas. Ante mi silenciosa insistencia, Hishigami sonrió y continuó con una rodaja de cebolla verde (debió ser intencional) aún pegada a su mejilla. -Así es. El enemigo esta vez es un usuario de Byouki… Son expertos en enfermedades y maldiciones, igual que tú. Se hizo el silencio. Un Byouki era una variante del Kodoku, creada mediante la matanza de insectos venenosos en un frasco. Ese Youkai felino tenía su origen en el continente y poseía a su objetivo a la orden del usuario. Desde allí, propagaba la enfermedad y transformaba a los infectados en asesinos. Nos mirábamos fijamente, pero nuestras expresiones eran totalmente opuestas. La mujer Hishigami tenía una sonrisa radiante. ¿O acaso esa era su expresión cuando estaba lista para luchar? -Ahora bien, ¿qué harás? Claro, si se trata de una pelea directa entre Hyakki Yakou y Shinshou Hitsubatsu, Hyakki Yakou puede ganar por la fuerza. Pero las pérdidas serían considerables. Sería como si un grupo de tijeras intentara vencer a una piedra en un juego de piedra, papel o tijera. Y si el poder de Hyakki Yakou se debilita, otras organizaciones hostiles podrían aprovechar la oportunidad. …Y lo más importante, la joven se vería muy triste si muriera más gente. -… -Además, solo andas por ahí sin hacer nada, ¿verdad? ¿Viniste a Shikoku de peregrinación? ¿O para sellar pepinos? De cualquier manera, el poder de un individuo no es suficiente para controlar una maldición del nivel de un rencor que puede destruir Kioto. Creo que deberías dejar de lado tu arrepentimiento, inclinarte ante Hyakki Yakou y tomar prestado un poco de su incienso. Hishigami sonaba completamente despreocupada. -Además, si una maldición de tu nivel les fuera impuesta, todos los santuarios y templos del país estarían en peligro. No me enfadaré, así que dime la verdad. Fuiste tú quien casi destruyó el Templo Koganji en Sugamo, ¿no es así? Cuando la joven salió a inspeccionarlo, se postró ante el sumo sacerdote. Se quedó atónito, te lo aseguro. …Nhh. -Sinceramente, humillar así a tu maestro normalmente merecería el seppuku, ¿sabes? ¡Así que paga tu deuda, ronin fabricante de paraguas! Je je je. ¡No eres una virgen, así que puedes pagarla con tu cuerpo! ¿Nhhhh? -¿Ya casi lo tienes, eh? ¡Entonces dejaré aquí unos documentos completamente irrelevantes! Hishigami colocó unas hojas de papel tamaño A4 sobre la mesa. Parecían ser el resultado de una investigación sobre alguien, pero no reconocí al niño de la fotografía. -¿Qué es esto? -El objetivo principal de Shinshou Hitsubatsu en este momento es Ranzono Sachi-chan, de diez años… Y es una criminal relacionada con un paquete. Si la dejan sola, la enfermedad de Byouki la atacará primero. Un grupo de adultos, y además de profesionales, la torturarán hasta la muerte. -¿Y qué? Ella no tiene nada que ver conmigo. -Ni lo intentes, samurái. Puedo ver desde aquí que estás ansioso por hacer algo. Tienes aproximadamente tres días, pero eso es todo. Si ignoras esto, un profesional matará a una niña de diez años. Aunque es cierto que ella no tiene nada que ver contigo. Sonrió y continuó hablando, sabiendo perfectamente qué era lo que mejor me afectaría. Sí, había dicho que me arrastraría a esto. -Investigué un poco sobre Ranzono Sachi. Es una chica genio lamentable que creó un Paquete por su cuenta y luchó contra el mundo entero para proteger las casas de un Oomukade y un Tsuchigumo. Ah, pero para bien o para mal, al parecer aún no ha matado a nadie. La detuvieron antes de que pudiera hacerlo. -… -Y todo el asunto de la casa del Oomukade y el Tsuchigumo me huele a chamusquina. Sachi-chan se crió en Tokio, pero un Paquete Yamanba que llevaba a ancianos a una muerte solitaria estaba activo en ese momento. Es posible que alguien manipulara ese Paquete para obtener ingresos extra. Simplemente tenían que dirigir el odio hacia los Youkai. -En otras palabras, ¿esta Ranzono Sachi nunca se habría desviado del buen camino si no fuera por alguien de nuestra industria? -Lo más probable. La arrastraron a nuestra industria y ahora la matarán. …Esas son las circunstancias en las que se encuentra Sachi-chan. ¿Qué hará usted, señor samurái? ¿No sería divertido salvar a la chica de ciudad, manipulada por una historia de venganza mal concebida, que ahora será ejecutada por el crimen? Este era mi asunto. Ella tenía algo que ver conmigo. La habíamos metido en esto. Apreté los dientes en silencio mientras miraba los papeles sobre la mesa. -Por cierto, Sachi-chan está siendo trasladada desde la Aldea Intelectual Noukotsu, pasando por la vecina Ciudad de Bozen, para ser procesada. Probablemente la ataquen en el camino. Si supiéramos la ruta exacta, sería fácil matarla o protegerla, pero el mundo nunca lo pone tan fácil. En otras palabras, esperaba que Ciudad Bozen se convirtiera en un campo de batalla entre mi Magia de Enfermedad y el Byouki mientras yo perseguía a la fuerza principal de combate de Shinshou Hitsubatsu. -De acuerdo. Se oyó un leve sonido pegajoso. En cuanto apareció una mancha negra en los papeles, estos se desintegraron y desaparecieron de este mundo. -En cuanto confirme que esta petición es realmente de Hyakki Yakou, empezaré. Pero si mientes, me desharé de ti. ¿Entendido? -Claro. Seré tu apoyo. Tengo muchas ganas de trabajar contigo, Mago de Enfermedad-chan. Hagamos todo lo posible por salvar a Hyakki Yakou y a Sachi-chan☆ ===Parte 3 (Mago de Enfermedad)=== La ciudad rural de Bozen se había desarrollado a partir de un depósito de camiones de montaña que daba servicio a la red de pedidos por correo de la aldea de Noukotsu. Tenía una población de aproximadamente cien mil habitantes. Llegué en tren, deposité algunos billetes arrugados en la caja de donaciones de plumas blancas frente a la estación y recibí una llamada en mi teléfono móvil modificado. -[Bienvenido a Ciudad Bozen, Mago de Enfermedad-chan.] …¿Me estará observando desde algún lugar? Miré a mi alrededor, pero no vi a nadie como ella entre la multitud. -[Quiero compartir la información mínima necesaria para brindar apoyo, así que ¿podrías al menos decirme dónde vas a atacar?] -Para la Magia de Enfermedad, un Byouki o cualquier otro poder paranormal relacionado con enfermedades, lo más importante es el objetivo. Mientras le entregaba una nota con una fórmula química extremadamente simple a un joven simpatizante que aparentemente se había topado con un obstáculo en el desarrollo de un tratamiento para la Esclerosis Lateral Amiotrófica, caminé entre la multitud y continué la conversación. -Si logran obtener la ubicación de Ranzono Sachi, solo tienen que dejar que su enfermedad se propague sin cesar desde un lugar remoto. Eso significa que el usuario del Byouki o uno de sus peones debe estar construyendo un sistema de búsqueda personal. Estarán corriendo de un lado a otro reuniendo material para ello, así que puedo capturarlos si les corto el paso. Si me encuentro con el propio usuario, se acabó. Si se trata de un subordinado, solo tengo que hacer que hable. -[En otras palabras, ¿tienes que ver a tu objetivo para atacar?] -Así es. -[¿Eh? Pero Mago de Enfermedad, ¿no se decía que podías llenar media Europa de enfermedades si quisieras? Eso parece mucho más allá de lo que se puede ver a simple vista.] -Tenía apoyo satelital cuando trabajaba para Hyakki Yakou. Tenía unos cuatrocientos de esos satélites civiles de treinta centímetros que fabrican en cualquier centro comercial. -[¿¡Ugeh!? Lo haces sonar sencillo, ¡pero eso es incluso más que la red GPS de Estados Unidos! Si hubiera podido usar eso, ¡me habría dado cuenta de lo que pasaba en la Isla Mina de Oro muchísimo más rápido!] -Y eso no es nada comparado con lo que podría hacer si trabajara con la Clarividente Venenosa de los Cinco Grandes. Pero sin ese apoyo, mis habilidades son limitadas. Me había desviado del tema. -En fin, seguiré el rastro de las extremidades de Shinshou Hitsubatsu y las usaré para encontrar la cabeza. Es el procedimiento habitual. -[Claro que sí… Pero tengo un consejo para ti. Ten cuidado con cómo tratas a los prisioneros que captures. Si te descuidas, se derretirán.] -¿? -[Lo digo literalmente. El tal Byouki ha implantado algo en sus subordinados. He intentado amenazas, negociaciones, sobornos y lavado de cerebro, pero sus cuerpos siempre se derriten en cuanto están listos para traicionar. Ese es el verdadero problema que me ha impedido obtener información.] -Ya veo. Existían innumerables tipos de moho y gérmenes que podían crecer en el cuerpo humano. El hongo Trichophyton, causante del pie de atleta, es un buen ejemplo. Si se les potenciara con un poder paranormal extremo, podrían convertirse en un arma biológica capaz de disolver el cuerpo humano hasta los huesos. -¿Eso significa que tienes una lista de personas a las que quieres interrogar, pero no puedes hacer nada con ella? Entonces dámela. Sellaré la enfermedad y haré que hablen. -[Justo para eso te llamé. Empezaré por darte el nombre más importante de la lista, hasta donde sé. Probablemente tengan información importante, así que tenía miedo de que se derritieran.] -¿Quién es? -Una persona muy conocida. ¿Has oído hablar de la Ladrona Incendiaria? ===Parte 4 (tercera persona)=== La joven puede que haya cumplido veinte años o no. Tenía el pelo rubio liso, lo suficientemente largo como para llegarle a la cintura, gafas de lentes finas que le daban un aire intelectual, un vestido rojo de falda ajustada y medias con liguero negro. El atuendo parecía un traje, pero no aparentaba ser una persona productiva en la sociedad. Incluso un presentador ostentoso dudaría antes de ponerse delante de la cámara con ese vestido. Ella era la Ladrona Incendiaria. Estaba sentada junto a la ventana en el segundo piso de un restaurante italiano, hablando por teléfono. -Sí, sí. Todo va según lo planeado. Ja, ja, ja. ¿Ya salió en las noticias? No te preocupes. Todas las pruebas se convertirán en cenizas o carbón. La policía y los bomberos no podrán decir qué robaron. En resumen, ella proporcionaba suministros a la organización llamada Shinshou Hitsubatsu. Reunía todo lo necesario para un trabajo. Y lo hacía con total seguridad. Se aseguró con sumo cuidado de no entregar jamás nada que pudiera ser rastreado y meter en problemas a sus compañeros. -Si quieres despistar a la persecución, es mejor ir a lo seguro. Un intento mediocre de ocultar las pruebas solo les dará más pistas. Incluso si esto termina como uno de los grandes incendios de Edo, no podrán rastrearnos si no encuentran nada. Era ese tipo de ladrona. Entraba a la fuerza, mataba, robaba, provocaba incendios y escapaba. Se especializaba en uno de los oficios criminales más odiados y despreciados