Maru-MA Volumen 03 Capítulo 1

From Baka-Tsuki
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Un día en Mundo Marino. Con un chico. Oh, genial. ¿Por qué esto me pasa esto sólo a mí?

Son vacaciones de verano, tiempo para el béisbol. El recién formado equipo amateur y los Seibu Lions, a los que yo como fan he dedicado la mayor parte de mi vida, mí tiempo completo. Hasta que recibí una llamada de Murata.

—Me rechazó —me dijo enojado.

—¿Quién? ¿Tu novia? —pregunté curioso.

—No, tenía pensado invitar a una chica a una cita en Mundo Marino y luego confesarle mis sentimientos, así que compré entradas anticipadas, pero me dijo que no.

—¿Así que te confesaste y te rechazó?

—No, ni siquiera me confesé. Ni siquiera quiso ir conmigo a Mundo Marino.

—¿Qué? Pero eso no es ningún rechazo, tal vez simplemente no podía ir.

—Pero me sentí rechazado —suspiró Murata—. Y ya había comprado las entradas.

Aunque intenté animarlo Murata apenas sonrió levemente. No quería desperdiciar las entradas que compró, pero era complicado devolverlas. Quiso regalarlas, pero estamos a finales de Julio y todos nuestros amigos ya tenían planes.

—Bueno, sí que es un desperdicio.

—¿No quieres ir?

—¿Cuándo es?

—Los tickets son para el 28.

—Pero el 28 es el partido nocturno en el domo de Seibu… —protesté.

—Ay, ¡al demonio con el juego nocturno! —dijo Murata irritado de una forma atípica en él—. ¿Ya olvidaste cuánto tiempo he sacrificado por tus estúpidos partidos? No sólo para los partidos, me has arrastrado incluso a las prácticas. ¡¿Y ahora prefieres un partido antes que un buen viejo amigo, incluso cuando tiene el corazón roto?! Vamos, no te cuesta nada, ya pagué las entradas. ¡Ven conmigo, por favor!

—Ok, ok, entiendo, voy contigo. Pero déjame decirte que si fueras lo suficientemente persistente ella eventualmente hubiera aceptado.

Mi amigo miró al cielo con una expresión exagerada.

—Shibuya Yuuri Harajuku Furi, tan ingenuo como eres ni siquiera puedes entender cómo se siente esto.

—¡Un momento, Murata! ¿Qué edad dijiste que tenías? ¡Y Harajuku Furi no tiene nada que ver con esto!

Y así es como Murata y yo, Shibuya Yuuri, pasamos la tarde en Mundo Marino. Así es, me llamo Shibuya Yuuri. Yuuri como “ventaja”, con el mismo kanji de la palabra “interés”, no el de "peral gentil" ni nada de eso. He pasado gran parte de mis 15 años de vida siendo molestado a causa de estos estúpidos nombres. Como mi padre trabaja en un banco creí que me pusieron este nombre porque mi papá se la pasaba pensando todo el día pensando en las tasas de interés. Pero finalmente descubrí que la culpa era de un amistoso hombre joven que compartió un taxi con mi mamá cuando iba para el hospital a que yo naciera. ¡Aun así, podrían haber elegido otro kanji para mi nombre y así darle otro significado diferente! Bueno, sí, me consuelo conque a mi hermano mayor le toco algo peor. ¡Su nombre significa “victoria”! ¡Shibuya Victoria, eso es aún más gracioso que mi nombre!

De todos modos, esta tarde he terminado atascado con un tipo en el acuario de Mundo Marino, que insiste en que ha sido rechazado por una chica, cuando en realidad no fue más que el rechazo a una sola invitación. Y así nosotros dos, un chico con anteojos y un fan del béisbol, fuimos a Mundo Marino juntos, rodeados de parejas y padres con sus niños. Por el túnel que atraviesa directo a traves del agua podemos ver el nautilo, el pez de fuego, el pez dardo de fuego, el pez coral, el Arapaima y también el pez sierra que nada grácilmente junto a las deliciosas sardinas y los bonitos.

—Si solo estuviera con una dulce chica —suspiré.

—Hombre, ¿no te gusta pasar tiempo conmigo? Te estás quejando todo el tiempo. ¿Si nos tomamos de las manos te sentirías mejor?


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—Oye, sólo estaba maldiciendo mi solitaria existencia, ¿sabes? Mañana cumpliré 16 y todavía no tengo novia.

—¡¿Mañana es tu cumpleaños?! No tenía ni idea. Entonces dime, ¿qué quieres para tu cumpleaños? Mira allí, ¿quieres un colgante para celular de la tienda de regalos? Este es realmente muy tierno, ¿no te parece?

—¿Un colgante para celular? Sabes muy bien que mi teléfono está roto.

—Entonces es buen momento para comprar uno nuevo. Los mensajes de texto son realmente convenientes.

