The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Volume9 Capítulo 4

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Capítulo 4: Tíñete de rojo@???[edit]

Parte 1 (Jinnai Shinobu)[edit]

Repasemos la situación general.

Al parecer, existen dos clases de Zashiki Warashi.

Las Zashiki Warashi comunes, que prefieren usar un kimono blanco, protegen los bienes y la felicidad.

Y las peligrosas Zashiki Warashi, que prefieren usar un kimono rojo, traerían la bancarrota y la ruina.

En realidad, se desconoce si son especies completamente diferentes o si la vestimenta que usan cambia según ciertas condiciones y el momento. En cuanto a las Zashiki Warashi, incluso hay teorías de que se crean solas y otras de que lo hacen de a pares.

En cualquier caso, nuestra Yukari prefería usar un yukata rojo.

Eso significaba que era la Zashiki Warashi Manchada de Sangre.

Normalmente, eso solo aniquilaría a la familia por intoxicación alimentaria o un incendio. Jamás destruiría un país ni el mundo. Creo que Majina dijo que la familia Jinnai solo duró más de un siglo con esa Zashiki Warashi a nuestro lado gracias a nuestra gran fortuna y riqueza. Estábamos ganado más de lo que nos estaban quitando. Habíamos superado esa desgracia sin problemas. Nuestros ancestros habían sido asombrosos a su manera.

Pero eso no duraría para siempre.

Para empezar, Yukari no era una Zashiki Warashi cualquiera.

Era la Zashiki Warashi Prototipo Versión 39 de Hyakki Yakou.

Era una Zashiki Warashi especial a la que Hyakki Yakou le había otorgado la capacidad de distorsionar el destino del mundo, y también técnicas que consideraban perdidas.

No tenía ni idea de por qué Hyakki Yakou de aquella época había querido darle algo tan terrible como la Versión 39 a Yukari, quien había sido "roja" desde el principio. Quizás era la única muestra con la que contaban y tal vez querían usar el poder del destino con fines militares, propagando intencionadamente ese poder devastador.

Eso ya no importaba.

Esa combinación había conducido a la increíble situación actual. El mundo se acabaría si no hacíamos algo.

El surgimiento de agencias de clasificación de créditos y la incapacidad mundial para medir el valor de los bonos gubernamentales eran una de las causas, pero no la única. A menos que abordáramos esto desde la raíz, arreglar la economía global no resolvería nada. La ruina volvería a aparecer de otra forma y se repetiría hasta que se lograra.

-Entonces, ¿qué piensas hacer exactamente?

La Nekomata se me acercó mientras yo contemplaba la luna y reflexionaba en el porche.

-Eres fiel a tus deseos, así que dudo que te conformes con un final platónico y hermoso, esperando el fin en los brazos de tu amante mientras el mundo se desmorona a tu alrededor. Aún hay mucho que quieres hacer, ¿qué harás al respecto?

-No puedo hacer nada contra la versión 39.

Respondí en voz baja y mi voz se desvaneció en el aire nocturno, un poco frío, vestido solo con una sudadera y una camiseta.

-Ni siquiera el actual Hyakki Yakou lo entiende bien, así que un estudiante de preparatoria aficionado no puede meterse con eso. La versión 40… ¿Mei, era? En fin, las cosas serían diferentes si tuviéramos su cuerpo para examinarla, pero ni siquiera eso ayudaría mucho. Además, Majina era un gran experto lo bastante hábil como para crear la versión 40 desde cero, e incluso él se rindió. Dudo que podamos hacer algo al respecto. Supongo que o perdería el control de su destino o moriría por romper algo interno. Ambas opciones son inaceptables.

-¿Entonces te quedas con la otra condición?

-Sí. -Desvié la mirada de la luna a la Nekomata. -La peligrosa Zashiki Warashi prefiere el rojo. ¿No parece que podríamos averiguar algo sobre eso en lugar de aferrarnos a un clavo ardiendo con la versión 39?

-¿En serio? Ambas opciones me parecen improbables. Además, ¿qué significa preferir un color? Si Zashiki Warashi anuncia que a partir de ahora usará un yukata blanco, ¿se calmará todo este caos? ¿Acaso tiene que evitar el rojo día tras día? Lo dudo mucho.

Así es.

Tenía que cambiar del rojo al blanco.

La cuestión de la preferencia era evidente, pero cambiarla sería difícil.

Si un niño odiaba las zanahorias, aún era posible obligarlo a comerlas. Se le podía disciplinar hasta que se las comiera todas. O se podían picar y mezclar con arroz frito o filete Salisbury para que las comiera sin darse cuenta. Pero ¿no sería mucho más difícil lograr que le gustaran las zanahorias? De hecho, ¿era siquiera posible?

A menudo se oye decir que los gustos cambian al crecer, pero eso sería pura coincidencia. No creía que fuera algo que se pudiera provocar intencionadamente.

Así que, si intentaba distorsionar eso, solo había una manera de describirlo.

-Oye, Nekomata.

-¿Qué pasa?

-Creo que estoy a punto de hacer lo peor del mundo. Esto podría ser incluso algo que Majina evitó, así que no me importa si me desprecias por ello.

-

-Pero no me detengas.

Le hablé con una voz baja y firme a la silenciosa Nekomata.

-Si ella puede caminar a mi lado y si aún hay una manera de hacer todo lo que quiero, entonces haré lo que sea. Por fin he encontrado algo que me hace pensar que mis principios pueden quedar en segundo plano. Así que no me detengas. Jamás me rendiré antes de lograrlo.

Escuché un suspiro que casi sonó como una risa.

Sin embargo, la gata no podía expresar nada con el rostro.

-Entonces haz lo que quieras. No he tenido una vida precisamente ejemplar, pero no tengo intención de arrepentirme.

-Ya veo.

Decirlo y que alguien más lo escuchara pareció aclararme las cosas.

Lo que estaba haciendo era como rechazar mis acciones pasadas. Me había topado con muchos Paquetes diferentes, había analizado su estructura, había determinado la debilidad del Youkai que se estaba utilizando y lo había cambiado todo en el último segundo.

Incluso había derrotado a Majina, el líder del antiguo Hyakki Yakou, de esa manera, pero ahora haría lo contrario.

Es decir…

-Crearé un Paquete.

Lo dije.

Finalmente lo dije.

-Crearé personalmente un Paquete que suprima ese rasgo peligroso para poder caminar junto a la chica de la que me he enamorado.

La Nekomata no se acurrucó en el sitio.

Siguió erguida y me miró a los ojos.

Estaba siendo cortés porque no era algo que escuchara acurrucada.

-¿Ah? ¿Así que esta vez tu amor no es tan superficial como para bromear?

-Bueno, siempre fui así de serio en aquel entonces…

-Pero siempre huías. Cuando sentías que ya no podías soportarlo, tenías la costumbre de retirarte. Así preservabas tu vida tranquila en lugar de optar por algo parecido a un doble suicidio heroico. No puedes negarlo.

-…

-Pero esta vez algo era diferente. Puedes enfrentarte a lo que quieres proteger, aunque eso signifique sacrificar tu propio cuerpo. Supongo que se podría decir que la cáscara del huevo se está desprendiendo del polluelo.

Tal vez sí.

Puede que fuera cierto.

No tenía pruebas reales, pero presentía que si el mundo intentaba matar a Zashiki Warashi para proteger su paz, no dudaría en convertirme en un ser capaz de destruir el mundo. Y esto no era solo una fantasía adolescente. De verdad creía que podría ser así.

-¿Por dónde vas a empezar? Estamos hablando de un paquete criminal. Por mucho que te esfuerces, no puedes hacerlo solo. Necesitas docenas, si no cientos, de personas, conocimientos especializados y un Youkai para integrarlo. El poder de la versión 39 está conectado al mundo entero, así que tendrás que mantener esto en secreto. Después de todo, no puedes permitir que alguien se cuele por la puerta trasera. Ya tenías pensado involucrarme, ¿no? ¿Pero a quién más vas a usar?

-¿No es obvio?

Respiré hondo y volví a mirar a la luna.

Usaré todo lo que esté a mi alcance.


Parte 2 (Jinnai Shinobu)[edit]

La respuesta había estado frente a mis ojos todo el tiempo.

Había estado frente a mis ojos desde hace diez años.

¿Esta cartulina?

Todos los Youkai, excepto la Zashiki Warashi, estaban reunidos en la sala y les mostré el dibujo infantil que había sacado del fondo del armario. Era el original del que tenía en mi teléfono.

Humanos y Youkai sonreían en círculo y las palabras "Todos somos amigos" estaban escritas sobre sus cabezas.

Pero ese no era el punto.

Eso no era lo que quería sacar de él.

-Miren esto, todos.

Señalé un punto en el borde del papel de construcción.

Sí.

-Eh, ¿eso es el sol?

La súcubo parecía desconcertada. Era solo un círculo en espiral dibujado con crayón rojo, así que parecía escéptica de que realmente pudiera ayudar a resolver este problema mundial.

Pero sí podía.

Era la clave de la única respuesta correcta.

-Así es. Piénsalo. El sol es rojo. Creo que cualquier niño lo dibujaría así, pero es raro si lo piensas. Si miras al cielo azul, no vas a ver un sol rojo.

-Ejem…

-Pero si le das un crayón a un niño, todos usarán rojo para dibujar el sol. ¿Por qué? Porque no miran al sol para comprobar el color. Se basan en la imagen que tienen en la cabeza. Es una masa de fuego, así que claro que piensan que es rojo. Recrean la escena real con su color imaginario. Por eso se imaginan el sol rojo a pesar de lo que muestra la realidad.

Algunos parecían estar empezando a entenderlo.

Marguerite la Bruja intervino mientras se frotaba la barbilla con sus delgados dedos.

-Esos se llaman colores de la memoria, ¿verdad? El concepto se usa mucho en el campo de la magia. El fuego es rojo, el agua es azul, el viento es amarillo y la tierra es verde. Al colorear tus cartas y armas de acuerdo con estos colores, puedes visualizar las cosas con mayor facilidad durante ciertos rituales.

-La Zashiki Warashi Manchada de sangre prefiere usar un yukata rojo. No podemos cambiar eso. Después de todo, lo ha hecho durante siglos y ha marcado su corazón para siempre. Confiscarle los yukata rojos y darle ropa blanca no cambiaría su amor por el rojo, así que no la liberaría de las ataduras de la Zashiki Warashi Manchada de sangre.

-¿Entonces usarán colores de memoria? -Preguntó el Aburatori. -¿Harán que se concentre en el color en su mente en lugar del color que se ve? Un momento, ¿quieres decir que…?

-Sí. -Confirmé. -¿Y si el kimono que agarra, pensando que es rojo, en realidad es blanco?

Todos se quedaron boquiabiertos.

No se trataba de su cuerpo. Estábamos hablando de su mente, de su percepción.

Este era el peor método posible, pero era la única manera de superar este incidente sin que nadie muriera.

-Cambiaremos su percepción del color. Convertiremos el rojo en blanco y el blanco en rojo.

Si no lo entendían, todo estaría perdido.

Si decían que era irreal, inviable, inhumano o cruel, y luego lo rechazaban, el camino se cerraría.

Después de todo, no tenía las habilidades ni el personal para hacerlo. Convencer a todos era absolutamente necesario para salvar a la Zashiki Warashi.

Pero precisamente por eso tenía que decírselo. Si ocultaba algo, jamás me ganaría su confianza, así que solo podía contarles todo lo que tenía y rezar.

No era ningún héroe.

¡Les estaba diciendo que los arrastraría a todos a un plan criminal!

-Con un plan así, ella creería que le encanta el rojo, ¡cuando en realidad siempre elegiría el blanco! Si funciona, ¡sin saberlo se convertiría en una Zashiki Warashi blanca!

Siguió el silencio.

¿Había funcionado?

¿Había funcionado?

Pensé y pensé hasta que mi mente hirvió para dar con esta respuesta, pero ¿qué pensarían? Era absurdo y tonto, pero ¿había logrado ganarme su confianza para que me siguieran la corriente? ¿O se estremecerían ante la idea de jugar con su mente?

Y entonces…

-Me parece bien.

La Aoandon habló lentamente, sin pensarlo demasiado.

-Sinceramente, pensé que mi mamá terminaría siendo esa chica humana llamada Kotemitsu, pero esta es tu decisión, papá. Y supongo que podrías alternar entre una mamá Youkai y una humana. Pero por lo que he oído, tiene sentido. Si los rasgos de una Zashiki Warashi dependen del rojo o el blanco, guiarla para que elija el color por su propia voluntad no es mala idea. Si estuviéramos hablando de una humana, podría usar esto.

Acarició suavemente el único cuerno que le crecía en la frente.

Su luz fosforescente podía ejercer una especie de hipnosis.

No se trataba de una cuestión de bien o mal, y ella no sentía empatía por mí. Para ella, manipular a alguien para beneficio propio podría haber sido algo perfectamente normal. También podría haber influido el hecho de que ella misma estuviera atada al color azul.

-No puedo decir que me agrade el plan, pero no se me ocurre una idea mejor. -Dijo la Furutsubaki (Pequeña). -Y descartar todas las ideas sin hacer nada no va a mejorar la situación. Las únicas otras opciones son esperar a que el mundo se desmorone o que alguien mate a la Zashiki Warashi, y me niego rotundamente a hacer cualquiera de las dos. En ese caso, solo puedo apostar por la sugerencia de Jinnai Shinobu.

-Me considero una deidad protectora de los niños. Una Zashiki Warashi es un conjunto de niños pequeños asesinados durante las hambrunas, así que no me gusta la idea de tratarla con tanta crueldad. Pero si te faltan personas, solo tienes que pedirlo.

Entonces el Aburatori dio su aprobación.

La Nekomata se rascó la oreja con la pata trasera mientras estaba sentada en la mesa de té.

-Me preocupa más la abuela que la Zashiki Warashi. No ha tenido tiempo de descansar desde que comenzó esta era antinatural de consumo masivo. Estoy dispuesta a ayudar si eso pone fin a esto.

-Me encantaría tener la oportunidad de aprender sobre los Paquetes Orientales en lugar de la magia occidental. -Dijo Marguerite la bruja. -Además, casi soy una refugiada aquí, así que no querría perder este hogar.

-Bueno, eres mi amo actual. -Dijo la Súcubo. -Con nuestro contrato, no te detendré si estás dispuesto a arriesgar tu vida por esto. Un demonio seguirá obedeciendo mientras le siga beneficiando.

La Yuki Onna fue la última en hablar.

-No me gusta hacer nada para ayudar a esa asquerosa Youkai…

La letal Youkai suspiró mientras todos la observaban.

Una atmósfera de polvo de diamante la envolvía y continuó como si se hubiera rendido.

-Pero abandonarla aquí probablemente alteraría enormemente la naturaleza de Jinnai Shinobu. Es una verdadera lástima, pero necesito mantenerlo en la forma que quiero…

Eso lo decidió todo.

Si tuviéramos que decidir quién se beneficiaba más de esto, sin duda seríamos la Zashiki Warashi y yo, pero me apoyarían de todos modos. Crear un Paquete criminal estaba mal. Sin importar lo que hiciera, la simple idea de “usar” a un Youkai podría haberlos llenado de repugnancia.

Solo pude inclinar la cabeza ante estos idiotas por seguirles el juego con mi egoísmo.

-Lo siento, ¡en serio lo siento!

-Deberías agradecernos con orgullo. Vas a enfrentarte al mundo por la chica que amas, ¿verdad? ¿Qué parte de eso te hace sentir vergüenza?

El Aburatori me corrigió rápidamente.

Cuando levanté la cabeza, la Aoandon intervino:

-¿Pero qué harás? En cuanto a conocimientos y técnicas, yo sé mucho sobre magia oriental y Marguerite probablemente sepa mucho sobre magia occidental, pero necesitarás más que eso para crear un Paquete. Necesitas observar al Youkai involucrado, comprender con precisión sus leyendas, distorsionar o ampliar una parte para que se ajuste a tu objetivo, incorporar símbolos con objetos físicos específicos y vincularlos espiritualmente. Eso requiere al menos unas cuantas docenas de personas y como máximo unos cientos. ¿Tienes a alguien en quien puedas confiar?

-Disculpa, ¿podrías dibujar los planos del Paquete que quiero? Quiero empezar a reclutar ayuda después de que hayamos hecho los cálculos preliminares.

-De acuerdo, pero ¿dónde vas a encontrar a esta gente? Seguro que no irás por los estudiantes de tu escuela.

No pude evitar sonreír.

Por el momento, dejaría de lado todos mis principios y podría violar cualquier tabú si eso significaba salvar al mundo de este destino ruinoso y caminar junto a la Zashiki Warashi una vez más.

Así que lo dije.

-¿Cuántos Youkai crees que he enfrentado en el pasado?

-¿No te refieres a…?

-Así es.

Había tomado una decisión. Usaría todo lo que estuviera a mi alcance. Rendirme antes incluso de intentarlo, abandonarla en esta crisis de la que no era consciente y luego arrepentirme era lo único que no podía hacer.

Así que asumiría cualquier pecado y aceptaría cualquier castigo.

No podía usar mi noble propósito de salvar a la Zashiki Warashi para adormecer la conciencia y la culpa de la gente mientras los arrastraba a algo tan descabellado como un Paquete criminal, sin mancharme yo mismo.

Coloqué mi mano izquierda sobre mi hombro derecho y giré mi brazo dominante.

Y sugerí algo que realmente no debí haber hecho.

-Parece que les caigo bien a los Youkai, así que voy a aprovecharme de eso por una vez.


Parte 3 (3ra persona)[edit]

 Comenzó dentro de la Aldea Noukotsu.

-Oye, Paraguas, acaba de llegar una carta.

-¿Eh? ¿Es para los Youkai directamente, en lugar de para nuestro maestro o su madre? Qué raro. Echemos un vistazo.

-Oh, vaya. ¿Crees que deberíamos llamar también a Mayoiga?

-Sí, Linterna. Llamemos también a la nueva Fuguruma-Youbi. Esta es una buena oportunidad para que conozca a todos.

-Los Jatai y los Kosode-no-Te dicen que también quieren participar.


 Una postal antigua con una tarjeta de respuesta adjunta llegó a un pueblo costero lejano.

-Oye, ¿esa es una Shichinin Misaki, verdad? ¿No te mueres si te encuentras con una…?

-¡Shh! Parece que están distraídas con algo… ¿Estarán leyendo una carta? ¡En fin, tenemos que huir! ¡No pierdas la esperanza! ¡Esto se solucionará de alguna manera!

-Pero hay una sirena allí. ¿No te haces inmortal comiendo su carne?

-¿Y cómo vas a cocinar una sirena inmune a los ataques físicos? Y déjame decirte algo aún más importante: ¡Los que se dejan llevar por la avaricia en momentos como este son los que mueren! ¡Así que corre!


 Otra postal llegó a la aún más lejana tierra de Okinawa.

Un Shisa la sostenía en la boca mientras corría hacia un conocido Kijimuna en busca de consejo.

-Soy Shisa. Ese tal Jinnai Shinobu está en problemas. ¿Qué hacemos?

-… (balanceo)

La decoración con forma de león y el baniano chino continuaron hablando así.


 Un hombre de mediana edad miró con preocupación una postal en la caseta de peaje del cruce de las Cuatro Montañas, donde se unían varias carreteras.

-¿Una postal para la aldea de Zenmetsu? ¿En serio? Esta cosa no está maldita, ¿verdad?

Cuando apartó la vista un instante, una serpiente del grosor de un dedo meñique agarró la postal con la boca y se la llevó.

Era un Toubyou.

Estaban escondidos alrededor, hablando en voz baja sobre la postal, pero el hombre de mediana edad no se daba cuenta.

-¿Qué? ¿De verdad está maldita? ¡Tengo turno de noche!


 Algunas postales fueron entregadas a través del distrito especial de casinos de la Isla Mina de Oro.

La primera postal fue enviada a la Posada Grulla Dorada donde se había hospedado Jinnai Shinobu.

-¿Oh? Una postal de un huésped. Qué raro. Y encima viene con un regalo.

-Veamos… ¿Una Zashiki Warashi? ¿No es como un pariente nuestro?

-Es más bien como si fueran la familia principal y nosotros la rama secundaria.

Eran un Notabariko, una Usuhiki Warashi y un Kura Bokko.


Sin embargo, en realidad había otra segunda Usuhiki Warashi en la Isla Mina de Oro.

-¡Kyah kyah☆!

Su mini-yukata estaba descubierta, por lo que la chica parecía llevar un vestido de tubo mientras corría detrás de los casinos.

Tenía una postal idéntica en la mano.


 Una de las postales fue enviada desde la Isla Mina de Oro a Estados Unidos por correo aéreo.

Hasukawa Yumi frunció el ceño al ver la extraña postal que se había colado por las rendijas del bloqueo naval.

(Pensar que usaría la principal agencia de inteligencia del mundo para transmitir un mensaje…)

Estaba dirigida al Kechibi, a la Ubume y al Amanojaku que habían usados como base del Paquete que habían usado.

Si se estaba creando un Paquete para interferir con la Zashiki Warashi Manchada de sangre que estaba causando el caos global, la CIA tenía la oportunidad de añadir lo que quisiera.

Hasukawa Yumi pensó un momento a dónde enviar la postal.

(Pero, por desgracia, le debo una).

