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The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Volume8 Capítulo 1
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==Capítulo 1: Emocionante Paraíso de Nagisa, por Jinnai Shinobu== ===Parte 1=== Era Noviembre. El fin de semana finalmente había llegado, pero no podía dormir hasta el mediodía hoy. -Nnnn… Algo andaba mal con mi futón. Sentñia una suave y cálida sensación como a piel. Detecté un ligero aroma dulce que me recordaba el inscienso viejo mas que a olores florales propios del champú que usaban mis compañeros de clase. Tan pronto como sentí el peso del cuerpo de alguien más bajo las mantas, mi mente adormecida rápidamente se centró mientras estaba acostado de lado. -¡Espera! ¡No otra vez, Zashiki Warashi buena para nada! ¿¡Por que tienes que meterte en el futón de las personas!? Quiero decir, me encantaría apretarle el pecho si pudiera y hasta me inclinaría por la chance de verla desnuda, ¡pero esto no era lo mismo! ¡¡Necesitaba mentalizarme!! ¡¡Este tipo de ataque sorpresa iba en contra de mis gustos!! Pude sentir como mi cabeza se llenaba de pensamientos mientras mi mano se movía bajo la manta. Intentaba encontrar su delgado hombro para empujarla fuera, pero… -¡Ouch! ¿¡Que demonios!? Sentí un dolor afilado como si hubiera tocado un enorme par de tijeras de costura, así que aparté la mano de golpe. Entonces sentí un escalofrio. ¿Eh? ¿Que? ¿Tijeras? Es decir, ¿algo afilado? Ella definitivamente nunca traería algo como eso a mi futón. No, no… espera, ¿es esta siquiera la Zashiki Warashi? Cuando se trata de cosas afiladas, ¡solo puedo pensar en esa yandere digna del top 3 mundial! ¡¡No me digas que es esa loca amiga de la infancia Nagisa-chan!! Por favor, ¡por favor no me digan que tuvo una recaída! -Espera, espera. Si fuera Nagisa la que estuviera a menos de 20 centimetros de mi, ¡ya estaría triplemente muerto! Frenéticamente levanté la manta. Muy tarde me di cuenta de que el riesgo estaba al nivel de dormir con un avispero en mis brazos. Pero me equivocaba. Alguien ciertamente se había acurrucado conmigo con su cabeza sobre mi pecho, pero no era esa Youkai de interiores en su yukata rojo, ni la amiga de la infancia infernal cuyos rumores indicaban que conocía 34.000 formas de matar. -Ah. -Nnn… mhh, mmhhh… Fwahh, ¿qué pasa, papi? -¿¡Aoandon!? La chica llevaba un kimono blanco y tenia un cuerno similar a una cuchilla dividiendo su brillante cabello negro y que sobresalía en su frente. Se veía como una adorable y pura niña(aunque con un pecho bastante decente), pero en realidad era un Youkai artificial creado al absorber 100 historias de fantasmas. Era además un Oni que había planeado derribar Japón y casi había destruido a Hyakki Yakou, la organización de lo oculto más poderosa. Esto me hizo darme cuenta de que el aroma dulce no venía de la Youkai buena para nada, y el calor de mi cuerpo de hecho aumentó. ¡No podría comportarme como en la rutina usual! -¿¡Que estas haciendo!? ¿¡Por qué estás aquí!? -Bueno, soy una recopilacion de las preguntas y respuestas de varias personas, incluyéndote. Eso nos vuelve algo así como padre e hija. Sería aburrido simplemente llamarnos creador y creación, ¿no lo crees? ¿Entonces cuál es el problema? ¿Dices que una bebé de pocos meses no tiene permitido dormir en brazos de su padre? Ugh… Es cierto que su motivación había sido principalmente la de un monstruo recién nacido que quería hablar del mundo sin saber nada acerca del mundo, y que quería responder a las peticiones ajenas sin entender a la gente. Y ciertamente teníamos algo de responsabilidad por crearla y abandonarla en un mundo así de grande. La Aoandon se rió mientras se acurrucaba en el futón con un cuerpo demasiado desarrollado como para que un estudiante de preparatoria fuese su padre. -Sé exactamente que debo decir para evitar que me empujes fuera de aquí. -¿Qué? No puedo causar ninguna destrucción directa debido al limitador mental dentro mío. Justo como tú sentirías dudas acerca de patear a un gatito mimado que se acerca. Pero puedo usar mi poder indirectamente. Por ejemplo, como si fuera a prepararlo en forma de un accidente imprevisto. Ella trazó una línea con su dedo sobre mi pecho como si fuera una amante en lugar de una hija. -Espera. ¿Qué es este olor como a hierro oxidado que no noté antes? -Realmente no pude evitarlo☆. Tengo este cuerno con forma de cuchilla en mi cabeza después de todo. Cuando me froté contra ti de forma amorosa, accidentalmente te hice un montón de cortes, de forma involuntaria. No es que quisiera lastimarte. -¡¡Waahhhhhhhhh!! Grité cuando mire hacia abajo. ¿Qué es esto? Estoy sangrando mucho más que aquella vez que intenté afeitarme con esa enorme navaja de afeitar con una sola mano por querer verme genial. La Aoandon se rió de mi pánico. Ella no tiene remedio. Puede que ya no pueda patear a un gatito mimado, pero tampoco es que estemos en buenos términos. ¡Ella solo está escondiendo su crueldad! ¡¡Sigue siendo cruel por dentro!! Aterrado por esta Youkai legítimamente letal, intenté apartarme, pero me topé con algo a mis espaldas. ¿¡Ahora sí que era la Zashiki Warashi!? Sin embargo, su piel se sentía como cortezas secas y tenía un leve aroma a viejo. No, espera. No me digas que… ¡¡No!! El nuevo habló detrás de mí. -Mhh, mmhhhh… Nnn… chico… -¡¡Nooo!! ¡¡No quiero que aparezcas tú como remate del chiste, vejestorio!! De un lado tenía al símbolo de la calamidad que llegaba al final del Hyakumonogatari. Del otro lado estaba el Aburatori, el símbolo de un miedo poco tradicional que era incluso peor que un Aoandon cuando de matar niños se trataba. Como siempre, la Villa Intelectual estaba por encima de todas las cosas esta mañana. ===Parte 2=== …Ouch, ouch. La Aoandon realmente me la jugó por la mañana. Tenía el pecho un poco cortado, pero no era tan grave como parecía. Probablemente estaría bien sin ningún tratamiento serio, así que me arrastré, aún dolorido, hasta el vestuario/baño para lavarme la cara. Empecé recogiendo agua fría con las manos y dándome unas palmaditas en las mejillas. Luego mezclé agua tibia con agua caliente, hice espuma con crema facial y me la froté en la cara con movimientos circulares. Aunque era refrescante, me picaban los párpados. Quizás no era la crema adecuada para mi piel, pero al menos tenía que terminar el tubo. Después de enjuagarme la espuma con agua tibia, levanté la vista y vi a la Zashiki Warashi, con un yukata rojo, reflejada en el espejo. Tenía un botiquín de primeros auxilios. -¿Eh? ¿Qué pasa, Youkai buena para nada? -Esa es mi frase. Sonaba exasperada mientras dejaba el botiquín sobre la lavadora y lo abría. -¿De dónde te hiciste esos cortes tan temprano? En fin, déjame verlos. No puedes ignorarlos. -E-está bien. Al final, la dejé hacer lo que quería. Puede que pareciera grave, pero en realidad solo era una fina capa de piel cortada. No era más que un corte de cuchilla al afeitarme, así que pensaba ignorarlo. ¿Acaso la sangre preocupaba más a los demás que a la persona herida? -Mmm. La Zashiki Warashi extendió un dedo delgado hacia mi pecho. Por debajo de la parte de arriba del pijama, desgarrada por el Aoandon, pasó el dedo por mi piel intacta para limpiar la sangre que se había filtrado. -No son muy profundas. Un poco de desinfectante y una venda deberían ser suficientes. -Oye, Youkai de interiores, esto es un poco vergonzoso. -Silencio. Necesito quitarte la camisa para ponerte una venda, así que levanta las manos. Venga, arriba las manos. Actuaba como si estuviera ayudando a un niño pequeño a cambiarse de ropa. El desinfectante escocía un poco, pero la venda me resultó más incómoda. ¡Me hacía cosquillas! ¡Era como tener un suéter barato y esponjoso rozándome el pecho! ¡No era solo una sensación agridulce! Después de vendarme el pecho, la Zashiki Warashi sujetó el extremo de la venda con una pequeña pinza metálica. -Listo. Ya está. -¿Sabes? A veces te comportas como una hermana mayor de verdad. Mi comentario casual provocó un leve movimiento en los hombros de la persona que tenía delante. …Heh. -¿Qué es esto? ¿No te gusta que te llamen "de interiores" o "buena para nada"? ¿Preferirías que te llamara "Nee-chan"? ¿Cómo iba a saberlo si nunca me lo dijiste? -N-no tengo idea de a que te refieres… -No me importa el cómo debería llamarte. Peh heh heh. Nee-chaaan. Jamás habría hecho esto un mes antes, pero me había dado cuenta de algunas cosas durante el incidente de la Aoandon. El viaje diez años al pasado probablemente influyó mucho. La desagradable reticencia hacia este tipo de cosas había desaparecido. La Zashiki Warashi estaba inmóvil, lo suficientemente cerca como para sentir su cálido aliento en la herida de mi pecho, y su cabeza de cabello negro temblaba ligeramente. -¡No puedo soportar esto! Sé que has estado terriblemente corrompido desde entonces, ¡pero no puedo negar que oírte llamarme Nee-chan me estremece el corazón! -No te hagas la inocente después de manipularme para que hiciera cosas por ti tantas veces. Y aunque no me molesta llamarte Nee-chan, no empieces a creer que eres mi superior ni nada por el estilo. -¿Qué? -¡Ahí! ¡Justo ahí! ¡Ese tono ascendente al final! ¡Definitivamente me estás menospreciando! ¡Pero sé que te supero en cosas humanas como la educación, el deporte y la sociabilidad! -Shinobu. -Negó con la cabeza con total exasperación. -Sé la manera perfecta de saber quién es superior a quién. Intenta darme palmaditas en la cabeza y decirme que soy una niña buena. [[Image: Zashiki_v08_002.jpg|right|400px]] -… Palmadita, palmadita. Niña buena, niña buena. -…¿Eh? ¿Qué pasa? Me siento mareado… y un poco indispuesto… -¿Ves? Es totalmente inapropiado, ¿no? Esto demuestra que soy superior a ti. Tu alma misma rechaza la idea de menospreciarme. ¡Nhh! No iba a dejar que se saliera con la suya. Jamás podría rendirme mientras ella fuera ganando (¿?). ¡Al menos terminaría esto en empate (¿¿¿???)! -Shinobu, ¿cuánto tiempo piensas seguir frotándome la cabeza…… ¿¡kyah!? Deslicé la palma de mi mano por su sedoso cabello, desde la parte superior de su cabeza hasta la nuca. Entonces me incliné hacia adelante para sostener su cabeza en mi brazo, apoyando su frente justo sobre mi pecho vendado. Sus palmas seguían apoyadas suavemente sobre mi pecho y parecía extrañamente silenciosa. Acerqué mi nariz a la parte superior de su cabeza. ¿Oh? Esta Youkai inútil huele bastante bien. -Creo que me gusta más esto que frotarte la cabeza. Mmm, pero no es tan divertido, ya que nos pone en igualdad de condiciones. -……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………… -¿Eh? ¿Zashiki Warashi-san? ¿¡Onyah!? -¿¡!? Debió de molestarle que notara su breve congelación, porque sus hombros se sobresaltaron. Cuando levantó la vista de mis brazos y me miró, fingí no entender nada. -¿Qué te pasa, jovencita? ¿Te cuesta disimular tu sorpresa al ver lo varonil que te parece el chico al que siempre has tratado como a un hermano pequeño? -¿De dónde salió esta maldad, Shinobu? ¿En qué me equivoqué al criarte? Probablemente en que te bañabas conmigo y dormías a mi lado todas las noches. Me convertiste en un mocoso mimado. ¡Además, muajajaja! Ya no sé dónde está la línea entre ganador y perdedor, ¡pero aquí gano yo! ¡Soy el rey de la colina! ¡O al menos, esta vez no me rendí! Pero… -…No es justo. Oí una voz suave que sonaba como un viento helado que soplaba desde las profundidades del infierno. Miré a mi alrededor y vi a la Yuki Onna asomando media cabeza por la puerta del vestuario, mirándome con furia, como una auténtica yandere. -¿Qué tiene de especial curar heridas? Yo también puedo hacerlo. ¿Sabías que la congelación instantánea puede detener el sangrado, prevenir la muerte celular y bloquear las señales de dolor en los nervios? En otras palabras, puedo hacerlo mejor. Ahora, vamos a probarlo. Ven aquí y acaríciame la cabeza también. -¡Espera! Ese método suena como si destruyera las células en el proceso de congelación/descongelación, y probablemente sea una pésima idea justo encima del corazón. ¡Seguro que moriré! ¿Y cuándo se me escapó esa Zashiki Warashi de mis brazos? ¡Espera! ¡No me dejes atrás, Nee-chaaaan! Tras esas últimas palabras, los hombros de la sexy Youkai se crisparon y suspiró. Ya estaba a punto de escabullirse por la pequeña ventana del vestuario, pero cambió de planes y, por alguna razón, se aferró a mi espalda. Era como un espectáculo de Nininbaori o ventriloquía<ref>El Nininbaori es el segmento cómico en el que una persona lleva un ropaje grande, y en su espalda hay otra persona, normalmente la que hace los movimientos y cuya falta de coordinación crea el humor.