Fate/Zero:Acto 8 Parte 4

From Baka-Tsuki
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-105:57:00[edit]

Tōsaka Rin estaba preparada.

Dado que ella era la heredara de una familia de magos ella estaba destinada a tomar un camino distinto al de las niñas ordinarias.

Había un perfecto ejemplo junto a ella: el más grandioso, más apuesto, y más gentil adulto que ella alguna vez conoció.

En sus ojos, su padre Tokiomi era por poco un humano perfecto. Aunque muchas niñas de su edad admiraban a sus padres, Rin creía que ninguna otra hija amaría a su padre tan profundamente como lo hacía ella.

Convertirse en una cantante al crecer, ser una hermosa novia al crecer – probablemente todas las niñas de la edad de Rin hospedarían esos deseos, pero el deseo de Rin era diferente.

Cosas como una ocupación eras solo secundarias en su lista; su mayor deseo era convertirse en alguien tan grandiosa como su padre.

Esto quiere decir, escoger el camino que su padre caminaba, escoger el aceptar el destino que su padre aceptó. En otras palabras – heredar y preservar la sangre de magos de los Tōsaka.

Pero ese era solo un deseo, no algo que podía volverse realidad con solo esperarlo. Primero, ella debía obtener el permiso de su profesor, su padre. Ella se sentía más bien ansiosa de que su padre aún no había expresado el deseo de encomendar la familia a Rin en el futuro. Quizás su padre no había reconocido que ella tiene las aptitudes para convertirse en un mago.

Pero a pesar de eso su deseo nunca ha cambiado, y así, se sentía orgullosa de las preparaciones que había hecho.

Por supuesto, Rin sabía mucho más acerca de lo que estaba ocurriendo en Fuyuki que sus compañeros. Aunque no podía comprenderlo tan profundamente como sus padres, ella sabía más verdades que la mayor parte de la gente ordinaria en las calles.

Siete magos, incluido su padre, llevaban una guerra.

Amenazas fatales y sobrenaturales acechaban en las calles de noche.

Ya que ella sabía algunas verdades, el corazón de Rin sentía una particular sensación de responsabilidad.

Su amiga Kotone no vino a clase ayer ni hoy.

El maestro encargado dijo que estaba enferma en casa, pero el rumor propagándose en clase era diferente.

Incluso Rin llamó a su casa, pero sus padres no quisieron tratar con Rin.

Estos días ocurrían repetidamente secuestros de niños en Fuyuki, y no podían resolverse solo con simples investigaciones. Incluso si la gente lo reportara a la policía es muy improbable que los niños vuelvan. Los profesores en la escuela y la familia y amigos de Kotone claramente no sabían esto, excepto Rin.

Kotone siempre había confiado mucho en Rin. Rin siempre se paraba por Kotone, cuando fuera abusada por los niños en su clase o cuando la bibliotecaria le forzaba trabajo. Rin se sentía orgullosa de ser confiada y respetada por su compañera. “Siempre mantén tu elegancia” – era una buena oportunidad para que Rin pusiera en acción el credo de su familia cuando sea que ayudaba a Kotone.

Justo ahora también, Kotone debe estar esperando a que Rin vaya y la salve.

De hecho, ella le pudo haber pedido ayuda a su padre mago, pero su padre era uno de los participantes de la “guerra” y no había llamado desde que se fue a la casa en Miyama el mes pasado. También, su madre le había ordenado estrictamente que no estorbara a su padre.

Con un tono que decía “nunca salgas de noche”.

Rin siempre había obedecido las palabras de sus padres, pero ella no podía dejar a una amiga que estaba en una situación peligrosa.

Y así – sin importar que, ella solo tuviera que atravesar una noche sin sueño.


En realidad, en ese momento Rin solo sabía partes de la verdad, y su mente aún no era madura.

Sin saber si fuera por su sentido de deber o por el bien llamado “llamado de la consciencia”, ella llegó a un área a la cual nunca debía haber llegado, sin que en ningún momento se diera cuenta.


Comparada a la casa Tōsaka, rodeada firmemente por campos, era completamente fácil escapar de su cuarto en la casa Zenjō.

Salir escalando de la ventana de la habitación, deslizarse por el pilar del balcón hacia el jardín, y después pasar la reja por la puerta trasera.

Le tomó meramente cinco minutos salir, pero no podrá usar el mismo camino cuando vuelva. Es fácil deslizarse por el pilar del balcón, pero demasiado difícil volverlo a escalar.