durante los últimos 3 siglos. -Una vez que tengamos lo que vine a buscar, podremos encontrar a Ranzono Sachi. Aunque sea menor de edad, no podemos permitir una absolución cuando hay un Youkai involucrado. Después, tú encárgate del resto con tu enfermedad, Byouki. Como siempre. Este ladrón incendiario no parecía percatarse de la contradicción entre cometer un crimen para castigar otro, o de usar un Youkai para derrotar a un objetivo que había protegido a otros Youkai. Al final, ese era el tipo de organización que era Shinshou Hitsubatsu. Tras colgar, guardó su celular en el bolso. En su lugar, sacó un dispositivo más grande que una cámara réflex y lo colocó sobre la mesa. Era una sierra circular eléctrica que desentonaba por completo con su traje rojo, como el de un auto deportivo. El exterior de la sierra era rosa, lo que resultaba extrañamente gracioso. -¿Eh? Oh, se te han caído algunos dientes. ¿Ya es hora de unos nuevos? Pasó las yemas de los dedos, cubiertas por los guantes, por el borde y se levantó lentamente de su asiento. Tras observar el restaurante vacío, su mirada se detuvo en una esquina en particular. Allí, una lamentable familia de tres personas yacía en el suelo con los brazos, las piernas y la boca atados o cubiertos con cinta adhesiva. Una y otra vez, Sakashita Sou, una chica de segundo año de secundaria, se preguntaba desconcertadamente cómo había podido suceder aquello. Su padre era chef. Se había mudado a Italia para formarse y había regresado a Japón tras conseguir finalmente ese título. A menudo se sentía sola cuando su familia no podía asistir a sus festivales deportivos ni a las reuniones de padres en el colegio, pero aun así apoyaba el sueño de su padre. Cuando él celebró como un niño tras encontrar la manera de recaudar el dinero necesario para abrir su propio restaurante, ella sonrió y supo que había tomado la decisión correcta. Hoy, ella y su madre habían venido antes de la inauguración para inspeccionar el restaurante y ser atendidas como las primeras clientas. ¿Cómo había ocurrido esto? -Lo siento, pero mis poderes paranormales pierden su brillo sin un mantenimiento periódico de mis herramientas. Por eso me gusta tener algunas piezas de repuesto por si acaso. Y esto me sirve de escondite improvisado, así que mato dos pájaros de un tiro. La mujer del vestido rojo levantó su brutal sierra circular. El arma rosa parecía casi cómica. Incluso con los brazos y las piernas atados, los padres de Sakashita Sou se tumbaron encima de ella para protegerla. Por un instante, pensó que la herramienta eléctrica la iba a despedazar como en una escena de una película de terror espeluznante, pero se equivocaba. Una mirada más atenta reveló la verdad. En concreto, una mirada más de cerca a los dientes de la sierra circular. El borde metálico redondeado estaba cubierto de dientes humanos. -¿¡Q-qué!? ¡Mghah! ¡Mghoh! Con cinco o diez dientes no bastaba para algo así. Había al menos diez veces esa cantidad. ¿Cuántas personas se habían sacrificado para crear y mantener una herramienta así? Y ese mantenimiento se realizaba de forma periódica y constante. Sakashita Sou sentía que su visión del mundo se estaba desmoronando. La hermosa mujer colocó unas pinzas metálicas sobre la mesa y sonrió. -No te preocupes. Te mantendré con vida hasta que los haya extraído todos. Es como las donaciones de sangre. Los materiales tienen fecha de caducidad. Iré extrayéndolos uno a uno y, una vez que los haya extraído todos, ya no los necesitaré. -¿¡…!? -Oh, no te preocupes por este lugar. No importa cuántas pruebas haya esparcidas, puedo quemarlas todas al final. No puedes tomarte a la ligera las investigaciones forenses de la policía, pero si consigues todas las piezas importantes y manejas bien la temperatura, el calor lo limpiará todo. Serían usados como un lecho de cultivo para que crecieran dientes; les extraerían los dientes uno a uno para usarlos como piezas para la herramienta de esta mujer, y una vez que no les quedaran dientes, los cortarían en pedacitos y los desecharían. Y el restaurante con el que su padre había soñado desde niño y que había recibido el apoyo de su familia sería incendiado para completar el plan de esta mujer. (¿Por qué…?) Sakashita Sou lo entendía todo, pero ya no podía sentir ira. La abrumadora sensación de injusticia y miedo lo eclipsaba todo. Aunque se avergonzaba de sí misma por ceder, no podía evitar que su cuerpo temblara ante esta demente. (¿Por qué está pasando esto?) La repetición de esa pregunta sin respuesta demostraba que había dejado de pensar. Su situación y la de su familia era así de desesperada. No tenían forma de escapar y no recibirían ayuda. Pero no podía soportar aceptar ese simple hecho, así que sus pensamientos entraron en un bucle infinito sin sentido. Pero entonces, oyó un fuerte ruido. La puerta de la escalera se abrió de golpe y un joven entró como un rayo. La Ladrona Incendiaria entrecerró los ojos. El hombre era uno de los guardias que había colocado alrededor del restaurante. Rebotó varias veces en el suelo como una pelota, arrolló las sillas y mesas que se interponían en su camino, pasó junto a la mujer del vestido rojo y finalmente se detuvo tras estrellarse contra la ventana. ¿Lo habrían golpeado o pateado? A continuación, un hombre grande y sombrío entró y miró fijamente a la Ladrona Incendiaria. [[Image: Zashiki_v06_249.png|right|400px]] -¿Quién eres? -Preguntó ella. -Diré al menos, que no soy igual que tú. Eso fue todo lo que dijo. En cuanto el hombre agarró un amuleto entre dos dedos, una especie de niebla negra como la noche brotó de todo su cuerpo. Se arremolinó a su alrededor, pero antes de que pudiera tomar forma concreta y atacar, la Ladrona Incendiaria usó su pulgar para accionar el interruptor de su sierra circular de dientes humanos. Un rugido tremendo resonó. Golpeó la hoja contra una mesa cercana y chispas naranjas cayeron en cascada. Un instante después, las chispas absorbieron algo y las llamas se expandieron explosivamente. No, esto no era un simple fuego. Podría haber sido un diluvio de metal fundido al rojo vivo. El misterioso fuego infernal devoró el oxígeno del aire mientras se abalanzaba sobre el hombre grande y lo engulló por completo. -¿Eres un usuario de enfermedades como el Byouki? La Ladrona Incendiaria se burló de la recién creada antorcha humana. Luego, ató un candado en forma de corazón al mango de su sierra circular rosa y le sujetó una correa de fibra sintética. La hizo girar. La feroz maza giratoria zumbaba mientras destrozaba el suelo, las paredes, el techo y los muebles. Cada vez que golpeaba algo, saltaban chispas, produciendo un fuego infernal abrasador desde diversos ángulos. El torrente naranja se precipitaba desde todas direcciones. -Pero las enfermedades tradicionalmente son débiles ante la ebullición y el fuego. Antes del advenimiento de la bacteriología, la humanidad aprendió de sus experiencias y las incorporó a sus leyendas. Es una lástima, seas quien seas. -Ya que usas dientes humanos, ¿usas un Kitsunebi<ref>El Kitsunebi es un fenómeno Youkai caracterizado por ser una bola de fuego flotante creada por un zorro mágico. También se las conoce como Hitobosu.</ref>? Una voz tranquila la interrumpió. Estaba muy lejos de la voz de un hombre siendo quemado vivo en un horno. -Se dice que un zorro frota huesos humanos para crear una llama de hechicería… Si es así, es un sistema demasiado recargado e ineficiente. Probablemente pueda recrearlo con una sustancia química fosforescente. Un rugido tremendo resonó. El tornado negro arrasó y dispersó las llamas naranjas que había en su interior. -¿¡Qué!? -Existen innumerables bacterias resistentes al calor. Como las que crecen en la caldera de un volcán y consumen azufre. Puedo sobrevivir fácilmente usando mi Magia de Enfermedad para crear un aislante basado en ellas. La Ladrona Incendiaria se dio cuenta de que sus pensamientos se habían detenido. Estuvo a punto de tocar su propia sierra circular mientras blandía la improvisada maza giratoria para rechazarlo todo. Crearía una conflagración lo suficientemente grande como para quemar cualquier inconveniente. Pero… -Puede que esté reforzada por lo paranormal, pero sigue siendo una llama. La alfombra de llamas que llenaba el restaurante desapareció por completo, como si todo hubiera sido una ilusión. La expresión del hombre corpulento no había cambiado ni un ápice. -Creando bacterias aeróbicas, es decir, bacterias que consumen oxígeno, puedo extinguir fácilmente esas llamas. El agua es inútil contra las llamas de los incendiarios químicos, pero la arena funciona perfectamente. Todas las llamas se debilitan si se les priva de oxígeno. -… La Ladrona Incendiaria no podía moverse ni un paso. Había dejado de blandir la sierra. La herramienta eléctrica cayó al suelo con un estrépito, se movió frenéticamente como un perro mal entrenado y solo esparció chispas tan insignificantes como la estática en un televisor viejo. -¿Qué tal si hablamos? Eso fue todo lo que dijo el hombre corpulento mientras se movía tranquilamente por la habitación. Llevaba consigo toda la atmósfera de la escena. -¿Qué pidió el usuario de Byouki y adónde lo llevas? Si no hablas, manejaré el Alzheimer o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y se lo preguntaré directamente a tu cerebro. -Ja… ja ja. Temblorosa, la bella mujer del vestido rojo rió nerviosamente, sin escapatoria. Mientras lo hacía, un pensamiento la invadió: He ganado. Podía controlar todo tipo de llamas y usar sus diversas propiedades: arder, consumir oxígeno, atraer la atención, saltar de un objeto a otro, estallar como una trampa al abrirse una puerta, etc. Y eso incluía las llamas hipnotizantes que provocaban alucinaciones. Existían varios tipos de hipnotismo, pero una forma de inducir un estado hipnótico era hacer que la víctima mirara fijamente una llama parpadeante. Algunas teorías afirman que por eso el Hyakumonogatari usaba velas o faroles en su realización. La Ladrona Incendiaria entretejía secretamente esas llamas en la batalla para invadir lentamente el cerebro de su oponente. (No importa si mis llamas no te afectan.) La mirada perdida y la relajación inexplicable de los músculos faciales eran señales de que su objetivo no estaba en su sano juicio. Tiró de la correa para recuperar la sierra circular furiosa y la agarró con ambas manos. (¡Puedes creer que has ganado y quedarte ahí parado sin sentido mientras tus órganos se desparraman por el suelo!) Un instante después, un ruido extraño estalló en sus manos. La hoja, que giraba con furia, se había desintegrado sola. La hoja, el motor, la cubierta y hasta el último