</ref>. Sentí algo suave apretándome la espalda, pero no parecía el mejor momento para hacer una broma. Entonces me susurró al oído lo más bajo que pudo. -Primero, agarra los delgados hombros de Yuki Onna con tus manos y arrástrala contra la pared. -¿? Al final hice lo que me dijo. -Eh, je, je. Puedo congelar fácilmente la herida con temperaturas de ochenta grados bajo cero… ¿¡eh!? [[Image: Zashiki_v08_001.jpg|right|400px]] -Pon tu mano en la pared junto a su cabeza. Ahora mírala a los ojos como si te inclinaras sobre ella. ¡Hazte notar y no aceptes un no por respuesta! -¿Qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-qué-…? -Usa tu otra mano para sujetar suavemente su barbilla entre el pulgar y el índice. ¡Sí, y levántala! -¡¡…!! -¡Para terminar, presiona tu frente contra la suya! -¿¿¿¡¡¡…!!!??? -Finalmente, susúrrale esto… -…No me causes muchos problemas, Yuki Onna. ¿Entendido? -K-… Los ojos de Yuki Onna daban vueltas y todo su cuerpo estaba rojo. -Kyuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuun… Se deslizó hacia abajo como si sus caderas hubieran cedido. Parecía haberse desmayado y su cuerpo de pecho plano se había derretido bastante. Espera. ¿Eh? ¿Qué acabo de hacer? -¡¿Qué fue eso?! ¡Estoy asqueado de mí mismo! ¡Quiero ser popular como una comediante, así que esto no es lo que soy! ¿Era el Kabe-Don, Floor-don, Ceiling-Don, o como se llame en el manga shojo? ¡Ese cliché nunca funcionaría en la vida real! ¡Así que es aún más desconcertante que haya funcionado aquí! -Je. Los clichés pueden ser poderosos si te mantienes firme y no te acobardas. Al fin y al cabo, son clichés por algo. Lo que pasa es que intentarlo sin frenar en seco es increíblemente difícil. La Zashiki Warashi asomó la cabeza por detrás de mí con una expresión triunfal. Mmm. ¿Cómo debería decirlo? -¿Así que esa es tu fantasía? No me digas que esta chica perfecta, la típica hermana mayor, se retuerce en la bañera imaginando que es una chica de manga shojo de proporciones perfectas, con ojos soñadores y pestañas larguísimas. -¿¡Qué!? ¡No empecemos con acusaciones ridículas, Shinobu! ===Parte 3=== La casa de techo de paja se había vuelto bastante animada. La Zashiki Warashi, vestida con un yukata rojo, siempre había vivido allí, pero se habían sumado bastantes recién llegados: la Yuki Onna de pecho plano, la Nekomata que había aparecido por casualidad, la súcubo occidental, la Furutsubaki (Pequeña) que fue traída durante el incidente de la bruja de Australia, la Aoandon nacida en la aldea Zenmetsu, el letal Aburatori que se había transformado en un Kaeshigami, y Marguerite Steinhols, la bruja cuya alma había sido aprisionada por el archidemonio Tselika. Mi madre, amante de los yokai, había añadido aún más: un Azukiarai, un Keseran-Pasaran<ref>El Azukiarai es un Youkai con aspecto de viejo y que se dedica a lavar el grano haciendo ruido y sin dejarse ver fácilmente. El Keseran-Pasaran por otro lado es un Youkai más similar a una bola de algodón.</ref> y la Furutsubaki (Grande), así que había bastantes. Eso, por supuesto, podía ser un problema, así que… -¡Oye, Zashiki Warashi! -¿Qué pasa? -¡Y el resto de ustedes también! ¡Por aquí, todos! Después de desayunar, reuní a los chicos problemáticos de la casa en la sala del altar budista. Una humana como Marguerite se incluía casualmente en esta categoría esotérica, pero… Un momento. ¿Está bien eso? Su visa debe haber expirado, así que ¿no se la consideraría una inmigrante ilegal? Recé para que el gran Hyakki Yakou hubiera hecho algo al respecto y luego me puse manos a la obra. -Todos conocen a mi tío, ¿verdad? Se llama Uchimaku Hayabusa y trabaja en Tokio como detective de policía. -¿Ah, el que dejó este tranquilo pueblo rural para arriesgar su vida en la gran ciudad solo para conocer a unas chicas de secundaria? Ese tipo de actitud agresiva no está nada mal. Noté un gran malentendido, pero estaríamos aquí todo el día si me pusiera a corregir cada detalle. -Llamó para decir que viene hoy o mañana por trabajo y que quiere quedarse aquí en lugar de en una posada. Sin embargo, parece que los Youkai le tienen mucha antipatía y creo que no sabe que la casa donde creció está llena de Youkai mortales… Sé que cada Youkai tiene sus propias características y tradiciones, pero no maten a mi tío. ¿Me lo prometen? Las Furutsubaki asintieron, pero aceptaron tan fácilmente que me costó creerles. Decidí dejarles bien claro esto. -¡Repitan conmigo! No atacaré al tío de Shinobu. -No atacaré al tío de Shinobu. -No atacaré al tío de Shinobu. -No atacaré al tío de Shinobu. -¡Bien! Ahora, no me comeré al tío de Shinobu. -No me comeré al tío de Shinobu… ahhh. -No me comeré al tío de Shinobu… ufff. -No me comeré al tío de Shinobu… hahh. -Me preocupan un poco esos suspiros de decepción, pero esto debería ser suficiente… ¡Oye, Zashiki Warashi! ¿Por qué ya estás armando una pistola de goma con palillos y una goma elástica? ¿Y no es esa la que diseñé, la que tiene la fuerza suficiente para aplastar un kiwi? ¿No juramos abandonarla para siempre? La Zashiki Warashi, vestida con un yukata rojo, permaneció sentada en una hermosa postura japonesa de seiza, se llevó una mano a la mejilla e inclinó la cabeza con elegancia. -Sí, me pregunto por qué. No me interesa la visita de Hayabusa, pero aun así siento la necesidad de prepararme para lanzar un ataque. -¡Ahora sí que estoy preocupado! -''Cuando termines, estaré en el kotatsu.'' (Nekomata) -Es noviembre. ¡Es invierno! ¡Es mi estación favorita! Jadeo, jadeo. Presiento que la primera nevada llegará antes de lo habitual. ¡Qué escalofrío! ¡Vengan a pisotear mi nieve virgen! (Yuki Onna) -Ah, tengo los hombros rígidos. Bien, Marguerite, volvamos al ático para continuar con nuestro ritual secreto. ¡Mwa, ja, ja! ¡Sí, un ritual entre bruja y demonio que debe mantenerse oculto! (Súcubo) Marguerite intentó que la Nekomata le consiguiese una faja de yukata, pero se rindió y acabó usando un corsé. Ella y los demás se dispersaron en todas direcciones, pero temía que dejar pasar esto provocara un punto de inflexión en la vida de mi tío. Pero, por desgracia, ya tenía planes. -¡Oh, por favor! Aburatori, tú encárgate del resto. No dejes que se unan en contra de mi tío. Tienes el poder de un dios menor, así que puedes controlarlos, ¿verdad? -Soy una deidad protectora de los niños, ¿sabes? -¡No pongas esa cara de confusión, vejestorio! ¡Ni siquiera necesitas alguna lógica rebuscada! ¡Mi tío también fue un niño! ¿No es suficiente? Todos se movían ruidosamente a mi alrededor, pero yo tenía que prepararme para irme. Una Villa Intelectual era una zona rural de alta tecnología diseñada para cultivar cosechas de marca de altísima calidad, pero eso a veces podía resultar inconveniente. Por ejemplo, las compras dependían completamente de internet y el tren solo pasaba cinco veces al día. Ir al pueblo vecino a realizar las compras era todo un acontecimiento. Hablando en serio, perder el tren arruinaba todos los planes del día. Hacía un poco de frío, incluso para noviembre, así que me puse una chaqueta blanca sobre la camisa. -Me voy ya… ¡Maldita sea! ¿Cuántas veces he tenido que comprarme un móvil nuevo solo este año? -Sí, y pensar que el modelo tan feo que tú y probablemente nadie más usa tendría problemas de sobrecalentamiento de la batería. Je, je. -No sé cuántas veces he tenido que hacerte esta pregunta solo este año, pero ¿de verdad eres una Zashiki Warashi? ===Parte 4=== La aldea de Noukotsu estaba rodeada de montañas por todos lados, pero había otro pueblo más allá de esas montañas. Creo que se llamaba Ciudad de Bozen. Normalmente la consideraba un centro de distribución para compras en línea, pero estaba bastante desarrollada y era bastante práctica si se ignoraba la poca frecuencia de los trenes. Claro, estaba ubicada al pie de una montaña, así que se sentía más claustrofóbica que una gran ciudad construida en una llanura o junto a una bahía. Aun así, para alguien que había crecido en un pueblo rural, se sentía lo suficientemente como una ciudad. Pasé junto a un cartel que prohibía fumar en la calle. En la Villa Intelectual había una especie de sociedad, así que los rumores eran solo pasajeros… Bueno, está bien, lo admito. ¡No era fácil tener una vida amorosa cuando un solo error podía provocar que los rumores se extendieran por toda la aldea! ¡Y el momento no era el adecuado para un romance escolar! Así que, hasta que las cosas se calmaran, ¡intentar ligar con algunas chicas de esta ciudad parecía la mejor opción! Mi principal motivo para estar aquí era cambiar este teléfono que me habían retirado del mercado, ¡pero solían contratar chicas guapas en esas tiendas! Pero como para arruinar mis planes, una voz apagada me llegó justo detrás de mí. -Eh, je, je. ¿Qué haces aquí, Shinobu-chan? ¿Estás perdido? -¿¿¿¡¡¡…!!!??? Lo que oí me dejó sin aliento. Me giré con la boca abierta como un pez. Cabello castaño claro, suave y esponjoso, hombros delgados y piel blanca. Su pecho me decepcionaba un poco, pero me fascinaba la línea que iba desde sus largas y suaves piernas hasta sus nalgas. Era excelente en las tareas del hogar, inteligente y, lo más importante, ¡devota de su hombre! …Pero todo se arruinó por la mirada pesada en sus ojos. Ahora bien, ¿a quién acabo de describir? -¿¡N-N-N-N-N-N-N-Nagisa-san!? -Buenos días, Shinobu-chan. Hace frío estos días, pero no te has resfriado, ¿verdad? ¿Qué tal si te caliento las manos con mi aliento? Nagisa me sonrió con unos ojos que parecían aún más pesados que el cielo plomizo que parecía a punto de nevar. En lugar de su uniforme escolar, llevaba un cárdigan blanco sobre un vestido de punto. Llevaba un gorro que había que sujetar con un alfiler. Las medias hasta la rodilla con estampado de gato eran transparentes como medias normales y llevaba un accesorio de cola de gato sujeto a la cintura. En resumen, ¡era un disfraz de enfermera gatita! Pero el medidor Shinobu, oculto en mi pecho, no reaccionó en absoluto a su mirada coqueta. Había oído que el medidor de un hombre se activaba al máximo gracias a sus instintos de supervivencia en situaciones extremas, pero ¿significaba eso que era solo un mito? Aun así, era extraño. Era fin de semana, pero Nagisa-chan, una criatura obsesionada con el romance, no estaba con su novio Akechi-kun. Incluso si no hubieran hecho planes, habría esperado que pasara todo el día escondida bajo el suelo de su novio o dentro de la pared de su casa. Sentía que una pequeña duda me llevaba a una respuesta terrible. Sentía que el mundo que conocía podía ponerse patas arriba. Tenía miedo de saber la respuesta, pero la duda me aplastaría si no la supiera. Pregunté con vacilación: -E-eh, Nagisa-san, ¿te vas a encontrar con Akechi en algún sitio? No dudó en responderme con una sonrisa. -Rompimos. …………………………………………………………………………………………………………………………………………….Ah. -¿¿¿¡¡¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!??? -Espera, Shinobu-chan… ¿Por qué corres en una dirección al azar? Je je je. ¿Planeas jugar a hacerte el difícil? Mis pensamientos estaban demasiado enfocados en la huida, así que lo siguiente que supe, era que Nagisa sostenía mi muñeca con un agarre firme. [[Image: Zashiki_v08_037.png|right|400px]] Pero por supuesto, este no era momento de retorcerme de dolor. Después de todo… ¡¡Despues de todo!! No sabía que había roto con Akechi. Eso significaba que una yandere digna del top tres mundial estaba libre. No lo había previsto. Esto era muy, muy, muy malo. Clasificaba a los siete mil millones de personas de este planeta en una de cuatro categorías: Enemigo, aliado, indiferente y amor extremo. Hasta ahora me las había arreglado dado que Akechi estaba ocupando el puesto de "amor extremo", pero si ella estaba libre y ese puesto estaba libre, cualquier tipo que se pusiera delante de ella podría acabar llenándolo. Si bien era cierto que era una yandere, era más peligrosa cuando estaba libre. Era como un juego de sillas musicales mortal y súper dulce con una mina antitanque en lugar de cojín, ¡y puede que me haya sentado justo encima de esa mina! -Shinobu-chan… Entrecerró los ojos y me habló lentamente, muy lentamente, con una voz dulzona que sonaba como un pantano sin fondo de azúcar, miel y crema. Había un… ¿qué era eso? Ah, sí. Había un parapente sobrevolando la zona, pero a mí me parecía un buitre acechando a su presa. -Después de que terminamos, salí con mucha gente, pero pocas relaciones duraron ni un mes. Ninguna se comparaba con mi primer amor… Así que he estado pensando en algunas cosas. -¡No es bueno obsesionarse con una sola cosa y darle vueltas una y otra vez! ¡Te va a provocar un colapso mental! -Creo que he estado persiguiendo tu sombra en todas las personas con las que he salido desde entonces… -¡Te lo estás imaginando! De hecho, ¡le dirías eso a cualquiera, ¿verdad?! ¡Dirías que todos tus errores del pasado fueron necesarios para conocerlos! Para que quede claro, ¡no puedes borrar tu historial amoroso inventándote una gran ‘razón’! ¡No puedes forzarlo todo a seguir un camino recto y pretender que cada uno de ellos es tu primer amor! -Je, je, je. Oye, Shinobu-chan. ¿Crees en el hilo rojo del destino? Creo que sí existe algo que conecta a las personas destinadas a estar juntas☆ ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhh! ¡No me escucha! ¡Ya me tiene en la mira! ¡Y-ya-ya estoy temblando de miedo! -P-p-p-p-p-p-p-p-p-pero ¿qué pasó con Akechi? ¿Qué salió mal? -No lo sé, ni me importa, y no veo por qué debería molestarme en recordar cómo era alguien a quien no amo. Oh, no. De repente, me lo imaginé hecho pedazos con un machete y hervido en un tambor metálico. No podía descartar esa opción. ¡Ya no podía descartar ninguna mala opción! ¡Podría haber terminado convertido en algo como un guiso de carne espeso cocinado durante siete largas horas por un chef francés! Solo podía rezarle al dios del cielo y a la habilidad para escapar de Akechi-kun. ¡Yo salí con vida en el pasado, así que seguro que tú también puedes, Akechi! -Pero… ¿pero qué pasó? ¡Siempre estaban tan cariñosos y coqueteando! -…¿De verdad quieres saberlo? Sus ojos pesados iban acompañados de una leve sonrisa en sus labios. -Era tan cruel. No recuerdo cómo era ni qué número de novio era, pero era cruel. Su pañuelo apestaba, se le levantaba con el pelo revuelto, sudaba, le dejé bien claro que yo iba a la izquierda cuando nos dábamos la mano y aun así se equivocó tres veces, llegó más de 120 segundos tarde a nuestras citas en cinco ocasiones distintas, la sopa de miso tiene que hacerse con caldo de sardinas secas, pero me obligó a comer un lodo hecho de pescado seco y algas y tuve que fingir que me gustaba, tardaba más de un minuto en responder a mis correos cuando solo le enviaba 97 al día y me esforzaba muchísimo por no enviarle más de 100, y así sucesivamente. -¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! La ilusión yandere de Nagisa parecía estar consumiendo mi alma, así que la interrumpí con un grito. ¡No has cambiado nada desde entonces! ¡Sigues igual de loca, Nagisa-chaaaaaan! Mientras tanto, sus ojos parecían girar mientras se perdía en esos recuerdos perturbadores. -Snif, snif. Oye, Shinobu-chan. ¿Adónde