Suspiró una sola vez.

Luego borró algunos registros y envió la postal, asegurándose de que Sid Clouds, su jefe solo de nombre, no la viera.


 Finalmente, una carta fue transferida a Shikoku desde la Isla de la Mina de Oro de Kyushu.

-Tanuki, Zorro, Tejón. Tienen una postal.

Cuando la niña los llamó, tres Youkai con apariencia de peluches salieron corriendo. Era una casa común y corriente, construida en serie, pero allí vivieron dos generaciones, desde la nieta hasta la abuela, e incluso tenía su propio jardinero, enfermera y guardaespaldas.

-¡Oh, es de Jinnai Shinobu! ¡Hace tiempo que no oía ese nombre!

-Vaya, vaya. Pero por lo que dice, no podemos alegrarnos sin más…

-No hay problema. De todas formas, no me gustaba estar en deuda con él, así que deberíamos estar agradecidos por esta oportunidad de pagarle.


 Una postal llegó a la habitación de Ranzono Sachi en el reformatorio.

Cuando leyó el texto con el pequeño ciempiés que se colaba por las rendijas de los barrotes, su amiga le habló.

-Lo siento, Sachi. Sé que te sentirás sola, pero ha llegado el momento de pagarle a ese chico por lo que hizo por nosotros.

-Je je. Incluso los libros ilustrados hablan de tu concepto de pagar deudas, así que no tienes que ser tan formal. Y lo que es más importante, ¿por qué no traes a los demás? El Tsuchigumo, el Nue, el Gama, el Uwabami, el Tesso, el Takebunkani, el Sarugami y el Baku… Je je. Son todos muy simpáticos, así que seguro que ayudarán.

Se oía el trino de un pajarito, pero no se veía por ninguna parte.

-Je je. Sí, también había un Okuri-Suzume, ¿verdad?


 Se enviaron muchas postales por todo el país basadas en recuerdos del pasado.

-¡Ay, hace tanto que no visito a los Jinnai… Nunca conseguí que Shinobu-chan me llevara a caballito, ¡así que quizás debería volver!

-Eh, je, je. Creo que ya es hora de que le hable a Shinobu-chan sobre ‘eso’.

Un Onbu-Obake y un Kaki Otoko estaban diciendo cosas peligrosas.


-Babuu.

-Este Ubu solo dice ‘babuu’ y ‘ogyah’, ¡pero los desobedientes Tsuchigumo tienen debilidad por los gatitos abandonados en un día lluvioso!

Un Ubu y un Tsuchigumo movieron las piernas.


-Je. Desde que Shinobu-chan me mostró un mundo nuevo, siempre llevo soda en mi plato.

-Soy un Nopperabou, pero creo que la gente se sorprendería más si tuviera ojos y nariz dibujados con bolígrafo negro.

Un Kappa y un Nopperabou estaban hablando de algo.


-Jo jo jo. Sigue siendo un niño mimado. Quizás yo, el Kyuubi, debería visitarlo.

-Vamos, zorro salvaje, solo quieres disfrutar de las festividades. Como Kuzunoha, me aseguraré de entrenarlo correctamente.

El Kyuubi y Kuzunoha.


-¡Yayyyyyyyyyyyyyy! ¡Soy Tanuki☆Bayashiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡¡Hoy les presentaré una carta de un fan muy apasionado que recibimoooooooooooos!!

-No sé qué puede hacer un Akaname, pero iré si él quiere.

Un Kodoku, un Bimbogami y un Akaname.

-Soy un Nurikabe. Vine corriendo cuando oí que Shinobu-chan estaba en problemas.

-Yo, un Ittan-Momen, también estoy aquí.

-¡Entonces deja de bloquear el camino! ¿Acaso quieres que un Yagyou-san como yo te patee con mi caballo sin cabeza?

-Tranquilo, tranquilo. Las peleas internas no nos llevarán a ninguna parte. ¿Cómo puedes mirar a un Dorotabou como yo a la cara y pensar lo contrario?

-No sabía que un Dorotabou pudiera caminar por la carretera como si nada. Mi único ojo está bastante sorprendido.

Un Nurikabe, un Ittan-Momen, un Yagyou-san, un Dorotabou y un Hitotsume-Kozou.


 En la vecina Ciudad de Bozen, llegó una postal a la supuesta plaza de perros abandonada.

-No ha pasado mucho desde aquel brote zombi, ¿qué pasa ahora?

El repartidor a tiempo parcial, asustado, había pensado en tirar la postal innumerables veces durante el trayecto, pero temía que eso le acarreara una maldición.

Entonces vio una enorme bola de luz que se elevaba desde la cima del volcán inactivo.

-¡¡Gyawah!! ¿¡Qué!? ¿¡Es un OVNI!?

Pocas personas conocían la forma original del Youkai conocida como Kasha.


 Algunas postales fueron entregadas al tío de Shinobu, Uchimaku Hayabusa, en lugar de a los Youkai.

-¿Eh? ¿Se supone que debo entregarlas a cualquier Youkai que se me ocurra?

-Bueno, estaban el Funa Yuurei y la Nure Onna de la Isla Zashou, el Jinmensou de la historia de Tsumada Mio, y… bueno, podemos ignorar a la Aoandon de la aldea Zenmetsu y al Aburatori de la historia de Tarot Girls 22, pero también estaba el Yamanba de los Apartamentos Ubasute, ¿verdad?

-Ahora que lo pienso, ¿qué pasó con el Inugami de Toujou Miyabi?

-Ah, cierto. Y también estaba una Jorougumo.


 Y algunas más fueron entregadas a Hishigami Mai.

-¿Qué clase de poder paranormal usó para traerme esto si nadie sabe mi verdadero nombre? ¡Jinnai Shinobu ha mejorado muchísimo desde la última vez que lo vi!

-Tal vez sí. Ñam, ñam. Este somen de calamar está delicioso.

-Oye, maldita Shikigami. No me digas que te has encariñado tanto con él que has empezado a filtrar mi información. ¿Primero el detective y ahora el rubio? ¡Qué infiel eres! ¡No debería tener tantos problemas para controlar a un Shikigami!

-No tengo ni idea de qué estás hablando. Y lo que es más importante, ¿qué vas a hacer?

-Si fuera a lo seguro, Hyakki Yakou estaría metido en esto... pero es curioso que esto me haya llegado a mí en lugar de a la jovencita. ¿Acaso el chico ya está pensando en el equilibrio de poder? ¿O nos está diciendo que lo hagamos por nuestra cuenta?

-¿Y?

-Creo que seguiré la corriente y luego veré qué pasa. Los únicos Youkai que creo que podríamos contactar son el monje Umibouzu de la familia de Amemura-chan, el Inugami Gyoubu Tanuki y Osakabe-Hime de esa tienda de udon, el Kitsunebi y el Tengu conectados con Shinshou Hitsubatsu, y… ¿eh? En realidad no hay tantos.

-Eso es porque te dedicas a matarlos a todos.

-En fin.

-Cierto.

-¿De verdad esa jovencita puede fingir que no se da cuenta cuando su querido Onii-chan está en peligro?


 Y por último, de vuelta en la casa de los Jinnai.

-¡Bien! Ya tenemos aquí a la Yuki Onna, la Nekomata, la Furutsubaki (Pequeño), el Aburatori y la Aoandon.

-¿Eh, maestro? ¿No te estarás olvidando del Keseran-Pasaran y el Azukiarai?

-Je, je. Me alegra que te hayas olvidado de la Furutsubaki mayor. ¡Eso le pasa por robarme mis bocadillos!

-¿Y de verdad puedes meter a un demonio como la súcubo y a una bruja como Marguerite en la misma categoría de lo oculto?

-No hay problema. Desde el momento en que hacemos un pacto con un demonio, nuestras almas quedan excluidas del cielo, pero nos convertimos en seres capaces de provocar fenómenos supuestamente imposibles en esta vida.

-Pero no quiero saber nada de Tselika después de todo el tormento que me hizo pasar. Ahora que lo pienso, ¿qué hacemos con ella? Deberías poder contactarla si le envías una postal a un aquelarre en las catacumbas.

-¡No! ¡Por favor, no lo hagas! ¡No quiero volver a ver a esa Archidemonio jamás!

Poco podía hacer un solo chico, pero el camino que había recorrido hasta entonces le había dado una respuesta definitiva.

Había hecho todo lo posible.

Sentía un progreso claro cada vez.

Pero entonces…

-¿¡Eek!?

Escuchó un jadeo.

Había “algo” allí que era suave y, sin embargo, les arrebató toda la ventaja que parecían haber conseguido. Les provocó inquietud, miedo y una sensación de peligro. Esa "cosa" invisible se extendió por todos ellos y pareció alcanzar al Youkai antes que a un humano como Shinobu. Los cinco miembros de Tanuki☆Bayashi yacían boca arriba fingiendo estar muertos, mientras que el Kasa-Obake y la Chochin-Obake se plegaban y aplanaban sus cuerpos como papel aceitado.

La extraña sensación parecía provenir de la entrada principal, al final del pasillo.

Cuando Jinnai Shinobu tragó saliva y miró con vacilación en esa dirección, vio un rostro familiar.

Era una niña de unos diez años con un kimono morado y cabello negro cortado a la altura de la barbilla.

-¿Hafuri…?

-Disculpa mi repentina visita, pero seguramente no pensaste que Hyakki Yakou pasaría por alto un movimiento tan grande.

La Furutsubaki (Grande) y Usuhiki Warashi se aferraron a la cintura del niño.

No sabían mucho sobre la situación, así que Hyakki Yakou podría haber parecido una organización que trataba a los desobedientes con la misma actitud que la Corte Imperial Yamato: matarlos o forzarlos a obedecer.

Shinobu exhaló, jugueteó con su cabello y acarició la cabeza del canoso Usuhiki Warashi, que se aferraba a su cintura.

-Realmente no quería tu ayuda esta vez.

-Sí, entiendo tu preocupación. Si nuestras predicciones son correctas, estás trabajando en una estrategia o plan para interferir con la Zashiki Warashi Manchada de sangre. Si Hyakki Yakou conociera tus métodos, el riesgo de que incluyéramos una puerta trasera no deseada aumentaría considerablemente. Antes incluso de preocuparte por el destino del mundo, seguramente querías evitar que un tercero interfiriera con tu amante.

Yuki Onna corrió tardíamente hacia la entrada principal.

Se cubrió la boca con la manga de su kimono, pero una luz peligrosa llenó sus ojos.

-Tienes agallas para interferir en esta etapa tan delicada. Todos tenemos nuestras propias razones complejas para intentar salvar a la Zashiki Warashi, así que si haces algo que debilite nuestra determinación, estoy preparada para tomar medidas…

-¿Qué le pasa a esta chica bajita?

-¿¡Mgyuh!?

Una Hafuri con expresión exasperada le presionó la pequeña nariz a Yuki Onna con el dedo índice.

-Jinnai Shinobu, si pretendes usar a este grupo, hay algo que debes considerar primero. Toma el mando con una política sólida en mente. Incluso si esa es tu intención, las acciones de cualquier miembro de tu organización pueden interpretarse como las intenciones del grupo en su conjunto.

Yuki Onna forcejeó y agitó los brazos, pero Hafuri siguió presionándole la nariz y burlándose de ella durante casi diez segundos antes de soltarla. Las pequeñas joyas en su cabello cerca de las orejas tintinearon, produciendo un sonido refrescante. Yuki Onna se desplomó exhausta en el suelo, y el Tsuchigumo y el Nurikabe cercanos temblaron.

-Oye, ella es uno de los ejemplos más representativos de un Youkai letal, ¿no? Es como la reina de las peleas callejeras en los callejones nocturnos, ¡así que qué tan aterrador tiene que ser Hyakki Yakou para derrotarla tan fácilmente! ¡Esa chica debe ser como la profesora de gimnasia que patrulla por la noche!

-Soy un Nurikabe. Shinobu-chan, ¿quién es esta chica? Desprende un aura aterradora, pero no morderá, ¿verdad?

Shinobu miró hacia atrás, al Youkai asustado que se escondía tras él, y Hafuri exhaló por la nariz.

Parecía estar acostumbrada a esto.

Pero al mismo tiempo, había algo de envidia en sus ojos al mirar a Jinnai Shinobu… no, a toda esa multitud.

-Tengo una sugerencia. -Hafuri extendió un dedo mientras Shinobu reflexionaba. «Quisiera saber qué está haciendo la Versión 39… no, la Zashiki Warashi Manchada de sangre. Pero no quieres que Hyakki Yakou sepa del Paquete que usarás para controlarla… Por lo tanto, te ayudaré a título personal, no como líder de Hyakki Yakou. Te proporcionaré todo lo que tengo, pero no pediré nada de aquí a cambio. ¿Qué te parece?

-…

-¿No puedes creer la promesa verbal de una jovencita?

-No, te creo. Es decir, si de verdad hubieras querido matarla o capturarla para experimentos, ella y yo podríamos haber desaparecido antes de salir del Monte Boseki. Te lo agradezco. No, supongo que podría decir que confío en ti como persona gracias a eso.

Hafuri pareció un poco sorprendida, a pesar de que había sido ella quien lo sugirió.

Y Shinobu no notó el cambio en su comportamiento.

-Pero dejando eso de lado, ¿de verdad es tu posición tan conveniente? Entiendo cómo te sientes, pero ¿de verdad te lo permitirán quienes te rodean?

-¿Quién te crees que soy?

-La hija de Majina y la líder de Hyakki Yakou. A eso mismo me refiero.

-Yo también me refiero a eso. ¿No te parece extremadamente extraño que haya aparecido aquí sola, sin un solo guardaespaldas?

La chica del kimono morado sonrió de una manera muy inusual en ella y jugueteó con las joyas que llevaba junto a las orejas.

-Mi sangre es una mezcla de la sangre pura de un líder de Hyakki Yakou y la sangre de una Zashiki Warashi. Eso me ha permitido controlar el destino, aunque sea ligeramente. Fue suficiente para pasar desapercibida entre los cien generales y los cinco principales de Hyakki Yakou. Puedes ignorar esa sólida organización por ahora. Por alguna razón, no funciona correctamente.

Pero…

-¿Qué apareciste aquí sola? No quiero oír eso de una niña que vino a mi casa con su madre. ¡Y con accesorios para el pelo a juego! Debes ser muy cercana a ella.

-¿Eh? ¿Qué? ¿Ehh? ¡Mamá!

Hafuri se quedó desconcertada al principio, pero finalmente lo entendió al mirar detrás de ella. Sí, una sexy Youkai con un yukata blanco, de presencia casi fantasmal, estaba justo detrás de ella.

Era Mei.

Sin decir palabra, miró a Shinobu a los ojos y asintió en silencio. También acarició suavemente la cabeza de su hija.

Mientras tanto, Hafuri estaba de todo menos tranquila.

-¿Cómo? ¿Qué? ¿Eh? Pero… ¿No estabas confinada en la celda más estricta de Hyakki Yakou?

-Dudo mucho que la lógica normal funcione con ella. Parece que pueden alterar directamente el destino del mundo. Además, establecerse y marcharse cuando quieren es justo lo que hace una Zashiki Warashi.

-¡P-pero aun así!

-Más importante aún, nuestra Yukari se escapó de Hyakki Yakou hace más de un siglo. Creo haber oído que esa fue algo así como su época dorada, así que ya existe un precedente en el que las cosas habrían sido aún más difíciles.

-¡Ese no es el punto! ¿Por qué dejaste tu celda y viniste hasta aquí, madre? Más concretamente, ¿fue para contactar con Jinnai Shinobu? Dependiendo de tu respuesta, ¡quizás tenga que hacer todo lo posible para detenerte como tu hija!

Hafuri le gritó a su madre, pero Mei simplemente le acarició la cabeza.

Pero…

-Esto significa que entraste en la Aldea Noukotsu sin problemas, ¿no?

-S-sí.

-Yukari no te llamó, pero entraste a la fuerza. Y funcionó…

¿Será posible?, se preguntó Shinobu.

Quizás estaba siendo demasiado arrogante. Puede que no fuera obra suya que todos esos Youkai se reunieran tan convenientemente, que las coincidencias que parecían bromas se interpusieran en su camino y que el funesto destino de la Zashiki Warashi Manchada de sangre los alcanzara. Puede que Hafuri y Mei desviaran brevemente el poder de Yukari, que Majina había analizado como superior al de la versión 40 durante sus breves picos.

Shinobu no tenía forma de ver el destino.

No tenía ni idea de cómo se entrelazaban sus hilos.

¿Pero podría ser…?

-¿Qué harás?

La Nekomata se había acercado a sus pies en algún momento y le había hecho esa pregunta.

Shinobu suspiró intencionadamente.

-Bueno…

Tras esas palabras, volvió a enfrentarse a sus pensamientos internos.

Tenía que recordar su propia frase característica.

Lo murmuró en voz baja: “Me llevo bien con cualquier Youkai. Ya lo decidiste, Jinnai Shinobu.”

Así que…

-Entendido. Ahora mismo no eres la líder de Hyakki Yakou. Eres solo un individuo más, una de “nosotros”. ¿Está bien?

Esta vez, Jinnai Shinobu tenía el poder necesario en sus manos mientras sonreía y los observaba a todos.

Era tal como el dibujo rudimentario en aquella cartulina.

Todos se habían reunido en la entrada en algún momento.

No había distinción entre humanos y Youkai. Todos sonreían juntos como un solo grupo.

Al principio, había pensado en que se tomaran de las manos formando un círculo, como en una escena de un drama adolescente, pero eran demasiados para hacerlo ahora.

En otras palabras…

-¡Cuento con todos ustedes, el Hyakki Yakou de Jinnai Shinobu. ¡No necesitamos conquistar el mundo y la inmortalidad no me importa! Solo quiero una cosa: ¡ayúdame a salvar a la chica de la que me he enamorado y a evitar que se convierta en una villana!

Por un breve tiempo, ese chico sería el líder de cien monstruos.

El mundo no les importaba.

La parte del mundo iluminada por la luz del día y la parte oculta por las sombras no les preocupaba.

Solo tenían un objetivo: proteger a la amada de ese chico de cualquier mal que el mundo pudiera hacerle.


Parte 4 (Jinnai Shinobu)[edit]

Lo que usaría no era nada complicado.

Podría conseguirlo todo en medio día con algunas compras en una tienda en línea.

Una lapicera roja, un compás, un espejo no muy grande, una regla de plástico, un cortador de vidrios, un tubo de cartón, papel rojo fino, un kit de origami, un taladro, tijeras, un cúter, pegamento, cinta adhesiva y, por último, papel crepé para darle un toque bonito.

-¿Un caleidoscopio?

Hice lo que me dijeron: marqué el espejo de mano con la regla y luego cogí el cortador de vidrio. La herramienta parecía una versión diminuta de un cortador de pizza.

-No tiene cables ni conexión inalámbrica, así que ¿puede funcionar como el núcleo de un Paquete?

-Cualquier cosa puede, siempre que tenga el simbolismo adecuado.

Hafuri me respondió con voz serena.

Luego, la Aoandon asintió de inmediato.

-Dicho de otra manera, ¿cuáles eran los núcleos de los Paquetes que ya has visto? ¿No eran los anormalmente complejos la excepción?

Tenía razón.

Al pensarlo, me di cuenta de que todo se reducía a cosas como la carpeta con el contrato de uso del sanatorio o un revólver de juguete. No tenían por qué ser digitales ni de alta tecnología, ni tampoco tenían que estar llenos de ocultismo extraño.

Corté el espejo en tres partes y las uní formando un prisma triangular, con los lados espejados hacia adentro. Luego rellené los huecos con pegamento y los sujeté con cinta adhesiva hasta que el pegamento se secara.

-Tenemos un ventilador de mano, ¿verdad? ¿Eso ayudaría a que se seque más rápido?

-No, cualquier cosa artificial involucrada creará interferencias. Es mejor dejar que se seque naturalmente. Déjalo así. Apresurarse solo provocará errores.

Hafuri simplemente entrecerró los ojos y me observó trabajar. Diría algo si me equivocaba, pero generalmente solo observaba sin dar instrucciones. Quizás eso era lo que ella consideraba “ayudar como individuo, pero no como Hyakki Yakou”.

-La clave de este paquete es la ci¡onfusión de colores. Convertir el rojo en blanco y el blanco en rojo. No importa si es un truco de magia; ganamos igualmente si logramos invertir la percepción de esos colores. ¿Te parece bien?

-Bueno, fui yo quien lo sugirió.

Usé el compás para dibujar un círculo perfecto en el cartón y el cúter para cortar a lo largo de la línea. Tuve que hacer un agujero en el centro… pero decidí que no necesitaba el taladro para eso. Usé la punta del compás para rasgarlo directamente.

Siguiendo las instrucciones de la Aoandon, coloqué el papel rojo fino encima.

-Un caleidoscopio tiene dos agujeros. Uno para mirar dentro y otro para que entre la luz. Si colocas el papel rojo fino sobre el agujero de la luz, el interior del caleidoscopio se verá rojo.

-Bien, bien.

Saqué un poco de papel rojo del kit de origami.

Requirió paciencia, pero lo corté con las tijeras. Eran básicamente puntos o trozos cuadrados de solo unos milímetros de largo. En total, tenía 108.