Suspiré y miré el dorso de mi mano derecha. El sello de entrada para los visitantes de un día ha sido estampado con una tinta especial, si pongo mi mano bajo un scanner la marca brilla suavemente.

—No necesito ningún teléfono celular. Y no me sirve la función de texto.

—¡¿No necesitas un teléfono celular?! ¿Qué es esa tontería? Todos necesitan un celular. Por eso todo el mundo tiene uno, excepto tú. A veces pienso que vienes de otro mundo.

¡Si tú supieras!

¡Hace tan sólo tres meses desde que caí en un inodoro y aterricé en otro mundo! ¡De verdad! Y he sido declarado rey en contra de mi voluntad. ¡No es broma! Ni siquiera tenía dieciséis años. ¡Un quinceañero de escuela secundaria con una apariencia completamente normal e inteligencia promedio ha sido nombrado rey de los mazokus!

Por supuesto que lo primero que pensé fue que estaba soñando. Pero cuando desperté aun puesto un colgante que me había dado alguien de ese mundo. Es una piedra del tamaño de una moneda de 500 yenes que llevé colgando desde el momento en que me la puso alrededor del cuello. Su borde es de plata y su color es azul como el de los Leones. Este maseki me recuerda todos los días que no ha sido un sueño. Es un hecho: nací con el alma de un mazoku y he prometido proteger Shin Makoku, el reino de los mazokus.

—Toma tu número de una vez, Shibuya. — me empuja Murata.

Un empleado de Mundo Marino me entrega un pedazo de papel verde.

—¿Mm? Ah sí, gracias.

Nos hemos trasladado desde la salida del acuario y hemos llegado al show de “Los amigos del mar”. Una ola de calor golpea contra nosotros, estamos en un estadio al aire libre y el sol del verano quema sobre nosotros. Caminamos hacia abajo por las hileras de bancos azules buscando dos asientos vacíos. Al otro lado de la larga piscina está el escenario blanco.

—¡Mierda, qué calor!

—¡Deja de lloriquear! Si no hubieras venido conmigo andarías correteando por ahí en tu uniforme de béisbol con este mismo calor.

Aunque soy consciente de que es inútil me abanico con el trozo de papel, una breve brisa golpea mi cuello durante un momento.

— ¿Al menos hay chicas en traje de baño aquí?

—¿Por qué no miras el escenario? —dice Murata

¡Claro que sí! Ahí están las entrenadoras, en traje de baño, con las focas. Mis pensamientos vagan. ¿Quién es más majestuoso? ¿El rey pingüino o yo? ¿Cómo debería organizar la práctica de mi equipo para la próxima semana? Volteando la cabeza levemente me quedo viendo ausente la actuación de las focas: una foca pasa un balón de futbol por un aro de baloncesto, y una mujer en traje de buzo golpea con fuerza un tambor color rosa.

—¡27! ¡Número 27! ¿Sería tan amable de venir al escenario, por favor?

En el asiento de al lado un niño pequeño se aferra a las rodillas de su padre y comienza a llorar.

—¡Oye, Shibuya! —me dice Murata y me clava el codo en las costillas.— ¡El 27! ¡Ese eres tú!

—Perdón, ¿qué soy yo?

— ¡La persona del público con el número 27! ¿Puede venir al escenario?

— ¡Vamos, Vamos! Apresúrate, sino pensaran que no estás aquí.

Echo un vistazo a la nota en mi mano. Claramente hay un número 27 impreso en ella.

¿Entonces fui elegido? ¿Y qué pasa con el niño? Murata toma mi mano y me lleva bajando las escaleras contentísimo con una gran sonrisa, como si hubiera ganado la lotería.

— ¡Oye! ¡Cuidado! ¡No tan rápido! —me quejo.

La entrenadora me pone una gorra azul en la cabeza y me hace pasar por una puerta de acrílico, entonces me da una cosa pequeña que colgaba entre sus dedos.

—¡Felicidades! Estos son tus premios, una linda gorra de delfín y un llavero con un tierno delfincito. Lo colocaré en tu cinturón para que no lo pierdas.

Continuo perplejo.

De hecho, mis regalos están todos decorados con delfines gris-azulado. La gorra tiene la visera como el pico del delfín y dos ojos negros a ambos lados, el llavero tiene un pequeño delfín colgando con su boca ligeramente abierta. Se ve muy tierno, mucho mejor que los delfines reales.

—¿Puedo pedirle en nombre de todo el público aquí presente que estreche la mano con nuestra estrella? — dijo la joven sonriendo.

¿A quién le voy a dar la mano? ¿A un delfín? ¡Ni loco!

Sin decir una palabra tres personas del staff me arrastran al borde de la piscina.

—¡Esperen, esperen un minuto! Los delfines no son realmente mis favoritos. ¿No tienen un par de orcas o leones marinos a los que les pueda dar la mano?

Ninguna respuesta.

