The Zashiki Warashi of Intellectual Village:Volume8 Epílogo
Epílogo[edit]
Con su traje de Yozakura, Hishigami Mai salió de Mikuchi-sama y llegó a la plaza canina en la cima. Varios helicópteros de transporte grandes habían aterrizado en la montaña nevada, ya entrada la noche.
En uno de ellos viajaba una niña de unos diez años vestida de luto y rodeada de guardaespaldas.
-¿Se acabó? -Preguntó Hafuri.
-Yo misma derroté a Hishigami Shikimi, pero no fui yo quien puso fin a todo.
Mai dio su respuesta y formuló una pregunta.
-¿Cómo están las cosas “afuera”?
-Como ya se informó, el brote zombi terminó exactamente al mismo tiempo en todas las ciudades afectadas del país. No hubieron daños importantes y todos los zombis y las personas que murieron a manos de ellos se han recuperado.
-Pero dado que tenemos este entendimiento común, supongo que todos conservamos nuestros recuerdos del brote zombi.
-La mayoría de la gente normal solo tiene recuerdos vagos del inicio y el final del brote zombi, así que preveo que continuará cierto malestar social por el momento. Y sería difícil hacer pública la verdad sobre esto. No podemos permitir que las técnicas de Hyakki Yakou se propaguen como si fuéramos una mafia.
-¿Eso significa que un tal Sr. Tanaka, convertido en zombi, conservará el recuerdo de haber sido asesinado por un Sr. Yamada que aún era humano? Aunque no exista una ley que regule esos casos, probablemente tensará algunas relaciones.
-Me preocupa más que aparezcan grandes grupos de estafadores o sectas para aprovecharse del malestar social. Si eso sucede…
-No digas más. Si me pagas un extra, con mucho gusto iré a solucionar el problema.
A poca distancia de Hishigami Mai y Hafuri, la Sunekosuri llamada Ohatsu miraba a su alrededor sobre la nieve blanca inmaculada.
La tensión del desesperado brote zombi se había disipado por completo y un Hyakki Yakou sin Majina llenaba el paisaje a su alrededor.
Fue entonces cuando comprendió que todo había terminado.
Una era había llegado a su fin.
-¡Ohatsu! -Exclamó.
Otro pequeño Youkai canino se acercó corriendo, pero Ohatsu lo rechazó con firmeza.
-¿De verdad crees que rogaré por mi vida?
-…
-¡Soy del verdadero Hyakki Yakou! ¡Soy una camarada de la oscuridad que construyó toda una era con Majina! Aceptaré cualquier castigo que me hayamos ganado con nuestro fracaso. ¡Llévame donde quieras y córtame la cabeza con gusto! ¡Los vencedores podrán construir una nueva era sobre mi cadáver!
No intentó congraciarse con él.
Aceptaría su castigo con orgullo, sin intentar negociar.
-Uuhh…
Pero cuando el Sunekosuri se enfrentó a esa voluntad de acero…
-¡Uuhhhhhhhhhh!! ¡Uuhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Cerró los ojos con fuerza, pero aun así no pudo contener las lágrimas.
Ohatsu suspiró con exasperación.
-¿Esa es la única reacción patética que puedes ofrecer cuando tu esposa está dispuesta a aceptar su muerte?
-¡No me importa! ¡No me importa nada de eso!
Negó con la cabeza, ignorándola.
-Es cierto que no puedo perdonar lo que hiciste. Escupiste sobre Hafuri-sama, involucraste a innumerables personas inocentes en esto y conspiraste para derrocar al país. Destruirte era la respuesta obvia, y probablemente deberíamos estar celebrando este desenlace.
Pero el Sunekosuri le dio la vuelta a la situación.
-¡Pero me alegra tanto que estés viva! ¡Eso es lo único que me importa!
Ohatsu no dijo nada más.
Entrecerró los ojos brevemente. Tras estar separados durante tanto tiempo, los dos Youkai se acercaron solo una vez.