-Coloca papel blanco dentro y se teñirá de rojo. Deberías estar viendo blanco, pero ves rojo. Esa es la primera etapa.

Después de asegurarme de que el pegamento de secado rápido se hubiera secado, quité la cinta del prisma triangular.

Hafuri suspiró en voz baja.

-Se ve bien.

-Sí.

Coloqué la parte del espejo dentro del tubo de cartón y la pegué. La base estaba cubierta por una tapa circular de papel rojo fino.

Luego vertí los puntos y trozos de papel de origami dentro.

-Pero aunque se vea rojo, alguien que conozca el truco pensará que en realidad están viendo blanco.

La Aoandon tomó el resto del juego de origami y le dio la vuelta al papel.

Un lado era color rojo, pero el reverso era blanco puro.

En otras palabras…

-Pero en realidad, los puntos son rojos por un lado y blancos por el otro. Eso significa que nadie sabe de qué color son realmente los puntos dentro del caleidoscopio. Los que crees que son blancos podrían ser rojos. Podría ser algo parecido a ese gato en la caja. En fin, con eso terminamos la segunda etapa. Este caleidoscopio convierte el rojo en blanco y el blanco en rojo.

Solo faltaban los detalles.

Corté un círculo en el cartón para hacer una mirilla grande. Quedaría mejor con un cristal cubriendo ese agujero, pero temía que, siendo un novato como lo era yo, dejara pequeños fragmentos si intentaba hacerlo con el cortador de vidrio. Era especialmente peligroso con algo que se sostiene cerca del ojo. En su lugar, corté un trozo de la bolsa de celofán transparente en la que venía el kit de origami. Tras colocar esa cubierta sobre el extremo superior restante, cubrí el lateral del tubo de cartón con papel crepé estampado con flores, que pensé que le gustaría a la Zashiki Warashi.

Era una hazaña única en la vida, pero el resultado era algo extraño.

Pero quizás fue lo mejor.

El papel de construcción con la frase "Todos somos amigos" era igual, y supe que definitivamente había salvado algo gracias a eso.

Aoandon extendió la mano y recorrió el exterior con el dedo.

-Con esto se completa el núcleo.

-Pero no me imagino cómo vamos a conectar este caleidoscopio con la Zashiki Warashi. ¿Tendrá que llevarlo consigo a todas partes?

-Puedes dejarle esos cálculos complicados a la bruja. Un paquete no es algo que una sola persona pueda hacer, ¿recuerdas?

-Sí, y mi madre Mei y yo estamos aquí para supervisar. Si hay alguna discrepancia entre los métodos occidentales y orientales, podemos corregirla para que sean compatibles.

-¿Se puede hacer eso? -Me pregunté mientras echaba un vistazo.

Los Youkai se movían por toda la casa de techo de paja.

-¡Arriba, arriba!

-Ufff. Esto es más trabajo pesado de lo que esperaba…

-¡Tenemos que hacer ajustes por todas partes y tenemos que terminar antes del anochecer! ¡Aunque nos den permiso para salir, nuestro amo se preocupará si llegamos demasiado tarde!

Mientras observaba el movimiento de las bocas del Kasa obake y la Chochin obake, le hice una pregunta a la Aoandon.

-¿Qué están haciendo? ¿Acaso no están renovando la casa?

-Nosotros nos encargaremos de todos los cálculos, así que no te preocupes.

-Una Zashiki Warashi se instala en una casa, por lo que tiene una fuerte conexión con ella. Modificar esa casa es la forma más sencilla de alterar su estructura corporal. Sé que no es un recuerdo agradable, pero ¿recuerdas lo que pasó en el hotel de la aldea de Fuuka? Los planos del hotel también se usaron para interferir con la Zashiki Warashi en aquel entonces.

-Claro, estamos eligiendo áreas que no se mueven mucho para que ustedes, los humanos, no interfieran con esto cuando hagan sus propias renovaciones.

Escuché un alboroto en el techo, pero no parecía ser por más renovaciones.

-¡Oh, en serio! ¡El ático es mi territorio! ¿No tienes otro lugar donde quedarte? ¡Me da igual! ¡Vete a dormir a un árbol o debajo del suelo!

Le grité antes de que estallara una pelea.

-Súcubo, ahora mismo tenemos a un centenar de Youkai aquí, así que sé un poco comprensiva. Todos están haciendo compromisos.

-¡Oh, qué cruel! ¡Eres mi amo, así que no puedo quedar bien si dices eso! ¡Y ahora no hay quien los detenga!

Vi a un grupo de Youkai con aspecto de peluche subiendo corriendo las escaleras. Por lo que parecía, también estarían peleando por la comida.

-¿Cuánto tiempo va a durar esto? Normalmente recibimos visitas de Youkai, pero creo que mi padre sospechará si un centenar de ellos se quedan demasiado tiempo.

-No tardaremos tanto. Aunque el truco será que el Akaname y Shichinin Misaki trabajen mientras se esconden de los humanos[1].

Tras ese comentario, la Aoandon extendió un mapa sobre la mesa de té. Hafuri lo rellenó con un rotulador rosa mientras revisaba algo. Era un mapa de mi casa y parecía estar marcando las zonas donde el trabajo estaba terminado. Iba aproximadamente a un tercio. Dibujó lo que parecían cables, pero no entendí qué significaba.

-Shinobu.

La Zashiki Warashi, vestida con un yukata rojo, se escabulló entre todos los Youkai que trabajaban para acercarse a mí. No debía tener ni idea de lo que estaba pasando. De hecho, ni siquiera sabía qué efecto tenía su sola existencia en el mundo. Su percepción estaba distorsionada. Miró a su alrededor con escepticismo antes de mirarme fijamente.

-¿Qué es todo esto? Nunca había visto tantos Youkai diferentes aquí. Técnicamente, este es mi territorio, pero claramente hay otra Zashiki Warashi por aquí.

-¿Qué te pasa, Yukari? ¿Estás celosa de tener tantos Youkai cerca? Ahora que lo pienso, hay muchas muy atractivas, como esa Nure Onna, la Jorougumo y esa Kosode-no-Te.

-…

-¿Eh? ¿En serio? ¿De verdad estás enfadada por eso? ¡Ay, ay, ay, ay, ay! ¡No me arañes! ¡No me arañes por todas partes! ¿Acaso eres como una gata que se enfada en cuanto tiene gatitos?

Empezamos a bromear así, pero me di cuenta de que Hafuri y la Aoandon entrecerraban los ojos lentamente.

Así es.

En ese momento, nada era insignificante. Estábamos intentando construir un Paquete que contuviera el poder devastador de la Versión 39. Ese poder podía doblegar el destino del mundo entero, así que podía detectar fácilmente algo así. Y para bien o para mal, usaría el destino para frustrar nuestros esfuerzos. Las vías cambiaron tan sutilmente que no nos dimos cuenta y se nos arrojaría al laberinto. Ni siquiera se nos permitió elegir si luchar o no. Simplemente nos desviarían del camino principal del destino y todos nuestros esfuerzos se arruinarían.

Incluso la voluntad de la propia Zashiki Warashi era irrelevante.

El poder de la ruina también podría haberla manipulado.

Y si lo que dijeron el Aburatori y la Aoandon era cierto, entonces la Aldea Noukotsu estaba rodeada por un laberinto invisible y cualquiera que se interpusiera en el camino de la Ver. 39 (ya sea con malas intenciones o no) sería incapaz de acercarse. Aun así, los cien Youkai de mi Hyakki Yakou se habían reunido aquí.

Eso, por supuesto, probablemente se debió a mi habilidad especial para reunir Youkai, así como a la capacidad de Hafuri y Mei para doblegar el destino como Zashiki Warashi blancas.

Pero si eso fue suficiente para derrotar por completo a la Ver. 39, entonces no necesitaríamos construir un paquete tan importante y Majina no habría tenido que convertirse en un gran villano provocando un brote zombie.

Es decir, todo esto era inútil.

La fuente de toda la fortuna y desgracias era la Zashiki Warashi Manchada de sangre.

Como la Ver. 39, nos obstaculizaba, pero como Zashiki Warashi, intentaba dar la bienvenida a mis invitados.

Algo se desmoronaba en su interior.

No podía ignorar ese poder.

Si esa divergencia continuaba, no podía ni imaginar qué pasaría. Podría convertirse en una marioneta de la Versión 39 o su cuerpo podría partirse en dos.

-No te preocupes.

Tragué saliva.

Abracé a mi novia, le acaricié suavemente la cabeza y repetí mis palabras en voz baja:

-No hay nada de qué preocuparse. Te prometo que no dejaré que nada que te importe sea destruido.

No importaba si esas palabras no podían alcanzarla dentro de las ataduras de la Versión 39.


Parte 5 (Uchimaku Hayabusa)[edit]

El superintendente jefe Mishima dijo que era urgente y me llamó a una gran zona portuaria en el subcentro de Tokio.

-Me sorprende que hayas aparecido cuando podrían lanzar un misil por aquí "accidentalmente" en cualquier momento, fenómeno del misterio.

-Eso también se aplica a ti, detective. No creo que muchos funcionarios sigan trabajando si no les pagan.

Uno de nosotros era un hombre sencillo con un traje y abrigo baratos, y la otra era una chica llamativa al estar vestida con cintas alrededor del cuerpo, y un top y una minifalda con temática de crema batida y chocolate.

Intercambiamos una mirada y ambos reímos como si no pudiéramos creerlo.

El mundo se estaba acabando.

No estaba del todo claro si iba a acabar pronto o si ya había acabado y nadie se había dado cuenta, pero según los expertos en economía e inversiones, hacía tiempo que habíamos superado el punto de no retorno.

El origen de todo era la Zashiki Warashi, y el único que podía detenerlo era mi sobrino Shinobu.

Sonaba a broma, pero mis llamadas y correos electrónicos, misteriosamente, no lograban contactarlo. Casualmente, los trenes y aviones también tenían problemas. Consideré alquilar un coche, pero me detuvo la "coincidencia" definitiva: empecé a dudar por miedo a tener un accidente estando yo solo.

No podíamos hacer nada.

Solo podíamos esperar el resultado que Shinobu y la Zashiki Warashi trajeran.

Dicho esto, no podía simplemente encerrarme en mi habitación y taparme con la manta. Al fin y al cabo, era policía y los problemas, grandes y pequeños, surgían por todas partes.

No podíamos estar en el centro, pero Shinobu no alcanzaba los extremos.

Cada uno tenía su tarea. Mentiría si dijera que no era frustrante, pero encontrar algo que pudiera hacer yo mismo era mucho más importante y significativo.

De esa manera, podría evitar la mayor cantidad de daños innecesarios posible.

-Vámonos.

-De acuerdo.

La costa del centro de la ciudad estaba cerca de Hachi TV, donde trabajaba mi antigua compañera de clase, Atou, pero no habíamos llegado a ningún edificio de oficinas frente al mar ni a ningún apartamento de lujo.

Era un crucero atracado en el puerto.

-El Yakata-II. No lo habíamos visto desde la Isla de la Mina de Oro, detective. Aunque entonces no pudimos entrar.

-¿Eh? ¿Pero no le pasó algo a ese crucero al final de todo aquello...?

En fin, el Fenómeno del Misterio y yo entramos en el barco. Por suerte, no había código de vestimenta.

Mishima-san estaba disfrutando de un wagyu teppanyaki en el restaurante de tres estrellas del barco. Aunque parecía más bien la zona de comida de un salón de fiestas que un restaurante propiamente dicho.

-Hola, Uchimaku-kun. Por aquí, por aquí.

-¿Qué haces? ¿No dijiste que era urgente?

-Sí, pero igual que en los hoteles, no puedo evitar ir a comer teppanyaki. Es como el impulso de tirarme a la cama cuando ves una.

Ese hombre con su elegante traje disfrutaba de su soltería incluso más que yo. Ya tenía edad para sentar cabeza. Y seguía con su entusiasmo por la carne, cuando incluso las cadenas de hamburgueserías internacionales tenían problemas tras el brote zombi.

-¿Pensabas en algo inapropiado?

-No, la verdad es que no. Ahora, sobre este crucero…

-Así es, Hayabusa-kun. Quizás no conozcas todos los detalles, ya que no estuviste directamente involucrado, pero le hicieron un agujero en el fondo. Aunque no está claro si fue la CIA o esa Mujer Hishigami quien lo hizo.

-…

-No hay por qué estar tan nervioso. Solo se quitó el tanque de lastre, así que no se hundirá mientras la escotilla de inspección esté cerrada. Aun así, es una imprudencia que 1700 vidas dependan de eso.

La situación había empeorado.

Lo estaban ocultando a propósito. Guardaban silencio para ganar dinero, sin importarles la seguridad.

Realmente adoraban el dinero.

-Es problemático, ¿verdad? Y no podemos demandarlos cuando todas las agencias relacionadas han cerrado. Puede que esté en un restaurante de wagyu teppanyaki, pero en realidad me gusta más el filete de abulón. Aunque dudo que sea carne de la Villa Intelectual, como afirman.

-Así que el truco de magia con los bonos de la red está generando todo tipo de dificultades morales, ¿no?

-Tengo algo que comentar al respecto. Se suponía que Kotemitsu-san iba a dar los detalles, pero… hm, ¿cómo lo digo? Sus peleas con su hermana son bastante intensas. No puedo disfrutar de la compañía de esas dos bellezas cuando están así.

-Sí, eso es lo que pasa si metes a Madoka y a Seika en la misma sala de operaciones. Es como intentar criar una cobra y una mangosta juntas.

Enbi hizo este comentario exasperada, aún vestida con cintas rojas, un top y minifalda que parecían crema batida y chocolate, corbata de lazo con diseño de oblea y un sombrero con forma de pastelito ladeado.

Un momento después, una puerta se abrió de golpe con un estruendo. Miré y vi una abertura cuadrada en la gruesa pared donde antes no había ninguna puerta. Salieron una mujer y una chica.

Eran Seika, estudiante universitaria de la familia Kotemitsu, y Madoka-chan, compañera de clase de Shinobu.

-¡No puedo creer que empieces a vender ahí! ¿Por qué haces cambios manuales cuando el programa de inversión autónomo puede ver la mejor opción? ¡No ganas nada más que alimentar tu ego cuando tienes éxito por tu propia decisión!

-Creo que te fías demasiado de la máquina. Invertir consiste en comprender las emociones de las personas. Aunque hoy en día abunden los programas que se hacen pasar por cuentas de usuario, los pensamientos de quienes crean sus algoritmos seguirán influyendo. No entiendes para nada el estilo Kotemitsu, señorita Error.

-¡Me molesta que lo resumas todo con jerga de internet! ¿Está de moda? ¡No hace tanto usabas términos del ajedrez para describir el sistema familiar!

-El ruido que no se ajusta al formato de archivo ni siquiera llegará a mis oídos. Si quieres hablar conmigo, primero aprende el formato Kotemitsu.

-¿Y por qué llevas ese llamativo traje de banda de música, vieja?

-¡Mishima me engañó diciendo que era una fiesta de disfraces!

Mishima-san me saludó con la mano sin mirarme.

-Haz algo al respecto, Uchimaku-kun. No tienes ningún problema en ir a un karaoke con una chica de secundaria, así que eres mi última esperanza.

-¡Tenía una muy buena razón para eso! Solo quería una habitación insonorizada para…

-Así es. El detective arrastró a esta inocente niña a una habitación privada donde nadie pudiera vernos u oírme gritar.

-¡Era para que pudiéramos discutir la estrategia, idiota! Ese caso tenía que ver con la embajada, ¡así que no nos quedó más remedio que renunciar a métodos más directos!

Ver a otros comportarse mal parecía ayudar a la gente a corregir su propio comportamiento. La discusión de las hermanas Kotemitsu se había acalorado mucho, pero se calmaron al ver nuestro alboroto.

Mishima-san parecía impresionado mientras devoraba un filete de abulón que usaba esa almeja grande como plato y estaba cubierto con una salsa especial hecha con mantequilla y su interior.

-Bien hecho, Uchimaku-kun. Lo manejaste tan bien que me siento como un tonto por haber perdido tres horas con eso. Dicen que lo mejor es acudir a especialistas, y parece que debería dejarte a ti a todas las chicas jóvenes.

-¿Quién demonios está manipulando secretamente los hilos de mi destino? -Grité, asustado por unos hilos invisibles que sentía que me envolvían por completo. El rico solterón se limpió la boca con una servilleta y le entregó una tarjeta negra al camarero. Rechazó amablemente cualquier postre, terminó de pagar y me condujo a la habitación secreta anterior con un elegante abrigo en la mano.

-El Yakata-II fue construido para los ricos, así que tiene conexión satelital y servidores de la compañía de tarjetas conectados al casino y a las salas de negociación. Eso lo convierte en una base perfecta para nosotros.

-¿Pero por qué usar un barco tan peligroso? Hay muchas habitaciones bonitas en la costa que podrías usar.

Seika-san respondió a mi pregunta.

-Esos lugares están tan llenos de nuevos ricos que no habrá vacantes en años. Hay de todo, desde niños de primaria hasta amas de casa e incluso ancianos con demasiado tiempo libre y dinero de la pensión. ¿Sabes cuál es el empleo más popular hoy en día? Al parecer, es la de ser inversor, con mucha diferencia.

-…

Ugh.

Todavía veía la inversión como sinónimo de juegos de azar, así que esta nueva era me parecía una locura. Me estremecía solo de pensar en gente que no sabía conectar un ordenador a una impresora en clase de informática, sumergiéndose en un mundo donde podían gastar cien millones de yenes en una décima de segundo, pero probablemente eso solo significaba que era demasiado conservador.

Aunque, pensándolo bien, sentirme así era importante ahora.

La habitación oculta tenía el tamaño de dos aulas. Dos sillas estaban colocadas espalda con espalda en el centro. En cada dirección, las paredes, el techo y el suelo estaban cubiertos de monitores de pantalla plana sostenidos por brazos como los de las lámparas de escritorio.

Innumerables números y gráficos se movían frenéticamente por las pantallas.

Había datos sobre guerras, desastres, fusiones, adquisiciones, pronósticos meteorológicos e incluso precios de hamburguesas en diferentes países. Grupos de ventanas mostraban cada noticia en línea que pudiera afectar, aunque fuera mínimamente, al mercado de valores o de divisas.

Me sentí abrumado.

Se puede reconocer una sola hormiga como un insecto, pero cuando hay mil o diez mil, parecen una masa ondulante o un monstruo. Esto generaba la misma presión.

-¿Dónde se supone que debo concentrarme?

-Creo que el truco es verlo todo a la vez sin enfocarse en nada en particular.

Madoka-chan me respondió con naturalidad, vestida con su uniforme de marinera. No parecía como si hubiera pensado en lo que decía, pues le salía tan natural que bien podría haber estado explicando cómo respirar o parpadear.

-¿Y cuál es el problema?

-Esto. -Mishima-san giró uno de los monitores de pantalla plana montados en el brazo hacia mí. -Las tiendas de conveniencia naturales que mencioné antes están a punto de colapsar. Utilizan un nuevo servicio de almacenamiento en frío para transportar productos perecederos sin dañarlos, pero Madoka-chan y Seika-san lo atacaron alegando que viola la patente de otra empresa. Dicho esto, en realidad solo están ganando tiempo. El riesgo moral en sí mismo sigue extendiéndose como datos. Pronto esto se considerará normal y algunos de los hilos lógicos de la gente ya se habrán quemado. Mira.

-…

-La gente que ganó una pequeña fortuna con el truco de los bonos está empezando a buscar otras opciones. No tienen nada mejor que hacer desde que las tiendas de conveniencia naturales se han estancado.

-¿Eh? ¿Qué es esto? ¿Están comprando terrenos en la Luna y Marte?

El Fenómeno del Misterio parecía confundida y Madoka-chan se encogió de hombros.

-Si se le puede poner precio y vender, no importa lo que sea. ¿Sabes por qué el oro y el platino puros son tan valiosos? Porque a mucha gente le resultan convenientes. En este caso, los terrenos en la Luna y Marte no pueden ser víctimas de la especulación inmobiliaria, no pueden dispararse de valor por una repentina expansión del ferrocarril, no pueden verse envueltos en una disputa por los derechos de exposición al sol debido a un rascacielos, ni pueden ser objeto de protestas. Y a diferencia del oro y los diamantes, los ladrones no pueden llevárselos. Una vez que le ponen un precio, ya no hay forma de ahorrar dinero de forma segura.

-Además, no existen leyes internacionales ni nacionales sobre los terrenos de otros cuerpos celestes. Dejando de lado su efectividad, no hay problema en comprar y vender estos terrenos como datos. Hoy en día, los avatares en el espacio virtual abren tiendas y venden productos digitales a cambio de dinero digital. Incluso si no se puede acceder a ellos físicamente, podría ser una ventaja que haya algo tangible en la transacción.

A este paso, probablemente iban a gastar un dineral en los dulces de algún mundo de fantasía inexistente.

Estaba completamente exasperado y Mishima-san me mostró otra ventana.

-Pero una vez que se hayan vendido todos los terrenos de la Luna y Marte, esos avariciosos se trasladarán a otro mercado. Este está en auge ahora mismo. También está relacionado con el espacio.

-¿El negocio de los desechos satelitales?

-Detective, si incluimos los de nacionalidad desconocida, actualmente hay entre mil y dos mil satélites en funcionamiento. Pero su vida útil promedio es de entre cinco y diez años. ¿Y qué cree que sucede con un satélite que ha terminado su función?