—¡Aquí están, nuestros amigos Bando y Eiji, los defines nariz de botella! —anuncia la entrenadora.

Dos brillantes aletas dorsales grises vienen cortando el agua hasta un lado de la piscina junto a nosotros.

—¡Oigan, chicos! ¡No era una broma! ¡De verdad no me llevo bien con los delfines!

Aun no hay reacción.

—¡Oye, Murata! ¡Murata! ¡Por favor ayúdame!

—¡Shibuya, suertudo! ¡Te envidio!

Entones uno de los dos delfines, no puedo decir si Eiji o Bando, salta fuera del agua y cae salpicándolo todo. ¡Santo Dios! ¡Esta bestia es enorme! Me extiende una aleta verde azulada brillante mientras sus ojos avivados me observan penetrantemente y su boca ligeramente abierta muestra unos pequeños y filosos dientes en forma de cremallera.

—Entonces... aquí parece que termina todo antes de mi decimosexto cumpleaños…— murmuré.

—¡No tenga miedo! De ninguna manera lo van a morder.

No hay escapatoria, el personal ha bloqueado mi única vía de escape. El delfín sigue a mis pies y me dedica una fuerte mirada abismal, su cola flexible y los músculos de su espina se mueven grácilmente mientras se mantiene fuera del agua. “¡Hey, tú humano! ¡Terminemos rápido con esto así finalmente obtendré mis sardinas!” pareciera decirme con la mirada. Abre su gran boca y un chillido corta el aire "¡Kschaaaaaa!".

—¡Ahhhhh! —yo también dejo escapar un leve grito de terror. Extiendo dubitativamente mi mano derecha y toco por fin su aleta viscosa al tacto. Es pegajosa y fría como el hielo. Siento como aprieta mi mano ligeramente.

Un momento ¿Cómo puede ser?

Si es solo un delfín, no puede estrecharme la mano con su aleta, ¿o sí? Pero entonces… ¿Qué es lo que está tirando de mi mano?

—¡Oye, déjame ir! ¡Suéltame!

Justo antes de ser jalado a la piscina pude oír la exclamación de anticipación del las entrenadoras y el público, y vi por el rabillo de mi ojo como Murata extendía su mano hacia mí. Pero al siguiente instante el agua azul me ha tragado. Aunque la piscina no debería ser muy profunda caigo más y más hondo en lo que parece un abismo. Mis ropas están completamente mojadas y se vuelven pesadas enredándose en mis brazos y piernas, echándome más hacia abajo. ¡Maldición, ¿dónde está el fondo de la piscina?! Espera un momento... ¿No me había pasado esto antes? ¿Dos veces?

—¡No de nuevo!

Soy tragado de espaldas en las profundidades, he tragado una gran cantidad de agua también. Físicamente es completamente imposible... biológicamente y arquitectónicamente también. Mi espalda debería haberse chocado con el duro cemento. A menos que aquí hubiera puesto manos a la obra David Copperfield. ¡O la princesa Tenko[1]!



— ¿Dime, mami?

— ¿Qué pasa, Yuu-chan?

— ¿Por qué la gente se emociona tanto por jugar con delfines? Es estúpido.

— ¡Pero si son lindos! ¿No te encantan los delfines?

— No, para nada. No puedes saber lo que están pensando. Puede que nos den la mano o que naden a nuestro alrededor amigablemente, ¿pero y si en realidad se están burlando de nosotros en secreto? ¿Y si en realidad nos miran con desdén y piensan “vamos a divertirnos un poco con estos pequeños humanos”?

— ¡Ah! ¡Ya te entiendo! No puedes llevarte bien con gente que no comprendes. Pero eso es justamente por lo que mami piensa que es importante que te esfuerces en entenderte con ellos. La amistad necesita tiempo para crecer y florecer. Pasar tiempo juntos, recostarse a mirar las estrellas y conversar, así es como conseguirán comprenderse mejor entre ustedes. ¿Entiendes lo que quiero decir, Yuu-chan?



¿Amistad? ¿Con delfines? No gracias, yo paso.

Miro hacia el brillante cielo azul con contrastantes franjas blancas. El agua salada me quema los ojos, probablemente me encuentro flotando en el mar y no en una piscina. Mi cuerpo se mueve a la deriva sin vida como una medusa, se mece hacia delante y hacia atrás.

El sol todavía está alto en el cielo brillante e intenso. La piel de mi cara y mi cuello arden bajo el sol veraniego. Me recuerda a las vacaciones de verano cuando era pequeño. Siempre quería ir a la playa con mi familia, así podríamos comer un montón de sandía, prender fuegos artificiales y coleccionar montañas de conchas marinas.

Ya estoy bastante acostumbrado a despertar en un mundo completamente diferente, siendo que esta es la tercera vez que me pasa en la vida. Así que me han llamado de nuevo. Viajar por un remolino de agua y ser arrastrado aquí casi contra mi voluntad no es nada nuevo, pero nunca esperé que pasara en frente de una enorme audiencia. Me he acostumbrado a un falso sentido de seguridad.

