Daybreak:Volumen 1 Capítulo 6

From Baka-Tsuki
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Capítulo 6 – Un día pacífico[edit]

Terminando de abrocharse los botones del uniforme, Pascal pasó la medalla alrededor de su cuello y la fijó con un alfiler. Ajustándola con cuidado, se aseguró que la Cruz de Caballero, negra con bordes dorados, estuviera perfectamente centrada. Observando su imagen reflejada en el espejo del tocador, se examinó con una orgullosa sonrisa antes de asentir aprobadoramente.

Giró sobre sus talones enfundados en las botas de cuero y rodeó la cama.

Hoy era la primera vez que Pascal había visto el rostro dormido de Kaede. Incluso en el interior del cálido dormitorio, estaba acurrucada bajo los edredones y sólo asomaba su cabeza. Vuelta de lado, su blanco cabello caía en mechones por su dulce rostro, dormida tenía una apariencia pacífica, excepto por las líneas oscuras bajo sus ojos.

Una puñalada de culpabilidad se clavó profundamente en su pecho, pero Pascal se armó de valor y sacudió a la joven a través de las sábanas.

Como no hubo respuesta, lo hizo de nuevo.

“Vamos, despierta de una vez,” llamó tras cinco intentos, provocando finalmente una respuesta:

“Uhhhhnnnn?”

“He dicho que despiertes”

Un par de pequeñas manos salieron de los edredones para frotarse los ojos.

“A eso lo llamo yo tener sueño profundo...”

“No podrías darme cinco m-minutos más”? Kaede bostezó mientras estiraba los brazos, con los ojos aún cerrados. “No pude dormir hasta las tres y algo...”

“Haberte dormido antes. Hoy ya te he dado tiempo extra. Cuando vaya de campaña tendrás que levantarte a la misma hora que todos los demás.”

Sus ojos rosados se abrieron al fin, destacando más las líneas oscuras bajo ellos, mientras sus labios de cereza se fruncían.

Pascal agitó su mano lentamente mientras susurraba el hechizo Refrescar sobre ella. Instantáneamente su piel perdió palidez, las bolsas bajo sus ojos desaparecieron y un sano color rosado se agolpó en sus mejillas.

Tal vez lo había exagerado un poco. Con ese rubor en su cara parecía como si Kaede estuviera contrariada.

En realidad está bastante guapa así, sonrió Pascal.

“Mejor. Ahora, vístete y recuerda tus tareas de investigación para hoy. Si quieres desayunar, mañana levántate antes -- no puedo quedarme más tiempo, práctica matutina en quince minutos. Te veré a la hora de comer.”

Dicho esto, Pascal salió por la puerta.


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“...Qué está haciendo aquí esa plebeya? Esto es una biblioteca de prestigio!

“Tú qué crees? Órdenes del Runelord. Le habrá conseguido un trato especial...”

“...Sigue sonrojada? Acaso no tiene vergüenza?

Kaede juraba que todo el tema de 'ojos y oídos de familiar' agudizaba sus sentidos más de lo necesario. Ni siquiera podía concentrarse con todos los susurros que llegaban hasta ella.

Era lunes por la mañana, pero aun así varias docenas de personas ocupaban la biblioteca. Todos parecían estudiantes mayores o ayudantes de investigación trabajando el algún proyecto. La mayor parte de esos magos la ignoraban completamente, pero un pequeño grupo de bocas chismosas eran suficientes para irritarla.

“Eh, chica familiar,” una mujer alta, con largos rizos dorados golpeó el escritorio con las palmas de las manos. “Dile a tu amo que acorte tu correa. Eres un insulto para la vista. Esto es un santuario académico para nobles, no un prostíbulo!”

Kaede volteó la página.

“Me estás escuchando, plebeya ignorante?”

Kaede finalmente alzó la cabeza y le lanzó una mirada de indiferencia con los ojos entrecerrados.

