Maru-MA Volumen 04 Capítulo 9

From Baka-Tsuki
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Dentro de mi cabeza se reproduce una y otra vez “Moeyo Dragons”.

Y no es ni siquiera la nueva versión del ’99, sino que es la versión que cantaba Bando Eiji[1]. Odio la Liga Central, la odio, la odio mucho, pero todavía me sigo riendo entre dientes de la super Hitoshi yéndose a boshoot[2].

—Uh… ugh, Eiji Bandou es, Makoto Nonomura es…

—¿Está soñando de nuevo con eso?

La luz llega a mis nervios ópticos e incluso el interior de mis párpados se vuelve blanco. Soportando el dolor, abro los ojos y veo que sobre mi hay mechones dorados y el verde del fondo de un lago pestañeando hacia mi. Si tan solo fuera una chica, me las arreglaría con su actitud y saldría con él.

—… pero, como sea… ¡ah! ¡¿Por qué pusiste mi cabeza en tu regazo otra vez?!

Rodando sobre el pasto tres veces me distancio del regazo de Wolfram. Mis extremidades se sientes pesadas, mi garganta está seca y siento un dolor insoportable en la parte trasera de mi cabeza. Levantándome con los codos miro hacia el cielo e inhalo profundamente.

—Me duele la cabeza. Tengo ganas de vomitar.

—Es falta de sueño.

Haciendo honor a la apariencia que tengo, Wolfram me arroja una toalla.

—Limpia tu cara, todavía tiene un poco de baba. Después de usar tanto majutsu, usualmente descansas mucho tiempo, pero hoy no has dormido ni la mitad de lo que normalmente duermes. Era seguro que tendrías nauseas y dolor de cabeza.

—Maryoku… ¡Es verdad, ¿y el fuego?! ¡¿Qué pasó con Buiron?!

A paso lento y cauteloso, Greta me trae agua. Presionando el vaso de madera contra mi boca, ella me mira preocupada. Nadie creería que intentó matarme hace unos cuantos días.

—Hyscliff llevó a Louis Buiron con las autoridades. También, ya se apagó el fuego del burdel. Le cayó un montón de agua con olor a azufre encima, pero de todas modos, probablemente no lo recuerdes.

—No… oye, que raro. Sí lo recuerdo. A pesar de que normalmente lo olvido todo, pon.

Oh no, se me pegó esa manera de hablar.

Es solo un recuerdo vago, como si mi vista estuviera nublada por cortinas de seda, pero es como si alguien hubiera filmado una cortometraje y yo lo estuviera viendo en primera persona.

—¿Eran dragones, verdad? Cierto, entonces si Rokkou Oroshi[3] se reproduce en mi cabeza tal vez pueda usar tigres. Sería genial si en el futuro pudiera usar cualquiera de las 12 mascotas de los equipos de béisbol…

Comienzo a fantasear con algunas ideas, pensando que los leones, las águilas, los búfalos y Neptuno son todos fuertes, pero me gustaría contenerme con las gaviotas, las golondrinas y los peces koi[4].

Pero es extraño. Normalmente escucho la voz de una mujer y pierdo la consciencia.

—¿La voz de una mujer? ¿Quién es esa mujer?

—¡Esa es mi línea! Solo quédate acostado. Intenta recobrar algo de fuerza. —Pero, no puedo ser el único que esté descansando. Alguien tiene que ayudar a Izura y a Nina.

—Las dos están vivas. ¡Los bomberos las salvaron!

Apresurándose a sostenerme cuando me pongo de pie, Greta presiona Garganta N°1 contra mis manos. Un bastón no es tan útil sobre la tierra cubierta de césped alto. Al verificar la hora en el reloj digital en mi muñeca, veo que son tan solo pasando las dos. Ni siquiera ha pasado una hora desde la carrera.

Quemados hasta los cimientos, no queda mucho de los edificios que siguen echando humo. Hay heridos yaciendo sobre el pasto frente a mí, pero ninguno recibe tratamiento. Alrededor de diez de los jóvenes bomberos continúan en silencio con su trabajo, pero los espectadores solo observan curiosamente desde la vereda de enfrente. Parecen estar tan ocupados juntándose a charlar que no tienen tiempo para ayudar.

—¿Dónde están los médicos? ¿Cómo es que no hay médicos?