Afortunadamente, ya conozco el destino final de mi viaje, y tengo amigos allí, por lo que no resulta tan malo. La historia a grandes rasgos sería: el protagonista llega a un extraño mundo de espadas y magia y debe realizar acciones heroicas. Sólo que en esta historia yo no soy el héroe, sino el Maou, el enemigo final del juego. Me tomó tres meses en la Tierra aceptar la situación calmadamente.

Un triángulo gris flota en la superficie del agua y se acerca hacia mi pierna derecha. Debe ser uno de los delfines. Pobre tipo, ahora también he arrastrado a un animal inocente a este mundo. Supero mi temor y extiendo una mano hacia él para acariciar su cabeza brillante. Las yemas de mis dedos tocan ligeramente su cabeza. Sé siente mucho más áspera que la aleta pectoral, la cual tuve el placer de tocar durante el espectáculo.

—¡Buen chico! No me extraña que puedas nadar tan rápido. Ian Thorpe[2] utiliza ese traje de natación que tiene la estructura de la piel de un tiburón.

¿Alguien acaba de decir tiburón?

Nuestros ojos se encuentran. Me encuentro mirando a los ojos a un tiburón… ¡Un enorme tiburón blanco!

Siempre me han disgustado las criaturas marianas porque no se puede saber bien que es lo que están pensado. ¡Pero en este caso es completamente diferente! Lo que este animal piensa en este momento no es difícil de adivinar: ¡La cena está servida, en forma de humano! Y con el tema de la película Tiburón como música de fondo.

Dejo escapar un pequeño grito agudo y huyo en una caótica mezcla de crol y brazada de perro. ¿Esto se llama estilo libre? Maldita sea. ¿Qué debo hacer? ¿Hacerme el muerto? No, eso funciona sólo con los osos. ¿Debería solo ignorarlo? No, eso funciona sólo con los profesores. Maldita sea, ¿qué truco debo usar con un tiburón? ¿Atacar o rendirme incondicionalmente?

—¡¿Su Majestad, está usted bien…?! ¡Oh no…!

Desde la distancia llega una voz familiar a mis oídos. Un bote de lujo demasiado vistoso se acerca moviéndose a una vertiginosa velocidad hacia mí . Sentados en el bote está el dúo que se ha metido en la cabeza hacer de Yuuri Shibuya un Maou experimentado, cueste lo que cueste.

—¡Pero qué desvergonzado! ¿Cómo se atreve un tiburón a acercarse a Su Majestad? —exclama Lord von Christ Günter pálido de la ira.

Blande exageradamente el remo en sus manos, como si quisiera retar al tiburón a un duelo. Su cabello grisáceo despeinado cae sobre su espalda, sus ojos violeta chispean inyectados de sangre y su voz de barítono tan seductora se ha reducido a un falsete histérico. Ninguna mujer podría resistirse realmente a la belleza del profesor autoritario, pero en lo que a mi respecta ese esquema de la perfección se derrumba en mil pedazos inevitablemente.

Sin embargo el rostro de Lord Weller refleja una mezcla de serenidad y una sonrisa dolida mientras ve “la escena del descuartizamiento de un pequeño niño”.

Conrad, ¡¿cómo puedes hacerme esto?! ¡Tú único compañero de béisbol en este mundo está a punto de ser convertido en comida para peces!

— ¡Cálmate, Günter! Usa el remo para acercarnos a Su Majestad, ve hacia su cabeza, yo me encargaré de subirlo.

Cuando Conrad me toma del brazo y me salva subiéndome al bote utilizo lo último que me queda de fuerzas para ayudarle. Estoy empapado, sin aliento y mi corazón late acelerado por el miedo. Conrad me sostiene para calmarme.

— ¡A salvo! Casi soy tragado por esa bestia. — jadeo.

—¡No se preocupe, Su Majestad! Estos animales no atacan a los humanos.

—¡Eso es un tiburón, Conrad! ¡Un tiburón blanco! ¡Y estaba a punto de morder mi pierna derecha!

—Los tiburones son vegetarianos, Su Majestad. De seguro solo quería jugar un poco con usted.

Ah cierto. Los animales de este mundo se comportan de manera muy diferente a los nuestros. Ya lo había notado en mi última visita.

Me alejo de los brazos de Conrad.

—¿Cuántas veces he dicho que no me digas Su Majestad? Fuiste tú quien me llamó Yuuri.

Lord Weller Conrart fue quién tomo mi alma —cuando yo aún no era “yo”— para llevarla a un mundo extraño llamado Tierra. Y en una esquina de Boston se ofreció a compartir un taxi con mi mamá cuando iba al hospital a darme a luz, y durante ese viaje sugirió un nombre para mí: Yuuri.

