The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Volume7 Capítulo 6

From Baka-Tsuki
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Capítulo 6: Jinnai Shinobu@Aburatori – Verdad[edit]

Parte 1[edit]

Lo primero que oí fue el trinar de un gorrión.

Luego llegó la luz. Los colores rápidamente llenaron mi campo de visión. Las formas ganaron profundidad, el escenario se construyó, y me encontré de pie frente a una casa con techo de paja.

…¿es esta mi casa?

Parecía ser así, pero algunos detalles eran diferentes. Las ramas de los árboles del jardín se veían raras y el árbol Furutsubaki (pequeña) no estaba por ninguna parte.

En ese caso, esa chica Hafuri debía de estar diciendo la verdad.

¿De verdad he retrocedido diez años?

-¡Nagisa, Nagisa! ¡Ja, ja, ja! ¡Otra vez! ¡Hagámoslo otra vez!

-¿Eh? Pero estoy cansada, Shinobu-chaaan…

Oí voces dentro de la casa.

Una joven dijo “Shinobu”. Necesitaba averiguar qué tipo de conexión teníamos el Aburatori y yo en el pasado, así que lo mejor era seguir con mi yo del pasado. Puede que me hubieran enviado al pasado, pero solo tenía una perspectiva y no podía retroceder. Si por descuido me perdía información crucial, este viaje al pasado sería en vano.

Empecé a dirigirme a la puerta principal, pero…

-Solo se me permite interactuar una vez, ¿eh?

Aparentemente, esto era similar a una experiencia extracorpórea, así que podía atravesar paredes y puertas.

Incliné la cabeza y, con vacilación, extendí las yemas de los dedos. Atravesaron la puerta cerrada sin problema. No sentí casi nada. Era tan extraño que saqué y volví a meter los dedos varias veces antes de deslizar todo mi cuerpo a través de ella.

En cuanto empecé a dudar de si estaba realmente pisando y no atravesando el suelo, me hundí hasta las rodillas.

¡Oh, no! ¿Acaso atravieso cosas con solo pensarlo? ¿Podría enviarme accidentalmente directo al centro de la Tierra?

Me concentré de nuevo en el suelo y di otro paso. Esta vez, no sucedió nada inusual. Aparentemente, estaba flotando en lugar de caminar. Tenía que verlo así por mi propia seguridad. Hice todo lo posible por no pensar demasiado en cosas como la rotación y la traslación de la Tierra. De haber pensado seriamente en esas cosas, quién sabe hasta dónde habría salido disparado.

Más importante aún, tenía que ver cómo estaba el joven Shinobu que era yo en el pasado.

Caminé por el pasillo, que seguía igual, y oí voces agudas que venían de la sala de estar de estilo japonés.

-¡Nagisaaa!

-¡Shinobu-chaaan!

Un niño y una niña de unos cinco o seis años levantaron las manos, entraron corriendo desde la izquierda y la derecha, y chocaron en el centro. Ambos gritaron lo mismo.

-¡Fusión!

¿¿¿???

-¡Ja, ja, ja, ja! ¡Nagisa, otra vez, otra vez!

-¿Eh? ¡Dijiste que era la última vez!

Me quedé paralizado por la confusión, pero luego me di cuenta de que era una broma de algún comediante. Quizás. Después de diez años, me costaba recordar qué me había parecido gracioso, pero así son las cosas con la comedia y la moda.

Pero, lo más importante…

…Aquí hay un pequeño yo del pasado.

Shinobu reía a carcajadas con su abrigo happi[1], pero Nagisa parecía bastante agotada con el disfraz de Caperucita Roja que le había hecho su madre.

Si esto hubiera sido una foto antigua o un vídeo casero que toda la familia estuviera viendo, probablemente me habría retorcido de vergüenza, pero esto era diferente. Me sentía separado de la escena por una delgada barrera y no me sentía yo.

-¡Ah, ahora tengo sed! Nagisa, vamos a buscar algo de beber.

-E-espera, Shinobu-chaaan.

Shinobu corrió hacia mí, me atravesó (¿o no?) y salió corriendo por el pasillo. La pequeña Nagisa también me atravesó mientras lo perseguía.

-¡Ro-ropa interior de gato! ¡Ro-ropa interior de gato!

-N-no puedes, Shinobu-chan. Mi mamá me dijo que no cantara la canción de la ropa interior de gato.

-¿Eh? No da mala suerte, ¿así que qué importa?

-Ese no es el problema.

-Deja de quejarte, Nagisa. Tú eras igual de mala con la canción del mango.

-(Grrr, grrrrrr, grrrrrrrrrrrrrrrr) Shinobu-chan, juraste sellar para siempre la canción del mango y el plátano. (Grrr, grrrrrr, grrrrrrrr)

-¿¡Pii!? ¡E-está bien! ¡No la cantaré más!

Se suponía que era mi yo del pasado, pero no podía predecir lo que haría. Lo perseguí y lo encontré usando ambas manos para abrir la puerta del refrigerador.

-¡Ah! Shinobu-chan, las bebidas gaseosas son malas para ti.

-Pero saben mejor.

Parecía que el tema de hoy era una botella de sidra. De hecho, Shinobu ignoró la advertencia de Nagisa y empezó a servirse un poco en un vaso.

-¿Qué quieres, Nagisa?

-No puedo hurgar en la nevera de otra persona.

-¡Tú también puedes beber algo! ¡Tienes mi permiso!

-Uf… Entonces, en vez de esa bebida gaseosa, tomaré jugo de naranja. Mi madre dice que el jugo natural es bueno para ti.

Fue extraño ver a Nagisa en un momento feliz, cuando podía decir cosas normales en lugar de solo decir “Te quiero” o “Te mataré”, mientras clasificaba a toda la humanidad con las etiquetas de “enemigo”, “aliado”, “no me interesa” o “amor extremo”. Sentí que debía disculparme con ella al volver al presente. Aunque, si sacaba a relucir esas cosas de nuestro tiempo en secundaria, existía una buena posibilidad de que me apuñalara allí mismo.

-Una bebida no es suficiente. Ah, ya sé. Creo que tenemos pan de gatito.

-Uuh… me siento mal comiendo pan de gatito.

-¿Eh? No te preocupes, Nagisa. Es fácil comer si haces esto.

-¡Ahhh! ¡No le arranques la cara al gatito!

Vi un horario pegado a la puerta del refrigerador con un imán. Incluía la fecha en que se suponía que llegaría un paquete de una tienda en línea.

Según eso, estábamos a finales de marzo, diez años atrás.

-¡Ah, Nee-chan! ¿Tú también quieres un poco de esa bebida gaseosa?

-¡Wahyah! U-un Youkai… (Brrr, brrrrr)

-¿?

¿Nee…-chan?

Hubo un tiempo en que llamaba a mi tío “Nii-chan”, pero ¿quién era esta “Nee-chan”? Intrigado por ese apodo, miré en la misma dirección que el joven Shinobu.

Allí, vi a alguien entrando a la cocina.

¿Una Zashiki Warashi… con un yukata rojo?

-Shinobu, puedes tomarte esa bebida con gas, pero solo un vaso, ¿de acuerdo? El almuerzo es en una hora.

-¿Eh? Pero quiero más. ¡Camarera, tráeme otra!

-N-no puedes, Shinobu-chan. Tienes que hacer lo que dice el Youkai…

La Zashiki Warashi le arrebató la botella de dos litros de las manos al chico que se quejaba y le puso la tapa.

-Podrás tomar más a la hora del almuerzo, Shinobu.

-De acuerdo. Lo tendré en cuenta.

…Mmm. Se siente raro verla actuar como una hermana mayor. ¿De verdad pasó todo esto?

Dicho esto, ella sí era un Youkai. Esto ocurrió diez años atrás y se veía exactamente igual que ahora. Al compararla con los jóvenes Shinobu y Nagisa, era dolorosamente obvio que era un ser paranormal. Se sentía mal, como si alguien hubiera recortado su foto y la hubiera pegado en una más antigua.

Además, ver a esa Youkai buena para nada despertó mi curiosidad. Podía ver cualquier cosa en este mundo pasado. Nadie podía verme, así que no tenía que preocuparme por un contraataque inesperado.

¿Significa esto que puedo espiar todo lo que quiera cuando esa sexy Zashiki Warashi esté en el baño o cambiándose? Je. Eh, je, je.

-…

-¿Qué pasa, Nee-chan?

Cuando el joven Shinobu ladeó la cabeza, la Zashiki Warashi me miró a mí de una manera realmente extraña, así que me puse lo más cauteloso posible y me moví lentamente hacia un lado.

Pero la cabeza y la mirada de la Zashiki Warashi permanecieron fijas en mí.

-¿Lo estoy imaginando? -Dijo.

-¿¿¿???

Esto era malo. Muy, muy malo. Parecía que no podía dejarme llevar demasiado. Las reglas humanas no parecían aplicarse a los Youkai aquí. ¿Quién podía decir cuándo cambiaría la historia accidentalmente?

Mientras tanto, oía la televisión desde el salón de estilo occidental conectado a la cocina.

-[¿Qué tan efectiva es la Dieta Hidarugami[2]? Esta nueva dieta se está difundiendo de boca en boca por internet, pero los especialistas ya han empezado a advertir sobre los riesgos.]

Alguien había encendido la televisión. Shinobu y los demás entraron en la sala, así que yo los seguí.

-¡Es el abuelo! ¿Qué tienes ahí? ¿Una carta?

-Ah, el abuelo de Shinobu-chan. H-hola.

Mi abuelo saludó con la mano mientras cortaba una carta con tijeras. Después de que no quedaran más que pedazos, la tiró a la basura.

-¡Ah, la tiraste sin leerla!

-Esta carta no merecía ser leída.

-Nii-chan dijo que el correo electrónico es mejor que las cartas. Ahora usas el correo electrónico, ¿verdad?

-No, no se me dan bien esos aparatos electrónicos. Mirar esas pantallas me irrita los ojos.

Se oyeron unos pasos cortos.

En lugar de familiares, eran unos Youkai viajeros alojados en la casa. El que parecía un niño pequeño era un Onbu-Obake[3] y el hombre grande con la cara roja era… ¿qué era? No tenía cuernos, así que no parecía ser un Oni.

-¡Shinobu-chan! Oí que podíamos conseguir un Sello Youkai si veníamos aquí. ¡Dame un sello! ¡O llévame a caballito!

-Eh, je, je. Resulta que oí que un Sello Youkai es un símbolo importante.

¿Sello Youkai?

Incliné la cabeza, pero el joven Shinobu pareció entender. Sacó un sello redondo de unos cinco centímetros de diámetro y lo presionó en el dorso de las manos del Youkai.

-Ahora eres mi amigo.

-¡Genial! ¡Ahora llévame a caballito!

-Tú también eres un Youkai amigo.

-Eh, je, je. Así que este es el Sello Youkai que empezó como una aplicación y ahora hasta tiene una película…

Al parecer, era un extra de una revista basado en un programa de televisión infantil. A diferencia de la mayoría de los programas de Youkai, nadie moría y los Youkai no eran derrotados. Simplemente eran capturados como Youkai Amigos. Aunque no recuerdo bien los detalles.

-Mmm. ¿Por qué llevas un abrigo happi, Shinobu-chan? ¿Hay algún festival próximamente?

-¡Esto demuestra que soy un hombre de la Cervecería Jinnai!

Dio una vuelta para presumir.

Ah, así que por eso lo lleva puesto.

-¿Qué hace un Onbu-Obake?

-¡Pedir que la gente me lleve a caballito! ¡Obariyon!

-¿Y un Kaki Otoko?

-Eh, je, je. Puedes pensar en mí como una especie de Tantankororin[4]. Aún eres demasiado joven para los detalles… ¡Oh, es Hayabusa!

-¡Hayabusaaa! ¡Llévame a caballito!

Los Youkai se marcharon con fuertes pasos. Oí a alguien gritar: “¡Waah! ¡Aléjense de mí, pervertidos!” en el pasillo, pero ¿qué estaba pasando ahí fuera?

De vuelta en la sala, la joven Nagisa inflaba las mejillas.

-Mmm.

-¿Qué pasa, Nagisa?

-¡Shinobu-chan! ¡Dame un sello a mí también!

-¿De qué hablas? Este es un sello Youkai, así que no puedo estampar a una humana como tú.

-¡Mmm!

Estaba furiosa, pero entonces su enorme San Bernardo entró trotando en la sala y ladró con fuerza.

Sacó un teléfono móvil infantil del pequeño barril que colgaba del cuello del perro.

-Oh, ya es muy tarde. Casi es la hora de comer, así que tengo que irme a casa.

-De acuerdo. Te acompaño a casa. ¡Nii-chan dijo que un hombre de verdad acompaña a la chica a casa!

-Zashiki Warashi, ¿qué opinas de eso? -Preguntó mi abuelo.

-Si no intentara hacerse el interesante diciendo tonterías como esas, no tendría a un Kaki Otoko atacándolo.

Dicho esto, Shinobu, Nagisa y el San Bernardo se dirigieron a la entrada principal.

Casi lo olvido, pero se suponía que el incidente de Aburatori iba a empezar pronto. No tenía ni idea de cuándo ni cómo ocurriría, así que no me quedó más remedio que seguirlos.

El camino rural era el mismo paisaje al que estaba acostumbrado. Dicho esto, parecía haber más Youkai de lo habitual.

Shinobu y Nagisa se acercaron a una intersección en medio de los arrozales.

-Soy un Nurikabe.

-¿Qué? ¡Sh-Sh-Shinobu-chaaan!

-No te preocupes, Nagisa. No muerde.

Un perro gigante de tres ojos yacía en medio del estrecho camino. Era del tamaño de un microbús, así que bloqueaba completamente el paso.

-Espera un poco a que pase esa furgoneta de trabajo.

-¿Seguro que no es un Youkai malo...?

-Voy a ponerle un Sello Youkai.

-Cuando llegue a casa, te traeré una patata y te haré un Sello Humano…

Poco después, un vehículo cruzó la intersección y el perro gigante de tres ojos desapareció en el aire. El Youkai parecía una barrera de paso a nivel.

La casa de Nagisa no estaba en medio de los arrozales. Estaba al pie de la montaña, en las afueras del pueblo. Podía oír vacas y gallinas cerca. Estaba bastante seguro de que tenían una micro granja muy pequeña, pero de alta calidad. Recordaba haber oído que cada huevo de sus gallinas, libres de estrés, costaba diez mil yenes.

Y en ese momento del pasado, nadie sabía que ver accidentalmente a sus padres trabajando en la planta procesadora de carne le haría perder la cabeza a Nagisa y, en última instancia, la ayudaría a desarrollar las sangrientas técnicas de una de las tres yanderes más grandes del mundo.

-Adiós, Shinobu-chan. Volveré a jugar después de comer.

-¡Sí! ¡Lo prometo!

-Vuelve a casa. No te desvíes, ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo! ¡Déjamelo a mí!

-…Estoy preocupada. Quizás debería ir contigo.

Eso habría iniciado un bucle infinito de acompañamiento, así que Nagisa se despidió por el momento. Shinobu emprendió el camino a casa solo.

Sin embargo…

-¿Qué pasa, Kappa? ¿Por qué estás tan seco en el camino?

-U-uh… El plato que llevo en la cabeza se ha secado. Agua… ¿Podrías darme un poco de agua?

-Solo tengo soda en mi botella.

-¿E-eso tiene burbujas? ¡Obh…ofahhh! ¿Qué es esta nueva sensación?

El Kappa recibió un sello.

-¡Ja, ja, ja! ¡Soy una gran Tsuchigumo! Je, je. ¡No esperes que te obedezca!

-¿Eh? ¿Por qué estás vestido de chica si eres una araña?

-¡Soy el delincuente definitivo, así que puedo transformarme en una hermosa mujer!

-¿Cómo duermen las arañas? ¿En una hamaca? ¡Hazme una!

-¡Alto! ¡No conseguirás seda tirando de mí!

El Tsuchigumo recibió un sello.

-Je, je, je. ¡Soy un Nopperabou[5]! ¿Qué te parece? Doy miedo, ¿verdad?

-No se supone que debas llamar aterradora a la gente por su apariencia.

-¿Eh? ¿Ah? Puede que sea cierto, ¡pero esa es la razón de mi existencia!

-En fin, tú también eres mi amigo.

El Nopperabou recibió un sello.

¿Acaso este chico se olvida de lo que hace cada tres pasos?

Cada vez que se encontraba con un Youkai, se distraía y ahora caminaba en una dirección completamente distinta a la de la casa con techo de paja.

-¡Ah! Ahora que lo pienso, ¡olvidé darle el sello! ¡Tengo que ir a dárselo!

-¿Estás bromeando, verdad? -Dije. -¡El pequeño yo se dirige a la montaña ahora!

Sabía que era yo, pero aun así daba miedo verlo. Claro que solo podía intervenir físicamente una vez, así que no podía desaprovechar esa oportunidad.

Seguí a Shinobu por el sendero de la montaña y llegó a un claro a unos treinta o cuarenta metros de altura. En lugar de un huerto de alta tecnología, la zona llana solo tenía maleza dispersa, por lo que probablemente la despejaron para construir un pequeño santuario.

Y…

-¡Oye! ¡Vengo a jugar! ¡También te daré un Sello Youkai!

Escuché el viento soplar suavemente entre las ramas de los árboles.

En aquel claro elevado, había una cabaña solitaria y destartalada.

Entonces, algo se asomó por detrás, como si se revelara desde su escondite.

Su rostro, salvo la boca, estaba oculto tras un gran sombrero cónico con un solo ojo dibujado.

Vestía un kimono de campesino con polainas que le cubrían los pies.

Sus brazos y piernas estaban tan arrugados que parecían ramas de árbol o parte de una momia.

En resumen… este era el Aburatori.

Ese Youkai, el más letal de todos, era insuperable a la hora de matar niños.

-¿¿¿¡¡¡…!!!???

¿Qué hacía él aquí?

¿No había aparecido de repente en la aldea de Noukotsu un día, provocado varios incidentes y metido al joven Shinobu en medio?

El Aburatori se acercó lentamente.

El gran sombrero aún ocultaba su rostro y expresión mientras se aproximaba silenciosamente a Shinobu.

Simplemente aparecía, simplemente secuestraba y simplemente mataba. Se llevaba a los niños, les extraía los órganos, los apuñalaba con brochetas y los cocinaba al fuego. El Youkai que extraía el aceite de los niños de esa manera era conocido como el Aburatori. Sin embargo, no se definía qué hacía con ese aceite y no había ninguna moraleja en la historia. Era un simple miedo sin ninguna lección relacionada, como "vuelve a casa antes de que oscurezca" o "haz lo que te digan tus padres".

Se acercaba cada vez más.

Se aproximaba.

De tres metros, a dos, y luego a uno.

-¿Qué hago?

Me invadió una pegajosa sensación de repulsión que iba más allá del simple miedo. ¿Era este el momento? ¿Era esta la escena en la que se suponía que debía usar mi única intervención contundente? No tenía tiempo para dudar. Si fallaba aquí, la Zashiki Warashi usaría su poder Versión 39(fuese lo que fuese). Para preservar ese poder y usarlo en el incidente de la Aoandon en el presente, no podía permitirme fallar aquí. Tenía que usar mi única oportunidad con la mayor precisión posible.

-¿Qué hago?

Pero tan pronto como pensé eso…

-Te dije que no vinieras, ¿no?

Habló claramente con el rostro aún oculto tras el gran sombrero.

La voz no se parecía en nada a la del monstruo descontrolado que conocía, que simplemente devoraba los órganos de los niños.

-Soy un Youkai increíblemente aterrador que eventualmente te hará daño.

Era una voz masculina con una profunda inteligencia.

Estaba prácticamente impregnada de angustia y conflicto.

-Eso no es cierto.

Y…

-¡No te preocupes! ¡Me llevo bien con cualquier Youkai, por muy peligroso que sea! Estoy aquí para darte un sello y estabas preocupado por mí. Eso significa que ya somos amigos. ¡Así que ninguno de los dos tiene que preocuparse!

-…

-Extiende la mano, Aburatori.

-¿Por qué?

-¡Solo hazlo! ¡Te daré un Sello Youkai!

Shinobu tomó con fuerza la mano del confundido Aburatori y presionó el sello, que parecía de juguete, contra el dorso de su mano.

-Ahora eres un Youkai Amigo.

Shinobu sonrió radiante.

Y entonces mi yo del pasado dijo claramente lo siguiente en la Aldea Noukotsu hace diez años:

-Así que no digas más esas cosas tristes. ¡Ahora somos los mejores amigos!