tornillo cayeron al suelo por separado. La rápida rotación continuó, y la hoja casi le cortó el pie al caer. -…………………………………………………………………………………………………………………………………………………… ¿Eh? Esta vez, los pensamientos de la Ladrona Incendiaria se detuvieron por completo. -Hay mohos que corroen incluso el metal. Este por cierto, llamó la atención cuando dañó un avión de pasajeros. El hombre respondió con expresión serena, pero ese no era el verdadero problema. (¿Por qué? ¿Cómo? ¡Debería estar bajo mi control hipnótico!) El enemigo caminó directamente hacia ella a grandes zancadas. Podía verla con claridad. La hermosa mujer solo pudo negar con la cabeza ante la abrumadora injusticia de todo aquello, pero finalmente lo comprendió un momento después. (No está pensando por sí mismo.) Un escalofrío le recorrió la espalda. (¿Acaso detectó la anomalía e infectó su propio cerebro y columna vertebral con su Magia de Enfermedad? ¿Se introdujo un virus en el cuerpo para escapar de mi hipnotismo y seguir luchando de forma semiautomática?) Tenía la respuesta correcta, pero eso no le revelaba una salida a su aprieto. Antes de que la Ladrona Incendiaria pudiera hacer nada, el hombre corpulento la agarró del cuello, la levantó con un brazo y la estrelló contra el suelo. El sonido producido por la diferencia de altura fue mucho mayor que el de una llave de judo. ===Parte 5 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== Había derrotado a mi objetivo. Aún necesitaba liberar a los civiles atados, pero prioricé a la Ladrona Incendiaria. Cada vez que un miembro de Shinshou Hitsubatsu revelaba información, se infectaba y moría a causa de una forma aguda de pie de atleta. Agarré a la mujer inconsciente y la arrastré hasta la cocina. Abrí el refrigerador industrial, revisé el contenido y le di un golpecito en la sien con la punta de mis botas militares. -Despierta. -¿Eh? Ah… ¡Tos, tos, tos! Cuando despertó confundida, se atragantó un poco y abrió mucho los ojos. Me agaché y le acerqué un alimento común a la cara. -Si me hablas del usuario de Byouki, te quitaré el ‘collar’ que llevas alrededor del cuello. -¿E-estás bromeando, verdad? -Esto se llama sellado con pepino. Es un ritual de Shikoku para pedir salud y seguridad. Como su nombre indica, se sella la enfermedad dentro de un pepino y se entierra. Tú decides si quieres intentarlo o no, pero si te niegas, tus opciones son morir de pie de atleta por todo el cuerpo o ser forzada a una vida de esclavitud. ¿Qué eliges? -… -Esta es tu única oportunidad. ¿Acaso no quieres vivir en libertad? Pude oírla apretar los dientes incluso a la distancia. Puede que los llamara sus camaradas o su organización, pero parecía que entendía las cosas realmente. -Si de verdad puedes hacerlo, demuéstralo de antemano. Demuéstrame que puedes satisfacerme con ese pepino. -Es una tarea sencilla, pero no olvides que solo sirve para ‘sellar’ la enfermedad. Hasta que no esté enterrada, puedo devolverte este pie de atleta extremo en cualquier momento. El ritual en sí no era difícil. Tras recitar una maldición ceremonial, la enfermedad oculta en su cuerpo se transfirió al pepino. Una vez terminado, bajó la mirada hacia su pecho con recelo. -¿De verdad funcionó? En lugar de responder, lancé el pepino infectado hacia la ventana de la cocina. El impacto lo partió en dos y el cristal transparente se cubrió al instante de filamentos blancos parecidos a hifas. Era como una bomba de moho mucilaginoso. Asustado por el ruido y la vibración, ''un ciempiés'' que estaba en la pared cerca de la ventana se metió en un hueco del fregadero. La mujer estaba estupefacta, pero yo fui al grano. -Habla. -Claro, por supuesto. Ya no tengo ninguna obligación con ellos… Estaba recopilando los datos necesarios para crear un sistema de búsqueda personal para el objetivo, Ranzono Sachi. -¿Concretamente? -¿De verdad crees que tienes tiempo para eso? La mujer sonrió levemente desde el suelo y señaló al techo. No… -Ya le entregué la memoria USB a un mensajero de Shinshou Hitsubatsu. Si no te das prisa, escaparán. En ese momento, un rugido ensordecedor resonó sobre nuestras cabezas. ¿Era un helicóptero? Pero no había visto ninguno al inspeccionar el edificio antes de mi ataque. En cualquier caso, era cierto que no tenía tiempo. Usé mi Magia de Enfermedad para eliminar el pie de atleta agudo de la ventana de la cocina, abrí la ventana y asomé la cabeza. Seguía sin ver nada, pero la fuente del ruido estaba bastante cerca y el viento soplaba con fuerza en la calle de enfrente. Al parecer, estaba a punto de ascender, así que aún tenía una oportunidad. Como siempre, solo necesitaba usar mi Magia de Enfermedad, así que saqué un encantamiento. Tras resolver lo que tenía que hacer, miré hacia atrás y vi a la mujer haciéndome una pregunta con una sonrisa servil. -No te detendré. Soy libre de irme, ¿verdad? -Por cierto, ¿a cuántas personas has matado como Ladrona Incendiaria? -No lo sé. ¿Cien o doscientas, tal vez? No era mucho. No tenía derecho de acusarla de nada, pero tenía que aclarar esto. Saqué un nuevo encantamiento. -Entonces puedes empezar durmiendo unos doscientos meses. -¿¡Qué!? Eso no es lo que tú… La silencié con mi Magia de Enfermedad y salí de la cocina. Me acerqué a la familia de tres, atada con cinta adhesiva, y solo les desaté la boca. -¿Qué… qué es…? ¿Quién eres? -Lamentablemente, no puedo responder a eso. Crucé la habitación y tomé prestado un mantel nuevo. Lo infecté con Magia de Enfermedad y pequeños hongos comenzaron a crecer. -Estos son un tipo de hongo espiritual. Se pueden vender por más que los hongos oruga<ref>Tambien conocidos como córdiceps, son un tipo de hongo muy valorado en la cocina oriental como manjar de lujo, y también la causa de un apocalipsis en los videojuegos de The lasto of Us.</ref>. Si vas al Monte Tomi o a Yokohama y los vendes en una tienda de medicina china cualquiera, ganarás lo suficiente para renovar tu restaurante y aún te sobrará dinero. Lamento que te hayas visto envuelto en todo esto. Parecía estupefacto, pero los dejé y llamé a la policía desde el teléfono del restaurante. -[Sí, es la policía. Por favor, cálmese y explique su situación. ¿Denuncia un delito o un accidente…?] -Un ladrón irrumpió en un restaurante nuevo en el Bloque 3 Este de la ciudad de Bolzano. Envíen a la policía de inmediato. Dicho esto, tiré el auricular al suelo sin colgar. Me creyeran o no, rastrearían el origen de la llamada y enviarían a alguien. La familia podría contarles lo sucedido entonces. Poderes paranormales o no, hasta un aficionado podría distinguir quién era el culpable y quién la víctima. En mi negocio, proporcionar personalmente a la policía un testimonio presencial no era la mejor idea. Esa mujer Hishigami podría haber silenciado a la familia, pero yo no tenía motivos para matarlos. Con eso en mente, salí del restaurante. Ya tenía un nuevo objetivo. Tenía que perseguir a ese helicóptero invisible. ===Parte 6 (Tercera persona)=== Las misteriosas desapariciones de un Tengu eran el arma utilizada por Seidou Tagane, el mensajero de Shinshou Hitsubatsu. El joven vestía un llamativo traje y gafas de sol, y tenía el pelo teñido de un blanco decolorado, pero, lo más importante, podía ocultarse mientras volaba. Claro que podía ocultarse a sí mismo, pero el efecto también se extendía a todo lo que controlaba, ya fuera un helicóptero, una nave de colchón de aire, un avión de pasajeros o un asteroide. El Tengu era un Youkai volador que hacía desaparecer a la gente. Usaba esa habilidad para transportar su carga por la ruta más corta a través del cielo abierto. Nada podía ser más seguro ni más fiable. Dejó que un piloto a su servicio se encargara del helicóptero mientras él cruzaba las piernas en el asiento trasero y gritaba por su celular para que lo oyeran por encima del ruido de las hélices. -¡Sí! Llegaré justo a tiempo. ¡Además, parece que alguien nos persigue! Intenta contactar con esa Kitsunebi. Si no puedes localizarla o actúa de forma extraña, ¡usa el pie de atleta! ¡Nos vemos! Colgó el teléfono y vio al piloto sacudir la cabeza. Preguntó qué sucedía y se dio cuenta de que el piloto estaba revisando el cristal reforzado que tenía delante. -Eh, ¿esto es polvo o algo así? Me está nublando la vista… -¿Qué? Seidou Tagane se inclinó hacia adelante para comprobarlo él mismo. Efectivamente, había un polvo fino que cubría toda la superficie del cristal y parecía arena, pero no lo era. (¿Qué es esto? ¿Moho?) Un instante después, oyó el sonido de chispas y su maldición de sigilo, que utilizaba la misteriosa desaparición de un Tengu, se desvaneció. El título de “helicóptero invisible” ya no se aplicaba y la aeronave era completamente visible en el cielo azul. -¿Q-qué? ¿Qué acaba de pasar? ===Parte 7 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== Refuerzo muscular, mayor flexibilidad de los vasos sanguíneos y el cartílago, protección de los órganos internos, reajuste del consumo de energía, activación de las mitocondrias y un cambio en la distribución sanguínea para prevenir un desmayo. Tras tomar todas las medidas necesarias con mi Magia de Enfermedad, deseché varios amuletos usados y corrí desde la acera hasta la carretera. Mi cuerpo comenzó a correr inmediatamente a 100 km/h. A partir de ahí, mi velocidad aumentó exponencialmente. Rápidamente alcancé los 400 km/h. Era la misma velocidad que un coche de carreras o un helicóptero. Ya había capturado a mi objetivo. Había esparcido varios tipos de moho desde la ventana del segundo piso del restaurante mientras el helicóptero se preparaba para despegar. Parecía ser una especie de sigilo maldito que utilizaba las misteriosas desapariciones de un Tengu, pero eso simplificaba las cosas. La leyenda decía que los Tengu no secuestraban a quienes habían comido caballa porque odiaban su olor. Como el sigilo maldito dependía de un Tengu, podía eliminarlo sintetizando químicamente el olor. Los había dejado completamente desnudos. Podían ignorar las carreteras y el terreno para tomar el camino más corto hacia su destino. Lamentablemente, estaba atado a esas cosas, pero no podía permitir que escaparan. Tenía que asegurar una ruta hacia el usuario de Byouki a toda costa. Adelanté a los coches en la carretera, salté por encima de la gente en los pasos de cebra y, de vez en cuando, corría junto a la pared de un edificio para tomar una curva cerrada sin perder mucha velocidad. Oía gritos y voces confusas a mi alrededor, pero cada vez, usaba mi Magia de Enfermedad para borrarles unos segundos de memoria a corto plazo. Perdoné a los niños pequeños porque habría sido peligroso para ellos, pero los adultos supondrían que el niño estaba