The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Bonus Parte 4
¡¡El pricodélico concierto de All Stars Hishigami (♀)
Parte 1

¿Qué es lo que está pasando?
Bajo el claro Cielo de invierno y rodeado por el olor de la gasolina y el humo, desesperadamente usé mi adolorida cabeza para pensar mientras me aferraba al lado de un aplastado coche de policía.
Estaba en Ichigaya.
Conocía las señales del terreno, como el punto de pesca enfrente de la estación de trenes y la rama de cierta estación de televisión, pero lo más importante aquí era la instalación del Ministro de Defensa. La enorme torre de señales militares era visible desde cualquier punto en el área.
Un pequeño festival había sido programado para hoy. Algún embajador novato estaba obsesionado con la milicia a pesar de estar domesticado por la paz, así que aparentemente le gustaba visitar instalaciones militares en diferentes países como lo haría un historiador visitando puntos históricos.
Al parecer, hubo bastante debate sobre si las JSDF o la policía debían encargarse de su protección, pero en el lugar de los hechos todos se mostraban bastante despreocupados. Por supuesto, los únicos que participaban en el desfile eran miembros de la unidad de escolta y otras personas que habían superado una estricta investigación de antecedentes. Además, el desfile seguía una ruta preestablecida, por lo que solo tenían que patrullar carreteras que, casualmente, eran todas iguales.
El grupo menos importante allí presente era la Oficina 0-X, especializada en casos “relacionados con Youkai”. Dicha oficina estaba compuesta por chicas civiles de secundaria, como la fanática de los misterios Hishigami Enbi y Hachikawa Tomoe. Ellas no sabían conducir y, de todos modos, yo no podía reclutar civiles para esta misión.
Por eso yo, Uchimaku Hayabusa, era el único miembro de la Oficina 0-X en servicio.
Eso era todo.
Se suponía que solo estaría allí dos o tres horas.
Eso se suponía.
Pero algo sucedió de repente.
Otro grupo de vehículos irrumpió en la intersección que debería haber estado bloqueada.
Si hubiera sido un grupo armado, aquello habría sido un incidente grave.
Pero resultó ser un problema aún mayor.
-Maldita sea. ¿¡Por qué nos han embestido unos camiones de las JSDF pintados con camuflaje de selva!?
-¿No intentarán vengarse de nosotros por haberles quitado el trabajo de escolta, verdad? ¿Y qué es eso? ¿¡Una chica!?
Mientras nos refugiábamos juntos en el mismo coche, Gaku Sotobori, el tanque humano de la división de crimen organizado, gritaba histéricamente.
Estábamos rodeados por una mezcla de vehículos policiales y de las JSDF destrozados.
Mientras todos se apuntaban con sus armas a quemarropa, una figura solitaria y llamativa permanecía de pie en el centro.
No era el embajador.
Era la chica que Sotobori había mencionado.
Parecía una bruja blanca.
La chica tendría unos dieciocho años. Tenía el pelo largo, blanco y áspero, y un atuendo hasta los tobillos que parecía un vestido sencillo. Llevaba cinturones de cuero en las muñecas y los tobillos, cadenas cortas y… ¿bolas de hierro del tamaño de pelotas de béisbol?
Todos estábamos confundidos, pero la chica levantó suavemente ambas manos como una directora de orquesta y habló en voz alta entre los dos grupos.
-Parecen muy obsesionados conmigo, pero ¿no es esto una situación peligrosa? ¡Provocarán un incidente internacional, Fuerzas de Autodefensa de Japón!
-¡Silencio!
Le respondió la persona que hablaba desde el techo de uno de los camiones militares.
La persona que hablaba era una mujer que habría lucido más cómoda con un traje de lujo de secretaria ejecutiva que con un uniforme de camuflaje.
-¿Acaso pensaste que abandonaríamos la persecución por seguridad si huías al desfile? ¿O creíste que provocarías un conflicto de jurisdicción con la policía? ¡Nos da igual! ¡No si eso significa dejarte escapar aquí, Hishigami Ama!
Mi corazón dio un vuelco.
¿Hishi…gami? ¿Hishigami? ¿Es una mujer Hishigami, igual que el Fenómeno del Misterio Enbi, y la aún peor Mai?
La chica de pelo blanco permaneció impasible.
-¿Un tiroteo masivo provocado por una unidad rebelde de las Fuerzas de Autodefensa de Japón? ¡Los artículos sobre esto el día de mañana serían increíbles! No, esto probablemente ameritaría un informe especial. En fin, ¿te preocupa tanto mantenerte en buenos términos con los Hishigami? Quiero decir, eres la clienta más importante del Grupo Hishigami y debería estar frotándome las manos anticipando tus futuros negocios con nosotros, ¡pero aun así me entristece que ignores a la gente común para hacer el trabajo sucio de una empresa!
-¡Esto no tiene nada que ver con los Hishigami!
-Eso no importa. Y lo siento, pero no puedo permitir que me capturen aquí. Especialmente alguien relacionado con esos Hombres. Así que creo que voy a armar un buen lío. En concreto… ¡buscaré la ayuda de un policía que de verdad luche por la gente común!
Intercambié una mirada de asombro con Sotobori.
-Oye, esto no pinta bien. No sé qué está pasando, pero viene… ¿¡gwoh!?
-¿¡Sotobori!?
¿¡Qué!? ¿¡Qué acaba de pasar!?
La bruja blanca debería haber estado aún lejos, pero de repente, una tela blanca ondeaba ante mis ojos y aquel pesado tanque con un rango dan judo que no recordaba había sido lanzado a un lado, aturdido.
¡Y esto estaba ocurriendo mientras teníamos las armas en la mano!
-¡No… te muevas!
-Ya, ya, para con eso.
Era tan fácil como quitarle un caramelo a un bebé.
Yo era el afectado y ni siquiera así podía entender lo que había pasado. Me quitó el arma de las manos con facilidad y me inmovilizó el brazo con una llave a la espalda con una sola mano. ¿¡Puede moverse así con esas bolas de hierro en sus piernas!? ¡Maldita sea!
Se pegó a mi espalda, supongo que para usarme como escudo.
Sentí algo suave en mi espalda y su dulce aliento llegó a mi oído.
-Si lo único que sabes hacer es disparar a blancos de papel bajo tierra con tapones para los oídos, entonces vete a divertirte a Guam. Esto no te sienta bien, detective.
-¡Maldita sea! ¿Eres una Hishigami más parecida a Mai que a Enbi?
-Ah, ¿conoces a nuestra clase? Y no te infunde miedo. Esa ‘esperanza’ me resulta muy interesante.
La policía y las Fuerzas de Autodefensa de Japón apuntaron sus armas en mi dirección.
Hishigami Ama sonrió mientras me usaba como escudo y me presionaba el arma contra la espalda.
-¡Basta! Me tienen completamente rodeada, así que disparar solo provocará fuego amigo. Pertenecen a organizaciones diferentes, pero ambos trabajan por la paz de este país, ¿verdad? ¡Ese final triste no les conviene!
-¡Gh! ¡Es tu culpa que esto esté pasando así!
-Cállate, detective. Para que lo sepas, esto es para ayudarlos a todos.
-Tienen hasta la cuenta de diez. -Dijo el oficial de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.
-Parecen estar listos para hacerlo. ¿¡Y qué!? ¿De verdad creen que dejaría ir a mi rehén en una situación tan delicada?
-Es un servidor público. Es su deber sacrificarse por la estabilidad social.
¿¡Ehhh!?
-¿¡Todos ustedes tienen problemas!? ¡Todos destacan tanto que el embajador VIP está pasando desapercibido!
-Sé a lo qué te refieres. Y no tengo tiempo para seguirles el juego. -Me susurró Hishigami Ama. -Mis verdaderos perseguidores llegarán pronto.
Sucedió un instante después.
“Eso” llegó.
Parte 2
Fue como el impacto de un meteorito.
Con un estruendo, un coche patrulla cercano quedó aplastado antes de estallar violentamente. Lo mismo le ocurrió poco después a un camión de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. La oficial de las Fuerzas de Autodefensa intentó retirarse rápidamente, pero la explosión la dejó inconsciente.
¿Pero qué demonios estaba pasando?
Miré al cielo mientras Hishigami Ama me retorcía el brazo y algo tapaba el sol.
Había algunos objetos en el cielo azul.
Eran…
-¿Qué? ¿Escombros?
-¿No lo sabías? Un tornado puede lanzar materiales de construcción de varios metros de longitud directamente al aire. Y, por supuesto, todo lo que sube tiene que bajar. Con la gran ayuda de la aceleración gravitatoria, incluso una simple bola de metal de cincuenta gramos puede resultar mortal. Así que agáchate.
Se escucharon cada vez más estruendos pesados.
Cada vez, sentía un vuelco en el corazón.
Podía ver algo parecido a una columna gris y fangosa moviéndose entre los edificios, allá a lo lejos en el cielo. ¿No me digas que eso es un tornado?
-Probablemente utilizaron la leyenda del abanico del Tengu para crear un tornado artificial. Supongo que esto fue obra de Shitsu. Dice quien destruye la educación, pero utiliza la leyenda de Ushiwakamaru.
Todo era demasiado frágil.
Tanto la policía como las Fuerzas de Autodefensa habían estado usando los vehículos como escudos. Así que, ahora que esos escudos estaban siendo aplastados uno tras otro, no había nada que pudieran hacer. Incapaces de mantener ningún tipo de mando, solo les quedaba dispersarse en todas direcciones.
-Siempre le digo que no haga eso, ya que no es muy preciso... Y ahora, detective, ¿qué vas a hacer?
-¿Qué…?
-Hay otras mujeres Hishigami tras de mí. Tus pobres compañeros correrán peligro si no me marcho de aquí. No quieres dejarme ir, pero eso significa que tendrás que venir conmigo.
-...
-Y lo que es más importante: ¿tu trabajo aquí no consistía en proteger a ese embajador de no sé dónde? Por tu comportamiento, veo que no perteneces a la división de escoltas, pero eso no significa que quieras abandonar tu deber, ¿verdad?
Maldita sea.
No tenía otra opción. Sotobori seguía aturdido, no tenía ni idea de dónde había acabado el embajador y ella me tenía inmovilizado con una llave de brazo.
-Está bien. Hagamos eso.
-Te felicito por tu rápida decisión, detective Uchimaku. Pero debes prestar más atención.
-¡Ah! ¡Esa es mi placa de policía!
La bruja blanca soltó mi brazo y me lanzó la placa y el arma.
Me quedé atónito. Había asumido que ella se quedaría con el arma.
-¿Estás segura?
-No puedes matarme con eso. Tampoco puedes usarlo para matar a las otras mujeres Hishigami.
La cabeza blanca de Ama se movió negativamente.
Un instante después, escuché una explosión tremenda y apareció un agujero del tamaño de un puño en la puerta de la patrulla.
-¿¡Qué... es eso ahora!? ¿¡Disparos de francotirador!? ¿¡Son de las Fuerzas de autodefensa!?
-¿El sonido no te dio una pista? No usarían una antigüedad como el modelo de 1941. Una de las otras ya está aquí. Y lo que es más importante: tienes que correr. Sígueme. A menos que planees enfrentarte a un fusil antitanque con ese revólver.
Todo se estaba volviendo un caos.
El tornado todavía seguía en marcha y ahora un enorme francotirador nos disparaba. Nos perseguían dos asesinas diferentes.
Solo podía correr en medio del caos, asegurándome de no perder de vista la espalda de Hishigami Ama. Ella llevaba bolas de hierro colgadas de los tobillos, pero aun así no lograba alcanzarla. Mis piernas casi se paralizaban ante los ocasionales sonidos de destrucción que nos perseguían, pero detenerme no iba a mejorar la situación. Un coche de policía no detendría una bala como esa, simplemente se abriría un agujero tanto en el vehículo como en mí.
-¡Ja, ja! ¿Puedes creerlo, detective Uchimaku? ¡Nos están disparando con un rifle gigantesco que perforaba tanques hace setenta años! ¿No sientes el peso de la historia?
-¡Cállate, fenómeno! ¿¡Qué demonios es eso!?
-Yuu, la quien destruye sistemas. Como ves, es una combatiente de gran fuerza física obsesionada con armas soviéticas antiguas y extrañas. Shitsu causa daños generales y Yuu nos remata. Esa es su descarada idea de trabajo en equipo.
Puede que el humo oscuro de los vehículos en llamas jugara a nuestro favor.
Dejamos atrás los vehículos destrozados y llegamos a un coche de policía que, milagrosamente, aún funcionaba.
Agarré la puerta del conductor, pero solo sentí una resistencia sólida. Maldita sea. ¡Se habían molestado en cerrarla con llave!
Golpeé la ventanilla con el codo, pero ni siquiera se agrietó.
-¿Es antibalas? Malditas especificaciones del desfile. ¡¡Me duele el codo!!
-No tenemos tiempo que perder. Yuu nos disparará. Así que, discúlpame un momento.
Ella había dicho que debía prestar más atención.
Aun así, no pude evitar quedarme atónito cuando me quitó la corbata con gran destreza.
Lo que sucedió después fue aún más sorprendente.
La usó para atacar.
Ama blandió la corbata y la clavó en la rendija junto a la puerta del coche. Luego tiró de ella hacia abajo con fuerza y oí cómo se rompía el mecanismo interno.
¿Me estás tomando el pelo?
¿La destrozó… como si fuera un hacha?
Entonces, la bruja blanca abrió la puerta de un tirón.
-Puedes quedarte con esto. ¿Por qué me miras así? Basta un solo pelo para matar a un tigre, ¿no? Y una corbata es mucho más eficaz que un pelo.
-No, espera. ¿Qué especialización tienes…?
-Podemos hablar de eso luego. ¿O prefieres que te mate ese modelo 1941? ¡Vamos, sube, sube!
Antes de que pudiera decir nada más, me empujó de una patada hacia el asiento del conductor. Luego subió ella.
Y se sentó justo en mi regazo.
-¿Me estás tomando el pelo?
-No tengo tiempo para rodear el coche hasta el asiento del copiloto. Tenemos que irnos así.
-¡Las normas de tráfico!
-No recuerdo ninguna ley que prohíba conducir sentada en el regazo de un hombre.
Ya ni siquiera me importa...
Justo cuando ya casi me daba igual lo que pasara, Ama destrozó el contacto de arranque bajo el volante con la mano desnuda.
-Esto va a ser divertido. Siempre he querido agarrar un volante.
-¡Ahora sí me importa! ¿Quieres decir que ni siquiera tienes licencia?
Pero si nos quedábamos allí demasiado tiempo, acabaríamos alcanzados por el 1941 de esa tal Hishigami Yuu.
Y así fue como terminamos conduciendo conmigo siendo usado como asiento elevado.
…Conducir así por la vía pública debe de ser una señal de alerta para mi carrera como detective.
-Muy bien, déjame presentarme, Favorito-kun. Soy Ama, Hishigami Ama. Tengo 18 años, soy mujer y no tengo historial académico. Nunca he ido a la escuela. Sí, eso va en contra de mi deber como ciudadana. La gente me llama “Ama, la quien destruye la esperanza”. Ya seas un individuo o un grupo, adelante. Encantada de conocerte.