vas hoy? -B-bueno. Ja, ja, ja, ja. Tengo que hacer muchas compras y me va a llevar mucho tiempo, así que mejor sigue con tus planes originales. -No te preocupes. Me quedaré contigo. Para siempre. Ah. Reconocí esta situación. Si insistía en estar solo, me susurraría al oído con ternura: "¿Por qué no me haces caso? Quizás tengas algún problema en los oídos. No te preocupes, Shinobu-chan. Te los limpiaré. Ven, acuéstate en mi regazo☆". Y entonces me limpiaba los oídos minuciosamente hasta rozar el tímpano. -…Shinobu-chan. Me agarró la mano, entrelazó nuestros dedos, me abrazó el brazo y se apoyó en mí de lado. Percibí un suave aroma femenino, calidez y delicadeza. Sentí el calor de su aliento y la suavidad de su cabello. Pero todo esto era su versión de la estafa del pago contra entrega. ¡Era como encontrar un nido de pájaro comestible o una aleta de tiburón en la puerta de casa y tener que pagar un precio exorbitante después! El anciano que fumaba en un banco de no fumadores y el chico que se acercó a regañarlo por fumar no se dieron cuenta de la gravedad de la situación. ¡Literalmente estaba luchando por mi vida! Ese era el problema con las chicas guapas. ¡Solo tenían que sonreír y todos se pondrían de su lado! -¿Adónde vas hoy? -A… ¿Estaría llorando ahora mismo? ¿O acaso mi rostro había dado un giro completo y estaba sonriendo? No estaba seguro mientras forzaba las palabras como si exprimiera pasta dental. -A la tienda de celulares… ===Parte 5=== La tienda de celulares ocupaba la planta baja de un edificio de varios locales, un poco alejado de la estación de tren, pero aún en la calle principal. El local, luminoso y lleno de ventanas, parecía más una oficina de correos o el vestíbulo de un banco que una tienda de electrónica. Sin embargo, las persianas estaban bajadas, así que no podía ver nada desde el exterior. Había muchos sofás, pero seguramente era porque los diferentes trámites hacían que la gente tuviera que esperar bastante. Quizás para promocionar la compañía, había un gran lector de libros electrónicos en el revistero y en la televisión se veía una película de zombis en streaming. Mientras hojeaba los nuevos folletos del modelo instalados en el lector de libros electrónicos, Nagisa habló con el hombro pegado al mío. -Mira, Shinobu-chan. Es una correa de Kasha-chan. -¿Qué? ¿Kasha? -Es una colaboración con una mascota local. Ah, sí. El festival de invierno se acerca, ¿verdad? Espero que podamos ir juntos este año☆ La pantalla plana mostraba una correa inspirada en un gato negro caminando sobre dos patas mientras tiraba de una carreta de bueyes del período Heian. Mmm. ¿Qué tipo de Youkai era el Kasha?<ref>El Kasha era un Youkai felino con atributos de fuego, y al que le gusta alimentarse de cadáveres frescos, haciéndolos desaparecer.</ref> -N.º 7: Nakisuna Okuri. Repito, n.º 7: Nakisuna Okuri. Ya podemos atenderle, así que por favor, acérquese al mostrador. -Oh, por fin es mi turno. Soy yo, soy yo. Un joven con barba se levantó del sofá. Su chaqueta de plumas naranja brillante y sus vaqueros estaban bien, pero el gorro de lana y las gafas de sol me hicieron preguntarme si no le preocupaba que lo confundieran con un ladrón. Era un vestíbulo para no fumadores, pero él apagó una colilla en un cenicero portátil inspirado en el de Kasha-chan. El número era bastante bajo, incluso teniendo en cuenta que la tienda llevaba poco tiempo abierta. No había mucha gente esperando, así que probablemente no tardaría en llegar mi turno. ¡Aunque no podía decir que todo fuera bien cuando Nagisa estaba soltera y cerca de mí! -N.º 8: Jinnai Shinobu. Repito, n.º 8: Jinnai Shinobu. Ya podemos atenderle, así que por favor, acérquese al mostrador. -Eh, je, je. Buena suerte, Shinobu-chan. Con ese ánimo sin sentido que me impulsó a seguir adelante, me acerqué a la fila horizontal de mostradores. Al otro lado estaba la que supuse que era una empleada a tiempo parcial. La chica bajita tenía el pelo corto y el flequillo sujeto con una horquilla. Llevaba una chaqueta verde claro tipo traje y una falda ajustada con el nombre de la empresa impreso en letras grandes, como las de las azafatas de carreras. El uniforme de la tienda le quedaba perfecto, pero también habría encajado bien en los pasillos de mi escuela si se hubiera puesto el uniforme escolar. Aun así, probablemente habría sido vista como una sempai por cualquiera. La etiqueta en su discreto pecho decía que se llamaba Nozaki Haru. -Eh, ¿qué necesita? -Bueno, no conozco todos los detalles, pero… ya sabe, había un artículo en su página web y lo comentaron en las noticias. La batería del D512 se puede sobrecalentar, ¿verdad? Pues resulta que tenía ese modelo exacto. Cuando saqué el teléfono del bolsillo y lo puse sobre el mostrador, Nozaki-san empezó a agitar las manos. Parecía que le habían dado un guion, pero le costaba recordarlo. Mmm. Así que es una chica del tipo tímida y adorable. Entonces una voz increíblemente fría me llegó desde atrás. -¿Shinobu-chan…? ¡Oh, no! ¡Mi despreocupada admiración por esta chica de un mundo más gentil ha activado los sensores de Nagisa! ¡Esta empleada va a acabar enterrada en las montañas! Al parecer, Nozaki-san tenía poca percepción del peligro a pesar de estar tan nerviosa, así que no se percató de Nagisa. -Eh, eh, muchas gracias. No, quiero decir… ¡Entendido! Ahora, ¿bastará con una batería de repuesto? -¿Qué? Creí que en la página web decía que me darían un modelo diferente con especificaciones similares gratis. -Bueno, eh, hemos cambiado nuestra política… no, quiero decir… Hemos actualizado nuestro servicio de asistencia para este problema. Hemos descubierto que podemos ofrecer asistencia sin reemplazar el teléfono completo. Transferir los datos lleva tiempo, así que esto le resultará más fácil a usted, el cliente. -Bueno, la verdad es que no me importa. -Dije sin pensarlo mucho. -Ah, pero ¿la batería nueva ya estará cargada? ¿O tengo que cargarla cuando llegue a casa? -¿Qué? Eh, eh… ¡Disculpe! ¿Puede esperar un momento? -¿Eh? Bueno, si no lo sabe, no pasa nada. -¡Kamimaki-san! Disculpa, pero, sobre lo que me pregunta el cliente… Nozaki-san, casi llorando, fue a buscar ayuda de un empleado que iba y venía detrás del mostrador. ¿T-tiene un gran sentido de la responsabilidad? Me encanta observarla, pero… sí. Debería guardar este secreto. Este Kamimaki-san parecía tener edad universitaria. Llevaba el pelo negro con raya al medio y parecía una persona muy agradable. Me pregunté si contrataban a estos empleados por su apariencia. El uniforme masculino no me pareció gran cosa. -Nozaki-san, no deberías ponerte tan nerviosa delante de un cliente. Lo que buscan es tranquilidad. Aunque no sea un producto en sí, es algo que debemos ofrecerles. ¿De acuerdo? -E-de acuerdo. Pero sobre lo que necesita este cliente… Sentí que alguien me observaba desde el puesto de al lado. Sin embargo, no me miraban a mí. Una empleada bastante atractiva estaba atendiendo al cliente de al lado. Cuando me miró, se puso rígida y sus manos movían nerviosamente en el aire. Era inapropiado, pero resultaba un poco gracioso ver a la chica mayor con el pintalabios tan marcado con esa expresión de preocupación. -Oye, Kamimaki-san… Ay caray. Otra vez no. ¿Ella también tenía algún problema? Ser el asesor a cargo debía de ser duro. Sin embargo, su cliente no tenía intención de esperar. El hombre con gorro de lana y gafas de sol se inclinó hacia adelante, apoyando el codo en el mostrador. -Vamos, no te irrites tanto. Si tienes que esperar, ¿qué te parece si charlamos un rato, Akehara-chaaan? ¿Ese pendiente es de Casi Elfo? ¿Sueles frecuentar la zona al norte de aquí? El pendiente de la empleada cubría más que el lóbulo. Un detalle metálico muy elaborado parecía realzar la silueta de su oreja. El hombre barbudo sonrió y jugueteó con él. Parecía que también estaba allí por las empleadas. Pero como le estaba mostrando una tarjeta de quejas mientras le hacía preguntas personales sobre su vida, me pregunté si realmente pensaba que eso la convencería. La joven llevaba el pelo largo y castaño recogido, y su sonrisa forzada era algo rígida, pero por el momento, probablemente se debía al olor a cigarrillo que emanaba de la boca y la chaqueta de plumas de ese tal Nakisuna. Había oído que la gente sensible a ese tipo de cosas lo era mucho. La relación entre los empleados era tensa y confusa entre ellos y los clientes. Miré al vacío, pensando en lo agridulce que podía ser la vida, pero quien corría mayor peligro era probablemente yo, ya que Nagisa me tenía en la mira. En serio, ¡no podía ni imaginar cómo la situación podría empeorar! Pero lo que sucedió después me demostró lo contrario. Un camión volquete amarillo, que debía pesar más de diez toneladas, se estrelló contra la tienda, rompiendo tanto el escaparate como las persianas. ===Parte 6=== Fue más una onda expansiva que un ruido. Una lluvia horizontal de cristales y una masa de metal descomunal pasaron a mis espaldas. La ordenada hilera de sofás se había desparramado, chocando contra la pared opuesta, y algún cable debía de estar roto porque las luces parpadeaban de forma irregular. -¿¡Queeeeeé!? ¡Agh! ¿¡Qué demonios!? El hombre barbudo con gorro de lana y gafas de sol, creo que era Nakisuna-san, gritó algo, pero en realidad no lo había atropellado el camión volquete. Uno de los sofás parecía haberle golpeado en la cintura. Eso no importaba, así que lo ignoré y miré alrededor de la tienda destrozada. Por suerte, enseguida vi una cara conocida. -¿Estás bien, Shinobu-chan? -¿Y tú, Nagisa?… ¿O mejor dicho, alguien resultó herido? -Je, je, je. Shinobu-chan estaba preocupado por mí… Menos mal que casi habían clientes. Todos los clientes estaban concentrados en la parte delantera del camión volquete que se había estrellado contra la pared. Todos miramos con vacilación en esa dirección. ¿Estaría bien el conductor? Al menos, la cabina no había quedado aplastada como una lata vacía. Los empleados, por supuesto, no habían recibido capacitación para algo así, así que se quedaron paralizados. Mientras tanto, oí un crujido. La puerta del lado del conductor se abrió lentamente y algo cayó. Al principio pensé que era una bolsa de basura, pero no lo era. Era una persona. Era un hombre de mediana edad con uniforme de trabajo. ¿O… era realmente de mediana edad? Algo andaba mal con su cabello. Estaba muy seco y casi blanco. También tenía los ojos turbios y toda la piel roja o morada. ¿Tenía hemorragia interna? ¿Estaba herido? Por lo que pude ver, su ropa no estaba manchada de rojo y sus extremidades no estaban dobladas en ángulos extraños. Al principio, nadie se movió para ayudarlo. Eso pudo deberse a que nadie estaba seguro de si era culpable o víctima. Pero con el paso del tiempo, la tensa atmósfera se relajó y ganamos más libertad de movimiento. El primero en ser liberado fue el cliente llamado Nakisuna. -¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!? Se llevó una mano a la espalda y se acercó furioso al conductor, que empezaba a levantarse lentamente. -¿Te enseñaron a no pedir perdón ni siquiera si matas a alguien? Ni siquiera intentes llamarte víctima después de lo que has hecho. ¿Me estás escuchando? ¡Deberías estar inclinándote y rogando perdón! -¿¡E-espere, señor!? En cuanto Nakisuna agarró al conductor por el cuello, el empleado Kamimaki empezó a trepar frenéticamente por encima del mostrador. Sin embargo, ninguno de nosotros podría haber predicho el olor a hierro oxidado que detectamos un momento después. Con un sonido áspero, el conductor de mediana edad mordió violentamente la muñeca de Nakisuna. -¿Eh? ¿Ah…? Al principio, el hombre del gorro de lana y las gafas de sol simplemente parecía confundido. Siguió el sonido de alguien masticando cartílago de pollo. El dolor y el miedo debieron de aumentar en su interior, como para recordarle que aquello era real. -¿¡¡¡Espera, aaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhghhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!? Retiró la mano como reacción, pero ¿fue la decisión correcta? Al hacerlo, el conductor de mediana edad perdió el equilibrio y cayó encima de Nakisuna. Parecía un abrazo entre viejos amigos reencontrados en el aeropuerto. Pero un instante después, un grito ensordecedor surgió de ambos. El conductor mordió y arrancó un enorme trozo de carne más cerca del cuello que del hombro. Las plumas de la chaqueta de plumas flotaban en el aire, teñidas de rojo. Nakisuna gritó y forcejeó desesperadamente, pero fue inútil. Solo logró que se le cayeran la cartera y el cenicero de Kasha-chan del bolsillo. -¿B-bfah? ¡Abhbhbhbh!! ¡Bhbbhbh!! ¡T-tú…tú…bbbbhbhbhbhbhbhbhbhbhbhb! Ya ni siquiera hablaba el idioma humano. Pero Nakisuna no era el único en shock. Se oían gritos y alaridos por todas partes. Alguien cayó al suelo, pero los demás corrieron hacia la salida sin siquiera intentar ayudar. -¿¡Ahhh!? ¡Por favor, ayúdenme! ¿¡Qué está pasando!? Esa voz entre sollozos y mocos provenía de Nozaki-san, la empleada a tiempo parcial, que negaba con la cabeza pálida. Akehara-san, la empleada mayor que estaba frente a Nakisuna, golpeaba la espalda del empleado, pero como este no respondía, chasqueó la lengua, movió sus esbeltas piernas cubiertas con medias y escapó ella misma. Solo entonces mis pensamientos se recuperaron de su estado de obsesión. Me sentí impulsado a actuar más por no querer sentirme culpable de dejar morir al hombre que por la necesidad de salvarlo. Pedí ayuda a la empleada, de figura esbelta y con tacones, para agarrar los brazos del conductor de mediana edad, rodearle la cintura con un brazo e intentar apartarlo a la fuerza. Fruncí el ceño al sentir una pegajosidad desagradable, pero enseguida me di cuenta de que eso era lo de menos. -¡Espera… qué! ¡No se mueve! -¿Estás bromeando? ¡Oye tú! ¡Suéltalo! ¡Te dije que lo soltaras! Era como jugar a la soga contra una