Conrad parece un hombre joven de veinte, pero en realidad su edad es cinco veces más de la que aparenta, al igual que el resto de los mazokus de aquí.

Los mazokus tienen una vida muy larga y enorme belleza. Pero ya que Conrad solo es mitad mazoku luce más normal que los mazokus pura sangre. Todos los otros nobles mazokus pertenecen al club de los “chicos lindos”. Aun siendo su rey, yo no me veo nada más que como un chico normal debe lucir, mi complexión e inteligencia solo pueden ser clasificadas como mediocre en todos los aspectos. Me encuentro en una gran desventaja. Solo puedo tener fe en el cuento de Andersen del Patito Feo y aferrarme a la idea de que me convertiré en un hermoso cisne. Aunque por otro lado, tal vez algún día pueda encontrar una chica que piense que la personalidad de un mazoku es más importante que su apariencia. ¿Una fan de “La bella y la bestia” tal vez? Si hay alguien así, por favor siéntase libre de contactarme.

—Maldita sea, ¡qué calor hacer aquí! —gruñí.

Parece que en este mundo también estamos en verano. Mi ropa está toda mojada pero no siento frio, la tela se pega a mi piel haciéndome sudar aún más. Peleo con dificultad para quitarme la camiseta. Cuando llego a la hebilla del cinturón de mi pantalón mi mano tropieza con el llavero del delfín. ¡Esos estúpidos delfínes!

Conrad me observa con detenimiento.

—¿Puede ser que sus músculos hayan crecido un poco?

—¡No solo un poco! Aquí, mira mis bíceps.

Esto es gracias a mí entrenamiento diario. Estoy alegre y sonrío orgulloso mientras Conrad mira mis “músculos de jugador de béisbol”.

—Entonces debe conseguir una nueva espada, una para hombres adultos.

—No necesito ninguna espada, Conrad.

—Bueno, pero…

Conrad es interrumpido por un largo e indefinible lamento chillón.

Günter está a punto ser acosado por un grupo de tiburones. — Oye, estos animales de verdad que son muy mimosos.

Tiburones vegetarianos mimosos. Todavía no estoy realmente acostumbrado a este tipo de cosas.



Esta es mi tercera vez en este mundo. Y esta vez llegué a un lugar completamente desconocido para mí. La arena blanca y el mar azul verdoso serian un folleto perfecto para un viaje por el mar Adriático. Muy cerca de este pintoresco telón de fondo está la Casa Real, una residencia de verano que arquitectónicamente tiene el estilo de un castillo, pero su estructura es diferente a la de los dos castillos donde estuve previamente.

Me preocupaba tener que usar mi uniforme de colegio con este calor insoportable, pero la ropa que me trae la sirvienta es un set de verano de dos piezas color beige hecho de un material parecido al lino. Me pongo los pantalones ligeramente largo, la cintura está un poco suelta. La sirvienta agacha la cabeza temerosa, creo que está preocupada porque piensa que ha cometido un error con la ropa y me voy a enojar con ella por eso.

—No hay ningún problema, puedo ponerme un cinturón y estará bien. —digo conciliador.

—Majestad ¿Ha perdido peso? Esperemos que no sea su salud la que…— dice la chica.

—No, no hay de qué preocuparse. Esto es sólo el resultado del entrenamiento de mis músculos. Incluso he comprado un aparato para ejercitar los abdominales.

¡Lo conseguí tan solo por 1000 yenes en una tienda de descuentos! Mi objetivo es lograr una plancha de ravioles como la de Kamen-Rider[3]. Mientras saco mi cinturón de los pantalones mojados Günter entra a la habitación y se apresura hacia el rincón donde estoy yo.

—Un momento, Su Majestad, me aseguraré de que la temperatura sea agradable.

No hay electricidad ni electrodomésticos en un mundo dónde las espadas y la magia son cosa de todos los días. Pero a pesar de la falta de aire acondicionado cuanto uno más se adentra en esta casa de piedra más fresco se vuelve. Una vez que me saqué las zapatillas y las medias y me pare sobre el piso de piedra el frio penetró por las suelas de mis pies.

Sin embargo, antes de pudiera asegurar que no hace tanto calor, Günter ya había dado una señal con su mano derecha. Un sirviente da un paso al frente grácilmente, sosteniendo un enorme pato por el cuello. El pato torturado bate las alas con toda su fuerza. ¡Ajá, ya entendí la idea! De hecho sopla una brisa fresca, pero envía un fuerte olor hacia mí, y también siento mucha lastima por el animal.

—No puedo soportar verlo así, ¡escúchenlo gritar! —me apresuro a decir—. La sociedad protectora de animales consideraría esto un acto de crueldad... ¡Y ya está lo suficientemente fresco aquí igualmente!