“Pascal dice que eres una completa imbécil y que debería ignorarte. Creo que estoy de acuerdo.”

La noble tenía un aspecto como si su cara fuera a arder y explotar espontáneamente.

Kaede volvió a su lectura, o lo intentó...

“Escúchame maldita perra, no me importa que tu amo reservara este escritorio. Como no te marches ahora mismo de aquí voy a darte los latigazos que mereces. Te queda claro?

Ah, esa es Lisel von Straussen.” –la voz de Pascal se alzó en su cabeza. “Le dijo la sartén al cazo. De dónde saca esa arpía la capacidad cerebral para atacarte cuando a duras penas logra reunir dos neuronas para pasar de curso?

Eso no me ayuda, Pascal; y podrías llamar antes de colarte en mi cabeza de esa manera?

Dile que--

Oye, puede que no se atrevan a desafiar al Runelord en un duelo, pero si sigo apretando después de haber soltado tu nombre y ver que no retroceden, será a mí a quien desafíen.

Pues dales una paliza como hiciste conmigo. No la verán venir.”-por algún extraño motivo Pascal sonaba orgulloso.

Igual que no la viste venir tú? -bromeó Kaede en silencio antes de responder:

Precisamente. La mayoría piensa que sólo soy una familiar manipulable venida a más que te sorprendió con una bofetada, y que luego la historia se exageró –probablemente debido a Ariadne y su resentimiento público hacia ti. Prefiero que sigan subestimándome.

Bien pensado.

La aprobación en la respuesta de Pascal era evidente, y Kaede se preguntó si era porque estaba siendo impulsivo o simplemente estaba poniéndola a prueba.

Con un suspiro, Kaede se levantó de la silla, cogió sus libros y otros tres del escritorio y se marchó sin decir nada.

De todas formas aquí no hay manera de concentrarse.

Al no tener conocidos – y mucho menos amigos – en la academia, Kaede no se sentía precisamente cómoda cerca de desconocidos o en sitios nuevos. Con sus libros en la mano, se dirigió de vuelta a los dormitorios ignorando los chillidos de la noble al salir.

Pudo sentir la mirada de desdén que le dirigió la bibliotecaria al pasar.

Si, si, lo sé. Solo soy una plebeya, además extranjera. Mas os vale acostumbraros, noblecillos remilgados.

Kaede echaba de menos tener cerca la actitud de 'sois-todos-idiotas' de Pascal para protegerla del resto del mundo. Cierto, sus ojos desdeñosos eran irritantes, pero era un paraíso comparado con una sala llena de nobles frunciendo sus arrogantes narices ante ella.


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Tras comer con Pascal, Kaede volvió a la habitación para proseguir su investigación. Encontró tres referencias históricas interesantes, y en cada ocasión Pascal pinchó sus sentidos para leer directamente. Era conveniente,sin duda, pero también muy molesto, por no decir bizarro girar las páginas para unos ojos que servían como cámara para otra persona.

Tres veces eran suficientes. Después de la tercera vez, Kaede le exigió a Pascal preguntar antes de introducirse en sus ojos y oídos. Su respuesta fue un defensivo “Vale, lo prometo!”

Entretanto, otros dos pensamientos volvían una y otra vez a su mente.

Conclusión #1: Los reinos de fantasía necesitaban una versión mágica de Internet, especialmente un Google y una Wikipedia mágica. Aunque probablemente podrían pasar sin Magobook. Si Pascal era capaz de conectarse a sus sentidos biológicos así de fácil, los hechizos de procesamiento de información y redes no podían ser tan difíciles de crear.

Conclusión #2: Se estaba convirtiendo en una persona antisocial a un ritmo alarmante, saliendo de su habitación sólo para ir a buscar comida o libros, y conversando con apenas una persona cada día. Era algo preocupante.

*Knock, knock*

La puerta se abrió sin esperar respuesta. Una criada joven y bajita, con el pelo castaño y corto, la misma que a menudo le servía la comida a Pascal en la gran sala entró de espaldas en la habitación arrastrando una especie de carro.

