Fate/Zero:Acto 13 Parte 1

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–48:11:28[edit]

Acto 13.

Todavía no era de mañana. Kotomine Kirei ya estaba esperando en la puerta de la mansión Tōsaka.

Él no había venido a este lugar desde la convocación de Archer hace diez días. Esta fue la mansión de estilo occidental en la que había gastado su tiempo como aprendiz de mago hace tres años, el único lugar en Fuyuki que sentía más cercano, incluso que la iglesia.

"Bienvenido, Kirei. He estado esperando por ti."

Aunque un invitado había llegado a una hora inusual, Tōsaka Tokiomi apareció rápidamente en la puerta después de escuchar el timbre de la puerta. Tal vez no había dormido nada desde que salió de la Iglesia Fuyuki la noche anterior. Kirei hizo una profunda reverencia a Tokiomi en la forma de un discípulo a su maestro.

"Hay algunas cosas que quiero decirte antes de dejar Fuyuki, y luego tengo que despedirme de ti."

"Entonces, ha llegado a esto... y en tan poco tiempo. El despedirme de ti de tal manera - tengo remordimientos también".

Tokiomi dijo estas palabras, pero no había rastros de culpa en su rostro. Eso era de esperarse. Tokiomi entendió que Kotomine Kirei no era más que un peón que la familia Tōsaka había tomado de la Santa Iglesia.

Para Kirei, El Toque del Cielo no cosecharía ninguna recompensa, siendo una tarea obligatoria asignada por los poderes invisibles desde arriba. La despedida de Kirei de Tokiomi no fue un acto de rechazo o una traición, sino una liberación del deber. Venir a despedirse es puramente un acto de formalidad.

"Al amanecer abordaré un avión y me dirigiré a Italia. En primer lugar, debo entregar las posesiones de mi padre a la sede. No podré ser capaz de regresar a Japón por algún tiempo."

"Oh... Entra. ¿Tienes tiempo para hablar?"

"Mn. No debería ser un problema."

Kirei contenía los sentimientos en su corazón y entró una vez más a través de la puerta de los Tōsakas.


※※※※※


"Cuanto más pienso en tu partida, más reacio me siento. Pase lo que pase, espero que puedas tener éxito en las últimas ordenes de tu padre Risei y seguir ayudando a la familia Tōsaka en el cumplimiento de la meta que siempre hemos deseado...”

Tokiomi era ahora el único ocupante de la residencia Tōsaka, pero la sala se mantuvo sin embargo, impecable. Tal vez algunos familiares de bajo nivel bajo su control habían estado limpiando con el fin de mantener la compostura incluso en esta época de intensa guerra. Cuando se trataba de Tokiomi, no se esperaba menos.

"Aunque es una lástima que tus acciones contra la familia Einsbern fallaran, yo entiendo que tenias buenas intenciones. Quizás esta es la forma en que trabajan los Ejecutores, pero espero que me informes debidamente de la situación antes y después de actuar en el futuro. Entonces puedo estar preparado.”

La actitud magnánima de Tokiomi hizo que Kirei bajara la cabeza aún más.

"Haberte dado, mi maestro, tantos problemas en el último momento... Estoy muy avergonzado."

Kirei levantó la cabeza, al ver la sinceridad en los ojos de Tokiomi, y lo dijo a sí mismo.

"Es cierto que nos encontramos solo por el Toque del Cielo, pero no importa cuáles sean las circunstancias, estoy muy orgulloso de haberte tenido como discípulo."

Al oír esto, Kirei momentáneamente perdió el control de sus emociones y soltó una carcajada. Pero Tokiomi, completamente malentendiendo las intenciones de su discípulo, continuó hablando con seriedad.

"El talento no es algo para ser tomado por fuerza de voluntad, pero tu actitud sincera hacia el entrenamiento como alguien que va por este camino, es algo que incluso yo, tu maestro, estoy muy impresionado. Kirei, a partir de hoy puedes seguir luchando por los mejores intereses de la familia Tōsaka así como lo hizo tu padre antes de ti. ¿Qué dices? "

"No podría desear más."