-No paras de cambiar la forma en que me llamas, pero soy Uchimaku Hayabusa. ¡Y esa presentación no explica nada! ¿Qué está pasando?
Parte 3 (tercera persona)
En la azotea de un edificio cercano a las instalaciones del Ministerio de Defensa en Ichigaya, una mujer vestida con un top de bikini y pantalones ajustados yacía boca abajo sobre el grueso abrigo militar extendido bajo ella. Su tono denotaba exasperación mientras hablaba por el móvil.
Era Hishigami Yuu.
-Vaya, vaya. Esto podría ser grave. El objetivo está activo. Repito: el objetivo está activo.
No estaba tomando el sol fuera de temporada.
Sostenía con calma un 1941, un fusil antitanque de unos dos metros de longitud.
Recibió respuesta de la voz inocente de una niña de diez años.
-[¿De verdad intentabas darle?]
-Claro que sí. ¿Por qué iba a contenerme? Pero estamos hablando de Ama. ¡Es difícil apuntarle con la forma que tiene de tambalearse al moverse!
-[¿Y qué hay del Nopperabou que forma parte de la unidad de francotiradores? Si usas su poder para hechizar a tu oponente, ¿no podrías dejar a cualquiera completamente inmóvil durante dos segundos?]
-No, no. ¿Acaso no acabo de decir que se trata de Ama? Lo usaría en mi contra.
-[Mmm. Entonces deberías haberle disparado en la pierna a ese detective; así ella habría tenido que cargar con él.]
-Si hiciera eso con esta 1941, hubiera explotado como un globo de agua roja. Y además…
-[¿Qué?]
-...En realidad no me gusta dispararles a tipos tan apasionados.
Escuchó una risita al otro lado de la línea.
La hermosa mujer que vestía un top de bikini se puso en pie rápidamente.
-¡O-oye! ¡Me refiero a esa interferencia amable!
-[Está bien. Pero no podemos dejar que Ama-chan escape. Tienes que continuar la persecución, Yuu-chan.]
-Vale, pero no puedo perseguir a alguien en coche. Ir de edificio en edificio como atajo es un modo limitado de moverse.
-[No te preocupes por eso. Algunas de las demás se están moviendo para mantenerlos en su sitio. Como Rou-chan, Arawa-chan y Raku-chan…]
-Eso es jugar sucio.
-[Y como no quiero que nadie me acuse de hablar por hablar, yo también me voy.]
-¿¡Vweh!?
-[¿Qué?]
-B-bueno… Ja, ja, ja. ¿De verdad merece la pena que vayas ahí fuera? ¡Tengo que darlo todo!
-[Me voy porque me preocupa que el resto no sea suficiente. Nos vemos allí. Vee.]
-¡Ah, espera!… Colgó.
Con ese comentario de sorpresa, la hermosa mujer se rascó la cabeza.
Cogió el abrigo militar sobre el que había estado tumbada y se lo echó sobre los hombros.
-¿“Yume, la quien destruye la ética”, va a aparecer de verdad? ¿Será este el fin de Tokio?
Parte 4
Usé el coche patrulla que quedaba para alejar a Hishigami Ama del lugar del caos y así proteger al embajador y a mis colegas, pero pronto surgió otro problema.
-¿¡Qué!?
Frenaba en seco.
La siguiente intersección estaba llena de gente. Era como conducir sin querer hacia un cruce peatonal, pero el semáforo estaba en verde. Mientras miraba con confusión a las cien o doscientas personas apiñadas en la intersección, la “respuesta” se estrelló contra el parabrisas.
No era que el alboroto del que salíamos hubiera provocado pánico.
Eran monedas de oro brillante… ¿monedas?
Nunca había visto monedas de ese color ni de ese tamaño.
-Son medallas de oro olímpicas. Cada una vale un poco menos de diez mil yenes. Creo que valen más de lo que deberían por su contenido de oro.
Ama analizó la lluvia dorada y dio la espeluznante respuesta desde mi regazo.
Cuando volví a mirar, las vi caer como una lluvia ligera. Un solo rayo podría ser mortal si cayera desde la azotea de un edificio, pero todos extendían los brazos para atraparlas. Los transeúntes se peleaban por las medallas de oro esparcidas por el suelo.
Y Hishigami Ama seguía moviendo los labios mientras estaba sentada en mi regazo.
-Eso significa que esta debe ser ‘Rou la Destructora de Finanzas’. Usar un simple millón de yenes para obstruir una de las arterias de Tokio y causar más de cinco mil millones de yenes en pérdidas económicas es precisamente su forma de actuar… Y apuesto a que estas son las ‘monedas hoja’ que tanto les gustan a Tanuki y a los Zorros. Verdaderamente horrible.
-Un momento. No me digas que las otras carreteras también estarán bloqueadas…
-No veo por qué no lo estarían. Es hora de salir de aquí. Si nos quedamos, Yuu, obsesionada con el armamento soviético, volverá a dispararnos. Por suerte, hay una multitud entre la que podemos escabullirnos.
No intenté discutir.
Abrimos la puerta del conductor, que nunca habíamos cerrado del todo, y salimos apresuradamente. Nos abrimos paso entre la multitud y los coches mientras caminábamos.
-¿Qué hacemos ahora? Si los coches están descartados, ¿entonces el tren? ¿¡Dónde está el andén!?
-Espera. La zona de los andenes es bastante ruidosa.
-¿¡Y ahora qué!? ¿¡También hay problemas allí!?
-Suena a Raku, esa fanática del dopaje. “Raku, la quien destruye la salud”. No quiero ni acercarme por allí. Suele perder un poco la cabeza con las camelias, flor que simboliza tanto la longevidad como la muerte inminente. Quién sabe qué podría provocar con solo colocar una única flor cargada de significado en el andén.
La voz irritada de Ama no se detuvo ahí.
-Por cierto, Raku se especializa en disfraces y tácticas de distracción, así que ten cuidado. ...Al fin y al cabo, es una persona sedentaria que nunca hace ejercicio, y aun así tiene menos de un 3 % de grasa corporal. Con solo añadir rellenos en su ropa, puede adoptar cualquier tipo de cuerpo que desee.
-¿¡E-entonces qué pasa con el metro!?
Cambié rápidamente de dirección hacia la escalera que bajaba desde la acera.
Pero, un instante después, perdí toda noción del tiempo.
Algo nos aguardaba al pie de aquellas escaleras.
Sentí como si me fueran a arrancar el alma.
Según un artículo científico más o menos serio, los seres humanos no logran relajarse cuando se enfrentan a cosas de una escala desconocida. Por ejemplo, puede que alguien desee un postre tan enorme que sea imposible acabárselo, o ver un vídeo de modelos en bañador en una pantalla de cine en casa gigantesca; sin embargo, si se topan realmente con esas cosas, su mente es incapaz de asimilarlo y sienten miedo.
Era como enfrentarse a un enjambre gigantesco de insectos retorciéndose o estar ante una boca enorme y babeante.
Un aroma dulzón emanaba de aquella gigantesca boca bestial que era la entrada del metro. Pero la cantidad y la densidad eran simplemente excesivas.
¿Es... demasiado...?
-¡¡Oooeeeeeeeeaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!
No pude soportarlo.
Bajé la cabeza, me incliné y terminé vomitando en la acera.
-Hm, hm, hm. Hm, hm, hm. Hm, hm, hm, hm, hm☆
Escuché la voz de una chica inocente.
Pero tenía la vista nublada por las lágrimas y no podía ver nada.
¿Quién era?
¿Quién estaba allí?
-“Yume, la quien destruye la ética”. Probablemente haya utilizado un Gaki o un Hidarugami[1] para crear un espacio de deseo tan denso que está a punto de estallar como una nube de polvo combustible. Basta con que caiga una sola miga de pan para que la gente empiece a pelearse por ella. Cuando un Gaki intenta comer algo, el alimento se consume ante sus ojos, y aun así siguen buscando más comida. Eso significa que probablemente se basa en la luz, tal vez la de las pantallas de los teléfonos inteligentes y móviles de las víctimas... Esta vez, el intenso deseo que ha creado es, seguramente, el hambre. En cualquier caso, sus teléfonos parpadean de una forma que induce ese deseo. Y juega muy sucio, ya que ella es la única que permanece ilesa en medio de ese escenario infernal.
Ama me frotaba la espalda mientras explicaba la situación.
Incluso aquella bruja blanca calificaba aquello cono “jugar sucio”.
-El metro tampoco es una opción. Vamos, levántate. Si no lo haces, Yume te devorará.
-Espera un segundo... Ugh. No podemos simplemente abandonar a esa gente ahí abajo, en el metro…
-Por lo general, Yume no mata. Al fin y al cabo, la muerte los liberaría de sus deseos. Aunque si les espera el cielo o el infierno en el más allá depende de sus propios valores. Claro que algunos, llevados por la situación extrema, probablemente decidan alegremente satisfacer todos sus deseos.
Prácticamente tuvo que arrastrarme mientras volvíamos a correr.
¿Cuántas más mujeres Hishigami habría por los alrededores?
Sacudí la cabeza, confuso, y pregunté mientras recuperaba el aliento:
-¿De verdad podemos... escapar?
-Solo se me ocurre una forma.
-¿?
-Caminando. -Respondió con calma Hishigami Ama. -Suena sorprendente, pero es verdad. Hoy en día, Tokio está repleto de cámaras de seguridad; al parecer, pueden rastrear a un objetivo basándose en su forma de caminar y en la paleta de colores de su rostro, incluso sin captar una imagen frontal nítida. Sin embargo, eso significa que es posible engañarlas si sabes qué factores son los decisivos. Además, Rou y Raku han provocado una avalancha de gente común para bloquear el paso de los vehículos y apoyar al francotirador. Así que solo tenemos que vigilar nuestra forma de caminar, mantener la cabeza baja para proyectar sombra sobre el rostro e intentar no llamar la atención. Basta con mezclarse con la multitud que huye y podremos escapar de este infierno.
Parte 5
No tenía ni idea de si habíamos logrado escapar a salvo o si nuestras perseguidoras simplemente nos dejaban marchar por el momento, pero Hishigami Ama repasó una especie de lista de comprobación y luego suspiró aliviada.
-Parece que lo hemos conseguido.
-…Ah, ¿sí?
-Eso significa que su siguiente paso será registrar cualquier lugar donde yo pudiera intentar esconderme.
-¿Dónde está tu hogar?
-No tengo uno. Y aunque lo tuviera, no podríamos ir allí. También estarán vigilando tu casa, Favorito-kun.
-¿Entonces qué tal un hotel o una posada?
-Nos encontrarían si revisaran el registro de huéspedes o las cámaras de seguridad. “Arawa, la quien destruye el nacimiento”, es una experta en ciberguerra; ese monstruo puede infiltrarse en las líneas de producción de la industria de defensa y crear intencionadamente innumerables productos defectuosos. Localizar a una persona concreta sería pan comido para ella.
-La industria de defensa... espera un segundo.
-Hablo en serio. Ella infunde el poder de un Youkai llamado Nurikabe en el servidor que utiliza, así que podrías decir que es una experta en detener el flujo de información. En lugar de infiltrarse ella misma en el servidor objetivo, corta la seguridad y el cortafuegos para bloquear y neutralizar el sistema. Solo los sistemas de defensa más insólitos pueden siquiera empezar a defenderse de ello. Y las oficinas gubernamentales siempre van varios pasos por detrás en tecnología, así que no tienen ninguna oportunidad.
-¿Entonces qué hacemos? Los cibercafés y sitios similares tienen cámaras, y llamarías demasiado la atención si intentaras vivir en una caja de cartón bajo un puente.
No iba a decir que no hubiera mujeres jóvenes viviendo en la calle, pero era cierto que representaban un porcentaje abrumadoramente pequeño de las personas sin hogar.
-Tengo una idea. Hay un lugar que permite usar nombres falsos en el registro, evita el uso de cámaras de seguridad debido a la naturaleza del negocio e incluso tiene un precio razonable.
-¿Cuál es? ¿Dónde está ese lugar tan conveniente?
Yo dudaba de que existiera tal sitio, pero Hishigami Ama respondió con una mirada traviesa.
-Están por todas partes, ¿no? Hablo de los hoteles del amor.
Parte 6
Era primera hora de la tarde.
Realmente no quería mencionar dónde estaba.
-…
-Vaya, la cama es bastante normal. Qué aburrido. Esperaba ver una de esas giratorias.
-………………………………………
-Pero la pared de la ducha es totalmente de cristal. Qué interesante. Se ve todo.
Mi boca formó un pequeño triángulo mientras observaba la espalda de la emocionada bruja blanca.
Era necesario para protegernos.
¡Pero aun así...!
Pensé en contactar a Enbi o a Mio Tsumada, de la Oficina 0-X, para avisarles que estaba bien y preguntar qué había pasado con Sotobori y los demás. Sobre todo, quería refuerzos... pero no podía. ¡¡Mi vida se acabaría si llamara a un grupo de chicas civiles de secundaria a un lugar como este!!
-Lo siento, pero déjame ducharme primero. Para ser sincera, sudé bastante huyendo de las Fuerzas de Autodefensa y me preocupa todo ese humo por el que tuve que pasar. Así que, ahora que tengo una ducha aquí mismo, simplemente no puedo contenerme. Quién lo diría: soy más femenina de lo que pensaba.
-¡Espera! ¿¡No acabas de decir que la pared es de cristal!?
-Puedes mirar o apartar la vista; tú decides. Yo ya no puedo esperar más.
Ella realmente empezó a quitarse su atuendo, parecido a un vestido, así que rápidamente me di la vuelta por completo.
Pero no escuché que la puerta se abriera y cerrara, ni tampoco el sonido del agua corriendo.
Entonces, me abrazó por la espalda.
Unos brazos delgados se enroscaron en mi cuello y sentí una sensación suave contra mi espalda, mientras su aliento en mi oreja me recorría la columna con un escalofrío.
-¡Espera! ¿Qué estás…?
-Eres muy descuidado al quitarle la vista de encima a una mujer Hishigami.
-…
Aunque probablemente estaba desnuda, Ama me mordisqueó suavemente el lóbulo de la oreja y continuó hablando.
-Por supuesto, mi opinión al respecto cambia totalmente dependiendo de si es un signo de descuido o de confianza, así que esperaré a juzgarlo más tarde. Buena suerte, joven; mi corazón está justo “aquí”.
Podía sentir su pulso mientras me susurraba; luego, aquel cuerpo cálido se separó de mi espalda. Esta vez sí abrió y cerró la puerta de cristal de la ducha. La pared debía de ser bastante fina, porque el sonido del agua no estaba amortiguado en absoluto.
¿Acaso todas las mujeres Hishigami eran exhibicionistas y tan abiertas respecto al sexo opuesto?
No.
Tal vez fuera que no sabían cómo mantener una relación normal y, por eso, querían forzar una conexión con las personas de las que no querían separarse. También había notado indicios de eso en Enbi de vez en cuando.
Energía desbordante.