Cuando pensó que sería imposible ocultar el hecho de que salió a escondidas esta noche y que sin duda sus padres la regañarían severamente, Rin se dijo a sí misma que no era algo vergonzoso haber salido a escondidas, y que debía hacerlo porque ella es alguien de la familia Tōsaka. Ella definitivamente traerá a Kotone de vuelta cuando regrese. Entonces, sin importar cuánto le vayan a regañar sus padres, ella se sentirá orgullosa de sí misma en su propio corazón.

Ella iba armada con tres cosas.

La más confiable era el compás mágico que su padre le dio en su cumpleaños. Parecía un compás ordinario por su forma y estructura, pero apuntará al norte y hacia la dirección de donde emanen grandes cantidades de prana. Rin había experimentado con él, y ni el viento ni el agua podían alterar la detección de pequeños movimientos de prana. Si algo anormal ocurría, esto sin duda será lo más útil.

El resto eran dos pedazos de cristal con los que operaba Rin cuando practicaba magia en joyas. Ella eligió los dos mejores trabajos de los completados. Si todo el prana almacenado en ellos se liberara de una vez – aunque ella nunca ha intentado algo tan peligroso – eso probablemente causaría una pequeña explosión. Puede ser un arma de autodefensa en frente a un peligro.

Con este equipaje y junto con su propia fuerza, Rin creyó que ella definitivamente encontraría y traería de vuelta a Kotone.

Si alguien le preguntara ¿saldrá todo bien? Ella definitivamente asentiría con la cabeza.

Si alguien le preguntara ¿de verdad saldrá todo bien? Entonces ella asentiría más bien titubeante.

Y si alguien le preguntara, ¿puede ella estar completa y completamente segura de que no cometerá ni un solo error? – entonces ella probablemente no se atrevería a responder.

En realidad esta pregunta no lleva mucho significado para Rin. Si alguien fuera a preguntarle cualquier cosa, ellos deberían preguntar primero si Kotone estará bien, o si Rin soportaría si Kotone no fuera a volver nuevamente a la escuela. Si ella fuera puesta ante esas preguntas, ella definitivamente respondería inmediatamente y sin ninguna duda.

Juntando su coraje y orgullo, Rin se dijo a sí misma que ella no es como esos niños con miedo. Ella alejaba la cobardía en su corazón y comenzaba a caminar hacia la estación de teleférico más cercana. Fuyuki Shinto está a solo una estación, y el cambio que tenía era suficiente para el pasaje.


※※※※※


Ella no dejó pasar desapercibido el aire en la noche en Fuyuki. El gélido aroma frio del invierno era justo lo correcto para refrescar su piel ardiendo.

Rin pensó ingenuamente que sería estupendo si pudiera encontrar a Kotone antes del último teleférico de la noche. Pero eso la dejaría con solo dos horas, y eso no sería suficiente tiempo en absoluto.

Primero, ella investigará Shinto. Si fuera a Miyama, el compás mágico solo apuntaría hacia la casa Tōsaka, y si fuera allí es muy posible que su padre la descubriera.

Juzgando por los adultos, aún no era medianoche, pero la cantidad de gente en la calle era lamentablemente pequeña. Normalmente cuando ella iba a casa los trabajadores de oficina se apurarían de un lado a otro, e incluso de noche intensos grupos de gente aún pulsaban por las calles.

Rin estaba sin habla por la reacción de la aguja del compás luego de que abrió su envoltura.

“… ¿Qué es esto?”

La aguja que normalmente solo oscilaba un poco giraba rápidamente en círculos. Era la primera vez que ella veía esta clase de fenómeno. Esta reacción, como la de un confundido pequeño animal, hizo pasar una sombra por el corazón de Rin.

Pero no sería la mejor idea solo pararse aquí. Los pocos adultos que caminaban ya le daban miradas interrogantes a Rin que estaba parada sola. Solo comencemos por caminar.

A la mayor distancia que caminaba, la gente se volvía más dispersa. ¿Es este verdaderamente el Fuyuki al que ella está tan acostumbrada? Rin sintió un leve escalofría escalando todo su cuerpo.

En realidad, Fuyuki había impuesto un toque de queda. Habían estado ocurriendo extraños asesinatos y secuestros, y anoche incluso una serie de explosiones hecha con propósitos terroristas ocurrieron en Shinto y el distrito de puertos. La policía urgía a los ciudadanos y salir menos a menudo de noche, y todos los más listos habían obedecido esta orden.

Pero incluso si no hubiera toque de queda, no debería haber muchos ciudadanos que aún quisieran salir de noche. En estos días algo insano acechaba la noche de Shinto; los instintos humanos ya habrían detectado esto.

