Fate/Zero:Acto 1 Parte 4

From Baka-Tsuki
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La fuerza de la mente de Matō Kariya había, en conclusión, soportado el amargo dolor, pero su cuerpo había llegado a su límite.

En solo tres meses todo su cabello se había vuelto blanco. Su piel estaba cubierta con lesiones que emergían intercaladas con regiones que carecían del color rosado de la piel viva, tomando a su vez un tono sepulcral grisáceo. El prana venenoso que circulaba por sus venas podía verse expandiéndose debajo de su piel semitransparente, como si su torso llevara dentro un monto de fisuras negras serpenteantes.

De esa manera, su cuerpo colapsó a una velocidad más rápida de lo que jamás hubiera imaginado. El impacto fue particularmente fuerte en el lado izquierdo de su cuerpo y de sus nervios, tanto que en cierta etapa su muñeca izquierda y su tobillo estuvieron completamente paralizados. Un programa de rehabilitación temporal logro que funcionaran nuevamente, pero la mano izquierda aun reaccionaba más lento que la derecha, y una caminata rápida resultaba en que su pie izquierdo tuviera que ser arrastrado.

Las palpitaciones debidas a su pulso irregular ya se habían convertido en una costumbre para él. Tampoco podía consumir alimentos sólidos; algunas inyecciones intravenosas de glucosa eran usadas como substituto.

De acuerdo a las teorías de la medicina moderna, era un verdadero milagro que una criatura en este estado pudiera seguir viviendo y funcionando. Aunque Kariya aun podía ponerse en pie y caminar era, con un cierto tinte de ironía, un regalo otorgado por el prana que él, como un mago, había comprado a cambio de su vida.

Las Crestas Gusano que habían invadido la piel de Kariya ya habían crecido a una forma en la que podían imitar las funciones de los Circuitos Mágicos. Para lograr mantener la vida de su decadente huésped se encontraban llevando a cabo su rol de manera desesperada.

Si simplemente se tratara de la cantidad de Circuitos Mágicos, entonces Kariya ya poseía el prana necesario para calificar como un mago. Parece que este progreso fue mucho más rápido de lo que Matō Zōken había esperado. Al final, las tres cicatrices de los Sellos de Comando habían aparecido descaradamente en la mano derecha de Kariya. El Santo Grial también parecía haberlo aceptado como el representante de la familia Matō.

Basado en las estimaciones de Zōken, Kariya tenía cerca de un mes de vida. Desde el punto de vista de Kariya esa cantidad de tiempo era suficiente.

El Toque del Cielo había entrado en su etapa de cuenta regresiva. Si los siete Sirvientes son invocados puede que la guerra comenzara incluso el día de mañana. La duración de la guerra, de acuerdo a las experiencias pasadas, debería ser de alrededor de dos semanas. Algo de tiempo antes de la muerte de Kariya.

Aun así, si Kariya activara sus Circuitos Mágicos querría decir que él estaría incitando a las Crestas Gusano. De esa forma el peso puesto sobre su cuerpo seria mucho mayor que el de cualquier otro mago.

En el peor caso eso querría decir que, antes de que terminase la guerra, las Crestas Gusano habrían devorado completamente a su huésped.

Kariya no solo tenía que pelear contra los otros seis Maestros. Se podía decir que su más grande enemigo eran las criaturas que llevaba dentro de él mismo.


※※※※※


Esa noche, mientras Kariya se aproximaba al sótano de la residencia Matō para enfrentar la prueba final, accidentalmente se encontró con Sakura en el corredor.

“…”

La expresión aterrada que emergió del rostro de Sakura cuando lo vio inicialmente provoco un leve dolor en el pecho de Kariya.

Como se encontraban las cosas y aunque no había nada que se pudiera hacer sobre ello, a Kariya le dolía el saber que se había convertido en el origen del miedo de Sakura.

“Oh, Sakura-chan - ¿te asuste?”

“… Um. Tu rostro, ¿Qué le paso?”

“Ah. Es solo un pequeño problema”

La vista de su ojo izquierdo había sido completamente erradicada el día anterior. Como el ojo nebuloso en el que se había instalado la necrosis, los músculos que le rodeaban habían caído en la parálisis. El parpado y la ceja no podían moverse, tal vez el lado izquierdo de su rostro comenzaba a mostrar signos de la falta de vida, convirtiéndose en una máscara rígida. Su reflejo en el espejo lo asustaba incluso a él, sin mencionar a Sakura.

“Solo un poco más, entonces puede que sea derrotado por los ‘gusanos’ dentro de mí. Tu tío no es tan resistente como tú, Sakura-chan.”