Contacto físico innecesario.
Era como si la incapacidad de ver los vínculos invisibles las inquietara, llevándolas a buscar algo físico.
¿Cómo me veía Hishigami Ama? ¿En qué categoría pensaba clasificarme?
-Perdona la espera.
El agua dejó de correr y oí cómo se abrían y cerraban la puerta. Suponiendo que por fin podría relajarme, me di la vuelta y me encontré a Ama con el pelo mojado y envuelta solo en una toalla.
-¿¡Bfffffffffff!? ¿¡Qué haces!?
-Perdona, perdona. Se me olvidó que necesitaba ropa de cambio. Había una pequeña lavandería junto a las máquinas expendedoras de la entrada, ¿verdad? ¿Podrías pasarte por allí antes de ducharte? Siento mucho las molestias.
Parecía un error totalmente inocente.
No servía de nada lamentarse por lo ocurrido, y entendía perfectamente que no quisiera ponerse ropa sudada después de bañarse.
Pero por ahora, quería información.
Había muchas cosas que quería volver a preguntar.
-Tengo algunas preguntas.
-¿Qué? ¿Vas a atarme a una silla y fingir que me torturas? Creo que había una cuerda para eso en el armario. También había un traje de cuero con cinturones para ajustar la talla, si te gusta ese estilo western.
-…
-Vamos, no te quedes callado así. ¡Ya entiendo! Me lo tomaré en serio, ¡así que deja de sacar la cuerda!
Hishigami Ama suspiró y se dejó caer en la cama.
-¿Qué quieres saber?
-Todo. Desde el principio.
-Ufff.
La bruja blanca se rascó el pelo mojado.
-Puedes creerme o no, pero no empieces a expresar tu incredulidad después de todo lo que diga. Puedes hacer todas tus preguntas cuando termine. ¿De acuerdo?
-Siempre y cuando me cuentes qué está pasando.
-Entonces, permíteme empezar con las premisas básicas. Las Fuerzas de Autodefensa de Japón me estaban persiguiendo. Ni siquiera han recibido una solicitud para una operación de seguridad pública, así que lo están haciendo ilegalmente. Y no podía permitir que me capturaran. Por eso corrí en medio de ese desfile. Quería aprovechar la confusión.
-Pero esto se trata realmente de un enfrentamiento entre las mujeres Hishigami, ¿verdad? ¿O estás diciendo que están ayudando a las Fuerzas de Autodefensa?
-Todo esto comenzó en otro lugar. Hay otra razón por la que "nosotras" estamos intentando matarnos.
Cruzó las piernas mientras estaba sentada en la cama.
-Por cierto, ¿cuánto sabes sobre la familia Hishigami, Favorito-kun?
-Son el grupo empresarial más grande de Japón y uno de los más grandes del mundo. Pero también son la familia de Enbi.
Ama sonrió levemente.
Era la reacción de un adulto al que le preguntaban si Papá Noel existía de verdad.
-¿Qué sabes de los hombres y mujeres Hishigami?
-Solo he oído un poco por ahí. No conozco los detalles.
-¿Tengo que empezar desde ahí? ¡Qué fastidio! Me impresiona que te lleves tan bien con Enbi y Mai sabiendo tan poco. No, quizás se relajen más porque no sabes mucho.
La bruja blanca continuó mientras se abanicaba el pecho cubierto por la toalla.
-Los Hombres Hishigami representan la convergencia estática. En términos del mundo convencional, encajan a la perfección con la imagen de los antiguos conglomerados empresariales tipo zaibatsu, como el Grupo Hishigami. Siempre que algo se mantenga dentro de los límites de lo normal, lo corriente y lo razonable, ellos se alían con ello para expandir sus redes y crear una organización gigantesca. Desde nuestro punto de vista, son monstruos que han enloquecido por la idea de lo "normal".
-A las Mujeres Hishigami se las suele describir de una forma más peligrosa.
-Deberías saber por qué si has visto a Mai y a Enbi.
Ama rio y volvió a cruzar las piernas.
-Las Mujeres Hishigami representan la separación activa. En otras palabras, creamos grietas en esa organización gigantesca y conducimos el sistema, ya saturado, hacia su destrucción. Por eso, a ojos de quienes llevan una vida tranquila gracias a la protección de ese gigante, podemos parecer fácilmente el germen de una catástrofe.
-…
-Pero no somos ni buenas ni malas. En tiempos de caos, los Hombres Hishigami reúnen a la gente en un sistema gigantesco. En tiempos de decadencia, las Mujeres Hishigami destruyen el sistema podrido para renovar el ambiente. Así de simple. Por supuesto, a los Hombres Hishigami no les hace ninguna gracia. -Dijo Ama. -Los rasgos de las Mujeres Hishigami, como destruir la esperanza o arruinar las finanzas, cobran sentido en ese contexto. ¿Qué hace falta para desmantelar una organización gigantesca que abarca todos los sectores industriales y emplea a más de doscientas mil personas? Las Mujeres de esta época hemos olfateado nuestras propias respuestas y las hemos dominado. En otra época, por ejemplo, cuando el sistema de los Hombres estaba representado por los clanes samuráis del periodo de los Estados en Guerra, las Mujeres habríamos adoptado una forma distinta. Quizás habríamos destruido la herrería, la producción de sal o el sistema de impuestos anuales.
En resumen, eran expertas en hundir todo en el Grupo Hishigami, división por división.
¿Qué ocurriría si se enviara a alguien así a ocuparse de un incidente provocado por un individuo?
De ser cierto, eso explicaría por qué eran tan extraordinarias.
-¿Raku, la quien destruye la salud, y Arawa, la quien destruye el nacimiento?
-Esas causan daños bastante evidentes a una empresa, sobre todo cuando el "nacimiento" abarca la "producción". Casos como el de Yume, quien destruye la ética, y Shitsu, quien destruye la educación, son algo menos obvios, pero su impacto es enorme cuando se manifiesta en la superficie. Al fin y al cabo, afectan a la cualificación y a la moral de los trabajadores. Y el problema es mucho más profundo que la simple presencia de cuerpos extraños en la línea de producción.
-…
Yume.
Yume, la quien destruye la ética.
-¿Qué? ¿La idea de destruir la ética te hizo pensar en algo sucio?
-¡N-no! En realidad no…
-No es tan buena persona. Hará lo que sea para destruir la ética y la moral corporativas, pero puede ser muy ineficiente.
-Entiendo la idea detrás de las Mujeres Hishigami. Dejando de lado si es realmente posible, entiendo el concepto. Así que volvamos a mi primera pregunta. ¿Por qué huías de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en Ichigaya y por qué las otras Mujeres Hishigami te persiguen?
-Sí, supongo que con eso basta como explicación del escenario.
Ama jugueteó con su cabello mojado.
-En pocas palabras, los Hombres Hishigami y las Mujeres Hishigami están constantemente enfrentados. Y un grupo liderado por Hishigami Yume está a punto de lograr un gran avance.
-¿Un gran avance?
-Un método para derrocar a los Hombres Hishigami y así eliminar el antiguo grupo empresarial tipo zaibatsu que sustenta a este país. Se podría decir que llevará a la bancarrota a 150 millones de personas en un colapso económico mayor que el estallido de la burbuja.
Me quedé sin palabras.
La bruja de la toalla de baño soltó una risita al ver que mi boca se movía silenciosamente.
-Pero quiero protestar. Si llega esa nueva era, las Mujeres Hishigami lo destruirán todo, naturalmente. Para ventilarlo todo, ¿entiendes? Pero aún no es el momento. El Grupo Hishigami sigue siendo necesario. Forzar su destrucción sería como abrir la crisálida de una mariposa. Yume y las demás se están desviando del camino correcto de las Mujeres Hishigami.
-¿Qué tan segura estás? ¿De verdad tienen una forma de derribar al Grupo Hishigami?
-Todavía no. Pero la tendrán si no las detienen.
-¿Cómo? Admito que tienen un poder extraordinario, pero solo son individuos, ¿no? ¡No me imagino que haya una forma de derrotar a una corporación gigante que ha echado raíces por todo el mundo!
-Hm, para esto, debes pensar más en Hishigami como una familia. Debes simplificarlo, así que deja de lado la economía nacional y mundial por ahora. Si te concentras en el conflicto entre los Hombres Hishigami y las Mujeres Hishigami, es sencillo.
-¿?
Seguía con cara de desconcierto, así que Hishigami Ama suspiró.
-Escucha. Te lo voy a explicar. Las piezas del tablero solo vienen en dos colores: Hombres Hishigami y Mujeres Hishigami. Entonces, ¿qué tienes que modificar para destruir la base misma del juego?
-Solo dime la respuesta.
-Qué hombre tan impaciente… Es sencillo: solo mezcla las piezas de Hombres y Mujeres.
En ese preciso instante, alguien llamó suavemente a la puerta.
Me tensé y me concentré en la pistola que llevaba en el bolsillo, pero Hishigami Ama bajó de la cama con alegría.
-No te preocupes. Está de nuestra parte.
Abrió la puerta, aun vistiendo únicamente una toalla, y dejó ver a una mujer de cabello largo. Aquella mujer atractiva llevaba el tipo de atuendo tradicional que usaban las estudiantes y graduadas universitarias durante la era Meiji, un hakama. Noté cierto parecido con Mai y Enbi, aunque ella tenía un aire mucho más dulce.
Llevaba una caja grande envuelta elegantemente en tela; supuse que se trataba de una gran fiambrera.
Me pregunté si sería un almuerzo tardío, pero la pantalla digital del equipo de música junto a la cama indicaba que ya había caído la tarde y casi era de noche. Sin ventanas era difícil saberlo, pero al parecer habíamos estado hablando durante bastante tiempo.
-Vaya, ¿por qué no llevas ropa? ¡Ay, Dios mío! ¿¡Y tienes a un caballero contigo!? ¡Entonces esa toalla es totalmente inapropiada!
Ama presentó a la amable mujer, quien se cubría la boca con la mano en señal de sorpresa.
-Es una mujer Hishigami, igual que yo. Es Kuji, la quien destruye la confianza.
-Y-ya veo.
-Antes era un hombre Hishigami, pero se sometió a un cambio de sexo y se unió a nuestras filas a la fuerza.
-¿¡Bfffffff!?
Escupí lo que tenía en la boca y a Ama pareció divertirle mi reacción.
-¿Conoces a los Youkai conocidos como sirenas? La forma en que se les representa en las leyendas japonesas cambió bastante con el paso del tiempo. Al principio se parecían mucho a una salamandra gigante, pero con el tiempo pasaron a ser peces con cabeza humana. Y hacia el final del periodo Edo, adoptaron la imagen familiar de una chica hermosa con cola de pez en la parte inferior del cuerpo. Ella incorporó ese cambio en su cirugía. Claro que, si se puede transformar una salamandra gigante en una chica hermosa, se puede hacer casi cualquier cosa... Y, como originalmente era una salamandra gigante, debió haber cambios menos evidentes en la parte inferior del cuerpo, además de los obvios en la parte superior.
Mientras tanto, Hishigami Kuji empezó a sonrojarse.
-¡No puedo creerlo, no puedo creerlo! ¿Por qué me has dejado en evidencia así delante de un caballero que no está preparado para aceptarlo con naturalidad? ¡¿Y encima hablando de la parte inferior de mi cuerpo?! ¡¡No puedo creerlo, no puedo creerlo, no puedo creerlo!!
Parecía que estaba golpeando a su hermana de forma cómica con los puños cerrados, pero yo podía oír sonidos sordos de aplastamiento y rotura provenientes de Ama. ¿Escondía algo en las mangas de aquel atuendo japonés? ¿Era como golpear a alguien con una bolsa llena de botellas y latas? ¿O como una maza con cadena?
-Uf. ¿Puedes perdonarme ya, Kuji? En realidad no he alterado mi cuerpo como Mai, así que moriré como alguien normal si sigues golpeándome así… Aunque morir a manos de un aliado sí que parece una forma de morir propia de una mujer Hishigami.
-¡Ah! Lo siento muchísimo. ¿Cómo pude comportarme de forma tan inapropiada delante de un caballero?
Alguien casi muere en su pequeña y desobediente actuación, pero parecía haberse recuperado.
-¿Qué ibas a decir antes? Era algo sobre confundir a los hombres Hishigami con las mujeres Hishigami. ¿Qué tiene que ver eso con el plan de Hishigami Yume?
-Aquí tenemos la prueba viviente de que puedes pasar de ser hombre a mujer.
-Oh, en serio.
Kuji, vestida con un hakama, infló las mejillas y Ama extendió las manos para detenerla. Parecía bastante desesperada por detenerla.
-¿Entonces no podría ser al revés? Es decir, transformarse de una mujer Hishigami en un hombre Hishigami.
-…
-Si eso funcionara, podrían entrar libremente en el Grupo Hishigami y contaminarlo desde dentro. Y si incluso lograran obtener la capacidad de formar grupos estáticos, darían origen a un tipo de Hishigami sin precedentes. Tampoco sería una mutación de una sola generación. Podrían crear eternamente más de sí mismos para aumentar de forma constante el número de mujeres Hishigami. Esta amenaza va más allá de "Ama quien destruye la esperanza" o "Yume quien destruye la ética". En el peor de los casos, podría crear a la peor mujer Hishigami posible, que superaría incluso a Enbi u Ou. De hecho, podría no limitarse a un solo individuo.
No sonaba real.
No tenía fundamento.
¿Pero y si fuera posible?
¿Qué pasaría con Tokio si cien o mil versiones de Hishigami Ama o Hishigami Yume atacaran en grupo?
Si se infiltraran en una corporación de 200 mil empleados y comenzaran a sabotearla, ¿tendría alguna posibilidad de recuperarse?
-Tenemos que detener al grupo de Yume cueste lo que cueste. -Concluyó Hishigami Ama. -Y eso significa proteger a Kuji, quien serviría como su espécimen. Soy la única que sabía dónde estaba, pero el insensato Ministerio de Defensa se lanzó al ataque. No podía permitir que todo se desmoronara por un error tan simple. …Ahora, vayamos al verdadero problema. Las Fuerzas de Autodefensa de Japón son demasiado obstinadas para ser útiles. Y por lo que veo, la policía no puede contener a las demás mujeres Hishigami. ¿Qué nos queda? ¿Una base estadounidense o un submarino? Pero la CIA me asusta por otro motivo. Entonces, ¿dónde se supone que debemos fijar nuestro objetivo?
Parte 7 (tercera persona)
El ataque había fracasado.
El sol se estaba poniendo y la noche había caído. Tras perder el rastro de su objetivo, desistieron de seguirla directamente y pasaron a la siguiente fase.
-Qué fastidio. ¿Seis Mujeres Hishigami la perseguían y aun así fracasamos? ¿Qué clase de monstruo es Ama?
La queja provenía de Yuu, una mujer hermosa que vestía un top de bikini, pantalones ajustados y un abrigo militar. Aunque estaba en público, no intentaba ocultar su enorme fusil antitanque, conocido como 1941. Al mostrarlo tan abiertamente, los transeúntes se convencían de que debía de ser un juguete o un accesorio para el rodaje de una película. Había vivido así hasta el momento, valiéndose de esa lógica absurda.