—¡Oh, la misericordia de Su Majestad no tiene límites! ¡Incluso hasta las criaturas insignificantes logran tocar su bondadoso corazón! ¡Este es nuestra Majestad, el 27avo Maou de nuestro reino: fundado por el Gran Shinou, el poderoso, sabio y valiente mazoku que, ah, nunca debemos olvidar que el mundo completo no se ha originado de los mazokus, con el poder de vencer a shoshu, la sabiduría y el coraje para prosperar en la eternidad!

Ese fue el largo nombre de nuestro reino. O abreviado: Shin Makoku.

Mientras hablaba sus manos coreografiaban bellamente.

—Majestad, he dicho algo incorrecto a propósito. ¿Puede decirme que parte no era correcta?

—Ah, p-perdon, n-no estaba prestando atención. — tartamudeé.

El hermoso hombre luce decepcionado.

—Ciertamente, Su Majestad, debo pedirle encarecidamente que permanezca aquí por más tiempo y aprenda algo más sobre el país, su gente, y las bases de nuestras relaciones diplomáticas. Usted ya no debería volver al otro mundo. Su Günter permanecerá a su lado para siempre.

La situación claramente se aleja de la dirección correcta. Pero Conrad, que había llevado el pato afuera, voltea de nuevo hacia nosotros maravillosamente y sin esfuerzo.

— Günter, otra vez con eso. ¿No te lo he dicho ya? No tenemos el derecho exclusivo sobre Su Majestad.

La actitud de Conrad es serena y tranquila como siempre. Él siempre sabe cómo manejar este tipo de situaciones. Hay muchas cosas que puedo aprender de él, por ejemplo: como tratar con Günter.

Él continúa: — La existencia de Su Majestad es muy importante para la Tierra y Japón, no podemos monopolizar su tiempo.

¡Si realmente fuera tan importante, ¿entonces porque me la pase calentando el banco de suplentes durante los últimos tres años?!



— ¡Günter! ¿Qué significa esto? —se queja una voz. El tronar de los pasos que se acercan rápidamente suena extremadamente intimidante.

— ¡¿Por qué sólo mi hermano fue el único en ir a buscar a Yuuri?! ¡Sin que se me informara! ¡No permitiré que me trates como un tonto! Como su prometido, tengo el derecho…

El que acaba de irrumpir es el chico lindo con la apariencia de un ángel, Lord von Bielefeld Wolfram . Se detiene a medio camino perplejo al ver mi torso desnudo, parece haberse quedado sin palabras, su lindo rostro está conmocionado.

— Yuuri ¡Dios mío! Tu cara y tus brazos… ¡Están oscuros! ¿Has contraído una terrible enfermedad? ¿O una maldición?

—¿Estás buscando pelea? —le recrimino a Wolfram.

De hecho, mi cara y mis brazos están bronceados, pero mi torso y piernas siguen siendo blancos como la nieve. Tener la marca de la camiseta hecha por el sol sería un honor para un jugador de béisbol, pero no es el mejor aspecto para mostrar mi torso desnudo como ahora.

Wolfram me pellizca la mejilla con el pulgar y en índice.

— ¡Au-au-au-ay! ¡¿Qué crees que estás haciendo?!

Él mira directamente hacia Conrad y pregunta: — ¿Es él de verdad?

Conrad asiente.

—Pero si es Yuuri, ¿a quién iba a ver mi hermano mayor?

—Probablemente un impostor.

Cuando Wolfram habla de su hermano mayor no se refiere a Conrad que se encentra delante de él, sino su otro hermano mayor, Lord von Voltaire Gwendal.

Conrad, Wolfram y Gwendal son medio hermanos, hijos de la misma madre. Hasta hace poco eran Sus Altezas Reales, príncipes de los mazokus. Pero cuando la ex Maou anunció su renuncia y tuve que tomar el cargo, los tres hermanos se convirtieron en Sus Excelencias, los ex príncipes.

Wolfram es un chico lindo si igual, como un chico del coro de Viena salido directamente de un manga shoujo. Ha heredado el brillante cabello dorado y los ojos color esmeralda de su madre. Aunque en cuanto al tipo de cuerpo su apariencia no es mejor ni peor que la mía, la diferencia entre nosotros es tan grande como entre el cielo y el infierno. Puedo imaginar que todos los artistas del mundo pelearían por la oportunidad de pintar su retrato. Si apareciera en los sueños de alguien, el soñador seguramente estallaría en lágrimas pensando que vio un ángel. Sin embargo, solo parece un ángel mientras tenga la boca cerrada. De lo contrario, tan solo es un príncipe terriblemente mimado y caprichoso. Como él dice, y solo si uno cree en su palabra, tiene ochenta y dos años de edad. Si viviera en Japón ya sería un viejo obstinado. Y debido a una pequeña y diminuta diferencia cultural, estamos comprometidos.