Intento mostrar una sonrisa amarga, pero lo único que se formo fue una expresión aterradora. Sakura se asusto más y más e incluso asumió una posición fetal.

“- Tío Kariya, ahora pareces una persona diferente.”

“Ha ha, tal vez ese sea el caso.”

Con una risa seca pretendió dejar pasar de largo el asunto.

- Puedo decir lo mismo de ti, Sakura.

Kariya hizo ese comentario dentro de su corazón.

La Sakura que ahora llevaba como apellido Matō también se había transformado en una chica completamente diferente de la Sakura que Kariya conocía.

Una mirada tan vacía y apagada como la de una muñeca. Las diversas emociones detrás de ese par de ojos jamás le habían sido mostradas en todo este año. El rostro de la inocente chica que seguía a su hermana mayor Rin y jugaba sin preocupaciones como un cachorro había desaparecido hace mucho.

Esto era comprensible. Con tan solo considerar el cruel entrenamiento que Sakura llevo a cabo todo este año en orden de conseguir ser la sucesora de las artes taumatúrgicas de los Matō.

El cuerpo de Sakura de verdad tenía el potencial adecuado para convertirse en un mago. Hablando de ello, ella era mucho mejor que Kariya y su hermano mayor Byakuya. Aun así, se trataba inevitablemente de un potencial más apropiado para un mago del estilo taumatúrgico de los Tōsaka, con diferencias fundamentales a la línea taumatúrgica de los Matō.

Fue necesaria una preparación previa para permitir que el cuerpo de Sakura se adaptara a la línea taumatúrgica de los Matō. El tratamiento de esta proclamada preparación fueron las torturas que ocurrieron en el almacén de gusanos subterráneo de la residencia Matō cada día y noche en nombre de la “educación”

La mente de los niños es inmadura.

Ellos no poseen la firme resolución y la fuerza para convertir su miseria en enojo. Confrontados con un destino cruel, no son provistos con la opción de tener una voluntad fuerte. Más aun, dado que ellos no han vivido y comprendido la vida, los ideales tales como el honor y la esperanza aun no han sido desarrollados en ellos.

Es por esto que en momentos de desesperación los niños son más propensos que los adultos a sellar su propia mente, cerrar su propio corazón.

A causa de que ellos aun no han probado la alegría de la vida, son capaces de descartarla. Porque ellos aun no han entendido el significado del futuro, solo pueden hundirse en la desesperación.

Kariya fue forzado a ser testigo, con sus propios ojos, de cómo en el transcurso de un año una niña comenzó a cerrar su corazón gradualmente a causa de los tormentos que le fueron impuestos.

Él ya había sufrido el agudo dolor de los gusanos parásitos erosionando su cuerpo, y sufrió algo peor, la culpa sobrecogedora que buscaba devorar su alma.

Sin duda él era una de las razones que resultaron en la angustia de Sakura. Kariya maldijo a Matō Zōken, maldijo a Tōsaka Tokiomi y al mismo tiempo se maldijo a sí mismo.

Su única consolación era que –la Sakura que se había convertido en una muñeca introvertida solo olvidaba sus preocupaciones cuando se encontraba junto a Kariya, e incluso ocasionalmente dejaba salir palabras llenas de inocencia cuando se encontraban. Ya fuera por la relación que compartían aquellos que soportaban el mismo dolor, o una amistad forjada cuando ella aun era llamada Tōsaka Sakura, esta chica aun continuaba tratándolo de manera diferente en comparación a sus ‘tutores’, Zōken y Byakuya.

“Yo no tengo que ir al almacén de los gusanos el día de hoy. El abuelo dijo que es porque algo mucho más importante va a suceder ahí.”

“Ah, ya lo sabía. Es por ello que tu tío tomara tu lugar e ira al almacén de los gusanos el día de hoy.”

Sakura inclino su cabeza como si estuviera espiando a Kariya cuando ella escucho su respuesta.

“Tío Kariya, ¿te marcharas a un lugar muy lejano?”

Con la aguda intuición de una niña, Sakura parecía haber detectado el destino de Kariya. Pero él no deseaba preocupar demasiado a la joven Sakura.

“Tu tío se encontrara ocupado con un importante negocio por algún tiempo, así que no tendré mucho tiempo para hablar de esta manera con Sakura-chan.”

“Ya veo…”

Sakura aparto su mirada de Kariya e inmediatamente regreso a esa mirada vacía, una mirada que estaba fija en un objeto distante que solo ella podía ver. Dolido al ver a Sakura de esa manera, Kariya trato de iniciar otra conversación.