Parte 2[edit]

¿Eh?, pensé.

¿Qué acabo de ver?

¿De verdad esto fue lo que pasó en la versión real del pasado?


Parte 3[edit]

No pasó nada más y Shinobu jugó con Nagisa en la casa de techo de paja sin interactuar más con el Aburatori. Varios Youkai entraron a la casa sin permiso, pero no vi nada más relacionado con el incidente anterior.

-¡Ya sé a qué te refieres! ¡La gelatina es genial porque es transparente!

-No, Shinobu-chan. La gelatina es linda porque se mueve.

Los dos niños discutieron por su merienda, pero cuando se quedaron sin temas de conversación, pasaron a hablar de los nombres escritos en sus mochilas.

-Mira, Nagisa. Puedo escribir mi nombre en kanji.

-Yo también puedo. Empezamos el colegio esta primavera, así que escribir en hiragana sería vergonzoso.

-¡Es un corazón bajo una cuchilla[6]! ¡Genial! Pero el de Nee-chan es difícil. Tiene un montón de líneas diagonales. ¿Cómo te salió un nombre tan raro?

-Shinobu, ese era el nombre que tus padres habían preparado por si nacías niña. Ya no lo necesitaban, así que lo tomé prestado.

Cayó la noche, Nagisa se fue y Shinobu empezó a emocionarse un poco.

-¡Nee-chan, Nee-chan!

-¿Qué pasa, Shinobu?

-No puedo cerrar mi caja de juguetes. Antes todos los juguetes cabían ahí, ¿por qué ahora no? ¡Esto debe ser magia negra! ¡No puedo hacer nada!

-Shinobu. Intentemos resolver esto juntos, paso a paso.

Empezaron a meter pelotas de goma, coches de juguete y otros juguetes dentro del espacio limitado de la caja, como si fuera un simple rompecabezas.

Aún así, era bastante competente y voluntariosa. ¿Cómo se había vuelto tan perezosa en la actualidad?

Una vez terminado el trabajo, al parecer era hora de cenar.

Cuando le pusieron el plato delante, Shinobu frunció el ceño de forma ladeada y habló con su madre.

-Los adultos no son justos.

-¿Eh? ¿De dónde salió eso?

-Todos menos yo comen ostras. Y ustedes actúan como si fuera la mejor parte.

-Oh… Pero dicen que es peligroso darles ostras crudas a los niños pequeños.

-¡Los adultos siempre dicen eso! Entiendo que no pueda tomar esa bebida dorada con gas, pero ¿por qué tampoco puedo tomar café o té? ¡Lo prohíben todo, llamándolo ‘sabor para adultos’!

-No puedes tomar nada de eso, Shinobu. La cafeína es lo último que necesitas.

-Mhhh… ¡Nee-chaaan!

Shinobu agitó los brazos y las piernas para invocar a Zashiki Warashi, quien suspiró al escuchar lo que sucedía.

-Sí, los adultos no juegan limpio para nada. Ahora, ¿qué tal si vienes conmigo a comer ostras fritas?

-¡Ah, no es justo! ¡¿Vas a robarme a Shinobu sin siquiera esperar una explicación?!

-Pero quiero uno de esos que aun son resbaladizos. ¡Los resbaladizos!

Shinobu seguía quejándose, pero parecía bastante contento una vez que tuvo el estómago lleno. Se tumbó en el suelo, se dio palmaditas en el estómago y habló.

-Hoy me bañaré con mamá.

-Oh, cielos. Bueno, no me importa.

-Y con papá también.

-¿¡Veh!?

-¿Qué fue eso? ¿No quieres bañarte con papá?

-B-bueno, no tengo problema en bañarme con mi marido, pero no estoy segura de querer que estés ahí con nosotros. Tendría que encontrar la manera de borrar todos mis pensamientos impuros…

Por alguna razón, Shinobu parecía increíblemente sorprendido.

-¿¡Yo era el problema!? ¿¡Me odias, mamá!?

-¿Qué? ¡N-no, no es eso, Shinobu! ¡No me refería a eso!

-¡No hay excusas! ¡Hoy me baño con el abuelo! ¡Tendrás que esperar hasta mañana!

-¿Eh? Está bien, pero al abuelo le gustan los baños calientes.

-Y la abuela puede unirse.

-¿¡Vfweh!?

Sufrió otro rechazo.

-¡E-entonces tendré que bañarme con Nee-chan!

-En serio, ¿por qué ustedes, los adultos, arman tanto alboroto por un simple baño?

-Y Nii-chan puede unirse.

-¡Oh, eso si que no!

El tercer rechazo finalmente hizo llorar a Shinobu, así que salió corriendo de la sala de estar de estilo occidental y entró en la sala de estar de estilo japonés donde estaban reunidos los Youkai.

-¡Wahhhhh! ¡Kyuubi! ¡Kuzunoha[7]! ¡Son todos tan malos! ¡Se están bañando todos juntos sin mí!

-Jo, jo, jo. Qué niño tan problemático. Ahora, ¿qué tal si intentas agarrar mis nueve colas?

-¡Zorro salvaje, deja de malcriar a los hijos de los demás! Como Kuzunoha, endureceré mi corazón y le enseñaré modales a la perfección.

El niño y los dos animales se dirigieron al baño.

¿Ese Kyuubi no tiene nada que ver con la Piedra Asesina japonesa, verdad? Bueno, creo que originalmente eran chinas y eran un símbolo de buena suerte. Pero, ¿no se refiere Kuzunoha a una persona? ¿Podría ser esa Kuzunoha?

Tras abrir de golpe la puerta del vestuario y justo antes de cerrarla, Shinobu, con lágrimas en los ojos, lanzó un grito.

-¡Tenemos que llevarnos bien!

A pesar de todo, no vi ninguna señal de ningún incidente sangriento.

El problema era que no sabía en qué mes, día, hora ni minuto llegaría el peligro. Claro que dudaba que pasaran uno o dos años sin que ocurriera nada.

Cuando dieron las once de la noche, todas las luces se apagaron y la familia se durmió, y un hecho se hizo mucho más evidente. En pocas palabras…

-No tengo nada que hacer…

El método de viaje en el tiempo era similar a una experiencia extracorpórea, así que podía atravesar paredes y puertas sin ser visto y no tenía que preocuparme por cuestiones biológicas. En otras palabras, no tenía sueño. Eso podría haber sonado conveniente, ya que solo tenía un punto de vista y no podía retroceder, pero cuando no pasaba nada, me aburría bastante.

Me colé por la puerta de la habitación de Shinobu varias veces para ver cómo estaba, pero dormía profundamente con un zorro gigante acurrucado a cada lado.

-Mmmmh, mmmmh… Colas esponjosas…

-¡Je, je, je!… Nunca… olvidaré esta humillación…

Dudaba que fuera a encontrar información importante viendo esto.

-Supongo que debería repasar la información que tengo.

Eso era todo lo que podía hacer. Aunque, pensándolo bien, no me sentía precisamente abrumada por la cantidad de información que tenía que procesar.

Al parecer, Aburatori no había aparecido de repente en esta versión del pasado. Vivía en una cabaña destartalada en la montaña, haciendo algo.

Y yo conocía al Aburatori.

No había intentado matarme sin hacer preguntas, e incluso me había advertido que me mantuviera alejada. Pero al mismo tiempo, era consciente de lo peligroso y letal que era.

Eso me llevó a la conclusión de que no quería matar a ningún niño. Aunque aún no había revisado el interior de la cabaña. Era posible que me estuviera manteniendo alejada porque había algo "malvado" allí que no quería que viera.

-Así es.

Dudaba que Shinobu fuera a hacer algo allí.

Dejarlo y adentrarme en las montañas no sería mala idea. Al fin y al cabo, no podía predecir cuándo ni dónde ocurriría el incidente. Me resultaría más fácil después si recababa la información posible ahora, mientras el peligro aún era bajo.

Y eso puso en marcha las cosas.

Quizás estaba aburrido y ansioso por algo de estimulación, o quizás me sentía seguro en ese estado de experiencia extracorpórea, pero no sentí ningún miedo a adentrarme en las oscuras montañas a altas horas de la noche, donde sabía que me esperaba el Aburatori.

Salí de la casa con techo de paja y seguí los caminos rurales.

Las Villas Intelectuales eran oscuras por la noche. La mayoría de los cultivos utilizaban la fotosíntesis, por lo que se veían afectados por la luz y no era bueno iluminarlos innecesariamente. Había farolas con los mismos sensores que las puertas automáticas para garantizar la seguridad de los peatones, así que las luces se encendían solo cuando pasaban personas y coches. Sin embargo, no reaccionaron ante mí en mi estado actual.

La oscuridad impenetrable del pueblo se rompía con el manto de innumerables estrellas y la luz de la luna que se filtraba entre las sombras.

Al llegar a la montaña, un escalofrío húmedo me invadió.

Caminé hacia el claro elevado de antes.

Sin viento, ni siquiera podía oír el susurro de las ramas. Finales de marzo era demasiado pronto para que los insectos despertaran, así que tampoco podía oírlos. El silencio era casi doloroso. Y quizás por eso oí las voces susurrantes con tanta claridad.

-¿Estás seguro de que esto funcionará?

-Nueve años. Mis cálculos dicen que nueve años cumplirán todas las condiciones. Eso te liberará.

-Pero ese chico me vio. Quiero estar seguro de ello.

-Se trata del Kaeshigami[8], ¿recuerdas? Estarás bien. Te has contenido durante todo este tiempo, y solo te queda una semana para el límite. Puedes aguantar.

…¿Qué? ¿De qué están hablando?

La voz ronca y anciana probablemente era la de Aburatori, pero ¿quién era el joven? “Ese chico” seguramente era para referirse al joven Shinobu, pero no lograba entender el resto. Nueve años, liberar, restringir, limitar, seguro… y Kaeshigami. No sabía qué hacían allí, pero no parecía un lugar pacífico.

Y justo cuando pensaba eso, una joven habló a mis espaldas.

-Oigan, ¿qué pasa aquí? Tenemos una visita.

Mi corazón dio un vuelco más por todas las miradas que se dirigían hacia mí que por la voz fuerte.

Los otros dos estaban concentrados en el comentario de la joven.

Eso significaba que eran conscientes de mi presencia.

-¿Eh? ¿Dónde está la visita, Ohatsu-san?

-Aquí. Estoy frotándome contra él ahora mismo.

-Sí, pero no vemos nada ahí…

Bajé la mirada lentamente.

Un perrito me frotaba la mejilla contra la espinilla derecha.

¿Un… Sunekosuri?

Se parecía, pero no era el que trabajaba con Hishigami Mai. Hablaba como una mujer, llevaba una bufanda al cuello y una cinta en la oreja derecha.

El joven que había estado hablando con el Aburatori habló entonces en una dirección aparentemente aleatoria.

-¡Shikimi-saaan! ¿Puedes ver algo?

-No me preguntes.

Sorprendentemente, esta nueva voz provenía de justo encima de nosotros.

Una chica con kimono estaba sentada en una de las ramas que formaban el túnel de árboles. Llevaba un grueso shimenawa alrededor de la cintura en lugar de un obi, su largo cabello era de un blanco incoloro, y era hermosa pero inquietante. La forma en que llevaba el pelo recogido le daba la apariencia de una extraña flor; tenía un busto sorprendentemente grande, y sus pies descalzos colgaban, dejándome ver sus dedos suaves y la planta de sus pies. Su apariencia esbelta y encantadora contrastaba con sus modales duros y la forma en que sus brazos sobresalían del cuello en lugar de usar las mangas.

-Mi especialidad es la guerra, así que no me gusta perder el tiempo recabando información ni preparándolo todo a la perfección.

-Ja, ja. ¿Y cómo esperas que haga algo que la fundadora del linaje Hishigami no pueda hacer?

La fundadora del linaje Hishigami.

Shikimi.

No tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero sentía un sudor desagradable que me recorría todo el cuerpo. Sin embargo, no estaba del todo seguro de poder sudar en mi estado casi extracorpóreo.

-Deja de ser condescendiente y alegrarte cuando encuentras a alguien que no puede hacer algo. Es patético. Pronto serás padre, así que tienes que controlar esa faceta tuya tan egocéntrica.

-Ohatsu-san, ¿sigue ahí el visitante?

-Sí. Parece que los Youkai pueden saberlo de alguna manera. Aunque la sensibilidad y la precisión parecen depender de la especie.

-Ya veo.

El joven parecía disfrutar de la situación.

Un momento después, juraría que la luz de la luna se intensificó. O tal vez las nubes se habían disipado.

Y…

Este hombre, vestido de traje, estaba rodeado de un grupo peculiar: el Aburatori, Hishigami Shikimi y una Sunekosuri llamada Ohatsu. Pero en lugar de la ropa que un rico presumido usaría solo una vez para una ocasión especial, este hombre parecía sentirse perfectamente a gusto con su traje, como si hubiera salido de un cuadro antiguo. El término "vieja nobleza" me vino a la mente de inmediato. Su cabello negro y liso estaba recogido a la cintura y un monóculo anticuado adornaba su apuesto rostro. Al principio pensé que era por el monóculo, pero sus ojos eran realmente de distintos colores. Además, me miraba fijamente a los ojos. Afirmaba no verme, pero su mirada parecía penetrar directamente en mi mente.

-Encantado de conocerte, visitante.

Mi ritmo cardíaco se aceleró y sentí que se me secaba la garganta. En mi experiencia extracorpórea, nadie del pasado podía hacerme daño, pero sentí que esa suposición se había desvanecido y que me habían arrojado a la jaula del león. Y sin importarle cómo me sentía, habló.

-Me llamo Majina, escrito con el carácter de ‘maldición’. Ah, y no me importa que uses mi nombre de pila. Por diversas razones, mi apellido se considera una reliquia ancestral.

Como si fuera a soltar una bomba aún mayor que el nombre de Aburatori, señaló con el pulgar el escudo familiar en el pecho de su traje.

-En pocas palabras, soy el líder de Hyakki Yakou. No conozco el método exacto, pero dado que te metiste en algo así, supongo que al menos has dado un paso en nuestro estrecho campo. En ese caso, supongo que ya has oído ese nombre.

Parte 4[edit]

Temprano en la mañana de mi segundo día en el pasado, el joven Shinobu estaba haciendo un berrinche en la entrada.

-¡No!

-Vamos, Shinobu. Incluso Ubu quiere que lo sueltes[9]. Vino aquí a pasar la noche durante su viaje, así que no podrán seguir adelante si te lo quedas.

A pesar del amable intento de la Zashiki Warashi por convencerlo, Shinobu negó con la cabeza con el Youkai en brazos.

En cuanto a ese Youkai…

¿Soy yo o esa araña mide más de dos metros?

-¡Eso no es cierto! ¡Ubu todavía es un bebé! ¡Lo único que puede decir es “ogyaah” y “gugu”!

-Bueno, está formado por una mezcla de niños que murieron antes y poco después de nacer.

-¡No puedo tirar a un bebé!

-Pero estoy bastante seguro de que ha vivido siglos, igual que yo. Vamos, Shinobu. Suéltalo.

-¡Uuh… muac!

¿¡Ah!?

Yo... yo siempre había creído que mi primer beso fue con mis padres o algún familiar, pero... ¿¡fue con un insecto!?

Shinobu, por supuesto, no mostró ninguna señal de notar mi sorpresa y, entre lágrimas, sacó su Sello Youkai.

-Escucha, Ubu. Ahora somos amigos. Si tienes algún problema, ven a verme. ¡Siempre te estaré esperando!

Siguieron otros intercambios tristes como ese y el tiempo pasó.

Mientras el joven Shinobu y Nagisa jugaban en el gran patio, apareció otra visitante.

-Haaayaaabuuusaa-kuuun.

Una atractiva estudiante de preparatoria con ornamentos en su largo cabello negro vestía el uniforme de invierno de la preparatoria Noukotsu a pesar de ser primavera.

¿Quién es? Sé que debe ser amiga de mi tío, pero aun así…

Por cierto, mi tío parecía molesto al abrir la puerta.

-¿Qué pasa, hermosa presidenta del consejo estudiantil? ¿Por qué esa entrada tan infantil?

-Eh, je, je. No pude evitarlo al ver a Shinobu-kun y Nagisa-chan jugando en el patio. ¡Qué envidia! ¡Quiero jugar bádminton con ellos! Oye, oye. ¿Podrías ir a preguntarles también, Hayabusa-kun?

Pero…

-Esta desconocida da miedo.

-¿¡!?¿¡Desconocida!?

-Oh, es el señor que es tío de Shinobu-chan. H-hola.

-¿¡Señor!?

Ambos se quedaron en shock.

La presidenta del consejo estudiantil incluso tenía lágrimas en los ojos.

-¿Qué-qué quieres decir con que soy una desconocida? ¿Recuerdas cuando jugábamos en el río y te tomaba de las manos para enseñarte la patada de crol? ¿O en el festival cuando caminábamos de la mano con nuestros yukatas? ¿O en el festival de atletismo cuando ganamos el primer premio en la carrera de buscar objetos? Se suponía que debía llevar algo que me hiciera feliz al morir, ¡así que te elegí a ti y corrí hasta la meta contigo bajo mi brazo!

-¿Hmm?

-¡Lo has olvidado! ¡Lo has olvidado por completo, ¿verdad? Je. Pero no soy tan débil como para quedarme anclada en el pasado. ¡Solo tengo que fortalecer nuestra amistad a partir de hoy!

…Lo siento, hermosa presidenta, pero dentro de diez años, seguiré sin saber quién eres. Y ni siquiera puedo imaginar el caos que debió haber sido ver a la hermosa presidenta del consejo estudiantil corriendo por el patio en bloomes con un niño de cinco o seis años bajo su brazo.

Los dos estudiantes de preparatoria levantaron sus raquetas y comenzaron un partido de dobles: la presidenta en el equipo de Shinobu y mi tío en el de Nagisa.

-Esta persona es demasiado hermosa. No puedo acercarme.

-¿Qué esperas que haga entonces? Pero si eso significa llevarme bien contigo, ¡estoy dispuesta a comerme un montón de pasteles y engordar muchísimo!

-Presidenta.

Los estudiantes de preparatoria debían de querer ayudar a los chicos, pues continuaron el partido tranquilamente mientras charlaban entre ellos.

-Por cierto, Hayabusa-kun, ese problema de antes ha subido de nivel. Aunque sigo sin tener pruebas. Es más bien una cuestión de ambiente o un detalle espinoso.

-Sí, sé lo que traman los subordinados, así que los encontraré pronto. Pero asegúrate de que tu GPS y tu alarma funcionen.

-Debe ser duro para ti también. Pero bueno, supongo que es algo común en la Cervecería Jinnai.

-Esto no es ninguna broma. Claro, no he llevado una vida tan limpia como para no esperarme algunos cardenales.

-¿?

No fui el único que ladeó la cabeza confundido.

Shinobu y Nagisa también parecían perplejos mientras golpeaban el volante de un lado a otro con la ayuda de los estudiantes de secundaria.

-¿Qué es eso de cardenales?

-Shinobu-chan, es un tipo de pescado. Creo que así se llaman los peces plateados brillantes.

-¿Entonces vamos a comer sushi hoy? ¡Qué ganas tengo!

Pero cuando Shinobu vio los fideos con salsa de carne que servían para el almuerzo, su mirada se volvió completamente vacía.

-…No puedo aceptar esto.

-¿Eh? ¿Ya no te gusta mi comida?

Mi madre se quedó sola, en estado de shock, mientras Shinobu se concentraba en la televisión de pantalla plana y se cubría la boca con la salsa de tomate. Estaban dando el segmento deportivo de las noticias, pero a finales de marzo, no había mucha actividad en fútbol ni béisbol. Era más bien una presentación de próximos eventos.

-Mira, Shinobu. El sake que hicimos está en la tele. Lo están usando para conmemorar su victoria.

-¿Esa botella que sostiene el luchador de sumo?

-Algo de la Cervecería Jinnai es la forma tradicional de celebrar la competencia de primavera. Esa botella que esos jugadores de béisbol están rompiendo frente a la cámara también es nuestra. Incluso corre el rumor de que los equipos que no terminen su pretemporada con algo de Jinnai tendrán un desempeño pésimo la próxima temporada.

-Oh… Eres increíble, abuelo.