carretilla elevadora o una pala mecánica. Tiraba con tanta fuerza que pensé que me iba a reventar un vaso sanguíneo, pero no se movía ni un milímetro. De hecho, me arrastraba hacia él. Ignoró nuestros esfuerzos y dio un paso adelante. -¿¡Qué!? -¡Kyah! El conductor nos hizo girar a Akehara-san y a mí. Nuestras piernas cedieron y nos arrastró por el suelo. Mientras tanto, el conductor se inclinó sobre Nakisuna, que yacía boca arriba en el suelo. Con un sonido horriblemente húmedo, el olor a sangre se intensificó. Nakisuna había sido muy ruidoso antes, pero ahora estaba en silencio. Sus brazos y piernas temblaban de forma antinatural, pero dudaba que fuera voluntario. Espera. ¿No es esto realmente, realmente malo? Esta vez, agarré su cabello seco en lugar de su cuerpo, pero se desprendió con facilidad. Me estremecí al ver lo fácil que se arrancó. -¿¡Por qué tú…!? Aún en el suelo, agarré el lector de libros electrónicos del tamaño de una libreta que había caído cerca y golpeé la nuca del conductor mientras intentaba mover la boca. Oí un fuerte ruido, pero no reaccionó. Lo golpeé de nuevo, esta vez con la esquina en lugar de la superficie plana, pero me ignoró por completo. ¿Qué... qué le pasa a este tipo? Un golpe en la nuca con la esquina de un cuaderno normal al menos te haría ver borroso por el dolor, ¡y esto era un aparato electrónico más duro y pesado! -Shinobu-chan… Fue entonces cuando oí una voz femenina demasiado dulce para encajar en esta escena. -Hey, Shinobu-chan. No sé qué está pasando, pero ¿debería ayudar? Podría ser un esfuerzo conjunto impulsado por nuestro amor… o algo así. -Si crees que puedes ayudar, ¡haz algo! ¿Qué es este tipo? ¿Es realmente humano? ¿Estamos seguros de que no es un Youkai que simplemente parece humano? Es posible que hubiera pasado por alto el concepto más básico. La extraña visión de un humano comiendo carne humana puede haberme dejado en blanco. De lo contrario, jamás le habría pedido ayuda a Nagisa, de entre todas las personas. Ella sostenía una pala en sus manos. Parecía fuera de lugar en la tienda de celulares, así que tal vez estaba originalmente enganchada al camión volquete para ayudar a transportar tierra y grava. Un instante después, oí un sonido sordo. Balanceó la pala como si fuera un palo de golf y la pesada punta le cortó el cuello al conductor. Sentí que mis piernas se habían vuelto de goma. Sujetó el mango de la pesada pala y la hizo girar como una batuta. La controlaba con destreza incluso moviendo las manos por encima de la cabeza o detrás de la espalda. Me recordó a un arma de un juego en línea al que había jugado. El arma parecía una cuchara en el extremo de un palo y lanzaba una piedra usando la fuerza centrífuga. Tras acumular potencia, el resultado era explosivo. La escena era tan inverosímil que parecía irreal. La fuerza del hombre desapareció, así que Akehara-san y yo caímos hacia atrás como si la cuerda se hubiera roto en un juego de tira y afloja. Entonces oí un grito agudo, realmente agudo. Sin embargo, no fue provocado por ver que Nagisa hubiera decapitado a alguien. Tampoco era en respuesta al cadáver sin cabeza que cayó sobre nosotros. -…¿Ah? Apartamos el cadáver sin cabeza para ver qué pasaba. Aun con el cuerpo cortado, la cabeza seguía mordiendo el cuello de Nakisuna. Los sordos crujidos de mordiscos continuaban, indicando que ahora los dientes estaban desgarrando hueso en lugar de carne y sangre. ¿Qué era aquello? Ahora que lo pensaba, no había habido mucha sangre. No nos habíamos empapado con un torrente rojo. Finalmente, oí un chasquido sordo. Cerrando los dientes tras dejar un hueco en la carne de Nakisuna, la cabeza restante cayó al suelo como arrastrada por el torrente rojo del hombre vivo. Rodó hasta una esquina como una pelota de baloncesto, pero no quise comprobar si seguía moviéndose. -¿Q-qué demonios es esto? Algo justo delante de mis ojos había eclipsado incluso la anormalidad de Nagisa. Incluso eclipsó el hecho de que Nakisuna yacía completamente inmóvil en el suelo. ¡No me lo puedo creer! ¿Qué demonios pasó? Para alejarme de la situación, finalmente miré hacia afuera, más allá de la ventana destrozada. Hice lo mismo que los demás clientes que ya se habían ido. Y allí vi un infierno de colores, rojos y negros. En resumen, ninguno de los que se habían ido seguía allí. Dicho de otro modo, ese conductor no era el único monstruo anormal. Si sumamos ambos, obtenemos esto: Alguien estaba inmovilizado por varias personas. Escuché un sonido parecido al de alguien mordiendo cartílago de pollo con los molares. Otra persona arrastraba algo blando, aún con vida. No se oían gritos ni alaridos. Todos intentaban volver adentro, pero los monstruos los sujetaban de brazos o piernas. Era una orgía de violencia, llena de ojos turbios, piel roja y morada, y cabello blanco pálido. Cubría toda la ciudad. Dudaba poder encontrar una ventana intacta. Los coches se habían estrellado contra postes de teléfono y semáforos, y la gente que gritaba dentro era sacada a rastras por incontables manos. Los monstruos no eran todos hombres musculosos y fornidos. El niño que había visto corriendo antes y el anciano que estaba sentado en el banco también estaban entre ellos. Los dientes de esa gente normal no eran precisamente afilados, pero eso los hacía aún más terroríficos al mostrarlos. No tenía ni idea de si quedaba alguien dentro, pero un disfraz de la mascota local, Kasha-chan, estaba desgarrado y tirado al borde de la carretera. El hecho de que incluso ese disfraz estuviera siendo pisoteado me hizo sentir como si estuviera presenciando la caída de la moral. No tuve tiempo de pensar en salvar a nadie ni en qué hacer. Ya había terminado, así que simplemente no tuve tiempo de pensar. Supe de un vistazo que no podía salvar a nadie corriendo hacia allí. Y entonces, innumerables ojos se volvieron hacia nosotros. Las bocas y la ropa de esas figuras inexpresivas estaban manchadas de rojo. Akehara-san usó ambas manos y se inclinó hacia adelante para apartar al conductor sin cabeza. Nozaki-san parecía haber estado escondida en algún lugar hasta ahora, pero apareció nerviosamente con sus zapatos y una bolsita de tela en la mano. -K-Kamimaki-san, ¿qué hacemos con las cajas registradoras? -Preguntó. -¿Qué es esa bolsita de la anciana? ¡No me digas que es tuya! ¡Y tenemos que cerrar este lugar antes de preocuparnos por el dinero! Podemos cerrar la persiana para… -¡Eso puede esperar! ¡Tenemos que concentrarnos! ¡No es momento de preocuparse por el negocio! La discusión entre los empleados cercanos parecía muy fuera de lugar. Instintivamente, busqué mi celular. Solo entonces se me ocurrió la obvia idea de llamar a la policía. Pero… -Oye, vámonos de aquí. Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando alguien me agarró del hombro. Kamimaki-san había dejado de lado el trato cortés de un empleado con un cliente. -¡Podemos llamar a la policía después! ¡Entrarán corriendo y nos matarán mientras esperamos a que llegue la policía! La persiana metálica no es tan resistente como parece. Se romperá fácilmente si unas cuantas docenas de personas intentan derribarla. ¡Somos presa fácil si nos quedamos aquí! ¡Necesitamos ir a un lugar seguro! -Pero, ¿dónde sería seguro? Mis dedos temblorosos manejaron el teléfono mientras le gritaba al hombre. Marqué el número de tres dígitos tan familiar, pero algo no iba bien. No conectaba. ¡No había manera de comunicarme! -¿Cómo voy a saberlo? Pero estamos perdidos si nos quedamos encerrados en este edificio diminuto. Por suerte, tenemos el camión volquete aquí. ¿No crees que sería mejor escapar fuera de la ciudad? Casi podía sentir cómo el sentido común se desmoronaba en mi mente, pero era obvio que quedarnos aquí nos llevaría al mismo destino que a quienes habían salido. -Hagámoslo. ¿Sabes conducir? -Es básicamente un automóvil con un cambio manual gigante, ¿no? ¡Creo que vale la pena intentarlo cuando la alternativa es rendirse! Con ese comentario, el tiempo pareció volver a transcurrir. Aunque el camión volquete era grande, no cabía mucha gente. Solo tres como máximo. Nagisa y yo dejábamos que los empleados de la tienda ocuparan esos lugares. En lugar de eso, nos subíamos a la parte trasera del camión, donde normalmente se transportaba la grava y la tierra. -¡Nagisa! ¿Te parece bien, verdad? Si no nos damos prisa, ¡empezarán a entrar a raudales! ¡Así que date prisa y…! Me quedé en silencio porque algo se levantó del suelo a mi lado. Era Nakisuna, con el cuello devorado hasta el hueso. -¿Qué…? ¿Eh? Me quedé en blanco. Se levantó a solo unas decenas de centímetros de mí. Era difícil saber si su cabello había cambiado de color desde que se lo tiñó, pero sus ojos estaban turbios y su piel se había oscurecido. Me agarró la pierna con los brazos como un niño haciendo una rabieta. Si esto era igual que antes, entonces me sujetaba con la misma fuerza que un oso pardo o un oso grizzly. Cuando recordé cómo habían matado a Nakisuna, un profundo rechazo me invadió. En ese momento, la pala de Nagisa resonó con fuerza. La punta de la pala se clavó en la hendidura donde ya se veía el hueso del cuello. Apoyó el pie en la pala y lo derribó de una patada. Luego, apoyó todo su peso en el talón, presionando contra la pala. Con un chasquido sordo, la cabeza rodó como una bola. El cuerpo sin cabeza perdió la fuerza y Nagisa lo apartó. Después me habló, con el mismo aspecto de siempre. -Date prisa, Shinobu-chan. -… Me di cuenta de lo descabellado, retorcido e injusto que se había vuelto todo esto. Pero no por cómo actuaba Nagisa. Era porque esta situación me hacía sentir feliz de tenerla cerca. ===Parte 7 (Tercera persona)=== En cuanto sacaron el kotatsu del cobertizo de la casa Jinnai, se convirtió en el reino independiente de la Nekomata. Sin embargo, la Nekomata bostezaba con fastidio y se rascaba la oreja con la pata trasera a poca distancia del kotatsu. La razón era simple: la Furutsubaki (Pequeña) se había escondido dentro de la manta del kotatsu. Cuando la madre de Shinobu, amante de los Youkai, preguntó qué sucedía, la Furutsubaki (Pequeña) asomó la cabeza y gritó a todo pulmón con las mejillas infladas. -¡Se comió mi pudín! ¡Incluso tenía escrito "Furutsubaki" con marcador permanente! -Mmm… Pero Furutsubaki podría referirse a dos Youkai diferentes en esta casa. -¡Hizo lo mismo con las galletas, el chocolate y la paleta con las que iba a ver la nieve! ¡Tiene que estar haciéndolo a propósito! ¡Siempre se come mis cosas! -Entonces, ¿por qué no escribes Furutsubaki (Pequeña) la próxima vez? -¿Y a qué se refiere esa parte de "pequeño"? ¿A mi altura o a mi pecho? ¡Es una distinción importante! La madre de Shinobu no se inmutó ante las estridentes quejas. -No te preocupes por el pudín. Puedo prepararte uno. -…¿Puedes hacerlo? Eso debió conmoverla, porque la Furutsubaki (Pequeña) metida en la Fortaleza Kotatsu se estremeció en respuesta. -¿Puedes hacer pudín? ¿Cómo? -Je, je, je. Me crié en un restaurante japonés tradicional, así que me rebelé contra mis padres aprendiendo a preparar solo comida occidental. Dicho esto, la mujer solo había adquirido esa inclinación occidental tras absorber todas las técnicas de un restaurante de alta categoría en Kioto, así que era evidente que tenía mucha habilidad. Y tras fugarse prácticamente para casarse con un miembro de la familia Jinnai, también había aprendido las habilidades de la abuela de Shinobu. -¿Puedes… puedes hacer pudín? El corazón de la Furutsubaki (Pequeña) se estremeció ante esta impactante verdad, así que se apartó un poco del kotatsu. Sin embargo, pronto recobró la compostura. -¿¡Ah!? No, no. No estoy enfadada porque no pueda comer pudín. ¡Estoy enfadada porque me robó el pudín! ¡No aceptaré nada que no la castigue! -Vamos, eso no importa, ¿verdad? -¡Sí que importa! ¡Importa muchísimo! -Vamos, vamos. Si te quedas en ese kotatsu, arruinarás tu ropa. ¿De verdad quieres que tu adorno para el pelo esté todo arrugado cuando Shinobu vuelva? Tu kimono también estará arrugado. -… La Furutsubaki (Pequeña) finalmente guardó silencio y salió de debajo del kotatsu. Sin embargo… -¡Eso no significa que no esté enfadada! ¡No me moveré de aquí hasta que la castiguen! -Sí, sí. Parecía que, después de todo, la zona alrededor del kotatsu seguiría siendo su territorio. Si Shinobu, el legendario Maestro de la Furutsubaki, hubiera estado allí, la habría llevado al éxtasis enumerando cien virtudes de cada una de esas dos Youkai casi indistinguibles, pero la Nekomata estaba harta de todo y decidió salir de la habitación un rato. Las tablas del suelo estaban demasiado frías para acurrucarse en la veranda en noviembre, y además había otro alboroto en el patio. La Yuki Onna saltaba de alegría con las manos en alto. -¡Ya está aquí! ¡¡Mi temporada por fin ha llegado!! ¡¡La primera nieve… Mi nieve virgen!! Je… eh je je… eh je je je je je je je!! -''¿En serio? Eso explica por qué ha hecho tanto frío hoy. La nieve es un fastidio cuando se acumula…'' La Nekomata estaba realmente molesta, pero la Yuki Onna no le hacía caso. -Je, je, je. Sí, sí. Siento que mi poder crece… Esto es lo que significa ser una Yuki Onna. El calor del verano me estaba robando la mitad de mi encanto antes, ¡pero mírame ahora, Jinnai Shinobu! ¡Esta es una verdadera Yuki Onna! -''¿Está en su máximo poder? ¿Se va a convertir en una mujer adulta o algo así?'' El pequeño cuerpo de la Yuki Onna comenzó a brillar y el brillo pronto se convirtió en una explosión de luz. Un destello tan brillante como el sol duró unos segundos. [[Image: Zashiki_v08_064.png|right|400px]] Y después… -…Espera. -Ah… La Yuki Onna ahora era aún más joven. Si Jinnai Shinobu lo hubiera visto, probablemente se habría cubierto la cara con las manos. Las mangas de su kimono también se habían transformado, creando recortes en forma de copos de nieve. La Zashiki Warashi salió al oír el alboroto y, entrecerrando los ojos, dio