Cuando se dio la vuelta casi deja caer el mango.

“Pido perdón señora, los estudiantes de tercer años están en clase ahora mismo. N-no esperaba encontrar a nadie.”

Sentada en la cama con un vestido rosa-orquídea, Kaede dejó el libro de lado y le devolvió una sonrisa.

“Tranquila, no pasa nada. Me llamo Kaede, y tú?”

“M-marina,” hizo una reverencia. “Soy una de las dos criadas encargadas de los alumnos de tercer año, señora Kaede.”

“Sólo Kaede. No soy uno de esos nobles”

“Ah, he oído...que fuiste invocada de muy lejos...como familiar.”

“Es correcto.” –Kaede trató de no poner a Marina más nerviosa, pero sólo consiguió poner una sonrisa torcida. “Siempre vienes a limpiar cuando no hay nadie?”

“Si!” Marina asintió, inquieta. “A los nobles no les agrada vernos a nosotros, simples sirvientes, mientras trabajamos, por lo que intentamos ser discretos mientras sea posible.”

Rememorando sus experiencias en el comedor, Kaede recordó que Pascal nunca había prestado atención, mucho menos agradecer, a los sirvientes que servían su comida. De hecho tampoco lo hacían el resto de nobles, excepto...

“A Ariadne pareces caerle bien.”

Los labios de Marina se curvaron finalmente hacia arriba con alegría.

“La señora von Zimmer-Manteuffel es uno de los pocos nobles que nos saluda con amabilidad.” Después, suspiró: “por desgracia, ella pertenece a una minoría; muchos de ellos fingen que no existimos.”

“Estúpidos nobles con sus enormes narizotas y ojos bizcos, necesitan aprender modales y respeto” atacó Kaede observando la opulenta habitación donde estaba. Cuando volvió la vista hacia Marina la encontró sonriendo en total y silenciosa conformidad.

Sin embargo su mirada cambió rápidamente a una de simpatía y preocupación, mezclada con curiosidad:

“También he oído que le diste al señor...quiero decir a Sir von Moltewitz una paliza. Es cierto? Te castigó tu amo de alguna forma aparte de dejarte sin comida? Nunca le había visto de tan mal humor como ayer por la mañana, pero hoy parecía estar bien.”

Las cejas de Kaede desaparecieron en su flequillo por un segundo.En serio, cómo consiguen los nobles ocultar un secreto con sirvientes así?

“Si, una patada en la entrepierna por sorpresa y no pudo ni defenderse, imagínate,” Kaede mintió con total desparpajo. “Y respecto a lo otro, en realidad no. De hecho, Pascal me respeta más desde entonces. Eso demuestra que no podemos simplemente aceptar las cosas con buena cara o esos nobles nos tomarán por inútiles; tenemos que devolvérsela a la primera oportunidad!”

Durante un breve instante los ojos de Marina brillaron de emoción. Unos minutos después ambas charlaban como amigas, unidas a través del poder de las quejas.

Hablar mal de otras personas no era algo habitual para Kaede. De hecho, desde que se convirtió en mujer se había vuelto sin darse cuenta mucho más susceptible, aunque por buenos motivos. En cualquier caso, permitió acortar la distancia rápidamente para que Marina estuviera lo bastante cómoda para hacer preguntas personales:

“Kaede, echas de menos tu hogar en Samara? Es decir, por tu aspecto y tu actitud hacia los nobles supongo que eres Samarana.”

La expresión de Kaede se congeló mientras revivía una oleada de imágenes nostálgicas: sus compañeros celebrando la última carta de admisión, hablar con sus amigos después de la práctica, sus padres dándole la bienvenida al volver a casa...

Losientoesohasidomuyinapropiadoperdoname!” balbuceó Maina al ver una lágrima caer por la mejilla de Kaede. Pero ella se limitó a sacudir la cabeza y secarse los ojos húmedos, todavía con una sonrisa forzada en la cara.