-Ojalá pudieras ser tan honesta, jovencita. -Dijo Hishigami Mai.
-¿Sobre qué? -Preguntó Hafuri con el ceño fruncido.
-Ohatsu empezó a trabajar con Majina porque sentía que necesitaba una conexión con el líder de Hyakki Yakou para crear un sistema que impidiera a los humanos cazar Youkai inofensivos e indefensos. En otras palabras, era para proteger a su marido y a su hijo.
-¿Eh? ¿Qué tiene que ver eso conmigo?
-Una pregunta: ¿cuál era el objetivo de Majina y Mei?
-Según se ha informado, prevenir un desastre mundial provocado por la Zashiki Warashi Version 39 de Hyakki Yakou … no, la Zashiki Warashi Manchada de Sangre.
-Ese era el medio, no el fin. -Respondió Mai con un simple rechazo. -La Zashiki Warashi Manchada de Sangre era sin duda un gran problema, pero tenían otro temor. Una Zashiki Warashi es un Youkai inestable con un equilibrio fácilmente alterable entre la fortuna y la desgracia. Y Majina y Mei conocían a alguien mucho más sensible y delicado que una Zashiki Warashi pura.
-¿No querrás decir…?
-Conocían a un ser mitad humano, mitad Zashiki Warashi. En otras palabras, tú. Tu existencia no tiene precedentes, así que nadie sabía si traerías una gran fortuna o una gran desgracia. ¿Te convertirías en una Zashiki Warashi Manchado de Sangre o en algo aún peor? Era una posibilidad real y solo había una manera de combatirla: revelar hasta el último detalle de la especie Zashiki Warashi, incluso si eso significaba alterar el cuerpo de su esposa e incluso si significaba desenterrar las técnicas de la época dorada de Hyakki Yakou que tanto despreciaban. Eso era lo único que podían hacer con la esperanza de poder transformarte en algo inofensivo en lugar de quitarte la vida si sus temores se confirmaban.
-…
-La Hyakki Yakou que Majina buscaba era, al parecer, una organización donde humanos y Youkai podían coexistir. De esa forma, incluso la Zashiki Warashi Manchada de Sangre era un espécimen útil, y crear una vida feliz para un ser mitad humano, mitad Youkai como tú sería la prueba definitiva de su organización y una lección para el mundo. Así que, al revelar los secretos de las Zashiki Warashi blanca y roja, esperaban poder comprender el funcionamiento de algo tan verdaderamente irregular como una versión mitad humana.
Hafuri guardó silencio un momento, pero finalmente negó con la cabeza.
-Eso son solo especulaciones. No eran más que un sistema cruel. ¿Qué pruebas tienes de que esos sentimientos personales estuvieran latentes?
-Mei.
-¿?
-¿Por qué crees que le puso a su esposa el nombre “Mei”? Ese nombre simboliza su determinación de vagar entre la Zashiki Warashi blanca y la roja. Todo para que al final los tres pudieran vivir como una familia feliz. Su esposa representaba el camino de las dificultades, por eso su nombre, Mei, significa "vagar". Y tú eras la meta, por eso tu nombre, Hafuri, significa "celebración".
Esta vez, la solitaria joven llamada Hafuri guardó un silencio absoluto.
Sin embargo, tampoco duró mucho.
Pero no porque hubiera abierto la boca. Fue porque se acercaban nuevos pasos sobre la nieve.
-Jinnai Shinobu…
La Zashiki Warashi con un yukata rojo estaba con él.
Era la Zashiki Warashi Prototipo Versión 39 de Hyakki Yakou… no, la Zashiki Warashi Manchada de Sangre.
-¿No pensaste en intentar escapar de nosotros?
-Lo pensé incontables veces, pero no podía imaginar cómo no me atraparían al final.
Suspiró con cansancio antes de continuar.
Su rostro se contrajo al mirar a Hafuri… no, a la chica vestida de luto.
-Además, Majina me pidió que hiciera algo al final. Me pidió que cuidara de su esposa e hija. No podía simplemente darles la espalda.