Lady von Spitzberg Cäcilie es la madre de los tres hermanos y la ex Maou, aunque ella insiste en que la llame Cherie. Su amor por los hombres se extendió mas allá de la barrera de especies, como ella misma se jacta feliz. El fruto de su unión con un espadachín humano de origen desconocido fue el mestizo Conrad. Tal vez fue la influencia del ADN humano que hizo que las características de Conrad no sean tan espectaculares en comparación con otros mazokus. Aunque su rostro con esa sonrisa picara y su cicatriz sobre una ceja se podrían contar como atractivos masculinos. Si hubiera vivido en Estados Unidos probablemente se habría convertido en modelo para G.I. Joe[4]. Nadie se ve mejor que Conrad vistiendo un uniforme militar.

— ¡Wolfram, quita tus manos de Su Majestad de una vez! — le recrimina Günter disgustado y quita los dedos del hermano menor que deformaba mi mejilla. — ¡Nunca te perdonaré si dejas aunque sea una pequeña marca de huella dactilar en ese hermoso rostro!

Nunca voy a poder entender el ideal de belleza de los mazokus, teniendo en cuenta las evidencias se aleja al menos siete veces del nuestro. Günter de verdad cree que yo soy más hermoso que todos los mazokus juntos, incluido él mismo. Los ojos y el cabello negro son extremadamente raros aquí, y esa rareza le da un inmenso valor.

—¿Qué está pasando aquí realmente? ¿De qué impostor están hablando? ¿Por qué yo no debería ser “yo”?

—Durante su ausencia un estafador descarado apareció en escena y ha abusado de su nombre. —dice Günter.

—¡Increíble! ¿Alguien dice ser “Shibuya Yuuri”?

— No tan específicamente, Su Majestad. En Sverera, al Sur de nuestro país cerca de Conashia, fue arrestado un criminal por hacerse pasar por el Maou. En primeras instancia ignoramos esto porque no podría haber sido usted. Pero ahora que se ha anunciado la fecha de la ejecución de esa persona todos estábamos un poco incómodos. Hasta que no tuviéramos absoluta certeza no podíamos asegurar que ese criminal no era su Majestad…

Conrart lo interrumpe.

— No podíamos dejar de lado que tal vez Su Majestad llegó a las afueras del país sin nuestro conocimiento. Necesitábamos aclarar las circunstancias. Esa también es la razón por la que le hemos llamado esta vez.

— ¡Claro, claro…! Y gracias a eso me caí en la piscina cuando estrechaba la mano con Bando, y termine flotando con un tiburón en el océano…

Wolfram gruñe descontento: — ¿Bando? ¿Quién es bando? ¿Otro hombre?

—No sé si Bando es hombre o mujer. Además, Bando es solo un delfín. —Volteo hacia Conrad y Günter—. Entonces ahora que estoy aquí frente a ustedes soy la prueba de que ese otro tipo no era yo.

—¡Así es, su Majestad! Su sabiduría siempre me deleita.

No es que fuera tan difícil de comprender. Por favor, no de nuevo. Con Günter encima de mi verdaderamente lamento no poder estar en otro lugar en este momento.

Entonces, hay un impostor un país extranjero que cometió un crimen bajo mi nombre. ¡Qué descarado! Solo sabía que el maestro Mito Komon, el Shogun, o Michael Jackson tuvieron imitadores. Así pasa con las celebridades o las deidades, es inevitable que con el tiempo aparezcan imitadores baratos. ¿No es un impostor la mejor manera de probar que mi popularidad ha incrementado?

—Pero, ¿por qué quieren ir a encontrarse con mi doble? Que yo esté aquí ya aclara todas las dudas, ¿verdad? ¿Por qué Gwendal se tomaría la molestia el mismo…? —me quedo sin palabras. De repente puedo imaginar la figura del hermano mayor frente a mí.

—Por supuesto que tiene razón, Su Majestad, para nosotros es totalmente indiferente si aparece un loco impostor humano en el patíbulo. Pero este… ¿cómo lo llamó?

—Doble.

—Sí. Hemos recibido información de que su doble está en posesión de un artículo en particular que sólo puede ser manejado por el Maou. Este es un tesoro muy importante para los mazokus, fue llevado fuera del país hace 200 años y desde entonces está desaparecido. Si esta información es correcta, entonces debemos obtener el tesoro de vuelta para aumentar nuestra fuerza. Hace veinte años enviamos a un hombre para buscarlo, un pariente de Gwendal.

— ¿Cuál era su nombre? — pregunta Conrad.

—Lord Grisela, Lord Grisela Gegenhuber.

—Ah, sí, exactamente, Lord Huber.

Conrad se pone incomodó al oír ese nombre. Aunque es tranquilo y amable por naturaleza, parece que no se lleva bien con todo el mundo. Volteo hacia el hermano menor tratando de descubrir algo acerca de este Huber.

—¿Quién es ese? —le pregunto a Wolfram.