Hishigami Raku, una mujer de cabello corto y piel pálida como la de una enferma, intervino:
-¿E-estás segura de que... no fue un caso de... demasiados cocineros… arruinando la sopa?
-¿Ah, sí? Tiene gracia que digas eso, viniendo de una de las que me hizo tropezar. Se suponía que ustedes debían detenerla mientras yo le disparaba. ¿Y quién fue la que dejó que el objetivo escapara de la zona de caza?
Hishigami Rou, una mujer hermosa vestida de negro, suspiró con exasperación.
-Las tácticas de rastreo y distracción tienen un alcance y una concentración limitadas. Un cazador y un equipo que no logran realizar el disparo perfecto suponen una limitación para la cacería, ¿no crees?
-Vaya, vaya. ¿Quieres arreglar esto en un callejón o algo así?
Las Mujeres Hishigami empezaron a chocar enseguida; así era su naturaleza. Las Mujeres Hishigami encarnaban la separación activa, por lo que no estaban hechas para trabajar en grupo.
Solo había una cosa que las mantenía unidas, aunque fuera por los pelos:
-¡Ey hey!
-¿¡Goh!? ¡Ay!
-Vamos, llevémonos bien, todas☆ Hagámonos una foto juntas para celebrar que nos hemos reconciliado. Tengo un palo selfi, así que acérquense.
-Ningún palo selfi pesa tanto. Eso tiene que ser una porra especial de la policía... ¿¡ayyy!?
La inocente niña, de unos diez años, se impuso a las mujeres adultas y las obligó a entrar en el encuadre.
Era Hishigami Yume. Ella era Yume, la quien destruye la ética.
En pocas palabras, se valía de conversaciones, del ambiente y de sucesos imprevistos para socavar la noción de “moral” de que las mujeres Hishigami no eran aptas para trabajar en equipo; una idea que, a duras penas, las mantenía unidas en una red precaria y permitía cierta cooperación temporal.
-¡Sonrían! ¡Vee, vee!
-Cada vez que te pones frente a la cámara, tienes que mirar hacia arriba y chuparte el dedo o hacer el signo de la victoria... Es algo penoso.
Siguieron armando alboroto mientras regresaban a su base.
Tenían varios escondites de reserva, pero esta vez utilizaron una iglesia situada dentro de un rascacielos.
Allí encontraron a una chica vestida con un hábito de monja, pero con una abertura en la tela que dejaba al descubierto su ombligo.
Era Hishigami Taga.
Era Taga, quien destruye la Fe.
-Bienvenida de nuevo.
-Por ese olor tan raro, supongo que será mejor no mirar qué hay al fondo.
Yuu sonaba irritada mientras apoyaba su fusil antitanque en el hombro; la monja soltó una risita sumamente provocadora.
-No hay necesidad de ponerse nerviosa. Puede que un hombre mayor y de carácter firme haya estado tumbado boca arriba todo el día balbuceando como un bebé, pero no ha sufrido ningún daño. Siéntete libre de echar un vistazo si quieres ver un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando alguien que vive en celibato finalmente se libera de sus ataduras.
-Sí, bueno, prefiero no hacerlo.
Yuu seguía sonando molesta y agarró a Yume por el cuello de la ropa cuando la pequeña inclinó la cabeza con curiosidad.
-Vaya, qué pena. Ñam, ñam.
La monja sostenía con indiferencia un recipiente parecido a un cubo entre ambas manos (y su pecho).
Aquello captó de inmediato la atención de Yume, que tenía edad de primaria.
-Por cierto, ¿qué estás comiendo? ¡Ah, son palomitas!
-Je, je, je. Son los aperitivos que preparó Arawa-san y nos dejó aquí. ¿Quieren probarlos?
Pero Yuu y Rou parecían reticentes.
-Están hechas con esos productos modificados genéticamente, ¿verdad? Prefiero los ingredientes naturales.
-¿Y qué frutas y verduras habrá mezclado esta vez? La última vez fueron pepinos que crecían en racimos, como los plátanos.
Los adultos sentían rechazo, pero Yume empezó a atiborrarse con las palomitas que sostenía la monja.
-Je. Parecen unas fanáticas de ídolos obsesionadas con la virginidad. ¿Acaso están tan mal los implantes de pecho y la liposucción? ¡¡Buf, buf, quejosas!!
-Yume, vas a necesitar bastante reeducación más adelante. Y, tal y como estás de retorcida, tendremos que hacerlo al estilo de un campamento militar.
Yume se cubrió la cara y empezó a llorar de forma descaradamente falsa, pero los demás la ignoraron. Una chica que solía dar falsas alarmas tendía a generar un entorno indiferente a su alrededor.
La monja inclinó lentamente la cabeza.
-Y lo que es más importante: no veo a Ama-san contigo.
-Lo hemos arruinado. Arawa-chan está revisando la red de cámaras de seguridad, pero dice que probablemente no sirva de mucho.
-Me he esfrozado en esto, así que esperaba reabastecerme. He llamado a Shitsu; espero que no haya problema.
-¿¡Qué!? ¡Sabes de sobra que somos como el agua y el aceite!
Taga agitó las manos frenéticamente mientras vestía su hábito de monja modificado, pero ya era demasiado tarde.
La puerta de la iglesia se abrió y entró una profesora sexy con gafas. Su atuendo parecía un traje con falda ajustada a primera vista, pero en realidad era bastante inusual. Los guantes formaban parte de la chaqueta, que dejaba su escote bien a la vista, y lo que parecía una falda ajustada era en realidad la parte inferior de una camisola. Y, como toque final, llevaba medias de rejilla.
Estas fueron las primeras palabras que salieron de su boca:
-Monja de las relaciones sexuales ilícitas, sal un momento a la parte de atrás. Necesito enseñarte a comportarte como una dama, aunque tenga que metértelo a golpes en la cabeza.
-¡Nooooo, gracias! Este es mi territorio, ¡así que ahórrate ese numerito de importancia para cuando estés en tu maldita escuela!
La monja le sacó la lengua y Yume, mientras la calmaba, le hizo una pregunta:
-¿En qué escuela estás ahora? ¿En la de Daikanyama?
-Esa ya no existe.
-¿Entonces es la del barrio residencial de Aoyama Sur?
-Esa tampoco existe ya.
-¿Cuántas escuelas vas a destruir? Sinceramente…
Hishigami Taga sonaba exasperada, y la alta profesora se puso en cuclillas en el suelo.
Un aura oscura y pesada la rodeaba.
-Todos son niños tan buenos, y lo único que deseo es su éxito y su felicidad. Entonces, ¿por qué todo termina siempre en accidentes tan desafortunados…?
-¿Accidentes? Los armas, te atrincheras en la escuela y los llevas a un suicidio colectivo.
-Pero son todos tan adorables que no puedo evitar poner el corazón y el alma en sus clases especiales después de la escuela. Y las tonterías idealistas de los libros de texto me resultan tan desagradables como los aditivos alimentarios, así que solo quiero darles un adelanto del mundo real.
-Sí, pero de poco sirve cuando terminan renunciando al mundo y empuñando armas. -Dijo Rou mientras suspiraba, vestida de negro.
-En fin. -Hishigami Yume cambió de tema. -Shitsu-chan, ¿tienes lo que te pidieron traer?
Aún acurrucada en el suelo, la profesora señaló hacia la puerta con el pulgar. Todos miraron hacia afuera y vieron cajas llenando el maletero de un llamativo coche deportivo.
Yuu, amante de las armas, se humedeció los labios.
-Bien, bien. Ahora no tendré que preocuparme por la munición.
-Me sorprende que eso haya pasado los controles de seguridad. -Comentó Rou.
-Tu posición en la sociedad es importante. ¡Como la de un profesor o un funcionario! Yo puedo pasar por casi cualquier sitio sin problemas gracias a que llevo este hábito de monja.
-¡Je, je! ¡Yo también puedo hacer eso! ¡Vee, vee! -Exclamó Yume. -Aunque a veces policías, profesores y otros adultos me confunden con una niña perdida y se me acercan sin motivo.
-En fin. -Dijo Taga. -¿Qué vamos a hacer con Ama-san? Ya dijiste que es poco probable que Arawa-san, la experta en ciberguerra, la encuentre.
-Eso significa que tenemos que revisar los alojamientos con pocas o ninguna cámara. -Dijo Yume con despreocupación. -Tokio es un paraíso para los mirones, con un millón de cámaras de seguridad, así que las zonas sin vigilancia son raras. Eso significa que solo tenemos que revisar las zonas a poca distancia de Ichigaya. ¿Qué tal si empezamos con un radio de cinco kilómetros? Incluso Ama-chan no puede hacer mucho mientras arrastra a ese detective.
-Sí, lo más probable es que se esconda en uno de esos, pero ¿no hay un montón de esos… eh… hoteles del amor? -Yuu murmuró algo y se rascó la mejilla. -Y Ama seguro que usó un nombre falso, así que ¿por dónde empezamos a buscar?
Rou respondió con su vestido negro.
-Arawa podrá conseguir esas listas llenas de nombres falsos, ¿verdad?
-¿Y?
-Los hoteles del amor tienen horas punta y diferentes planes de alquiler. Por ejemplo, puedes descansar allí desde la tarde hasta la noche o pasar la noche hasta la mañana. Rou guiñó un ojo. -Pero no mucha gente llega al mediodía, elige un plan para pasar la noche enseguida y se esconde allí tanto tiempo. Eso nos ayudará a acotar las posibilidades, ¿no?
La situación se estaba complicando.
Con un gesto deliberadamente tierno, la pequeña Yume se llevó las manos a las mejillas y se removió inquieta mientras hablaba.
-¿Será mi primera vez en un hotel del amor? ¡Ay, qué emoción! ☆
Parte 8
Era tarde y estábamos echando una siesta para recuperar fuerzas.
No sé qué lo causó, pero Hishigami Ama y Hishigami Kuji se movieron y se incorporaron al mismo tiempo.
Yo estaba confundido en el sofá de dos plazas en el que, de alguna manera, había logrado acomodarme.
-¿Qué? ¿Qué pasa?
-¡¡Agáchate!!
Kuji, vestida con un hakama, saltó sobre mí como una bestia carnívora y me tiró al suelo junto con el sofá.
Un momento después, vi algo más allá del hombro de Kuji.
Había un agujero del tamaño de un puño en la pared del hotel.
Al principio, no tenía ni idea de lo que eso podía significar, pero poco a poco lo comprendí.
¿¡El rifle antitanque de Hishigami Yuu!?
¿¡Qué habría pasado si Kuji no me hubiera tirado!?
-Mgh, mgh.
-Nn... Sé que intentas agradecerme, pero por favor, deja de respirarme así en el pecho.
-¿¡Mghhh!?
Y aquello no terminó con un solo disparo.
Más y más agujeros aparecían a intervalos regulares a lo largo de la pared. Masas de plomo, más grandes que mi pulgar, surcaban la habitación. La cadencia de fuego no era tan alta como la de una ametralladora, pero la fuerza de cada disparo era tan extrema que mis piernas se quedaron paralizadas. No podía moverme con soltura. Llevaba mi pistola en el bolsillo, pero no serviría de más que como un amuleto protector. Lo único que podía hacer era arrastrarme y rezar para que aquella tormenta de destrucción pasara.
Pero aquello no era un desastre natural.
Era un acto deliberado, con un objetivo y una meta concretos.
Así que aquello no iba a terminar si me limitaba a rezar. Ama habló mientras permanecía también en el suelo.
-El propósito de la 1941 ha cambiado. Nos está reteniendo aquí mientras las otras Mujeres ocupan sus posiciones. ¡Quiero actuar antes de que nos den jaque mate!
-Entendido. Bajaremos a través del suelo.
Decidieron el curso de acción al instante, así que yo terminé limitándome a observar.
Un instante después, atravesamos el suelo de la habitación del hotel, tal como habían dicho.
No lograba ni imaginar qué habían hecho exactamente Ama y Kuji.
Por lo que pude ver, apenas habían apoyado los puños contra el suelo.
Sea como fuere, todos caímos hasta la planta inferior.
-¿Eh? ¿Ehh? ¿Qué? ¿Ehh? ¿¡Qué está pasando!?
Una pareja que estaba disfrutando de su intimidad entró en pánico sobre la cama, pero no teníamos tiempo para explicaciones.
Yuu seguía apuntándonos desde el piso de arriba.
Mientras tanto, Kuji derribó de una patada la puerta que daba al pasillo. Los tres nos dirigimos hacia la escalera de emergencia. Como de costumbre, Ama era más rápida que yo, a pesar de las bolas de hierro.
Oí el sonido de metal retorciéndose.
Una puerta de ascensor deformada salió despedida hacia el pasillo, bloqueándonos el paso. Y entonces, alguien salió lentamente. Tenía el pelo corto y vestía un kimono corto modificado.
-¿¡Arata, quien destruye la tradición!?
-Las normas del ayer no sirven para el mañana. ¡¡Y lo mismo puede decirse de vuestras vidas!!
Cuando la chica llamada Arata gritó, algo salió disparado de su manga. Un tubo metálico se desplegó como la varita de un mago y su extremo inferior estaba conectado a una pequeña bombona de gas.
-¡Váyanse al infierno, idiotas! ¡¡Mueran por el razonable precio de quince mil yenes por todas las partes!! ¡Ese es el valor ridículo que han logrado acumular a lo largo de toda su vida! ¡¡Jua, jua, jua, jua!!
Kuji, que vestía un hakama, echó un vistazo al misterioso tubo metálico que la chica sostenía como si fuera un bazuca y...
-¡Esto es malo!
Derribó una puerta cercana de una patada y los tres nos lanzamos al interior.
Pero un estruendo explosivo ensordecedor seguía golpeándonos. Esa masa de sonido estalló en mi cabeza y ni siquiera podía mantenerme en pie. Sentí unas ganas de vomitar iguales a las que sentiría si me golpearan la nuca con un bate. ¡Era una sensación muy peligrosa!
-¿¡_ _ _ _ _!?
Hishigami Ama gritó algo desde cerca y me agarró del brazo, pero no logré entender qué decía.
Sacudí la cabeza, que me daba vueltas, y pensé en el arma que había causado aquello.
¿Se trataba de un cañón de ondas de choque direccional?
El Departamento de Policía Metropolitana de Tokio había considerado adoptarlos como dispositivo de control no letal. Funcionaban mediante la explosión de una bombona de gas estándar, canalizando la onda a través de un tubo con estrías especiales para generar un rugido explosivo continuo. La masa sonora resultante podía neutralizar a un criminal violento a una distancia de hasta cincuenta metros.
Aquella chica vestía un kimono, pero utilizaba armas futuristas. ¡Hasta esa Zashiki Warashi aficionada a los videojuegos que coqueteaba con mi sobrino en la Villa Intelectual se habría quedado atónita al verlo!
-¿Un sonido__ __ __ __kai? ¿Lo está amplificando… con un Yamabiko[2]?