Kirei sonrió levemente y asintió con la cabeza. Tokiomi, quien durante los últimos tres años ha constantemente entendido mal el carácter y el mundo interior de su discípulo, ahora también ha entendido mal el significado de la sonrisa de Kirei. Y así continuó hablando aún más feliz.

"Tú me permites descansar tranquilo. Deseo que mi hija aprenda de ti. Después que este Toque del Cielo termine, Kirei, deberás ser el maestro de Rin, y guiarla como tal."

Luego Tokiomi recuperó la carta que había sido previamente colocada en una esquina de la mesa y se lo pasó a Kirei.

"... Maestro, ¿qué es esto?"

"A pesar de que esta escrito de manera simple, tal vez podría ser considerada como algún tipo de voluntad.”

Tokiomi habló así, sonriendo con ironía.

"Si - y las posibilidades son muy pequeñas, pero una posibilidad, sin embargo – si me ocurre algo inesperado a mí, entonces he escrito aquí que el hogar Tōsaka deberá ser heredado por Rin y que tú serás su tutor hasta que ella sea mayor. Pasa esta carta a la Torre del Reloj, y todos los procedimientos serán naturalmente tomados a cargo de la Asociación. "

Esta vez, Kirei se abstuvo de consentir con indiferencia verbal, pero sinceramente aceptó la responsabilidad que Tokiomi le había confiado desde su corazón. Después de todo, Kirei era del sacerdocio. Era su deber cumplir las funciones encomendadas a él con honestidad y confiabilidad.

"Por favor, confía en mí. A pesar de que las habilidades de tu discípulo son limitadas, haré todo lo posible para asumir la responsabilidad de cuidar a su hija."

"Gracias, Kirei.”

Aunque las palabras fueron breves, contenían una profunda gratitud. A continuación, Tokiomi recogió la delgada, larga y negra caja que había estado junto a la carta y se la entregó a Kirei.

"Ábrelo y mira. Este es mi regalo personal para ti."

Kirei abrió la caja. En el interior forrado de terciopelo yacía bien acomodada una exquisita daga.

"Esto es -"

"La daga Azoth ha sido cuidadosamente elaborada a partir de joyas hereditarias. Después de haber sido llenada de prana, puede ser utilizada como Código Místico. Has aprendido y practicado los usos de la magia de los Tōsaka; Usa esto como la prueba de tu graduación."

"..."

Kirei sostuvo la daga en su mano y la examinó cuidadosamente. Su mirada cayó sobre la orilla de la navaja afilada y durante un largo tiempo no la apartó.

La cara de Kirei, carente de expresión, debe haber parecido llena de gratitud, desde la perspectiva de Tokiomi.

"Mi benefactor... Nunca seré capaz de pagar tu cuidado o estar a la altura de tus expectativas."

"Para mí, tú eres la mejor recompensa, Kotomine Kirei. Con esto, puedo ir directo a la batalla final y decisiva, sin remordimientos."

Tokiomi lo dijo con una sonrisa clara, luego se levantó del sofá.

Kirei creyó que ese momento fue un arreglo del destino.

Si uno fuera a decir que había sido una mera congregación de coincidencias, entonces, ¿cómo podría haber sido que Tōsaka Tokiomi eligió precisamente ese momento y lugar para proveer a Kotomine Kirei con la daga en forma de regalo? ¿No era todo un indicador de inevitabilidad?

"Siento mucho de verdad haberte retrasado por tanto tiempo. ¿Seguirás a tiempo para tu vuelo"

- Ahora Tokiomi estaba frente a la salida de la sala, completamente indefenso, de espaldas a Kirei. ¿Podría ser esto una coincidencia también?

"No, tú no tiene que preocuparse, maestro."

- O se podría ser que esto era inevitable, que esto era el destino? Que no importa lo mucho que pudo haber rezado o deseado, todo habría eventualmente sido atraído hacia el abismo de la traición?

Kirei se echó a reír en tono alto, a reír más alegre que nunca.

"Nunca hubo un vuelo para empezar."