“– Aaa, como lo pensaba.”

La roja luz de los policías iluminaba más atrás en la calle y Rin se ocultaba en la sombra de un edificio en espanto. El carro de policía patrullando conducía lentamente, buscando a algún ciudadano que estuviera caminando solo de noche. No había manera de que la policía la dejara sola si la viera, y si pasara eso no podría salvar a Kotone.

Rin finalmente se relajó cuando vio a la luz alejándose lentamente –

Clack.

Rin contuvo el chillido que casi gritó.

Ese sonido de ahora vino desde lo profundo del callejón de la casa próxima a la que se estaba escondiendo, y probablemente es un gato errante buscando en la basura que volteó algunas latas. Pero es difícil determinar si alguien está ahí.

Rin dio un vivo respiro cuando vio el compás mágico en sus manos.

Quieto, como si se hubiera congelado en su lugar, la aguja apuntaba directamente hacia la dirección del sonido.

Ahí había algo; algo que emanaba un prana sobrenatural estaba ahí.

“…”

¿No es este el resultado que habías esperado ansiosamente?

Ya has conseguido una reacción de tu investigación. ¿No es este un signo de un buen comienzo? Rin planeaba atravesar todos los lugares sospechosos en Shinto y revisar de uno en uno la presencia de Kotone. Aquí, el primer lugar que reviso, ya tenía algo.

Ve ahora, ponte en medio del callejón y revisa que hay ahí.

“¡No!”

Quizás hay algunas pistas sobre Kotone justo ahí. O quizás hasta Kotone está ahí.

“¡Absolutamente no!”

No hay razón para vacilar. Si no lo hacer, no habría sentido en haber venido hasta aquí. Tú no eres una cobarde. Tú no harías cosas como abandonar a tu amiga. Eso es porque tú eres una Tōsaka con una larga y distinguida historia. Así que debes probar que eres valiente y te podrás volver la sucesora de tu gran padre.

“¡No no no absolutamente no no no no noooooo…!”

Se pudo oír un húmedo sonido. Splash, splash, algo rondando en lo profundo al interior del callejón estaba respirando, como riéndose de ella, arrastrándose hacia ella.

Rin finalmente se dio cuenta de que este viaje de exploración, apuntando a recuperar a su mejor amiga, definitivamente no era tan fácil de completar como lo pensó.

La figura de Kotone no estaba en el fondo de la oscuridad.

Incluso si estuviera ahí, no sería la misma Kotone de antes.

Si ella estaba pensando en encontrar a Kotone en la oscuridad de Shinto, desde el comienzo, Rin debió haber planeado encontrar más bien el ******* de Kotone.

“¡¡NO!!”

De hecho, Tōsaka Rin posee excelentes aptitudes para volverse un mago.

Ella nunca ha visto a un demonio, ni ha sido tocada por uno, pero por el mero instinto ella podía decir que estaba en una situación muy peligrosa ahora.

Para estudiar magia, lo primero que uno debe hacer es aprender a aceptar y conocer la muerte – esa es la primera lección de cada aprendiz a mago.

Esa inescapable, incomprensible, puramente desesperante sensación de ‘muerte’.

En ese día, la pequeña Rin sintió la esencia de la magia a partir de esa experiencia.

Ella no se podía mover; ni siquiera podía gritar. Un terror insoportable para los humanos ordinarios era más que suficiente para destrozar a una niña tan joven.

Extraños zumbidos comenzaron a sonar en sus oídos, y Rin pensó que eran originados por la glacial fría desesperación presionando su corazón.

Sus pensamientos probablemente comenzaban a destruir la percepción de sus cinco sentidos.

Comenzó un canturreo, monótono pero maniaco, como si un mar de abejas gigantes fueran en redada hacia ella…

El zumbido se volvía continuamente más fuerte. Se aproximaba a ella.

En un parpadeo, aquello en la cabeza de Rin cargó hacia dentro como un forro de bruma negra.

Esa cosa pasó rápidamente por sobre Rin como una corriente túrbida, golpeando lo profundo de la oscuridad en una fracción de segundo.

Y esos horripilantes gritos sonaban sin fin; gritos que sonaban como un gato hirviendo vivo en una olla de agua caliente – pero definitivamente no era el sonido de un gato.

Este ya era el límite de la resistencia de Rin.

Su vista se oscureció y sus pasos flaquearon. En el momento antes de que estuviera a punto de caer, alguien la tomó en sus manos.