Por supuesto que hay un grupo de médicos, pero hay tantos heridos que no pueden encargarse de todos. Es increíble cómo metieron tantas chicas en ese edificio. Hay casi un centenar de ellas con la cabeza gacha en silencio, sollozando, o rezando mientras yacen sobre sus espaldas, esperando su turno que no saben cuándo llegará.

—Con un fuego tan intenso, es asombroso que nadie haya muerto.

Wolfram me presta su hombro. No pensé que sería tan cansador no volver a sentarme. Siento como si me aplastara el peso del aire y gravedad aumentara dos veces.

—¿…Yuuri?

En el momento en que una voz ronca me llama desde abajo, se me doblan las rodillas.

—Esa es la voz de Yuuri, ¿no es así?

—¿Izura? Tu cara… Está cubierta de ceniza, por eso no te reconocí.

Su cabello rubio y su piel bronceada están completamente negros. Es el color que las chicas más odian, el desafortunado y malvado color negro. Y no es solo ceniza. Los ojos que me observan están nublados.

—Me alegro que estés bien, Izura.

—Oye, ¿has visto a Nina? Estuvimos juntas parte del camino, pero ya no puedo ver.

—Tus ojos… no, no he visto a Nina. Pero, estoy seguro que está bien. No hubo ningún muerto… No hubo ninguna victima.

—Me alegro. Yuuri, si encuentras a Nina ¿puedes curarla como hiciste ayer? Su gripe no se ha curado por completo y si le vuelve a dar fiebre me sentiría realmente mal por ella.

Sus brazos y piernas están cubiertos de ampollas y contusiones. Sus pestañas y cejas están quemadas y su voz es extraña, como si su garganta también estuviera herida.

—Oy, antes se eso, tu…

Mis manos están pegadas a mi espalda. El suelo que estaba mirando se convierte en el cielo. De repente estoy tan mareado como si hubiera estado haciendo los mil golpes[5] en un campo de deporte en pleno verano.

—¡Su Majestad!

—Estoy bien, estoy bien. Solo estoy deshidratado. Si tuviera una bebida deportiva o algo…

Escucho una voz por sobre mi hombro.

—Wolfram, creí haberte dicho que lo dejaras descansar en alguna parte fuera del paso.

—No me grites. Él fue el que se levantó y empezó a caminar.

Hay olor a quemado que viene de la ropa de Conrad detrás de mi mientras sujeta mis manos.

—Ya lo dije antes, ¿verdad? Aprendí la habilidad de Curar. Puede que solo sea por mi paz mental, pero puedo curar algunas de las heridas leves…

—No.

¿Estás bromeando?

Fallo al intentar darme la vuelta y mi cabeza comienza a doler otra vez.

—¡No vas a decir lo mismo que con Huber, ¿o sí?! Además, Izura me salvó y no la considero una enemiga.

—¡Por favor piense en lo exhausto que está!

—¡Estoy bien! ¡Dije que estoy bien!

Incluso yo se que son solo palabras. Intentar concentrarme es un estupidez. Probablemente ni siquiera puedo pensar como se debe. Como si me estuviera recuperando de un resfriado, estoy débil y me duele todo.

Pero aun así, con esta terrible escena en frente a mí no hay forma que pueda irme a dormir así como así. Si no hubiera nada que pudiera hacer, abrazaría mis rodillas y miraría, pero ahora tengo poder. Aunque sea un solo un poco, he obtenido el poder de aliviar el dolor de otros.

—¡Suéltame y déjame hacer lo que quiero! ¡Solo quiero hacer lo que tengo que hacer!

—¡¿Y entonces si colapsas quién va a curarte?! No importa que tan poderoso sea tu majutsu, necesitas conocer tus límites. Si utilizas tu maryoku en exceso sin comprenderlo, ¡en el peor de los casos podrías perder la vida! No puedes abusar tu cuerpo y alma otra vez luego de usar un poder al que no estás acostumbrado.

—Pero…

Con una voz que apenas sale, Izura dice mi nombre. Dice que no siente tanto dolor y que debería descansar.

—… Aunque estés detrás de mí, sé que cara estás poniendo, Conrad. Sé que estás muy preocupado por mi, y sé que estoy a punto de desmoronarme. Pero, estas niñas…

Greta camina por todos lados buscando a Nina. Está haciendo lo que puede para por lo menos aliviar una de las preocupaciones de Izura.