Ni siquiera el mismo Kirei sabía que podía reír con tantas ganas. Además, la daga en su mano golpeó hacia la indefensa espalda frente a él,

"... ¿Ah?" La daga Azoth que había sido una prueba de amor y confianza se deslizó entre las costillas para perforar directamente el corazón de Tokiomi. Este sólo ataque hecho por un Ejecutor quien ha experimentado incontables batallas, podría decirse que es de mortal precisión. No había intención de asesinato, ni señales de él. Quizás incluso Tokiomi, quien había sido apuñalado, no podía entender el significado de esta ola de dolor en su pecho por un breve momento. Tokiomi tambaleó hacia delante. Girando su cabeza, no vio más que a Kirei, sonriendo en forma brillante, sus manos manchadas de sangre fresca - pero nunca hubo el menor indicio de comprensión en los ojos de Tokiomi incluso hasta el final. Con solo una expresión de aturdimiento, carente de ira, él colapsó sobre la alfombra.

A su momento final, este mago debió haber creído tercamente en su propia comprensión como precisa y se negó a aceptar la realidad verdadera. Infaliblemente creyendo en el camino que escogió, siguiendo adelante sin la menor vacilación cada vez - que hombre, para no despertar a la verdad, incluso después de haber caído en un abismo sin fin.

Un aura brillante repentinamente surgió junto al cadáver que se enfriaba rápidamente de Tokiomi. Brillando con luz radiante, el dorado Sirviente se materializó frente a Kirei.

"Hn - que decepcionante final."

Una expresión condescendiente se filtró de esas pupilas rojas. Archer empujó suavemente el cadáver de su antiguo maestro con la punta de su pie.

"Estaba anticipando que haría un último bloqueo antes de la muerte. Mira su expresión. Completamente pérdida. No estaba consciente de su propia estupidez, incluso hasta el final."

"Eso fue porque su Sirviente estaba en forma espiritual a su lado. No era ilógico para él bajar la guardia."

Oyendo la ocurrencia de Kirei, Archer comenzó a reír en tono alto.

"Ya, has aprendido a hacer bromas? Kirei, tu progreso es realmente grande."

Con una expresión seria, Kirei preguntó a Archer.

"Tú realmente no tienes ningún reparo al respecto, Gilgamesh, Rey de los Héroes?"

"Sólo hasta que me canse de ti. Una vez que dejes de ser interesante, conocerás el mismo destino que la carcasa tendida aquí. Sí hay alguien aquí que debe estar llegando a entenderlo, eres tú por cierto.”

La respuesta fue muy clara, pero Kirei no mostro ningún signo de vacilación y asintió con la cabeza.

De hecho, no podía confiar su vida a tal peligroso personaje. Se podría decir que este era un trato con el diablo. Un dominante y violento Sirviente, sin moralidad ni lealtad, cuyos intereses eran difíciles de juzgar.

Pero precisamente por esto, eran una pareja perfecta.

Esos en el pináculo de la moralidad no habían traído a Kirei la respuesta real, era actualmente este Espíritu Heroico, quien era totalmente contrario a la moralidad, quien podría convertirse en la meta por la cual Kirei lucharía a partir de ahora.

Kirei se enrollaba una manga, revelando los Sellos de Comandos en su brazo, y recitó solemnemente.

"Deja que tu cuerpo descanse bajo mi dominio, deja que mi destino descanse en tu espada. Sí te sometes a la llamada del Santo Grial, y si tú te fatigas obedece esta mente, esta razón, entonces debes responder -"

"Yo también juro. Tú oferta será mi carne y sangre. Kotomine Kirei, mi nuevo Maestro."

El suministro de prana se abrió en el momento en que el contrato se completó. Los Sellos de Comando en su mano izquierda, funcionales una vez más, brillaron de nuevo, acompañado de un estallido de dolor.

El pacto se terminó, así el más fuerte y más perverso equipo envuelto en la lucha por el Santo Grial - aquí, bajo condiciones desconocidas para todos los demás - había nacido.

"Así que, comenzamos, Kirei?... Deberás comandar y abrir las cortinas de esta farsa. Como tu escaso premio, te concederé el Grial."

"No hay problema. Rey de los Héroes, con certeza también sacaras placer de esto. Antes de que encuentres la respuesta que anticipaste, disfruta del júbilo de esta batalla al máximo."

Las miradas de las pupilas rojas llenas de luz encantada y pupilas negras inmersas en gratitud se entrelazaron.



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