-…
Había dicho “al final”.
Ese hombre había sido el mayor enemigo de Hafuri, pero también su padre. Incluso sin una explicación detallada, la niña de diez años concluyó que jamás lo volvería a ver.
El chico rubio de preparatoria continuó inclinando la cabeza.
-…Lo siento.
-No tienes nada por lo que disculparte. Acabar con el brote zombi nacional y regresar con vida es más que suficiente.
-Cierto, cierto. -Interrumpió Hishigami Mai con indiferencia. -Y no es que Jinnai Shinobu no haya hecho nada. Puede que no hayamos llegado a tiempo para Majina, pero la madre de Hafuri lo logró por los pelos.

-¿?
-Una Zashiki Warashi permanece con su familia. Con Majina ausente, existía la posibilidad de que la versión 40 simplemente desapareciera… Pero no fue así. Los Youkai parecen sentir un cariño natural por Jinnai Shinobu, y esa característica debió haberla mantenido alejada. Eso fue lo que nos dio la oportunidad que necesitábamos para reunirla contigo.
Hafuri miró hacia donde Mai señalaba con el pulgar.
De pie en la nieve blanca y pura, se encontraba una Youkai aún más blanca. Era la forma ideal de las Zashiki Warashi. Simplemente protegería a quien fuera designado como su amo. Este Youkai sensual no podía hacer más, pero esto significaba que la chica ya no estaba sola.
-…
Sus miradas se cruzaron.
Hishigami Mai colocó una mano sobre el hombro de Jinnai Shinobu y se marcharon junto con la versión 39.
Dejaron a la madre y a la hija solas.
Justo antes de partir, Mai pensó para sí misma.
(Nunca encontramos a Hishigami Shikimi).
El actual Hyakki Yakou seguía buscando en Mikuchi-sama y Ciudad Bozen, pero Mai dudaba que la encontraran.
Esa mujer era la fundadora del linaje Hishigami.
Era experta en destrucción y temida como nadie, pero se había aferrado a este mundo durante mil años con el simple deseo de ser útil a alguien, aunque solo fuera una vez, y recibir su agradecimiento.
Mai solo podía suponer que la mujer seguiría vagando de oscuridad en oscuridad, como siempre lo había hecho.
El sospechoso estaba muerto.
Se habían producido asesinatos en serie, basados en antiguas tradiciones y modelados a partir de sacrificios ceremoniales, en la plaza del perro en la cima. Se habían encontrado rastros de que las personas desaparecidas habían sido retenidas y encarceladas. Era necesaria una investigación más profunda.
Justo cuando Uchimaku Hayabusa terminaba de usar su computadora portátil para redactar y enviar un informe, un joven se acercó lentamente desde la distancia.
Hayabusa cerró el portátil y se puso de pie.
-Disculpa por pedirte que nos viéramos tan tarde.
-No pasa nada. Me habría aburrido encerrado en la habitación de invitados. Además, dudo que envíen más aviones con esta nieve. Si quieres, puedo llamar y reservar una habitación para ti en un hotel propiedad de Hishigami. Haré lo mismo por mí, así que solo lo haría por ti ya que estoy en ello.
-No, dormiré aquí y esperaré a que amanezca. Estoy acostumbrado a hacer ese tipo de ahorros así.
-Ya veo.
El hombre con vestimenta japonesa se rió y entrecerró los ojos.
Se llamaba Hishigami Kyou.
Era uno de los principales directivos del Grupo Hishigami, la mayor empresa comercial de Japón. También era miembro de los hombres Hishigami y ocupaba el tercer lugar en la línea de sucesión de la familia Hishigami.
No era alguien que uno esperaría ver en el vestíbulo de un aeropuerto local tan tarde por la noche, cuando se cancelaban un vuelo tras otro. Incluso si hubiera estado esperando en la lujosa habitación de huéspedes a la que la gente común no tenía acceso y que, por lo general, ni siquiera sabía que existía. Si este hombre lo deseara, podría hacer que todos los empleados del aeropuerto trabajaran como locos para despejar toda la pista de nieve y enviar un avión privado con el escudo Hishigami en la cola.