Shinobu giraba sin sentido el tenedor, sin saber muy bien cómo usarlo. Podía imaginar lo difícil que debe ser lograr que un hijo siga la tradición familiar. El pequeño abrigo happi especial que llevaba probablemente tenía como objetivo inculcarle un sentido de pertenencia a la industria (aunque seguramente también influyó mucho el cariño de mis padres). Era hijo único, así que sería un problema si de repente decidiera que quería ser una estrella de rock.

Después de terminar de comer y limpiarse la boca con un pañuelo, Shinobu empezó a jugar con la Zashiki Warashi.

-¡Nee-chan, mírame!

-¿Qué pasa, Shinobu?

-¡Mírame!

Shinobu se movía inquieto sobre su espalda, pero cuando la Zashiki Warashi se acercó, se agarró a su pierna.

¿No...?

-Me meto en problemas si me subo a los árboles.

-Bueno, es peligroso y puede dañar a los árboles más viejos.

-Por eso me subiré a ti. ¡Nee-chan, a trepar!

Empezó su ejercicio después de comer.

Pero por la tarde, Nagisa regresó con su San Bernardo.

-Sh-Shinobu-chan, traje mi Varita ¿Qué es esto?

-¿Qué es una “Varita ¿Qué es esto?”?

-Mi papá me lo compró. Si no sabes para qué sirve algo, agitas la varita delante y dice, ¿Q-qué es esto?

¿Es una especie de diccionario electrónico?

Nagisa extendió el juguete con una cámara CCD y un sistema de reconocimiento de imágenes instalados y lo apuntó hacia su San Bernardo.

Tras un efecto de sonido electrónico, habló con una voz femenina artificial.

[Perro guardián del infierno, dos melones, ¡hurra!]

-…

-…

Con la misma expresión de alguien que se enfrenta a una traducción automática ridícula, Shinobu y Nagisa dejaron la Varita “¿Qué es esto?” encima del estante de zapatos en la entrada.

-Bueno, ¡vamos a jugar con tu perro! ¿Quieres usar la pelota o el disco volador?

-Shinobu-chan. Dice que lancemos los dos.

El San Bernardo ladró y movió la cola, listo para la acción. Mientras observaba al perro correr por el amplio patio, vi a la Zashiki Warashi dando vueltas alrededor de la veranda hacia el patio trasero.

-¿?

Se suponía que debía investigar la verdad del pasado, así que nada me irritaba más que las escenas de total normalidad. Para recabar toda la información posible, seguí a la Zashiki Warashi.

Y me encontré con una sorpresa inesperada.

Majina de Hyakki Yakou estaba apoyado contra la pared exterior de la casa con los brazos cruzados.

-¿¿¿¡¡¡——————!!!???

-¿Qué haces aquí?

-Para una visita de seguimiento.

Majina respondió a la voz rígida de la Zashiki Warashi con un tono indiferente, mientras acariciaba con el dedo el borde de su monóculo.

-No pongas esa cara amenazante. De verdad te preocupa la Versión 39 que llevas dentro, ¿verdad? Escapaste hace mucho tiempo, cuando aún estaba incompleta y sin terminar, y no se le ha dado mantenimiento en más de un siglo. Podría averiarse en cualquier momento y nadie sabe qué pasará cuando eso ocurra. Personalmente, me asustaría más que una forma extraña en una radiografía.

-No es que puedas hacer nada al respecto hoy en día.

-Es cierto. La Versión 39 también es una caja negra para nosotros. No podemos reproducirla ni crear una nueva. Pero precisamente por eso quiero que estés tranquila. Hyakki Yakou no puede robar la tecnología ni aunque te secuestremos. Por lo tanto, no tenemos ningún motivo para hacerlo. No tener nada que ganar es la prueba de la paz. ¡Ahora, démonos la mano en el parque temático!

En tono de broma, extendió la mano para estrechársela, pero la Zashiki Warashi no la aceptó.

Su expresión de disgusto permaneció mientras él le hacía un gesto con la mano.

-¿No me crees?

-¿Por qué debería creerte después de lo que tú, o más bien, tus ancestros, me hicieron?

-De acuerdo.

Majina dejó escapar un suspiro de exasperación.

Señaló con el pulgar el escudo familiar en su pecho, que tenía la forma de algún tipo de animal.

-Esto apunta a los Youkai, completamente ajenos a cualquier ecosistema, y también a la aterradora imaginación humana. Combina ambos y tendrás a Hyakki Yakou. Se dice que Hyakki Yakou ha caído bastante en los últimos cien años, pero eso no es exacto. Sería mejor decir que estábamos locos hasta hace cien años. Mi generación intenta devolvernos a nuestra forma original, pero me pregunto cómo resultará. Ya sea en la política, en el ejército o en la presidencia de una empresa, el poder es algo diabólico. Una vez que cae en tus manos, te arrastrará sin fin.

Su conversación quedó interrumpida.

El patio delantero se había vuelto mucho más ruidoso. Me asomé y vi… algo con un kimono desgastado. La pequeña figura parecía a la vez un niño y un anciano, con la cabeza gacha al final del patio.

-Sh-Shinobu-chan, este yokai se llama Akaname[10].

-¿Por qué no puede entrar en casa? ¡Esta bebida con gas está buenísima! ¡Bebe un poco!

El Akaname no era un yokai mortal. Era completamente inofensivo. Sin embargo, lamía la suciedad del baño, así que no era bien visto en una familia dedicada a la elaboración de bebidas. Las marcas de la Villa Intelectual se valían de una imagen de alta calidad, así que cualquier cosa que diera una impresión de suciedad era como echar veneno a la botella.

-Esto es inevitable. Mis características y la situación de tu familia son incompatibles.

-Nn…

Shinobu ladeó la cabeza.

-Entonces, ¿qué tal si juegas conmigo afuera? No te preocupes. ¡Me llevo bien con cualquier Youkai!

El Akaname fue arrastrado al grupo en un instante.

Y la cosa no terminó ahí.

-¡Sh-Shinobu-chan! ¡E-e-e-este es un Bimbogami[11]!

-Ven aquí.

-Shinobu-chan, ¿qué es esta oruga gigante? ¿Eh? ¿Kodoku?

-No sé qué es, pero juguemos juntos.

Al oír las voces agudas de los niños jugando, el hombre que se hacía llamar líder de Hyakki Yakou entrecerró los ojos levemente.

-Cuando oigo la palabra exorcismo, me imagino a alguien tomando prestado el poder de un dios o un Buda para aniquilar unilateralmente al espíritu maligno con una sonrisa de suficiencia en el rostro, pero esto es completamente diferente.

-…

-La esencia de lo que hace es expulsar y dispersar espíritus. ¿Se llama Shinobu-kun? De esa manera, está demostrando la forma ideal de lo que hacemos… Incluso si enviamos al sacerdote más virtuoso a desatar el caos o a un guerrero famoso con una espada espiritual en mano, hay seres paranormales contra los que simplemente no podemos hacer nada. Pero con los Youkai, que son inmunes incluso a la mayor violencia, existen muchas historias de que se marchan cuando se les aborda con buena fe. Los Bimbogami empobrecen a todos por igual, pero si los aceptas sin miedo y les muestras el debido respeto, las historias dicen que te otorgarán grandes riquezas. Creo que el Kodoku es igual. Empuñan la maldición más poderosa, contra la cual ningún amuleto ni barrera puede defenderse, y una vez afectado, todo el clan de la víctima será destruido. Pero un hombre que intentó sacrificarse por su familia tragándose el insecto supuestamente terminó viviendo una larga vida sin efectos negativos.

El hombre, sinceramente, parecía envidioso.

-Me pregunto cuántas personas capaces de lograr algo así quedan aún en nuestro reducido campo.

Parecía casi avergonzado de su propia falta de virtud.

-Adquirimos todo el poder que deseamos, pero a cambio de elevar el rango de nuestra alma, olvidamos cómo respetar lo paranormal. Somos individuos distorsionados que solo podemos vencer nuestros miedos convirtiéndonos en monstruos aún mayores que los propios monstruos. …Y como tememos ser devorados por los insectos del suelo al perder confrontaciones, nos volvemos cada vez más poderosos, creando un efecto bola de nieve negativo. Un verdadero círculo vicioso. Para ser honesto, tenemos demasiado poder. Tenemos suficiente para aniquilar a la raza humana varias veces. Me gustaría cambiar la dirección de nuestro campo antes de que ese poder se desborde o el globo que se expande sin cesar explote.

Esto parecía conectar el escenario normal del pasado con el sangriento Hyakki Yakou que había visto en el presente.

¿Qué he estado haciendo sin siquiera darme cuenta?

Si el mundo fuera realmente tan simple, ¿se podría haber evitado ese desenlace tan caótico incluso al enfrentarme a un Youkai tan violento?

-¿Eso es lo que haces en este pueblo?

-Ese es un caso de prueba. El Aburatori lo inició por su cuenta, pero como estaba a punto de fracasar, decidimos echarle una mano. Esta es una prueba útil también para nosotros. Nos dará una idea más clara de nuestro ideal abstracto. Es la presentación perfecta para los más destructivos entre nosotros.

¿Qué? ¿De qué está hablando?

Como tenía que ver con el Aburatori, probablemente influiría en el incidente principal, pero la Zashiki Warashi no mostró ninguna intención real de detenerlo. Por muy inútil que fuera, quería creer que actuaría de otra manera si el plan implicaba matar niños pequeños.

-¿De verdad crees que puedes llevar a cabo el Kaeshigami?

-En realidad, por ahora es solo un ideal. Pero aunque estaba en un nivel completamente distinto, tenemos el ejemplo de Fujiwara no Michizane. En lugar de empezar con un Tatarigami, espíritu nacido del odio humano, este Kaeshigami comenzará con un Youkai en esencia maligno. Sería perfecto si pudiéramos lograr mayor estabilidad reduciendo ese método.

El grupo en el patio delantero debió de decidir que jugar con el perro y la pelota sería difícil con tanta gente, así que cambiaron a jugar a las casitas. Mientras estaban sentados en círculo y charlaban, Shinobu agitó los brazos y gritó:

-¡Necesito llamar a Nee-chan también! ¡Esto sería mucho más divertido con ella! ¡Nee-chaaaan!

Majina se encogió de hombros, aún apoyado en la pared exterior.

La Zashiki Warashi le puso el dedo índice en la nariz para indicarle en silencio que no se mostrara. Luego salió de detrás de la casa y se dirigió hacia Shinobu, Nagisa y los demás.

Shinobu fue el primero en hablar.

-Como eres la nueva integrante de la familia, serás la bebé, Nee-chan.

-¿¡Eeh!?

-Shinobu-chan. No creo que eso le quede bien a este Youkai.

-¡No sería un juego si actuáramos con normalidad! ¡Es divertido porque hacemos algo diferente!

-Sh-Shinobu-chan. Mmm, ya estaba preocupada cuando hiciste que el perro fuera el papá, así que…

¿Eh? ¿Y cómo va a manejar esto?

El líder de Hyakki Yakou y yo nos concentramos en el jardín delantero.

Ahora, Zashiki Warashi, ¿cómo vas a responder a la petición de ese niño de seis años?

-¡Gyah! ¡Gyahh!! ¡¡¡Gyahhh!!! Gugu. Quiero leche, papá. Gugu, tata.

Ella…

-¡¡Lo hizoooooooooooooo!! ¡¡Esa Youkai con un pecho de 98cm realmente se puso en modo bebéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!

-Bueno, un Zashiki Warashi es el espíritu colectivo de los bebés asesinados durante las hambrunas, así que quizás esto es lo que siempre ha querido hacer.

Sentí como si extraños rayos salieran disparados de mis ojos.

Mientras Shinobu sostenía inocentemente un biberón de juguete en la boca del Zashiki Warashi, Nagisa parecía horrorizada.

La escena ante mis ojos había provocado un cortocircuito en lo más profundo de mi mente, así que al principio no me di cuenta.

Pero…

-¿¡…!? ¿¡Sabes que estoy aquí!?

La noche anterior, él había necesitado que la Sunekosuri (mujer) le dijera que yo estaba allí, pero ahora Majina me miraba divertido, con la espalda contra la pared.

-Una noche es tiempo suficiente para estudiar y preparar una técnica, visitante. Te recomiendo que no me confundas con un creador de paquetes cualquiera.

Oh, no.

Oh, no. ¡Oh, no! ¡Oh, no!

¿Cuánto afectaría esto a la historia? Si bien en algún momento tenía que alterar la historia para resolver el verdadero incidente de Aburatori sin usar la versión 39 de Zashiki Warashi, ¿cuánta influencia tendría esta breve conversación? ¿Qué iba a pasar ahora?

-No te preocupes. La historia tiene cierta elasticidad. O quizás podrías llamarlo un margen de error aceptable. Si el más mínimo fenómeno alterara el todo, como el efecto mariposa, entonces el mundo podría colapsar fácilmente con que estuvieras ahí nada más. ¿Verdad?

-…

-En otras palabras, mientras no tengas contacto extremo con nada, el curso de la historia no cambiará. Que yo te hable no cambiará nada. El control está en tus manos y no propagarás cambios incontrolables. Sí, esta era una estructura bien pensada que tuvo en cuenta la seguridad. Sin embargo, no logro comprender por qué tiene el mismo olor que nosotros.

Mis palabras podían llegar a alguien ahora, y este hombre estaba más cerca que nadie de la verdad del pasado con respecto a Aburatori.

-Ojalá el Aburatori pudiera unirse también a ese círculo. -Dijo Majina mientras observaba el caótico juego de cartas que incluía a un Bimbogami y un insecto Kodoku. -Desafortunadamente, es del tipo que trae la muerte con solo encontrarse con él, igual que el Shichinin Misaki o la Piedra Asesina. Se necesitan algunos preparativos para el primer paso para erradicar esa maldad. Es decir, para que deje de traer la muerte con solo encontrarse con él.

-…

¿Hacer que deje de traer la muerte con solo encontrarse con él?

¿Te refieres a convertir a un Youkai mortal en algo que no lo sea?

-No es una idea tan alocada. Algunos Youkai son dioses antiguos que fueron degradados a ese nivel. También hay zorros y tanukis que alcanzaron la divinidad gracias a su poder y reconocimiento. Y si miramos a un nivel superior, incluso existe un espíritu vengativo que intentó destruir Kioto, pero fue elevado al nivel de un dios celestial. Sin embargo, reproducirlo con técnicas humanas en lugar de depender de un milagro es un asunto completamente distinto.

Ese era el Kaeshigami.

Era el fenómeno en el que un ser temido se transformaba en un dios. Se convertía en un ser a la vez temido y respetado.

-Si el Kaeshigami se completa, ese Youkai letal podrá desactivar por completo su tendencia a matar indiscriminadamente. O puede activarla por voluntad propia para obtener un poder mayor que el de un simple Youkai. Claro que no se trataría tanto de un aumento general de poder, sino más bien de un control más preciso para reducir la pérdida de energía.

Era cierto que cualquier cosa serviría con tal de neutralizar a ese monstruo. Sin embargo, no entendía por qué Hyakki Yakou se contendría y usaría un método tan indirecto contra el peor de los Youkai letales. Era claramente diferente de una Yuki Onna o una Nekomata. Solo pensaba en matar niños, había construido un Paquete de viaje en el tiempo e incluso había absorbido a la Zashiki Warashi para obtener aún más poder. Era un monstruo entre monstruos.

Pero…

-El nombre Aburatori parece traerte emociones negativas.

Un tono inquisitivo apareció en la voz de Majina.

-Pero tal vez verías las cosas de otra manera si fueras más como Shinobu-kun.


Parte 5[edit]

Al anochecer, llegué a la conclusión de que Shinobu no iba a hacer nada más aunque yo siguiera vigilándolo, así que salí de la casa de techo de paja y me dirigí al claro de la montaña de Aburatori.

-[La Asociación Comfort es conocida como la filial japonesa de una de las cuatro principales cadenas, y la policía está en alerta debido a rumores de que celebrarán un gran evento próximamente. Los rumores dicen que se reorganizarán y…]

El suelo estaba cubierto de maleza, los árboles formaban una bóveda sobre mí, y la oscura y destartalada cabaña se alzaba frente a mí. Hishigami Shikimi podría haber estado viendo un televisor de bolsillo en algún lugar, pero no pude distinguir su posición, ni siquiera dando una vuelta completa.

Además, dos Youkai se encontraban frente a la cabaña en ruinas.

Una era Ohatsu, la Sunekosuri que trabajaba con Majina, y el otro era el Aburatori, con su gran sombrero cónico que le ocultaba el rostro.

Hablaban entre ellos.

-Si ocurre lo inesperado, ocúpate de las cosas después.

-Lo inesperado no va a suceder. Después de todo, nuestro jefe está trabajando en esto.

-Pero lo vi. Vi a Jinnai Shinobu. Se suponía que nadie debía venir aquí.

-No te preocupes. Has resistido la tentación de matar niños durante casi nueve años.

-Eso fue solo porque no vi ninguno. Ver a mi objetivo ha reavivado mi hambre. A este paso, existe la posibilidad de que rompa el sello y ataque. Así que…

-Te queda menos de una semana. Incluso si el sello se resquebraja poco a poco, te convertirás en un Kaeshigami siempre y cuando no alcances tu límite antes. Ya no tendrás que matar a nadie. ¿No es así?

¿De qué se trataba todo esto?

El Aburatori parecía tener miedo de matar niños… de matar a mi yo del pasado.

-Para empezar, tú no tienes la culpa.

-Esa excusa no vale nada.

-El Aburatori se basa en el miedo a que un niño desaparezca repentinamente… y en el oscuro deseo y la curiosidad que hacen que la gente quiera hablar de esas cosas como si realmente hubieran sucedido. Fingiendo tener miedo, el corazón humano no puede evitar contar esas historias. Los monstruos dan miedo, pero si ese monstruo existiera de verdad, podría deshacerse de esos niños problemáticos. Quizás entonces no tendrían que matarlos en la bañera o el baño nada más nacer. Cobraste forma a partir de los pensamientos de esos padres repugnantes que no tienen reparo en abusar o abandonar a sus hijos. Naciste de ese deseo, así que tú mismo no tienes la culpa.

-¡Dije que esa excusa no vale nada!

Al grito del Aburatori le siguió el silencio.

Solo podía oír el ominoso susurro de las hojas.

-Lo entiendo…

Habló con una voz apenas audible.

-Lo odio, lo odio, lo odio… pero al final, entiendo los sentimientos de los padres que me hicieron así. Entiendo lo desagradables que pueden ser los niños, entiendo lo agradable que sería si simplemente desaparecieran, ¡y entiendo lo maravilloso que sería si alguien más lo hiciera por ti! No importa qué ocurrió primero. Nací para ser así. Sin mí para recibir esos sentimientos, los padres de las generaciones posteriores tal vez no los habrían sentido en absoluto. Es el dilema del huevo o la gallina… ¡A estas alturas, mi mera existencia podría estar creando sentimientos malignos en las personas y luego sacándolos a la luz!

-…

Ese era el sistema que se había construido. Ese era el papel que le habían asignado.

Era un asesino al que todos debían despreciar.

No se admitían excusas y no se tenía en cuenta su situación.

Estaba allí para recibir los sentimientos malignos de aquellos que ni siquiera eran conscientes de esos sentimientos en su interior.

Ese era su único propósito.

-Así que, por favor, no crean nada de lo que les diga. Por favor, no crean en mi alma. No importa lo que diga. En el instante en que lo consideren imposible, mátenme. Ya no quiero interpretar este papel. No quiero convertirme en un ser que simplemente completa un sistema sin pensamientos propios. No quiero ser un monstruo que masacra brutalmente a esos niños pequeños sin pestañear.

Esta escena cambió por completo mi imagen del Aburatori.

Al principio, pensé que tal vez había entrado en un retorcido mundo paralelo.

Pero en ese caso…

…¿Qué era el Aburatori que vi antes? ¿Cómo un Youkai tan conflictivo y letal terminó siendo un monstruo tan enloquecido?

-No hay nada de qué preocuparse.

-¿Cómo puedes estar tan segura? Ni yo mismo confío en mí.

-Porque… -La Sunekosuri, entrecerrando un poco los ojos. -Alguien ha venido por ti.

El Aburatori siguió su mirada y se giró hacia mí.

No, sus ojos me atravesaron. Estaba mirando detrás de mí. Yo también me giré y vi una pequeña figura allí.

Era Shinobu.

Era yo mismo, ya que aparentemente llegué aquí hace diez años.

-¿Qué…?

El Aburatori estaba estupefacto, pero Shinobu sonrió mientras corría entre la maleza. Se acercó sin ninguna precaución.