-Bueno, ¿acaso no se envía a la atmósfera para que se desintegre al reingresar?

-Con los controlables, sí. -Suspiró Seika-san lentamente. -Pero cuando se pierde el control debido a una falla, eso no puede suceder. Se estima que hay entre siete y ocho mil "cáscaras vacías" orbitando la Tierra. Si incluimos las partes separadas, los fragmentos de pintura y los pequeños escombros, se rumorea que la cifra asciende a entre cuatro y treinta millones.

El rango estimado había aumentado considerablemente.

Eso demostraba lo poco que se sabía al respecto.

-¿Así que le han puesto precio a la basura que orbita la Tierra y actúan como si fuera tan valiosa como diamantes o platino?

-Al principio sí, pero las cosas han cambiado.

Mishima-san asestó el golpe final.

Decía lo siguiente:


[¡No dejen que la riqueza se acumule en la cima! ¡Ayúdennos a distribuirla entre todos!]

[Hemos creado este grupo para acabar con el negocio de los desechos satelitales, que manipula injustamente el valor del dinero mediante actividades económicas sin forma. Con la ayuda de civiles, hemos comenzado a desarrollar un tipo especial de satélite pequeño. Está cargado de explosivos y detona cerca de los valiosos desechos que flotan en órbita para enviarlos a la atmósfera.]

[Pero dirás, los satélites destructores de satélites, también conocidos como satélites asesinos, ¿no estaban prohibidos?]

[Ese tratado se firmó entre naciones, así que no se aplica a una organización civil sin fines de lucro y sin fronteras como la nuestra.]

[¿No les parece extraño?]

[¿No creen que las personas que trabajan arduamente también deberían ganar dinero?]

[Si el país se niega a hacer algo al respecto, entonces los civiles como nosotros debemos actuar en su lugar.]

[No pedimos apoyo económico. Pueden ser foros, blogs, redes sociales o lo que sea, pero por favor, explíquenle a todo el mundo que lo que hacemos es correcto. El apoyo de la opinión pública es fundamental. Su apoyo será nuestra mayor fortaleza.]

[Grupo Comercial General Hishigami]


-¿Qué demonios…?

No pude evitar gemir.

Al ver el apellido Hishigami, miré al Fenómeno del Misterio.

La chica de las coletas se mordió el labio en silencio.

-Este es el problema con los Hombres Hishigami. Siempre hablan de ser razonables, pero en cuanto lo que el país o el mundo considera razonable se distorsiona, se rinden.

-¿Es esto posible? ¿Acaso no es alguien suplantando su identidad? ¡Pero el Grupo Hishigami es una corporación internacional con más de doscientos mil empleados! ¡Verías anuncios de ellos por todas partes en cualquier canal durante el horario estelar!

-Esos hombres son capaces de cualquier cosa si se distorsiona el concepto de "razonable". ¿Acaso hace falta consultar un libro de historia para saber quién fue el primero en desplegar tanques y cazas en tiempos de guerra?

-Pero aun así…

¿Explosivos en satélites civiles? ¿Enviarlos al espacio y detonarlos? ¿Los tratados entre naciones no importaban para los civiles? Esa tontería jamás funcionaría. Un cohete convertido en arma es la definición misma de un misil. Si los civiles lo usaran sin la supervisión militar, otros contraatacarían. Esto parecía estar en la página web del Grupo Hishigami, pero ¿dónde se ubicaba su sede? Si esto ocurría en Japón, ¿acaso no estaban anunciando a la comunidad internacional que nuestra nación insular era un lugar peligroso, incapaz de gestionar sus propios misiles balísticos y capaz de dispararlos sin control en cualquier momento?

-¿No se te ocurre un riesgo moral mayor? -Dijo Mishima-san con disgusto. -Y hay dos aspectos alarmantes. Primero, que la policía esté paralizada y no pueda actuar ni siquiera ante semejante disparate. Y segundo, que un buen número de personas esté de acuerdo con esto.

-…

-…

¿Qué expresión tenía yo? Probablemente la misma que la del Fenómeno del Misterio que estaba a mi lado.

Un breve mensaje en redes sociales decía lo siguiente:

-[Frappe: ¿Qué tiene de malo? No tengo nada en contra de ellos, pero es importante mantener las cosas en marcha. Evitar el estancamiento nos alegrará a todos, así que necesitamos darle un impulso a la economía.]

-[Round: ¡Tengo más noticias! Parece que el grupo Hishigami se está centrando mucho en el ángulo de entrada. De esa forma, los satélites abandonados que están casi intactos pueden sobrevivir a la reentrada y llegar a la superficie. Podemos obtener todos los materiales raros que queramos de ellos. ¡Yahoo!]

-[House Mouse 21: Realmente es una redistribución de la riqueza. Vamos, necesitamos aún más de esto. En serio, que solo una pequeña parte de la población ganara tanto usando precios ficticios era lo que no tenía sentido. Ahora tendremos joyas lloviendo por todo el mundo. ¡Qué época tan maravillosa vivimos!]

Por más que desplazáramos la pantalla, siempre aparecían nuevos mensajes.

Además, las opiniones apuntaban en una sola dirección. De los cientos y miles de mensajes breves, no había ni una sola objeción real.

Parecía que se trataba de los habitantes de una dictadura siniestra.

-Increíble, ¿verdad? Esto ni siquiera es un foro anónimo. Claro, el anonimato de esos foros tiene sus límites, pero aun así... Ni siquiera intentan ocultar su identidad con perfiles falsos. Me impresiona que puedan publicar este tipo de cosas con sus propios nombres de usuario.

Madoka-chan realmente parecía impresionada.

Este tipo de publicaciones normalmente provocarían una vergüenza insoportable, pero a nadie parecía importarle. Ni siquiera las criticaban. El deterioro moral ya se había arraigado en el funcionamiento normal del mundo.

Pero ni siquiera ese era el meollo del problema.

-Pero, detective, ¿no es esto realmente grave? O sea, ¿satélites enteros cayendo del cielo? Un momento. Los satélites están diseñados para desintegrarse al reingresar a la atmósfera, así que suelen contener cosas bastante peligrosas. ¡Suelen usar baterías nucleares y combustible para cohetes que quema la piel al contacto!

-¿Y eso caerá sobre Japón… no, sobre el mundo entero…?

La idea de calidad de las Villas Intelectuales se hundiría al instante.

De hecho, ¡el planeta entero quedaría contaminado!

-Las tiendas de conveniencia que dieron origen a esta nueva era deben estar aterrorizadas. Si esa marca tan valiosa desaparece, sus tiendas pierden todo su sentido. Y ya es demasiado tarde para intentar detenerlas una por una. Además, no hay garantía de que este sea el único deterioro moral. A este paso, seguro que empezarán a proliferar como brotes de bambú después de la lluvia. -Mishima-san miró la pantalla. -Así que iniciemos una guerra sin moral usando esta red que conecta al mundo. ¿Qué podemos comprar y vender, qué podemos decir y qué noticias en línea podemos usar para poner fin a este escenario catastrófico? Eso es lo que quiero que pensemos entre todos.


Parte 6 (tercera persona)[edit]

Mientras se construía el Paquete, la Yuki Onna salió al patio, tomó una escalera del cobertizo y la apoyó contra la pared de la casa.

-Eh, je, je.

Al oír una risa femenina hechizante, un escalofrío le recorrió la espalda.

No podía creerlo. Simplemente no podía creerlo.

Cuando la chica bajita se giró asustada, con un sudor frío corriéndole por la cara, vio una visión de lo más desagradable.

-¿M-Mizore? ¿Y Hadare?

No tenía ni idea de cuándo habían llegado, pero dos Yuki Onna vestidas de forma similar la habían fijado en ella. Eran viejas amigas que habían vivido en la misma montaña que ella, pero la Yuki Onna de la casa Jinnai tenía motivos para estar nerviosa.

Mizore, que llevaba gafas de espiral y dos trenzas, habló con vacilación.

-H-Hyou-chan, estábamos todas preocupadas por ti cuando de repente te fuiste de la montaña en pleno verano. No habíamos sabido nada de ti desde que dijiste que ibas a buscar un marido humano, así que pensamos que podrías haber acabado como un helado derretido en el asfalto durante las vacaciones de verano.

-¿¡Ugh…!?

-Y por fin han cambiado las estaciones, así que salimos a buscarte. Me alegro de que estés bien. Hyou-chan, ¿conociste a alguien encantador?

Esas palabras, con toda la buena intención del mundo, se clavaron en el pecho de la Yuki Onna en rápida sucesión.

Era como ir a una reunión de exalumnos y descubrir que tú sola no habías progresado nada.

(¡Gh-ghhh! ¿Por qué tenían que aparecer ahora?… ¿Será esta la interferencia de la Zashiki Warashi Manchada de sangre de la que hablaba Jinnai Shinobu? ¿Se ha desviado su destino de cambio de poder? ¡De verdad quisiera matarla ahora mismo!)

Empezó a echar humo por la presión, pero entonces la Yuki Onna llamada Hadare abrió la boca. Era una mujer sexy con el pelo azul claro recogido.

-Je, je, je. Le dije que estarías bien. Es que eres una Yuki Onna tan peculiar, Hyou. Ni siquiera puedes crear nieve de verdad, pero puedes derribar bloques de hielo en verano. Je, je. Simplemente no tienes la elegancia de un paisaje nevado.

-¡Kh! ¿¡Por qué tú…!?

-¿Y qué tal te fue? La Yuki Onna es el ejemplo clásico de una Youkai hermosa, así que después de vagar por aquí durante medio año, seguro que has conseguido al menos un chico. ¿Verdad, Hyou?

La confianza de Hadare provenía de lo que sostenía en sus brazos.

Sí, era una Yuki Onna que venía con un bebé.

¿Se debía a la influencia de la Ubume o surgió una historia similar por casualidad? La Yuki Onna blanca se consideraba generalmente un símbolo de virginidad, pero algunas llevaban un bebé. Eran Youkai mortales que pedirían a los viajeros que cargaran a su bebé y, si el viajero aceptaba, lo aplastaban a medida que el bebé crecía. Al igual que con el Onbu-Obake, era una típica historia de fantasmas japonesa sobre la autodestrucción al asumir una carga.

Por supuesto, una Yuki Onna no podía tener un bebé por sí solo.

Nada podía ejercer mayor presión sobre una Youkai casamentera.

-Ella estaba deseando enseñártela, Hyou-chan. La llamó Sou-chan, que se escribe con el carácter de escarcha. ¿Verdad que es adorable?

-¡C-cállate! ¡No es que la extrañase ni nada de eso! Y la verdad es que pensaba convertir a ese tipo en hielo picado…

-Hyou-chan, ¿no crees que hicimos algo maravilloso al detenerla en ese entonces?

Mizore, aunque de aspecto sencillo, llevaba gafas de espiral y tenía el pecho plano, el contacto con el vapor la debilitaba y le daba un cuerpo espectacular al entrar enaguas termales al aire libre. El agua caliente la mareaba, pero como eso la hacía inofensiva, hermosa y despreocupada, ocupaba el tercer o cuarto puesto en la lista de Yuki Onna con las que los esquiadores querían toparse. Cualquier historia o drama que incluyera a una Yuki Onna tonta que parecía incapaz de matar a nadie y siempre fracasaba, generalmente se basaba en ella.

Y mientras la presión aumentaba, la Yuki Onna Hyou reunió todas sus fuerzas y comenzó a contraatacar.

-Je, je, je, je. ¿De qué hablas? Claro que soy súper popular. Tengo tantas opciones que casi podría tener mi propio harem. Solo tardé en responderte porque me costaba decidirme entre todos.

-¡Ja, ja, ja! Claro. Una Yuki Onna puede encontrar marido en una sola temporada de esquí, ¡así que sería patético que no consiguieras ni un solo chico después de andar por ahí sin rumbo durante medio año! Por cierto, mi marido dirige una startup de informática y es dueño de todo el último piso de un edificio de apartamentos en Roppongi. ¡Es super rico gracias a ese negocio de bonos tan popular últimamente! Pero yo soy una Youkai, ¿no? Así que no me gusta mucho el aire de la ciudad y he tenido que rechazar sus invitaciones, incluso si se trata de un apartamento de lujo. En cambio, me he instalado en una villa de montaña en Karuizawa. Oh, perdón por desviarme del tema con mi aburrida vida. ¿Qué clase de persona es tu hombre? ¿Cuánto gana? Quiero oírlo todo sobre tu nueva vida lujosa y feliz. Je, je, je.

-Te vas a sorprender cuando lo oigas. Pero, eh… ¡Ah, cierto! Esto sería demasiado para una bebé, así que me controlaré por ahora. No estoy poniendo excusas. Es por ti.

-¿Eh? ¡Qué increíble, Hyou-chan!

La Yuki Onna con gafas de espiral le dio un apoyo innecesario acompañado de taparse la boca con las manos con ese comentario. La Yuki Onna tendría que seguir fingiendo hasta el fin del mundo.

Empezó a echar humo por la cabeza mientras continuaba.

-Es increíblemente atrevido, y…

-¿Sí, sí?

-Es tan amable que me invitó a su refrigerador en el sótano cuando el calor del verano me estaba agobiando…

-¿Ohh?

-N-no puedo ni imaginarme vivir sin él… ¡Ah, qué vergüenza! ¡Me derrito! ¡Mi cuerpo se derrite!

Parecía haber llegado a su límite.

Un vapor blanco brotó del cuerpo de la pequeña Yuki Onna como si hubiera usado una técnica ninja de cortina de humo. Mizore tosió y se limpió las gafas empañadas antes de volvérselas a poner.

Luego se tapó la boca con la mano.

-¿Eh? ¿Adónde se fue Hyou-chan?

-Je, je, je. ¡Oh, jo, jo, jo! ¡La niña no pudo soportarlo más y se escapó! ¡Miente todo lo que quieras, siempre puedes oler la desesperación en una solterona!

Hadare se echó a reír a carcajadas mientras sostenía al bebé que simbolizaba una vida feliz, mientras Mizore permanecía incapaz de leer la atmósfera. Miraron a su alrededor para ver dónde se había escondido la otra Yuki Onna y luego echaron un vistazo a la puerta abierta del cobertizo.

Miraron dentro sin entrar.

-No está aquí, Hadare-chan.

-En serio. Esto es lo que pasa cuando intentas contar una historia tan descaradamente inventada…

Hadare se interrumpió al recordar que Hyou había mencionado que su amante la había llevado a un refrigerador en el sótano cuando el calor del verano la agobiaba.

-¿Eh? ¿Eh? Espera. ¿Eso significa que Hyou se desmayó mareada al costado de la carretera y la llevó a su sótano privado para su luna de miel?

-Hadare-chan, ¿por qué estás tan inquieta?

-¿¡N-no!?

Hadare negó con la cabeza frenéticamente, pero aún así la inquietaba. ¿Había tal vez una entrada en algún lugar del suelo, en la oscuridad del cobertizo, y escondía unas escaleras que bajaban a un sótano?

Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia allí y entonces vio algo.

Había una cuerda en la parte trasera del cobertizo.

-¡Espera!

-¿Eh?

-No, no, no. Eso no significa… no significa nada. Hay muchas maneras de usar una cuerda y un cobertizo es un lugar perfectamente normal para guardarla. No significa que esa niña bajita haya entrado en territorio peligroso, ni siquiera yo he…

Se detuvo al ver algo más.

Vio una extraña silueta al fondo del cobertizo.

Sí.

Parecía estar hecha de varias piezas de madera. Tenía cuatro patas como una mesa, pero la parte superior no era plana. La línea central se elevaba hasta un punto, como el techo de una caseta de perro. Y era un punto bastante pronunciado. La silueta en general se parecía a una versión simplificada de un animal, como algún tipo de juego infantil.

Ahora bien…

Estaba hecha de madera.

La parte trasera era un triángulo puntiagudo.

Y tenía la forma de un animal… concretamente, de un caballo.

¿Cómo se llamaba ese artilugio?

-¿¡A-ah-aahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!? Es esto el… el legendario… ¿¡Aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!?

-¡N-no grites, Hadare-chan! ¡¡Haces que tu bebé llore!!

Al oír el alboroto que las dos Yuki Onna armaron al huir, la pequeña abuela de Shinobu llegó con cara de confusión. Sin embargo, la fuente del ruido ya se había marchado.

-¿?

La puerta del cobertizo estaba descuidadamente abierta, así que se acercó para cerrarla.

Entonces vio algo dentro que no había visto en mucho tiempo.

-Oh, hace tiempo que no usamos el tendedero de pescado. Debería sacarlo cuando vuelva a salir el sol.


Parte 7 (Jinnai Shinobu)[edit]

¿Eh?

¿Acabo de oír gritos en el patio?

Eso me preocupó, pero estaba ocupado en el pasillo.

Sí.

El dúo de Furutsubaki, la grande y la pequeña, estaban peleando.

-Soy mucho más útil para Jinnai Shinobu. Soy más alta, así que puedo alcanzar mejor las cosas.

-¡Pero tú…! ¡Solo eres dos milímetros más alta!

-No quiero oír nada de una niña tan desaliñada y sin pecho.

-¡Te voy a romper el tronco y a arrancar las raíces!

Empezaron a forcejear, lo que hizo que sus kimonos se desgarraran en varios sitios, así que las detuve.

Estaba bastante segura de que esto era otro ejemplo de interferencia.

.¡Júzganos tú! ¡Jinnai Shinobu, serás el juez! ¿Quién de nosotras tiene la mejor transformación?

-Mmm. ¿Cómo va a juzgar eso exactamente?

-Se trata de quién es más humana, ¡así que es una competición de suavidad! ¡Le haremos sentir nuestra suavidad!

-De acuerdo, pero hagámoslo bien. Ningún punto está fuera de los límites.

-¡Ah, paren, idiotas! ¡La mirada de Yukari me asusta de verdad! ¡Oh, Dios! ¡Viene hacia aquí!

Esta tenía que ser la Versión 39. Detectando los preparativos del Paquete y alterando el destino para interferir, ¿por qué la mismísima Zashiki Warashi estaba tan celosa que parecía que le estaban saliendo cuernos? ¡Estaba siendo manipulada tanto como cualquiera de aquí!

Huí de los puños rugientes de la Zashiki Warashi como un torpe que accidentalmente hubiera derribado un nido de avispas, y entonces vi a la pequeña Hafuri sentada en el porche con su kimono morado.

El Aburatori estaba sentado a su lado.

Parecía que observaban al dúo Furutsubaki desde lejos, pero aún no se habían unido.

-¿No me tienes miedo?

-Por desgracia, me considero un guardián de niños. -Dijo el anciano, ocultando su expresión bajo un sombrero de bambú con un dibujo de un ojo. -Para los demás Youkai, parece ser una cuestión de cómo te ven… no, cómo ven el término Hyakki Yakou. Además, conocí al hombre llamado Majina y vi lo que era Hyakki Yakou en su época, así que me parece extraño temerle a Hyakki Yakou.

-…

Hafuri guardó silencio un instante.

-Ese hombre conspiró para usurpar el poder de Hyakki Yakou y provocó un brote zombi a nivel nacional para dividir la organización.

-Eso fue solo para oponerse a la Zashiki Warashi Manchada de sangre y proteger el mundo en el que vives.

-Pero… espera, ¿cómo puedes saber eso?

-El corazón humano se siente fácilmente atraído por el mal, pero también se aferra fácilmente al bien. Si algo se distorsiona, aunque sea ligeramente, uno puede aceptar fácilmente su propia muerte y la de los demás. Lo sé muy bien. Vi quién era Majina en realidad hace diez años. Dicen que la gente nunca cambia del todo, y dudo que él hubiera cambiado tan fácilmente. Sus acciones deben ser juzgadas con rigor, pero no podemos negar el motivo por el que las hizo. Ni siquiera los dioses del cielo pueden hacerlo.

¿Qué significaban esas palabras para Hafuri?

Majana tenía sus razones para sus acciones. Alguien en la posición de Hafuri podría comprender eso, pero ¿cuántas personas aceptarían las razones de Majina? Las opiniones de Hafuri y Mei eran parciales, pues eran familia. Además, los miembros de Hyakki Yakou trabajaban para Hafuri, así que su aceptación no sonaría más que palabras amables para ella. Pero Aburatori observaba desde fuera y había aceptado a Majina. Quizás no sus crímenes ni sus resultados, pero había aceptado su humanidad y lo que lo había llevado hasta allí.

Entonces algo pasó a mis pies.

Eran el Zorro, la Tanuki y el Tejón.

-Vaya, vaya. ¿Qué hacen aquí? ¡Es hora del té!

-¿Eh? ¿No me tienen miedo?

-Muchos de los demás parecen tenerlo, pero nos dimos cuenta de que ya habíamos trabajado contigo en la Isla Mina de Oro. Ya sabemos que no muerdes.

Cuando el Zorro extendió su pata delantera mientras hablaba, Hafuri pensó un momento y extendió una mano.

Estrechó esa patita diminuta.

El Tejón asintió con la cabeza.

-Y también nos dimos cuenta de que te pareces mucho a la nieta de nuestro amo. Nos enteramos de que estás ayudando a título individual, no como Hyakki Yakou, así que no vimos razón para contenernos.