“Sakura-chan, ¿te gustaría que jugáramos juntos cuando el trabajo de tu tío esté terminado? Junto con tu madre y tu hermana mayor.”

“Mamá, hermana mayor…”

Sakura pronuncio esto decepcionada después de una breve pausa.

“…Yo ya no tengo a alguien a quien pueda llamar por ese nombre. El abuelo me dijo que debería de tratarlas como si nunca hubieran existido.”

“Ya veo…” Una respuesta con una voz indecisa.

Kariya se arrodillo frente a Sakura, y con su mano derecha, que aún conservaba su movimiento, sostuvo sus hombros en un dulce abrazo. Con su cabeza hundida en su pecho Sakura ya no podía observar el rostro de Kariya. Por lo tanto él no tenía que temer que ella viera que estaba conteniendo sus lágrimas.

“Entonces traigamos a Aoi-san y a Rin-chan de la familia de los Tōsaka y vayamos a un lugar muy, muy lejano solo nosotros cuatro; como solíamos hacerlo. ¿Qué te parece?”

“- ¿Podemos volver a ver a esas personas de nuevo?”

Una débil voz sonó de la dirección de su muñeca. Kariya apretó con más fuerza la mano que sujetaba a Sakura y asintió.

“Por supuesto que podremos verlas de nuevo. Te lo prometo.”

No podía prometer nada más.

Si fuera posible, le gustaría utilizar las palabras para realizar otra promesa. Si él pudiera, Kariya deseaba decirle a Sakura justo ahora que ella solo tenía que soportar un par de días más antes de que él la liberara del mortal alcance de Matō Zōken.

Pero eso no estaba permitido.

Como la única forma en la que sabia protegerse a sí misma, Sakura había tratado muy duro para paralizar su mente a través de la desesperación y la resignación. Para tratar de contrarrestar el insoportable dolor, la indefensa niña solo podía destruir esa percepción de sí misma que aun era capaz de sentir.

¿Cómo podría decir palabras tan crueles como ‘deberías de seguir manteniendo la esperanza’ y ‘deberías cuidarte’ a una niña en estas condiciones? Esas líneas que conferían un refugio temporal solo podían salvar a quien las pronunciaba. El darle esperanzas significaba quitarle la armadura llamada ‘desesperación’ que fue impuesta en su alma. Si eso pasara, la frágil y joven mente de Sakura se colapsaría en una sola noche.

Por ello –

Aunque ambos vivían en la residencia Matō, Kariya jamás había clamado ser el ‘salvador’ de Sakura. Él solo podía protegerla al estar a su lado, como un adulto que también había sido ‘abusado’ por Zōken y que estaba tan indefenso como Sakura.

“- Entonces hasta luego. Tu tío debe de marcharse.”

Kariya soltó a Sakura, esperando que sus lágrimas se hubieran secado. Sakura miro solemnemente el decadente lado izquierdo del rostro de Kariya.

“…Mm, adiós, tío Kariya.”

Las palabras de despedida parecían apropiadas para esta situación. Ella había sentido esto acertadamente aun cuando solo era una niña.

Kariya rezaba piadosamente dentro de su corazón mientras observaba la figura de Sakura retirarse sin espíritu alguno – por favor no dejes que sea demasiado tarde.

A Kariya ya no le importaba nada concerniente a sí mismo. Su vida ya había sido entregada a Aoi y a Sakura, a la madre y a la hija. Si él tuviera algo propio de lo que pudiera decirse que fuera ‘demasiado tarde’, se trataba de la posibilidad de que podría encontrarse muerto antes de haber tomado el Grial.

La tardanza de la cual se encontraba en verdad preocupado era sobre Sakura. Si Kariya podía obtener exitosamente el Santo Grial y regresara a Sakura con su madre, ¿Podría algún día la chica que se había sellado tan fuertemente con su desesperación romper esa sólida capa exterior y entrar nuevamente al mundo exterior?

Los sufrimientos que Sakura soporto este año sin duda la seguirían por toda su vida, pero él esperaba que sanara mientras pasara el tiempo. Él esperaba que su corazón no se rindiera a los tormentos que eran similares a un golpe mortal.

Todo lo que le quedaba era rezar. El que puede sanar las heridas en el corazón de esta chica no era Kariya. No le quedaba mucho tiempo, él sería incapaz de tomar esa tarea.

Ese era un trabajo para aquellos para quienes el futuro estaba garantizado en sus vidas.

Kariya se dio media vuelta y lenta pero decididamente dio un paso en las escaleras que llevaban hacia el almacén de gusanos subterráneo.



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