-¡Grandes noticias! ¡Grandes noticias!

Agitó los brazos.

-¡Esta noche cenaremos filete Salisbury! ¡Mamá por fin se ha esmerado! ¡Tengo que contárselo a todo el mundo! ¡Grandes noticias! ¡Grandes noticias!

-…

-El filete Salisbury de mamá es increíble. ¡Le pone un huevo frito encima!

Fue una noticia de última hora un tanto tonta, pero parecía que la había planeado como un secreto solo para sus amigos. Eso significaba que incluía al peor de los Youkai mortales en ese grupo.

Por un momento, el Aburatori pareció incapaz de moverse.

El Youkai apretó los dientes en silencio mientras Shinobu cambiaba de marcha.

-Ah, no te conozco, todavía no te he puesto un sello.

-No te preocupes por mí. -Dijo la Sunekosuri. -Hazle compañía a ese viejo solitario.

-¡Podemos pasar el rato todos juntos! ¡Ahora tú también eres un Youkai Amigo!

Esta era una conversación de un mundo imposiblemente lejano.

Ese maldito Youkai jamás habría soñado con llegar a ese mundo desde el momento en que nació en este.

-¿Entiendes, Ohatsu?

El Aburatori finalmente habló casi en un susurro.

Su voz parecía a punto de desvanecerse.

-Incluso ahora, no puedo evitar ver la vida ante mis ojos como un objetivo. Al final, solo puedo hacer lo que todos quieren de mí. Sé que cuanto más perfectamente cumpla la leyenda del Aburatori, más fácilmente esos oscuros deseos se abalanzarán sobre mí, ¡¡y sin embargo…!!

Conflicto.

Agonía.

Desesperación.

Lo brillante no siempre salva. Lo bondadoso no siempre sana. A veces, se convierte en un cruel espejo que refleja la propia fealdad. Al aceptar ese dolor, la joven Sunekosuri dejó escapar un lento suspiro.

¿Pero era el Aburatori realmente feo?

¿Acaso los adultos que lo crearon no lo obligaron a hacerlo para no ser culpables?

Shinobu ladeó la cabeza con curiosidad, a solo setenta centímetros de una muerte segura.

-¿Eh? ¿De qué hablas? ¿Un juego?

Esta era la columna vertebral de la historia.

¿Pero qué clase de final terrible nos esperaba?

¿Qué final era tan malo que requirió la intervención de la Zashiki Warashi, liberar el poder de la Versión 39 y distorsionar la historia misma?


Parte 6[edit]

Seguí a Shinobu por los estrechos caminos rurales de regreso a la casa con techo de paja.

Llegamos justo a tiempo para ver a mi tío marcharse.

-¿Qué haces, Nii-chan? ¿Te vas?

-Sí. No salgas de casa, Shinobu. Da miedo afuera cuando oscurece.

-¿Eh? ¡Pero hoy vamos a comer filete Salisbury! ¡Tenemos que comerlo todos juntos!

Mientras mi tío caminaba hacia el cobertizo, a poca distancia de la casa, oí un tintineo metálico. Shinobu ladeó la cabeza y mi madre salió corriendo hacia la puerta principal.

-¡Ahhh! Espera, Shinobu, ¿adónde se fue Hayabusa-kun? ¡Todavía no ha salido del garaje, ¿verdad?!

-Dijo que se iba. Está jugando de noche. Ya es todo un adulto.

-¡Que alguien lo detenga! ¡Antes de que mate a alguien!

Con un fuerte ruido de motor, una gran moto eléctrica salió del cobertizo.

-¿?

Empezaba a anochecer, así que Shinobu se quedaría en casa. Eso significaba que era poco probable que tuviera contacto con el Aburatori. Lo más probable era que seguirlo fuera una pérdida de tiempo. Con eso en mente, me di la vuelta y me subí al asiento trasero de la moto de mi tío.

Técnicamente no tocaba el suelo al caminar, pero en cuanto me imaginé “sujetando” la moto, me aferré a ella. Mi tío manejó la moto con destreza y salió disparado por el oscuro camino rural.

Podía oír una conversación que provenía del teléfono móvil que estaba sujeto al soporte cerca del manillar.

Por un lado estaba la senpai que había jugado al bádminton durante el día, pero por el otro se oía una voz masculina sombría.

¿Quién sería?

-[Como buscabas a alguien relacionado con Jinnai, supuse que alguien como Shinobu-kun estaría en peligro, pero desde luego no esperaba que el peligro me alcanzara a mí.]

-[C-cállate. Elegí el método más seguro. Ese chico está rodeado de Youkai, así que el mayor de los Hayabusa es un blanco fácil, ¿no? Y con un rehén, tengo aún menos de qué preocuparme.]

-[¿Estás seguro de que eso fue todo? Apuesto a que querías capturar a la hermosa presidenta del consejo estudiantil para tener tu propia recompensa. Probablemente planeabas evitar mencionar al rehén cuando entregaras a Hayabusa-kun a los adultos. Así podrías hacer lo que quisieras con mi cuerpo. Je, je, je.]

-[¡Cállate! ¡Solo tienes que mantener la boca cerrada y hacer lo que te digo!]

Jamás había visto a mi tío irradiar una ira tan intensa.

Usó el celular para abrir el GPS.

En ese momento, por fin comprendí qué era aquel tintineo metálico. Llevaba unas gruesas cadenas alrededor de la cintura, sujetas con un candado.

Mientras tanto, la conversación a distancia continuaba.

-[En cuanto a perros guardianes, el San Bernardo de Nagisa-chan es bastante mono.]

-[¿De qué hablas?]

-[Pero ¿sabías que sus padres lo entrenaron como perro policía y perro soldado para que le arranque la garganta a cualquier persona sospechosa que se le acerque? Una navaja barata no te servirá de mucho contra eso.]

Mi tío manipuló los controles de la moto.

Los faros se apagaron y el sonido del motor cesó.

Aquella mole metálica ahora se desplazaba a más de sesenta kilómetros por hora sin emitir luz ni ruido.

-[Pero lo que tengo es más un perro de caza que un perro guardián. Je, je. Supongo que sería un poco triste llamarlo perro rabioso.]

-[¿Qué? ¿Perro? ¿Estás diciendo que hay un perro escondido por aquí?]

-[Ya está aquí. Y mi perro es mucho más feroz que un San Bernardo. Por desgracia para ti.]

Ocurrió inmediatamente después.

Sin frenar en absoluto, mi tío atropelló a alguien que estaba parado en medio del camino rural.

-¡¿B-bhbfh?! ¡Bahbh! ¡Egbhgahh!

La persona salió disparada hacia el arrozal seco y gimió desde el suelo, incapaz de levantarse.

Mi tío dio la vuelta con la moto eléctrica y su senpai lo saludó alegremente en la oscuridad.

-¡Yahoo, Hayabusa-kun! ¿Puedo dejarte el resto a ti?

-Sí, por supuesto. Lo siento por las molestias.

-¿Así que llegas cinco minutos después de que te llamo y no dudas en atropellar al tipo a toda velocidad? ¡De verdad que siento tu cariño!

-Si te pasas de la raya, te haré dar un paseo emocionante por el sinuoso paso de montaña.

Mi tío se bajó de la moto y pisó el estrecho camino rural. Luego miró al chico de aspecto sombrío que había caído al arrozal un nivel más abajo.

Como aún no podía levantarse, le gritó a mi tío echando espuma por la boca.

-¡Yo… no puedo… no puedo creerlo! ¡Intentaste matarme! ¡Lo hiciste! Ja… ja, ja. ¡Sabes lo que va a pasar cuando llame a la policía, ¿verdad?

-¿Eh? ¿Por qué demonios sigues vivo?

No intentó intimidar al chico ni le gritó con rabia. Esa aparente indiferencia pareció dominar al chico más que cualquier otra cosa. La diferencia en su compostura era evidente.

Entonces, la senpai le advirtió desde un lado:

-Oye, oye. Puedes pensarlo todo lo que quieras, pero intenta no decir nada sobre intentar matarlo. Esto podría no considerarse legítima defensa. No es que haya un abogado aquí.

-¿¡L-legítima defensa!? ¿¡Golpeando a alguien con una motocicleta!?

-Sí. -Dijo mi tío como si no importara demasiado.

Y no es que las leyes no importaran. Es que la vida del chico no importaba.

-La legítima defensa no solo se aplica a uno mismo. Si usas un arma que estaba cerca y causas menos daño del que habrías causado de otra manera, se anula todo. Así que, mientras haya causado menos daño que un cuchillo en los órganos vitales, no hay problema. ¿Pero qué hay de ti? Tú fuiste quien se tomó la molestia de preparar un cuchillo y planear este secuestro.

-¡Ee…ee!

-De verdad que eres estúpido.

La hermosa presidenta del consejo estudiantil pareció escupir las palabras desde una posición de absoluta superioridad.

-¿Cómo terminaste siendo un peón de una gran organización criminal?

-Probablemente fue por esa dieta Hidarugami.

-No respondas por él. Es más divertido escucharlo de su propia boca.

-Sí que eres cruel… Ni siquiera tiene la habilidad de armar un paquete. Solo creó un sitio web para engañar a la gente y que le pagaran, ¿acaso esto no es suficiente castigo?

-Pero, por desgracia, ese medicamento para adelgazar era en realidad un código para ya sabes qué. La gran organización criminal debió pensar que estaba entrando en su mercado. No es que vaya a sentir lástima por alguien que engañó a la gente para robarles su dinero.

-Probablemente le dijeron que lo dejarían libre si trabajaba para ellos. La cerveza de la casa Jinnai se usa en todas partes: para conmemorar grandes victorias de sumo, victorias de béisbol profesional e incluso como ofrenda en el Santuario de Ise. Pero no es raro que la gente del hampa lo quiera. Como para los rituales de una gran organización criminal.

Así que eso es todo.

Después de haber puesto todo su empeño en ese sake, mi abuelo y mi padre no iban a enviarlo a un sitio así. Al fin y al cabo, incluso se negarían temporalmente a hacer negocios con un bar que permitiera a sus clientes conducir ebrios. Aun así, había quienes querían sake Jinnai.

Y en el bosque de Aburatori, había oído noticias sobre un gran evento organizado por un grupo llamado Asociación Comfort.

Así que…

-Supongo que eso significa que este tipo era el origen de esas cartas amenazantes a la antigua usanza que llegaban a mi casa.

-Tal vez. Hayabusa-kun, ¿qué te parece si lo entregamos a la policía y dejamos que los profesionales se encarguen del resto?

Recordé la carta que mi abuelo había cortado con tijeras.

Seguramente les pedía que entregaran sake Jinnai si no querían que le pasara nada a su familia.

-Bueno, viendo cómo trabajan, hay muchas probabilidades de que se deshagan de este tipo como un lagarto quitándose la cola y después le echen la culpa de todo.

Las palabras de la presidenta del consejo estudiantil le dieron al chico una idea clara de su destino.

Ese atacante, que probablemente asistía a la misma preparatoria que los otros dos, reunió sus últimas fuerzas y se puso de pie de un salto.

-¡Je… je je! ¡Je je… je! ¡Je je je!

-¿Qué, quieres más? ¿Qué tan patético eres?

-¿Mi cuchillo? ¿Dónde está mi cuchillo? ¡Maldita sea, está demasiado oscuro para ver!

-Y mientras sepamos que tienes un cuchillo preparado, significa que estás armado, aunque no lo tengas en la mano ahora mismo. Eso significa que esto califica como legítima defensa. Desafortunadamente para ti.

Mi tío oyó un tintineo.

-¿Y sabías esto, flacucho? Un machete gigante o una espada japonesa infringirían la Ley de Control de Espadas y Armas de Fuego. Una espada de madera o un tubo de metal estarían en el límite. Hay precedentes de nunchakus encontrados en una inspección que infringen la Ley de Delitos Menores.

El sonido provenía de la gruesa cadena que llevaba sujeta a la cintura con un candado.

Se enrolló un extremo alrededor del puño y sonrió mientras seguía hablando.

-Pero no hay ninguna ley que prohíba llevar cadenas como accesorio de moda. Y sin embargo, blandirlas da como resultado un arma más aterradora que un bate de metal. Extraño, ¿no?

Sí, esto es inútil.

Mi tío estaba demasiado acostumbrado a esto. Tuviera el chico su cuchillo o no, su destino estaba sellado.


Parte 7[edit]

Mi tío fue el héroe del día, pero después de llevar a la hermosa presidenta del consejo estudiantil a casa en su gran patinete eléctrico y luego regresar a casa, mi padre y mi abuelo lo golpearon y lo metieron en el cobertizo. La serie de eventos se desarrolló con tanta naturalidad que me di cuenta de que sucedía todo el tiempo. ¿Con qué frecuencia se metía en peleas mi tío?

Después de cerrar la gruesa puerta con llave, mi padre y mi abuelo comenzaron a hablar entre ellos.

-Por lo visto, la hija de Atou no resultó herida… Hizo un buen trabajo.

-Oye, podemos hablar del resto mientras tomamos algo. Nada le da mejor sabor al sake que estas historias, así que sería una pena desperdiciarlo.

…Ese es el problema.

Al regresar a casa, encontré a la Zashiki Warashi y a otros Youkai sentados en círculo en la sala. Los otros parecían ser Nurarihyon y un Kasha[12].

-Ahora que lo pienso, aparecí en la última entrega de esa serie de RPG de invocación de Youkai.

-Oh, cielos. ¿Así que tuviste tu gran debut, Kasha-san?

-¿Eso fue sarcasmo? ¡Tú, Zashiki Warashi, eres igual que las Yuki Onna! ¡Siempre te eligen! ¡Incluso fuiste el personaje introductorio de la película Youkai Stamp!

Todos intentaron calmar al furioso Nurarihyon.

-No me gusta cómo me ilustraron como un gato rodeado de fuego. Sé que tengo suerte de aparecer, pero aun así.

-Bueno, la esencia de un Youkai cambia de generación en generación. Empecé siendo pariente de los Umibouzu, pero de repente me convertí en el líder de todos los Youkai.

-Sin duda, es problemático cuando las culturas se mezclan o cuando te relacionas o te identificas con otro Youkai. Aunque podría aceptarlo si eso me hiciera divino como la Dakiniten[13].

Oí el sonido de una guitarra eléctrica que venía de fuera de la habitación.

Al principio pensé que sería mi tío haciendo de las suyas, pero seguía encerrado en el cobertizo. Cuando me asomé, me di cuenta de que no era él. Cinco tanuki sostenían instrumentos musicales frente al joven Shinobu en la sala del altar budista.

-¡Yeahhhhhhh! ¡Gracias por asistir el día de hoy, aquí al concierto de Tanuki☆Bayaaaaaaaaaaaaaashiiiiiiiiiii!

-La abuela se acuesta a las nueve, así que solo hasta entonces.

No tenía ni idea de cómo las patas de un tanuki podían sujetar la púa o presionar las cuerdas, pero tocaban bastante bien. Pensé para mis adentros mientras escuchaba.

-Supongo que eso es todo por hoy…

Incluso después de que la casa de los Jinnai se calmara, el mundo exterior seguía en movimiento. Si visitaba el bosque de Aburatori, era posible que obtuviera nueva información sobre él.

Pero…

No parecía una gran amenaza en ese momento mientras trabajaba con Hyakki Yakou. ¿Estaba realmente involucrado en este incidente? No podía permitirme perderme el momento crucial si había algo más detrás.

Hoy no me había dado cuenta de que mi tío y Atou-san (¿?) se habían visto involucrados en otro incidente. Quería evitar pasar algo así de nuevo.

¿Por dónde empezaría al día siguiente? Entre Shinobu, la Zashiki Warashi, la casa Jinnai, el Aburatori y Hyakki Yakou, ¿en qué se suponía que debía concentrarme? La falta de malicia o beneficios evidentes no significaba que pudiera estar tranquilo. Sabía que un gran incidente destruiría sin duda esta paz temporal.

-Me estoy quedando dormido…

-¿Ehhhhhhhhhhhhhhhhhh? ¡Pero si apenas estábamos calentando!

-Voy a dormir aquí mismo…

-(¡Twannnnggg!) ¡Ky-kyah! ¡No me abraces así de repente!

-Líder…

-Nuestro líder de hard rock…

-E-ejem. ¡No puedes, Shinobu-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! ¡No te has cepillado los dientes! ¡En serio! ¡Shinobu-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

El tanuki levantó el cuerpo inerte de Shinobu y corrió hacia el baño.

Allí comenzó un nuevo alboroto. Se suponía que Shinobu se estaba cepillando los dientes, pero en vez de eso, había agarrado algunos juguetes.

-¡Esta es la prueba de que soy un hombre!

-¡Shinobu-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!? ¿¡Por qué te dibujas un bigote mostacho con un marcador negro!?

-¡Nn! El abuelo, papá y Nii-chan se afeitan, ¡así que yo también puedo!

Estaba moviendo lo que parecía ser jabón con forma de maquinilla de afeitar en forma de T. El alboroto aumentó cuando dibujó bigotes mostachos en el tanuki, que ya estaba cubierto de pelo.

Era una escena conmovedora, como sacada de un cuento infantil.

Pero sabía que se acercaba el momento fatal.

¿Qué iba a pasar exactamente?


Parte 8[edit]

Era temprano en la mañana del tercer día desde que viajé al pasado.

En la sala del altar budista, Shinobu fingía ser elegante mientras sostenía un trozo de alga casi cuadrado frente a un cubo de arroz para sushi. La Zashiki Warashi estaba sentada frente a él en la mesa de té.

-El sushi hecho a mano es genial. Me divierte mucho hacerlo yo mismo.

-De verdad te gustan estas cosas, Shinobu.

-El natto también es divertido. Me encanta la sensación de mezclarlo.

-Uf… Yo paso.

Shinobu y la Zashiki Warashi se pusieron a envolver el sushi.

-Tiene que llevar queso. Tiene que llevar aguacate. Tiene que llevar salchicha de pescado.

-¿Por qué tu sushi hecho a mano siempre parece hecho por un americano, Shinobu?

-Entonces te daré este especial, Nee-chan. Di ‘ah’.

-Ah.

Aquel desayuno, mitad diversión y mitad comida, llegó a su fin. Todavía era de mañana, pero Nagisa no iba a venir hoy. Shinobu se acercó trotando a donde la Zashiki Warashi estaba holgazaneando para no estorbar con la limpieza.

-¿Estás libre, Nee-chan? ¿O estás ocupada?

-¿Qué pasa, Shinobu?

-Oh, qué pena. Pareces ocupada.

-¿En serio? ¿Qué pasa? ¡No me dejes sola!

Zashiki Warashi se aferró a él y se acurrucaron juntos. Shinobu sostenía un libro de cuentos grueso… no, era una especie de libro de texto infantil.

Se sentó en su regazo y leyeron el libro juntos.

-El perro dice… ¡guau guau!

-Eso es. Ahora, Shinobu, ¿qué tal el coche?

-Vroom vroom.

-Correcto. Siguiente… ¿qué tal los soba?

-¿Mmm?

Shinobu giró la cabeza para mirar su largo cabello negro.

-¡Ya sé! ¡El soba hace crunch crunch!

-Te equivocas. Hace slurp slurp.

-¿Eh? Eso no suena bien. ¡El helado es lo que hace slurp slurp!

Mi abuelo llamó a Shinobu, así que este saltó del regazo de la sexy Youkai y salió corriendo de la sala de estar de estilo japonés.

Mientras la Zashiki Warashi cerraba el libro y lo dejaba a un lado, mi madre le hablaba mientras usaba una aspiradora ciclónica.

-Nos llama abuelo, abuela, papá, mamá, Nii-chan y Nee-chan.

-¿?

-Para ser honesta, quería que me llamara mami. -Hizo un puchero. -Pero se dejaba influenciar por todos a su alrededor, así que de pronto me empezó a llamar mamá. Y todos lo miman tanto que, de pronto, ¡soy yo la que tiene que ponerle freno, la madre pesada! ¡Yo también quiero mimarlo! Además, ¡yo fui la que sufrió tanto al darlo a luz!

-Mi más sentido pésame, es todo lo que puedo decir… ¡Ay, ay, ay! ¿Dónde crees que me estás aspirando con esa boquilla de la aspiradora? ¿Qué quieres decir con que sonaba como si no tuviera nada que ver conmigo? De verdad que no tenía nada que ver conmigo… ¡Ay, ay, ay, ay!

El fuerte ruido de la aspiradora continuó mientras mi madre cometía un acoso sexual bastante extremo contra ese Youkai, pero luego ladeó la cabeza.