—Es un primo de mi hermano mayor por parte de su padre. Una tía de la casa Voltaire se casó en la familia Grisela.

—Oh —murmuro algo decepcionado. Esperaba algo más dramático. — ¿Entonces nadie puede tocar ese tesoro? ¿Acaso muerde, quema, o te escupe?

Recordé vívidamente mi encuentro con la maken Mörgif que hizo todo eso.

—No exactamente, Su Majestad. Cualquiera podría tocar este tesoro. Pero en este mundo sólo usted puede tocarla.

—¿Tocarla…?

—Si, en Svelera hay gente que ha visto la mateki, un tesoro mazoku.

—¡¿Es la mateki?!

Wolfram, que ha estado tocando extrañamente el borde de mi bronceado, se mete en nuestra conversación emocionado. Como se espera de un chico del coro de Viena, su tono de voz resultaría incluso un poco molesto para Mozart.

—¡Sólo he oído historias acerca de ella de mi padre, pero él dijo que el sonido de la flauta es fantástico! ¡Puede hacer el cielo tronar y la tierra temblar! ¡Su sonido puede conjurar una fuerte tormenta, que te hará mugir!

—¿Mugir?

—Las vacas hacen mosa mosa[5].

Como puede conjurar una tormenta, debe hacer un ruido muy fuerte y ser tan destructiva como los solos al aire libre de Kouda Takeshi[6] en el terreno baldío. Como había imaginado de inmediato una flauta con un sonido claro o un flautín, me veo obligado a cambiar mi imagen de la mateki. ¿Tal vez es algún tipo de caracol?

—Siempre he querido escuchar el sonido de la mateki. ¡No puedo esperar! Me da curiosidad saber cómo la tocará Yuuri —dice Wolfram alegre.

—¡¿Tocar la flauta?! ¡¿Yo?! ¡¿Es una broma?! ¡Quítate esa idea ya mismo de la cabeza!

Conrad escucha la conversación con los brazos cruzados apoyado en la pared como de costumbre.

—Dudo mucho que el pueblo de Sverera nos haga el favor de dejarnos revisar las posesiones del criminal ejecutado en su ataúd.

—¿Crees que confisquen todas sus cosas? Espera un momento, ¿su ataúd…? ¡¿Van a matar a mi doble?! ¿Qué es lo que hizo? — Si estoy en lo correcto, se fue corriendo sin pagar la cuenta.

—¡¿Pena de muerte por comer y salir corriendo sin pagar?!

¡Ey, ey, un momento! ¿Creen que me quedaré sentado sin hacer nada? ¡Mi doble va a ser ejecutado por no haber pagado la cuenta de su comida! Puede que no les caiga bien, ¡pero no lo pueden matar! ¡Eso sería un escándalo! ¡Debo evitarlo!

—¡Hay que salvarlo, Conrad!

—¿Perdón?

—¡Tenemos que salvar a mi doble!


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Referencias

  1. David Copperfield y La Princesa Tenko son dos magos. El primero es mundialmente famoso, y la segunda es conocida en la cultura japonesa. El nombre real de ella era Marie Akose, y pasó de cantante a maga, volviéndose tan famosa que en los años 90 hasta lanzaron una muñeca en su honor.
  2. Ian Thorpe es nadador australiano. En Australia los deportes nacionales son el rugby y la natación. En julio de 2001 confirmó su dominio en el Campeonato Mundial de Natación, celebrado en la ciudad japonesa de Fukuoka, al conquistar seis medallas de oro en diferentes categorías. Tal vez la razón por la cual Yuuri lo conozca.
  3. Kamen Raider es un héroe de una serie tipo Power Rangers que anda en una moto y lleva un traje con un casco que parece un saltamontes. Su nombre significa ‘motociclista enmascarado’ literalmente. Yuuri hace referencia es que tiene los músculos bien marcados en el traje, especialmente los abdominales.
  4. La compañía juguetera Hasbro lanzó al mercado la línea de figuras de acción G.I. Joe con la intención de competir con la Barbie pero para los niños. Las figuras estaban inspiradas en los soldados de la 2ª Guerra Mundial. La línea estaba dedicada a un personaje llamado G.I. Joe, que representa al soldado anónimo norteamericano.
  5. Yuuri confunde las palabras "fuerte tormenta" (Unette arashi = ushi) con "vaca" (ushi), y parecía que Wolfram dijo que el sonido atrae a las vacas. Yuuri luego dice "ushi ha" para preguntar si llama a las vacas, pero ese ha no tiene un verdadero significado y Wolfram entiende que está preguntando que sonido hace una vaca. Es por eso que él responde que hace mosa mosa, un sonido particular en este mundo. Como el chiste no funciona bien tuve que intentar arreglarlo, es por eso que en vez de "gritar o gemir" utilicé mugir.
  6. Es un personaje de Doraemon también conocido como Giant, ya lo nombramos antes, canta horrible.