-Escuché lo que dijo, así que, sinceramente, solo quería hablar con usted.
-Es un honor.
-No hay necesidad de tanta formalidad. Usted es un funcionario público, así que se gana la vida con los impuestos que se recaudan de la actividad económica normal. No depende del mundo económico, ¿verdad? Pagar impuestos es un deber, no un derecho. -Kyou habló con sencillez. -Estás trabajando con… sí, creo que era Enbi. La mujer Hishigami que se especializa en acabar con otros humanos. Si sus talentos florecieran, podría aniquilar a una cuarta parte de la población mundial. Hay quienes desean que ese potencial florezca para resolver el calentamiento global o la crisis energética, pero has hecho un excelente trabajo conteniéndola. Quizás debería evitar decir esto como miembro de la familia Hishigami principal, pero te respeto como persona.
-…
-No concertaste una cita simplemente porque estabas por aquí, ¿verdad? ¿Qué querías hablar con un hombre que no conoces? Si es algo razonable, te responderé.
-De acuerdo, entonces.
Uchimaku Hayabusa se encogió de hombros una sola vez y respiró hondo.
-Hishigami Kyou-san. Esto no es algo que un policía deba decir.
-¿Qué pasa? ¿Estás llegando a tu límite con respecto a Enbi? Si es así, puedo ayudarte a alejarla de ti de forma natural.
-No, no es eso. -El detective parecía rendirse. -Quiero darte un puñetazo en la cara. De eso se trata, hijo de puta.
Hishigami Kyou se quedó atónito.
Un instante después, un fuerte golpe resonó y el hombre vestido de japonés cayó al suelo. Uchimaku Hayabusa hizo una mueca al mirarlo. Parecía como si su propio esqueleto de cristal se hubiera hecho añicos por la fuerza del impacto.
Acababa de hacer algo que contradecía por completo su estilo de vida como policía.
Lo entendió, pero siguió adelante.
-¿Por qué?
-¿Por qué… qué?
-¡Tienes tanto! ¡Muchísimo! ¡Recibes tanta fortuna que rebosa! ¿Por qué no compartes algo de eso con Enbi y los demás?
-No sabes nada de los Hishigami…
-Oh, sí que lo sé. -Interrumpió Hayabusa. -¡Conozco todas tus reglas sobre los Hombres Hishigami y las Mujeres Hishigami! Y sé que hay algo de verdad en ellas, aunque no haya pruebas reales. Enbi, y también Mai y Shikimi, viven en un mundo que trae tragedia, no comedia.
-…
-Es cierto que ellas son monstruos.
Uchimaku Hayabusa apretó los dientes y forzó la voz.
-¡Pero ustedes son los que las convirtieron en monstruos! Si les hubieran tendido la mano, aunque fuera un poco, y les hubieran mostrado al menos la bondad de sostener y consolar a un recién nacido, ¡no habrían terminado así! ¿De verdad los Hombres Hishigami pueden despreciar a las Mujeres Hishigami? ¡Ustedes las dañan unilateralmente, y aun así siguen adelante en esa oscuridad aterradora! ¿Rechazar a alguien solo porque es un poco espeluznante es su idea de ‘razonable’?
Eso fue todo lo que logró decir.
Varios sonidos sordos llenaron el vestíbulo.
Sin embargo, no eran los puñetazos de Uchimaku Hayabusa cayendo sobre Hishigami Kyou.
En cambio, eran los sordos impactos que alcanzaban el torso del detective, cubierto por un cárdigan.
Aquellos fuertes sonidos eran casi explosivos.
-Gh…
Uchimaku Hayabusa no sabía qué había pasado.
No provenía de su estómago ni de sus pulmones, sino que sentía una sustancia desconocida fluyendo hacia atrás por su cuerpo.