-¿Qué quería mi suegro de Shinobu? Dudo que quiera que ayude en la cervecería.

-Buena pregunta. No tengo nada mejor que hacer, así que iré a buscar a Shinobu.

Seguí a las dos desde la sala de estar de estilo japonés y por el pasillo hasta la de estilo occidental.

-Ojalá Shinobu fuera un poco más educado. Me encantaría tener una niña tan linda como Nagisa-chan. ¿Sabes a qué me refiero? ¡Claro que sí!

-Sí, sí. Ve a hablar con tu esposo sobre eso.

Como era de esperar, mi abuelo estaba jugando con Shinobu durante un descanso en su trabajo.

Sin embargo…

-¡Ja, ja, ja! ¡Caca, pene, caca, pene, caca!

-¡Ja, ja, ja, ja!

Ah.

Aparté la mirada de esa escena tan desesperanzadora y miré a las mujeres en la puerta.

Mi madre y la Zashiki Warashi tenían una mirada completamente vacía.

-¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Grité, pero antes de poder advertirle a mi abuelo que escapase, las mujeres sujetaron sus brazos, hombros y cabeza.

Esos demonios del infierno tenían profundas sombras que cubrían sus rostros, pero solo sus ojos brillaban intensamente.

-Suegro, tenemos que hablar.

-Creo que alguien tiene que enseñarte que todo tiene un límite.

-¡No digas tonterías! ¡Las palabrotas son lo normal para los niños de su edad! ¿Verdad? ¿Verdad? ¡Sabes a qué me refiero, ¿no?!

Intentó escapar desesperadamente, pero las dos mujeres caminaron por el larguísimo pasillo y desaparecieron.

He oído hablar de una celda secreta como uno de los Siete Misterios de la Casa Jinnai, pero seguro que no es cierto. Es solo una historia para asustar a los niños, ¿verdad?

Fue entonces cuando apareció mi abuela.

-Oh cielos. ¿Qué haces aquí, Shinobu?

-Se llevaron al abuelo.

-¿?

-Caca.

-…Ahora lo entiendo perfectamente. ¡Lleven a ese viejo a la tercera puerta!

Toda emoción desapareció de su rostro y luego ella también se desvaneció.

¿Cuál es la tercera puerta? ¿Sería mejor no saberlo?

Shinobu no tenía nada que hacer ahora que todos se habían ido, así que empezó a charlar con algunos Youkai que aparecieron.

-La palabra Oni es una mezcla de la palabra china original “gui”, que significa diablo, y la palabra japonesa “on”, que significa oculto. Originalmente se refería a todos los seres espirituales, pero debido a la influencia del Noh y el Kabuki, ¡terminamos siendo musculosos, con permanente, cuernos y un taparrabos de rayas de tigre! ¡Nos impusieron esa imagen y ahora le dicen a los oni que se vayan porque damos miedo! ¿Cómo es eso justo? ¡Hmph!

-¿Eh? ¿Qué quieres decir con que le dicen a los oni que se vayan?

-¿Ah? ¿Tu casa solo invita a quienes dan buena fortuna a entrar? ¡Maravilloso, maravilloso!

Sonó el timbre.

Asomé la cabeza al pasillo y vi a mi tío abriendo la puerta.

El visitante era… ¿Nagisa, tal vez?

-Oh, es el señor tío de Shinobu-chan. ¡B-buenos días!

-(Dolor) ¡Señor…!

-¡Gracias a tus consejos, tío, ya no pierdo contra Shinobu-chan en las carreras! ¡Gracias, señor!

-(Dolor y más dolor) Me dice señor… O-oh… ¿De verdad? Vienes por Shinobu, ¿no? Espera un segundo. ¡Oye!

La repetición de la palabra “señor” causó aún más daño psicológico, sumada a esa sonrisa inocente, pero mi tío, ya adolescente, logró gritar el nombre de Shinobu.

Según su comportamiento anterior, lo más probable era que Shinobu y Nagisa jugaran en el gran patio. Y no iba a obtener mucha información mientras se divertían.

Shinobu había empezado a acompañar a Nagisa a casa siempre, y se detenía en muchos lugares de camino. Eso, por supuesto, incluía el bosque de Aburatori.

-Quizás no sería mala idea visitarlo.

Llevaba toda la noche pensando en ello.

Si tenía que averiguar la verdad sobre el incidente de Aburatori, solo habrían dos opciones principales.

Uno: El ritual Kaeshigami para neutralizar al Aburatori fracasaría.

Dos: Alguien estaba mentía sobre esto.

Quizás el ritual Kaeshigami de Hyakki Yakou no neutralizaría realmente al Aburatori, o tal vez el Aburatori no era tan cooperativo como aparentaba.

-…

¿Acaso alguno de los miembros de Hyakki Yakou mentía? Descubrirlo me ayudaría mucho. Podría decidir cómo afrontar la situación. Claro, solo era un estudiante de preparatoria y no podía leerles la mente con los sutiles movimientos de sus ojos o el temblor de sus labios como un analista profesional, pero si los observaba en un momento especialmente emotivo, podría notar algo extraño.

Dudaba que cometieran algún error trabajando juntos como Hyakki Yakou. Todo allí estaría dentro de sus expectativas y se habría preparado todo a medida.

Si había algún elemento irregular, era la presencia de mi joven yo.

Que hablara con el Aburatori e influyera en ellos tenía que ser inesperado, aunque fuera levemente. Esa situación tan sólida se derretiría y cambiaría como un líquido.

En ese caso, tenía que ser cuando Shinobu contactara con el Aburatori o Hyakki Yakou.

O por esas fechas.

Antes y después de que Shinobu apareciera. Antes y después de que Shinobu se fuera. No estaría de más estar atento a cualquier cambio en sus acciones o comportamiento en ese momento.

Con eso en mente, tenía que ponerme a trabajar.

Salí de la casa con techo de paja y caminé por el estrecho camino rural que discurría entre los arrozales. Pasé junto a lo que parecía una furgoneta de fibra óptica y un Ittan-Momen volador[14] mientras me dirigía a la montaña.

Ese Youkai estaba hoy también frente a la cabaña.

Puede que haya podido irse mientras el proyecto Kaeshigami estaba en marcha, porque siempre lo encontraba allí cuando aparecía.

Era una sensación extraña, ya que se suponía que el Aburatori era escurridizo e imposible de atrapar.

-Hola, visitante. ¿Por qué estás aquí tan temprano?

-¿¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!?

Alguien me habló de repente desde atrás con una voz perfectamente casual.

Me giré rápidamente y vi a Majina, el joven con monóculo y traje que decía ser el líder de Hyakki Yakou. Estaba sonriendo.

La Sunekosuri (mujer) llamada Ohatsu se frotó contra su espinilla con un suspiro de exasperación, y Hishigami Shikimi estaba sentada en la rama de un árbol con su cabello blanco pálido recogido como una flor gigante. Anteanoche, en la oscuridad, era difícil distinguirlo, pero su kimono tenía el símbolo de Hyakki Yakou. También llevaba algo parecido a un instrumento musical alrededor del cuello.

Una cosa era Aburatori, pero ¿dónde pasaban las noches estos tres? Sentían que no vivían vidas reales. O mejor dicho, como si hubieran aparecido de la niebla y se hubieran desvanecido en ella.

-¿Qué se cree que está haciendo? Aunque no podemos descifrar la técnica, quien la usa claramente no tiene ni idea de lo que hace. Es como darle un celular a un idiota.

-Tranquilo, Ohatsu-san. Me gusta esto. Hace tanto que no hablo con alguien sin tener que intentar leerle sus pensamientos y estar atento a posibles intenciones asesinas.

-Sabes que vas a ser padre, ¿verdad? Tienes que mantener a una familia, así que quita esa sonrisa patética y sé un poco más precavido.

-¿Ser…padre?

No estaba seguro de si Majina podía oírme o no, pero se rascó la mejilla con timidez.

-Mi esposa está a punto de dar a luz. Para ser sincero, podría parir en cualquier momento. Aunque no estoy preparado.

-Qué marido tan horrible. Su esposa está sufriendo y él está de viaje de negocios.

-¡No te imaginas lo aterradora que es la sala de maternidad para un hombre, Ohatsu-san! ¡Lo único que puedo hacer es esperar sentado en el banco, así que ¿qué se supone que debo hacer? ¡Ay, no! ¡Solo de pensarlo se me eriza la piel…!

-Sinceramente, la situación de la mujer allí es diez o incluso cien veces peor. No te pongas a llorar cuando lo único que haces es mirar, patético.

-Me cuesta creer que sepas algo de eso, Shikimi-san.

-¿De qué hablas? Como fundadora del linaje Hishigami, solía tener un físico impresionante. Es solo que mi técnica de eterna juventud es demasiado efectiva y me encojo a diario.

Esta conversación no le pegaba nada al nombre de Hyakki Yakou. Mi expresión se suavizó un poco, pero entonces caí en la cuenta.

Sabía cómo iba a terminar esto.

En el presente, Hafuri era la líder de Hyakki Yakou.

Si una niña de unos diez años había sido obligada a llegar a ese puesto, ¿qué implicaba eso para su padre?

Creían en la pureza de la sangre, así que si alguien era forzado a ascender a un puesto superior, solo podía significar una cosa.

-…

-¿Eh? ¿Qué pasa? Pareces estar en un funeral.

-Probablemente esté impactado por lo patético que te comportas. -Dijo Ohatsu. -¿Quién creería que eres el líder del gran Hyakki Yakou?

-No lo culpo -Añadió Hishigami Shikimi. -La diferencia de expectativas también me sorprendió cuando lo conocí.

-Creo que es injusto que la gente tenga esa imagen tan aterradora de nosotros. Quizás deberíamos cambiarnos el nombre a Kanai Anzen o Mubyou Sokusai.[15]

-Todos asumirían que nos ablandamos en cuanto tuviste un hijo, así que ni se te ocurra.

Era casi seguro que este líder de Hyakki Yakou y su esposa iban a morir.

No sabía cómo morirían, pero si era algo demasiado peligroso, no podía dar por sentado que Ohatsu y Hishigami Shikimi no estarían también en peligro.

Abandonarlos porque era “su destino” habría sido lo correcto.

Verlo con optimismo y alegrarse de que el bebé en el vientre de la esposa sobreviviera habría sido lo correcto.

Pero existía una posibilidad.

Una sola declaración mía podría cambiarlo todo. ¿Era realmente lo correcto guardar silencio y verlos adentrarse en ese callejón sin salida?

Estábamos interfiriendo egoístamente con la historia para derrotar a la Aoandon y proteger el futuro de Japón, así que no podía permitirme cambiar la historia de nadie más. Pero, ¿quién había decidido que eso era lo correcto?

No sabía qué era lo correcto.

Probablemente, nadie lo sabía.

Pero...

¡Pero!

-Hyakki Yakou cree en la pureza de la sangre. Mi generación llegará a su fin y el sucesor en el vientre de mi esposa tomará el relevo.

Majina parecía mirar al vacío mientras hablaba.

Parecía creer que podría entregarle el testigo a Hafuri una vez que fuera adulta.

-Así que quiero investigar todas las distorsiones y problemas en Hyakki Yakou antes de que eso suceda. No quiero que se convierta en una organización sangrienta. Quiero poder legar una organización cálida que pueda coexistir con lo paranormal sin necesidad de someterla mediante el miedo y la violencia.

No era un nombre en un documento.

Tampoco era alguien del pasado que ya había muerto, reducido a cenizas y enterrado bajo una lápida.

Una vez que lo vi de esa manera, no pude resistirme.

Pronuncié una voz que no estaba segura de que él pudiera oír.

-En ese caso… no puedes seguir haciendo las cosas como hasta ahora.

-¿?

-En el mundo que conozco, el nombre Majina no existe. La líder de Hyakki Yakou es una niña de unos diez años llamada Hafuri.

-…Ya veo.

No mostraba intenciones asesinas evidentes, pero tampoco parecía asustado ni confundido.

Este joven llamado Majina simplemente esbozó una sonrisa triste.

Una sola palabra que pronuncié debió haberle dejado claro que no estaba bromeando.

El nombre "Hafuri" solo debía existir en su cabeza en ese momento.

Hishigami Shikimi habló con vehemencia desde el árbol.

-¿Ves? ¿No te dijimos que había un complot de asesinato en marcha?

-Sinceramente, cuando llevas la ingenuidad tan lejos, casi se convierte en un arte. Hizo falta una visita del futuro para que aceptaras que tu muerte se acercaba.

-…

Aunque los otros dos hablaban ruidosamente a su alrededor, Majina permaneció en silencio un rato.

Aunque le fueran hostiles y aunque claramente quisieran acabar con su vida, tal vez aún los consideraba "uno de los suyos".

Finalmente, habló como para sacudirse todo el peso de la situación.

-Gracias.

No tenía ni idea de cómo responder.

Ni siquiera podía decidir si realmente había hecho lo "correcto" o no.

-Pero no viniste hasta aquí solo para decirme eso, ¿verdad? ¿Por qué viniste?

Lo más probable es que esta profecía sobre la caída del líder de Hyakki Yakou fuera totalmente inesperada para ellos, pero ni Majina, ni Ohatsu ni Hishigami Shikimi parecían particularmente afectados. Tampoco el Aburatori.

¿Significaba eso que realmente eran un solo grupo y que ninguno estaba engañando a los demás?

Y…

-¿…?

-¿Qué pasa?

Mientras miraba a mi alrededor confundido, Majina me habló con voz perpleja.

No podía tocar ni usar nada, así que no podía usar un celular. Era muy inconveniente.

Y por eso no sabía qué hora era.

Pensé que había pasado bastante tiempo desde que llegué. Nagisa regresaría a casa para almorzar y Shinobu saldría a la misma hora, pero ¿qué había pasado hoy? ¿Acaso no había visitado este lugar por una vez?

Las cosas se estaban desviando de la rutina.

Aunque fuera una pequeña diferencia, me invadía una inquietud.

Sí.

Solo tenía una perspectiva y no podía retroceder.

¿Me había perdido algún momento decisivo?

-Lo siento.

-¿?

-¡Lo siento! ¡Tengo que ir a revisar algo! ¡Hablamos luego! ¡Adiós!

Mi impaciencia se convirtió en preocupación, mi preocupación en miedo y mi miedo en pánico.

¿Tenía siquiera un cuerpo aquí? ¿De verdad necesitaba mover las piernas? No lo sabía, pero corrí tan rápido como pude.

No vi a Shinobu de regreso, así que corrí directamente a la casa de techo de paja.

En cuanto me acerqué, una especie de presagio me llegó.

Unos cuantos youkai estaban reunidos en el gran patio, charlando.

Uno era un Hitotsume-Kozou, otro era un Dorotabo y otra Yagyou-san.[16]

-Mmm. Parece que hay un alboroto dentro.

-Me pregunto adónde habrá ido Shinobu-chan…

-Hmm. Esperaba pedirle algo de comer, pero parece que hoy no será el mejor día.

La presión dentro de mí creció y creció.

La presión llegó a un punto insoportable. Para reducir al máximo esa sensación tan desagradable, intenté recabar toda la información posible. Ni siquiera me molesté en abrir la puerta principal. Asomé la cabeza.

Dentro, mi madre, con el rostro pálido, hablaba por el teléfono inalámbrico de la casa.

La creciente presión dentro de mí estalló.

-¡Sí, sí, sí! Como ya les dije, hemos estado recibiendo cartas amenazantes desde hace un tiempo. Sí, y hoy recibimos una fotografía de Shinobu enviada desde una dirección desconocida. Pide que se envíe una botella de sake Jinnai Amaterasu Dedication por un método específico. …¿Qué se supone que debemos hacer? Nosotros… ¡ahhh!

………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………Me equivoqué.

Eso era lo que pensaba sinceramente.

Había malinterpretado la esencia de todo el incidente. No tenía nada que ver con la Zashiki Warashi, la casa Jinnai, el Aburatori ni Hyakki Yakou. Y sin duda había tenido pistas.

La cervecería Jinnai elaboraba el sake japonés de mayor calidad de Japón… no, del mundo entero, y que las grandes organizaciones criminales necesitaban para sus ceremonias. Y sabía que estaban dispuestos a secuestrar a miembros de la familia para conseguirlo.

Habían secuestrado a Shinobu.

¿Y acaso el atacante no había dicho el día anterior que su objetivo era Shinobu, pero que había cambiado de objetivo y se había centrado en Hayabusa por culpa de todos los Youkai? Shinobu había sido un objetivo desde el principio.

Pero no podía equivocarme. Estaba allí para descubrir la verdad sobre el "Incidente Aburatori". Eso significaba que cualquier otra cosa era solo el detonante.

Y un detonante como este tenía cierto sentido.

Como mínimo, el Aburatori no era alguien que lastimara a la gente al azar. Desconocía la causa de su fracaso, pero aún se encontraba estable. No me parecía correcto considerarlo el villano.

¿Pero qué pasaría si se apretaba el gatillo?

Aburatori incluso les había pedido a esos expertos que lo mataran si la alternativa era matar a otro niño. ¿Y si descubría que el niño al que había intentado proteger a costa de su propia vida acababa de ser secuestrado? Dominaba las técnicas de asesinato más crueles, así que ¿y si decidía usarlas al máximo para contraatacar y rescatar a Shinobu?

Lo haría.

No importaba si eso significaba el fracaso del Kaeshigami, que había requerido la combinación milagrosa de resistir durante casi nueve años y obtener la cooperación de Hyakki Yakou.

No importaba si eso podía conducir a un futuro sin esperanza en el que Hyakki Yakou lo eliminara como el Youkai más peligroso.

Él ya estaba dispuesto a dar su vida desde el principio.

No tenía motivos para dudar.

-…¿Qué?

Pero…

¡Pero eso significaba…!

-Nadie engañaba a nadie. Nada falló. ¿Era… era el Aburatori realmente un Youkai normal que quería librarse de su condición de asesino?

No sabía qué era lo “correcto”, pero no podía desperdiciar ninguna oportunidad dejando que las cosas siguieran así.

Me di la vuelta y salí corriendo de la casa de techo de paja.

Los Youkai que se escondían en el camino rural, en los arrozales secos y en los arroyos susurraban entre sí.

-Soy un Nurikabe. ¿Alguien ha visto a Shinobu-chan?

-Lo secuestraron. El mundo humano es tan aterrador. Incluso nosotros, los Tengu, hemos dejado de llevarnos a la gente.

-¡Malditos villanos! Si supiera dónde se esconden, les haría probar el martillo de la justicia.

Si estaban hablando de ello, la información debía haberse difundido bastante. Era solo cuestión de tiempo antes de que llegara al Aburatori en las montañas.

Cuando corrí hacia aquel claro elevado, me encontré con alguien inesperado: Nagisa con su gran San Bernardo.

Le gritaba más al Aburatori que estaba frente a la cabaña en ruinas que a Majina o Hishigami Shikimi.

-¡P-por favor, salva a Shinobu-chan! ¡Necesitamos tu ayuda!

-…

Le entregó una foto de la joven Shinobu, probablemente impresa en una impresora doméstica.

-Ni siquiera mi perro puede encontrarlo. Les pregunté a los otros Youkai, ¡pero dijeron que no saben dónde está! Así que eres el único que queda. No me importa quién sea; ¡solo quiero que la mayor cantidad de gente posible busque a Shinobu-chan! ¡Así que tú también ayuda! ¡Para salvar a Shinobu-chan!

-…

-Sé que un Aburatori es un Youkai aterrador. Sé que mezclas todo lo que hay en nuestros estómagos y te lo comes…

Nagisa se tumbó sobre la maleza que cubría el suelo y extendió los brazos.

Cerró los ojos con fuerza y siguió gritando.

-Pero entonces… ¡puedes comerte todo lo que hay en mi estómago! ¡Haré lo que sea si nos ayudas a salvar a Shinobu-chan! ¡Por favor, sálvalo!

Su argumento no tenía mucho sentido.

No había garantía de que Shinobu pudiera salvarse con la ayuda del Aburatori, y difícilmente se podía esperar que un Youkai que se alimenta de órganos infantiles cumpliera su promesa después de entregarle los propios.

Pero esta debió ser la conclusión a la que llegó su mente infantil a través de una serie de extrañas conexiones.

Él era un símbolo de locura y muerte.

Se encontraba en el lugar más cercano a los rojos y negros intensos.

Estaba en la entrada a toda la oscuridad del mundo.