soñando despierto. Entonces el helicóptero cruzó un río. Con más de cincuenta metros de ancho, era demasiado lejos para saltar y no había ningún puente cerca. -Composición de una Magia de Enfermedad basada en blastocladia. Saqué un amuleto, murmuré para mí mismo y salté hacia el río. Por mucho impulso que hubiera tomado, iba a caer al agua a mitad de camino. Pero en cuanto mis pies tocaron la superficie, algo parecido a una hoja de loto de un blanco puro se extendió. Creé mi propio punto de apoyo gracias a un germen que se había adherido a una fruta que cayó al agua. Salté sobre la superficie como una piedra que rebota en el agua y llegué a la orilla opuesta. Sin embargo, esto nunca terminaría si seguía corriendo por la superficie. Para terminar esto, necesitaba una vía larga o una autopista. ===Parte 8 (tercera persona)=== Finalmente, Seidou Tagane se dio cuenta de lo que estaba pasando. Vio una figura corriendo por la superficie a una velocidad increíble. Fuera lo que fuese, estaba siguiendo al helicóptero de mensajería ahora que el sigilo de la maldición se había roto. El helicóptero se movía a más de 350 km/h y podía ignorar el terreno y las carreteras, pero a este oponente no le importaba en absoluto. El piloto lanzó un grito agudo. -¡Desviémonos! ¡No tenemos que seguir por este rumbo! -¡Idiota! ¡Hemos perdido nuestra invisibilidad! ¡Ahora todos pueden vernos! -¿Y no es por eso que nos persiguen? ¡No sé quiénes son, pero debe ser una especie de monstruo! -¡Sí, y el radar de la torre de control del aeropuerto también nos ve! Añadir un plan de vuelo falso por internet es lo máximo que puedo hacer. ¡Si empiezas a volar por todas partes, enviarán cazas furtivos nacionales a por nosotros! El cielo no era tan libre como parecía. Estaba más congestionado que las carreteras. Innumerables señales de balizas dividían las rutas de vuelo, y cualquier cosa que se desviara de ellas se consideraba peligrosa y se le ordenaba aterrizar. Si no respondía, podían derribarla. Eso significaba que Seidou Tagane y el piloto ya no podían escapar. Sabían que alguien los perseguía, pero no podían girar la palanca de control como en una película. -¡Maldita sea, qué demonios…! Seidou Tagane dejó la frase inconclusa. Había apartado la vista del suelo brevemente para discutir con el piloto. Solo fueron unos segundos, pero perdió de vista al perseguidor que corría a toda velocidad por la superficie. -¡Encuéntralo! ¡Maldita sea, ¿adónde se han ido?! ¡Encuéntralo! El mensajero gritó nervioso, pero entonces divisó algo extraño. Una especie de estructura blanca cubría toda la recta. Medía más de un kilómetro de largo y parecía la primera subida de una montaña rusa o la catapulta de aceleración electromagnética de un cañón de tiel en una novela de ciencia ficción. De repente, se puso tenso. ¿Una catapulta? Un instante después, el hombre corpulento que corría a 400 km/h salió disparado por los aires y chocó contra el lateral del helicóptero. Ya había superado la velocidad de despegue de un avión de pasajeros. Al cambiar su trayectoria hacia arriba usando rieles resistentes hechos de hifas, logró saltar quinientos o seiscientos metros en el aire. La puerta de vidrio y acero reforzado no significaba nada. Algo debió haberla corroído, porque estaba hecha jirones como si fuera arcilla. El hombre entró. -¿¡E-eeeeek!? Preso del miedo, el piloto sacó su pistola, pero fue un error evidente. Esa acción había confirmado su postura hostil y que no tenía nada que negociar. Más importante aún, ambos trabajaban en el mundo del hampa. El hombre corpulento agarró a este “enemigo” con una sola mano y arrojó al piloto fuera del helicóptero. Seidou Tagane estaba empapado en sudor y tenía la expresión de un hombre que había subido a un ascensor a altas horas de la noche solo para que un hombre con una cuchilla entrara en un piso intermedio. -¿Q-quién eres? ¿Quién eres? -Dime qué sabes del usuario de Byouki que persigue a Ranzono Sachi. -¿De verdad crees que te lo diré? ¡Me matarán! -Entonces te mataré ahora mismo. El hombre sacó un amuleto. Con un sonido pegajoso, la silueta del helicóptero se desmoronó. Sintiendo como si hubiera pisado una trampilla, Seidou Tagane se encontró suspendido en el aire. -¿Eh? No sabía qué había pasado. -¿Eh? La aeronave que lo transportaba se había corroído y desaparecido en cuestión de segundos. -¿¡Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!? La sensación de caer le oprimía el estómago y agitó las extremidades inútilmente. Mientras tanto, la expresión del hombre corpulento permaneció inmutable. Se giró, agarró a Seidou Tagane por el cuello y habló a corta distancia: -El usuario de Byouki. -¡No lo sé, maldita sea! ¡No lo sé! -Caerás al suelo en diez segundos. ¿Esa es tu respuesta final? -¡Lo siento mucho! ¡Te diré lo que sea! El hombre corpulento suspiró irritado al ver el rostro de Seidou Tagane cubierto de lágrimas y mocos. Sacó un amuleto y algo parecido a un paraguas blanco puro se abrió de su espalda. No parecía llevar paracaídas y el material era extraño. Era un paracaídas peculiar, hecho de moho mucilaginoso o algo parecido. El hombre corpulento aterrizó lenta y cuidadosamente en la orilla de un río y arrojó a Seidou Tagane a un matorral. Luego hizo una exigencia unilateral: -Dime todo lo que sabes. ===Parte 9 (Usuario de Magia de Enfermedades)=== Ahuyentar el mal era un deseo común, por lo que existían innumerables rituales para ello en todo el mundo. Al igual que con el anterior ritual de sellado con pepinos, a menudo bastaba con tener a mano los elementos necesarios para realizarlo. Esta vez, utilicé el río y papel. El método específico era similar a una procesión de barcas para despedir a los muertos. Esta procesión servía para despedir a los difuntos, pero con algunas modificaciones, podía construir una barca con papel, colocar el mal o la enfermedad a bordo y enviarla lejos. Aunque parecía sencillo, era muy parecido a una cirugía. Requería conocimientos precisos y una exactitud milimétrica. Una vez terminado, miré fijamente al hombre que respiraba con dificultad entre la maleza de la orilla del río. ''Un ciempiés'' se apartó entre la hierba para que no lo aplastara. -El usuario de Byouki quería un sistema de búsqueda. Ranzono Sachi es nuestro objetivo, pero no conocen su ruta exacta. Querían un sistema para saber su ubicación y asegurarse de que muriera sin importar qué ruta tomara. El Byouki puede parecer un poder tramposo, pero no es todopoderoso y debe seguir una secuencia determinada. -¿De qué se trata? -Un sistema de interceptación de radio. Pero al añadir un programa especial, pueden captar las ondas electromagnéticas emitidas por los frenos robóticos del vehículo. Seguro que has visto los anuncios de coches que detectan obstáculos y se detienen solos incluso si sueltas el volante. El mensajero se secó el sudor de la frente mientras estaba sentado en el suelo. -Afirman que no se puede identificar un vehículo individual basándose en las ondas de radar, pero eso no es cierto. Al fin y al cabo, los coches circulan en filas y también están expuestos a las ondas de radar del tráfico del carril contrario. Si reaccionaran a las ondas de radar de otro coche y frenaran bruscamente, podrían provocar accidentes inesperados, por lo que los frenos robóticos incorporan datos secretos. Tienen un número de registro, igual que la matrícula. -¿Te refieres a que el usuario de Byouki quiere captar la señal de los frenos robóticos del vehículo de transporte de prisioneros que lleva a Ranzono Sachi? -No importa la ruta que tome, el Byouki puede matarla. Hace poco hubo una noticia ridícula sobre una aplicación civil que podía capturar la señal de aviones gubernamentales y revelar sus rutas de vuelo, ¿recuerdas? Es prácticamente lo mismo. Los frenos robóticos son bastante comunes hoy en día, así que se puede averiguar dónde están los coches blindados que transportan dinero para los bancos y los coches de lujo negros que transportan a VIPs. -La mujer de Kitsunebi dijo que te dio una memoria USB. -Mala suerte. -Dijo el mensajero, levantando ambas manos sin levantarse. -En cuanto te vi, la lancé fuera del helicóptero. Está emitiendo una señal de baliza, así que probablemente el Byouki la esté detectando ahora mismo. -… Eso significaba que no tenía ni un segundo que perder. ¿Debía perseguir y atacar al usuario del Byouki o debía buscar y proteger el vehículo de transporte de prisioneros que llevaba a Ranzono Sachi? Tenía que decidirme, pero no tenía ni idea de cómo asegurar el éxito en ninguna de las dos opciones. Entonces el mensajero me hizo una sugerencia. -Si estás dispuesto a escuchar, me gustaría ayudarte. ¿Podrías perdonarme entonces? -Habla. -Soy mensajero, pero se me da bien ganar algo de dinero extra. Hice una copia de la memoria USB sin avisar a Byouki. No puedo decirte dónde está, pero puedes usar esos datos para captar la señal de freno del robot y encontrar a Ranzono Sachi. Quieres tenderle una emboscada a Byouki, ¿verdad? ¿Qué harás entonces? -De acuerdo. Pero solo si juras retirarte inmediatamente de este negocio y no volver a usar tu poder ni tus habilidades para causar problemas a los civiles. -Claro, claro. Si hubiera sabido que había gente como tú, jamás me habría metido en este negocio. Creo que volveré al campo y me dedicaré a la agricultura o algo así. Así que, de todas formas, no necesito estos datos. -Ya veo. Entonces, déjame darte un incentivo más. -¿? Saqué un amuleto. Un sonido pegajoso surgió de la cabeza del mensajero. -¿¡Qué… bah!? ¿¡Qué… hiciste!? -Te conecté un hechizo de enfermedad en el hipocampo, que está profundamente relacionado con tus recuerdos. Si rompes tu promesa, dañarás tu propio cerebro. Puedes engañar a los demás, pero jamás podrás engañarte a ti mismo. Tenlo presente. -¡Maldita sea! ¡No puede ser! ¡Maldita sea! Tras tomar el dispositivo de almacenamiento del hombre que lloraba, me marché y llamé con mi celular modificado. -[Hey.] -Dijo la mujer Hishigami. -Cumple con tu deber. -[¿No podías al menos pedirme ayuda? Me vas a romper el corazón si sigues siendo un tsundere de tan alto nivel.] Ignoré sus tonterías y repasé mentalmente mis planes. Ranzono Sachi era lo primero. Si lograba protegerla derrotando al Byouki enviado tras ella, el usuario del Byouki renunciaría a un ataque a larga distancia. Y si intentaran entrar por la fuerza para un ataque directo, interceptarlos y eliminarlos probablemente sería lo más rápido. ===Parte 10 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== -[Bien, encontré la señal de frenado del robot. Parece que están abusando de las antenas de la torre de telefonía móvil. Han