“Sí, echo de menos mi hogar. Desearía poder volver, pero no puedo, y no tiene sentido darle más vueltas.”

Ni siquiera se molestó en corregir la suposición de Marina sobre su origen. Sencillamente no tenía ningún sentido.

Marina tuvo que volver a su trabajo de limpieza poco después, y Kaede redescubrió su curiosidad con lo que parecía ser una aspiradora mágica impulsada por cristales de éter. Al no ser un maga, Marina en realidad no podía apagar ni encender el aparato a voluntad, sólo manipular los controles internos.

El mismo aparato incorporaba también una boquilla encantada para limpiar los orinales.

Al margen de cualquier opinión moderna que Kaede tuviera del oficio, ser una sirvienta medieval era un trabajo que no envidiaba en absoluto.


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La última asignatura del día de Pascal se impartía en el segundo centro de instrucción. En realidad era un anfiteatro de piedra, pero con un inmenso escenario rodeado por dos hileras de bancos. Combate Mágico Avanzado era una asignatura optativa ofrecida a los alumnos mayores cada semestre, y en ese momento apenas treinta y dos cadetes nobles permanecían de pie en formación relajada.

Además era la única asignatura 100% práctica de toda la academia. Libros, pergaminos y tinta ni siquiera estaban permitidos en esa sala. Las únicas herramientas de enseñanza y aprendizaje eran la magia y la espada. Los deberes habituales eran recuperarse de las heridas, cosa que incentivaba rápidamente a los estudiantes a buscar la perfección.

“Como todos sabéis, el estilo de combate mágico más utilizado en Hyperion es el Aura Mágica, utilizada por sus múltiples facetas que cambian para adaptarse a las circunstancias y también por su aceleración de hechizos, que permite transferir y lanzar éter de forma rápida. Sin embargo, al contrario de lo que muchos afirman, la popularidad del Aura Mágica no es un indicador de superioridad. Por ejemplo: la Mágia Rúnica tal vez sea la favorita de los bárbaros norteños, pero su capacidad para almacenar y preparar hechizos que pueden activarse en un segundo no debe subestimarse – como muchos habréis aprendido por las malas a manos de Sir von Moltewitz.

En contraste con su nombre y profesión, el profesor Sir von Kirchner no parecía marcial en absoluto. Midiendo un metro cincuenta y nueve (5'2"), era incluso más bajo que muchas mujeres. Su cabeza afeitada y mejillas lisas le daban un aire algo infantil a pesar de poder considerarse prácticamente 'anciano'. Sin embargo, la Cruz de Caballero en su pecho estaba situada justo encima de una estrella de ocho puntas -- la 'Cruz de Ocho Puntas' que simbolizaba el más alto reconocimiento al valor mostrado en el campo de batalla de todo el Reino. Siendo un maestro en múltiples estilos de combate, subestimar esos impredecibles ojos verdes equivalía a recibir una dolorosa lección.

“...La clave para la victoria no se encuentra simplemente en la práctica y la experiencia, sino en entender profundamente las capacidades de cada estilo. La Magia Rúnica permite tener un gran número de hechizos preparados y que pueden utilizarse en combate de forma instantánea, pero sus glifos sólo se activan y fijan el blanco por contacto. Eso entorpece su potencial ofensivo y permite a un usuario de Aura Mágica habilidoso mantener la distancia hasta que pueda nivelar el campo de juego. Sir von Moltewitz, señor von Witzinger, harían el favor de ilustrarlo?"

Después, el profesor von Kirchner y el resto de la clase se dirigieron hacia los bancos, dejando solos en el escenario a Pascal y al pelirrojo, Reynald. Ambos habían aceptado prontamente la solicitud del profesor, pero ninguno de ellos parecía especialmente emocionado por enfrentarse al otro.