Puede que así es como Nagisa veía al Aburatori. Quizás pensó que cualquiera que hubiera caído en la oscuridad debía obedecer la voluntad de este guardián, así que tal vez creyó que él salvaría la vida de Shinobu de ese oscuro abismo si ella le entregaba la suya a este Youkai.

-Ya veo…

Este Youkai, el peor de los Youkai mortales, lo comprendió.

En lugar de centrarse en las acciones en sí, entendió los sentimientos humanos que las impulsaron.

-Entonces tomaré una cosa de tu cuerpo.

Me pareció oír que alguien sostenía un arma.

-Solo tomaré tus lágrimas. Debes prometerme que dejarás de llorar si te devuelvo a Shinobu.

Sentí que todo había vuelto a la normalidad.

Esto parecía encaminarse hacia el peor final posible. Todo lo que habían construido se derrumbaba. Lo sabía, pero aun así sentía que era lo correcto.

De hecho, para ser francos, me parecía genial.

-¿Puedes prometérmelo?

-¿Eh? Mmm… sí. ¿Pero es todo lo que quieres? Quiero decir…

-No podría pedir nada más.

Oí el sonido de metal raspando.

De repente, tenía varias docenas de brochetas extendidas en sus manos como abanicos.

-Gracias. Puede que no haya podido terminar esto, pero agradezco mucho su ayuda.

Ohatsu, la Sunekosuri (mujer), dejó escapar un profundo suspiro.

-…¿De verdad vas a ir?

-No tengo ninguna razón para no ir.

Fue una respuesta corta, y esta vez Hishigami Shikimi, la flor gigante del árbol, rió y habló.

-¿Ah? ¿Aunque eso signifique desperdiciar los esfuerzos de los últimos nueve años? Sea cual sea el motivo, el sello se romperá fácilmente en cuanto recuerdes el sabor de matar.

-Una respuesta óptima que implique dejar morir a un niño de seis años me aterra aún más. Solo puedo ver algo así como una auténtica locura.

De nuevo, fue una respuesta breve.

Finalmente, Majina, líder de Hyakki Yakou, habló.

-Puede que no lo parezca, pero estoy bastante molesto por esto. Podría usar el poder de Hyakki Yakou para darles caza. No es necesario que uses el tuyo.

-Los encontrarás y los derrotarás sin duda. ¿Pero llegarás a tiempo para Jinnai Shinobu? Soy un monstruo entre monstruos. Entiendo perfectamente cómo piensan mis compañeros asesinos y secuestradores de niños. El mejor método para llegar a tiempo es que yo use… no, que recuerde mis habilidades.

Majina guardó silencio.

Finalmente, se llevó una mano a la frente mientras se apoyaba en un árbol cercano para despejar el camino al Youkai. La angustia se filtraba tras su monóculo y se arrancó el flequillo mientras emitía un sonido grave.

-…Qué lástima.

-Una vez que recuerde el sabor de la sangre, te dejo el resto a ti. El Kaeshigami fracasará por completo y no habrá otra forma de salvarme. Así que, por favor, usa la esencia de Hyakki Yakou para matarme. Antes de que ponga mis manos sobre alguien.

-Aburatori.

-Además…

Con el rostro oculto tras su gran sombrero, el Youkai esbozó una sonrisa feroz.

Se despedía de este mundo sin quejarse.

-Dijiste que estabas bastante molesto por esto. Bueno, yo estoy furioso.

Oí un zumbido, como el de un monitor encendiéndose.

Antiguos amuletos aparecieron por todo su cuerpo. Aparecieron en su sombrero, su ropa y su piel. Todos esos amuletos formaban una especie de sello, pero una fosforescencia blanco azulada los quemó y los destruyó. Se había liberado de su limitador.

Volvía a tener todo su poder.

Simplemente aparecía, simplemente secuestraba y simplemente mataba.

Era una cáscara vacía de una leyenda que carecía de las tradiciones del miedo.

Cuando usó su poder, rompió las restricciones tridimensionales y desapareció en un instante.

El cazador finalmente se puso en marcha.


Parte 9[edit]

Justo antes de que el Aburatori desapareciera, lo agarré del hombro.

No tenía un objetivo concreto en mente. Simplemente sentía la necesidad de verlo todo con mis propios ojos.

Gracias a eso, logré subirme a su lomo.

Pudo haber sido similar a la teletransportación.

Primero, el Aburatori apareció en un camino rural completamente normal.

¿Qué haría yo? Si bien es tecnología de punta, se trata esencialmente de una sociedad rural aislada. A diferencia de una metrópolis, no hay multitudes de desconocidos caminando por ahí. Una persona sospechosa merodeando y buscando a alguien a quien secuestrar llamaría demasiado la atención. ¿Qué método elegirían entonces? ¿Huellas de neumáticos…?

Luego, apareció en una intersección y miró a su alrededor.

Explorar el terreno, aprender la rutina del objetivo, repasar el método de secuestro y hacer un ensayo general. Tendrían que quedarse en la Villa Intelectual bastante tiempo, pero dudo que usaran un alojamiento como una posada. Así que tal vez un vehículo grande que sirva tanto de transporte como de alojamiento. ¿Qué vehículo podría circular por la aldea de forma irregular sin levantar sospechas?

Luego se detuvo frente a una máquina expendedora.

-La Villa Intelectual pretende parecer remota, por lo que suelen comprar en línea. Pero no sería un repartidor. En las zonas rurales, solo llegan a horas fijas, así que un camión circulando de forma irregular llamaría la atención. …¿Entonces un técnico electrónico? Un camión de un proveedor de internet que realiza mantenimiento e inspecciones de líneas de fibra óptica y Wi-Fi de alta velocidad no tiene una ruta fija. Nadie sospecharía de ellos si fueran y vinieran mucho. Esta vieja máquina expendedora se ha usado mucho. No es común ver una con soba y udon. Habría sido una fuente de comida conveniente sin que nadie se diera cuenta.

No era tanto un sabueso como un misil teledirigido de precisión.

A medida que el Aburatori se acercaba a la respuesta, podía sentir un aura ominosa, pesada, pegajosa y mortal que emanaba de todo su cuerpo.

Algo que había construido con tanto esfuerzo se estaba corrompiendo definitivamente.

Y…

-Los encontré.

No habían pasado ni diez… no, ni cinco minutos.

Ni siquiera los adultos ni los yokai paranormales habían podido encontrar al secuestrador. Con el joven Shinobu dentro, un camión eléctrico circulaba a intervalos irregulares para asegurarse de que nadie sospechara. Estaba camuflado como un camión de la compañía de internet y las ventanas traseras estaban cubiertas con placas de metal.

Un torrente de intención asesina emanaba del Aburatori, pero en cuanto localizó a su objetivo, su mirada se dirigió con precisión.

Esa oscura emoción se convirtió en una lanza invisible que atravesó la furgoneta con exactitud.

Probablemente todo había terminado antes de empezar.

Antes de que el Aburatori atacara, los soldados de una gran organización criminal que buscaba el sake Jinnai de alta calidad estaban paralizados como ciervos ante los faros de un vehículo en medio de la autopista.

Pero aun así, el Aburatori pateó la furgoneta de lado.

La parte delantera del vehículo metálico se abrió al instante como una caja de caramelos y salió disparada hacia el arrozal.

Aquella violencia fue tan impresionante que casi resultó agradable.

El tiempo pareció detenerse por un instante.

El Aburatori miró fijamente la furgoneta en silencio.

-¿Qué...? -Dijo alguien en el asiento trasero.

Quedaban tres criminales, y uno de ellos tenía una mano sobre el hombro de Shinobu. Pero antes de que el tiempo volviera a la normalidad, las manos del Aburatori se movieron en un instante.

Más de cien pinchos metálicos salieron disparados de sus manos y llenaron la estrecha furgoneta. La tormenta de acero cubrió cada centímetro del vehículo, excepto el espacio que ocupaba el pequeño cuerpo de Shinobu.

Todo sucedió demasiado rápido como para que se oyeran gritos o alaridos.

El Aburatori irrumpió en la furgoneta, agarró a Shinobu por el cuello, abrió de una patada la puerta trasera y salió disparado como un proyectil.

-¿¡Wah, wah!?

Shinobu no parecía nervioso mientras lo bajaban al camino rural. Tampoco parecía haber llorado, así que era posible que ni siquiera se hubiera dado cuenta de que lo habían secuestrado.

-Espera aquí.

Eso fue todo lo que dijo Aburatori antes de acercarse a la porción de la furgoneta que fue extraída, y que finalmente se había detenido tras rodar un rato.

-U-uuh…

Un hombre gimió al salir arrastrándose, pero Aburatori lo agarró por el cuello y lo levantó con un brazo. Luego lo estrelló contra el techo de la furgoneta, que yacía de lado.

-¡Ubh! ¡Tos, tos! ¡¡Gahh!!

-Préstame tu teléfono. Quiero hablar con tu jefe.

-Ahh, hah. ¿De verdad crees que te dejaré hacer eso?

-¿Así que serás leal hasta el final? Que “decente” de tu parte.

Ese monstruo arrastró a su enemigo detrás de la furgoneta, donde el joven Shinobu no pudiera verlo, y habló con una sonrisa silenciosa que asomaba por debajo de su gran sombrero.

-Por cierto, ¿sabes qué es lo que está ensartado en mi brocheta? ¿Sabes qué es esta cosa flácida de color rojo oscuro?

-Ah… ah… ahhh…

-Mi especialidad son los niños, pero aun así no te recomiendo que me hagas enfadar demasiado, jovencito.

-¿¡Aaaaahhh!? ¿¡Qué… qué órgano es ese!?

Extirparlo no lo había matado.

¿Sería su apéndice, un riñón o un trozo de su hígado que pudiera sanar y regenerarse?

En cualquier caso, verlo delante de tus ojos probablemente era suficiente para orinarte encima.

-Entiendo que no quieras perder un dedo, pero también debes cuidar tus órganos internos.

-¿¡Ah… ahh… ahhhhh!?

-Ahora, intentémoslo una vez más: Préstame tu teléfono. Quiero hablar con tu jefe… Seguro que no serás tan tonto como para decir que no sabes cuántos órganos tienes dentro. Si es así, no me importa extirpártelos uno por uno para que lo sepas.

-¡E-de acuerdo! ¡De acuerdo!

El Aburatori sacó un celular del bolsillo del soldado, abrió la agenda y llamó a uno de los números.

Sus primeras palabras fueron tajantes.

-Tus hombres han fracasado.

-[…]

-Lávate las manos antes de que la herida empeore. Soy un Youkai, y uno letal. No tengo esperanza de vida… Te estaré vigilando constantemente, para siempre. Si intentas vengarte, te infligiré el doble de daño de inmediato.

-[¿Crees en serio que puedes amenazar a la Asociación Comfort solo porque no puedes morir? Nos alimentamos de violencia y miedo. Así como un chef de sushi no puede permitirse perder contra un aficionado, nosotros no podemos permitirnos retroceder en nuestro campo de especialización.]

-¿Ah, sí? Para ser honesto, no me interesa la cantidad ni la calidad de tus expertos en lo paranormal. Pero, ¿puedes confiar realmente en el poder de alguien más en tu organización si la vida de tu propio hijo está en juego?

-[Tú…]

-¿No lo dije ya? Soy un Youkai, y uno letal. Si necesitas más pistas, soy el más cruel de los crueles en el arte del secuestro y el asesinato de niños. Puedes esconder a tu hijo en el extranjero o al otro lado de Marte si quieres; aun así lo encontraré y lo mataré. Conozco algunos trucos para burlar la condición que impide a los Youkai salir de este país. Esto es lo mismo que si atacaras a un niño para amenazar a Jinnai.

-[…]

-No importa cuántos hijos tengas, legítimos o ilegítimos, ni cuántos adoptes, los mataré a todos. La gente suele decir que maldicen a alguien hasta la última generación de su linaje, pero yo haré que la tuya acabe contigo. …Ahora bien, ¿qué harás? ¿Extirparé los órganos de toda tu descendencia o te lavarás las manos para que tu familia pueda sobrevivir? Elige el camino que prefieras. Nada en este mundo podría ser más aterrador que ser perseguido por un Aburatori.

-[Ni se te ocurra pensar que tendrás un momento de descanso, maldito Youkai.]

-Supongo que está bien que me amenaces, pero eso sella nuestro contrato… Permíteme reiterarlo: siempre te estoy vigilando. Si te acercas a Jinnai de cualquier forma, te castigaré. No serás tú, sino tus adorables hijos quienes mueran. Basta un solo error. Tenlo presente y vive con miedo.

El Aburatori ni siquiera se molestó en colgar.

Arrojó el teléfono al suelo y lo aplastó fríamente bajo su talón.

-Ah… ahh…

Esa secuencia de violencia había sido tan vívida que me había hipnotizado.

Fue perfecto. Incluso después de lograr el resultado perfecto, permaneció inmóvil en el viento helado.

Su cuerpo se tambaleó.

De repente oí un ruido extraño.

Era como si se agrietara una tabla de plástico. El coro de crujidos continuó sin cesar y un cambio definitivo, aunque invisible, se apoderó del Aburatori.

Una vez que recordó el sabor de la sangre, no podría volver atrás.

Tal como lo esperaba, la caída se produjo.

-Ah…

Mientras se tambaleaba, se movió accidentalmente desde detrás de la furgoneta destrozada.

Entró en el campo de visión de Shinobu.

Shinobu no entendía nada de lo que estaba pasando. Absolutamente nada. Así que, al ver a Aburatori sudando profusamente y tratando de soportar el dolor, corrió hacia él.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Te duele el estómago?

De inmediato, sentí como si el pulso del Aburatori llegara hasta mis oídos.

Un sonido desagradable continuó mientras los dientes del Aburatori castañeteaban. Pero esto no se debía al miedo de que Shinobu pudiera haber visto las consecuencias de su brutalidad. Estaba intentando desesperadamente contenerse.

Estaba conteniendo su función como Aburatori.

Estaba conteniendo ese sistema creado para matar niños.

Había recordado el sabor de la sangre y estaba usando su voluntad y razón para reprimir desesperadamente el impulso de devorar a su objetivo.

Pero eso no debió durar mucho.

-¡¡¡¡¡¡……!!!!!!

Un fuerte estruendo resonó.

De repente, el Aburatori había desaparecido. Shinobu, sola, parecía preocupado, y el sonido de las sirenas de la policía se acercaba tardíamente.

El Aburatori finalmente había sido liberado.

Simplemente aparecía, simplemente secuestraba y simplemente mataba.

Era el peor de los Youkai mortales, que no hacía nada más que eso.


Parte 10[edit]

-Oh, Tengu. ¿Has oído hablar de________?

-Solo son rumores. Pero solo escuchar el nombre me da asco. Definitivamente, desmiente la definición general de_____________. No es frecuente ver una versión tan especializada en matar y nada más.

-Ha aparecido.

-Esto va a ser duro. Muchos ____________ van a morir de nuevo.

-Pero no es que podamos hacer nada al respecto. Existe como un ser que se ha liberado de la simple jerarquía del poder.

-El Aburatori, ¿eh?


Parte 11[edit]

Dado que tenía seis años, a Shinobu no lo llevaron a la comisaría del pueblo vecino. En cambio, la policía fue a la casa de techo de paja.

Mientras tanto, el creciente grupo de Youkai que estaba afuera se estaba volviendo loco.

Un Aburatori había aparecido.

Muchos niños iban a morir de nuevo.

Si no se conocieran las circunstancias, así se vería. Aburatori intentaba escapar de esa situación y había salvado a Shinobu a pesar de que eso significaba desperdiciar su única oportunidad, pero nadie más lo sabía.

-¿Seguro que estás bien, Shinobu? ¿No te duele nada?

-Estoy bien. Solo necesito tomar un poco de refresco.

Shinobu saludó a mi madre con la mano y parecía más interesado en los rumores sobre el Aburatori que en lo que le había sucedido.

Ya era de noche cuando la policía se marchó, pero no habían podido preguntar mucho por la preocupación que sentían por Shinobu.

Y…

-Corre el rumor de que Hyakki Yakou va a actuar.

-Entonces supongo que no tenemos que preocuparnos. Me dan miedo, pero dudo que no puedan derrotar al Youkai que tienen en la mira. Todo se calmará si matan al Aburatori.

-En realidad, solo tenemos que asegurarnos de no quedar atrapados en el fuego cruzado.

-Es cierto. Prefiero no morir por el castigo destinado al Aburatori.

Shinobu frunció el ceño con preocupación.

Tiró de la ropa de mi abuelo y le hizo una pregunta.

-Abuelo, ¿qué es el Aburatori?

-¿Eh? Nada que debas saber.

Por una vez, el anciano cortó la conversación bruscamente, así que Shinbou le preguntó a mi abuela.

-Abuela, cuéntame sobre el Aburatori.

-Es un Youkai extremadamente aterrador. Dicen que se ha visto uno por aquí últimamente. Debes mantenerte alejado de él.

-…

Él alzó la vista hacia la Zashiki Warashi, vestida con un yukata rojo.

La atractiva Youkai simplemente negó con la cabeza con expresión sombría.

Sin embargo, este era el final.

El plan de Kaeshigami era la única forma de que Aburatori siguiera el camino correcto, pero había fracasado por completo. Estaba a punto de desatar su furia, así que Majina de Hyakki Yakou y Shikimi Hishigami lo destruirían, tal como él había pedido. No quedaría nada, tal como lo habían planeado. Por preocupación por el futuro de Shinobu, ese Youkai lo había salvado y desaparecería sin contarle la verdad a nadie.

…Excepto que eso no podía ser lo que había sucedido.

Esto era solo el detonante. Ya sabía que se avecinaba el peor final posible.

Cuando Shinobu regresó a su habitación ese día, los adultos y la Youkai lo dejaron solo. Había sido secuestrado por soldados de una gran organización criminal para influir en los adultos, así que ninguno sabía qué era lo correcto ni cómo abordar la situación.

Sin embargo, todo salió mal.

Shinobu no era de los que se encerraban en su habitación en estado de shock. De repente, sacó una mochila del armario y empezó a llenarla con un mapa, una linterna y otras herramientas.

Parecía que estaba a punto de marcharse.

Iba a abandonar su hogar seguro después de todo lo que le había pasado.

Como un niño que crea una base secreta, nada de lo que empacaba parecía particularmente útil.

Parecía que estaba empacando todo lo que encontraba, desde crayones hasta bocadillos.

Y uno de esos objetos era un trozo de cartulina.

Estaba cubierto de garabatos de crayones y lápices de colores, pero probablemente tenía un gran significado para Shinobu.

Allí había figuras humanoides dibujadas. Allí había figuras con aspecto de animales dibujadas. Lo que durante mucho tiempo se había considerado producto de una imaginación desbordada, allí estaba dibujado. La de pelo negro y ropa roja podría haber sido la Zashiki Warashi. Algo estaba cubierto con círculos de crayón negro, pero no tenía ni idea de qué era.

Las innumerables figuras formaban un círculo y algo estaba escrito descuidadamente sobre sus cabezas: “Todos somos amigos”.

Eso era todo.

Pero por muy tonto e inútil que fuera, el joven Shinobu podría haberlo considerado indispensable cuando su vida corría peligro.

Y yo no era diferente.

Había resuelto bastantes incidentes relacionados con los Paquetes y me había topado con algunos monstruos extraordinarios en el proceso. Como el Aburatori y la Aoandon, que habían superado con creces los límites de lo que los humanos podían manejar.

Pero aun así, ¿no era esto algo que no podía permitirme olvidar?

-No puedo detenerme a analizar esto.

Empacó todo tipo de cosas que probablemente no le servirían de mucho.

-No puedo quedarme aquí llorando.

Abrochó la mochila con fuerza.

-Tengo que salvar a mi amigo Youkai.

Se frotó los ojos con el dorso de la mano una sola vez.

Miró al frente y habló en voz alta, como si quisiera rebatir todo aquello que decía cosas tan crueles.

-El Aburatori está solo ahora, así que es mi turno de salvarlo.

-……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

¿Por qué?

¿Cómo pudo haber terminado así?, pensé.

Podía intuir bastante bien lo que iba a pasar ahora.

Antes de que Hyakki Yakou pudiera acabar con el furioso Aburatori, el inquieto Shinobu se toparía con el peor de los Youkai mortales. Algo iba a pasar allí y la Zashiki Warashi usaría su versión 39. Así era como iba a terminar todo.