-Bh…
Los impactos provocaron que varios órganos se contrajeran y se retorcieran, y perdió toda la fuerza en las piernas y la cintura. Se desplomó al suelo. Mientras Hishigami Kyou se incorporaba lentamente, varias jóvenes con trajes especiales que cubrían todas sus articulaciones lo rodearon.
Aquellas soldados parecían haber aparecido de la nada y sus puños lo habían golpeado como rayos láser curvos. Las líneas de luz eran rojas, azules y amarillas.
Vestían el mismo atuendo de kunoichi que Hishigami Mai.
Los protectores en sus brazos derechos llevaban el emblema de Hishigami y lo que parecía ser su nombre.
-¿Qué...? ¿Son... mujeres Hishigami...?
-Por supuesto que no. Jamás haría una elección tan descabellada.
Hishigami Kyou se llevó una mano a la mejilla hinchada, pero su expresión permaneció impasible.
-Sin embargo, les han implantado artificialmente parte de esos rasgos. No son mujeres Hishigami, pero pueden hacer lo mismo. Su nivel de habilidades, por supuesto, se ha deteriorado un poco, pero no se escaparán de mi control. El color de su cabello y ojos puede parecer extraño, pero probablemente se deba a la medicina Youkai que están usando. No estoy del todo seguro de por qué han acabado con el cabello blanco. Este es el límite máximo de lo que podemos considerar "razonable".
-…
Hayabusa intentó decir algo, pero no lograba ordenar sus pensamientos. Simplemente levantó la mirada perdida del suelo y Hishigami Kyou le hizo una pregunta con calma.
-Entonces, ¿qué querías hacer con las mujeres Hishigami?
El hombre parecía desconcertado.
En ese instante, los pensamientos de Hayabusa se centraron en un solo punto y usó su mente clara para responder.
-Quiero que sean felices. No, quiero hacerlas felices…
No estaba seguro de si sus labios o su garganta siquiera se moverían, pero los usó para pronunciar las palabras.
-Quiero darle a esa chica una vida normal… donde no tenga que temer a nada, no tenga que hacerse la dura, no tenga que lastimar a nadie. No quiero que se reprima tanto. Quiero que viva feliz a medida que crece. Es mi deber luchar contra todos ustedes que intentan robarle esa vida normal…
Ese fue el límite.
Su conciencia se desvaneció como un hilo fino se rompió.
Por un momento, el hombre que lo controlaba todo cerró los ojos con fuerza, como si saboreara el aroma de un café.
-Kyou-sama.
-¿Qué sucede, Zei?
-¿Por qué recibiste el primer golpe tú mismo? Si nos hubieras dado libertad de movimiento un poco antes, no habrías tenido que soportar ese dolor.
-Bueno…
Hishigami Kyou volvió a abrir los ojos y sonrió con satisfacción.
Miró a Zei, Akane y Ran, las tres armas sin igual que lo rodeaban.
-Es cierto que solo actuamos con sensatez. Si el mundo se dirige hacia la crueldad, debemos teñirnos de esos mismos colores. Eso es lo que son los hombres Hishigami. Nuestro odio hacia las mujeres Hishigami no es más que un reflejo de esa tendencia mundial.
-…
-Pero esto es interesante. Si un joven como él apoyara el lado sensato de este país… no, del mundo, quizás incluso nosotros podríamos vivir una vida de alegría y placer. Él encarna una forma de ‘sensatez’ que se enfurece con personas como Enbi y Mai, y que defendería a todos los Hishigami.
La mujer llamada Zei no protestó.
El joven vestido con ropa japonesa suspiró lentamente mientras hermosas mujeres lo rodeaban como fieles perros.
-Trátelo con cuidado. Asegúrense de que tenga una mañana tranquila y agradable al despertar.
-Entendido. ¿Y qué hay del Departamento de Policía Metropolitana de Tokio?