-¡Eh, je, je! ¡Déjalo todo en manos de una nodriza Tanuki como yo! Este es té de cebada caliente, así que no tiene cafeína. Es perfecto para niños pequeños.

-¡N-no soy tan pequeña como para necesitar una nodriza!

Hafuri se sonrojó y alzó la voz, pero la Tanuki sonrió y dijo: “Ay, Dios mío”. La Usuhiki Warashi se unió gritando “kyah kyah” y empezó a comer los pastelitos de té. Ella también podría haberse acostumbrado a Hafuri después de la Isla de la Mina de Oro, y Hafuri la regañó un poco cuando empezó a beber el té de cebada caliente de la taza que Hafuri había cogido.

También vi a un Kura Bokko, un Notabariko y la otra Usuhiki Warashi de la posada de la Isla Mina de Oro reunidos.

-Vaya. Estar en el territorio de una verdadera Zashiki Warashi me pone nerviosa…

-La roja y la blanca son obra de Hyakki Yakou. Y luego está la medio humana.

-Y me siento muy eclipsada por esa chica que dice ‘kyah kyah’ y actúa como la representante de las Usuhiki Warashi.

El servicial Oomukade empujó a las tres chicas por la espalda y lograron unirse.

El Paraguas y la Linterna de un ojo debieron de pensar que Hafuri no daba tanto miedo, aunque sus emociones estuvieran un poco inestables, porque salieron a la luz tras observar desde detrás de una mampara corrediza.

-Es cierto que no parece muy diferente de nuestro maestro.

-¡Tonterías! ¡Hiro-sama es mucho más lindo!

Eso desató una gran ola de comentarios. El Keseran Pasaran, una bola de musgo blanca que, según dicen, trae buena suerte, flotó hacia Hafuri, y el dúo Furutsubaki se acercó lentamente.

Parecía que todo iba a salir bien.

Entonces oí el sonido de un panel que se movía sobre mi cabeza.

Levanté la vista y vi que se abría un cuadrado del techo y Marguerite, la bruja australiana, asomó la cabeza.

-Jinnai Shinobu, ¿me podrías pasar esa cinta adhesiva? La necesito.

-Sí, los occidentales usan palancas y cinta adhesiva casi tanto como cuchillo y tenedor, ¿no?

Tomé el rollo de la chimenea hundida y Marguerite se asomó más. De hecho, salió gateando hasta quedar colgada boca abajo, con solo los pies enganchados al borde del cuadrado.

Pero…

-¿Qué es esto, Marguerite? ¡Parece que tienes cuernos, alas y cola!

-¿Ah, esto?

-¡Y vaya microbikini! ¡Es algo totalmente distinto cuando una auténtica occidental lo lleva!

-Supongo que eso es lo que más te importa.

Por alguna razón, el sombrero de bruja no se le cayó ni siquiera cuando estaba boca abajo. Y debían de ser partes demoníacas, porque la tela azul de los guantes ajustados y las medias hasta la rodilla se movía un poco.

La bruja, con voz exasperada, deslizó su dedo índice por la parte inferior del tirante del top del microbikini.

-Me he fusionado temporalmente con la súcubo para que el ritual sea más fluido.

-¡Yahoo, amo! -Dijo la voz de la súcubo desde algún lugar. -Si me echas de menos, solo llámame. ¡Tu compañera de ensueño está aquí!

-Bueno, su contrato de amo está conectado contigo, pero añadimos un desvío para engañarlo. Los demonios no tienen cuerpos físicos, pero una súcubo es una rara excepción. Tienen el poder de construir su propio cuerpo y lo estamos usando para esconderla en mi útero mediante…

-Mmm. Quizás sea la gravedad, ¡pero los pechos tienen mucho más impacto cuando están boca abajo! Y aparte de ‘esa’ y supongo que ‘esa’ también, no hay muchas otras poses que te den una vista tan buena…

-¿Me estás escuchando?

-¿Y dijiste que manipulaste mi contrato demoníaco? Súcubo, esto no es como abrir un agujero en el fondo del cubo de mi alma, ¿verdad?

-Yo no haría algo así, maestro. Solo comparto un poco tus sentidos. Ah, y tu esperanza de vida.

-¡Un momento! ¿No hay vuelta atrás?

-En algunos casos excepcionales, puede fluctuar de forma muy brusca y terminar como una caída del mercado.

-¡Ahora sí que me asustas!

Necesitaba calmarme. ¿Acaso no había mencionado algo sobre mis sentidos?

-Nn.

Lo probé tocándome la oreja derecha y, por alguna razón, la mujer del microbikini de cabeza dio un pequeño salto. Se encogió de hombros como si le hubieran hecho cosquillas y actuó como si estuviera sujetando algo entre el hombro y la mejilla derecha. Sí, casi como si alguien le hubiera soplado en la oreja derecha.

-¿Ah?

-Cálmate, Jinnai Shinobu.

-¿¡Ohhh!? Eso significa… ¿qué significa eso? ¿Qué le pasa a Marguerite si me toco el pecho ahora mismo? No le estoy haciendo nada a nadie, así que no puede haber ningún problema, ¿verdad? ¡Porque no le estoy haciendo nada a nadie!

-¿¿¿¡¡¡…!!!???

Marguerite tembló y se sonrojó, pero apretó los labios con fuerza para que no se le escapara la voz.

Ahora, una pregunta.

Tuve que calmarme y pensar en esto. ¿Acaso mis sentidos estaban realmente conectados con los de la bruja rubia? ¿O era un chico tonto que se estaba alterando solo mientras se tocaba el pecho? ¿Qué era?

Calculé que había un 50% o más de probabilidades de que fuera mentira. Después de todo, esta información venía de un demonio occidental, y mentir era prácticamente su trabajo. Y no precisamente mentiras amables y conmovedoras. Después se reirían de ti sin piedad.

-No.-Dijo la voz de la súcubo. -Marguerite se está esforzando mucho por no gemir ahora mismo.

-La cuestión es que no puedo confiar en ti. Aquí tienes la cinta.

-Kh.

La bruja también debió disfrutar del engaño, porque le temblaban los hombros al tomar con vacilación el rollo de cinta adhesiva. Su respiración parecía extrañamente agitada y seductora.

-Hah, hahh. Creí estar preparada cuando supe que mezclaríamos lo oriental y lo occidental, pero las reglas de lo paranormal realmente se basan en… bueno, sería bonito llamarlas rimas, pero en realidad son más bien juegos de palabras.

-¿Eh? ¿Juegos de palabras?

-En japonés, el cuatro suena a muerte y el nueve a sufrimiento, así que incluso los adultos evitan esos números. Y los Oni usan taparrabos con rayas de tigre porque tradicionalmente se les asocia con el noreste, que está cerca de la dirección asociada con los tigres. El poder se invoca más fácilmente con imágenes lo suficientemente simples como para que un niño las entienda, pero hay que tener cuidado porque las asociaciones no intencionadas pueden crear nuevas conexiones y permitir que el poder se escape. Es como recoger agua: es fácil, pero mantenerla pura es difícil.

-Parece que así es como funciona. Muchas leyendas sobre la eterna juventud se basan en juegos de palabras. Por ejemplo, al parecer no hay ninguna regla religiosa detrás de la idea de que comer soba en Año Nuevo ayuda a vivir muchos años.

-¿Has visto esos amuletos de oración para aprobar exámenes?

-Una locura, ¿verdad? Pero no te preocupes. Los japoneses saben lo ridículo que es. Es como un producto especial para un festival anual de invierno.

Mientras seguíamos charlando (¿o no?), oí un alboroto en la sala.

Marguerite me saludó con la mano y volvió al ático, así que fui a ver qué pasaba.

Las dos Zashiki Warashi, una roja y la otra blanca, inclinaban la cabeza juntas en la sala.

Seguí sus miradas.

-¿Cómo ha pasado esto?

-Oh, papá.

-Soy Shisa. La Yuki Onna está en problemas.

La Aoandon y un Shisa hablaron en cuanto me vieron.

En cuanto a la Yuki Onna…

-K-kyuuuuuuuuh…

¿Por qué estaba atrapada boca arriba en el hueco entre el suelo y el soporte corto del televisor de pantalla plana de 50 pulgadas?

Me asomé al otro lado, que no se limpiaba a menudo y estaba lleno de polvo. Pude ver la cara de Yuki Onna y parecía a punto de desmayarse.

-Teníamos que meternos detrás del televisor para la gran reforma, pero ella decidió meterse debajo del soporte porque no quería moverlo.

-¿Y se quedó atascada?

Debió de forcejear mucho sola porque su kimono se le había desprendido casi por completo de la parte inferior del cuerpo. Aunque un kimono parecía ofrecer una buena protección, bastaba con que se moviera un poco para que se volviera totalmente inútil.

-¿Soy yo o te has agrandado, Yuki Onna? ¡Tu tamaño es totalmente desproporcionado!

-U-uh… Esa Youkai perezosa distorsionó el destino, así que me encontré con viejas amigas… Eso me enfureció, y mi cuerpo terminó así. Ese daño fue como el de una reunión de exalumnos de décimo o vigésimo año, así que un niño como tú no lo entendería, Jinnai Shinobu.

Se veía un poco más sexy de lo normal.

Era posible que se hubiera quedado atascada porque no estaba acostumbrada al tamaño de su cuerpo.

-¿Qué hacemos, papá?

-Eh, por el estado de su kimono, supongo que ya intentaste sacarla tirando de sus piernas.

-Soy Shisa. Debe estar atrapada en el estómago o las caderas porque no se mueve.

-¡Di que es mi pecho o mi trasero! ¡Te mataré, Youkai veraniego!

Podríamos rescatarla enseguida si moviéramos el mueble de la televisión, pero entendía por qué la Yuki Onna quería evitarlo. Ese método sería un fastidio. Tendríamos que desconectar el cable de la antena, el cable de alimentación, el cable de fibra óptica y todo el cableado del DVR y las consolas de videojuegos. Luego tendríamos que apartar los aparatos. Solo entonces podríamos levantar el mueble.

Así que…

-Dejemos lo de reorganizar los muebles para el último recurso y vayamos primero a lo básico. Si la mojamos con detergente o algo así, puede que se escape sin problemas.

-Je. Je, je, je. ¿Jinnai Shinobu me está mojando? ¡No está mal! ¡Sí, no está nada mal! Claramente es un desvío innecesario orquestado por la Zashiki Warashi Manchada de sangre, ¡pero me da igual!

Fue entonces cuando apareció el Youkai perfecto, una Nure Onna. Debía de estar cansada del trabajo porque se estaba mojando en el fregadero de la cocina, contigua a la sala.

Cuando le expliqué la situación, la mujer de pelo mojado (y ropa casi transparente) simplemente señaló el mueble de la televisión con expresión preocupada.

Volví a mirarla.

-Eh, je, je. Eh, je, je, je. Si quieres, puedes usar aderezo para ensaladas o un misterioso líquido pegajoso que entra en la categoría de ‘artículos de broma’. Eh, je, je, je…

-Ah… papá, creo que el mueble de la televisión se está congelando. El hueco de abajo probablemente esté completamente lleno de hielo. Si le echas agua, se congelará aún más.

-¿Entonces qué se supone que debemos hacer?

Mientras me quejaba, sentí un tirón en la manga.

Mei, la Zashiki Warashi con un yukata blanco, se había acercado en silencio y me entregó algo.

Era una vela que probablemente provenía de una bolsa de preparación para desastres.

-¿¡Eh!? Entiendo lo de usar el elemento fuego sobre el elemento hielo, pero ¿una vela no es una elección algo atrevida?

-(¡Sobresalto!) ¿¡Eh!? ¿¡Una vela!? (Se revuelve inquieta)

La Yuki Onna forcejeaba sin saber qué pasaba, pero no tenía forma de resistirse mientras estuviera atrapada allí.

Quizás porque ella también se relacionaba con las velas (¿?), la Aoandon ladeó la cabeza, dejando ver su cuerno frontal brillando con una fosforescencia blanco azulada.

-¿Eh? ¿No te gusta eso, papá? Estaba seguro de que estarías encantado de disfrutar de las reacciones de la Yuki Onna.

-Bueno, aunque quiero acostarme con tantas mujeres como sea posible, no soporto ver a una chica que no lo disfruta. Es totalmente desagradable. Pero si de verdad quiere hacerlo, ¡estoy dispuesto a hacer casi cualquier cosa!

Yukari me golpeó por mi honestidad.

¡Y encima usó el puño! ¿Acaso las chicas no te dan una bofetada?

-Soy Shisa. ¿Qué hacemos con la Yuki Onna? Me da pena verla así.

-…

-¿Eh? ¿Qué pasa, Jinnai Shinobu? ¿Por qué me levantas?

-N-no puede ser… -Dijo la Yuki Onna temblando de espaldas bajo el mueble del televisor.

Sí.

-Una vela puede ser demasiado, pero frotar a un Youkai de verano contra ella no debería ser tan malo, ¿verdad?

-¡E-espera, Jinnai Shinobu! ¡Esa es una combinación fatal, como dejar caer una paleta helada sobre el asfalto caliente!

-¿Eh? ¿El Shisa no sirve?

-Sí, así es. No sirve para nada.

-En ese caso… Oye, Marguerite.

-¿Eh?

-Haz algo al respecto. Las brujas son bastante versátiles, así que puedes manejar cualquier elemento, ¿no? Usa algún tipo de magia de fuego.

-¿Cómo va a ayudar eso? Si una vela fue demasiado, ¿por qué crees que el fuego en sí mismo estaría bien?

-¿Eh? Es magia, ¿no se derretirá todo suavemente?

-¡Que te queme un poco primero si piensas eso!

Mientras colgaba boca abajo del ático con su maravilloso microbikini, Marguerite pensó un momento y extendió un extraño objeto que parecía un imán en la punta de un paraguas de plástico pintado de rojo.

-Es un cliché, pero invocar una salamandra podría funcionar. Limitaré la cantidad del elemento reunido para que tenga el tamaño de un camaleón.

-¡Je, je, je! ¿Qué es eso que me lame la pantorrilla? ¡No es un perro ni un gato! ¡Es la espeluznante sensación de un lagarto!

-¿No dije que era una salamandra?

-¿No hay... no hay una mejor manera de calentarme? ¡Ah, ya sé! Podrías envolverme con una guirnalda de luces navideñas para atarme bien fuerte.

-¿Y cómo se supone que te vamos a atar si estás atrapada debajo del mueble de la tele?

-Tengo una pista para ti: ¿cómo se calientan los jóvenes en las cabañas de montaña durante el invierno?

-No, gracias. Si abrazara algo a cincuenta grados bajo cero, me congelaría. Pregúntame de nuevo cuando estés un poco más débil.

-¡No… no los dedos de los pies!. ¿Por qué este animal me lame entre los dedos con tanta intensidad?

-Oh, creo que está funcionando.

Parecía que no tendría que agarrar la cabeza de Aoandon y usarla como vela para la Yuki Onna. Me preocupaba que su fosforescencia no fuera tan caliente.

-Ah, ahh, ahhhhhh… ¡Jinnai Shinobu me está atacando con un animal. Es el animal el que me atormenta, pero la voluntad de Jinnai Shinobu actúa a través de él… ¿C-cómo se supone que debo procesar estos sentimientos? ¡E-es demasiado!

Mientras el extraño lagarto o camaleón de brillo naranja jugaba con la pantorrilla y los dedos de los pies de Yuki Onna, el soporte de televisión congelado se descongeló gradualmente. Al mismo tiempo, la Yuki Onna se encogió.

Una vez que recuperó su forma habitual, se escabulló.

Por fin la habíamos rescatado.

-Ufff… Fue una tontería, pero quizás deberíamos considerar extraño que nos atrapen estas cosas tan simples en este momento de crisis. La maldición de la Versión 39 es realmente aterradora.

-Siento que acabamos de empezar a culparla de todo lo desagradable.

-Más importante aún, papá, ¿qué hacemos ahora?

-¿?

Incliné la cabeza ante la pregunta de Aoandon, así que mi hija, demasiado desarrollada, aclaró:

-Para el gran proyecto de renovación. No podemos avanzar hasta que terminemos detrás del televisor.

-…

Todos nos giramos hacia la mojada Yuki Onna.

Ahora tenía el tamaño perfecto y, además, estaría resbaladiza, ya que estaba completamente empapada.

-¡E-e-e-e-esperen! ¡Por favor, no me empujen todos a la vez! ¡Acabo de demostrar que no quepo! ¡Ah-ahhh! ¿Es esto otra maquinación de la Zashiki Warashi Manchada de sangre? ¿¡Mgyuhhh!?


Parte 8 (Hishigami Mai)[edit]

-Por cierto.

-¿Qué pasa?

Estábamos en cierta zona metropolitana y yo tenía un poco de frío con solo una chaqueta sobre mi camiseta de tirantes y pantalones cortos. El Sunekosuri amante de la naturaleza parecía un poco mareado, así que empecé a hablar para distraerlo.

-¿Por qué sigues trabajando para Hyakki Yakou? Encontraste a tu esposa Ohatsu, así que regresaste con toda tu familia a Gisuke. No veo ninguna razón para que te quedes.

-Al principio pensé lo mismo. -Respondió el Sunekosuri en mis brazos. -Pero cuando empecé a recoger mis cosas, tuve dudas sobre irme. Había terminado todo lo que tenía que hacer allí y no había nada más valioso que hacer, pero aún dudaba. Fue entonces cuando me di cuenta de que, si bien Ohatsu y Gisuke son importantes, no lo son todo.

-¿Ah? ¿Así que encontraste un nuevo objetivo mientras trabajabas en este negocio clandestino?

-No estoy seguro. La era va a cambiar y Hyakki Yakou se enfrentará a todo tipo de peligros, así que necesitarán toda la ayuda posible. Simplemente no puedo darle la espalda a Hafuri-sama y a los demás e irme solo. Mi familia es importante y necesita una vida tranquila, pero… pero eso no es todo. No soy solo un accesorio para mi familia.

-Esas son palabras peligrosas.

-Lo sé. Si Ohatsu me oyera, probablemente me mordería de verdad. Pero no puedo simplemente regresar al mundo pacífico y abandonar a todos con quienes he luchado durante tanto tiempo. Quiero seguir siendo su aliado y quiero seguir formando parte de Hyakki Yakou. No puedo mentir sobre eso.

El Youkai similar a un peluche cambió de tema.

-¿Y tú, Mai-san?

-¿Yo? Para mí esto es solo un negocio. La jovencita y la Versión 40 aparentemente fueron a abrir un agujero en la aldea de Noukotsu, pero me pagaron bastante por adelantado. Solo estoy haciendo el trabajo por el que me pagaron.

-¿Aunque el yen japonés podría perder todo su valor en cualquier momento?

-…

Ah, ya veo.

Tienes agallas, Sunekosuri.

Llevé a mi compañero hasta un autobús turístico con ventanas polarizadas estacionado al costado de una carretera y llamé a la puerta.

El proveedor dueño de la máquina especial afirmaba que le permitiría sobrevivir incluso si un asteroide impactara la Tierra y provocara una era glacial, pero ahora estaba acurrucado en un rincón del gigantesco vehículo.

-Mai-san, la he liado. Si hubiera sabido que esto iba a pasar, no me habría esforzado tanto en construir algo que pudiera resistir en la Tierra. Habría construido algo que me permitiera abandonarla.

-Si vas a llegar tan lejos, ¿no sería más rápido convertirte en un pulpo alienígena? Modifiqué mi propio cuerpo por completo, así que puedo ayudarte.

-¡Mai-san!

-¡Ay, no te aferres a mí con lágrimas y mocos por toda la cara! ¡Estaba bromeando! ¡Solo bromeaba!

Sin embargo, entendía por qué el cobarde Proveedor temía tanto la inminente extinción de la humanidad.

El caso de la Zashiki Warashi Manchada de sangre fue el punto de partida, pero los riesgos a la moral derivados tampoco eran para tomárselos a la ligera. El revuelo en las noticias de televisión, periódicos e internet era solo la punta del iceberg. También nos había afectado a quienes traficamos con dinero.

Sí.

Los negocios clandestinos también manejaban dinero.

No era de conocimiento público (de hecho, ni siquiera se sabía de la existencia de estos negocios), pero la circulación general del dinero negro también había cambiado. Eso significaba que podían formarse burbujas. Igual que el valor de los terrenos y los coches clásicos podía dispararse sin ninguna conexión con la economía real.

-¿Qué tal te va?

-Probablemente lo mismo que para ti, Mai-san. Solo con ver las peticiones que recibo, me da rabia.

-Ya me lo imaginaba. Cada vez hay más gente que se me acerca sin intermediarios, como si quisieran morirse.

-¿Eh? ¿Eh?

Sunekosuri parecía sentirse abandonada a mis pies.

Pero soy muy amable, así que decidí ayudar al adorable Youkai.

-Ha habido muchas más peticiones para matar gente. Y la cantidad que pagan sigue subiendo. Claro, no hay un precio fijo para trabajos clandestinos como el robo y el asesinato. Es un mundo de valor de mercado y valor sugerido. Pero esos precios han estado fluctuando mucho y hemos entrado en una era donde la gente compra una hamburguesa con un fajo de billetes. ¡Nada bueno sale de darles un montón de dinero a los idiotas!