Pero aunque el Aburatori había sido imprudente, no había hecho nada malo. Aunque Hyakki Yakou había sido cruel al dejarlo ir, esa decisión había sido bondadosa. Aunque Shinobu no sabía nada de lo que estaba pasando, su decisión fue más sabia que la de cualquier otro.

Sin embargo, como si todo estuviera siendo engullido por un gran abismo de perdición, cada acto de buena voluntad o bondad conducía al peor final posible.

¿Quién había tenido la culpa?

¿No podría haber terminado todo con la derrota de la gran organización criminal? ¿No podría haber ocurrido un final feliz?

-Nn.

Shinobu se puso su sobrecargada mochila y salió a escondidas de su habitación. Un pequeño que trataba de pasar desapercibido normalmente habría sido descubierto al instante, pero justamente se las arregló para evitar la vigilancia de todos. Era como si el destino quisiera ayudarlo.

Solo podía seguirlo.

Solamente podía ver como esa horrible conclusión se cumplía.

El joven Shinobu corrió por los campos teñidos de hojas anaranjadas. Inocentemente creía que podía salvar al Aburatori. Sabía que todo fallaría, pero aun así deseaba que un milagro sucediera.

Pero no sucedería.

Esa amable conclusión nunca, jamás ocurriría.

Después de todo, el final ya estaba decidido. Solo estaba vislumbrando el pasado predeterminado. Este no era el presente, donde innumerables opciones desfilaban ante mis ojos, ni el futuro, donde todo era un caos incierto. Este era el pasado, donde todo seguía un único camino.

Así llegamos a aquel claro de la montaña, cubierto de maleza. La bóveda de ramas y la oscura y ruinosa cabaña aparecieron ante nuestros ojos.

Y allí, el joven Shinobu lo vio.

Vio al Aburatori, cuyo cuerpo estaba hecho pedazos y cuya respiración era tan superficial que parecía a punto de detenerse.

Su sangre era más negra que roja.

Incapaz de mantenerse en pie, se había desplomado en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared de la cabaña.

Parecía una muñeca rota.

Shinobu ya no podía articular palabra.

Soltó un grito apenas audible y corrió directamente hacia el Aburatori.

-¡Ugh!

Escuché la voz de Hishigami Shikimi entre los árboles y levanté la vista para ver la enorme flor de su cabello blanco.

Ya no tenía las manos vacías. Las tenía metidas en los bolsillos de su kimono y claramente sostenía algo.

-¿Qué hacemos, Majina? ¡Mi especialidad es la guerra total, así que no puedo apuntar con tanta precisión!

-Vaya, vaya. Esto no pinta bien. Espera un poco, Shikimi-san.

Vi un torbellino negro y luego al líder de Hyakki Yakou de pie en medio de la maleza. Como un amante de los animales, sostenía en brazos a Ohatsu, la Sunekosuri (hembra). La pequeña Youkai canina llevaba una bufanda alrededor del cuello y una cinta en la oreja derecha.

¿Qué?

¿Acaso ese torbellino negro se concentró? ¿Se convirtió en esa Sunekosuri (hembra)?

-Ahora, permíteme que repita la pregunta… Aburatori, ¿qué piensas hacer?

No estaba claro cuánta vida le quedaba a aquel Youkai, pero pareció dudar un instante.

-Lo decidí desde el principio. ¡Te dije que te encargaras de esto, Hyakki Yakou!

-¡No puedes!

El grito de Shinobu interrumpió, pero no iba dirigido a Aburatori. Le dio la espalda a aquel temible Youkai y extendió los brazos para proteger a su amigo de Majina y Hishigami Shikimi.

-¡No seas cruel con el Aburatori! Si vas a hacerle daño, ¡primero tendrás que pasar por encima de mí!

Un chasquido de lengua evidente provino de los árboles.

Majina, con monóculo, habló con amargura mientras sostenía a la Sunekosuri (hembra).

Pero se dirigió al Youkai que estaba detrás de Shinobu, no al joven.

-Permíteme preguntar de nuevo: ¿qué quieres hacer?

-¿¡!?

-La respuesta más apropiada no siempre es la mejor. No me importa si pides algo que no sea la muerte, aunque sepas que sería un problema.

-¿Cómo podría pedir algo así? -Escupió el Youkai mientras exhalaba débilmente bajo su gran sombrero. -¡Incluso ahora, estoy deseando destrozar a este chico que me da la espalda! ¿Cómo puedo permitir que esto continúe? ¿Cómo puedo permitir que esta maldad persista? ¡Mátame, Hyakki Yakou! ¡Máaaataaaaaaaaaaameeeeeeee!

Lo más probable es que todos hubieran estado viviendo al límite.

Todos se habían preocupado por alguien más, se habían puesto en segundo lugar a sí mismos, y habían intentado proteger algo.

Y en esta situación extrema, el líder de Hyakki Yakou aceptó los deseos de alguien.

-…¿Qué vas a hacer?

-Bien, entonces. Si eso es lo que realmente desea, asumiré el papel desagradable.

Quizás esperaba escuchar una respuesta diferente.

Por muy inapropiado que hubiera sido, tal vez deseaba oír al Youkai decir que quería vivir y ser feliz.

Pero esa oportunidad se había perdido.

Entonces Majina colocó suavemente su dedo índice sobre la frente de Ohatsu. Eso bastó para que el pequeño Youkai canino se sumiera en la oscuridad. Con un ruido ensordecedor, el cuerpo del hombre comenzó a desvanecerse en el paisaje una vez más.

Pero justo antes de que lo hiciera, otro fuerte ruido llegó a mis oídos.

Era el sonido de una Zashiki Warashi con un yukata rojo pateando el torso de Majina con todas sus fuerzas.

El golpe pudo haber sido comparable a una colisión a toda velocidad con un coche.

Tras el ruido ensordecedor, el cuerpo del joven salió disparado hacia el bosque. Atravesó dos o tres árboles bastante gruesos y la línea de destrucción finalmente se detuvo en un gran tronco más adentro.

Pero ahí no terminó la acción.

Oí un crujido.

La oscuridad se desvaneció, la Sunekosuri reapareció y Majina permaneció en el centro de la destrucción como si nada hubiera pasado.

-¿Qué significa esto?

-No estoy aquí por ti. -Respondió la Zashiki Warashi.

Ignoró por completo al líder de Hyakki Yakou que se acercaba.

Estaba concentrada en un punto, con una podadora de ramas al hombro, quizás en lugar de un machete.

-¿Qué quieres hacer, Shinobu?

-Nn.

-Lo que quieran los adultos no importa. No tienes que pensar en las reglas entre humanos y Youkai. ¿Qué quieres hacer aquí y ahora?

Puede que no hubiera una respuesta “correcta”.

Puede que nadie pudiera dar con algo así.

Pero Shinobu respondió sin dudarlo un instante.

-Salvaré a mi amigo.

-Ya veo.

Con una fina sonrisa, la Zashiki Warashi hizo girar a su alrededor la podadora de ramas en su hombro.

Golpeó el suelo con fuerza para amenazar a todos a su alrededor.

-Si ya lo decidiste, hazlo… Eres un chico, ¿no?

-¡De acuerdo! ¡Vamos, Aburatori! ¡Ven conmigo!

Shinobu agarró la mano del Aburatori, quien parecía a punto de desmayarse. Ambos corrieron hacia el bosque.

Finalmente, la Zashiki Warashi se enfrentó a Majina.

Extendió el arma para crear una barrera contra cualquiera que intentara perseguirlos.

-Tranquila, tranquila. Para ser honesto, estoy agradecido. -Dijo Majina, el líder de Hyakki Yakou, con un tono algo triste. -Después de todo, esta conclusión es demasiado vacía. Puede que sea la respuesta óptima basada en la armonía preestablecida, pero no hay salvación en ella. Quizás no sea apropiado decir que este giro de los acontecimientos me emociona, pero así es como me siento.

Majina presionó su dedo contra la frente del pequeño Youkai canino que sostenía en su brazo.

Tenía la sensación de que lo entendía.

Un Sunekosuri era un Youkai que frotaba su mejilla contra las piernas de los viajeros. Eso, por sí solo, sonaba inofensivo y adorable, pero su historia se basaba en el miedo a algo que se esconde entre la maleza al caminar de noche.

Majina había dicho que su nombre se escribía con el carácter de "maldición", y eso era muy apropiado.

Un Youkai era una manifestación física de ciertos pensamientos o sentimientos, pero él podía descomponerlos en sus fenómenos y misterios originales y utilizarlos de esa manera.

Esto iba mucho más allá de un Paquete que requería de docenas o cientos de personas para aprovechar solo una parte de las características de un Youkai. Él solo estaba descomponiendo, analizando, reconstruyendo y reutilizando el plano o diagrama completo de un Youkai... y lo estaba haciendo a la perfección.

Incluso al Youkai más inofensivo y adorable se le extraía su ideología básica, se la convertía en arma y se transformaba en un instrumento de guerra.

Este era el hombre que gobernaba en la cima de Hyakki Yakou.

Aunque actuara como si nada, ¡debí haber sabido que no sería así!

-Pero hay algo más. No soy tan irresponsable como para dejar el desenlace en manos de otro. Soy el líder de la organización ocultista más grande de Japón. ¿O acaso vas a alterar el destino de nuestro enfrentamiento con el poder de la Versión 39?

-Lo siento, pero ninguno de los dos es el protagonista aquí. Como personajes secundarios, ¿qué tal si mantenemos nuestro baile en un rincón del escenario para no estorbar?

-Tengo que preguntarlo. Shinobu-kun es una cosa, pero ¿por qué estás tan empeñada en salvar al Aburatori? Sabes lo que pasará en un enfrentamiento directo, ¿no?

-Para ser honesta, eso no importa.

La podadora de ramas silbaba en el viento como una lanza.

-Pero Shinobu decidió acompañar incluso al peor de los Youkai letales, así que creeré en él. Creeré en el chico que tomó de inmediato la decisión que tú solo podrías soñar con tomar.

Me encontré ante dos opciones.

La primera era, por supuesto, perseguir a Shinobu y al Aburatori. Ese era el meollo del asunto y dejarlos solos era demasiado peligroso. Aunque no quisiera, el Aburatori podría matar a Shinobu.

La segunda era quedarme aquí y observar la lucha a muerte entre Zashiki Warashi y Hyakki Yakou. Shinobu y el Aburatori eran un problema, pero el extraño poder versión 39 de la Zashiki Warashi era otro punto crucial. Resolver esto antes de que lo usara y así reservarlo para usarlo contra el grupo de Aoandon en el “presente” era lo más importante.

-¿Qué…?

Miré a mi alrededor.

Solo tenía una perspectiva y no podía retroceder.

-¿Qué se supone que debería hacer?


Parte 12[edit]

Corrí con todas mis fuerzas a través del bosque, cuyo susurro era inquietante.

Al final, había elegido seguir a Shinobu y al Aburatori.

El desenlace se acercaba rápidamente. Ya no creía que hubiera ninguna verdad o malicia oculta. Lo sabía, pero aún me sentía intranquilo. Si cometía un solo error y pasaba por alto el momento decisivo, todo habría sido en vano.

Los encontré enseguida.

-¡Por aquí! ¡Por aquí! No sé por qué, ¡pero por aquí!

-Espera… ¡Por favor, espera!

Mientras Shinobu corría entre la maleza, el Aburatori retiró suavemente la mano del agarre del chico y pronunció las palabras con dificultad, como si tosiera sangre.

Sin percatarse del peligro, Shinobu corrió hacia él.

-¿Qué pasa? ¿Te duelen las heridas? ¡No te preocupes! ¡Traje curitas!

-No, no es eso…

El Aburatori siguió hablando mientras le castañeteaban los dientes.

Parecía estar a punto de apuñalar a su presa con los pinchos y arrancarle los órganos.

-Tienes que huir… ¡Tienes que irte de aquí inmediatamente!

-¡No! No puedo dejarte, Aburatori. ¡Vienes conmigo!

-¡No me refiero a eso!

Los pequeños hombros de Shinobu temblaron cuando el Youkai le gritó.

El Aburatori se estremeció al darse cuenta de que había herido al chico, pero ya no podía permitirse ser amable. Le lanzó más palabras duras a Shinobu.

-Yo… digo que… ¡voy a matarte! ¿Por qué no puedes entender algo tan simple? No soy tu amigo. ¡No eres más que una presa fácil para mí! ¡Disfrutaré perversamente arrancándote los órganos, ensartándolos, cocinándolos y extrayendo el aceite! ¡Ese es el monstruo repulsivo que soy!

-No, no lo eres.

-Por eso te digo que corras. ¡Corre de este Youkai letal tan cruel que soy! ¡Simplemente aparezco, simplemente secuestro y simplemente mato! ¡Eso es todo lo que puedo hacer!

-¡Ese no eres tú! ¡Los policías me dijeron que me secuestraron unos malos y que alguien me salvó! ¡Así que sé que no eres alguien malo!

-Date prisa… date prisa… huye…

-No me importa lo que digan. No me importa lo que digas.

-¡Correeeeeeeeeeee…

-¡Eres mi amigo! ¡Eso nunca cambiará!

Ya no pudo resistir.

Oí el crujido de las muelas del Aburatori en su boca y, de repente, aparecieron innumerables brochetas de metal en sus manos.

Una vez liberadas, Shinobu estaría completamente indefenso.

Pero eso nunca sucedió.

Una sombra blanca descendió repentinamente desde arriba.

Hishigami Shikimi usó el vajra de tres puntas que sostenía para derribar las brochetas como un rayo.[17]

¿Cómo lo había hecho exactamente?

La observé todo el tiempo, pero no lo entendía. Un vajra de tres puntas era un arma usada por monjes budistas… ¿o se llamaba instrumento budista? Básicamente, tenía puntas afiladas en cada extremo y se sostenía en el puño por el centro. Las únicas partes utilizables sobresalían de los extremos de su pulgar y meñique, así que ¿cómo había logrado derribar docenas de brochetas de metal solo con eso?

Se soltó su larga cabellera blanca, dejó caer el kimono de sus hombros y reveló la camiseta interior. El aroma a incienso inundó el ambiente.

Shikimi parecía exasperada por sus propias acciones.

-En serio, me estás haciendo actuar de forma muy extraña. ¡Pensar que una mujer Hishigami actuaría para proteger a alguien!

-¿Hishigami… Shikimi? -Dijo la Aburatori.

-Sí. Para que quede claro, no estoy aquí para matarte. Soy muy consciente de que esto no es algo que una especialista en guerra obsesionada con las batallas debería decir, ¡pero yo también estoy harta de eso!

Cuando la tensión se disipó, el Aburatori lanzó docenas, si no más de cien brochetas.

Sin embargo, Hishigami Shikimi usó (lo que parecía) un solo movimiento de su brazo para desviarlos todos con su vajra de tres puntas. Ninguno logró alcanzar a Shinobu, que estaba detrás de ella.

-¡No es momento para contenerse, Hishigami! ¡¡Mátame!!

-No puedo hacer otra cosa. Si voy en serio, podría destruir fácilmente todo este pueblo… por no hablar de este chico -Dijo con una sonrisa. -Y lo que es más importante, yo también soy solo un personaje secundario. Puede que no esté acostumbrada a luchar a la defensiva, pero solo tengo que ganar tiempo para que ella llegue y convenza a su tonto amo.

-¿Qué…?

-Viene. Prepárate.

En cuanto la chica de pelo blanco dijo eso, una figura solitaria corrió entre los innumerables árboles y salió de un matorral.

La Zashiki Warashi, vestida con un yukata rojo, cargó contra el Aburatori con la podadora de ramas preparada.

El Aburatori ya tenía las manos ocupadas con Hishigami Shikimi, así que esto superó por completo sus capacidades.

No pudo lidiar con la Zashiki Warashi cuando esta cargó desde el flanco, por lo que ella chocó fácilmente con él. Rodaron juntos por el suelo, alejándose de Shinobu. Se deslizaron ladera abajo.

-¿Por qué tienen que ignorar mis deseos?

-¡No me gusta, pero hay una forma de salvarte! ¡Solo tengo que unir fuerzas con ellos! -Gritó Zashiki Warashi a quemarropa. -Eres un Youkai que mata niños, y naciste en este mundo porque los humanos querían que hicieras eso y solo eso. ¡Ningún método de estabilización, atadura o técnica paranormal puede impedirte matar niños! ¡Pase lo que pase!

-¡Eso! ¡Por eso te digo que me mates! ¡Antes de que ponga una mano sobre ese niño!

-¿Pero lo has olvidado? Así como tú eres el símbolo del perpetrador, yo soy el símbolo de la víctima.

Se gritaron el uno al otro a quemarropa.

-La Zashiki Warashi es una colección de niños asesinados durante las hambrunas. Se podría decir que soy un símbolo concentrado de la muerte de niños. Somos el verdugo y la víctima. Si ambos estamos conectados paranormalmente, como un Paquete, puedes sentir artificial y simbólicamente la muerte de niños sin fin. Al igual que inflar un globo médico en el estómago puede hacerte sentir lleno, ¡nunca sentirás el impulso de matar otra vez!

-¡¡…!!

Con esa única esperanza en mente, la cabeza del Aburatori parecía dar vueltas en el suelo.

Pero…

-¿Cómo crearás exactamente esa conexión? ¿Y tienes tiempo? ¡Aunque solo sea un Paquete, no tienes idea de cuánto tiempo te llevará armarlo desde cero!

-Normalmente, sí. ¿Pero has olvidado la excepción extrema a esa regla?

-No querrás decir…

-Majina, el líder de Hyakki Yakou. Puede descomponer instantáneamente a cualquier Youkai en sus fenómenos y misterios básicos. Debería poder armar un Paquete simple en cuestión de segundos.

Al decir esto, el Aburatori se detuvo en seco.

Aquel Youkai, el más letal de todos, habló como si exhalara lentamente.

-¿Quieres decir… que no necesito morir?

-Exacto.

-¿Puedo librarme de ese rasgo letal sin morir?

-Técnicamente, no perderás el rasgo. Quedará atrapado en un bucle infinito inofensivo.

-…

-No necesitas matar a nadie y nadie necesita matarte. -Dijo la Zashiki Warashi mientras aflojaba suavemente su agarre sobre el suelo. -Puedes seguir siendo amigo de Shinobu. Como todos los demás Youkai.

El Aburatori permaneció en silencio un rato.

Su mente se quedó completamente en blanco.

-Nee-chan… -Dijo una voz suave.

Por fin todo se calmaba, así que la Zashiki Warashi suspiró aliviada y giró lentamente la cabeza. Miró a Shinobu y entrecerró los ojos con delicadeza.

-Tranquilo, Shinobu. No te preocupes por nada. Yo me encargo de todo.

Este era el final.

Era el final feliz definitivo, donde nadie tenía que morir.

¿Pero era realmente así?

¿No se suponía que iba a presenciar un incidente fallido en el pasado?

La caída comenzó con un sonido muy, muy leve.

-Ah.

La Zashiki Warashi lo había olvidado. Había convencido lógicamente al Aburatori, así que lo había olvidado por completo.

Sus técnicas de asesinato funcionaban a un nivel que superaba su propia voluntad.

En el instante en que se giró hacia Shinobu mientras inmovilizaba al letal Youkai en el suelo, el brazo del Aburatori se movió contra su voluntad.

Un solo pincho se clavó en el centro de su cuerpo, como si desgarrara su amplio pecho.

Esa arma mortal podía arrancar los órganos, extraerlos, cocinarlos al fuego y extraer el aceite.

-Ahh…

Parecía sorprendida y su torso se deslizó hacia un lado.

Se desplomó débilmente al suelo como una marioneta con los hilos cortados.

-¡¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!

-¡¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!

El grito de Shinobu y el mío se superpusieron a la perfección.

La Zashiki Warashi no era una humana normal. Era una colección de niños asesinados durante hambrunas y similares, así que era posible que un pincho destinado a matar a un solo niño no la matara. Era posible que esto no la destruyera por completo.

Pero el joven Shinobu no entendía de Youkai ni de Paquetes, así que no lo comprendió.

Lo oí llorar.

No intentaba reprimirlo. Abrió la boca de par en par y su joven voz aulló como una sirena. Ese grito agudo resonó en la cabeza de todos y probablemente era lo último que cualquiera allí quería oír.

Sonaba como una expresión de desesperación insoportable.

Sentí como si finalmente hubiera llegado al final de este incidente.

El joven Shinobu, mi yo del pasado, sentía desesperación.

Pero no por el miedo a lo que le sucedería. Ni por la conmoción de ver a la Zashiki Warashi herida. Si eso hubiera bastado para llenarlo de desesperación, ya habría ocurrido cuando fue secuestrado por la gran organización criminal.