su opinión. -¿Qué pasa con ella? -''Ahora que lo pienso, tenías un pecho decente durante el verano, ¿no? No me digas que cuanto más poder obtienes del clima, más pequeña te vuelves.'' -¿Pero no se encogió cuando el agua caliente del baño la debilitó? Se había derretido un poco. -''¿Así que se encoge con el calor y se encoge con el frío? Ya me imagino a ese chico lujurioso sujetándose la cabeza con las manos.'' Las ropas blancas de una Yuki Onna era un símbolo de virginidad, así que no era del todo incorrecto que se volviera más virginal a medida que aumentaba su poder. También circulaban historias de viajeros que invitaban a la Yuki Onna a tomar un baño caliente, sin saber qué era, y luego encontraban un carámbano flotando en la bañera. En otras palabras, podía encogerse fácilmente en cualquier dirección. -Bueno, si ella es feliz, supongo que eso es lo único que importa. -''A mí me parece una especie de maldición.'' Pero mientras las otras dos Youkai hablaban… -¿…? La mirada de la Zashiki Warashi se dirigió hacia arriba. ===Parte 8=== Empezaba a nevar un poco. Oía ruidos sordos y metálicos de vez en cuando mientras el enorme camión volquete atravesaba la ciudad, que apestaba a muerte. Nagisa y yo estábamos sentados en la gran cesta metálica de la parte trasera, así que no podíamos ver lo que ocurría fuera. Sin embargo, quizás era mejor así. No podía ver nada en horizontal, pero sí podía ver un poco al mirar hacia arriba. Un anciano en la azotea de un edificio quemaba una pancarta pidiendo ayuda. La pancarta anunciaba un festival de invierno, así que Kasha-chan sonreía y anunciaba que la ciudad de Shouryou, la ciudad de Kumotsu y otras ciudades asociadas del país también lo celebrarían. Vi muchas ventanas manchadas de rojo por algo que había dentro. De vez en cuando, una ventana se hacía añicos y un grupo de figuras violentas de pelo blanco caían como una cascada. Incluso había algunas personas que, habiendo perdido toda esperanza, habían saltado por su cuenta. Y eso era solo una pequeña parte de lo que nos rodeaba. Si hubiera tenido una visión clara de todo, probablemente me habría quemado algún circuito interno. -[Es como una película de zombis…] Escuché una voz en mi celular. Era Kamimaki-san, que estaba al volante. Como algunos estábamos dentro del camión y otros fuera, no podíamos hablar directamente, así que usábamos nuestros teléfonos como si fueran radios. En lugar de comunicarnos a través de una antena de telefonía móvil como de costumbre, nuestros teléfonos estaban conectados directamente entre sí. Creo que usaban el mismo servicio que conecta de forma inalámbrica el teléfono a la impresora. Sí, era el mismo que Ranzono Sachi había usado durante el incidente del Oomukade. Había una razón increíblemente simple por la que los usábamos así. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos e incluso las llamadas de emergencia a la policía o los bomberos no funcionaban. Básicamente, nada que usara las antenas de telefonía móvil. Debido a todos estos problemas, no había conseguido un teléfono ni una batería de repuesto y me preocupaba un poco que se sobrecalentara, pero tenía cosas mucho más importantes de las que preocuparme. -[Hay cadáveres por todas partes. Algunos han sido destrozados y otros se han levantado después de ser devorados. No sé qué está pasando, pero parece que los muertos se convierten en uno de ellos.] Zombis. Oír esa palabra casi me hizo reír. El sentido común que rige este pequeño mundo mío se había roto por completo si tenía que usar esa palabra para planear mi supervivencia. -No importa la causa. -Dije. -Alguien más se encargará de investigarlo. Dejemos eso en manos de la policía y centrémonos en salir de la ciudad. Quedarnos aquí sería demasiado peligroso. -[Estoy de acuerdo. Pero esto definitivamente no es normal. Me pregunto si habrá algún tipo de Paquete Youkai involucrado.] Otra vibración sacudió el camión. Hice una mueca y me apoyé contra la pared del enorme cubo. Reprimí las ganas de vomitar. Puede que fuera una ciudad rural, pero una carretera asfaltada jamás estaría tan llena de baches. Entonces, ¿qué causaba esos golpes? Nadie se preocupaba por los semáforos y los zombis vagaban en busca de presas, así que ¿qué era lo que las ruedas del camión volquete estaban atropellando? No era difícil de imaginar. Ah, ah. Los muertos se levantaban, los zombis inundaban las calles y seres humanos devoraban carne humana. Me concentraba en todo eso, pero ¿era posible que hubiéramos matado a más gente que nadie en esta ciudad? -¿Qué te pasa, Shinobu-chan? -¿Nagisa? -No te ves bien. Si te preocupa algo, tal vez pueda ayudarte. Je, je. Se supone que una pareja comparte sus problemas y sus alegrías. Nagisa actuaba con total normalidad mientras abrazaba la pala ensangrentada como si fuera un peluche. ¿Qué la había vuelto así? Mi relación con ella se había desmoronado por completo durante la secundaria, pero algo más la había afectado profundamente. -''No te veas tan deprimido. No hiciste nada malo. ¿Qué? ¿Querías que te pegara o algo así?'' Su abuelo me había dicho eso. Sí, eso era. Siempre había tenido un San Bernardo. Al igual que la Zashiki Warashi para mí, ese perro había sido su compañero desde antes de nacer. Pero una mascota no era lo mismo que un Youkai. Aunque la deliciosa comida de una Villa Intelectual les permitiera vivir una vida más larga y feliz de lo normal, un perro envejecía en diez o quince años e incluso podía sucumbir a diversas enfermedades<ref>Como acotación, los San Bernardo son razas grandes, así que su esperanza de vida es más corta que la de perros pequeños. El promedio de un San Bernardo es de 8 años, así que digamos 13 gracias a los cuidados de una Villa Intelectual.</ref>. Sus funciones motoras podían deteriorarse, sus órganos podían enfermar o podían desarrollar demencia o Alzheimer. Los últimos días de ese San Bernardo habían sido especialmente malos. Al parecer, ya no era capaz de distinguir a su dueña de más de una década de una completa desconocida. No podía moverse bien, pero mostraba los colmillos y ladraba a cualquiera que se le acercara. Incluso su familia tenía que tener cuidado al darle de comer, o los mordería. Al parecer, esto continuó durante bastante tiempo. Pero una noche, no pudo levantarse de su jaula y siguió babeando y ladrando sin parar. Al parecer, Nagisa se le acercó entonces. El grito que siguió quedó grabado a fuego en los oídos de su abuelo. Cuando Nagisa regresó, estaba cubierta de sangre. Era el resultado de haber abrazado al San Bernardo durante mucho, mucho tiempo, mientras el mismo no la reconocía. Estaba herida por múltiples mordeduras, pero con la expresión congelada como el hielo, solo pudo decir dos palabras: “Se acabó”. ¿Cómo debió de haberse sentido? Decir que no era un humano no era ningún consuelo. Había estado con ella desde que nació, si no antes, y ella debía haber dado por sentado que seguiría con ella. Aunque no se podía hablar con él, seguía siendo un miembro de su familia. ¿Qué se sintió al ver cómo su vida se consumía, verlo sufrir sin hacer nada más que eso, y luego quitarle la vida con sus propias manos al final? El resto de su familia no había podido hacerlo, pero esa chica había cargado con toda la responsabilidad y había quedado destrozada por ello. Sería como si yo le rompiera el cuello a esa Youkai. -''Así que no fue tu culpa. Es nuestra culpa que Nagisa empezara a buscar el 'amor eterno' y los 'lazos inquebrantables' como si fueran el mantra de una secta. Si te quedas con Nagisa ahora, tu vida se irá deteriorando. Nadie te culpará si la dejas.'' Tras reflexionar sobre todo eso, negué lentamente con la cabeza. Estaba huyendo de la realidad, refugiándome en mis pensamientos. Mis recuerdos de Nagisa no me iban a mostrar cómo sobrevivir a esta situación extrema. La única razón por la que me perdía en esos recuerdos era para evitar enfrentarme a la realidad que tenía ante mis ojos. -¿Qué hacemos ahora? No quería quedarme en esta ciudad, así que estaba un favor de irme. Pero, ¿estaríamos realmente a salvo entonces? ¿Quién dijo que este desastre se limitaba a esta ciudad? Además, la Villa Intelectual donde vivíamos estaba a solo una montaña de distancia. Si esto se hubiera extendido hasta allí, la situación difícilmente podría ser peor. Tenía un teléfono, pero no podía comunicarme con ellos. Si tan solo pudiera llamar al teléfono de la Zashiki Warashi y comprobar si estaban bien, me quitaría un peso de encima. Mis pensamientos se interrumpieron de nuevo. Escuché un fuerte estruendo de metal chocando. El camión volquete se detuvo bruscamente y tanto Nagisa como yo salimos zarandeados dentro del espacio de carga. Terminamos encima del otro. Podía sentir su suave cuerpo en mis brazos, pero me concentré en gritarle al teléfono. - ¿Qué pasó? -[¡E-soy Nozaki! Eh, el camino está bloqueado por autos accidentados. Un montón de autos quedaron abandonados después del choque. Intentamos abrirnos paso con la fuerza del camión volquete, pero no funciona muy bien…] -Esto es terrible… El camión retrocedió y tomó otro camino, pero poco a poco fui entendiendo la situación. -Shinobu-chan, parece que hay atascos en todas las carreteras. -Por supuesto que sí. Si un solo coche se detiene en la carretera, detiene a todos los que vienen detrás. -Eh, je. Pero estaremos bien. Nos conocemos lo suficiente como para pelearnos en la fila de un parque de atracciones. Reinaba un silencio sepulcral para ser un atasco. No oía bocinazos furiosos ni el rugido de los motores. Una quietud opresiva lo envolvía todo. Pero eso no era de extrañar. Era obvio lo que los zombis les harían a los conductores una vez que los coches se detuvieran. Cuantas más víctimas, más coches abandonados. Por supuesto, todo el mundo intentaría huir de la ciudad, así que las rutas de salida habían sido las primeras en quedar bloqueadas por coches abandonados. Los puentes y túneles probablemente estaban intransitables. Ni siquiera el camión volquete pesado podía desafiar el trazado preestablecido de las carreteras. No podíamos salirnos de la carretera y destruir la ciudad a nuestro paso. Oí a los tres en la cabina del conductor discutiendo. -[¿Qué hacemos? Evitar los atascos está bien, pero ¿no estamos dando vueltas y vueltas sin parar?] -[¡Pero no podemos parar! Hay zombis por todas partes. Si paramos, ¡se abalanzarán sobre el camión!] -[Pero no tenemos gasolina ilimitada. ¿Qué hacemos?] ¿Qué hacer ahora? Esa era la gran pregunta. Cuanto más evitábamos los atascos y los coches abandonados, más nos alejábamos de las salidas de la ciudad. Pero incluso si intentábamos abrirnos paso a la fuerza, ni siquiera este camión volquete podría seguir avanzando apartando todos esos coches. Si llegábamos al límite y parábamos, sin duda nos rodearían los zombis. Pero incluso si conducíamos sin rumbo fijo, nos quedaríamos sin gasolina y correríamos la misma suerte. -Oye, Shinobu-chan. Quizás sería mejor buscar un sitio donde escondernos antes de quedarnos sin gasolina. -¿Pero dónde? Las escuelas y los hospitales están llenos de ventanas. Si nos encerráramos ahí, ¡los zombis podrían entrar por cualquier sitio! El camión volquete era una fortaleza bastante decente, ya que era una caja móvil y un arma móvil. Sin embargo, no duraría para siempre. Las rutas de salida de la ciudad estaban bloqueadas. Si nos quedábamos dando vueltas por la ciudad, solo esperaríamos a quedarnos sin gasolina. Empecé a entrar en pánico, pero entonces miré al cielo. Espera… -Oye, ¿no hacen a veces en Ciudad Bolzano eso… cómo se llama? ¡Ese deporte en el que vuelas con una hélice gigante unida a algo parecido a un paracaídas! Para… eh, para… ¿cómo era? ¡Oh, maldita sea! Lo pensé hace poco. -Parapente. -¡Sí, eso! ¡Parapente! ¡Aunque no sé los detalles! -Sí, hay algo así en la cima de la montaña. ¿Se llamaba Plaza Canina? Tienen una instalación donde crían entre cien y doscientos perros de raza. Creo que también funciona como pista de parapente. -¿Es de los que permiten el alquiler, o hay que traer el propio? Todos guardaron silencio brevemente. Sí. Aunque no pudiéramos salir, mientras pudiéramos usar libremente las carreteras dentro de la ciudad, podríamos subir hasta la cima de la montaña. Y si escapábamos por el cielo, no tendríamos que preocuparnos de que los zombis nos mordieran. No lo sé, pero es mejor que esperar a que se nos acabe la gasolina. Oí el ruido de los neumáticos grandes al chocar contra el asfalto y el camión volquete cambió de dirección. Nos dirigíamos hacia la ruta aérea. Si esto no funcionaba, nuestra situación sería realmente desesperada. ===Parte 9=== El camión volquete circulaba por una carretera de montaña. Recorrer esa carretera sinuosa en un camión gigante ya era bastante inquietante, pero además empezaba a nevar y no teníamos ni cadenas para las ruedas ni neumáticos sin clavos. Salir del centro de la ciudad nos alejó del infierno sangriento de esos malditos zombis, así que me puse de pie dentro de la cabina y observé el exterior desde arriba. -[Con este tiempo, podríamos haber estado perdidos si hubiéramos tardado media hora más en decidirnos.] -Dijo Kamimaki-san mientras conducía. A diferencia de la Villa Intelectual, esta montaña no estaba muy cuidada. No esperaba encontrar más que bosques densos, pero aquí parecía diferente. Se veían algunos tejados dispersos a lo largo de la ladera. -Hay casas aquí. -Comenté. -¿Por qué las construirían en un lugar tan inconveniente? -[Eh, he oído que esta era la antigua Ciudad de Bolzano.] -¿? -[O quizás debería decir que, antiguamente, la altura de tu residencia estaba directamente relacionada con tu estatus social en Ciudad Bozen. Las clases sociales se organizaban desde la cima hasta la base. La base se ha desarrollado más en los últimos años para el transporte y otros servicios, pero en la montaña todavía se construyen edificios, bancos y otros comercios