En frente de sus ojos estaba un monstruo con solo el lado izquierdo de su rostro visible.

Ese rostro, feo más allá de la descripción, estaba incrustado con unos oscuros ojos sin luz.

Pero de su ojo derecho escapaba una profunda soledad y melancolía.

Creo que he visto esta expresión en algún lado antes…

Pensó Rin antes de perder la consciencia.


※※※※※


Una hora más tarde, Tōsaka Aoi finalmente descubrió que su hija había desaparecido.

Probablemente asustada del regaño de su madre, la niña puso una nota al lado de su cama anotando que iba a encontrar a su compañera de clases perdida Kotone.

Aoi se vio inmediatamente abrumada de arrepentimiento. Rin mencionó a Kotone durante la cena y le preguntó a Aoi sobre la situación actual en Fuyuki.

En ese entonces Aoi pensó que no debería ocultar nada al respecto así que dijo francamente – “Olvida ya a esa amiga.”

Debía informar a Tokiomi – pero este pensamiento fue frenado inmediatamente en su consciencia.

Aoi no sabía magia pero ella era después de todo la mujer de un mago. Ella sabía muy bien que su esposo no tenía tiempo para preocuparse de su hija. Su esposo aún estaba en el campo de batalla, y ya tenía puestos toda su vida y vigor en la batalla.

La única que podía proteger a Rin ahora era Aoi.

Aoi salió de la casa de Zenjō con solo sus ropas de ama de casa, y recorrió con su auto la autopista estatal de noche.

Como ella no sabía exactamente a donde había ido Rin, ella solo podía suponer su rango de movimiento y revisar los lugares a los que podría ir de uno en uno.

Si partiera en casa y tomara el teleférico, la primera parada sería la estación de Fuyuki en Shinto, luego caminaría por treinta minutos a la velocidad de una niña, y la distancia aproximada sería…

El primer lugar en que Aoi pensó fue el parque público al lado del rio.

El silencioso parque recordaba fácilmente a un cementerio.

En la plaza estéril de gente, la tenue luz de los focos de la calle enriquecía la oscuridad y la quietud con un brillo siniestro.

El aire nocturno en Fuyuki estaba notablemente corrupto. Viviendo con un mago y habiéndose acostumbrado a muchos eventos extraños, Aoi descubrió esto inmediatamente.

Una vez, Aoi miró hacia la banca en que ella se solía sentar cuando traía a Rin aquí a jugar. Esa era probablemente una sensación instintiva caída del cielo.

Como sea, la pequeña figura vestida en un chaquetón rojo que ella buscaba estaba justo ahí.

“– ¡Rin!”

Aoi perdió su compostura y se apresuró dando un grito. Rin estaba inconsciente y yacía inmóvil en la banca.

Aoi la levantó y sintió su plana respiración y cálida temperatura corporal. No parecían haber heridas externas y ella parecía como si solo estuviera durmiendo. Aoi finalmente lloró al tranquilizarse.

“Gracias a Dios… realmente…”

¿A quién debería agradecer? Aoi, llena de goce, finalmente se calmó. De repente se dio cuenta de que alguien la estaba mirando. Volteando su cabeza, ella notó a alguien que miraba al par de madre e hija desde los arbustos detrás de la banca.

“¿Quién está ahí?”

Gritó Aoi en un tono rígido. Contrario a lo que ella esperaba, la figura se movió para parase bajo la luz de los focos de la calle sin dudar.

Era un hombre vistiendo un largo abrigo de invierno y tenía una bufanda envuelta alrededor de su cara. Su pierna izquierda parecía estar herida y desgastada en cuanto caminaba.

“Pensé que definitivamente te vería si esperaba aquí.”

El misterioso hombre finalmente abrió su boca y dijo con dificultad. Él parecía ser un paciente terminal de cáncer que veía doloroso tan solo respirar, y repetía pesados jadeos. Como sea, su tono era sorprendentemente elegante y suave.

Aunque su garganta ya estaba arruinada, Aoi sintió que esta voz era familiar.

“… Kariya-kun…”

La figura se detuvo. Después de dudar un poco, él finalmente se quitó la bufanda y mostró su verdadero rostro.

Cabello blanco sin vida como seco, el lado izquierdo de su cara congelado y sin expresión; era un rostro muy aterrador.

Aunque Aoi quería contener sus cobardes gemidos, falló. Kariya rió deplorablemente con el resto del lado derecho de su cara.

“Esta es la magia de los Matōs. Requiere que ofrezca mi carne, corroa mi vida… taumaturgia que solo puede ser conseguida usando esto como premio.”