No se trataba de eso.

Él no era de los que lloraban por sí mismos.

Creía en el Sello Youkai. Creía que todos los Youkai eran sus amigos. Aquella letra descuidada en el papel lo decía: “Todos somos amigos”. Hasta ese preciso instante, no había considerado a ningún humano ni a ningún Youkai como superior o inferior a otro.

Pero esto creó una línea divisoria definitiva.

Ahora existía una división entre enemigo y aliado.

Se encontró deseando salvar a la Zashiki Warashi, incluso si eso significaba abandonar a Aburatori.

Se encontró abandonando mentalmente al Aburatori, un Youkai con personalidad propia.

Esa desesperación fue el verdadero daño de este incidente.

Así que…


Parte 13[edit]

Una voz suave se oyó en algún lugar de las montañas crepusculares.

-Está llorando…

El número de voces creció como el susurro de las hojas al viento. Adquirieron la suficiente intensidad como para sacudir la tierra, como si toda la montaña rugiera.

-Está llorando…

Pero esto no se limitaba a la montaña. Abarcaba los arrozales, los caminos rurales, la casa de techo de paja y el cielo anaranjado. Así como una sola colilla puede provocar un gran incendio forestal, todo el paisaje se llenó con un torrente explosivo de voces.

¿Acaso alguien comprendía que cada una de esas voces pertenecía a un Youkai enfurecido?

-¡¡Shinobu-chan está llorando!!


-Espera un momento… -Dijo Shikimi Hishigami, con su cabello blanco extendido y su kimono colgando. -¡No puede ser! Esto es más que cien o mil voces. ¿Acaso este chico está provocando un fenómeno semejante al Hyakki Yakou solo con su llanto?

Sonaba como un temblor en la tierra.

Incluso un aficionado como yo se dio cuenta de que era una turba enfurecida que había perdido completamente la razón. ¿Acaso todos esos Youkai iban a responder al llanto de Shinobu mostrando sus colmillos?

¿Qué pasaría entonces con el Aburatori?

-Ahora lo entiendo.

Todavía no había llegado al fondo de la desesperación. Esto era solo la superficie.

El joven Shinobu había abandonado al Aburatori para salvar a la Zashiki Warashi.

Y cuando gritó, todos sus amigos aparecieron.

Les había dado a todos el Sello Youkai, convirtiéndolos en sus Youkai Amigos. Iban a morder, desgarrar y hacer pedazos al Aburatori.

Recordé aquella cartulina enrollada.

Humanos y Youkai habían formado un círculo sonriente con la frase "Todos somos amigos" escrita en la parte superior.

Este horrible desenlace era todo lo contrario.

Shinobu, de seis años, no podía soportar ver esto. No era una cuestión de su cuerpo. Su corazón se rompería. Su corazón se haría pedazos si lo viera.

-…Ah…kh…

La parte superior del cuerpo de la Zashiki Warashi, ahora desplomada, se movió un poco.

El ataque del Aburatori podría haber dañado su estructura corporal, pero aún intentaba proteger a Shinobu, quien estaba a punto de tener su corazón destruido.

Esto debía ser lo que ella había alterado con su Versión 39.

Usó esa habilidad tan tramposa de un solo uso para proteger su sueño y su corazón.

Una extraña estática recorrió mi mente.

Dos imágenes aparecieron ante mis ojos.

Una voz del pasado llenó mi mente.


-…Esto… está bien…

La voz salió a la fuerza de una garganta desgarrada. Sonaba como la de Aburatori, pero tenía un sonido húmedo, como si estuviera tosiendo sangre.

A pesar de todo, no debía de haber muerto.

Le habían arrancado los brazos y las piernas, la nariz y las orejas, los ojos, los dientes y la lengua, los órganos, la columna y la pelvis, el cuerpo, el veneno, el ácido, los nervios, la sangre, y su cuerpo, todo esparcido por todas partes; sin embargo, su alma seguía intacta.

-Soy el villano…

Ese era su más ferviente deseo.

-Sea bueno o malo, mataré a la misma cantidad de niños. Mi moral no influye en mis acciones. No importa qué futuro me depare, mataré exactamente a la misma cantidad. Nada puede añadir ni quitar a ese número, así que da igual. Al menos quiero recuperar el corazón de Jinnai Shinobu. Quiero que piense que merecía morir. Así, la culpa no lo abrumará. Podrá volver a su vida normal con una sonrisa en el rostro…


¿Era por eso?

¿Era por eso que había sentido tal discrepancia entre el cruel Aburatori que había visto en el “presente” y el atormentado que había visto en el “pasado”?

Este era el verdadero final.

Ya no había nada oculto. Había visto todo aquel horrible final.

Así que no había ninguna razón para contenerme más.

Si iba a cambiar la historia y salvar a todos para un final feliz, ¡tenía que hacerlo aquí!

Con el sonido de los fuegos artificiales, la sensación de verlo todo a través de un fino cristal se desvaneció.

Esta vez, sentí de verdad como si hubiera dado un paso al pasado.

-Levántate.

Agarré de inmediato el brazo del confundido Aburatori y tiré con fuerza hacia arriba.

-¡Levántate! ¡Si quieres vivir!

No había tiempo. Elegí la única opción que me quedaba.

Podría causar una paradoja temporal, pero no me importaba. Me enfrenté directamente a mi yo de diez años atrás.

-¡Oye, ¿me oyes? ¡Oye, mocoso!

-¿Eh? ¿Qué?

-Escucha. Lo arreglaré todo, pero la próxima vez, no te atrevas a abandonar a alguien que consideras tu amigo. ¿Entendido?

No tuve tiempo de esperar una respuesta.

Sentí un leve estruendo que se acercaba. Parecía el presagio de un desastre natural, pero no lo era. Un mar de Youkai se abalanzaba sobre nosotros, cubriendo toda la superficie de la tierra. Cedían a la ira para destrozar al Aburatori que había hecho llorar a Shinobu.

No podía permitirlo.

No podía permitir que mataran al Aburatori, no podía permitir que destrozaran el corazón de Shinobu, no podía permitir que usaran la Versión 39, y no podía permitir que los amigos de Shinobu se mancharan las manos.

Así que, con la mano del Aburatori en mi mano, salté ladera abajo… no, salté del acantilado.

Aunque ahora pareciera diferente, seguía experimentando una especie de trance extracorpóreo. Mis capacidades físicas superaban claramente las de un simple estudiante de preparatoria. Aterricé a mitad de la escarpada pendiente y continué bajando a toda velocidad, como si estuviera esquiando.

El mar de locura cambió de dirección y se dirigió hacia nosotros.

-¿Qué… qué estás haciendo? ¡No puedo escapar de esos Youkai por mucho que lo intente! No sé quién eres, ¡pero solo vas a acabar atrapado en el frenesí!

-¡Ah, ¿en serio? Por cierto, ¡me llamo Jinnai Shinobu! ¡Encantado de conocerte!

-¿Qué… eh? ¿Jinnai… Shinobu?

-¿Tienes una mejor idea de lo que está pasando ahora? ¡Vengo del presente! No, supongo que desde tu perspectiva vengo del futuro. Puede que no puedas escapar por mucho que corras, ¡pero sus colmillos venenosos no te alcanzarán si cruzas la barrera del tiempo! Si no mueres, mi yo del pasado no caerá en la desesperación. No tengo tiempo para explicarte los detalles, ¡pero eso lo solucionará todo!

-¡No… no! No puedes hacer eso. Si me arrojas a un entorno sin los rasgos de la Zashiki Warashi ni las habilidades de Majina, me convertiré en un ser maligno que continuará su matanza indiscriminada de niños. ¡Ya he recordado el sabor de la sangre! ¡No puedo detenerme! ¡Así que, por favor, déjame aquí!

-¡Al diablo con eso!

Salté de roca en roca que sobresalía de la pendiente para seguir descendiendo. Me sentía como un snowboarder perseguido por una avalancha. Si disminuía la velocidad, ese torrente de muerte me engulliría. ¿Acaso esto no era suficiente?

Una vez que cambiara la historia, ¡se suponía que regresaría automáticamente al presente!

-¡He estado observando todo lo que hiciste! ¡Sé que no le ves ningún valor a la muerte! ¡Así que no quiero oírte quejarte ahora! ¡Estoy harto!

-Argumentar desde la emoción es fácil, pero si me liberas en tu época, sin duda te arrepentirás. ¿De verdad puedes soportar la carga de la muerte de cientos y miles de niños?

-¡Lo que digo es que no te dejaré matar a nadie!

-¿Cómo vas a hacer eso exactamente?

-¡El Kaeshigami del que hablaba Hyakki Yakou!

Nos gritábamos mientras nos deslizábamos por la pendiente.

-Si logras no matar a nadie durante nueve años, pierdes tu instinto asesino y te conviertes en un Kaeshigami, ¿verdad? ¡Igual que el espíritu vengativo que casi destruyó Kioto fue venerado como un dios, tú puedes convertirte en un Youkai inofensivo!

-¡Te dije que recordaba el sabor de la sangre! Ya me liberé de mi limitación. ¡No puedo contenerme ni un solo día!

-No tienes que contenerte.

-¿Qué…?

-¿No te dije que vengo del futuro? Pero, por desgracia, mi técnica de viaje en el tiempo solo funciona con una persona. Si intento llevarme a alguien o algo conmigo, no estarán protegidos del flujo del tiempo. En resumen, experimentarán directamente el tiempo que estoy viajando. ¿Entiendes lo que quiero decir, verdad? Si salto diez años al futuro mientras te sostengo, ¡te verás obligado a experimentar diez años de tiempo en un instante! ¡Así que no hay riesgo de que mates a nadie!

-…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

-Es cierto que podrías ser un Youkai creado por el deseo de la gente de tener un monstruo que se deshiciera de sus hijos, una verdadera molestia. -Dije mientras me perseguía la avalancha de muerte y carnicería. -¿Pero eso no significa también que estás absorbiendo la ira y el odio de esos padres insensatos?

-¿…Eh?

-Fuiste creado al acumular todas esas emociones negativas. Si no estuvieras aquí, ¿a dónde se dirigirían esos sentimientos? ¿No se dirigirían hacia los hijos de esos padres en forma de abuso?

En otras palabras…

-Si pudieras evolucionar hasta convertirte en algo capaz de absorber infinitamente el odio de los padres y controlarlo sin desatar tu propia furia, ¿no te convertirías en una deidad protectora de los niños? Simplemente absorberías el deseo de los padres de abusar de sus hijos. Calmarías esos sentimientos antes de que el abuso ocurriera.

Un Kaeshigami era algo temido por todos, pero venerado como indispensable.

-En mi época, existe un monstruo llamado Aoandon.

Recordé la esencia de ese enemigo supremo.

-Es una Youkai creada artificialmente a partir de una versión intencionadamente retorcida del Hyakumonogatari. Sin saberlo, fuimos parte de ese plan al obligarnos a matarnos entre nosotros en un lugar llamado Aldea Zenmetsu. Ja, ja. Ahora que lo pienso, es como nuestra hija. No me di cuenta hasta que vi ese dibujo en la cartulina cartulina hace diez años aquí.

No podía reírme de nadie.

Ni siquiera de esos adultos egoístas cuyos pensamientos negativos habían dado forma al Aburatori.

-Entonces.

Lo volvería a hacer todo. Lo desharía todo.

¡Lo salvaría y trabajaría con él!

-¿Podrías echarme una mano? Se necesitaría un gran poder para derrotar a Aoandon, pero se necesitaría un poder aún mayor para salvarla. Por favor, ayúdame a salvar a mi hija. Y para ello, conviértete en un Kaeshigami que proteja a los niños. Eres el único a quien puedo pedírselo, así que ¿lo harás?

El Aburatori reflexionó sobre mis palabras un rato.

Sin preocuparse por la horda de Youkai que se acercaba para quitarle la vida, el Youkai meditó sobre el significado de las palabras que le dirigía.

Y finalmente…

-Muy bien. ¡No tengo ninguna razón para rechazar tu sugerencia!

Esta vez, nos tomamos de las manos con más fuerza.

Inmediatamente después, el sonido de fuegos artificiales nos envolvió.

Tras un ruido especialmente fuerte, nuestros cuerpos se desvanecieron en el pasado.


En la Brecha entre Líneas Temporales 2[edit]

¿Acaso existían aquí los conceptos de tiempo y espacio?

Desconocía los detalles, pero podía percibirnos a mí mismo y al Aburatori como individuos distintos.

Era extraño tener "tiempo" para pensar mientras viajábamos en el tiempo, pero eso nos brindó la oportunidad de compartir información.

-Esta Aoandon parece una Youkai bastante inusual. Para ser sincero, no creo que mi poder por sí solo sea suficiente.

-Es cierto. Ella reúne cien historias de fantasmas y puede extraer las partes individuales para crear historias de fantasmas completamente nuevas. Jamás podremos vencerla en número de poderes paranormales. Un Youkai normal con un solo poder paranormal no tendría ninguna posibilidad.

-Entonces...

-Pero la propia Aoandon no puede usar ese poder al máximo. Tiene a alguien que la acompaña para brindarle apoyo paranormal, así que probablemente tenga algo parecido a un Paquete incrustado en su interior. Si se lo extraen, perderá el control de su poder. En resumen, volverá a ser una Youkai normal como todas las demás en las enciclopedias de Youkai.

-El núcleo incrustado en el cuerpo de un Youkai… de tu hija.

-Con un Youkai que extrae los órganos de los niños, podríamos tener una oportunidad. Claro que solo tendremos una oportunidad.

Probablemente yo era el único que sabía por qué Aoandon estaba tan loca. Era posible que ni siquiera ella misma lo supiera.

Había nacido durante la locura de la Aldea Zenmetsu.

Así como Aburatori era una acumulación de los sentimientos de padres que detestaban a sus hijos, Aoandon había nacido absorbiendo toda la espantosa locura que la gente de la Aldea Zenmetsu había provocado.

Aparentemente, la habían liberado al mundo exterior después, pero eso no había cambiado la “direccionalidad” que le había sido otorgada desde su nacimiento.

Podía explorar libremente un mar de datos, pero naturalmente solo encontraría lo oscuro y lo grotesco.

Solo había visto los aspectos negativos y desesperanzadores de este país.

Lo había absorbido todo y se había transformado en algo con una existencia aún más sólida.

Probablemente fue mi responsabilidad no dejarla ver nada que la hiciera dejar de querer destruir este país. Todos habíamos estado desesperados por sobrevivir en la aldea de Zenmetsu y habíamos repetido ese escenario infernal docenas, incluso cientos de veces. Fue un error mío.

El fracaso de un padre había creado un monstruo.

Así que yo no podía simplemente abandonarla.

No tenía el poder de salvar el mundo ni el país. Quizás ni siquiera tenía el poder de salvar la aldea. Pero que un padre salve a su hijo no depende de su poder.

-Si viajas al pasado, ¿volveremos al momento exacto en que se activó el viaje en el tiempo?

-No, eso fue después de que todo terminara. Sentí que ya habíamos usado todos los métodos que no queríamos usar. Así que lo mejor sería regresar un poco antes. No sé si funcionará o no, pero sé a qué momento quiero volver…

-¿Qué quieres decir?

-¿Cuándo crees que el enemigo bajará más la guardia? -Le pregunté. -Creo que será cuando hayan usado su mejor baza y hayan permitido que la tensión disminuya. Quizás estén lo suficientemente relajados como para bajar la guardia. Si apuntamos a ese momento y rompemos la barrera del tiempo para un ataque sorpresa…

-¿Podemos llegar a la Aoandon?

-Tenemos que empezar por el primer paso. Si no lo logramos, lo demás no funcionará.

Y este método significaría que podríamos evitar usar la Ver. 39, que solo podía usarse una vez. Su poder era suyo. No debía ser usado por humanos para beneficio de los humanos.

No dejaría que esto terminara solo obedeciendo a Hyakki Yakou. No permitiría que la Zashiki Warashi se usara como una herramienta.

Así que lo resolvería a mi manera. Asumiría la responsabilidad.

Lo he visto todo, Aoandon.

Puede que solo tenga un argumento vacío, fruto de la emoción, y puede que no cambie mi fuerza física, pero he recordado lo más importante.

Ahora es tu turno.

Espérame, jovencita.

Te regañaré, te disciplinaré y luego te salvaré.


Notes[edit]

  1. Un abrigo happi es un tipo de camisa japonesa, abierta al frente, prácticamente como una chaqueta, pero de colores brillantes para su uso en desfiles. La imagen de la portada de este volumen tiene a un joven Shinobu con su abrigo happi rojo.
  2. Un Hidarugami es un Youkai vengativo conocido por ser un dios del hambre, y está conformado por el alma de personas que murieron de hambre.
  3. Los Onbu obake, también llamabos Obariyon son Youkais pequeños que se aferran a la espalda de los viajeros, volviéndose cada vez más pesados hasta aplastar al viajero, pero si estos consiguen llegar a su objetivo, el Onbu Obake los deja y les concede fortunas.
  4. Los Kaki Otoko son youkais producto de arboles de caquis sin cosechar, que se dedican a repartir las semillas de los frutos por ahí antes de desaparecer. Los Tantankororin por su parte son una variante de la región de Sendai, y a diferencia de los Kaki Otoko inofensivos, los Tantankororin pueden ser agresivos bajo ciertas circunstancias.
  5. Youkai con aspecto de persona sin rostro.
  6. No tiene mucho que ver aquí, pero en la saga de novelas de Bakemonogatari, cierto personaje cuyo ultimo nombre es Heart-Under-Blade acaba por cambiar su nombre a Shinobu, diciendo que El kanji con el que se escribe es el kanji de un corazón bajo el kanji de una espada.
  7. Tanto el Kyuubi como Kuzunoha son Youkais relacionados con zorros, pero mientras que uno es un zorro de nueve colas, mayormente conocido por su representación en la serie de Naruto, la otra es una kitsune blanca que puede convertirse en mujer y se la conoce como la madre de Abe no Seimei, un poderoso onmyouji.
  8. Por su traducción, Kaeshigami viene de “kaeshi” que significa devolución o reversión, y el sufijo “gami”, referido a la divinidad cuando se usa así. El Kaeshigami es entonces un dios obtenido por una reversión.
  9. Este fue uno difícil de encontrar, pero un Ubu es un Youkai cuya forma es la de un bebe de la cintura para arriba, y una enorme araña de la cintura para abajo. Atacan a la gente a la que ven pasar, y los forman las almas de bebes muertos que fluyen a la montaña.
  10. Youkai con forma de duende, especializado en consumir suciedad y mugre allá donde vaya.
  11. Se traduce como Dios de la Pobreza, y es un Youkai con aspecto de viejo mal vestido que trae miseria y desgracia a los hogares que visita, pero que curiosamente puede ser repelido al ofrecerle sopa de miso o arroz, o sea, hospitalidad para alejar la desgracia.
  12. Nurarihyon es un Youkai considerado el comandante de los Youkai, al que otros le rinden respeto. El Kasha, que se traduce a Carro de bomberos, es un tipo de Youkai felino, cubierto de fuego o rayos, y que suelen secuestrar cadáveres frescos.
  13. La Dakiniten o Dakini es menos un Youkai y mas una deidad budista en Japón, y está asociada con la buena fortuna y los zorros.
  14. El Ittan-momen es un Youkai del genero de los Tsukumogamis, o sea, objetos inanimados que cobraron vida al existir por mucho tiempo. En este caso, se trata de un trozo de tela, que puede ser desde vendajes que rondan los 30 cm, hasta alfombras de varios metros, algunas pueden volar, y atacan a la gente ahogándola o ahorcándola.
  15. Lo mencioné durante el primer volumen, pero Hyakki Yakou significa literalmente 100 demonios, y hace referencia al festival de 100 demonios que mata a quien lo ve. En cambio, Kanai Anzen se traduce como Seguridad del Hogar, y Mubyou Sokusai significa Buena Salud.
  16. El Hitotsume-Kozou es un niño con ropa de monje, sombrero y un solo ojo, inofensivo pero bromista. El Dorotabo también es un youkai con ropa de monje y un solo ojo, pero es un tipo de fantasma que surge del arrepentimiento tras perder un campo. Yagyou es por su parte el nombre que se le da a un demonio genérico del folklore japones.
  17. Un vajra de tres puntas es una especie de mancuerna con tres picos afilados en cada extremo que sobresale, pero es menos un arma y mas un adorno o instrumento simbólico.
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