importantes.] Eso me preocupó bastante. Si había muchísima gente en la montaña, también podría haber zombis. Estaba pensando en eso, pero Nagisa parecía estar pensando en otra cosa. -Pero en ese caso, ¿por qué está esa Plaza Canina en la cima, Shinobu-chan? -¿Qué? -La cima de la montaña sería el lugar más deseado, ¿no? Así que habría esperado encontrar un castillo o una mansión allí. Era extraño, la verdad, pero la información local sobre el pueblo vecino no importaba ahora. Teníamos que concentrarnos en cómo sobrevivir a esos zombis. -[Me gustaría llegar a la cima antes de que la nieve empiece a acumularse de verdad.] -Dijo Kamimaki-san mientras el camión volquete comenzaba a cruzar un puente metálico sobre un valle. -Shinobu-chan, ¿sabes volar en parapente? -No quiero ni pensarlo. Solo podemos rezar para que sea más fácil que montar en monociclo. -Je, je, je. Si vamos a hacerlo, deberíamos montar juntos. ¿A eso le llaman montar en tándem? Tú abajo y yo arriba. Así, sentada en tu regazo. Parecía feliz con cualquier cosa que implicara romance. Suspiré al ver su felicidad, pero entonces se produjeron explosiones en la base de los pilares del puente. El puente empezó a derrumbarse, comenzando por la parte de atrás. En este breve lapso, comprendí algo. Por muy absurda que fuera la situación, e incluso sin saber quién era el responsable, uno siempre quería quejarse. -¿¡Bwah!? ¿Qué demonios es esto? ¿¡Por qué hiciste eso!? El camión volquete se sacudió violentamente. Probablemente alguien había cubierto explosivos con adhesivo y los había colgado con cuerdas para fijarlos. Solo la parte trasera del puente había volado, pero los daños habían creado desniveles en el resto de la estructura. Se estaba cayendo. Estaba siendo engullido por el fondo del valle. Un fuerte temblor recorrió el camión, así que supuse que Kamimaki-san había pisado el acelerador a fondo. Sonaba como si el motor fuera a quemarse y la masa de más de diez toneladas se deslizaba a toda velocidad por el puente recién inclinado. Apenas llegamos a salvo. En cuanto el camión llegó al otro extremo del valle, el puente terminó de derrumbarse. -[¿Qué crees que fue eso?] -Preguntó Kamimaki-san. -Si nos estuvieran atacando, habrían colocado la bomba en medio de la carretera en lugar de en el puente. -Respondí. -Quizás intentaban cerrar las puertas del sitio para que ningún zombi pudiera entrar desde la ciudad al pie de la montaña. -Mmm. En ese caso, Shinobu-chan… -No sé de dónde vinieron, pero esta zona podría seguir siendo segura. Parte de esa suposición se debía a que mi corazón no podía soportar la alternativa. -[No podemos quejarnos, ya que nos hemos saltado todos los semáforos en rojo con este camión volquete, pero cuesta creer que ya estén haciendo esto.] -Dijo Akehara-san. –[Están dispuestos a usar explosivos para sobrevivir y a bloquear el paso a cualquiera que necesite escapar. Puede que los zombis no sean lo único de lo que tengamos que preocuparnos. Si no hacemos algo pronto, no podremos confiar en ninguna criatura humanoide que…] Su frase se interrumpió cuando el enorme camión volquete frenó suavemente en medio de la carretera de montaña. Nos acercábamos a una gran casa con techo de paja, construida para integrarse en la vegetación. Podía ver el exterior asomándome por encima de las paredes de la caja, pero no podía ver de frente porque la cabina del conductor era aún más alta. -¿Por qué paramos? -Pregunté. -[Hay unos bidones metálicos en el camino… No serán más bombas, ¿verdad?] -[No, espera. ¡Espera! ¡Kamimaki-san, retrocede ahora mismo!] -[¿Eh? ¿Nozaki-san?] -[¡No son bombas! Oh, en serio. Estaban destinadas a hacernos parar… ¡…!] Sucedió antes de que pudiera terminar. Con el sonido del aire arrancándose, chispas naranjas se dispersaron desde la pared lateral del cubo. Al principio no entendía por qué había caído un rayo tan cerca, pero poco a poco lo comprendí y un escalofrío me recorrió el cuerpo. ¿Un rifle de caza...? -¡Si no quieren morir, sal de ahí! ¡Entreguen el camión y no los mataremos! -¡Sí! Por fin pasó alguien. ¡Estamos a salvo! Ahora podemos llegar hasta los parapentistas en la cima. ¡Esa esperanza es nuestra! Cuatro o cinco hombres y mujeres salieron de su escondite. Puede que compartieran la misma caja porque todos llevaban cigarrillos idénticos en la boca. Había una pendiente bastante pronunciada justo después de la barandilla y, al parecer, se habían estado escondiendo en ese precipicio, esperando a que pasara un vehículo. ¿Eran de la casa de al lado? ¿O eran alguien completamente distinto? -¡Tú, rubio, el de atrás! ¡Sal tú también! Seguro prefieres eso antes que ser disparado y tirado a la carretera. Levanté las manos cuando me apuntaron con un rifle de caza con culata de madera. No podía mirarlos a los ojos descuidadamente y tuve que guardar silencio. Nagisa. Estaba sentada a mi lado en el cubo gigante, frotando su mejilla contra mi muslo. Ella y su disfraz de enfermera gatita de punto estaban completamente ocultos, así que nadie se había dado cuenta de que esa chica yandere extrema estaba allí. -… Sus dedos se separaron de mi pierna y, en lugar de eso, empezó a agarrar la pala que tenía al lado. Puse un pie en el mango de la pala, indicándole tácitamente que se detuviera. Entonces obedecí las instrucciones de los emboscadores y salí del camión volquete. Akehara-san, Kamimaki-san y Nozaki-san salieron del asiento del conductor y del pasajero casi al mismo tiempo. No parecía que los emboscadores buscaran dinero, pues no mostraron interés alguno en el pendiente de Akehara-san ni en la bolsa de tela de Nozaki-san. Curiosamente, el arma casera hecha con alambre de púas alrededor de un bate de metal parecía mucho más amenazante que el rifle de caza. Tragué saliva y pregunté: -¿Por qué hacen esto? -Mírate al espejo y lo entenderás. La única diferencia es quién se esfuerza por sobrevivir o no. -¿Cuánto sabes de los zombis? ¿Qué son? -Déjame preguntarte algo: ¿nos lo dirías si estuvieras en nuestra situación? Kamimaki-san, de cabello negro, forzó la voz a pesar de que la comisura de sus labios se contrajo ligeramente. -P-esperen, por favor. En la parte trasera del camión caben una docena de personas. Les daré la llave y no me importa quién esté al volante, ¡pero no tienen ninguna razón para dejarnos aquí! -No sé qué tanto han hecho para llegar hasta aquí, pero ¿acaso han rescatado a algún superviviente en todo este tiempo? -… -Esto es lo mismo. No se trata de cuánta gente quepa. ¿Cuánto durará este pánico zombi? ¿Cuánta comida y agua tendremos? ¿Cuántas armas y escudos tendremos? Cuanta más gente haya, más gente cometerá errores y se convertirá en zombi. Y ni siquiera sabemos cuántos parapentistas hay en la cima. Entonces, ¿qué razón tenemos para recoger a más personas vivas? Una razón. En este mundo, había que sopesar una vida humana frente a esa palabra. Incluso algo tan básico como detenerse en el semáforo en rojo y cruzar con el verde parecía ahora terriblemente lejano. -Ahí lo tienes. Los dejamos aquí, pero no los mataremos. Tampoco haremos nada tan vil como llevarnos solo a las chicas. No es porque que nos quede conciencia. No tenemos tiempo para distraernos con algo así. Ah, pero aún puedes intentar llegar a la cima sin el camión. Y si quedan parapentes después de que hayamos escapado, quizás ustedes también puedan escapar. Fue entonces cuando vi de reojo algo increíblemente desagradable: Nagisa. Esa chica asomó la cabeza por encima del muro de contención para mirar hacia afuera. ¿Qué está haciendo? De repente, mis pensamientos parecieron estallar ante la lucidez. Oh, no. Ella no había estado blandiendo su pala y decapitando gente porque fueran zombis. Clasificaba a los siete mil millones de personas de este planeta en una de cuatro categorías: Enemigos, aliados, indiferencia y amor extremo. Los zombis habían caído en la categoría de "enemigo" para ella. ¿Y qué hay de esta gente que intentaba robar nuestro camión de basura... no, de esta gente que apuntaba con armas a Jinnai Shinobu? Sentí que el sudor me corría por el cuerpo. Apenas habíamos estado a salvo antes, pero esto definitivamente se saldría completamente de control. Pero incluso mientras comenzaba a respirar con dificultad, la situación había avanzado mucho más de lo que podría haber imaginado. Nagisa sonrió y señaló con su delgado dedo hacia la distancia. Un momento después, oí un sonido sordo y un trozo de carne fue arrancado de un mordisco del hombro del hombre del rifle de caza. -Ah... ¿eh? Sus ojos se abrieron desmesuradamente ante aquel dolor repentino. Mientras tanto, el tiempo seguía transcurriendo. Oí un sonido húmedo. Vi cabello blanco, ojos turbios y piel morada. Un monstruo con trozos de carne arrancados del costado y el muslo masticaba la carne de otra persona. Era un zombi. Cinco o seis de ellos habían aparecido de repente de un matorral cercano en la ladera que parecía una pared. No, aún había más. Podía oír un crujido en el interior. …¿Eh? ¿Salieron de la ladera? -¡Agfwah! ¿Qué? P-p-pero el puente estaba… No debería haber zombis aquí… ¡bgweh! Su voz se distorsionó al final, pero no porque un zombi le hubiera mordido la tráquea. Uno de sus compañeros había usado un bate de metal envuelto en alambre de púas para destrozarle la cabeza al hombre mordido. -No vamos a perder el tiempo con un tipo que sabemos que se está convirtiendo en zombi. -Espetó. -¡Más importante aún, necesitamos ese rifle! ¡Tenemos que hacerlos retroceder…! Él también se quedó sin palabras. Como en una película o un drama, alguien más había pateado el rifle que había caído al suelo. -¿Qué…? El hombre del bate levantó la vista y el cigarrillo se le cayó de la boca. Era un Kamimaki-san de aspecto refrescante. El joven tembloroso retrocedía, a punto de caerse. Intentaba alejarse lo más posible. ¿Pero de qué? De los zombis de pelo blanco, por supuesto. Quién se convertiría en el siguiente objetivo dependería de quién se moviera y quién no durante los siguientes segundos. -¿¡Bah!? ¡¡¡Gah!!! ¡Tú… pedazo de…! -Una masa de carne púrpura se extendía, una figura humana era engullida, se oían ruidos de masticación y un brazo se retorcía en el aire. Aún temblando y retrocediendo, Kamimaki-san repetía lo mismo una y otra vez, como un conjuro mágico. -No lo maté, ¡yo no lo maté! El hombre con el bate solo pensaba en conseguir el rifle y repeler a los zombis, así que no había pensado en cómo escapar. Lo único que quedaba era una escena infernal de gritos. No tenía ni idea de dónde venían, pero cada vez más zombis de pelo blanco saltaban hacia los emboscadores. Sus armas parecían haberles jugado una mala pasada. Se detuvieron brevemente para decidir entre luchar o huir, pero si hubieran dado media vuelta y corrido sin dudarlo, podrían haber escapado sin ser mordidos. -¡Rápido! ¡Tenemos que salir de aquí! ¡Al camión! ¡Rápido! -Gritó Kamimaki-san mientras intentaba abrir la puerta del conductor del camión volquete. Oí un sonido seco. -¿Eh? Y luego una leve voz de sorpresa. Antes de que Kamimaki-san pudiera siquiera abrir la puerta, un zombi de pelo seco pareció abrazarlo. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar antes de que le mordiera el hombro. Un fuerte hedor a sangre se extendió mientras su carne era desgarrada por dientes humanos familiares, en lugar de una cuchilla mecánica o colmillos bestiales. -¡¡Bhah!! ¿¡Bhahh!? -¡W-waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Akehara-san, con su cabello castaño recogido, agarró el bate de alambre de púas con sus dedos cuidadosamente manicurados y lo blandió con todas sus fuerzas. El primer golpe le arrancó el brazo derecho al zombi, el segundo impactó en el hombro de Kamimaki-san y el tercero le dio en la cabeza. Con el sonido de una sandía podrida al ser aplastada, la forma de la cabeza cambió drásticamente. El cabello blanco se dispersó, la mandíbula morada se desmoronó y el hombro de Kamimaki-san finalmente quedó libre. El zombi siguió caminando, así que ella logró arrastrar a Kamimaki-san y su uniforme verde pálido enrojecido. El camión volquete ya no era una opción. -¡No importa adónde! ¡Solo necesitamos escapar a algún sitio, Nagisa! -Je, je. Iré a donde me digas, Shinobu-chan. Una figura solitaria saltó ágilmente de la pala del camión volquete. Algunos zombis parecieron percatarse de su presencia, pero ella era más rápida. Oí el rugido de la pala y luego varios impactos. A veces, sacudía la pala intencionadamente delante de ellos, les hacía perder el equilibrio cuando intentaban morderla y les golpeaba la nuca con la pala para derribarlos. Otras veces, les golpeaba las rodillas con la pala, les presionaba la punta metálica contra el cuello cuando caían, apoyaba el talón sobre la pala y les cercenaba el cuello. Nozaki-san parecía sorprendida mientras sostenía su bolsa de tela en los brazos. -Si ella puede hacer todo eso, ¿no podríamos dejarlo todo en sus manos? Fue entonces cuando oí el sonido de algo grueso rompiéndose. El mango de la pala se había roto cerca de la punta y salió volando a lo lejos con la parte metálica adherida. Nagisa miró la madera rota y arrojó el resto del mango a un lado. -Se rompió. Parece que no puedo hacer más. -¡C-corre! ===Parte 10=== Todo era un desastre. Corrimos con todas nuestras fuerzas mientras apoyábamos a Kamimaki-san, a quien le habían arrancado la carne del hombro de un mordisco. El único refugio cercano era la casa de techo de paja junto al camino. Por suerte, casi todos los zombis estaban ocupados devorando la carne de los que nos habían emboscado. En fin, entramos corriendo en la vieja casa con Nagisa y Akehara-san. No estábamos en condiciones ni de pensar en quitarnos los zapatos. Cerramos la puerta rápidamente desde dentro, pero ¿de qué serviría? La puerta corredera no parecía tan segura como la de un apartamento. Tenía la sensación de que la sacarían de sus rieles enseguida, incluso cerrada con