-Arata… es más que solo__ __ __ __ __ ¡Levántate!
Por fin recuperé el oído.
Kuji, que vestía un hakama, agitó suavemente la mano.
-¿Qué hacemos? Si Arata contacta con Yuu, el fusil antitanque empezará a apuntar a esta planta.
-Entonces solo nos queda escapar antes de que nos maten.
Una de ellas volvió a agarrarme de la mano.
Para colmo, Ama y Kuji corrieron directamente hacia la pared, justo por el lado de donde habían venido las balas anteriormente.
Su embestida atravesó el muro exterior y fui arrastrado con ellas, quisiera o no.
En otras palabras, los tres estábamos cayendo al vacío.
Vi un destello de luz en la noche y sentí un viento cortante pasar rozándome. Si hubiera tardado unos segundos más, habría perdido la cabeza o el corazón.
-¿¡Waaaah!?
Sentí el viento gélido de aquella noche de pleno invierno.
Estábamos a una altura de unos tres pisos.
Pasamos justo por encima de la acera y caímos sobre el contenedor largo y estrecho de un camión que circulaba por debajo. Sin la ayuda de Ama y Kuji, probablemente me habría roto al menos los tobillos.
-¡Ahh hah!
-Podemos estar tranquilos por ahora...
Bajo la luz de las farolas que dejábamos atrás, Kuji, vestida con su hakama, observó el paisaje a nuestras espaldas y confirmó que nos estábamos alejando del hotel del amor.
Ama se mostraba despreocupada.
Se sentó sobre el contenedor, se agarró el pecho de su atuendo, que parecía un vestido, y se abanicó con él, dejando que la brisa nocturna entrara bajo la ropa mientras hablaba.
-Por cierto, ¿conoces a alguien a quien podamos llamar para pedir refuerzos? Estaría bien alguien del nivel de Hishigami.
-No bromees. Gracias a ese maldito loco de Mishima, mi Oficina 0-X está compuesta únicamente por chicas civiles de secundaria. ¿¡Cómo iba a llevarlas a un campo de batalla como este!?
-¿Son ellas tu fuerza de combate?
-¿Y qué si lo son?
Nos miramos con hostilidad durante un momento, pero en esto no podía ceder.
Esas chicas eran mis aliadas, pero no mi fuerza de combate.
No quería definirlas de esa manera.
Mientras tanto, el camión seguía avanzando.
Parte 9
Algo no iba bien.
Empecé a pensarlo cuando el camión bajo nuestros pies abandonó la carretera principal y se dirigió hacia la entrada de la autopista.
-Oye, ¿vamos a hacer un viaje largo? Puede que el conductor esté escuchando música enka en la radio nocturna mientras se dirige tan al norte como Hokkaido o tan al sur como Okinawa.
-Buen punto. ¿Qué tal si saltamos cuando se detenga brevemente en el enlace...? ¿¡Kyaaa!?
Oí cómo se rompía la barrera automática del peaje. Kuji, vestida con su hakama, se encogió de miedo mientras el camión entraba en la autopista. De hecho, el motor rugía con más fuerza. La oscuridad de la noche se veía interrumpida cada vez más rápido por las farolas dispuestas a intervalos regulares.
Ama chasqueó la lengua mientras su cabello blanco ondeaba con el viento violento.
-Este camión trae problemas.
-¿En qué sentido?
-No pasó por aquí por casualidad justo en el momento oportuno. ¡Las Mujeres Hishigami calcularon el tiempo para atraparnos!
Probablemente circulaba a más de 120 km/h. Incluso la autopista resultaba peligrosa a esa velocidad. El camión se había convertido en una jaula en movimiento. Mientras mantuviera esa velocidad, no podíamos saltar para escapar.
-¿No importan los sistemas de registro de conducción ni los controles de velocidad? ¿Nunca han oído hablar de la prudencia?
-Quiero creer que Arawa está ayudando con sus habilidades de ciberguerra… Si realmente no están haciendo nada, los despellejaré y haré una alfombra con ellos.
Oí un crujido.
Provenía de la cabina del conductor. Como un monstruo de película de terror, alguien salió a gatas por la ventanilla hasta el techo, aferrándose a él con manos y pies.
-Yume...
-Ji, ji.
-¡¡Yume, la quien destruye la moral…!!
-Ji, ji, ji. Ji, ji, ji, ji. ¡¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!!
Era una niña de unos diez años. Si eso significaba que ella había estado conduciendo el camión todo este tiempo, implicaba que la conductora había soltado el volante para trepar al techo. Aquel riesgo extremo me hizo sentir desfallecer, pero no podía simplemente renunciar a la realidad.
Aquel monstruo nos había tomado como objetivo.
Lo que le ocurrió al camión no era más que el principio. El momento culminante de nuestras vidas estaba a punto de comenzar.
-Qué malas son, Ama-chan, Kuji-chan. ¿Por qué nos hacen pasar por tantas molestias?
Sacó un… ¿palo para selfis? No, era tan pesado que parecía más bien una porra policial especial.
Sus pequeñas manos acoplaron una masa de metal a la articulación del extremo.
Ahora parecía, más o menos, una maza de construcción.
-Pero eso ya se acabó. Al menos dejarán que me divierta como nunca antes de terminar, ¿verdad?
Hishigami Ama respondió llevándose la mano a la cabeza. Extrajo un único cabello largo y blanco.
Había dicho antes que un solo cabello bastaba para matar a un tigre.
-No dejaré que las cosas salgan como quieres. -Anunció. -Soy Ama, la quien destruye la esperanza. Cualquiera que crea estar a salvo en un santuario o zona segura está a mi alcance.
-Y otra cosa. -La pequeña miró de reojo a Kuji, que vestía un hakama. -Una cosa es Ama-chan, pero ¿por qué tú también, Kuji-chan?
La respuesta llegó acompañada de una sonrisa amable.
Y de una sacudida de sus mangas, pesadas de forma antinatural.
-Soy Kuji, la quien destruye la confianza.
-Ah, ya veo.
-Y, en realidad, no estamos en desventaja como tú crees. Yume, eres más apta para trabajar en grupo que en solitario. ¿Te estás burlando de nosotras al intentar enfrentarte a dos contra una?
-¿Quién dijo que estaba haciendo esto sola?
Por un instante, pensé que otras mujeres Hishigami se escondían en el contenedor del camión.
Pero me equivoqué.
La amenaza venía de fuera del remolque.
Tenía una forma parecida a una “V” o a un bumerán.
Era una aeronave militar diminuta y ligera, despojada de todos los sistemas de seguridad propios de las versiones tripuladas.
Abrí los ojos de par en par, atónito.
-¿Un dron? ¿De qué base aérea lo han sacado?
-Ji, ji, ji. Puedes agradecérselo a las habilidades de guerra cibernética de Arawa-chan. Según ella, el número de estas variantes militares ha aumentado desde que los drones de gestión de cultivos empezaron a abundar en las Villas Intelectuales.
No conocía los detalles, pero sin duda estaba cargado de misiles destinados a ataques terrestres.
Y no había solo uno.
Como no se trataba de un adversario humano, desenfundé mi pistola sin pensarlo, pero entonces me quedé paralizado.
Más de diez de esos vehículos aéreos no tripulados (UAV) se congregaron a mi alrededor desde distintas direcciones.
Si atacaban todos a la vez, no habría escapatoria.
Y no iban a dejar que las máquinas se encargaran de todo: ¡la fantasmal Mujer Hishigami, llamada Hishigami Yume, había anunciado que se abriría paso entre la lluvia de bombas para atacar!
-¿Me estás tomando el pelo...? ¡Tú también quedarás atrapada en la explosión!
Hablé aturdido, pero Yume solo soltó una risita, y señaló su propio pecho plano.
-Soy Yume, la quien destruye la ética. Mientras todos ustedes se sienten cómodamente protegidos por su mito de seguridad, en realidad están tooodos en mi terreno.
Maldita sea, ¿es del tipo que disfruta siendo atacada? ¡Ofrecerse alegremente como detonante de un riesgo moral no es normal!
-Eso no cambia lo que debemos hacer. -Hishigami Ama esbozó una leve sonrisa mientras sostenía su largo cabello. -Ya hemos llegado al jaque mate. No creas que puedes revertir eso ahora.
-Esa frase debería decirla yo. El giro de los acontecimientos más problemático para nosotros fue que las FAD(Fuerzas de Autodefensa) te capturaran y te retuvieran bajo Ichigaya. No olvides que estuviste jugando a nuestro favor desde el momento en que seguiste corriendo libremente por ahí fuera.
No hizo falta ninguna señal.
Eso también significaba que no había tiempo para detenerlos.
Hishigami Ama y Hishigami Kuji.
Hishigami Yume y los drones de Hishigami Arawa.
¡¡Ambos bandos iban a chocar con una fuerza abrumadora!!
Parte 10
En ese instante, mi mente se quedó en blanco y fui incapaz de realizar ningún cálculo lógico.
Simplemente, no me gustaba.
Era cierto que Hishigami Yume era la causa raíz de todo esto. No había lugar para considerar atenuantes en este caso. Ella silenciaría a Hishigami Ama, examinaría el cuerpo de Hishigami Kuji y se aprovecharía de la estructura de los Hombres y Mujeres Hishigami para derrocar al Grupo Hishigami y hundir a Japón en la deuda mediante un colapso económico. Teníamos que evitarlo a toda costa.
Pero no me gustaba la naturaleza de esta batalla.
Puede que Hishigami Yume creyera estar satisfecha mientras recorría su propio camino y vivía una vida feliz, sin nada de qué quejarse.
Pero sus ojos parecían navajas melladas y oxidadas.
Sentía, en cierto modo, que estaba viendo una imagen de en qué se habría convertido Enbi si hubiera crecido sin abrirse a nadie. No me gustó ver aquello.
No quería estar del lado de quienes le lanzaban piedras.
Así que...
Parte 11
-¿Qué...? ¿¡Ah!?
-¿¡Estás loco, Favorito-kun!? ¡¡Maldita sea!!
Los gritos me llegaron con cierto retraso.
Estaba desesperado. No podía permitir que Hishigami Yume viviera una vida en la que chocara con sus enemigos y en la que incluso sus propios aliados la consideraran prescindible.
No fue más que eso.
Así que intervine. Corrí hacia adelante y me lancé a abrazar la cintura delgada de Hishigami Yume.
Todo terminó inmediatamente después.
Los UAV dispararon una gran cantidad de misiles aire-tierra. Perdí el control de mi cuerpo y caí del contenedor del camión. Y Hishigami Yume, esa chica rota de unos diez años, seguía entre mis brazos.
Estábamos en un mundo de muerte, desplazándonos a 120 km/h.
¿Era este el final?
Había arriesgado mi vida desesperadamente, pero ¿iba a salirme el tiro por la culata?
-¡¡…!!
Hice todo lo posible por proteger el cuerpo de Yume y recé para servir de amortiguador. Probablemente acabaríamos destrozados en cuanto tocáramos tierra, pero no quería rendirme sin hacer nada.
Mi mente se quedó en blanco.
Mi cerebro estaba frito.
Mis recuerdos perdieron continuidad, la sensación de dolor desapareció y el tiempo se dilató infinitamente.
Y…
Y…
Y…
…
...
...
¿Cuánto tiempo estuve así?
Puede que hubiera gritado algo por el camino, porque sentía la garganta desgarrada.
Pero eso fue todo.
Ninguna parte de mi cuerpo parecía haberse roto. Mi carne no estaba hecha jirones, como si alguien hubiera pasado un rallador sobre ella. Simplemente estaba sentado en el arcén de la autopista con la niña pequeña en brazos.
Ella también estaba a salvo.
Me resultaba extraño sentir alivio por ese hecho, pero no quería pensar que estuviera mal.
El camión se había alejado.
¿Qué había pasado con la lluvia de misiles?
Estaba bastante seguro de que había habido una explosión, pero no veía restos y la autopista elevada estaba intacta. ¿Habían interceptado Ama y Kuji la veintena de misiles con algún tipo de proyectil? Ni siquiera el sistema de armas de proximidad de un crucero tenía tanta precisión.
Por último, me di cuenta de que no estaba sentado en el suelo, sino sobre un objeto con forma de V o de bumerán. Era una aeronave de forma extraña que ahora estaba rota e inservible.
-¿Un... dron? -Murmuré.
¿Había igualado nuestra velocidad relativa para darnos alcance? De ser así, ¿hasta qué punto eran sobrehumanas las habilidades de Hishigami Arawa?
¿Y significaba eso que no había logrado nada?
Arriesgar la vida me había salido el tiro por la culata, y alguien había tenido que enmendar mi error. ¿Qué hacía yo aquí?
Lo único bueno fue que Ama y Kuji lograron escapar de sus perseguidoras mientras el bando de Yume se centraba en mí.
¿Qué iba a ser de mí?
Ya no contaba con la protección de Hishigami Ama y Kuji, y ahora tenía a la malvada Yume entre mis brazos. Además, ella contaba con numerosos aliados. Había aprendido por las malas que mi insignificante revólver no bastaba contra alguien así. Era posible que todo hubiera terminado para mí.
Pero justo cuando pensaba eso, el viento pareció cambiar.
-Inquieta, inquieta…
-¿Mmm?
Yume Hishigami se comportaba de forma extraña entre mis brazos. Tenía el rostro sonrojado y me miraba con los ojos húmedos.
-Uuuhhhh, ummmh. Ah… él sabía que yo era su enemiga y que le faltaba poder, pero aun así se lanzó a salvarme sin importarle lo más mínimo su propia vida. Sí… y es precisamente esa falta de poder la que hace que su altruismo resulte tan hermoso. Y al ver ese sentido de la justicia superior… no, ese sentido de la ética… es como encontrarme con una montaña de plástico de burbujas. Siento que he hallado el juguete definitivo. Hummm, uhhhmm, ummhhh.
-Oye, ¿qué está pasando aquí? Explícamelo todo desde el principio.
-A-ah... ¿Puedo llamarte Onii-chan?
-¡¡Que lo expliques!!
Terminé gritándole. Primero Enbi, el fenómeno de los misterios, y ahora ella. ¿Por qué siempre era tan difícil saber qué pasaba por la cabeza de estas chicas?
Pero, por alguna razón, Yume parecía confundida.
-En realidad, quien tiene que explicarse eres tú, Onii-chan.
-Deja de llamarme así. ¿Y a qué te refieres?
-Bueno. -Yume asintió con una obediencia sorprendente. -¿Por qué estás ayudando a Ama-chan con su gran plan para destruir el mundo?
No tenía ni idea de lo que estaba hablando.
Parte 12
Quería repasar lo que sabía.
En pocas palabras, ¿qué estaba pasando?
-¡Espera, espera, espera! ¿¡Acaso el grupo que trama la conspiración no es el que tú diriges!? ¿¡No quieres usar a Kuji, quien utilizó una sirena o algo así y cambió de sexo para pasar de los Hishigami “como hombre” a las Hishigami “como mujer”, para hacer el camino inverso y destrozar el Grupo Hishigami desde dentro!?