añadido un comando para captar señales adicionales por la ciudad y enviarlas a un servidor secreto. Eso me permite buscar cualquier coche en Ciudad Bozen, no solo el vehículo de transporte de prisioneros de Sachi-chan. ¡Guau! ¿Por qué está parado el coche del secretario del alcalde en la cuneta? ¿Estará teniendo una aventura infiel en el coche? Probablemente no tenga nada mejor que hacer mientras el jefe se reúne con el ayuntamiento.] -Ve al grano. -[Incluyendo los señuelos, hay tres vehículos de transporte de prisioneros. El verdadero está circulando por el puerto de montaña.] -El sistema de búsqueda solo te indica el tipo de vehículo y su ubicación, no lo que hay dentro. -[Estoy usando un método diferente para obtener las imágenes de las cámaras cerca de la comisaría. Los imbéciles dejan subir al objetivo a bordo a la vista de las cámaras. Por eso necesitas construir tu aparcamiento subterráneo.] Ahora que tenía esa información, ya no la necesitaba. Colgué y me dirigí a mi destino. No había ninguna ley que prohibiera a un humano viajar a 400 km/h a pie, así que me esforcé al máximo. Encontré un camino pequeño que se perdía entre la densa vegetación y una barandilla que se había vuelto verde más por la corrosión que por el óxido. Era una de esas carreteras nacionales en mal estado de las que a veces oía hablar. Habría sido difícil que dos vehículos ligeros se cruzaran allí. Y en una curva cerrada, la barandilla estaba muy rota. Miré hacia abajo y vi un vehículo de transporte de prisioneros en la zona rocosa, varios metros más abajo. ¿Había llegado el Byouki antes que yo? Salté a la zona rocosa y me acerqué al vehículo, que no solo había caído de lado, sino que estaba atascado entre dos grandes rocas. Primero, usé mi Magia de Enfermedad para corroer el parabrisas reforzado, que se había vuelto completamente blanco por todas las grietas. Tras sacar al conductor a rastras, di la vuelta y destrocé también la puerta de acero. Dentro había tres policías, además del conductor. Sus uniformes estaban empapados de sangre. Pero eso era todo. No había ni rastro de Ranzono Sachi, que debería haber estado dentro. -…Uuh… Apenas respiraban. Quería preguntar por Ranzono Sachi, pero no podía tratarlos con brusquedad dadas sus heridas. Mientras limpiaba las heridas de gérmenes y usaba sus corbatas para detener la hemorragia, se me ocurrió una idea. ¿Qué clase de heridas eran estas? Inicialmente pensé que la caída desde la carretera había sido la causa, pero me equivoqué. Tenían el cuello y el pecho desgarrados en franjas de un centímetro de ancho. Un golpe contundente no habría provocado eso. Estaban desgarrados casi hasta la garganta. -…tras… Un joven policía, gimiendo, intentó decirme algo mirándome a los ojos. Acerqué mi rostro para escuchar su voz cada vez más débil. -¡Cuidado… detrás! Me giré de inmediato, pero ya era demasiado tarde. Ranzono Sachi se abalanzó sobre mí como una bestia carnívora y saltó hacia mi tráquea. Salió sangre fresca a borbotones. Sacrifiqué mi brazo derecho al instante. Escuché un sonido de desgarro inusual mientras usaba un encantamiento y magia de enfermedad para neutralizar el dolor. Balanceé mi brazo y su pequeña figura salió disparada como una pelota, pero hábilmente giró en el aire, recuperó el equilibrio y aterrizó con cuidado sobre las inestables rocas de la montaña. Escuché un gruñido que sacudió la sangre acumulada en su garganta. Debió haber sido una jovencita corriente. Se veía muy diferente a la foto de los documentos que había visto, pero incluso los niños usaban maquillaje hoy en día. Si lo quitara todo, probablemente encontraría el rostro que había visto recién. Pero… Incluso eso había quedado oculto por una expresión animal. La chica bajó las caderas y dejó que sus brazos colgaran como los de un depredador arrastrándose a cuatro patas. ¿Había hecho esto Ranzono Sachi? Tenía sentido. Las heridas de los policías parecían haber sido desgarradas con uñas humanas. ¿Entonces el vehículo se estrelló porque ella se había vuelto loca dentro? Pude ver que se había roto las esposas, a pesar de su delgada figura. Las extrañas pulseras de plata brillaban opacas en sus muñecas. Fue entonces cuando comprendí la respuesta. -El Byouki. Un Byouki era un Youkai felino del continente creado en un ritual Kodoku, una poderosa maldición que consistía en colocar innumerables insectos venenosos en un solo frasco y hacer que se mataran entre sí. Su poder principal era infligir diversas enfermedades a quien poseyera. O más bien, los volvía locos y los hacía matar indiscriminadamente. El término "Demonio interior"<ref>Aquí se usa el término Toori-ma, que debería significar demonio del Toori, pero ya que intentan agregarlo a la cultura japonesa, pero yo no he sido capaz de sacar más información al respecto, prefiero traducirlo de un modo más comprensible.</ref> se usaba para describir a criminales comunes en la actualidad, pero originalmente se refería a un fenómeno paranormal. Se creía que un Demonio interior poseía a las personas y las hacía cometer crímenes inimaginables. Además, el usuario del Byouki pertenecía a Shinshou Hitsubatsu, una organización que se ocupaba de criminales que no eran condenados por su delito original debido a la participación de algún Youkai. -Así que así es como lo hacen. Poseían al criminal y lo obligaban a cometer otro delito. Lo enviaban de vuelta a los tribunales hasta que finalmente recibía la pena de muerte. Provocaban más crímenes para castigar a los criminales y usaban para ello Youkai, lo cual dificultaba tanto el castigo, pero era obvio que se consideraban una excepción. Probablemente alegarían que hacían un noble sacrificio mientras dejaban morir a civiles a manos de su Demonio interior. ¿Qué debía hacer entonces? Ranzono Sachi no era el tipo de Demonio interior del que hablaban los tabloides. Su poder y su deseo de destrucción habían sido amplificados por un ser paranormal conocido como Byouki. El hecho de que su apariencia y fuerza física no coincidieran era evidente por las crueles heridas en los policías y las esposas que había roto con sus propias manos. Por supuesto, podía solucionar esto enviando mi Magia de Enfermedad. Sin embargo, no tenía garantía de que su joven cuerpo pudiera soportar más carga. Desconocía la existencia de estudios clínicos que determinaran qué le sucedía al cuerpo humano al introducirle tanto un Byouki como mi Magia de Enfermedad. Eso significaba que podía intentar contenerme. Pero eso solo funcionaría si era mi única preocupación. Miré a los policías que yacían en el suelo, apenas respirando. ¿Podría realmente contenerme y, al mismo tiempo, protegerlos a todos? Estaban al borde de la muerte, pero aún no habían muerto. Ranzono Sachi aún podía escapar sin convertirse en una asesina… aunque esto significara el fin de su corta vida. -¿Qué vas a hacer? Ella solo me gruñó. Entrecerré los ojos y decidí interrogarla lo más que pudiera. -¿Cómo quieres que termine esto? No me dio una segunda oportunidad. La bestia se acercó con un ruido tremendo. Mantenía sus garras y colmillos ensangrentados listos, así que su hostilidad era evidente. Mi máxima prioridad era acabar con el usuario de Byouki, derrotar a Shinshou Hitsubatsu y eliminar esta espina clavada en el costado de Hyakki Yakou. Ranzono Sachi era solo un objetivo secundario. Una parte de mí se preguntaba si esa era la forma correcta de pensar. Y esa vacilación permitiría que los crímenes de Ranzono Sachi continuaran y mancharan aún más su alma. Así que tomé una decisión, saqué un amuleto y me preparé para liberar la Magia de Enfermedad. Pero antes de que pudiera hacerlo, la montaña se abrió y un Oomukade salió disparado, actuando como escudo contra la violencia de Ranzono Sachi. Con un sonido metálico, sus garras fueron desviadas hacia atrás. Mantuve mi Magia de Enfermedad lista, entrecerré los ojos y formulé una pregunta. -¿Un ciempiés, eh? Estabas en ese restaurante y en el banco del río con el mensajero, ¿no? Aunque tu tamaño era bastante diferente. -'''''¿Me dejarás a Sachi a mí?''''' -Explícate. -'''''He revisado la zona dentro de la tierra. El verdadero usuario llegará pronto. Derrotarlo es lo que tú…''''' -Eso no. -Lo interrumpí. -No te preguntaba por qué debería irme. Quiero saber por qué arriesgas tu vida aquí. El Oomukade pareció dudar un instante, pero finalmente dio una respuesta clara. -'''''Sachi terminó así porque cometió un crimen para protegerme. Llegó a este punto porque intenté protegerla.''''' -… -'''''Es mi amiga, ¡así que no puedo permitir que esto termine así! Y le hice una promesa a los demás que detuvieron sus crímenes. Prometí devolver a Sachi a ese lugar. ¡Tenía la esperanza de que tuviera un futuro con esas personas que la aceptaron!''''' -Entonces haz lo que quieras. -Espeté. Le di la espalda a Ranzono Sachi. Ella no era mi verdadera enemiga. Tenía que ocuparme de otra persona. -Yo me encargo de ese insignificante Byouki. Esta vez, tú serás el héroe. Salté y brinqué desde la zona rocosa hasta la curva cerrada de arriba, guiándome por mi olfato. Estaban cerca y se acercaban. Miré a mi alrededor, fijé la vista en un punto y corrí en esa dirección. Abandoné el camino en mal estado y me adentré en el oscuro y tenebroso bosque. Los usuarios de Magia de Enfermedad y del Byouki se encontraron frente a frente en medio de la corrosión y descomposición de la naturaleza. Escuché una risita. Parecía tener trece o catorce años. No era tan delgada como Ranzono Sachi, quien se había convertido en un Demonio interior, pero seguía siendo una niña pequeña. Su cabello negro le llegaba hasta los hombros y tenía la piel blanca con un rubor saludable. Sin embargo, se veía algo enfermiza con un parche en un ojo y varias vendas que la envolvían. Llevaba un vestido corto amarillo de tela china al que le habían quitado suficiente tela como para ver su ombligo. Además, llevaba un adorno de orejas de gato y una chaqueta azul. Controlaba a un Youkai del continente, así que era la barrera que contenía a la criatura paranormal. En otras palabras, era el recipiente donde se creaba el veneno Kodoku. El azul representaba la oscuridad y el amarillo, el color de advertencia de un insecto venenoso. …No, puede que no le diera mucha importancia al simbolismo. No podía explicar el calcetín largo en una sola pierna ni las ridículas vendas que le cubrían la otra. -¡Qué genial! Sonaba como una niña pequeña. Fue un comentario puro y despreocupado, como el de una niña viendo a un superhéroe en la tele. -Eres genial. Ja, ja. No estoy siendo sarcástica, señor. Nuestra industria está llena de personas que rompen las reglas, ¡así que es genial