“¿Qué? ¿Qué está pasando? ¿Cómo es que estás aquí?”

Levemente confundida, Aoi le preguntó continuamente al novio de su infancia en frente de ella. Pero Kariya no respondió ninguna pregunta y continuó en el tema anterior con un tono gentil.

“Pero, Sakura-chan está bien. Antes de que se vuelva así también… Debo salvarla y llevarla fuera.”

“Sakura –“

Esta era la palabra prohibida que la familia Tōsaka nunca mencionó por un año. Un dolor incontrolable repentinamente brotaba del corazón de Aoi.

Sakura – la hija que Tōsaka envió a la familia Matō.

Hablando de eso, ¿no fue exactamente hace un año que Kariya vio por última vez a Aoi?

“Todo lo que Zōken quiere es el Santo Grial. Él me prometió que liberaría a Sakura-chan en tanto yo lo ayude a conseguir el Santo Grial.”

El “Santo Grial” del que habló Kariya le hizo a Aoi sentir un malicioso escalofrío de la nada.

Aoi rogó que hubiera oído mal, pero Kariya extendió su mano derecha como traicionando el corazón de Aoi. En la parte trasera de su mano se podían ver tres Sellos de Comando grabados.

“Por eso, definitivamente haré eso… no te preocupes, mi Sirviente es el más fuerte; él no perderá con nadie.”

“Ah – por qué –“

Terror, tristeza y mucha confusión dejaban a Aoi perdida de palabras.

Kariya volvió a la familia Matō y llevó a su Sirviente a participar en el Toque del Cielo.

Esto significa que su esposo y su novio de la infancia están a punto de llevar una extremadamente espantosa masacre entre ellos.

“… Oh Dios…”

Kariya ignoró el lamento de Aoi; él tomó el significado de lágrimas brotando de sus ojos de manera equivocada.

“Justo ahora Sakura-chan ni siquiera quiere tener esperanza. Así que… tú debes tomar el lugar de esa niña. Aoi, debes creer, orar por ella. Reza por mi victoria y el futuro de Sakura.”

El ojo izquierdo, vacio como la muerte, miró a Aoi como maldiciéndola.

El ojo derecho, perteneciendo al gentil viejo amigo, miró a Aoi como rogándole.

“Kariya-kun, acaso tú…”

¿Quieres morir?

¿Quieres matar a Tokiomi y morir?

Aoi no podía preguntar eso. La desesperación se plantó profundo en su corazón.

Aoi bajó su cabeza y sostuvo a Rin firmemente contra su pecho. Era lo único que ella podía hacer para escapar de esta cruel realidad.

Los ojos de Aoi se cerraron fuertemente. La gentil y agonizante voz de Kariya sonó cerca de sus oídos.

“Un día vendremos aquí a jugar como antes. Rin-chan y Sakura-chan volverán a ser un par de buenas hermanas como antes… así que, Aoi, no llores más.”

“Kariya-kun, espera –“

Pero Kariya no tenía respuesta a este último llamado; él se alejó caminando lentamente, arrastrando su pierna derecha destruida. Aoi no tenía el coraje de seguirlo. Justo ahora ella solo podía llorar sola con la hija en sus brazos.

Las lágrimas de la madre cayeron en la dulce cara durmiente de Rin.


※※※※※


En la oscuridad, algunos Assassins atravesaron el silencio, dirigiéndose a reportar todo lo que han conseguido a Kirei.

“¿Es apropiado dejar a la hija de Tōsaka Tokiomi así?”

“– No hay problema, solo ve a seguir al Maestro de Berserker.”

“Sí –”

Aunque habían recibido este trabajo, ninguno de los Assassins podía figurar que bien tendría esta vigilancia para la Guerra del Santo Grial.

Desde ayer en adelante, más extraños requerimientos aparecían en las órdenes del Maestro Kirei. Él le pidió a los Assassins que espiaban a los cinco Maestros enemigos que observaran cuidadosamente la vida privada, intereses y apariencia de los Maestros, y reportarlas. También aumentó la densidad de la vigilancia de los Assassins en Fuyuki. Justo ahora, en la oscuridad de la noche debía haber Hassans ocultos en todos lados obedeciendo a las órdenes de su Maestro.

De todos modos es una orden que deben obedecer. Aunque hacerlo es una molestia, no es difícil, así que no hay mucho de qué quejarse.

Los Assassins fueron en la densidad de la noche, y continuaron siguiendo a Matō Kariya.



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