-Por supuesto que no vamos a contactarlos. ¿Por qué iba a truncar esta maravillosa muestra de sensatez sin motivo alguno? Y resolver incidentes como este fuera de los tribunales sigue siendo una opción perfectamente razonable.
-Entonces así lo manejaremos.
-Me pregunto si se ha dado cuenta de que es mi deber hacer feliz a cierta persona y luchar contra todos los que se interpongan en mi camino. Y si uno viera esta conversación desde la perspectiva razonable de la sociedad normal, no podría evitar malinterpretarla como si estuviera pidiendo la mano de la chica a nuestra familia.
-Si me permite decirlo, ¿disfruta de esto porque él no comprende la gravedad de lo que está haciendo?
-¡Ja, ja! ¡Qué opinión tan peculiar para alguien con tanto amor por todo lo razonable!
El tren solo pasaba cinco veces al día.
Jinnai Shinobu y la Zashiki Warashi tomaron el último tren de ese horario tan desalentador y se sentaron en sus asientos con los hombros juntos.
Si Majina hubiera dicho la verdad sobre la Zashiki Warashi Manchada de Sangre, no había garantía de que los dos fueran liberados. Incluso era posible que los hubieran enterrado como enemigos de la sociedad, pero eso no sucedió. Puede que Hafuri haya heredado el deseo de Majina de que humanos y youkai coexistieran, y que eso haya cambiado poco a poco la organización de Hyakki Yakou.
-No puedo creer esto…
-¿Creer qué?
-Que recuerdes todo lo que pasó cuando eras un zombi. Claro, fue una situación extrema, pero dije demasiado y ahora casi quiero morirme…
-Sí, sí. Recuerdo que metiste a alguien en una jaula, la arrastraste afuera como si fuera parte de un circo de fenómenos, la hiciste comer un pañuelo y jamón a medio comer, la controlaste a distancia con un celular y un teléfono inteligente, e incluso la hiciste rodar por unas escaleras estando aún en la jaula. ¿Verdad, Shinobu?
-¡Alto ahí, Zashiki Warashi! ¡Esto es sobre las normas de etiqueta en el tren! ¡No puedes hacer una técnica de lucha dentro de un vagón que se sacude!
Shinobu opuso una resistencia desesperada cuando casi fue víctima de una técnica de lucha libre, pero Zashiki Warashi no hablaba en serio. Solo hizo un puchero y habló mientras regresaban a sus asientos.
-Pero, Shinobu. Ahora que lo pienso, tu lógica no se sostiene.
-¿Eh?
-Puede que sea cierto que todo esto de ‘Nee-chan’ fuera una ilusión de lo que quería ser. Puede que sea cierto que solo soy una chica normal, un alma inmadura que está en igualdad de condiciones contigo.
Mientras hablaba, tomó suavemente la mano del chico.
-Pero eso solo significa que puedo enamorarme como una chica normal. No creo que signifique que el amor esté limitado a ti.
-No seas tonta. ¿Crees que todo el romance del mundo depende de un hilo rojo o del destino? El noventa por ciento del tiempo, el amor verdadero es el resultado del estado de ánimo o del ambiente que da un último empujón en la dirección correcta. En otras palabras, digas lo que digas, quien se apresure gana. ¿Y quién podría llegar antes que yo?
-Tu corazón se ha vuelto realmente oscuro. Siento que necesito limpiarlo.
-Eres demasiado pura.
Jinnai Shinobu sonaba exasperado, pero aun así le apretó la mano y sonrió.
-Pero no preguntes por el diez por ciento restante, Yukari.

Si la historia de la Zashiki Warashi Manchada de Sangre era cierta, el mundo pronto llegaría a su fin.
Un verdadero desastre se avecinaba, haciendo que la batalla contra el grupo de Aoandon y el brote zombi de Majina parecieran insignificantes. Un futuro sombrío amenazaba con arrasar el mundo.
Una inevitable lucha les esperaba a estos dos después de eso.
Pero por ahora, podían seguir siendo amantes felices.
Notes[edit]
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