-Oh, es una historia inventada bastante bien elaborada. Pero solo te basas en la palabra de Ama-chan, ¿verdad? ¿Tienes alguna prueba objetiva?
-¡...! A-ah, es verdad. Hishigami Kuji dijo que era cierto.
-¿Te refieres a Kuji, quien destruye la confianza? Vamos, es la Hishigami a la que le encanta traicionar los vínculos entre las personas; cuanto más sagrados sean, mejor
-Estás… bromeando, ¿verdad?
Todo en mi mente se desmoronaba.
Hasta las suposiciones más básicas se desvanecían.
-Entonces, ¿qué es todo esto? ¡Significa que ni siquiera sé por qué la Hishigami Ama atrajo a la policía y a las FAD a un enfrentamiento!
-Ama-chan es quien destruye la esperanza. No se alteraría por algo tan insignificante como la destrucción de Japón.
Yume rio mientras se removía entre mis brazos.
-Ella ha buscado una sola cosa desde el principio: a la más fuerte y peligrosa de las Mujeres Hishigami, de quien se dice que aniquilará a una cuarta parte de la población mundial si despierta por completo.
No.
Espera. ¡¡No me digas que...!!
-Hishigami Enbi. Quiere provocar un fallo en la conexión de Enbi, quien destruye a los humanos, para poder reprogramarla, Onii-chan.
Ah.
-¿¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!?
-En otras palabras… -Yume soltó una risita y recorrió mi mandíbula con el dedo índice. -Su huida de las FAD, el incidente en el desfile y el hecho de tomar como rehén a cierto detective… todo fue una farsa. Nada de eso importaba... excepto entrar en contacto con Uchimaku Hayabusa, la única persona en el mundo capaz de contener el lado violento de Hishigami Enbi y mantenerla como una chica adorable. Quería hacerse con el mecanismo de seguridad que frena la capacidad de destrucción sobrehumana de Enbi-chan, una fuerza que abarca todo tipo de matanza inteligente y supera con creces los límites de un individuo. Ya fuera a corto o largo plazo, Ama-chan quería crear un vínculo contigo, aumentar tu dependencia hacia ella y generar un entorno en el que pudiera controlarte. Y, por supuesto, todo eso era para poder controlar indirectamente a Hishigami Enbi.
-…
-¿Alguna vez fingió descaradamente? ¿Se acercó a ti desnuda? ¿Presionó sus pechos contra ti? Je, je. No tienes remedio. Los hombres pueden ser lobos, pero las mujeres son "humanas" con la capacidad de domesticar a los lobos y reducirlos a simples perros. No puedes dejar que se formen vínculos emocionales basándote solo en eso.
Enbi.
Hishigami Enbi.
Aquella fanática de los misterios se había convertido en una presencia habitual a mi lado, pero seguía siendo una de las Mujeres Hishigami. Y había oído vagamente que ella era un caso bastante inusual.
¿Era ella realmente el eje de todo este asunto?
¿Se reducía todo a eso?
Todos esos monstruos competían por esto... ¿así que se trataba realmente, de verdad, de una catástrofe capaz de destruir el mundo?
-¿Por qué?
-¿Mmm?
-¿Por qué Hishigami Ama está tan empeñada en provocar la ruina? Si ese plan se hace realidad, una de cada cuatro personas morirá, ¿verdad? Una de cada cuatro significa una o dos personas de cada familia del planeta. Si tenemos en cuenta el caos indirecto, el mundo entero se sumirá en el desastre. ¡No hay garantía de que la propia Ama sobreviva!
-Ella es Ama, la quien destruye la esperanza. -La respuesta de Yume fue casi demasiado simple. -Por otra parte, no es como si estuviéramos atadas a la ética, al linaje ni nada por el estilo. No niego que tenemos nuestras preferencias, pero todo se reduce a la herramienta que más solemos utilizar. Así que, si queremos destruir eso, es porque tenemos una razón para hacerlo. Aunque dudo que pudieras investigarlo y llegar a comprenderlo a estas alturas.
Me sentí mareado.
No había esperanza. No podía seguirles el ritmo. Jamás podría alcanzar a alguien así; ¿cómo iba a detenerlas?
-Pero me alegro. -Yume, sin embargo, sonaba despreocupada. -Eres el controlador de Hishigami Enbi... no, su detonador. Así que alejarte de Ama-chan significa mucho, Onii-chan.
-¿Estás... segura?
-Por más que Ama-chan intente convencerla, Enbi-chan no hará nada. Necesita algo que cause un impacto real, como masacrarte lentamente justo delante de ella. Y no basta con matarte. Tiene que ser de una forma que te arrebate toda dignidad. Ya lo tiene casi todo preparado. Mientras podamos protegerte de ella, tendremos la iniciativa.
No se trataba de eso.
No era a eso a lo que me refería.
Hishigami Ama era una de las extraordinarias mujeres Hishigami. ¿De verdad sería tan descuidada un monstruo así como para permitir que esto sucediera?
¿No habría preparado algún tipo de seguro?
Eso era lo que yo quería decir con mi pregunta.
-Ah.
-¿Onii-chan?
No fui capaz de responder a su pregunta.
Oí un estallido detrás de la oreja y mi visión empezó a dar vueltas.
-¿¡Onii-chan!?
Parte 13
No sabía dónde estaba cuando recuperé el conocimiento.
Por la luz que entraba a través de la vidriera y el canto de los pájaros, deduje que era por la mañana.
El lugar no tenía un diseño moderno y me resultaba desconocido. Era una iglesia o capilla de estilo occidental. No sabía clasificarla con exactitud, pero era esa clase de edificio.
-Vaya, parece que ha despertado.
¿Aquel comentario venía de... una monja? Sin embargo, su vestimenta era bastante provocativa y no intentaba ocultar las curvas de su cuerpo.
-¿...?
-Je, je, je. Aún no nos hemos presentado, ¿verdad? Soy Hishigami Taga. Ellas son Arawa-san y Shitsu-san. Y allí están Rou-san, Yuu-san, Raku-san, Arata-san y... bueno, ya conociste a Yume-san, ¿no?
-Espera, espera. Es demasiada información de golpe.
Me sujeté la cabeza, que me daba vueltas, y logré levantarme del banco como pude.
Por costumbre, revisé y descubrí que aún tenía mi placa y mi arma. Quizás pensaron que no valía la pena confiscarlas.
-¿Dónde estoy? ¿Qué pasó?
-Ama-san parece haberte implantado algo. Hay algo en tu oído interno, pero no podemos extraerlo ahora. Necesitamos neutralizar a Ama-san para evitar que lo controle a distancia.
-¿Algo… en mi oído?
-Está relacionado con un Youkai. Conociendo a Ama-san, probablemente sea un Nue. Resuena con una ubicación distante para hacer vibrar tu líquido linfático. Es como un teléfono en modo vibrador.
Un Nue.
Estaba bastante seguro de que ese monstruo era una combinación de varios animales, como la quimera de la mitología griega. Era un Youkai mortal que enfermaba a la gente con un grito inesperado. ¿Así que el corte en la corbata tenía algo que ver con eso? No, no coincidía con las leyendas. Puede que tuviera más de un motivo para sus ataques.
O tal vez manejaba varios poderes paranormales a la vez, usando ese Youkai compuesto como si fuera una paleta de colores o una agenda.
-El Nue fue derrotado con un disparo. Por eso contábamos con los disparos de Yuu-san, pero no funcionó muy bien.
-…
Me presioné la parte posterior de la oreja.
¿Era esto mejor que tener una bomba en el cerebro o en el corazón?
No, Hishigami Ama necesitaba usarme para atormentar a Enbi. En ese caso, una bomba que me matara al instante tendría el efecto contrario. Esto era más como un francotirador disparando al brazo o la pierna de su objetivo para atraer a sus aliados, que acudirían en su ayuda.
¿Cuándo había hecho esto?
Había tenido muchas oportunidades de tocarme. Me había abrazado por detrás después de decir que iba a ducharse, se había sentado en mi regazo en el coche patrulla y me había inmovilizado con una llave de brazo al principio.
-¡Oh, Onii-chan, ya se despertó!
Mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz alegre.
Yume pareció darse cuenta de mi presencia mientras una chica con el pelo envuelto alrededor de su cuerpo le daba de comer patatas fritas o algo parecido. ¿Era Arawa?
-¿Eh? ¿Eh?
-¿Qué pasa, mocosa? ¿Por qué te acercas tanto?
-Tienes chicas a tu alrededor, pero tu corazón no late con fuerza. Pero es esa ética superior la que te hace tan divertido, Onii-chan. Por cierto, ¿prefieres pechos grandes o planos? Dependiendo de tu respuesta, podría darte una muestra de mi aprecio.
-¿¡Es que eres incapaz de mantenerte en el tema!?
-Por esa reacción, supongo que te gustan los pechos grandes. ¡Ah, ah! ¡Raku-chaaan! ¡Dame el sujetador milagroso de mis sueños!
Volví a levantar la vista y noté que las otras mujeres Hishigami se me acercaban junto con Yume. Todas guardaban cierto parecido con Enbi y Mai, pero transmitían con mucha más fuerza la imagen de una navaja oxidada.
-Mmm, así que este es el detonador de Enbi.
-Un rostro bastante olvidable. Dudo que tenga mucha suerte con el dinero.
-Pero cuanto más desesperanzador es el alumno, más pasión pongo en sus lecciones. Ah... el núcleo de mi cuerpo se está calentando…
¿Pero qué significaba eso? ¿De quién era la culpa? ¿No era lo mismo que cuando Enbi mostraba esa mirada de hoja oxidada? ¿No se trataba simplemente de que aún no habían conocido a la persona adecuada y nadie les había dado una oportunidad?
En ese caso, ¿qué pasaba con Hishigami Ama y Kuji?
-¿Podrían decirme algo?
-¿Decirte qué? -Preguntó sin rodeos Arawa, la chica que llevaba el cabello enrollado alrededor de todo el cuerpo.
Solo había una cosa que quería saber.
-Hishigami Ama tiene mi vida en sus manos y ni siquiera sé quién es realmente.
Intercambiaron una mirada.
La que finalmente habló fue Hishigami Shitsu, quien vestía como una profesora.
Mientras lo hacía, se tocó el borde de las gafas con un dedo.
-Disfruto más de las lecciones privadas después de clase que de cualquier comida, así que déjamelo a mí. Hishigami Ama tiene un origen distinto al del resto de nosotras, las mujeres Hishigami normales.
-¿...?
-¿Estás al tanto del proyecto para implantar artificialmente los rasgos de una mujer Hishigami en una persona normal?
Ah, sí.
Hishigami Kyou, de los hombres Hishigami, tenía a algunas de ellas como guardaespaldas, ¿verdad?
-¿Te refieres a gente como Zei y Akane?
-Entonces no hará falta que lo explique. Hishigami Ama es un híbrido. No, tal vez debería compararla con un cohete de varias etapas. Ella ya era una mujer Hishigami, pero además tenía esos rasgos grabados artificialmente sobre su naturaleza original.
-Por supuesto, nadie pudo controlarla después de eso, así que escapó. -Añadió Yume.
Hishigami Shitsu asintió, dándole la razón.
-Por lo general, a las mujeres del clan Hishigami se las mata nada más nacer. Nosotras somos las que escapamos de ese destino debido a algún tipo de error, coincidencia o milagro. Así de desagradables les resultamos a los demás.
-…
-Pero Ama es un caso aparte. Esperaban aumentar su poder. En otras palabras, es la única mujer Hishigami que fue bendecida y bien recibida. Al fin y al cabo, puedes llamar “bala” a un trozo de metal que vuela, pero una vez que escapa de la atmósfera, se convierte en una nave espacial, ¿verdad? O tal vez llamarías al arma como un lanzador espacial…
Una vez que entraba en modo “profesora”, no había quien la detuviera.
Siguió hablando y hablando.
-Habría sido una Mujer Hishigami útil, como una araña o un gusano de seda. Una Mujer Hishigami que no destruía nada. Alguien así, sin duda, habría hecho añicos las suposiciones habituales. O tal vez, la dependencia que todos sentían hacia ella habría iniciado un tipo de destrucción mucho más amable y suave. Pero, en cualquier caso, Ama nunca logró llegar al espacio exterior ni superar la velocidad de una bala.
¿Qué era esto?
Ama, la quien destruye la esperanza.
En el fondo, había estado metiendo la mano en una caja, dentro de una habitación oscura, para averiguar qué había en su interior. Pensaba que jamás llegaría a comprenderla.
Pero me equivocaba.
Al fin y al cabo, había algo comprensible en todo aquello.
A eso se refería ella con destruir la esperanza. Había estrechado la mano de alguien y se había esforzado al máximo, pero no había estado a la altura de las ridículas exigencias de los Hombres Hishigami. Después, ellos la tacharon irresponsablemente de caso perdido, actuando como si lo hubieran sabido desde el principio. Y entonces, ella se quedó completamente sola.
Dijeron que Ama Hishigami había escapado.
¿Pero fue eso realmente lo que sucedió? Cuando ocurrió lo que fuera que ocurrió, ¿no huyeron los Hombres Hishigami dejándola atrás? ¿No perdió ella la oportunidad de regresar y quedó atrapada allí fuera?
Y lo que es más importante: seguía allí fuera, sola. Ninguno de los Hombres Hishigami permaneció a su lado hasta el final. Se rindieron en cuanto ella desapareció. Una vez que perdió la oportunidad de volver, ninguno estuvo allí para decirle que regresara y que ellos se inclinarían ante ella. Ama había estado con ellos durante tanto tiempo y, sin embargo, no sabían nada de ella. Desconocían qué quería o dónde se escondería, por lo que fueron incapaces de perseguirla.
¿Era realmente un monstruo incomprensible?
¿Por qué nadie podía entenderla?
¿Quién fue realmente quien no se esforzó lo suficiente?
¿Cómo...?
¿En qué se diferenciaba aquello de Enbi cuando tenía esos ojos afilados como hojas oxidadas?
-Oye.
Sin darme cuenta, estaba hablando.
El problema no se limitaba a Enbi y Ama. Y no se limitaba únicamente a las mujeres Hishigami reunidas aquí. Así es. Por fin había encontrado lo que debía hacer.
Lo que debía hacer como oficial de policía había estado justo ante mis ojos todo el tiempo.
Era una decisión increíblemente sencilla y, a la vez, increíblemente difícil.
Pero tenía que decirlo.
Ha llegado el momento de demostrar que eres un hombre, Uchimaku Hayabusa.
-No quiero renunciar a Hishigami Ama.
-…
-No digo que esté de su parte. Para empezar, no quiero crear bandos enfrentados. No voy a abandonar a las mujeres Hishigami que conocí aquí, y tampoco quiero que surjan otras mujeres Hishigami a las que pueda simplemente dar la espalda por el hecho de no conocerlas.
Así que…
No necesitaba nada complicado. Solo tenía que trabajar obedientemente en aquello que se me ocurrió nada más enterarme de que las mujeres Hishigami traían consigo la calamidad.
¿Qué otra cosa podía hacer?
Había algo malo en una vida que consistía en acurrucarse en la oscuridad y no buscar ayuda, simplemente porque supuestamente habías nacido así.