que puedas vivir ahí como un samurái! Yo jamás podría lograrlo. -… -Soy un caso perdido. Completamente perdido. Todo en mí es un caso perdido. Intento hacer bien mi trabajo y tengo el mejor plan posible en la cabeza, pero nunca funciona. Al final, todo se desmorona. Así que, ya ves… Se llevó el dedo índice a los labios rosados y suaves y se rió. -Ja, ja. Así que no puedo contenerme aquí☆ No estaré a salvo a menos que te mate. Un gran rugido resonó. Sombras oscuras se extendieron en todas direcciones desde los pies de la usuaria del Byouki. Engulleron al instante toda la superficie del suelo, transformando el bosque entero en su territorio. Los árboles comenzaron a susurrar como si la propia montaña estuviera hablando de mí a mis espaldas. -Odio cuando las cosas se complican, así que te lo explicaré todo desde el principio, señor. Mientras el mundo entero palpitaba de forma inquietante, la usuaria de Byouki mantuvo sus ojos brillantes fijos en mí y abrió la boca. -Mi Byouki es bastante inteligente. En pocas palabras, incluso si no lo configuro manualmente, encontrará sus propios objetivos. Buscará a quien yo considere mi enemigo y producirá automáticamente la cantidad y calidad de Byouki necesarios para derrotarlo. Con un sonido como de lodo sorbiendo, sombras, sombras y más sombras surgieron a mi alrededor. Masas de enfermedades idénticas a la chica inundaron el mundo en un instante. Había tantas que cifras como cien o doscientos eran inútiles. -Así que no importa lo mucho que te esfuerces, señor. Cuanto más fuerte te vuelvas, más Byouki habrá y te agotarán con su número. Los Byouki se multiplicarán sin cesar hasta que te hagan pedazos con sus largas garras. ¿Entiendes ahora las reglas? [[Image: Zashiki_v06_281.png!right!400px]] -… Por supuesto, no tenía intención de quedarme de brazos cruzados y dejar que me matara. Esparcí amuletos a mi alrededor. Dentro de la tormenta de papel que yo mismo creé, levanté el índice y el dedo medio de mi mano derecha herida y los lancé hacia adelante como si sostuviera una espada. La Magia de la Enfermedad se concentró como una tormenta y se convirtió en una espada de un negro intenso. -Espada Maldita – Michizane. -Vamos. ¿No te dije que ponerte serio solo crearía más Byouki? -Autodestrucción… Transformación como lección para todas las enfermedades. -¿? La usuaria de Byouki frunció el ceño, desconcertada, al ver la espada brotar. Sin embargo, continué. -Espada Sagrada – Tenjin. Abandona tu forma como instrumento del espíritu vengativo de Sugawara y libera tu divinidad. Una luz blanca pura surgió con fuerza. En el instante de su manifestación, borró incluso el concepto de sonido. Una espada resplandeciente brotó de mis dedos con el doble de fuerza. Esta era una porción del noble poder que había comenzado como un espíritu vengativo con rencor contra Kioto y que, con el tiempo, había sido venerado como un dios. Al igual que se puede crear un suero a partir de una toxina, yo podía transformar mi profundo conocimiento del poder negativo en este poder positivo. Este era el archienemigo de enfermedades como la nuestra. No era así como debía usarse, así que sentí cómo me desgarraba por dentro. Pero lo ignoré, apunté la punta de la hoja y miré fijamente el rostro de mi enemigo. -Ja… Ja ja☆ -Aquí voy. Prepárate. -¡Guau! ¡Guau, guau! ¿Cómo puedes hacer cosas así? Se supone que los usuarios de enfermedades son gente espeluznante y sucia que vive rodeada de desprecio y asco, ¿cómo puedes transformar eso en un estilo de vida tan refrescante? ¡Eres increíble! ¡Eres tan maduro! La usuaria de Byouki se regocijó como si estuviera realmente impresionada por algo. -Pero. -Añadió. -¿No te lo dije? Aun así te agotaré con la superioridad numérica. Con un ejército de miles… no, decenas de miles a su disposición, la chica se transformó de soldado a comandante. Afirmó tener a su disposición la fuerza de combate exacta que necesitaba. Si eso era cierto, no había forma de que yo ganara. Por mucha fuerza que reuniera, estaba destinada a caer de rodillas aquí. Pero eso solo significaría mi derrota. Eso no significaría la derrota de Hyakki Yakou. Mi derrota sin duda revelaría el sistema del enemigo y proporcionaría un punto de partida para derrotarlo. Y si el Oomukade lograba que Ranzono Sachi recuperara la cordura, la chica tendría la oportunidad de desaparecer. Mientras no dependiera de un vehículo, el sistema de búsqueda que utilizaba el sistema de frenado del robot sería inútil. Oh. Así que, incluso si pierdo, seguiré ganando. -¿Listo para rendirte? -No tengo ninguna razón para hacerlo. Ninguna. -Ja, ja. Señor, usted es realmente genial, así que dígame su nombre. Me hace estremecer, así que quiero pronunciar su nombre al menos una vez. Mi nombre. Era una petición obvia, pero casi me reí. -Ya no tengo una bandera que izar ni un hogar al que regresar. Preparé mi brillante espada de luz mientras respondía. Así que… -Puedes llamarme soldado anónimo. Eso fue todo lo que dije. E inmediatamente después, el Mago de Enfermedad y Byouki chocaron de frente. ===Parte 11 (Tercera persona)=== El Oomukade, que seguía intacto, se enfrentó a la completamente transformada Ranzono Sachi entre las rocas de la montaña. Las palabras ya no llegaban a la chica. El más mínimo error le permitiría atacar a los policías, apenas respirando, y cargar sobre sus hombros el delito definitivo de asesinato. Pero si él la golpeaba sin cuidado, podría matarla fácilmente. La leyenda decía que el caparazón del Oomukade era lo suficientemente duro como para desviar un ataque de cualquier arma. Sin embargo, tampoco podía confiar en eso. Después de todo… -¡Grrr… grrr… gwaaah! Cada vez que la chica gruñía, la baba le corría por la boca como a un animal hambriento. El Byouki, un tipo de Demonio interior, poseía a las personas y revelaba su lado violento. Ranzono Sachi había sufrido más que por los cambios en su apariencia externa impuestos por Kasane_12 o por el seminario de alteración de personalidad destinado a convertirla en un genio. La mayor herida había sido darse cuenta de que nadie sabía quién era en realidad. Y el mismísimo Oomukade había rechazado su plan criminal e intentado detenerla. El Oomukade creía haber actuado correctamente, pero ella debió preguntarse por qué no lo entendía. Así que… Los deseos destructivos que le habían arrancado a la fuerza se dirigieron hacia el Oomukade. -¿¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!? -'''''¡Sachi!''''' La velocidad de la chica superaba con creces la del Youkai. Ranzono Sachi se movió completamente fuera de su campo de visión y se acercó desde su punto ciego. Cargó contra su largo cuerpo y lo mordió con fuerza. Esa era su única debilidad. Según la leyenda, un Oomukade fue asesinado por una punta de flecha cubierta de saliva, pero el arma más primitiva cubierta de saliva era, por supuesto, la dentadura humana. Por muy grande que creciera un ciempiés, no podía escapar de su condición de víctima en la cadena alimenticia. El Oomukade oyó un tremendo desgarro al romperse su caparazón. Le siguió un sonido pegajoso y el fluido no rojo característico de los insectos se derramó. Desde el principio, le había sido imposible atacar a Ranzono Sachi. No era una cuestión de fuerza. En un nivel más fundamental, simplemente le era imposible. Así que se había preparado para que ella lo devorara de esta manera. Pero… -'''''¿Lo has olvidado, Sachi?''''' Incluso mientras era consumido, relajó todo su cuerpo y habló. -'''''Este ciempiés se convirtió en un Youkai por algo más que sus numerosas patas y su aspecto inquietante. Se creía que poseía un veneno lo suficientemente potente como para actuar como catalizador de una maldición. Fue esa acumulación de miedos la que creó un Youkai como yo.''''' En otras palabras… -'''''Si quieres comerme… *ugh*… come todo lo que quieras. Pero recuerda una cosa: ¡ese veneno llegará primero a tu cuerpo, Sachi!''''' La chica bajita comenzó a convulsionar. Como si se hubiera accionado un interruptor, se desplomó al suelo sin oponer la menor resistencia. Era una neurotoxina. Inmovilizó sus movimientos rápidamente sin quitarle la vida. Después, solo su sombra se extendía de forma antinatural. No, era el Byouki quien la había poseído en forma de sombra. -'''''Eres la versión de Kodoku del continente, ¿verdad?''''' -… La sombra no se movió. Ya no podía controlar a la chica ahora que estaba paralizada, y no podía moverse sola como sombra. Necesitaba controlar algo que proyectara una sombra para poder moverse. -'''''En otras palabras, eres un Youkai creado al sellar insectos venenosos y bestias peligrosas dentro de un frasco y dejar que se maten entre sí. Dicho de otro modo, otro insecto venenoso o bestia peligrosa debería ser capaz de devorarte.''''' El Oomukade reunió todas sus fuerzas y chasqueó las mandíbulas. Protegería a Ranzono Sachi. Y para cumplir su promesa, ya había ofrecido sus propias entrañas. -'''''Entonces, ¿por qué no lo intentamos? ¡Veamos quién de nosotros prevalece y quién es consumido!''''' ===Parte 12 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== Corté. Corté, rebané y piqué. Corté, rebané, piqué, seccioné y partí por la mitad. El único sonido era el constante de mi espada decapitando a mis enemigos. Ya había cortado a más de quinientos Byouki, pero la usuaria permaneció impasible. Se rió entre dientes y giró sobre sí misma. Una especie de humo negro brotó de sus pies en todas direcciones y aparecieron el doble de enemigos que los que había derrotado. Me estaban agotando, me rodeaban y se acercaban cada vez más. -Ja, ja. Esto es como una película de zombis, señor. Una voz extrañamente impresionada resonó en mis oídos. -Eso es lo que lo hace tan asombroso. Normalmente, uno huye cuando los zombis lo rodean. Muestra sus emociones negativas sin pudor, aparta a todos a empujones, les cierra la puerta en la cara y la cierra con llave. ¿Cómo puede usted seguir comportándose como un samurái? ¡Es increíble! ¡Tiene mi respeto! Había dicho que sus elogios no eran irónicos. Había dicho que no podía vivir así. La vida que había llevado debía de ser una vida sin esperanza. Por muy poderosa que fuera, o mejor dicho, precisamente por su poder, no conseguía nada de lo que deseaba y era constantemente rechazada por todos a su alrededor. La trataban como a un cadáver infectado camino al incinerador. Podía visualizar esa vida perdida en mi mente. Sentía lástima por ella, pero la situación me impedía ponerme de su lado. Colaborar con Shinshou Hitsubatsu para eliminar a criminales relacionados con los Youkai no la salvaría. No había atacado a Ranzono Sachi por querer ayudar a nadie. El Byouki se