-P-pero ¿no eres un agente que recibe órdenes extraoficiales de Hyakki Yakou? ¿¡Y te dan trabajos con la misma naturalidad que si pidieras una hamburguesa!?

-Algunos quieren que calle a su madre pesada, otros que ataque a un compañero para poder ocupar su puesto, y así sucesivamente. Es como si el precio se disparara mientras que el valor del trabajo se desploma. Pero si no hago nada, seguro que otro asesino aparecerá para hacerlo. Al fin y al cabo, estos trabajos son mucho más fáciles que atacar a un VIP con estricta protección tras investigar su ruta de transporte y sus guardaespaldas. Y aun así pagan bien. Esos otros asesinos probablemente siguen siendo cautelosos, ya que podrían ser trampas, pero cualquiera puede ganar un dineral si deja de lado su orgullo.

Los pagos excesivamente altos probablemente estaban disuadiendo a la gente por el momento.

La gente tenía debilidad por lo que consideraba un precio justo. Por ejemplo, ¿quién creería que un diamante de 200 yenes es auténtico? Antes de fijarse en la calidad de la joya, se dejarían cegar por el precio dudoso. Con los pagos excesivamente altos ocurría lo mismo. Asumirían que había una segunda intención y sospecharían que algo malo les pasaría al presentarse al trabajo.

Pero bueno.

Una vez que el deterioro moral disipaba esa sospecha normal, no había forma de detenerlo.

¿Y acaso esos aficionados, que inocentemente hacían peticiones como si fueran reyes, se daban cuenta de que un cliente sin carácter podía ganar dinero más fácilmente aprovechándose de ellos que realizando trabajos peligrosos? Era posible que alguien ya estuviera haciendo una lista.

-Pero eso no es lo peor.

-¿Eh? ¿Hay más?

El Sunekosuri tembló ante la voz grave del Proveedor.

-Lo peor es que el mayor aumento no se da en ese tipo de asesinatos casuales. Sí, sí. Hacía tiempo que no recibíamos este tipo de encargos. Y pensé que había olvidado cómo el lado oscuro de la sociedad podía arrastrar el corazón de una persona a lugares tan horribles.

-Hay otro tipo de encargos. -Expliqué con indiferencia. -Peticiones de gente cobarde que quiere ser asesinada con delicadeza. Son de gente como políticos y presidentes de grandes corporaciones. El país sigue celebrando la mayor fiesta de su vida, pero los que tienen el verdadero poder entienden que esto es el fin del mundo. Los que controlan el mundo se han rendido y están gastando sus fortunas en suicidios. Bastante duro, ¿no?

-

Sunekosuri no parecía capaz de hacer más preguntas.

O tal vez tenía miedo de obtener más respuestas.

Mientras me preguntaba cuál era la razón, recibí una llamada en mi teléfono satelital. Era persistente, eso sí.

Pulsé el botón para rechazar la llamada.

-¿S-estás segura, Mai-san?

-Está bien, está bien. No te preocupes. -Agité la mano con desdén. -Es solo un VIP del Grupo Hishigami pidiéndome que lo mate. No tengo tiempo para sus patéticas quejas.

El Sunekosuri se sacudió violentamente, pero no fue ninguna sorpresa para el Proveedor.

-Ah, ¿así que también hacen eso en la superficie?

-Supongo que eso significa que lo mismo está pasando en la clandestinidad, ¿no?

-Juunin Toiro, Meikyou Shisui, Shinshutsu Kibotsu… y bueno, todos los ancianos de grupos como ese. Aunque tienen que guardar las apariencias, así que envían la solicitud con un nombre falso y a través de varios intermediarios.

Por eso lo visitábamos.

Aunque el Sunekosuri no parecía saberlo.

-¿Eso significa que…?

-Así es. -Asintió el Proveedor. -Han usado algunos trucos para ocultarlo de las rutas normales, pero algunos miembros de alto rango de Hyakki Yakou también han hecho solicitudes. Sienten que pueden (en cierto modo) confiar en ti, así que quieren que los mates como si los durmieras. ¿Cuánto tiempo va a durar esto?

Mmm.

Si la gente de ese nivel se ha rendido, podría durar hasta el fin del mundo.


Parte 9 (Jinnai Shinobu)[edit]

El trabajo terminó tomando dos o tres días.

Me preocupaba que mi impaciente padre y mi abuelo echaran a todos los parásitos (o que la Versión 39 manipulara el destino para detenernos), pero de alguna manera lograron controlarse.

En parte fue porque los convencí, pero también influyó la ayuda de mi madre y mi abuela, amantes de los Youkai. Claro que esto también se debió probablemente al poder de manipular el destino.

Pero no el de la Versión 39.

Me refiero al de la Zashiki Warashi Yukari.

Los dos poderes estaban en conflicto. Aparecía en forma de cómicos problemas con los Youkai, discusiones sobre si dejarlos quedarse o echarlos, y una pequeña pelea para conservar a mi novia, pero en realidad ese poder se dirigía hacia las agencias de calificación crediticia descontroladas, el colapso del sistema de bonos del gobierno y un pánico global que afectaba a los siete mil millones de habitantes del planeta. Ese era el poder que tenía la Versión 39.

No podía dejarme engañar por la adorable apariencia de los acontecimientos locales.

No podía bajar la guardia por estos eventos casuales y agotadores.

Lo que más temía no eran las enormes fauces de una bestia feroz capaz de atravesar el acero, ni un genio criminal con una mente escalofriante. Era no poder siquiera llegar al campo de batalla. Todo ese esfuerzo se reducía a estar allí mismo. Caminábamos sin cesar por el laberinto, presionados a rendirnos.

Tenía que seguir adelante hasta el final.

Tenía que salvar a mi novia Yukari, liberándola de su rasgo manchado de sangre y del poder de la Versión 39, que traería la ruina al mundo.

No podía permitirme salirme de ese camino. Pase lo que pase.

Así que…

-¡Jinnai Shinobu!

Puede que el Youkai lo haya percibido mejor que un humano como yo.

El paquete estaba completo.

La Aoandon me llamó desde un lado.

Ya fuera por su experiencia en Hyakki Yakou o por sus sentidos como medio Youkai, Hafuri percibió algo y gritó una advertencia.

-¡Date prisa y úsalo! ¡Se avecina una gran fluctuación! ¡A este paso, solo tendrás una oportunidad!

Miré lo que me arrojó y vi el caleidoscopio girando en el aire.

Aoandon y Hafuri no pudieron decir nada más.

O tal vez mi sentido del tiempo simplemente se desvaneció. Escuché un sonido agudo. Mei, la Zashiki Warashi con un yukata blanco, comenzó a mirarme fijamente como nunca antes. Había hecho algo. Había usado la Versión 40. ¿Pero para qué? Ya sabía que no era nuestra enemiga, así que debía ser para protegerme de algo.

Aunque quisiera ver qué era, no podía ni girar la cabeza mientras estaba envuelto en el campo del tiempo detenido.

El caleidoscopio volaba extremadamente despacio por el aire y percibí nuevos pasos.

Una figura roja se acercaba desde la sala de té.

Era mi amada novia.

Era Yukari.

Pero algo no cuadraba. El Youkai Inútil estaba a solo diez metros. Bajó un poco la cabeza en su yukata roja, pero ya no tenía el estampado floral. En su lugar, tenía huellas de manos humanas. Pero no de adultos. Las incontables y escalofriantes huellas eran de niños pequeños.

Y no era solo que se hubiera puesto una yukata nueva. Las huellas se movían libremente sobre la superficie de la yukata como si trazaran las seductoras curvas del cuerpo de mi novia. Era como una proyección en la pared de un edificio.

-¿Qué...?

El rojo era el símbolo de la Zashiki Warashi Manchada de sangre, así que ¿era esta la versión 39 descontrolada?

Una vez que comprendí eso, la presencia del caleidoscopio giratorio cobró mayor importancia en mi mente. Era la primera y última pieza necesaria para sellar el poder ruinoso de la Versión 39. Agarrarlo significaría rechazar su destino. Por eso había comenzado este fenómeno paranormal y por eso la Zashiki Warashi se había transformado. Con cada milímetro que el caleidoscopio se acercaba a mi mano, ella debía estar abandonando la realidad a una velocidad vertiginosa.

El yukata de la Zashiki Warashi se había convertido en un mar de huellas de manos. Su cabello negro, que le llegaba hasta los tobillos, comenzó a moverse. Algo danzaba entre ese cabello con el brillo del ébano pulido. Eran huesos. Específicamente, cráneos humanos. Estos también parecían pertenecer a niños pequeños. Nadaban libremente entre ese mar de fino cabello negro como la luna reflejada en un lago por la noche. A veces un cráneo cubría su flequillo, a veces uno la rodeaba con el largo cabello negro como una pantalla, y a veces uno se aferraba a un lado de su cabeza como si le rozara las mejillas.

Entonces recordé que la Zashiki Warashi era una mezcla de los niños asesinados durante hambrunas y similares.

Tomó la forma de un Youkai de gran belleza, pero si alguien como Majina del antiguo Hyakki Yakou la desintegraba en su fenómeno original, innumerables muertes se aferrarían a ella.

Estas no se habían adherido a ella. Surgían de su interior.

Por eso habíamos construido el Paquete.

Por eso intentaba aprovechar esa primera y última oportunidad.

Y las calaveras que flotaban entre su cabello usaron una voz muy baja para darme una orden simple pero absoluta.

La voz parecía provenir de los auriculares que siempre llevaba alrededor del cuello.

-Muere.

Estaba llena de una malicia desesperada.

La declaración, casi infantilmente simplificada, era inocentemente afilada. Quizás provenía de la mentalidad de aquellos niños asesinados para tener una boca menos que alimentar.

Entonces la percepción distorsionada del tiempo llegó a su fin.

Mis dedos finalmente tocaron el caleidoscopio.

La agarré.

-Yukari.

La llamé, pero en el fondo sabía que no obtendría respuesta.

Cambió de nuevo.

Cruzó algún límite.

Ahora era la Zashiki Warashi Manchada de sangre. Era algo destinado a atraer la muerte al mundo.

Así que dije más.

-Te traeré de vuelta. Te salvaré.

Recuperé la consciencia.

Un instante después, todo se desvaneció.

Excepto por la Zashiki Warashi y yo, el mundo entero se convirtió en un tatami que se extendía más allá del horizonte.

Iba mucho más allá del concepto de proyección. Mi capacidad para describirlo con palabras estaba al límite. Su largo cabello negro se deslizaba como serpientes y ocultaba más de la mitad de su rostro. Pequeñas joyas decorativas me miraban fijamente como ojos retorcidos. Innumerables huellas de manos se movían sobre el yukata que contenía su cuerpo hechizante. El mundo entero se había desvanecido en cuanto las gotas cayeron del yukata como agua, rozando el suelo.

-¿¿¿¡¡¡…!!!???

Los tatamis eran de un rojo carmesí intenso, como si estuvieran empapados de sangre fresca.

El cielo estaba sumido en la oscuridad, como teñido por el mal.

Llamas parpadeaban sobre altos candelabros alineados a intervalos regulares hasta donde alcanzaba la vista. Esas llamas eran la única fuente de luz. Las velas se consideraban símbolos de vida o de longevidad. También existía la inquietante leyenda de una Zashiki Warashi que predijo un incendio antes de que su familia decayera y cayera en la ruina.

Todo era tan colorido y psicodélico. Todo lo que tenía que ver con la realidad había desaparecido de este mundo.

Pero, en cierto modo, lo entendía. No tenía pruebas, pero sentía que lo comprendía, ya que había estado con la Zashiki Warashi toda mi vida.

Una Zashiki Warashi manipulaba el destino.

Pero no eran el destino en sí. Eran solo el controlador o la terminal. En otras palabras, había algo más profundo. Podríamos llamarlo la unidad principal o el servidor. Nos habían sacado del mundo en el que vivíamos normalmente y habíamos alcanzado una "etapa" superior donde ese servidor acechaba.

Podríamos llamarlo el lado oculto del mundo.

O tal vez era el código fuente oculto tras el navegador lo que le daba una forma visual comprensible.

Era posible que no pudiera comprender bien qué era ese lugar con mis cinco sentidos. Puede que no fuera realmente lo que estaba viendo. Era como cuando los antiguos griegos usaban una combinación de animales para imaginar un monstruo. No podía negar la posibilidad de que fuera tan psicodélico que los recursos de mi mente solo pudieran crear una especie de fusión para mostrármelo.

Esto probablemente escapaba a la comprensión de la mente humana.

¿Cómo lo percibía la Zashiki Warashi, siempre en contacto con esto?

Pero, al menos para mí, algo pulsaba en la superficie de los candelabros con cada destello de las llamas y luego se deslizaba sobre las esteras de tatami carmesí. No pude evitar comprender que esto estaba provocando "algo" en el mundo que conocíamos.

Interferir con eso destruiría todas las emociones de las personas que se esforzaban tanto por sobrevivir día tras día.

Entonces comprendí cuál era exactamente el destino controlado por la Zashiki Warashi. Ni siquiera tuve que confirmarlo.

Se reducía a una decadencia inevitable.

Era la idea de que la decadencia era inevitable incluso para la persona más próspera.

Ese concepto se había arraigado profundamente en la psique japonesa durante mil años o más. Piensen en Dan-no-Ura, Honnouji o Sekigahara. Incluso figuras históricas que influyeron en toda una era se vieron obligadas a aceptar su propia ruina como inevitable cuando las poderosas garras del destino las alcanzaron.

Pero no había nada extraño en que apareciera aquí.

Es decir, eso era precisamente lo que representaba una Zashiki Warashi. Traían prosperidad al llegar a una casa y la llevaban a la ruina al marcharse. Eran, en verdad, mensajeros de la decadencia inevitable. Era un concepto que no se podía eliminar ni ignorar al hablar de una Zashiki Warashi.

Existían comienzos y finales.

Existía la creación y la destrucción.

Existía la vida y la muerte.

No existía un patrón opuesto. Era inevitable, así que era cuestión de tiempo. Sin importar la velocidad, los engranajes solo podían girar en una dirección, y esos engranajes eran la verdadera esencia de una Zashiki Warashi. Y mientras intentaba girarlos a la fuerza en la dirección opuesta con el caleidoscopio, la versión 39 pareció hablarme.

Parecía decir que había adquirido con éxito a mi amada, y que precisamente por eso debía alcanzarme la destrucción.

Era verdaderamente horrible.

Cuanto mayor era mi éxito, mayor era la derrota absoluta que le seguiría.

Era la forma extrema y la versión original de la idea infantil de que la gente tenía una cantidad fija de suerte, así que, si algo bueno sucedía, algo malo seguramente le seguiría.

El declive inevitable era un destino verdaderamente aterrador. Era una malicia inquebrantable, y nada podía ser más convincente, ya que todos los japoneses lo entendían. Todos asumían que la buena suerte no duraría para siempre, e incluso a menudo deseaban ver sufrir a los exitosos. El clavo que sobresale es el que recibe el martillazo y todos caemos por igual. Era una acumulación subconsciente de pensamientos malignos. Una herencia oscura de la que nadie había podido librarse.

Podrían ser el clan Taira y el clan Minamoto.

Podrían ser Oda, Toyotomi y Tokugawa.

Incluso si hubieran conquistado Japón, esa ley suprema y solitaria los arrastraría fuera del escenario de la historia y les impondría el fin de una era. En cierto modo, era una forma de destino que todo japonés podía imaginar con solo cerrar los ojos.

Pero...

Aun así...

Eso no importaba.

No me importaba qué fuera. Lo que sabía era simple, pero no podía ser más crucial. La Versión 39 había estado interfiriendo sutilmente con nosotros a través de los cambios naturales del destino, pero finalmente había decidido que medidas drásticas como esta eran necesarias. Había sacado a la luz las huellas de manos en su yukata y las calaveras en su cabello, mostrando este lado oculto del mundo. Esto no podría haber sido peor para mí, pero lo mismo ocurría con la situación. Este callejón sin salida también era mi mejor oportunidad para darle la vuelta a la situación.

Y le daré la vuelta, Versión 39.

Me importa un bledo el declive inevitable. No dejaré que conviertas este éxito en ruina. Yo convertiré esta ruina en éxito. Tú solo podías conformarte y marcharte, y solo podías repartir y quitar fortuna por capricho, pero yo te mostraré un nuevo camino.

Dicho esto, no sabía muy bien qué se suponía que debía hacer con el caleidoscopio.

Pero cuando, por reflejo, di un paso hacia la Zashiki Warashi, un cambio me asaltó.

-¿?

Las calaveras usaron sus auriculares para aullarme con un sonido vacío.

-Muere. ¡Muere! Fracasa. ¡Ja, ja, ja! Vas a fracasar. ¿Eres tonto? ¡Ja, ja, ja, ja! ¿Por qué te lo tomas tan en serio? ¡Muere! Ríndete. ¡Todos deben morir! Para. Cállate. Eres una monstruosidad. ¡Cállate! La forma en que te lo tomas tan en serio es insoportable. Ksh. ¡Kssshhhh!

El torrente de ruido perdió todo sentido y se convirtió en un único rugido quebrado.

Se estaba moviendo. Débiles gotas de luz recorrían el largo y brillante cabello negro de la Zashiki Warashi.

En cuanto aquella luz cayó sobre las esteras rojas de tatami, una onda infinitamente expansiva se extendió instantáneamente hacia el horizonte en todas direcciones.

Fue entonces cuando sucedió.

El camino se cerró de golpe. Innumerables pantallas rojas translúcidas y brillantes se cerraron desde la izquierda y la derecha entre Yukari y yo. Había algunos símbolos dibujados en las superficies, pero eran demasiados para distinguir alguno en particular. Simplemente vi a la Zashiki Warashi de pie tras ese color rojo.

Parecía que estábamos a menos de diez metros, pero la infinidad de pantallas ultrafinas creaba una muralla absoluta en mi camino.

Eran rojas.

Estaban manchadas de sangre.

Parecía rechazar a cualquiera que pudiera perturbar su existencia, su coloración y su esencia.

-¡Al diablo con eso…!

¿Qué significaban esas pantallas? ¿Qué eran en realidad?

¿Por qué iba a pensar en eso?

-¡Al diablo con todo esto!

Aceleré y me preparé para atravesarlas a patadas en lugar de abrirlas.

De inmediato, sentí que mi sentido del tiempo se desvanecía una vez más. Esta segunda vez, finalmente comprendí que era muy parecido a la sensación de salir corriendo a la carretera y encontrarse con un camión cisterna acercándose. Era como ver pasar tu vida ante tus ojos. Cuando sentí eso y me envolvió aquel fenómeno incomprensible, finalmente comprendí qué eran esas pantallas rojas translúcidas.

Cada una estaba repleta de tanta "muerte" como un camión cisterna a toda velocidad. Un suministro interminable se alineaba ante mis ojos como una barrera que no podía traspasar, sin importar cuántas vidas tuviera.


Parte 10 (Uchimaku Hayabusa)[edit]

No teníamos más remedio que hacerlo.

Usamos el salón de inversiones del crucero Yakata-II para librar una guerra de inversiones contra el Grupo Hishigami que trataba de hacer caer la chatarra espacial a la tierra, incluyendo baterías nucleares y tanques de combustible de cohetes peligrosos. Seika-san y Madoka-chan compraron a los intermediarios que intentaban usar para el lanzamiento de cohetes, mientras nos encargábamos de llenar los foros y tablones de anuncios de mensajes. Insistíamos en que el Grupo comercial general Hishigami estaba destinado a fracasar y que apoyarlos acabaría mal.

Habían varias formas de enviar cosas al espacio hoy en día.

Además de los cohetes y cabinas gestionadas por el gobierno, habían proyectos de compañías y universidades que enviaban cohetes de una sola etapa desde aviones de gran altitud o globos gigantes que alcanzaban la estratósfera. Grupos y organizaciones con la tecnología suficiente para escapar a la atmosfera surgían como brotes de bambú tras la lluvia.

Lo que significaba que comprar y aplastar cada una de estas no funcionaría.

Las infinitas posibilidades superaron nuestra limitada capacidad de compra. Tuvimos que cerrar esas muchas posibilidades informando al mundo que no ganarían nada trabajando con Hishigami. Esa era nuestra única oportunidad.

Y sin embargo…

-[Advertencia: Lo hacen para ayudarnos a todos, ¿por qué intentas hacerlos parecer peligrosos? ¿Solo buscas llamar la atención? ¿Estás trabajando para alguien?]

-[Squall: Piensa, cuando los satélites asesinos detonen para mover los escombros, ¿acaso los satélites asesinos que explotan no generarán nuevos escombros? ¡Es como una máquina de movimiento perpetuo! ¡Es una lotería sin fin!]

-[Kitty Lion: Si estás en contra de esto, debes ser uno de los que se enriquecen con los escombros de los satélites. Sí, sí. No les haré caso. ¡Mejor suerte la próxima vez!]

-¡Maldita sea, esto no sirve! Decimos la verdad, pero nos hacen quedar como los malos. ¿Cómo pueden alegrarse de un proyecto civil que va a contaminar el mundo entero? ¿Tanto desean ver la destrucción?