¿Qué otra cosa podía hacer?
Sin duda, había algo malo en una vida que justificaba cualquier forma de violencia y no sentía culpa alguna, simplemente porque supuestamente habías nacido así.
Alguien tenía que decirles que eso estaba mal.
Alguien tenía que decirles que estaban siendo demasiado torpes.
Alguien tenía que decirles que aquí había un camino libre de dolor.
Podía ser cualquiera, pero alguien tenía que tomar sus manos maltratadas y sacarlas a la luz. Alguien tenía que enseñarles lo cálido que podía ser el mundo. Y no hacía falta esperar a que apareciera esa persona; bastaba con convertirse uno mismo en ella. Una vez que te dabas cuenta de eso, ya no tenías por qué contenerte. Al definirte a ti mismo, todo empezaba a encaminarse hacia una solución. Aunque fuera dando pasos torpes y lentos, avanzarías en la dirección correcta.
En otras palabras...
-Quiero salvar a todas las mujeres Hishigami. No quiero renunciar a ninguna de ustedes ni dejar a nadie atrás... Lo siento. Maldita sea, ¿cómo puedo llamarme policía si he tardado tanto en decir algo tan sencillo?

Parte 14
Había algo que Hishigami Ama necesitaba para ganar.
Por mucho que se preparara, e incluso si me atormentaba usando el objeto conectado al Nue que llevaba en mi cuerpo, tenía que lograr que Hishigami Enbi lo viera. Tenía que utilizar esa imagen para descontrolar las emociones de Enbi y llevarla a despertar por completo.
Al fin y al cabo, incluso matarme carecía de sentido si Enbi no lo presenciaba.
-Uchimaku Hayabusa, ¿verdad? ¿Qué vas a hacer con el arma?
-Como detective de policía, has recibido entrenamiento con armas de fuego, ¿verdad? Y no eres alérgico a nada que no sea ese revólver de juguete, ¿cierto? Mira, tengo un montón de opciones, así que elige la que quieras.
-Shitsu, Yuu. Hablemos en serio cuando todo esto termine. Y si voy a tomar algo prestado, esto es lo máximo que puedo hacer.
-Onii-chan, ¿de verdad crees que una pistola de descargas eléctricas basta para vencer a Ama-chan?
-No, pero es la mejor opción.
-¿?
Ama tenía dos posibles cursos de acción.
Podía capturarme y llevarme ante Enbi.
O podía capturar a Enbi y traerla ante mí.
Hoy en día, era posible mostrarle a alguien un video en directo a través de internet o de un teléfono inteligente, pero Ama no haría eso.
Solo tenía una oportunidad para usar el raro recurso conocido como Uchimaku Hayabusa. Si por casualidad se producía un error de comunicación justo en el momento en que aplastara mi carne y me exprimiera los fluidos, todo habría terminado. Un solo error la dejaría fuera de su alcance para siempre. Sin mencionar que el bando de Hishigami Yume contaba con un experto en guerra cibernética como Arawa, y los Hombres Hishigami podían usar su control sobre la corporación de infraestructura de información para cortar la señal.
-Disculpen, ¿alguien tiene aguja e hilo?
-¿Tienes… una herida abierta… en alguna parte? Puedo... coserte... la herida.
-¡Hay tantas chicas aquí y ninguna tiene un costurero! ¡Hay una grave falta de feminidad por aquí!
-El hecho de que digas eso tan directamente me hace dudar de tu popularidad.
-Cállate, monja cosplayer. ¿Puedo pasar por una tienda de conveniencia o una farmacia? Necesito comprar algunas cosas.
-Si vas de compras, puedes llevarte algunas de mis tarjetas. Como muestra de nuestra nueva amistad.
-Rou, ¿por qué tienes tantas tarjetas de la misma compañía? No son como esas medallas olímpicas, ¿verdad? En fin, van a tener que limpiar un poco cuando esto termine.
-Si vas a la tienda, cómprame un refresco. Las tiendas de conveniencia están llenas de gente durante el día, así que no me gusta acercarme. Pero bueno, ¿qué piensas hacer?
-¿Arata, mandas a un adulto a hacer recados por ti? Parece que necesitas algunas clases extra de ciencias sociales. En fin, necesito aguja e hilo. Si es posible, hilo decorativo dorado o plateado. Aunque no sea de verdad, tiene que ser un hilo metálico.
-¿Eh?
-No te quejes. Y ya que estamos, te invitaré un refresco. …De todas formas, también quiero una bebida isotónica por si acaso.
-…Mmm…
-Onii-chan, Arawa-chan dice que deberías tomar jugo de verduras. Tiene un poco aquí en una botella de agua.
-Te lo agradezco, pero no quiero la bebida isotónica. …¿Y por qué Yuu y Shitsu le tienen tanto miedo a esa botella de agua? ¿De verdad está amarga o algo así?
-N-no, el sabor es afrutado y adictivo, pero ese no es el problema.
-Arawa cultiva plantas modificadas genéticamente en el jardín de su casa... Y Arawa, una apasionada de la informática, se metió en el mismo mundo de la biotecnología por la loca idea de querer tener un "hijo" creando un ordenador de ADN a partir de las células madre de su propio cabello[3]. El jardín es solo un proyecto secundario donde mezcla diversas frutas y verduras por pura diversión; el problema es que comerse esas verduras le da la sensación de estar devorando a su propia descendencia o un mechón de su pelo.
Hishigami Ama iba a montar su espectáculo en persona.
Aprovecharía al máximo su única oportunidad.
Y, en ese preciso instante, yo estaba bajo la protección de varias mujeres del clan Hishigami.
Mientras Hishigami Enbi no hubiera despertado por completo, seguía siendo simplemente una chica de secundaria.
¿Uchimaku Hayabusa o Hishigami Enbi?
Estaba más que claro a cuál de los dos capturaría Ama. A menos que la situación diera un giro totalmente inesperado, sin duda iría a por Enbi.
Así que…
-…
La batalla final tuvo lugar a medio camino entre la tarde y el anochecer.
Los estudiantes comenzaban su agradable tiempo libre tras las clases.
Nos encontrábamos en el cruce múltiple frente a la estación ZR Ochanimizu.
Siempre suele haber un puesto de policía frente a las estaciones de tren, pero a Hishigami Ama eso le daba igual.
Cuando la multitud fuera lo bastante densa, la ocultaría de miradas indiscretas. Y, llegado el caso, aquella mujer presumía de poder matar a un tigre con un solo cabello, así que podría deshacerse de unos cuantos policías sin siquiera pestañear.
Yo esperaba a que cambiara el semáforo del cruce.
Llevaba un auricular puesto.
-[Aquí Yuu. Ya estoy en posición, sobre la tienda de guitarras de segunda mano. Pero mi 1941 atravesará limpiamente al objetivo. Si decides que dispare, ten en cuenta los daños colaterales en el entorno.]
-Espera ahí hasta que te dé nuevas órdenes.
-[Aquí Taga. Estoy repartiendo folletos, principalmente a estudiantes universitarios, cerca del cruce. Si ella huye en esta dirección, dirigiré a la multitud hacia ella. Rou-san está usando el poder del dinero para movilizar a unos futbolistas extranjeros por otra ruta. Si ella se quita el sombrero y las gafas de sol, se desatará el pánico y la calle quedará bloqueada.]
-No se andan a medias, ¿eh? En fin, quédense donde están por ahora.
-[...Mmm...]
-¿Quién era esta? ¿Arata? ¿Raku? ¡Como sea, aguanten ahí hasta que les dé nuevas órdenes!
Todas y cada una de ellas eran difíciles de manejar. En términos de shogi, era como deshacerse de todas las demás piezas y jugar solo con caballos y lanzas.
Aunque agradecía su presencia, ya que yo no era más que un simple peón.
Y había dos reinas importantes.
La primera era Hishigami Enbi. Esperaba a que cambiara el semáforo mientras charlaba con su amiga Hachikawa Tomoe-chan, quien llevaba gafas y una trenza. Esa era nuestra “reina”, una pieza que no podíamos permitirnos perder.
En cuanto a la segunda...
-[Aquí Shitsu. He localizado a Hishigami Ama. Está en la esquina opuesta del cruce, frente a ti.]
-…
¿Era ella una “reina” a la que debíamos eliminar del tablero?
No.
Esto era shogi, no ajedrez. Cuando capturábamos una pieza, la hacíamos nuestra.
Así que espera ahí. Te traeré a nuestro bando, Ama. Pondré fin a tu vida como hoja oxidada.
-[Aún no hemos localizado a Hishigami Kuji. Mantente alerta. Podría lanzar un ataque sorpresa en cualquier momento.]
-Entendido. Espera ahí hasta que te dé más órdenes.
-[Ah… Siempre he mirado todo desde arriba, pero recibir órdenes con tanta firmeza hace que el centro de mi cuerpo palpite…]
Los semáforos para los coches cambiaron de verde a amarillo y luego a rojo.
Estaba a punto de empezar.
La multitud inundaría el paso de peatones y todos nos cruzaríamos una sola vez.
-[Onii-chan.]
Una voz llegó a mis auriculares.
Vi una pequeña figura de pie junto a mí. Yume alzó la vista hacia mí con una mirada traviesa y me habló directamente.
-Empecemos.
-[De acuerdo.]
Inhalé y exhalé mientras contaba mentalmente.
Uno.
Dos.
Tres.
Los semáforos LED para peatones cambiaron de rojo a verde.
En ese instante, mi mirada se cruzó con la de Ama por un breve momento.
Ama sonreía.
No sabía qué expresión tenía yo en el rostro.
El mar de gente finalmente comenzó a moverse. Hishigami Ama desapareció de mi vista y es probable que yo también quedara oculto para ella.
Entre la multitud, sentí que Yume me agarraba de la mano, pero no me molesté en mirar atrás.
Enbi aún no se había dado cuenta de que algo andaba mal mientras caminaba con su compañera de clase. Sus características coletas se balanceaban entre la multitud. Tenía que detener esto antes de que Ama llegara hasta Enbi y Tomoe-chan.
Eso era lo único que pasaba por mi mente mientras observaba atentamente los alrededores, pero entonces vi una cabellera blanca inesperadamente cerca de Enbi.
¿¡Hishigami Ama!?
-[Es... Raku. ¡Cuidado... Uchimaku!]
-Sí, he visto a Ama. ¡¡Está justo al lado de Enbi!!
-[¡No! Esa no es Yume... la que te tiene de la mano. ¡¡Es Kuji!! ¡¡Cuidado!!]
…¿Eh?
La garganta se me secó en un instante.
¿Cuándo había hecho el cambio? ¿¡Y qué le había pasado a la verdadera Yume!?
Intenté soltarme desesperadamente, pero ya era demasiado tarde.
Una presión férrea, como la de un tornillo de banco, se cerró sobre mi muñeca. Pero no era su mano; la manga de su hakama, o algo parecido, se había enroscado a mi muñeca. Además, me pateó la parte posterior de las rodillas para hacerme caer. Me hundí bajo el mar de cabezas de la multitud. Pero justo antes de hacerlo, vi moverse aquella cabeza blanca. Maldita sea. ¡Siempre voy un paso por detrás! ¡¡A este paso, se llevarán a Enbi!!
Grité a través de mi auricular:
-¡Yuu, ¿puedes ver a Ama desde arriba?! ¡Arawa, ¿y las cámaras?! ¡Diles a todos dónde está! ¡Puede ser Shitsu, Taga, Raku o cualquier otra que pueda...!
Antes de que terminara de hablar, me arrancaron el auricular de la oreja.
Maldita sea, no dejaré que esto acabe así.
No me importa si tengo que jugar sucio. ¡¡Tengo que proteger a Enbi y detener a Ama!!
-¡¡H-hyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!
Un instante después, un grito histérico brotó de Kuji, que vestía el hakama.
Había usado mi mano libre para tirar del lazo que sujetaba el hakama a su cintura.
La manga de Kuji estaba enroscada en mi brazo, así que desplazar la parte superior de su ropa me daría más libertad de movimiento y me permitiría zafarme. En cualquier caso, ganaría si lograba despojarla de la prenda. Y, dado que el diseño del hakama dificultaba quitarse solo la parte superior, tendría que quitárselo todo.
¡¡Lo siento, Kuji!! ¡¡Pero entre esta multitud tan densa, será difícil que alguien se dé cuenta!!
Sea como fuere, no tenía tiempo.
Ama estaba justo al lado de Enbi. Me abrí paso a empujones entre la multitud mientras avanzaba.
Ah, ah. Esto realmente me descalifica como funcionario público. ¡Pero tengo que llegar hasta ella! ¡Tengo que lograrlo! ¡¡Necesito llegar a esa etapa final, aunque solo sea por un instante!!
Quiero salvarte.
¡¡No solo a Enbi, sino también a ti!!
Los rostros sorprendidos de Enbi y Tomoe-chan aparecieron justo frente a mí. Yo estaba empapado en sudor, mientras que Hishigami Ama permanecía totalmente serena, sin una sola gota de sudor en el cuerpo.
Ese monstruo era capaz de matar a un tigre con un simple cabello y de destrozar la puerta blindada de un coche de policía usando una corbata.
Jamás podría vencerla en un enfrentamiento directo.
Por eso ni siquiera me planteé intentarlo. Lo único en lo que pensaba era en mantener la espalda contra la tienda de guitarras de segunda mano.
-Hazlo.
Y hablé.
Di una orden.
-¡Hazlo! Yuu, si disparas a Ama a través de mí, ¡¡la bala no alcanzará a ningún peatón!!
Un instante después, Hishigami Ama pareció estallar.
No; lo que hizo fue abalanzarse sobre mí a una velocidad aterradora y levantarme en vilo por el cuello de la camisa con una sola mano. Llevaba bolas de hierro atadas a los brazos y a las piernas... ¿qué clase de cuerpo tenía?
Aquello no era una simple exhibición.
Estaba cambiando nuestras posiciones para impedir que Yuu efectuara el disparo que yo había ordenado.
Pero ¿realmente le convenía hacer eso?
Su coordinación era sorprendentemente mala. ¿Se debía a que estaban demasiado ocupadas con su plan? ¿Había olvidado Kuji informar que se había llevado mi auricular? En otras palabras, por mucho que gritara, mi voz no llegaría hasta Yuu.
Y, para empezar, ni siquiera había pensado en derrotar a Hishigami Ama.
Ella había alterado mi oído interno y era una mujer del clan Hishigami. Incluso en mi mejor momento y armado con una pistola, no había forma de que pudiera vencerla.
Y lo que es más importante...
-No eres una adversaria a la que deba derrotar. Por eso no te venceré.
-¿Qué…?
-Te demostraré que hay un lugar para ti en la sociedad. ¡Te mostraré que aquí mismo hay un hombre dispuesto a inclinarse ante el mundo luminoso junto a ti! ¡Así que aguanta y aprieta los dientes por ahora! ¡¡Por muy doloroso que sea, esto es para que puedas empezar de nuevo!!
-Espera un momento… ¡¡Oh, no!!