llave. -¿Qué... qué se supone que debemos hacer? Esto no era una fortaleza de ladrillos. Tenía puertas correderas de papel, ventanas de cristal y contraventanas de madera. Dejando a un lado a los zombis, probablemente incluso yo podría haber entrado a patadas. Una vez que la sangre esparcida por el camino desapareciera, sin duda vendrían aquí, así que ¿qué podíamos hacer mientras tanto? -¡Oh, vaya! -Exclamó Nagisa al ver los objetos colgados en las paredes del pasillo. -Mira, Shinobu-chan, hay equipo de caza por todas partes. Además de paraguas y chubasqueros de paja, había cuerdas y armazones de madera que se llevaban a la espalda para ayudar a cargar cosas. Al mirar más de cerca, incluso encontré algo parecido a una jaula cuadrada de unos 150 centímetros. Tenía una entrada grande y estaba diseñada para cerrarse como si fuera una guillotina Era una jaula para cazar osos. -¿Eso significa que tienen equipo de caza para matar osos? Ese rifle de caza podría ser de esta casa. Mientras tanto, Nagisa agarró algo de la pared como si estuviera mirando escaparates. -Oh, esto es bonito. ¿Qué te parece, Shinobu-chan? ¿Me queda bien? Je je… Era un cuchillo de carnicero. Como su nombre indica, era una hoja gruesa que se usaba para cortar una vaca gigante en pedazos. Un machete normal solo mide entre treinta y cuarenta centímetros, pero este era casi tan largo como una espada japonesa. Y dado el grosor de la hoja, debía pesar más que una espada. El nombre impreso en la base era Namagusa. Era un término arcaico para matar y comer carne, lo que lo convertía en un nombre irónico para una cazadora de zombis. Se había desenvuelto tan bien con la pala, así que ¿qué pasaría si empuñaba esa arma especializada para cortar la carne del ganado? Los zombis no eran mi única preocupación. También necesitaba vigilar las acciones de Nagisa. -Más importante aún, ¿has visto un botiquín de primeros auxilios por alguna parte? La sexy Akehara-san interrumpió mientras se tocaba el pendiente, tal vez como un hábito que la ayudaba a calmarse. -¡La herida de Kamimaki-san está sangrando más de lo que esperaba! ¡Tenemos que detener la hemorragia! Eso nos dio una tarea en la que concentrarnos. No teníamos ni idea de cómo protegernos ni cómo escapar, así que esto podría haber sido como leer un manga que encontraste mientras limpiabas tu habitación. Revisamos los estantes de la sala y de otras habitaciones, pero no encontramos nada. Era posible que los atacantes se hubieran llevado el botiquín de primeros auxilios. Al final hubo que improvisar: tomamos una toalla, algunos trapos y un fajo de papel japonés viejo, y luego acostamos a Kamimaki-san en el suelo. -Ahhh, hah… Sangraba más de lo que pensaba. Akehara-san tenía razón. No sabía exactamente como reconocer una “tez pálida”, pero podría ser algo como esto. Un líquido amarillento parecía brotar de debajo de su piel casi blanca. El color de su cabello tampoco se veía bien. Se estaba secando rápidamente y perdiendo su color. Respiraba superficialmente y sus ojos vagaban con lentitud, pero sudaba profusamente. -Bueno… bueno, ¡vamos a detener la hemorragia ahora! ¡Kamimaki-san, mantente fuerte y no te duermas! Akehara-san lo llamó una y otra vez, presionando la toalla y los paños contra su hombro… bueno, en realidad más bien contra su cuello. Se enrojecieron rápidamente, así que podría haber estado realmente grave. Sabía cómo desinfectar una herida y cerrarla con una tirita o un vendaje, pero no había nada más que pudiera hacer. Si había que coserla, ¿qué se suponía que íbamos a hacer? -Por favor… Kamimaki-san habló con la frente perlada de sudor, pero ya no parecía sentir dolor. Sus ojos desenfocados vagaban sin rumbo, su voz era febrilmente débil y no parecía dirigirse a nadie en particular. -Tengo miedo. Tengo miedo de convertirme en eso y de que el miedo me aplaste el corazón. De cualquier manera, me convertiré en un monstruo. Así que… -¡No! ¡No! ¡No lo permitiré! Akehara-san siguió presionando la herida y gritó como si quisiera contener la sangre con la voz. Estaba tan alterada que su cabello comenzó a despeinarse. Mientras tanto, Nagisa vertía el contenido de un hervidor eléctrico en una tetera pequeña. Señaló con indiferencia los papeles colocados sobre las esteras de tatami. -Mira esto, Shinobu-chan. -¿Qué? ¡No es el momento…! -Pero dice algo interesante. Se refería a una de las cosas que habíamos reunido para usar en lugar de vendas: el fajo de papeles japoneses que yo había agarrado. La escritura serpenteante era difícil de leer, pero algunos puntos eran apenas legibles. -Dice “Kasha”, Shinobu-chan. -¿Kasha? Lo primero que me vino a la mente fue la mascota local, Kasha-chan, que había visto en la correa, el traje desgarrado y la pancarta del festival de invierno en la ciudad al pie de la montaña. ¿Pero qué tipo de Youkai había sido originalmente? Mmm. -¿? Empecé a inclinar la cabeza pensativo, pero entonces me di cuenta de algo. No era solo el viejo trozo de papel que Nagisa señalaba. El pergamino que colgaba en la pared, el biombo en un rincón de la habitación y el pergamino enmarcado representaban al Kasha. Lo que había recogido parecía haber sido originalmente un libro encuadernado tradicionalmente, así que revisé la tapa dura. ¿Qué dice? ¿Festival del Sello Maligno de Kasha, tal vez? Después de las dificultades que tuve para leer los kanji antiguos en la aldea de Zenmetsu, los había estudiado un poco. Parecía una especie de manual, pero no podía leer el contenido. En cambio, miré el pergamino y el biombo. Las imágenes estaban dibujadas en un estilo plano, muy diferente de la perspectiva occidental. Representaban llamas, viento, esqueletos, un cubo redondo y lo que parecía una sombra negra danzando en el tejado. Era una imagen muy inquietante. Me recordó a una caricatura de la muerte propagando la peste en Europa que había visto en mi libro de historia. Y mientras la contemplaba, algo en el fondo de mi mente se activaba gradualmente. ¿No era… sí, era un Youkai que roba cadáveres de funerales y tumbas? No, posee los cadáveres y... ¿eh? ¿Los controlaba? No recuerdo bien los detalles, pero sé que hacía algo malo con los cadáveres. Aunque no creo que cualquier cadáver le sirviera. ¿No robaba solo los cadáveres de pecadores? Dado que el robo de un cadáver por parte del Kasha traería vergüenza a la familia, creo que tenían algún tipo de amuleto que impedía que arruinara el funeral. Creo que parecía algo así como un gato en llamas, ¿pero de verdad? -Pero… Robaba cadáveres. Movía cadáveres. -¿Podrían estos zombis estar relacionados con ese Youkai? -Hay otra cosa. -Dijo Nagisa mientras servía té en las tazas a juego destinadas a un matrimonio. -Aquí pone ‘Mikuchi-sama’, pero se menciona como un nombre de lugar… Uf, este es té de segunda cosecha. Bueno, supongo que podría ser peor fuera de una Villa Intelectual. Pero a ti te puede gustar, ya que te gusta el café solo, Shinobu-chan. Je, je, je. -¿Mikuchi-sama? No creía que fuera un Youkai. Por lo menos, nunca había oído hablar de él. Seguí la mirada de Nagisa para seleccionar uno de los trozos de papel japonés dispersos. Parecía un documento antiguo escrito con pincel y tinta negra. Algo parecido a venas subterráneas serpenteaba a través de una sección transversal de la montaña de la ciudad de Bolzano. Parecía tener varios siglos de antigüedad, pero estaba cubierto con una película transparente. La escritura más reciente, encima de la película, parecía bastante moderna e incluía la palabra Kasha. No, espera. ¿Y si no fueran venas subterráneas? ¿Y si fueran túneles excavados a mano? Aún quedaban muchos misterios sobre el origen de los zombis. Había supuesto que habían aparecido en la ciudad, en la base, y que gradualmente habían ido ascendiendo la montaña desde allí, pero habían estado caminando por la montaña incluso después de que el puente fuera volado. ¿Pero y si hubieran venido de aquí? ¿Y si hubieran venido de las profundidades de la montaña? ¿Y si los zombis originales hubieran aparecido de los innumerables túneles que llenaban la montaña como un hormiguero? Antes, los zombis habían aparecido de un matorral que crecía en la ladera, ¿así que no podría haber una entrada a una cueva oculta entre la hierba alta? ¿Qué? ¿Qué es esto, Mikuchi-sama? -Eso no importa. Mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz femenina que parecía contener una maldición. Era la de Akehara-san, y algunos mechones de su cabello deshilachado habían caído en su boca. -¡Hay alguien! ¡Aquí mismo! ¡A quien podríamos ayudar! ¡Así que nada de lo demás importa! ¡Date prisa y ayuda ya! Oí que la puerta corrediza se abría y vi entrar a Nozaki-san. Akehara-san, naturalmente, también le respondió bruscamente. -¿Qué crees que estás haciendo? ¡Siempre estás manipulando a Kamimaki-san y no eres más que una molestia! Pero cuando podrías ayudarlo, ¡lo único que haces es andar por ahí con esa bolsita de la abuela! ¿Acaso no quieres devolverle lo que ha hecho por ti? La respuesta de Nozaki-san se retrasó un poco. Fue algo sutil, como cuando el sonido de un video en línea se corta por una fracción de segundo, pero por alguna razón me puso los nervios de punta. Después, Nozaki Haru habló con una mirada apagada. -Oh. ¿Todavía están vivos? Akehara-san movió la boca en silencio, pero no pareció molestar a Nozaki-san. De hecho, sacó algo de su bolsita de tela y roció su contenido sobre la cabeza de Akehara-san. ¿Es eso un cenicero de Kasha-chan? -Con eso basta. ¿Qué tal si dejas de intentar disimular tu fealdad? Así te queda mejor, ¿no crees? -¡Bweh! ¡Coff coff! ¿Qué demonios estás…? Pensé que Akehara-san iba a gritarle, pero me equivoqué. La enorme energía creada por una oleada de gente la golpeó. ¡La pared corrediza detrás de Nozaki Haru se hizo pedazos cuando innumerables manos rojas y moradas la atravesaron! -¿¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!? Grité y Nagisa sujetó mi mano mientras sostenía el enorme cuchillo de carnicero con el nombre Namagusa. Por supuesto, la que menos entendió la situación era Akehara-san mientras intentaba sostener a Nozaki Haru. -Ah, espe… Fue sujetada, sostenida, agarrada, y luego arañada, desgarrada y destrozada con uñas y uñas y uñas. -¿¡Bhragwahhhhh!? ¿¡Gyahhhh!? ¡Ah! ¿¡Por qué!? Tú… ¿¡Gwaaahhhhh!? Intentó agarrar a Nozaki-san, pero lo máximo que logró fue arrancarle la horquilla del flequillo. Los zombis no mostraron piedad. Su cabello, su pendiente y las medias que cubrían sus esbeltas piernas quedaron destrozados. Primero, innumerables manos la derribaron al suelo y desapareció entre la carne. Kamimaki-san apenas podía moverse sobre el tatami, así que era obvio el destino que le esperaba con tantos depredadores allí. Ninguno de los dos gritó, pero seguramente era porque ya les habían arrancado la tráquea. Solo quedaban los sonidos de masticación. Nozaki Haru permanecía sola en aquel infierno rojo y morado, como un pez payaso viviendo en simbiosis con una anémona de mar. Su flequillo caía sobre la delgada sonrisa de su rostro. Debí de parecer que había visto algo realmente increíble. -¿Tú… llamaste a estos zombis? -Preguntó. -¿Ah? ¿De verdad te sorprende tanto? Akehara-san hizo lo mismo. No tenía ni idea de a qué se refería mientras permanecía allí, con su bolsita de tela en la mano. A menos que… -Recuerda cuando mordieron a Kamimaki-san. Justo cuando intentaba abrir la puerta del camión, se detuvo como si algo lo hubiera atrapado, y solo entonces lo atacaron. Y hoy en día, puedes cerrar la puerta de un vehículo sin meter la llave. Solo tienes que pulsar el botón. -¿Quieres decir que…? -Alguien cerró la puerta con llave en medio de la confusión. Akehara-san había revisado el cuerpo decapitado del conductor, así que podría haber encontrado fácilmente una llave de repuesto. Dudo que se esperara que esa gente con el rifle nos atacara, pero probablemente pensó que era su oportunidad. Pero eso no tenía sentido. Si Akehara Ritsu había provocado intencionadamente la mordedura de Kamimaki-san, ¿por qué se había preocupado tanto por detener la hemorragia después? Me costaba creer que todo fuera una actuación. -Piénsalo al revés. -¿? -Eran dos chicas y un chico. Ya sea en una banda o como compañeros de piso, eso inevitablemente provoca peleas. Y era obvio que ella sentía algo por él. ¿Pero qué pasaría si él no estuviera interesado? Y entonces surgió este pánico zombi increíblemente explotable. ¿Qué haría si quisiera que fuera suyo a cualquier precio? -………………………………………………………………………………………………………………………………………………Estás bromeando, ¿verdad? Ese era su motivo. Esa era la razón por la que arrojó a un humano vivo a los zombis. Por eso había tomado la contradictoria decisión de dejar que lo mordieran y luego apresurarse a detener la hemorragia. Quería crear un zombi mínimamente herido y estable para domesticarlo. -Je, je. Ahora que lo pienso, ¿recuerdas lo que dijo cuando buscaba el botiquín de primeros auxilios, Shinobu-chan? -Preguntó el monstruo enamoradizo que era Nagisa mientras sostenía el cuchillo de carnicero con forma de espada. -Dijo que sangraba más de lo que esperaba. Me pregunto cuánto se había planeado. ¡Agh…! -¡Esto está mal! -Sí, lo está. ¿Te imaginas lo que se siente al estar atrapada entre gente con la cabeza llena de pensamientos de amor y romance, y que ella me llame constantemente perra o ladrona desde la trastienda? ¿Kamimaki-san? ¿A quién le importa? ¿Akehara-san? ¡Que se calle y deje de intentar ocultar su edad con maquillaje! ¡Parecía un animal en celo que no se callaba! No entendía nada si no tenía que ver con el romance, ¡como si viviera en una canción de amor barata! Que viva en ese mundo si quiere, ¡pero que no me meta a mí! Hay cosas mucho más importantes en la vida. ¡Esta bolsita de tela era el tesoro de mi abuela muerta! ¡Y se burlaba de ella día tras día! ¿Quién se cree que es esa bruja? Akehara Ritsu había estado loca, pero ¿qué pasaba con