“Qué ocurre, Runelord? Te has quedado sin palabras ante la superioridad?” Reynald sonrió salvajemente mientras bajaba su centro de gravedad, acentuando su ya de por si corta estatura de metro sesenta y tres (5'4"), sosteniendo un kukri de madera en cada mano.

Pascal no se molestó en responder; su férrea mirada aceptó el desafío con una expresión totalmente inexpresiva, manteniendo su sable --un pesado estoque con un filo cortante -- en una clásica postura de esgrima.

“Podéis empezar!” la voz del profesor von Kirchner sirvió como inicio.

Saltando hacia adelante, Pascal cargó hacia Reynald sin demora, su hoja lanzando estocadas y cortes. Al mismo tiempo, estiró su mano izquierda con los dedos extendidos, provocando un efecto de contingencia mientras cuatro guijarros grabados con runas se materializaban en su mano desde el almacenamiento extra-dimensional de su guante. Medio segundo después se activaron, rodeando a Pascal con el aura invisible de su Campo de Repulsión antiproyectiles, cinco escudos rotantes turquesa de su Fortaleza Antimagia para el bloqueo y las translúcidas placas blindadas de su inmaterial Armadura Barrera brillaron a medida que la resistencia mágica de su Guarda Barrera se adhería a ellas.

Tras desplegar en un instante cuatro poderosos encantamientos defensivos, Pascal podía concentrar toda su atención en la ofensiva.

Pero después de esquivar los continuos ataques de Pascal retrocediendo tres pasos, Reynald se desplazó hasta la otra punta del escenario a la velocidad del rayo, literalmente.

“Aura de Ráfaga, Armadura” llamó el pelirrojo, desprendiendo una ráfaga de aire a presión al usar el cambio de forma de su aura para conjurar una armadura mágica invisible. En ese momento Reynald cruzó los kukris frente a sus ojos.

Mientras tanto, Pascal activó las otras cuatro mejoras de su habitual formación defensiva, para acto seguido esparcir una bolsa entera de piedras rúnicas por toda la arena. Con el campo bajo su control, cargó otra vez.

Pero Reynald desató la magia carmesí bombeada en sus armas de práctica mediante unas palabras en Antiguo Dracónido: “Incinerar Éter, Anulación Catalizadora Fragmentada!

El modo ráfaga de la Magia de Aura era conocido por tener la mayor aceleración de hechizos conocida, pero tendía a sobrecargar los conductos nerviosos y dejar el cuerpo entumecido. Su uso prolongado podía incluso provocar parálisis temporal o permanente.

El estallido de fuego con forma de X aspiró el aire de la atmósfera como un agujero negro mientras volaba directo hacia Pascal. Su Campo de Repulsión explotó como una burbuja golpeada con un inmenso martillo. En ese instante uno de sus escudos turquesa chocó contra el ataque y se partió en tres trozos antes de lograr desviar el golpe. Pero en vez de dispersarse, el hechizo de Reynald se fragmentó en cuatro partes que perforaron la armadura tranlúcida de Pascal. El traje entero brillaba mientras la Guarda Barrera luchaba por mantener la defensa, sólo para derrumbarse en una multicolor explosión de mana apenas dos segundos después. Sin haber terminado su trabajo todavía, los fragmentos de magia carmesí atravesaron al propio Pascal. Su segunda tanda de cuatro mejoras explotó, facilitando la incursión hostil a medida que Cuerpo Elemental Terrestre, Impulso Veloz, Claridad Mental y Aceleración Metabólica se transformaban en éter volátil. Su carga se vio interrumpida y apretó los dientes por el dolor.

Con una segunda transformación en relámpago, Reynald se situó justo detrás del desprevenido Pascal. Haciéndolos girar e imbuidos con el hechizo rompe-barreras Negación, sus kukris gemelos golpearon al Runelord como las hojas de una turbina, haciéndole caer de rodillas.