-Puede que no andes tan desencaminado. -Murmuró Enbi. -No hay ningún genio detrás de esto. Hishigami se está convirtiendo en una especie de símbolo, pero no están manipulando la información directamente. Esta es la voluntad de internet. Están apartando la mirada de la destrucción mientras se acercan al precipicio. ¿Acaso no parece que disfrutan de la estética de la destrucción? Igual que el antiguo imperio griego se hartó de todo tipo de entretenimiento y luego se desmoronó entre la corrupción y la degeneración.

-Me niego a creerlo. -Espeté.

Puede que fuera cierto que Japón estaba disfrutando de las festividades. La red y el truco de los bonos les habían dado mucho dinero, habían comprado todo lo que querían y no tenían en qué más gastarlo, así que lo estaban derrochando en esas tonterías.

Pero eso no era todo.

En las Villas Intelectuales, abundaban los agricultores que cultivaban esas valiosas verduras. También abundaban los tesoros nacionales vivientes. Había artesanos cuyo trabajo en metal no podía ser replicado por la maquinaria de precisión de la ciudad y artistas que continuaban las tradiciones del rakugo y el kabuki[2]

De hecho, no importaba si tenían cualificaciones especiales o un nombre conocido por todos.

Podrían ser igualmente las personas que trabajaban duro en tiendas de conveniencia o gasolineras. O el repartidor de periódicos y el servicio de entrega a domicilio para ancianos con problemas de espalda. ¡Había muchísima gente trabajando para que la sociedad siguiera funcionando sin involucrarse en esas festividades!

¿Y pretenden que crea que estaban ahogados en deseos y anhelaban la muerte?

No lo creo.

La gente era libre de cansarse del mundo y dejar que sus corazones se encajonaran si querían, ¡pero no podía permitir que ese sector de nuevos ricos arrastrara a todos los demás con ellos!

Puede que este no fuera el meollo del asunto y que a Shinobu y a la Zashiki Warashi no les importara, pero por muy alejado que estuviera del centro, la gente seguía sufriendo. ¿Cómo podía permitir que continuara? ¡Tenía que detenerlo aquí!

A Enbi debió gustarle mi rápida respuesta, porque soltó una risita a mi lado.

Y habló.

-Entonces continuemos nuestra lucha inútil hasta el final.

En cuanto el Fenómeno del Misterio dijo eso, oí la voz confusa de Madoka-chan.

-Tenemos algunas peticiones. Eh, son de… ¿PSI_ver_RAIN y Anemura Kaede?

-Por fin. -La demonio de coletas chasqueó los dedos. -Una es una ídolo de internet cuyas nuevas canciones alcanzan treinta millones de reproducciones en veinticuatro horas, y la otra es miembro habitual del grupo nacional de ídolos Tarot Girls 22. ¡Con ellas de nuestro lado, podemos cambiar el rumbo de esto! ¡Podemos acabar con este repugnante pesimismo!


Parte 11 (Hishigami Mai)[edit]

Un tremendo golpe sacudió el autobús de gira modificado del Proveedor. Todo el vehículo tembló. Mi atención se centró en la pistola escondida en el talón de mi bota. El enorme autobús pesaba unas doce toneladas, así que no se inmutaría con una colisión normal.

Eso significaba que algo igual de grande lo había golpeado.

El Proveedor lo había estado conduciendo, pero ahora lanzó un grito desesperado.

-¡Mai-san! ¡Un camión de veinte toneladas está atacando! ¿Tienes alguna idea de quién podría ser?

-Oh, la verdad…

Miré por las ventanas tintadas y recibí una llamada en mi teléfono satelital.

Seguí rechazando las llamadas, ¡pero no entendía la indirecta!

-[Hola, Mai. Soy tu hermano. No lo soportaba más, así que vine a hablar contigo directamente. ¿Podrías, por favor, destruir el Grupo Hishigami que hemos creado?]

-Kyou-chan, ¿qué le pasó al hermano tan sensato que yo conocía? ¡Ni siquiera los negocios clandestinos chocan sus vehículos como en una película de Hollywood en esta ciudad llena de cámaras!

-[Ja, ja, ja. ¿No te lo dije? Solo podemos obedecer lo que la gente considera razonable. Mira la ciudad que te rodea. Esto se está extendiendo sin fin. Nos acercamos a un mundo donde este tipo de conducción peligrosa es perfectamente normal.]

Oí el chirrido de los neumáticos.

Pero no provenía de nuestro autobús ni del camión de Hishigami Kyou. Unos cuantos coches italianos de lujo se habían colado por la intersección justo delante de nosotros. Parecía que los conductores eran universitarios, o incluso más jóvenes. Y a juzgar por el rugido de los motores, era evidente que estaban modificados para carreras profesionales. No eran coches aptos para circular por la vía pública.

Si perdían el control a esa velocidad, las aceras se convertirían en un mar de sangre en un instante, pero la multitud aplaudía en lugar de gritar. Empezaban a enfocar las cámaras de sus teléfonos inteligentes hacia los coches mientras subían fotos a sus blogs o comentaban la retransmisión en directo.

No podía ser más absurdo.

-[Lo que se considera razonable solo va a volverse más repugnante.] -La voz parecía maldecir ese hecho. –[¿Sabes lo que está haciendo nuestra empresa ahora? ¡No nos queda más remedio que arrastrarnos con este horrible riesgo moral!]

Las pesadas masas chocaban entre sí, derribando a veces postes de teléfono y farolas, pero yo estaba concentrado en otra parte.

En concreto, en el techo del remolque del camión.

Los guardaespaldas, con nombres como Zei y Akane, vestían trajes Yozakura, similares a los de las kunoichi, mientras se escondían bajo capas con patrones que, mediante la ciencia de la percepción, desviaban la atención.

-Esto es malo. ¡Nos van a abordar, Proveedor!

-[¡Por favor, haz algo al respecto!] -Dijo mi hermano. –[¿No es ese tu papel, Mai?]

Dicho esto, Zei (traje rojo), Akane (traje azul) y Ran (traje amarillo) saltaron ágilmente entre los dos vehículos y rompieron el cristal reforzado para entrar.

Habían utilizado medicina youkai para implantar artificialmente rasgos de mujeres Hishigami en estos monstruos.

Ignoré la lluvia de fragmentos de cristal y respiré hondo para prepararme, mientras Zei se quitaba la capa y hablaba con el rostro inexpresivo.

-Ayúdanos, original.

-Oh, cállate. A diferencia de ustedes, las artificiales, no tengo ninguna obligación de ayudar a un hombre rico con su afición.

-Está bien.

No esperaba esa respuesta.

Zei señaló con la barbilla hacia el camión.

-Sacrificar nuestras vidas por Kyou-sama sería nuestra mayor alegría. Su encuentro con Uchimaku Hayabusa debería haber sembrado en él la semilla de un cambio positivo. No podemos permitir que ese germen sea pisoteado, ni siquiera por el propio Kyou-sama.

-…

Me quedé en silencio.

Mientras un viento feroz entraba por la ventana rota, el Sunekosuri corría de un lado a otro, confundido.

-¿Qué quieres que haga?

-Ese camión no está diseñado para destruir el objetivo estrellándose contra él. Es un vehículo especial creado para transportar algo.

-Un momento. ¿No querrás decir…?

-Ou.

Zei pronunció un nombre.

Ese nombre significaba “masacre”.

-Ella es un fracaso basado en la antihumanos Hishigami Enbi. Si se activa aquí, esta ciudad de treinta millones será destruida. El lado racional de Kyou-sama apenas lo contiene ahora, pero si la sensatez que lo aqueja se distorsiona aún más, no habrá quien la detenga. Queremos que cortes la cápsula de almacenamiento del camión antes de que eso suceda.


Parte 12 (Jinnai Shinobu)[edit]

-…

Todavía no sabía qué eran las pantallas.

Pero el poder de Zashiki Warashi Ver. 39 para controlar el destino probablemente había hecho algo.

Se interponía en mi camino, mantenía el caleidoscopio alejado y protegía su sistema.

Estaba usando la ley del declive inevitable para arrebatarme el éxito.

¿Ves? Fracasaste. Has fracasado. No queda ninguna posibilidad de éxito. Morirás. Fracasarás. Lo perderás todo. Intentaste hacerte el genial. Intentaste hacerte el importante. Pero solo conseguiste hacer el ridículo. Así que mira cómo lo pierdes todo. Acéptalo. Date cuenta de que no puedes alcanzarlo. Muere. ¡Muere! ¡Muere! ¡¡Ksshhhhhhh!!

Las calaveras que se mostraban en el pelo negro de Zashiki Warashi se burlaban de mí a través de sus auriculares. Decían que había caído en su trampa y me había adentrado en el camino de la ruina por mi cuenta. Y lo hacían con una maldad infantil.

Pero…

-Ja, ja.

¡Mocosos!

¿De verdad se creen que pueden robarme a mi novia?

Ya me habéis dado la respuesta.

Si la Versión 39 se esforzaba tanto por mantenerme alejado, tenía que haber una buena razón.

No sabía usar el caleidoscopio.

No sabía nada de Paquetes sobrenaturales.

Si no hubiera hecho nada, podría haber vagado sin rumbo hasta quedarme sin tiempo.

Pero me había indicado el camino correcto.

Que era la dirección más difícil.

¡Gracias por decirme que solo necesito acercarme a la Zashiki Warashi, Versión 39!

-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Reuní la fuerza suficiente para liberarme del tiempo aparentemente detenido por el miedo a la muerte.

Sentí como si el espacio a mi alrededor se resquebrajara.

Pero entonces el rojo llenó mi visión.

--- Y en lo más profundo del miedo creciente, “eso” realmente me asaltó.

Tras un destello brillante, me encontré en un lugar distinto a la infinita extensión de tatamis.

No veía más que polvo gris hasta donde alcanzaba la vista. Era un paisaje rural plagado de todo tipo de contaminantes imaginables. En esta tierra del fin, con solo respirar y parpadear sentía un dolor tan intenso que creía que me salía fuego por todos los orificios del cuerpo.

-¡Gblgh!! ¡Agweh!! ¡¡¡Glgah!!!

En cierto modo, lo entendía.

Esta era el Prototipo de Zashiki Warashi versión 39 de Hyakki Yakou.

Podía controlar no solo el destino actual, sino también crear una rama completamente nueva del destino.

Esas barreras.

Cada pantalla contenía una imagen del infierno. Eran imágenes que los monjes budistas dibujaban en las pantallas como una simple advertencia de lo que les esperaba a los excomulgados. Esas pantallas de luz tenían un grosor casi inexistente y estaban llenas de imágenes de destinos fallidos, mundos equivocados e infiernos.

Así que este era un mundo paralelo que podría haber existido. Fue el resultado de una decisión equivocada por mi parte. Por ejemplo, si hubiera confiado en la CIA en la Isla Goldmine y el paquete de suicidio nacional se hubiera activado, esto es lo que le habría pasado al archipiélago japonés.

El dolor me invadió de repente.

Tosí sangre, sentí que mis vasos sanguíneos se contraían bajo mi piel y apreté los dientes.

Aun así, seguí adelante.

Soporté el dolor de un mundo entero y seguí avanzando.

--- Y no era solo eso.

Vi el mundo después del archipiélago, lleno de zombis según el plan de Majina. Los muertos vivientes me agarraron de brazos y piernas, me mordieron la carne con dientes que apestaban a descomposición y me desgarraron. Finalmente, sentí el miedo de que mi cuerpo se pudriera desde dentro.

Ese miedo me consumió.

Pero no me importaba si me arrancaban los brazos y las piernas o si me sacaban los órganos.

Tenía que seguir adelante.

Tenía que continuar.

Mientras apretaba los dientes y luchaba contra el fuerte viento en contra, de repente me pregunté qué enemigo era este. Sabía que no era la Zashiki Warashi, pero tampoco podría haber sido la Versión 39. Innumerables huellas de manos se filtraban en su yukata y cráneos nadaban entre su brillante cabello. A veces la rodeaban por detrás usando su cabello negro como pantalla, a veces cubrían su flequillo y a veces movían el costado de su rostro como si frotaran sus mejillas con las suyas. Pero incluso ellos podrían haber sido un dispositivo de seguridad roto fuera de control. Declive inevitable. El lado oculto del mundo donde se reunían destinos olvidados. Los fragmentos de las eras reunidos aquí, desde eventos pasados como el Dan-no-Ura, Honnouji y Sekighara hasta los "qué pasaría si" donde decisiones erróneas habían llevado a la ruina por cualquier número de razones. El mundo entero fue engullido y masticado en pedazos, y los fragmentos se reunieron en este cementerio. ¿Y si este horrible "algo" hubiera sido arrastrado hacia nosotros porque la Versión 39 lo había alcanzado y contactado sin darse cuenta?

En ese caso, esta lucha no se trataba del bien ni del mal.

Se trataba de contener el poder devastador que se derramaba sobre nosotros. Se trataba de cerrar las compuertas en un mundo sin bien ni mal.

Lo haría.

Lo entendía. Ahora lo entendía.

No importaba a qué me enfrentara.

¡Llegaría a mi única y amada Yukari, pasara lo que pasara!

---“Eso” tenía un número aparentemente infinito de capas.

En un mundo donde no había logrado detener a la Archidemonio Tselika Wien Alpha Chelydia Lumidrier, quien por alguna razón no era parte de los siete pecados capitales, fui engullido por una dulzura tan grande que toda mi visión se tornó de un rojo brillante y convulsioné, con sangre brotando de cada orificio de mi cuerpo.

-¡Gah…bah! ¡¿Kah?! ¡Tos!

En un mundo donde el plan de la Aoandon había tenido éxito, experimenté el verdadero agotamiento y cansancio mientras vagaba sin cesar por un paisaje rural desierto, donde ya no quedaba ningún japonés.

-Ah, ahh, ahhhhhh…

En un mundo donde el peor de los Youkai mortales, el Aburatori, había tomado el control del tiempo, el espacio y el destino, casi enloquecí ante la escena psicodélica de órganos colgando de las ramas de cada árbol hasta donde alcanzaba la vista.

-¡¡Gyahhh!! ¿¡¡Gyagahhh!!?

En un mundo donde Kawabata Megumi, la anciana que había creado a la Aoandon en la aldea de Zenmetsu, había logrado su objetivo, sentí el intenso dolor y el miedo de que Kusanagi me hiciera pedazos, lo que me impedía defenderme o evadir.

-¡Oh, kh…! ¡Khah!

En un mundo donde la bruja australiana Marguerite Steinhols había obtenido a la súcubo, me atormentaba continuamente la terrible sensación de que mi alma se pudría por culpa de la magia occidental.

-Ah, ahh…

En un mundo donde la agente de Akki Rasetsu llamada Saijou modificó con éxito al Kasa Obake y a la Chochin Obake, controlaba a todos los Youkai y me llenaba de la desesperación de ver mi cuerpo completamente devorado.

-…

En un mundo donde el golpe de estado de Hyakki Yakou había triunfado, me invadió el tremendo calor de todas las proteínas de mi cuerpo hirviendo mientras el usuario de Magia de Enfermedad tomaba el hotel de la Aldea Fuuka.

-…………………

--- Por mucho que avanzara, “eso” nunca terminaba.

Mundos creados por una decisión equivocada se estrellaban contra mí uno tras otro.

Mientras todo el dolor se concentraba en un solo punto, mi cuerpo temblaba con tanta violencia que pensé que me mordería la lengua.

No tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado.

Sentía como si hubiera estado vagando durante cien, si no mil años.

Pero la verdadera desesperación no provenía del dolor ni del miedo en sí.

Me di cuenta de algo.

Incluso después de todo eso, noté que solo había avanzado unos centímetros.

-……………………ah………

¿Cuánto más tenía que avanzar?

¿Cuánto tiempo tendría que seguir así antes de llegar a la Zashiki Warashi? De hecho, ¿quién podía garantizar que esto terminaría al llegar a cierta distancia? Si la Zashiki Warashi… no, si el inevitable declive que la controlaba decidía, por capricho, dar un paso atrás, este infierno infinito se prolongaría aún más.

-Se ha rendido. ¡Se ha rendido! Se ha rendido delante de su mujer. Échenlo. Echémoslo. Se romperá. ¡Se romperá ahora mismo! ¡Ja, ja, ja! Sí. No puedes alcanzar nada. No puedes alcanzarlo. Simplemente morirás. ¡Muere! Ríndete. ¡Rómpete ya! Ahora. ¡Ahora! ¡¡Ahora!!

Las calaveras blancas que nadaban entre su brillante cabello negro me miraban y se burlaban de mí a través de sus auriculares. Innumerables huellas de manos se arrastraban por el yukata que cubría sus generosas curvas. Su cabello se deslizaba como serpientes y cubría su rostro mientras las joyas brillaban como globos oculares retorcidos. Este poder no odiaba a nadie. No estaba obsesionado con nadie. Era la decadencia inevitable. Simplemente tomaba y simplemente arruinaba. Consideraba eso mismo como su objetivo, como si apreciara una estética elegante.

¿De verdad podía hacer algo al respecto?

¿Podría superarlo?

Me mordí el labio, sentí el sabor de la sangre en la boca y miré fijamente al frente.

La Zashiki Warashi estaba a solo diez metros, pero parecía infinitamente distante y no se acercaba.

¿Podría soportarlo tanto tiempo?

¿No me desmoronaría como un muñeco al que le cortasen los hilos?

Me rompería. Sería destruido.

Si me rendía, todo se derrumbaría. El destino del mundo, o el espíritu maligno que representaba esta ley de decadencia inevitable, solo me daría un destello momentáneo de oscura alegría. Lo sabía, pero no podía evitar que mi corazón se dirigiera en esa dirección.

Era como un dolor de estómago creciente en el tren cuando notas que la siguiente estación estaba muy lejos. Era como la sed que crece rápidamente al salir de la sauna y ver la máquina expendedora. El muro que era mi límite mental se acercaba a una velocidad vertiginosa. Los últimos diez minutos que había superado no eran nada comparados con el minuto siguiente que tendría que superar. La fuerza que me había costado resistir un minuto podía agotarse en un solo segundo. La curva de agotamiento acelerado parecía crecer exponencialmente. El tiempo mismo parecía desgastar mi frágil alma.

Mi ser flaqueaba.

Y aunque intentara confiar en "alguien más", estaba atrapado en este subespacio donde las esteras rojas de tatami se extendían hasta donde alcanzaba la vista. El Zashiki Warashi se alzaba ante mí en esta dimensión alternativa que me aprisionaba en la oscuridad de la muerte, símbolos de ruina y decadencia inevitable.

¿Era todo inútil?

Lo que buscaba estaba justo delante de mí y sostenía el caleidoscopio necesario para cambiarlo todo, pero aún me faltaba algo para cubrir esos diez metros. ¡Y jamás podría encontrarlo en este mundo interminable de aislamiento!

Pero en cuanto pensé eso…

-Ya veo.

Escuché una voz.

Escuché una voz clara en este mundo donde debería haber estado solo.

-¿Qué pasa? Espero que no seas tan tonto como para sugerir “Entonces, mejor me doy por vencido”.

Llegó como una ráfaga de viento que disipó el calor sofocante que me invadía la cabeza. Moverse tan solo unos centímetros me había agotado hasta el punto de pensar que se me freiría el cerebro, pero ahora alguien estaba a mi lado.

¿Qué? ¿Yo?

Tenía una complexión más robusta que la mía, llevaba una bata de laboratorio sobre un traje y unas gafas que no le sentaban nada bien. Y lo que es más importante, sus ojos recordaban a un pantano denso y tenía a alguien a su lado: Madoka, la súcubo y un demonio gris de baja estatura.

Espera… no puede ser. ¿Estás diciendo que metió a Tselika en una máquina y la domó?

Pero aunque todo estaba mal, llegué a una conclusión.

Ese era yo.

Era Jinnai Shinobu.

Jamás imaginé que ese nombre pudiera tener una definición tan amplia.

-¿Acaso es algo sorprendente? Esta es la singularidad donde convergen los hilos del destino. Es la tierra donde se rompen las reglas, donde se concentran todos los mundos paralelos. ¿Qué tiene de extraño un encuentro entre dos personas que jamás debieron conocerse?

Me quedé atónito, pero entonces sucedió algo más.

Al otro lado, vi otra forma nueva. Era yo, Jinnai Shinobu. Sin embargo, este medía la mitad de mi altura y parecía tener solo cinco o seis años.

En cuanto me percaté de esta versión alternativa de mí mismo, sentí una gran presencia detrás de él.

No tuve fuerzas para mirar atrás, pero más o menos sabía lo que había allí.

Tenía que haber más Jinnai Shinobu hasta donde alcanzaba la vista. Algunos podrían haber fracasado en algo y otros podrían haber triunfado en algo. En el pasado o en el futuro, cada uno había tomado un camino diferente al mío. Y juntos, creamos un grupo casi infinito para enfrentar esos mundos paralelos infernales.

-Cada ruina individual es una muerte individual. Si los fracasos combinados del individuo llamado Jinnai Shinobu son la barrera más fuerte contra esta hostilidad personal, entonces solo necesitamos anularlos todos. Dicho de otro modo, cada mundo solo puede matar a uno de nosotros.

-…Sí.

-Sencillo, ¿no? Tiene que serlo. Al menos comparado con el sufrimiento de perder a tu ser querido ante tus propios ojos.

-¡Sí! ¡Eso lo sé! Conozco al Jinnai Shinobu que está aquí… ¡El Jinnai Shinobu que llegó hasta aquí debe ser un tipo con muchísima suerte!