Nozaki Haru, quien la había castigado? Quizás quienes volaron el puente o atacaron el camión volquete estaban igual. Tal vez su frustración se había ido acumulando poco a poco y el pánico zombi simplemente había roto la represa en sus corazones. En cualquier caso, solo una cosa ocupaba su mente ahora. -Si tu venganza ha terminado. ¿Qué vas a hacer con nosotros? -Quién sabe. Había cruzado un límite. Los engranajes se habían roto, así que inclinó su cabeza ilesa, con el flequillo colgando vacío entre los zombis. -Para ser sincera, no me importan en lo más mínimo, pero estas cosas te atacarán y te comerán de todas formas. No puedo controlarlas. -¿¡!? ¿E-entonces cómo es que tú estás…? -Je, je. ¿De verdad crees que te lo diré? Tras ese rechazo, los monstruos ensangrentados se volvieron hacia nosotros. ===Parte 11=== A veces veía películas alquiladas en línea con la Zashiki Warashi. Al ver las de zombis, siempre había algo que me parecía extraño, aunque fuera grosero señalarlo. Los zombis, por supuesto, no tenían inteligencia. Pero ¿cómo distinguían a los humanos vivos de sus congéneres zombis? Si no podían distinguirlos, el pánico zombi no duraría mucho. Si te escondías un rato, los zombis simplemente se devorarían entre sí. Los zombis, siendo zombis, no sabrían esconderse, así que serían los primeros en ser atacados al estar parados en medio de la carretera. Sin embargo, eso no fue lo que sucedía. Los zombis rodeaban y devoraban a una sola víctima, pero nunca se canibalizaban entre sí una vez reunidos. Tenía que haber algo. No podían hablar, no sabían leer y no eran lo suficientemente inteligentes como para rastrear a sus presas usando huellas y ramas rotas. Aun así, localizaban con precisión a las personas escondidas o a los supervivientes entre montones de cadáveres. ¿Cómo lo hacían? Los zombis no existían realmente. Ni siquiera una recreación perfecta de las "verdaderas leyendas" de Haití y el vudú crearía el tipo de zombis que se ven en las películas. Eran algo completamente distinto. Así que mi hipótesis solo podía basarse en criaturas existentes. ¿A qué conclusión habíamos llegado la Zashiki Warashi y yo mientras holgazaneábamos comiendo palomitas y bebiendo refrescos? Ah, claro. Ahora lo recuerdo. ===Parte 12=== Un sonido sordo resonó. Justo antes de que los incontables zombis nos atacaran como una gran ola, pateé las tazas de té que estaban a mis pies. Eran las mismas en las que Nagisa había servido té con tanta indiferencia, a pesar de la situación de vida o muerte. -¡Quema! Nozaki se cubrió la cara con las manos, pero con un líquido no importaba mucho. Le cubría casi toda la cabeza y gritó más por sorpresa que por otra cosa. Los ojos tras su flequillo ardían de rabia. -¿¡Qué se supone que intentas hacer con eso!? ¡No vas a cambiar nada…! Su voz se apagó. Los zombis de pelo blanco que se retorcían a su alrededor actuaban de forma extraña. Tenían dos objetivos obvios en Nagisa y en mí, pero claramente les costaba decidir a quién atacar. ¿Funcionó? -Sí, el agua caliente no cambiaría nada. Pero eso era diferente. ¡Aunque a Nagisa no pareció gustarle el sabor de ese té de segunda cosecha, tan rico en taninos! -No puede ser… -¡El olor! -Grité para responder a todo. -¡La mayoría de los animales buscan comida usando el olfato! Debes haberlo revisado en algún momento. No sé si lo consideran un compañero zombi o simplemente no les interesa, ¡pero parece que no atacan la carne que desprende olor a descomposición! Por el momento en que ocurrió, probablemente fue después de que llegáramos a esta casa con techo de paja. Mientras buscábamos el botiquín de primeros auxilios, Nozaki Haru había desaparecido. Probablemente ya tenía sus dudas y usó a los zombis devorando a los emboscadores como su primera y última prueba. Si alguien hubiera vivido en esta casa hasta hoy, habría encontrado fácilmente algo podrido en la basura de la cocina. Y si el olor a podrido actuó como freno, entonces el olor a cigarrillo debió haber actuado como acelerador. Las cenizas que arrojó sobre la cabeza de Akehara-san no fueron solo para provocarla. Se suele decir que los bebés tragarían cigarrillos por su tamaño y forma, pero una teoría sugiere que también fue una reacción al efecto estimulante. En el intercambio entre el hombre del bate y Kamimaki-san, los zombis se habían reunido alrededor del hombre murciélago, que estaba fumando. Nakisuna fue el primero en ser atacado y era la única persona fumando en ese vestíbulo de no fumadores. No tenía nada que ver. Tiene que ver con la distancia o la hostilidad. Los zombis se habían sentido atraídos por el olor y habían puesto ahí su prioridad. Atacarían a cualquiera, pero empezarían con los que desprendían olores estimulantes como el del tabaco. Desde ese primer ataque, la teoría debió de haberse afianzado en la cabeza de Nozaki Haru. Al examinar más de cerca el cenicero de Kasha-chan, se vio que era el que había usado Nakisuna. Cuando Akehara-san le gritó antes de que saliéramos de la tienda, también se había cambiado de zapatos. Pero… -Entre el acelerador y el freno, parece que el freno tiene prioridad. Una vez que ese olor desaparezca, ¿qué te pasará? Por suerte, el té tiene un efecto desodorizante. Y el té de segunda cosecha que a Nagisa no le gusta tiene aún más tanino de lo normal. ¡Podría desbaratar fácilmente el equilibrio perfecto que has estado manteniendo! -Ah… ah… Todos los zombis se giraron hacia el centro del grupo. Se dirigieron hacia el objetivo más cercano: Nozaki Haru. Sacó lo que parecía un frasco de perfume de su preciada bolsa de tela, pero ya era demasiado tarde. -¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!! Su cuerpo pequeño y delgado quedó engullido por el centro de aquella escena caótica de rojo, morado y blanco turbio. Sus manos se agitaban en el aire como las de un náufrago aferrándose a una pajita, y el frasco de perfume cayó al suelo y rodó. ¡Si tan solo pudiéramos conseguir ese perfume! -¡Nagisa! Una ráfaga de viento azotó la habitación. El pesado chuchillo de carnicero llamado Namagusa cayó sobre las esteras del suelo. Se clavó en los dedos de un zombi y, al perder este el equilibrio, la punta del mango se estrelló contra su mandíbula. Los zombis no podían mantenerse firmes, así que ese cuerpo dio una voltereta hacia atrás y se estrelló contra el grupo que venía detrás. Sí, los zombis no se canibalizaban entre sí. Nagisa aprovechó el tiempo para alzar el machete lo más alto posible y usar la diferencia de altura para un ataque poderoso, aunque eso significara dejar su cuerpo desprotegido. La atención del grupo había cambiado. Me mantuve agachado y corrí por el hueco entre la carnicería para coger el frasco de perfume de las esteras de tatami. Me giré y vi a Nagisa a punto de ser engullida por los zombis. Incluso cuando los decapitaba, los cuerpos seguían caminando. La cabeza parecía ser la que tomaba las decisiones, pero los cuerpos caerían hacia el frente. Y mientras los apartaba de una patada, algunos zombis más, completamente funcionales, se abalanzaron sobre ella. ¡Supongo que ni siquiera Nagisa puede repeler a una docena de zombis! No tenía tiempo para preocuparme por medidas de seguridad. Sentí un nudo en el estómago, pero tenía que actuar ya. -¡Maldita sea! ¡Atrápalo, Nagisa! Lancé el frasco de perfume. Sentí claramente cómo la última pizca de esperanza se desvanecía entre mis dedos. Además, estaba en medio del grupo de zombis de pelo blanco, así que sabía exactamente lo que me pasaría sin la solución olfativa que Nozaki Haru había encontrado. -¡Vengan a por mí! ¡Los mataré a todos! No tenía un arma de verdad. Solo extendí la mano y agarré el calentador de agua eléctrico mientras les gritaba. Sabía que no había salvación para mí, pero al menos quería reducir el número de zombis que se dirigían hacia Nagisa. Ja, ja. Ser un exnovio es algo extraño. Nuestros caminos jamás podrían volver a cruzarse. No podríamos volver a ser amigos. No teníamos más conexión que la de dos extraños. Incluso si pudiéramos repetir el pasado, jamás volveríamos a salir juntos. Pero… Aun así, irresponsablemente, ¡deseaba que fuera feliz! El tiempo pareció detenerse. Innumerables miradas enloquecidas y turbias se clavaron en mí. Vamos. ¡Vamos! ¡¡¡Vamos!!! Sonidos sordos resonaron en la habitación. ===Parte 13=== El olor putrefacto a sangre llenó mis pulmones. Vi colores rojos mezclados con negros y morados. La violencia parecía invadir el espacio más allá de la muerte. Observé la abrumadora escena, desplomado en el suelo, sin expresión. Había llegado tan repentinamente, y pronuncié su nombre. -¿Zashiki Warashi? Una tormenta roja me respondió. Sostenía una podadora de ramas improvisada con una tijera de jardinería que se abría y cerraba, unida al extremo de una larga varilla de acero inoxidable. Giraba como una lanza, apuñalando los pechos y las cabezas de los zombis, desgarrándoles las entrañas, destrozándolos y cortando los hilos de esas marionetas. Nagisa había sido bastante impresionante con la pala y el cuchillo de carnicero para ganado, pero la Zashiki Warashi estaba a otro nivel. Más importante aún… -… Uno de los zombis la mordió en el brazo, pero no había rastro de sangre en el delgado brazo de esa Youkai buena para nada. Los ataques físicos eran inútiles contra los Youkai. Giró el brazo, destrozando la cabeza del zombi contra una columna cercana. El pelo blanco y seco se esparció por todas partes. Tenía una fuerza literalmente sobrehumana y un cuerpo inmortal e invulnerable. Era la enemiga natural de los zombis. No creo que esa tormenta roja durara ni diez minutos. Eso bastó para que aquella horda de zombis, aparentemente invencible, se desplomara al suelo y dejara de moverse. -Con eso debería bastar. -Dijo la Zashiki Warashi con la podadora de ramas al hombro. No entendí. -¿Cómo… llegaste aquí? -A pie. Aunque sea al otro lado de la montaña, esto es solo el pueblo de al lado. -¡No es eso! ¿Cómo te enteraste del pánico zombi? Y aunque lo supieras, ¿cómo sabías que estábamos en esta casa? -¿Quién fue el que cambió la historia para devolverme mi poder durante el incidente de la Aoandon? Con el poder del prototipo Version 39 de Zashiki Warashi de Hyakki Yakou, puedo sentir fácilmente el peligro que acecha a mi familia y eliminarlo. Puede que no me guste, pero una Zashiki Warashi protege la buena fortuna de su familia. -¿E-estás diciendo que nunca te involucraste en esos incidentes del pasado porque tus habilidades como Zashiki Warashi estaban rotas? -Shinobu, ¿tiene sentido hablar de una línea temporal alternativa? Aunque, para ser honesta, en ese escenario las cosas me resultaban mucho más fáciles. Parecía realmente molesta, pero finalmente logré respirar aliviado. Tomé la bolsa de tela del suelo. Nozaki la había llamado el tesoro de su abuela. La había soltado, así que, por suerte, no estaba manchada de sangre. Los zombis eran peligrosos y quería salir de esta ciudad cuanto antes, pero la sitaución estaba cambiando. Tenía a Nagisa y su cuchillo de carnicero (aunque le era difícil de manejar) y a la Zashiki Warashi, quien parecía tener todos los trucos activados. Era como recibir un lanzallamas y una ametralladora Gatling con munición infinita en una película de zombis donde no habías hecho más que ser perseguido todo el tiempo. O quizás era más como invocar al demonio de un grimorio después de tener solo un cuchillo y una pistola para luchar contra la horda de zombis. Era posible que pudiéramos seguir avanzando mientras nos deshacíamos de todos los zombis. -Nagisa, ¿estás bien? No te hiciste daño, ¿verdad? En el instante en que aparté la mirada de la Zashiki Warashi para hablar con Nagisa, lo comprendí. Ni yo mismo sabía por qué no se me había ocurrido. Pero… No teníamos ni idea de qué convertía a la gente en zombis. Solo teníamos una vaga idea de que las personas mordidas o asesinadas se convertían en zombis. Esto parecía estar relacionado con el Kasha, que supuestamente robaba o movía los cadáveres de los pecadores para que desaparecieran de su funeral o tumba. Sin embargo, no recordaba las reglas exactas. ¿Pero qué pasaría si las reglas se centraran en mover a los muertos? ¿Y si el factor importante fuera estar muerto y no ser mordido por los zombis? ¿Qué tipo de Youkai era una Zashiki Warashi? Era un conjunto de bebés asesinados por sus padres durante hambrunas y situaciones similares. En ese caso, se la consideraba "muerta" desde el principio. ¿Y si eso creaba una brecha de seguridad que cumplía las condiciones para ser controlado por el Kasha sin ser mordido por un zombi? -¿Zashiki… Warashi…? No podía darme la vuelta. No podía mirar atrás. Si ese era el caso, esto no podía ser peor. ¡Sería el peor de los peores escenarios! Los zombis humanos ya eran una amenaza más que suficiente, así que todo estaría perdido si un zombi estuviera hecho de algo inmune a las espadas y las balas, y pudiera controlar libremente el destino humano en forma de buena o mala fortuna. No habría nada que pudiéramos hacer. ¡Se convertiría en el peor y más grande monstruo de todos! Así que rogué que no fuera cierto. Rogué que me estuviera preocupando por nada. Parecía que le estaba rezando a Dios mientras suplicaba con todas mis fuerzas en mi corazón, pero entonces un dulce aliento me llegó al oído. Un instante después, oí algo. Sonaba como el gruñido de una gran bestia. <noinclude> ===Notes=== <references/> {| border="1" cellpadding="5" cellspacing="0" style="margin: 1em 1em 1em 0; background: #f9f9f9; border: 1px #aaaaaa solid; padding: 0.2em; border-collapse: collapse;" |- | Retroceder a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Volume8_Prólogo|Prólogo]] | Volver a [[La_Zashiki_Warashi_de_la_Villa_Intelectual_Español|Página principal]] | Avanzar a [[The_Zashiki_Warashi_of_Intellectual_Village:Volume8_Capítulo 2| Capítulo 2]] |- |} </noinclude>
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