“Suficiente!” declaró el profesor. “Gracias, Sir von Moltewitz. Señor von Witzinger, por favor, acompáñelo a…”

Incluso arrodillado en el suelo jadeando de dolor, Pascal interrumpió:

“Estoy bien, señor!”

El profesor von Kirchner asintió antes de volverse hacia la clase.

“El hechizo de cuatro partes utilizado por el señor von Witzinger es una pesadilla para la tendencia de los usuarios de Magia Rúnica a sobreprotegerse. Anulación es vuestro hechizo antimagia clásico, y Catalizador permite que atraviese varias defensas, creando un poderosísimo efecto en cadena. Fragmentación le da una probabilidad de atravesar incluso las barreras antimagia más poderosas, y finalmente Incinerar Éter no sólo potencia su poder de penetración, sino que además asegura que el último impacto incapacitará al rival.”

“Recordad que un combate mágico no se basa ni en lanzar explosiones al oponente ni en abrumarle mediante destreza marcial, sino en una combinación sinérgica de magia, acero y engaños,” enfatizó el profesor. “Armadura Barrera junto al cuero y el acero limitará la mayoría de ataques físicos a heridas superficiales. Con una infusión de Guarda, Resistencia y cualquier otro hechizo defensivo reduciréis gran parte del fuego mágico hostil a simples molestias tolerables, especialmente contra los hechizos de alquimia o encantamiento, que el éter innato de un mago rechazará inmediatamente.

“Para asestar un golpe definitivo, debéis ser flexibles, tenéis que adaptaros. Sed ágiles y responded acorde a la situación, dejad que la magia sea vuestro puño y llevaos la victoria a casa!”

...

Casi al terminar la clase una hora después, una vez Pascal hubo recobrado su salud, Reynal se acercó otra vez a él en los bancos:

“Listo para un duelo de verdad? Esta vez sin guión. No me complace en absoluto ganar un combate amañado.”

“Por supuesto,” gruñó Pascal mientras se ponía en pie, todavía dolorido. “Sabes que podría haber esquivado fácilmente esa ráfaga.”

“Ya veremos,” se burló Reynald.


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“Así que...dónde está mi cama?”

“En tus sueños,” se quejó Pascal antes de meterse en la cama con el pecho desnudo, acurrucándose cuanto pudo sin llegar a tocarla. “Ugh, todavía me duele la espalda; ese Reynald es condenadamente bueno en los duelos...uno nunca imaginaría que alguien tan bobo y crédulo como para tragarse cualquier truco propagandístico sería un genio del combate.

“Su Santidad es un ser justo,” respondió ella sin apartar los ojos del libro. “con un apéndice tallarinesco nos da, y con el otro nos quita.”

Pascal se la quedó mirando durante unos segundos y después apagó la luz.

“Tu mundo está loco”

Kaede suspiró, y tras marcar la página cerró el libro y lo depositó en su mesilla de noche.

Una noche aprenderá a preguntar primero.

...Y así pasó un día más en el nuevo mundo. El resto de la semana siguió el mismo curso, excepto que para su charla del viernes, Kaede ya podía considerar a Marina una nueva amiga, evitando o por lo menos retrasando su tendencia 'antisocial'.


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"Todavía no lo has conseguido?" gruñó el nuevo jardinero en jefe , un Yeoman -- plebeyo de la primera clase -- un mago contratado hace apenas dos semanas para llenar una vacante al morir su predecesor en un accidente.

“Lo siento,” Marina tembló, sin levantar la vista de sus pies. “Kaede...su chica familiar está en su habitación todo el día. Es difícil hacerlo sin levantar sospechas, así que estoy tratando de ganarme su confianza.”

“Hm, bueno. Tienes una semana más. Si no cumplimos los plazos nuestro señor será castigado por tu culpa, chica. Si yo fuera tu evitaría el riesgo ser visto como un riesgo para la seguridad por ese escuadrón de asesinos del pueblo,” avisó antes de salir de la sombría alcoba donde la tenía arrinconada.


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