Parecía haberlo comprendido por fin, pero ya era demasiado tarde.
El trabajo de un oficial de policía no consistía en hacerse el duro y reprender al criminal.
Tampoco consistía en utilizar la rectitud de la ley para acabar con los débiles y acorralados con aire de suficiencia.
Te mostraré cómo vivo mi vida, Hishigami Ama.
Realmente te comprendo. Estoy aquí porque he descifrado lo que piensas, lo que deseas, lo que rechazaste y lo que harás. He llegado a un punto que aquellos hombres Hishigami, tan derechos, jamás alcanzaron.
Así que no hay nada que temer.
No soy un monstruo incomprensible. Del mismo modo que tú no eres un monstruo incomprensible.
Tenía cables metálicos e hilos decorativos cosidos por todo mi traje. Por muy monstruosa que ella fuera, yo podía moverme más rápido de lo que ella tardaba en soltarse.
¿Y qué iba a hacer exactamente?
La respuesta era sencilla: usar la pistola eléctrica.
Se escuchó un fuerte chasquido eléctrico. Una corriente de alto voltaje fluyó desde el dispositivo que llevaba en el bolsillo, pasando por los cables enrollados en los electrodos y recorriendo todo mi traje. Llevaba repartidas por el traje varias bolsitas de plástico llenas de bebida isotónica. Todas se quemaron y derramaron su contenido, llegando incluso a empapar las yemas de los dedos de Ama mientras ella sostenía la tela con descuido.
Nunca había aspirado a una victoria limpia.
Lo máximo que podía esperar era lograr un único contraataque.
Tras recibir la descarga, tanto Ama Hishigami como yo caímos desplomados al suelo. Es posible que la mayor conductividad provocada por la bebida isotónica ayudara, ya que mi mente se quedó en blanco. Pero eso no importaba. Shitsu, Taga y Rou también estaban al nivel del suelo.
Así que podía estar tranquilo y dejar el asunto en sus manos.
Dejé ir mi consciencia.
Aunque esto no te haya dejado inconsciente tan fácilmente como a mí, las demás pueden encargarse de esto mientras tú no puedes moverte.
Hishigami Ama.
Algún día te mostraré lo mismo. Te mostraré un camino donde podrás descansar tranquila confiando en alguien más. Te lo prometo. Así que deja de desviarte de ese camino con esa mirada de niña que incluso ha olvidado cómo llorar.
Parte 15
-¿Y bien?
Estábamos en la antigua sala de conferencias del Departamento de Policía Metropolitana de Tokio.
La sala ahora se llamaba Oficina 0-X del Departamento de Investigación 1.
Me había esforzado tanto por salvarla, pero la misteriosa chica de coletas llamada Hishigami Enbi (que llevaba un atuendo que bien podría haber sido un traje de baño) me miraba con furia.
Sacó a relucir el tema en cuestión.
-Se están multiplicando.
-…
-¡Se están multiplicando como locas! Se suponía que ser una mujer Hishigami era súper raro, ¿por qué hay diez más que ayer? ¡Mi valor se está desplomando!
-¡Hay varias razones para esto! ¡Este era el único lugar que se me ocurría para ellas! Déjame explicarte. Aunque puede que todo esto tarde unos días en terminar…
-Bueno, ¿qué sala de interrogatorios está libre ahora mismo?
-¡No creo que tengas que ir tan lejos!
Yo era el único detective de verdad en la Oficina 0-X y el resto eran chicas de secundaria, ídolos y una Shikigami.
Pero una parte del grupo era especialmente peculiar.
Hishigami Arawa, Hishigami Shitsu, Hishigami Raku, Hishigami Yuu, Hishigami Rou… ¿y cómo se llamaban las demás? En cualquier caso, juntas parecían la portada de un videojuego de lucha.
-Ahora bien, detective, ¿qué es eso que oigo de que no les ponen rastreadores GPS en los tobillos?
-Bueno, piensa en su situación como en la tuya. Y hacerlo sería contraproducente de todos modos. Jamás podría acortar la distancia entre nosotros.
-¡De acuerdo! ¿Pero qué es ese Anexo Hishigami del Centro de Detención de Tokio? ¡Es solo un apartamento de lujo en el mejor distrito de Toranomon!
-¡No me preguntes a mí! ¡Ve a preguntarle a ese idiota de Mishima!
Hasta a mí me sorprendió eso. No podían arrestarlas sin imputarles cargos formales ni someterlas a un juicio convencional, así que simplemente las ponían bajo custodia, las clasificaban como prisioneras en espera de juicio y las harían saldar sus delitos (que normalmente habrían conllevado penas de prisión de cuatro cifras) mediante servicios a la comunidad: es decir, ayudándonos con otros casos. ¡Pero eso significaba que vivían mejor que yo en mi apartamento de estudiante en Ochanomizu!
-¿Así que hoy en día tratan mejor a los criminales que a la gente honrada? Pues creo que Enbi-chan tendrá que volverse una delincuente para llamar la atención de su detective.
-¡Por favor, ahórramelo! ¡Ya tengo bastante con lo que lidiar!
¿Y por qué no había otros hombres aquí? Quizá suene caprichoso, ¡pero el ambiente resultaba muy incómodo! ¿No podría aparecer algún tipo desaliñado de vez en cuando?
Enbi apoyó la cabeza en la mano y suspiró.
-Bueno, supongo que no debería haber esperado otra cosa de Uchimaku Hayabusa, el hombre de leyenda que logró conquistar los corazones de las 78 integrantes del grupo nacional de ídolos Tarot Girls 22…
-Espera un segundo. ¿Qué clase de comentario peligroso ha sido ese?
-Ahora me siento deprimida…
Mientras el Fenómeno del Misterio se desplomaba lánguidamente sobre el escritorio, Atou Minori, productora asistente civil de Hachi TV, se acercó con una sonrisa en el rostro.
-Por lo general no me interesan los chismes, pero ¿qué tal si haces algún comentario, Uchimaku-kun?
-¡Espera, idiota! ¿Por qué está grabando esa cámara? ¡Se supone que este lugar es secreto! ¡¡El simple hecho de filtrar la estructura interna del edificio aumenta el riesgo de un ataque terrorista!!
-Vaya, vaya. ¿Esquivando preguntas incómodas con argumentos que no vienen al caso? Realmente eres un funcionario público.
-Cállate, San-san.
-Sabes que odio eso…
A mi otra senpai de la universidad (que tenía el pelo esponjoso, gafas y un pecho increíblemente grande) se le saltaron las lágrimas. Se llamaba Tsugawa San y, al parecer, todavía le molestaba que la llamaran San-san.
Entonces entró el Superintendente Jefe Mishima, el condenado que creó esta caótica Oficina 0-X. Nunca lograba saber si estaba realmente ocupado o si nunca tenía nada que hacer.
-Hola, Uchimaku-kun. ¿Tienes un momento?
-¿Estás de broma, verdad? ¿Me he saltado al Departamento de Policía Metropolitana de Tokio para acabar enfadando a la Agencia Nacional de Policía?
-Es cierto que me gustaría decir un par de cosas sobre tu capacidad, ya que solo te tomó un mes alterar el equilibrio de poder hasta el punto de crear la división más poderosa de cualquier institución policial; pero al final todo sale bien, porque eso significa que los individuos de calaña turbia tendrán demasiado miedo para meterse contigo. Ha sido un poco difícil contener al Ministerio de Defensa, pero estás superando todas las expectativas en lo que respecta a la prevención del delito.
-Esto no suena a sermón. Entonces, ¿por qué estás aquí?
-Bueno, eres libre de formar una fuerza de combate poderosa si quieres, pero quiero asegurarme de que las gestiones adecuadamente. Mira, ¿no te faltan algunas de las nuevas Hishigamis?
-Por supuesto que n... ¡eh! ¿¡De verdad faltan algunos!? ¿Adónde se han ido Yume y Taga?
Grité como el dueño de serpientes, escorpiones u otras mascotas exóticas que descubre que algunas se han escapado, pero entonces oí un sonido bajo la mesa donde estaba sentado.
A continuación, escuché la voz inocente de una niña de diez años.
-Ji, ji, ji. Estoy justo aquí, Onii-chan. Al fin y al cabo, convertir este sitio en mi lugar especial resulta agradable y sugerente. Ji, ji, ji.
Antes de que pudiera reaccionar con sorpresa, Enbi se enfureció visiblemente.
-¡Es que no lo entiendes! El amor no trata de eso. ¡No puedes hacer simplemente lo que se te pase por la cabeza! ¡¡Necesitas mantener cierta barrera de por medio!! ¡¡Tienes que envolverlo en un envoltorio dulce y azucarado, como la fantasía de que un colegio femenino huele bien incluso después de la clase de gimnasia!!
-Me da igual el amor, el romance o lo que sea. Cuando veo a alguien que es el pináculo de la ética, como Onii-chan, solo quiero conquistarlo. Al fin y al cabo, soy Yume, la quien destruye la ética.
Saqué a Yume de allí mientras empezaba a temblar, pero entonces algo suave se presionó contra mi espalda.
Alguien me susurró al oído mientras casi rozaba su mejilla contra la mía.
-¿Ética, eh? Si elevas un poco más el listón, llegas al nivel de la fe. Y ese es mi terreno.
-¡Taga! ¡Espera! ¡No te acerques tanto!
No tuve tiempo de decir nada más, pues algo pesado se posó sobre mi cabeza.
Pero, seguramente, esas cosas blandas no eran lo que yo pensaba.
-Desde la perspectiva de alguien quien destruye la educación, no estaría mal corromper a un símbolo de la justicia como tú.
¡Pero resulta que sí eran pechos!
Parecía cierto eso que dicen las leyendas sobre cómo los pechos grandes suponen una carga para los hombros. Pero no era momento de evadir la realidad centrándome en ese peso. ¡Había aún más de ellos presionándome por todas partes!
-¿Qué tal si destruimos algunos sistemas juntos? Y, esperen. No me dejan espacio. ¡Dejen de aferrarse a él! ¡Oh, tengo su mano dominante!
-Lo que necesitamos derribar son las tradiciones de la policía. Y mientras pueda lograrlo, estoy dispuesta a compartirlo con otras al mismo tiempo.
-No estoy muy segura de lo que está pasando, pero seguro que encontraré la manera de destruir las finanzas de por aquí.
-…Nmh.
-Si Arata… se va a unir… yo también me uno. Puedo darme… cualquier tipo de cuerpo… que Hayabusa quiera.
-Ya ni siquiera te importan tus cosas de Hishigami, ¿verdad? ¡Solo te estás divirtiendo con esto, ¿no?!
Pero…
-¡Ay, Dios mío! Parece que se me adelantaron. Y como soy una destructora de confianza, tenía mucho interés en atraer a un detective de la policía a mi bando.
-Solo tengo que mover la silla entera para acercarlo. Si crees que ocupar tu posición te proporciona un refugio seguro, entonces ya estás a mi alcance.
-…
¿Cómo?
¿Cómo es que Kuji y Ama ya están involucradas en este alboroto? ¡Ellos fueron los culpables! ¡No es que quiera saber mucho sobre el lado oscuro de este país!
-Todo parece estar en orden aquí.
Mis ojos se abrieron de par en par ante el alegre comentario de Mishima.
-¿Qué parte de esto está ‘en orden’?
-Todo. …Sinceramente, hasta Majina era más selectivo que esto. Uchimaku-kun, ¿no te das cuenta de lo milagroso que es que puedas hacer todo esto como si fuera normal? El hecho de que puedas reunir a todas estas mujeres Hishigami sin que todo se desmorone es simplemente increíble. Shikimi, sabes a qué me refiero, ¿verdad?
Solo oí un “hmph” al otro lado de la habitación.
Esa misteriosa (monstruo extraordinario que parecía una) chica bajita de pelo blanco vestida con ropa japonesa se había negado a decir una palabra.
Sin embargo, no era de las que ocultaban su disgusto.
¿Significaba su silencio que se sentía lo suficientemente cómoda como para simplemente aceptarlo en silencio?
Enbi, mientras tanto, gruñía a sus hermanas y primas que se aferraban a mí por todos lados, pero también me habló.
-Entonces, ¿qué vas a hacer ahora que has creado un lugar para las mujeres Hishigami, detective?
-¿Puedo dar una respuesta seria?
-¡Quizás después de que hagas algo con esta escena de harem que definitivamente no es seria! ¿Acaso robaste el cinturón de campeón de alguien en algún tipo de ring, detective?
El Fenómeno del Misterio estaba furiosa, pero yo ya estaba cambiando de actitud.
-No puedo ignorar a las Mujeres Hishigami que han pasado desapercibidas para el mundo. Ya que poseen estas habilidades, quiero que las utilicen en beneficio de la sociedad. Y lo que es más importante: está mal que se acepte como práctica habitual matarlas nada más nacer... Pero, siendo realistas, no será fácil encontrarlas a todas. Dudo que incluso la policía tenga el poder suficiente para protegerlas.
-Ya basta de preámbulos. ¿Qué piensas hacer exactamente?
-Quiero empezar por lo que conozco. Hay una Mujer Hishigami a la que ya conozco bastante bien.
-Espera. ¡Un momento, detective! Yo... bueno, dudo mucho que eso sea posible. ¡¡Ni siquiera puedo imaginarme a mi hermana actuando como una enamorada!!
-Salvaré a Hishigami Mai.
Lo dije rápidamente.
Lo dije antes de que mi determinación pudiera flaquear.
-Es violenta, malvada, perfeccionista y un caso perdido, pero lo mismo ocurría con las otras Mujeres Hishigami que he visto. He aprendido que las personas que más necesitan ser salvadas están tan acorraladas que han olvidado incluso que desean ser salvadas. Y no puedo posponer esto más tiempo. Por eso quiero tu ayuda. Quiero encontrar a esa Mujer Hishigami con navajas oxidadas reflejadas en sus ojos y enfrentarme a ella una vez más.
-Uheh. -Gimió el Fenómeno del Misterio. -Está bien. -Añadió. -Pero si logras cumplir tu sueño de reunir la colección completa, por favor, no me digas que después vas a ir a por los Hombres Hishigami. Si eres tan indiscriminado, Enbi-chan realmente tendrá que darte un puñetazo.
Citas
- ↑ Los Gaki son espíritus con un hambre eterna, que supuestamente tienen las almas de pecadores, dándoles un cuerpo débil con un estómago hinchado que nunca pueden llenar, mientras que un Hidarugami es un dios del hambre, un espíritu vengativo de alguien que murió de hambre en las montañas y que poseen a los viajeros para matarlos de hambre.
- ↑ El Yamabiko es un Youkai de la montaña asociado con el eco.
- ↑ Algo complicado de entender, pero lo resumo así: una computadora ordinaria tiene su sistema operativo basado en el sistema binario, que reconoce la presencia o ausencia de señal eléctrica como dos instancias, que, con el ritmo y constancia correctas, se convierten en información digital, y cada bit nuevo de información aumenta al doble la cantidad de información posible. Un ordenador de ADN reconocería no 2, sino 4 estados, duplicando la potencia del ordenador y reduciendo a la mitad su necesidad de memoria.
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