No necesitábamos ninguna señal.

Nuestros pensamientos estaban unidos.

-Así que optaré incluso por la opción más cruel. ¡Préstenme sus fuerzas, Jinnai Shinobu! ¡Les mostraré el dulce final del Jinnai Shinobu que puede llamarla Yukari!


Parte 13 (Uchimaku Hayabusa)[edit]

-[PSI_ver_RAIN: Si lo piensas bien, esto no tiene mucho sentido, ¿verdad? Un grupo que quiere prohibir la especulación sobre los desechos espaciales va a enviar esos desechos a la Tierra para que la gente los recoja. ¿Acaso no están admitiendo que son valiosos? ¿No se intensificará aún más la especulación cuanto más hagan eso?]

-[Anemura Kaede@Empress: Eh, ¿y es realmente seguro que caigan satélites a la Tierra? Debería doler si te cayera un trozo encima, e incluso si eso requiere la misma mala suerte que ser alcanzado por un rayo, aun así significaría que habría víctimas cada año. ¿Alguien que sepa más sobre el tema podría darme detalles?]

Esos breves mensajes lo cambiaron todo.

El agua estancada comenzó a fluir.

-Aunque no parece una solución perfecta. -Dijo Madoka-chan con su uniforme de marinera. -Esos Hishigami han creado una página de donaciones. ¡Están intentando recaudar la mayor cantidad de dinero posible de sus seguidores para financiar el lanzamiento cuanto antes! Incluso si las demás compañías se muestran reacias, ¡esto les permitirá obtener un pase libre gracias al poder del dinero!

-Todo habrá terminado una vez que alcancen cierta cantidad de dinero. Podrán seguir adelante sin importar cuánta oposición haya.

-Como si fuéramos a permitirles hacer eso.

-¿Y cómo piensas enfrentarte a ellos? -Preguntó Mishima-san.

Di una respuesta breve.

-La recaudación de fondos en internet, sin fronteras, es en realidad una zona gris. Si se sospecha que transfieren dinero ilegalmente, tendrán problemas para encontrar donantes. Simplemente tenemos que sembrar la sospecha. Si la gente piensa que será cómplice de algo ilegal si participa, las donaciones cesarán. ¡Aunque la policía no funcione, el nombre de quienes velan por el cumplimiento de la ley debería seguir siendo efectivo!

-Detective, no me diga que planea publicar con su nombre real en esta sociedad de internet en plena expansión. Puede que las cosas hayan empezado a cambiar, pero si aviva la animosidad de la gente, ¡buscarán toda la información posible sobre usted!

-Ya les he pedido a chicas civiles de secundaria que hagan lo mismo.

Sonreí levemente y miré las dos publicaciones de las chicas que habían ayudado.

-Los adultos no pueden acobardarse ahora. Esta gente está intentando enviar baterías nucleares y combustible peligroso para cohetes a la Tierra, ¡así que detenerlos es lo primero!


Parte 14 (Hishigami Mai)[edit]

Las cosas se habían puesto feas.

El autobús y el camión seguían chocando. Además, en la parte trasera del camión iba Ou, una inútil que masacraría al menos a treinta millones de personas. Necesitaba cortar ese contenedor para eliminar la posibilidad de que despertara, pero el problema no era la persecución a 80 km/h. Eran los ojos de todo Tokio.

Trabajar para una organización clandestina podía ser complicado.

Así que…

-Zei, Akane, Ran. ¿Quién de ustedes es la más inútil?

-…

-…

-…

-No me miren así. ¡Y tampoco empiecen a pelearse! Bueno, voy a pedir prestada una de esas capas de camuflaje que usan la ciencia de la percepción para engañar al cerebro humano y a los programas de análisis. No me importa lo que les pase después. Si quieren, pueden agarrarse del pelo para arreglar las cosas de una vez por todas. ¡La más débil que pierda en el juego de las sillas musicales se queda aquí!

-Espera, Mai-san. ¡Una pelea entre mujeres me asusta más que un asteroide! ¡Esto va a ser una carnicería total!

Los gritos del hombre cobarde no importaron.

Me puse la capa, tomé al Sunekosuri y salté por la ventana rota al camión.

-¡E-e-eh! ¿Por qué me tiraste aquí también?

-Basta, compañero. ¿Creías que podías salirte con la tuya sin meterte en líos?☆

Estábamos parados sobre la junta que conectaba la parte delantera del camión con el contenedor trasero. El pesado conector metálico estaba acompañado de un lío de cables que enviaban señales a los frenos de las ruedas traseras y demás. No, había demasiados para eso, así que probablemente estaban relacionados con el tanque de almacenamiento de Ou.

En fin, solo tenía que quitar el seguro de seguridad y tirar de la palanca, pero…

-¿¡Está completamente roto!? ¡Y tiene marcas de un quemador de gas!

-¿Cómo puede decir que le gusta ser razonable? Está completamente loco.

Si Ou despertaba, morirían treinta millones de personas. Eso era seguro. Además, se desconocía hasta dónde se extendería la masacre. Y eso, por supuesto, significaba que él moriría primero allí, en el asiento del conductor. Pero bueno…

-¿Y ahora qué hacemos, Mai-san? Ah, tienes una pistola escondida en el talón de tu bota, ¿verdad?

-Esa pistola de pequeño calibre no puede romper un conector de metal tan grueso. Y eso es demasiado esfuerzo. Lo romperé con mis propias manos.

-¡Waaah! ¡Sigues siendo tan monstruosa como siempre!

Aunque me había transformado para lidiar con Youkai y no con cosas como esta, así que no recomendaba hacer cosas que me dañaran.

Entonces una voz irritada me llamó por el teléfono satelital.

-[Mai, ¿estás lista? ¡Prefiero no usar a Ou como moneda de cambio!]

-¡Cállate, estúpido hermano! ¿Sabes lo mal que tienen que estar las cosas para que yo sea la voz de la razón? Y creo que hasta te oigo sonreír mientras dices que prefieres no usarla, ¡maldito irracional!

-[Sí, sí. Así que aún conservas esa sensatez. Me das envidia. Sí, muchísima envidia.]

Era un caso perdido. Estaba completamente absorto en sí mismo.

No tenía sentido perder el tiempo charlando con él.

Agarré el conector metálico con ambas manos y produjo un crujido extraño. Me preparé para sacarlo, pero… ¡Ah, esto es malo! Esto no pintaba nada bien. Mis hombros y mi espalda también crujían. Tendría que reemplazar todas mis arterias y músculos después, y probablemente revisar todo mi esqueleto. Para una persona normal, ¡era como cambiarse todo menos el cerebro y el corazón!

Pero mis esfuerzos no fueron en vano.

La articulación era como la columna vertebral mecánica de un dinosaurio, pero definitivamente estaba empezando a cambiar de forma.

Un poco más…

-¡Hishigami Mai!

La roja Zei me gritó desde el autobús, donde forcejeaba con las demás como ella.

Un instante después, algo me recorrió la columna vertebral. ¿¡Qué!?

En cuanto giré la cabeza, la gruesa pared del contenedor se abrió desde dentro. Una mano húmeda, hinchada y translúcida, que parecía hecha de líquido, me atravesó justo donde acababa de estar mi cara. No era un puño ni dedos punzantes. La mano simplemente agarró el aire. Tenía la forma de la manita de un niño.

Pero supe qué era aquella punzada.

Era la muerte, era la matanza, era Ou. Si me tocaba, todo habría terminado. Ninguna defensa ni conocimiento me serviría. Esto no tenía nada que ver con los métodos ni la eficacia de matar. Era la muerte en el nivel más profundo del alma, en la esencia misma.

El brazo flácido e hinchado se retiró.

Un par de ojos inquietantemente brillantes me atravesaron desde la oscuridad del agujero.

Si la mano se retiraba, es porque volvería.

Como una flecha disparada desde una cuerda tensada, el siguiente ataque se avecinaba.

¿Cuánto de la Hishigami Enbi original reproducía esto? ¿Un 20%? ¿Un 30%? Incluso con la medicina Youkai, dudaba que fuera siquiera la mitad de la original. ¿Y esto era lo que podía hacer? Hermana, ¿¡qué clase de monstruo eres!?

El sudor me corría por todo el cuerpo, pero no podía parar de trabajar.

Una vez que el huevo de acero se rompiera, sería liberada.

En este punto, aún podían contenerla.

Así que…

-Oh, oh.

Para ser honesta, Mai-chan probablemente no tenía por qué seguir con todo esto.

¿Treinta millones de personas morirían? ¿Y qué?

¿Japón sería destruido? ¿Qué me importaba?

Siempre podría irme de Tokio, huir de Japón y sacar una silla de playa y una sombrilla para disfrutar del paraíso hasta el final al otro lado del mundo. Una mujer Hishigami podría lograr ese tipo de escape irresponsable.

Pero aun así…

Esto no se trataba de las mujeres Hishigami, ni de negocios, ni de las reglas de nuestra industria clandestina. Recordé lo que había dicho Sunekosuri. Su esposa Ohatsu y su hijo Gisuke eran importantes, pero eso no era todo. Él no era solo un accesorio para su familia y había ido a Hyakki Yakou por voluntad propia.

Sí.

Esto debía ser algo que yo personalmente quería hacer.

-¡Oh, ohh, oaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Parte 15 (Jinnai Shinobu)[edit]

Todos los Jinnai Shinobus se movieron a la vez. Se lanzaron contra esas "cosas" más delgadas que el papel más fino, que te infligirían un dolor, un miedo y una desesperación apocalípticos al atravesarlas.

Con el sacrificio de cada Jinnai Shinobu, una capa se rompía y avanzábamos.

Una tras otra, las barreras de los mundos paralelos se rompían y seguíamos adelante.

Cada error se asumía y cada decisión equivocada se aceptaba.

No.

Eso no era del todo cierto.

Era verdad que la mayoría de los Jinnai Shinobus no habían llegado tan lejos.

Pero habían tenido sus propios finales.

• Para superar el peor escenario posible, la venta de Japón, uno de ellos había hecho un pacto con el Archidemonio Tselika, se había ganado la enemistad del mundo y, finalmente, se había reunido con la Zashiki Warashi que esperaba en aquel archipiélago contaminado.

• Uno había abandonado el pequeño mundo de Japón con Madoka y se había dedicado a librar batallas financieras con inversores demoníacos que parecían encarnar los siete pecados capitales.

• Uno había adquirido la fuerza de combate directa de Yuki Onna, derrotando y neutralizando a Youkai extremadamente letales como Shuten-Douji y el Zorro de Nueve Colas, y usándolos como Shikigami.

• Tras la muerte del querido perro de Nagisa, que la había sumido en la locura, uno permaneció a su lado hasta el final, logró que recuperara la cordura y, usando únicamente su poder humano, se enfrentó al controlador nacional de Youkai construido por Akki Rasetsu.

• Uno unió fuerzas con Marguerite y la Súcubo y logró rescatar a la otra alma que se encontraba oculta en su vientre.

• Uno detuvo la furia de la Aoandon enseñándole bondad en la aldea de Zenmetsu, empuñó la espada Kusanagi y luchó junto a su “hija” en la batalla por las tres Regalias Imperiales.

• Cuando Majina le robó por completo a Hyakki Yakou a Hafuri, uno usó su habilidad para atraer Youkai y le juró a la chica que lloraba que crearía un nuevo Hyakki Yakou que jamás la lastimaría.

• Otro construyó un Paquete de viaje en el tiempo alrededor del Aburatori, lo usó para prevenir el golpe de estado de Hyakki Yakou y protegió verdaderamente a cierta familia.

• Otro optó por la vía de la viuda, se enamoró de Mei, la Versión 40, en lugar de Yukari, la Versión 39, y recuperó su corazón con un dispositivo que le brindó la salvación.

• Otro sedujo con éxito tanto a Mei, quien no envejecía, como a Hafuri, quien había crecido, y creyó haber ganado el legendario oyakodon… hasta que el fantasma de Majina regresó de las profundidades del infierno durante el festival Bon y lo golpeó.

Otro, y otro, y otro, y otro…

Puede que fueran diferentes a los de aquí, pero eso no significaba que fueran fracasados. Esos fueron los resultados de las decisiones que habían tomado, pero yo, erróneamente, los había visto como obstáculos y los había considerado infiernos. Eso los había enfurecido a todos. Insistían en que cuidarían de sus propios mundos.

Así que solo tenía que mirar mi propio mundo.

Tenía que mirar más allá de todos esos otros mundos.

¡Tenía que mirar a la Zashiki Warashi!

-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Corrí una vez más con el caleidoscopio en la mano.

-No. Esto no debería haber pasado. Rómpete. ¿Cómo puedes seguir en pie? No. Espera. Aléjate. ¡Aléjate! Te aplastaré. Los aplastaremos a todos. ¡Aplastaré hasta la última posibilidad! No necesitamos esas cosas brillantes. No quiero verlas. Porque. No fue… ¡No fue suficiente para salvarnos!

Los cráneos de los niños, expuestos en el cabello negro de Zashiki Warashi, usaban los auriculares para amenazarnos. Las huellas de manos se movían sobre su yukata sin la seguridad de antes. Las joyas retorcidas de los globos oculares rodaban dentro del mar de cabello que cubría su rostro. Estaba lleno de impaciencia, ansiedad y rabia. Pero esa hostilidad, producto de la inevitable decadencia, me dijo todo lo que necesitaba saber. El final estaba cerca. Yo… nosotros… ¡Jinnai Shinobu estaba en el camino correcto!

Muchos Jinnai Shinobus me alcanzaron. Me rebasaron. Sonrieron mientras avanzaban, consumidos por esos mundos paralelos en ruinas y por el verdadero fuego del infierno que yacía más allá de decisiones que, para mí, parecían erróneas.

Así que el miedo se desvaneció.

Mi rivalidad lo superó.

Aunque todos fuéramos Jinnai Shinobu y aunque todos deseáramos salvar a la Zashiki Warashi, ella era mía.

¡No iba a permitir que ningún otro Jinnai Shinobu la tocara! ¡No iba a dejar que la salvaran en mi lugar! Aunque ninguna de las otras conclusiones fuera mejor ni peor, ¡yo fui quien eligió esto y llegó hasta aquí! ¿Cómo iba a dejar que se llevaran lo mejor? ¡Yo era el único que podía tomar a esa inútil de Nee-chan en mis brazos y llamarla Yukari! ¡Déjenme tener ese orgullo, idiotas!

Apreté los dientes.

Corrí desesperadamente hacia adelante y extendí la mano.

Atravesé todas las pantallas y todas las imágenes teñidas de rojo del infierno.

Corrí a través de los incontables campos de batalla.

Y en el último momento, creí sentir un empujón en mi espalda. No tuve tiempo de mirar atrás, pero tuve la sensación de que alguien sonreía allí. Otro Jinnai Shinobu, que había tomado una decisión diferente y no había podido llegar hasta aquí, me dejaba algo.

Me decía que hiciera realidad mi sueño, que no la dejara llorar y que le dibujara la sonrisa más grande en el rostro.

Entonces, esa distancia aparentemente infinita se desvaneció.

Abracé con fuerza a Zashiki Warashi, vestida con el yukata rojo.

Estaba tan inerte como una muñeca.

Las pequeñas calaveras y huellas de manos se retorcían sobre ella.

Nadie me había dicho qué hacer con el caleidoscopio.

No sabía cómo funcionaban los Youkai, no conocía los detalles del Paquete, ni qué tipo de técnicas o herramientas los sustentaban.

Pero el destino de la inevitable decadencia se había empeñado en rechazar esa salvación. Las calaveras en su cabello, las huellas de manos en su yukata y los ojos de joyas en su cabello serpentino parecían querer impedirme acercarme a ella. Me habían puesto todo tipo de obstáculos para impedirme hacerlo. Era como lanzar a un detective con brillantes habilidades deductivas a un campo de batalla con proyectiles volando por todas partes, o a un veterano artista marcial a un espacio ridículo. El hecho de tener que luchar fuera de mi elemento había actuado como una barrera.

Eso era lo que representaban los infinitos mundos paralelos.

No eran más que distracciones para hacerme perder de vista mi objetivo.

Así que solo tenía que mantenerme concentrado. Solo tenía que mirar a la Zashiki Warashi y buscar lo que quería desde el principio. No importaba si era inapropiado, fuera de lugar o vergonzoso. Ese tipo de autocontrol no era más que una interferencia del destino de la decadencia inevitable. Cuando intentaba seguir adelante con normalidad, el magnetismo y la atracción de la situación me desviaban del camino.

No podía dejar que me afectara ni me arrastrara. Tenía que ser fiel a mí mismo.

No importaba lo patético o tonto que parezca.

Esta tenía que ser la única respuesta correcta en este mundo repleto de tantas opciones como estrellas en el cielo. ¡Tenía que confiar en mí mismo después de que mis decisiones me hubieran traído hasta aquí! No tenía el poder de salvar el mundo, pero había logrado elegir el único camino que el millón de otros Jinnai Shinobus no habían podido. ¡Así que debía estar orgulloso de ello! ¡Era algo de lo que podía estar verdaderamente orgulloso!

Una fuerza aún mayor inundó los brazos que sostenían la Zashiki Warashi.

Sentí su pulso.

Las innumerables huellas de manos no importaban y las calaveras blancas habían enmudecido.

Me concentré en su rostro mientras me miraba con voz temblorosa.

No éramos enemigos.

Ella no era una amenaza que tuviera que derrotar.

No podía olvidarlo.

Yukari era mi novia.

Y cuando estaba con ella, simplemente tenía que hacer lo que más deseaba. Con eso en mente, posé suavemente mis labios sobre los suyos.

Fue como si se hubiera accionado un interruptor.

Escuché un sonido ensordecedor y el mundo interminable de tatamis rojos se desvaneció de inmediato.

Las huellas de manos en su yukata, las calaveras en su cabello, la melena serpentina, los ojos brillantes, la inevitable decadencia y todo lo demás desaparecieron.

El desagradable ruido de sus auriculares también se había silenciado.


Parte 16 (Uchimaku Hayabusa)[edit]

Tragué saliva junto con el Fenómeno del Misterio y los demás mientras observábamos las pantallas en la sala de comercio del crucero. Nos concentramos en los tablones de anuncios, que se habían quedado en silencio, como si la conmoción anterior nunca hubiera ocurrido.

-¿Esto significa…?


Parte 17 (Hishigami Mai)[edit]

En cierta área metropolitana, vi cómo el contenedor se alejaba rodando tras atravesar la valla de alambre de un complejo industrial. Me sequé el sudor de la frente mientras me aferraba al resto del camión con el Sunekosuri. Ese monstruo solo estaba durmiendo y dudaba que eso fuera suficiente para matarla, pero…

-…¿Se acabó por ahora?


Parte 18 (Jinnai Shinobu)[edit]

Besé a la Zashiki Warashi.

¿Qué propósito tenía eso?

Quizás era importante que el creador del caleidoscopio hiciera contacto físico con la Zashiki Warashi a la que apuntaba.

No necesitaba saber la respuesta. Había funcionado y eso era lo único que importaba.

Todo su peso se apoyó en mí.

De repente, nos encontramos dentro del familiar salón de té de la casa con techo de paja. Estábamos rodeados por el Paraguas, la Linterna, el Tanuki, el Zorro y muchos otros Youkai, y la Zashiki Warashi parecía avergonzada de tener tantas criaturas a su alrededor. Podía sentirla retorcerse en mis brazos.

Habíamos regresado.

Nos habíamos enfrentado a la inevitable decadencia en el cementerio del mundo, construido con los restos de incontables eras destruidas que yacían más allá de un laberinto interminable de posibles destinos.

Pero habíamos escapado de ese punto final de destinos que se cruzan y habíamos vuelto a nuestra vida normal.

-Shinobu, esto es un poco vergonzoso.

-Ja, ja. Lo siento, lo siento.

-Y me pareció notar un sabor a óxido, pero veo que tienes un corte en el labio.

Acercó su dedo a mi labio y miró lo que se había quedado en él.

-¿Ves? Tienes toda esta sangre blanca ahí.

Al oír esas palabras, la abracé de nuevo y apreté su cabeza contra mi pecho.

-Lo siento…

La había confundido.

Y no quería que viera la expresión de mi rostro cuando lo acepté.

-¿Qué pasa, Shinobu?

Esa pregunta, aparentemente considerada, casi podría considerarse inocente.

Pero no pude responderle y simplemente la abracé con más fuerza.

Entonces me mordí el labio de nuevo y dije elresto en mi interior.

Aunque significara ensuciarme las manos, simplemente no podría aceptar un futuro sin ti.


Notes[edit]

  1. Lo diré por si alguien se olvidó, el Akaname es un Youkai que se dedica a lamer la suciedad de los baños, por lo que la familia Jinnai lo rechazaba cuando era época de producción ya que podría interferir con la preparación de bebidas. La Shichinin Misaki por otro lado son el grupo de Youkai que matan a quienes se encuentren con el mismo, así que su razón para estar lejos es más evidente.
  2. Actividades culturales japonesas, el rakugo es la narración e interpretación de historias con un solo orador que haría las voces y gestos frente al público, mientras que el kabuki es el teatro caracterizado por el maquillaje excesivo, las gesticulaciones exageradas, y las danzas elaboradas durante la actuación para hacer llegar las emociones incluso si quien observa está lejos.
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