creó dejando que insectos venenosos y bestias peligrosas se mataran entre sí en un frasco, así que no tenía ninguna razón de peso para atacar a la comunidad de Ranzono Sachi, que había reunido a un Oomukade y un Tsuchigumo en un mismo lugar. Había decidido que otras personas eran menos importantes que ella y quería creer que podía demostrar su superioridad atacándolas. Shinshou Hitsubatsu afirmaba tener un objetivo noble, pero en realidad solo buscaba una víctima para acosar y así crearse un lugar en el grupo. No se diferenciaban de esas personas horribles que sabían que serían las próximas víctimas, así que ofrecían a alguien aún más débil para unirse ellos mismos al grupo de delincuentes. Pero este podría haber sido el final perfecto para mí. Había traicionado a mi maestro, vagado en busca de un lugar donde morir y continuado viviendo una vida sin rumbo, así que habría sido absurdo desear una muerte digna. Si me mataban, sería a manos de una persona horrible, sin motivo alguno, en un momento y lugar insignificantes. Ese era el final apropiado para un guerrero caído en desgracia como yo. O eso creía. Un instante después, una enorme masa de metal cayó hacia la usuaria de Byouki. -¡! Por primera vez, mostró sorpresa y agitó los brazos. Una masa de oscuridad se elevó de inmediato y destrozó el objeto contundente que la habría aplastado. Entonces se dio cuenta de lo que era. -¿¡Una bomba aérea!? ¿¡Pero de dónde!? Ambos miramos al cielo azul, muy por encima de nosotros. Un grupo de aviones de ala voladora y algunos cazas de escolta volaban tranquilamente sobre las nubes. Entonces… ¿¡Eso es…!? Sonó mi celular. Contesté mientras blandía la Espada Sagrada Tenjin en una mano y oí a la mujer Hishigami reír. -[¡Ja, ja, ja! ¿Sorprendido, Mago de Enfermedad-chan? La joven de Hyakki Yakou dijo que sería una pena perderte, ¡así que vino volando sin pensar en el peligro! ¿Así que todavía vas a fingir ser una guerrero caído en desgracia, eh?] [[Image: Zashiki_v06_005.jpg|right|400px]] -¡¡…!! Me enfureció oírla hablarme de Hyakki Yakou. Aun así, esto era un honor demasiado grande. Simplemente no podía decir nada. -[Por eso también le quitaron la mecha a la bomba. Pero no te preocupes. Los estoy apoyando desde la superficie con guía láser. No dejaremos caer una sobre tu cabeza por accidente, así que sigue así.] La usuaria del Byouki me miró con cierta vacilación. Antes parecía impresionada, pero… -Increíble… Ahora parecía doblemente impresionada. -Mi Byouki escanea en busca de un objetivo o elemento hostil y automáticamente proporciona la fuerza de combate adecuada, así que lo único que tengo que hacer es quedarme aquí. -[Pero tu escaneo tiene un alcance.] -Dijo la mujer Hishigami. –[No puede alcanzarnos a diez mil metros de altura… Así que, Mago de Enfermedad-chan, la ecuación del Byouki se ha desmoronado. Será mejor que estés a la altura de las expectativas de la joven.] Una vez más, me paré frente a la usuaria de Byouki con mi espada brillante en la mano. -Ja, ja☆ El enemigo rió. Era una risa quebrada con una mirada extrañamente solitaria en los ojos. -¡Increíble! ¡Eres simplemente increíble! Eres una peste, una dolencia, una epidemia igual que yo… ¡Te pareces tanto a mí, pero tienes tantos amigos! Y sin embargo, yo… ¡no pude hacer ni uno solo! -Basta. Yo no era nadie especial. Así como Ranzono Sachi tenía el Oomukade, yo simplemente tenía a Hyakki Yakou. Si esta chica hubiera tenido siquiera una cosa así, no habría terminado como está. Así que… -Cuando resuelva todo esto, podrás volver a ponerte de pie. Yo seré ese algo especial para ti. Corrí a través de ese mundo cuya ecuación perfecta se había desmoronado. La curva blanca surgió y cortó la enfermedad negra. ===Parte 13 (Tercera persona)=== Un desagradable sonido pegajoso continuó. Un líquido púrpura y pegajoso goteaba de la enorme boca del Oomukade, demostrando que había devorado al Byouki sin forma. Tras la desaparición de esa variedad de Toori-Ma, Ranzono Sachi cambió. Aún estaba inconsciente por el veneno del Oomukade y su frente estaba cubierta de sudor febril, pero la expresión severa y terrorífica de su rostro se había suavizado un poco. El Oomukade respiró hondo, pero aún no había terminado. Un sonido ominoso provino de su cuerpo, donde la boca de la chica lo había desgarrado. La herida no se extendía. Todo lo contrario. Había sido atacado por su mayor debilidad: una hoja cubierta de saliva, es decir, los dientes de un depredador; pero la herida ya burbujeaba ominosamente y se encogía lentamente. Si lo dejaban solo, pronto se cerraría. Se había comido al Byouki. Lo había hecho como parte del ritual herético Kodoku, que enfrentaba insectos venenosos y bestias peligrosas en un frasco, concentrando su fuerza en el único superviviente. Había sido necesario para proteger a Ranzono Sachi, pero los efectos ya empezaban a hacer mella en su cuerpo. -'''''Sachi…''''' Aun así, el Youkai estaba satisfecho. Si le dieran esa opción cien veces, creía que daría la misma respuesta siempre. Sin embargo… Escuchó a alguien acercarse bruscamente entre la maleza. Entonces, un rostro asomó por detrás de la barandilla rota. -¡Hola, hola! Sabía que algo interesante estaba pasando aquí. Hice bien en posponer nuestro plan hasta el último segundo. -'''''¿Quién eres?''''' -Hola. Soy Aoandon. Quizás te sorprenda, pero soy la jefa final. Encantada de conocerte☆ La oni femenina vestía un kimono blanco, tenía el pelo largo y azulado, y un único cuerno afilado como un cuchillo en la frente. La Oomukade había oído las leyendas sobre su aparición al final del Hyakumonogatari. Chasqueó los dedos con indiferencia. Eso bastó para que Ranzono Sachi despertara de la neurotoxina del Oomukade. Esto no le gustó al Oomukade. Sentía como si esta otra Youkai controlara a la chica. -Tranquila, tranquila. No te preocupes. Soy el ser que solo se encuentra tras reunir cien miedos diferentes. Necesitas más que tus dedos para contar la cantidad de poderes paranormales que puedo usar. Eliminar el veneno de su cuerpo es pan comido. -'''''¿Qué quieres de nosotros?''''' -Quiero invitarlos. La Aoandon sonrió al responder. Una luz fosforescente blanco azulada brillaba en la punta de su cuerno. -Estaba pensando en destruir un poco Japón, así que, si quieren, ¿se unirían a mi equipo? Parece que ustedes dos tienen una razón bastante interesante para hacerlo. -'''''¿Qué...?''''' -Soy aliada de cualquiera que quiera un cambio, así que respeto la decisión de Sachi-chan de crear un mundo igualmente repulsivo para los Oomukade, Tsuchigumo, Nue y cualquier otro Youkai considerado espeluznante o repugnante. Estoy dispuesta a sacrificar mi propio cuerpo para ayudarte a lograrlo. ¿Qué harás? -'''''¡No puedes! ¡No puedes, Sachi! ¡No debes escuchar lo que dice! ¡Entraste en razón en la aldea de Noukotsu, ¿no?! ¡Recuerda lo que decía la gente de allí!''''' Pero las palabras del Oomukade no la alcanzaron. Pero eso no se debía a que Ranzono Sachi se hubiera obsesionado tanto con una sola cosa que hubiera perdido de vista todo lo demás. -Yo… yo puedo… ayudar a todos mis amigos… -'''''¡Sachi! …No, espera. ¿Qué es esto?''''' El Oomukade fulminó con la mirada al Aoandon, pero la oni seguía sonriendo mientras su cuerno emitía fosforescencia. -¿Eh? ¡Vamos! Solo abrí la puerta al corazón de Sachi-chan. No estoy escribiendo nada más ahí dentro. -'''''Esa llama hechizante en tu frente… No afecta a los Youkai, ¡pero sí al corazón humano, ¿verdad?! ¡La estás usando para engañar a Sachi!''''' -Al parecer, es un tipo de hipnotismo. Pero puedes pasar por alto esto, ¿no? El ritual Hyakumonogatari con el que me crearon implica linternas o velas en una habitación oscura. No te imaginas cuántos tontos han intentado tacharme de lavado de cerebro, sugestión o histeria colectiva. Eso me molesta un poco, pero ¿qué tiene de malo compensarlo usando esos métodos para mí misma? Mientras hablábamos, Ranzono Sachi comenzó a moverse. Avanzó con dificultad desde la zona rocosa hacia la Aoandon en el acantilado. Sus pies estaban a punto de resbalar y estaba a punto de caer al abismo. -'''''No permitiré que sigas propagando la violencia…''''' -¿Y qué? ¿No te dije que soy el ser que solo se encuentra tras reunir cien miedos diferentes? Eres solo una de mis presas, ¿qué esperas hacer? Quizás no había nada que pudiera hacer. Ella era un Youkai de un nivel superior al suyo, así que quedarse de brazos cruzados podría haber sido la decisión correcta. Si se resistía, lo matarían y ni siquiera proporcionaría una distracción que permitiera a la chica escapar. Lo sabía, pero aún albergaba una esperanza en lo más profundo de su corazón. Después de que su amiga compensara todo lo que había hecho, él quería verla enfrentarse de nuevo a esos chicos de la aldea de Noukotsu. Quería ver a Ranzono Sachi rodeada de sonrisas humanas. Pero… Entonces… Un gran rugido resonó. En ese instante, el Oomukade se transformó en dragón. El viento lo envolvió y se elevó. Saltó sobre Ranzono Sachi e intentó devorar al Aoandon en el acantilado. En realidad, no le hizo el más mínimo daño. Una pared invisible lo bloqueó y sus fauces se detuvieron justo frente a su rostro. -¡Ja, ja, ja! ¡Sí, eso es! ¡Ese ‘pero’! ¡Ese ‘entonces’! ¡Eso es lo hermoso! ¡Ves, puedes hacerlo si lo intentas! Estaba segura de que ibas a devorarte el vientre para suicidarte y robarle a Sachi-chan su motivación, así que… Una expresión de orgullo llenó su rostro, pero su voz se apagó. Un líquido púrpura goteaba de la boca del Oomukade. Este era el nuevo rasgo que había adquirido al devorar el Byouki y someterse al ritual Kodoku. Esa única gota cayó justo sobre el hermoso rostro de Aoandon. -¿¿¿¡¡¡—————!!!??? Un intenso chisporroteo resonó como si alguien estuviera salteando en un wok. Se cubrió el rostro con las manos y finalmente retrocedió unos pasos tambaleantes. Pero entonces reveló el motivo. -Ja, ja. Se reía. No la dominaba la rabia. La dominaba la pura alegría. Había vislumbrado un mundo fuera de la armonía preestablecida, un mundo creado por aquellos que deseaban ayudar a los demás mediante el cambio, así que esbozó una sonrisa sublime. -¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Increíble! ¡Esto es realmente asombroso! ¡Alégrate! En realidad solo pensaba llevarme a Sachi-chan, pero has despertado mi curiosidad. ¡Ahora estoy tan, tan interesada en ti! ¡Así que te llevaré conmigo y te uniré a mi equipo! -'''''¡Nunca pedí eso!''''' -Pero Sachi-chan se unirá a mí. Se dio la vuelta. Para cuando inclinó la cabeza, el intenso brillo que debía estar allí había desaparecido por completo. Más importante aún, sus palabras habían desgarrado el corazón de Oomukade. -Y una vez que se vaya, nunca podrás encontrarnos de nuevo. ¿Qué harás entonces? Personalmente, creo que deberías venir con nosotros si de verdad quieres salvar a Sachi-chan. No tenía otra opción. Abrió y cerró la mandíbula de golpe, pero tuvo que obedecer. Recordó la aldea de Noukotsu y a los chicos que se habían levantado para salvar a Ranzono Sachi. Expresó su profundo agradecimiento a aquel que tuvo la valentía de llamar hermosa a Sachi tras ver su verdadero rostro. Y después de eso, tomó una decisión. Aunque significara desviarse del camino correcto, traería a Ranzono Sachi de vuelta con aquellos chicos. -'''''Entendido. Haré lo que desees.''''' -Je, je. ¡No esperaba menos de alguien que quiere un cambio! Me gusta mucho esa determinación. -'''''¿Pero estás seguro? Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar a Sachi. Casi con toda seguridad, destruiré tu plan desde dentro.''''' -¿Así que serás una mosca en la sopa? ¿O tal vez un ciempiés en la sopa? ¡Es broma! Aoandon rió como una niña, pero no porque no viera al Oomukade como una amenaza. De hecho, él la había lastimado, pero ella aún lo aceptaba. Después de todo… -¿No te lo dije? Soy la aliada de cualquiera que quiera un cambio. ===Parte 14 (Usuario de Magia de la Enfermedad)=== Había derrotado a la usuaria del Byouki. La Espada Sagrada – Tenjin no era una espada letal. Llevaba el nombre de un dios que odiaba la sangre, así que era de esperar. Cortaba las distorsiones de las leyes del mundo, corrigiendo así las fluctuaciones en los corazones de las personas. Y lo hacía con la mayor fuerza posible. Una mente normal quedaría postrada en cama durante dos o tres días. -¿Ya está? La mujer Hishigami apareció sosteniendo un gran aparato parecido a unos binoculares, probablemente el dispositivo de guía láser para el bombardeo. El pequeño canino Sunekosuri temblaba y miraba a su alrededor, a sus pies. -Eso debería ser obvio. -¿«Seré ese algo especial para ti»? ¡Vamos! ¿Estás diciendo que Hyakki Yakou hizo todo esto solo para ayudar a un ronin fabricante de paraguas a encontrar esposa? ¡No puedo creerlo! -Deja de sacar de contexto mis palabras. -¿Sacar de contexto tus palabras? ¿De qué podrías estar hablando? Je, je. -Deja de comportarte como una niña. Es espeluznante para alguien mayor como tú. -Cállate, pedófilo sin esposa y depresivo. ¿Acaso no te das cuenta de que cosas como llamarme "mayor" hacen que la gente malinterprete lo que dices? -Más importante aún… -Sí, ¿qué tal si vas a inclinarte ante la jovencita? No puede aterrizar aquí, así que tendrá que ser en el aeropuerto más cercano. Pero mientras hablábamos, algo más apareció de repente en escena. La intención asesina era tan abrumadora que tanto la mujer Hishigami como yo casi dejamos de respirar. -¿Qué… kh… ah? Envié Magia de Enfermedad por todo mi cuerpo para controlar conscientemente los movimientos de mis órganos y sangre, pero aun así, tenía las manos ocupadas simplemente evitando desmayarme. La mujer Hishigami… no iba a ser de ninguna ayuda. Supuestamente había modificado la estructura de su propio cuerpo humano, pero también tenía las manos ocupadas manteniéndose consciente. No estábamos en condiciones de luchar. Como era de esperar, el Sunekosuri se había desmayado. Mientras tanto, llegó “él”. Entró bruscamente en el campo de Hyakki Yakou. -Qué fastidio. Creí entender cómo era cuando me alié con ella, pero no esperaba que se tomara sus planes tan a la ligera. Me deja con muchísimo trabajo por hacer. Era un joven inexpresivo con un traje oscuro. Lo miré fijamente en silencio y él respondió sin siquiera mover los labios, como un ventrílocuo. -Me llamo Saiki Kazu, ex asesino, ex adivino, ex suicida, ex desempleado y ahora… ¿qué soy? Ni yo mismo lo sé. Aunque se presentó con tanta indiferencia, no nos miraba. Él miraba a la usuaria de Byouki tendida sobre el hummus. -¿Qué piensas hacerle? -Recuperarla. Aoandon la quiere. No quiero que Aoandon se enfade, así que estoy complaciendo tantos caprichos egoístas como puedo. -… -Basta. Yo tampoco quiero hacer esto. Ranzono Sachi, el Oomukade y esa administradora de los Apartamentos Ubasute… ¿se llamaba Yamame Kyouka? En fin, ella persiguió esos vehículos de transporte de prisioneros para reclutarlos. Y ahora la usuaria del Byouki está en el centro de Shinshou Hitsubatsu. Mezclar a un grupo tan variopinto es casi ridículo. ¿Acaso cree en la paz mundial? Cuando uní los nombres que oía en mi cabeza, algo me pareció profundamente extraño. -Reunirlos jamás crearía una fuerza de combate unida. -No. Lo más probable es que terminen matándose entre ellos. Pero no importa, siempre y cuando la batalla le dé al ganador suficientes puntos de experiencia. Al final, nos aportará un valioso miembro a nuestro equipo. Me recordó al ritual Kodoku. Innumerables insectos venenosos y bestias mortales eran metidos en un frasco donde luchaban a muerte para aumentar el poder de una toxina o maldición. ¿Y si la extraña aura que sentía de este hombre llamado Saiki Kazu era la misma? ¿Y si su “equipo” era justo lo contrario de un grupo que se lamía las heridas mutuamente? -La Aoandon actuará pronto. Ese monstruo maligno cargó a la usuaria del Byouki, que yacía inerte, sobre su hombro y habló sin mover los labios. -Cuando llegue el momento, lo entenderás perfectamente. Finalmente, pareció notar un cambio en la formación de alas voladoras en el cielo. Los combatientes de escolta habían cambiado de posición rápidamente. Pero ya era demasiado tarde. Si hubiera notado el cambio, debía abandonarnos y escapar a toda velocidad. Saiki Kazu alzó la vista al cielo azul y formó una pistola con la mano. Dijo “¡bang!” y simuló disparar. Eso fue todo lo que hizo. El ala voladora que transportaba al líder supremo de Hyakki Yakou fue destruida. Me tomó completamente por sorpresa. Por un instante, la tensión y la impaciencia me hicieron olvidar todo lo demás. Mientras tanto, innumerables fragmentos caían sobre la ciudad rural. La gran altura de diez mil metros parecía demostrar que cuanto más grandes son, más fuerte es la caída. -Este es nuestro poder. Así que no puedes detener nada de lo que hacemos. Absolutamente nada. Esa voz parecía provenir de una distancia insalvable. -Así que tiembla de miedo y espera a que el mundo cambie. Tras susurrar esas palabras, la sombra vestida de traje oscuro se marchó con la chica sobre su hombro. No hizo absolutamente nada más. ===Parte 15 (Usuario de Magia de Enfermedad)=== Corrí. Corrí y corrí y corrí y corrí. Por toda la ciudad rural, las ventanas estaban destrozadas y los obstáculos caídos del cielo habían provocado accidentes de tráfico. La ciudad estaba envuelta en humo negro y hollín. Incluso divisé algunas casas con los techos completamente derrumbados. A medida que me adentraba más y más, los escombros se hacían más grandes y las llamas naranjas parpadeantes se volvían más frecuentes. En un momento dado, los restos de un ala voladora sobresalían del suelo como una lápida y un grupo con el mismo olor que yo se había reunido a su alrededor. Rodeaban algo… no, a alguien. A Hyakki Yakou le importaba el linaje más que nada. Ante problemas como este, naturalmente se reunían y se aferraban a la "sangre". Entonces, ¿a quién obedecerían primero y ante todo? ¿Quién tenía la sangre más noble? -Hafuri-sama… El nombre escapó de mis labios. La última vez que la vi, tenía diez años. ¿Qué habría pasado si esa niña hubiera quedado atrapada en la explosión y hubiera salido disparada por los aires a diez mil metros de altura? -¡Hafuri-sama! -Exclamé. Obligué a mi temblorosa conciencia a cooperar y corrí hacia el centro. El grupo se giró hacia mí. La oleada de gente se dividió a ambos lados, como si abrieran un camino y revelaran la verdad. Y allí, frente a mí, encontré… -No hay de qué preocuparse. Estoy aquí, Mago de Enfermedad. Escuché una voz digna. Hyakki Yakou no estaba muerta. Quizás no fuera mucho, pero esa “sangre” se había conservado. La Mamedanuki que actuaba como su doble estaba a su lado, y la pequeña mano de Hafuri-sama consolaba a un pequeño Sunekosuri que lloraba. Los otros cuatro de los Cinco Mejores habían estado a bordo de esa ala voladora. Muchos Youkai también. Tal vez uno o todos ellos debieron usar sus poderes para proteger a Hafuri-sama. Eran mucho más leales que alguien como yo, que solo podía matar. [[Image: Zashiki_v06_309.png|right|400px]] -Mago de Enfermedad. Hafuri-sama me habló. Inmediatamente me arrodillé, puse las manos en el suelo y hundí la frente en la tierra. -Participaste en un golpe de estado y permaneciste prófugo después de que fuera sofocado, así que normalmente me vería obligada a juzgarte. Pero dada la situación, sabes que no es momento de detenerse en esos asuntos, ¿verdad? -Por supuesto. -No puedo permitir esta escena de llamas y humo que veo. Y el grupo de la Aoandon pretende extenderla por toda la nación, así que debemos detenerlos. Somos descendientes de aquellos que no lograron adaptarnos al cambio tras el Dan-no-Ura<ref>Este es una frase complicada. Para empezar, mencionaba la frase “convertirse en cangrejos”, que culturalmente implica cambiar el caparazón y adaptarse con resiliencia para crecer más fuerte. Y sobre el Dan-no-Ura, se trata de la batalla naval entre samuráis más grande de la historia de japón, ocurrida en el siglo XII entre el clan Minamoto y el clan Taira, ganada por el clan Minamoto, y recibiendo estos el control del país como resultado.</ref>. Somos quienes aceptamos nuestra caída y comenzamos a trabajar entre bastidores en lugar de en el escenario principal de la historia. Pero aún vivimos y hemos decidido crear un mundo en el que podamos sonreír junto a quienes viven aquí con nosotros. -Por supuesto. -Mago de Enfermedad. En ese momento, el líder supremo de Hyakki Yakou tuvo la amabilidad de hablar con un forajido. -Derrotaremos a Aoandon y a su grupo, y salvaremos este país. Si han robado algo, lo recuperaremos todo, ya sea una persona o un objeto. Únete a mí en este esfuerzo. No habían palabras mejores. <noinclude> ===Notes=== <references/> {| border="1" cellpadding="5" cellspacing="0" style="margin: 1em 1em 1em 0; background: #f9f9f9; border: 1px #aaaaaa solid; padding: 0.2em; border-collapse: collapse;" |- | Retroceder a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Volume6_Capítulo 2|Capítulo 2:Desarrollo@Uchimaku Hayabusa @ Hachikawa Tomoe]] | Volver a [[La_Zashiki_Warashi_de_la_Villa_Intelectual_Español|Página principal]] | Avanzar a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Volume6_Capítulo 4|Capítulo 4: Conclusión@¿¿¿???]] |- |} </noinclude>
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