—… estas niñas fueron traídas de repente a un país donde no saben distinguir la izquierda de la derecha. Y no fue por voluntad propia, fue algo que tuvieron que hacer por sus familias. No saben cuándo podrán regresar o cuándo volverán a ver a sus padres y hermanos. No saben si todo valió la pena, si había otras opciones o si lo que han estado haciendo es lo mejor que pueden estar haciendo en estos momentos. No saben lo que les espera o cuando más podrán aguantar. ¡Y ni siquiera pueden decirle a alguien sobre la incertidumbre o depresión que sienten! ¡Tienes que ser alegres, optimistas, amables y sonreír! ¡¿Y sabes por qué?! ¡Por el beneficio de todos!

Nunca he llorado antes a excepción de cuando estaba frustrado.

—¿Sabes por qué tienen que pasar tantas penas por sus amigos y familiares? Es porque los aman. Porque son importantes…

Justo detrás de mi oreja, Lord Weller me pregunta algo. No es una pregunta, es una afirmación angustiada.

—¿Está lastimado?

Tan lentamente que incluso yo me pongo impaciente, sacudo la cabeza.

—…No estoy… lastimado. No es eso. Lo que me duele es que el resultado de lo que hice decidió los destinos de esas chicas. Todo esto se debe a las cosas estúpidas que hice en Sverera sin siquiera pensar antes de actuar.

¿Estoy perdiendo control de mi cuerpo, o me estoy inclinando sobre él?

—Así que… quiero… hacer algo. No es necesario que sea para redimirme. No me importa si lo desean o si me gritan.

Porque ese es el “Shibuya Yuuri” que quiero ser.

—…Suéltame.

—Si le suelo, no podrá mantenerse en pie.

Es justo como dice.

En los bordes de mi visión borrosa, un vívido color rojo saltó a la vista. Preocupándome de que haya comenzado otro incendio uso todas mis fuerzas para levantar la cabeza. No es fuego.

—¡¿Qué significa esto?!

Es una mujer llameante.

Una mujer de llameante cabello rojo atado en lo alto de su cabeza, se abre camino a pasos fuertes y seguros entre los heridos y viene directo hacia aquí. Sostiene tres maletas en una mano y lleva dos cajas de madera en la espalda. Con esa altura y esos delgados brazos y piernas, ella debe ser ridículamente fuerte.

—¿Anissina? ¿Por qué estás aquí?

—Antes de eso, Lord Weller, juzgando por el cabello y ojos negros de este desastre desaliñado que sostienes, tal parece que este es nuestro querido y respetado rey. Oh sí, así lo parece.

Mientras sigo de pie desconcertado, ella agarra mi barbilla y la levanta toscamente para verme a los ojos.

—Ha pasado un tiempo, Su Majestad, no, desde el día de la coronación. Aunque, como el miembro más bajo de las diez familias nobles, en realidad nunca me ha preocupado mucho el reunirme en algún momento con Su Majestad. Aunque ahora que nos conocemos, me alegra ver que Su Majestad el Maou está bie… bueno, supongo que no lo está. ¿Por qué está tan agotado?

He conocido a docenas de nobles, pero alguien tan poco reservado resulta extrañísimo. No puedo decir que no me causa rechazo su manera de hablar demasiado vigorosa, pero tampoco veo malas intenciones ni corrupción en sus inteligentes ojos celestes. Lo que yace allí es curiosidad y anhelo de conocimiento. Es un fuerte sensación de autoestima.

—…Solo fue un poco de autodesprecio.

—¡Autodesprecio! Es una emoción sin valor, aunque Gwendal a veces la usa. ¡Es una ruta de escape que los hombres usan todo el tiempo!

Quiero el manual de uso de esta persona. Conrad la interrumpe dubitativamente.

—Anissina, ahora no es momento para…

—Más importante, ¡¿qué es exactamente esta escena?! ¡¿Acaso los tontos hombres finalmente llevaron a cabo una conspiración y han comenzado a atacar a las nobles y sabias mujeres?! ¡De ser así, yo, Anissina von Karbelnikoff, a pesar de mis escasas capacidades, tendré que asumir el mando del campamento militar de mujeres!

Ni siquiera está tratando de escuchar lo que dice la gente.

—Decidí irme de viaje, tomé un barco de Karbelnikoff a Munschtettner —era un barco cuaternario accionado por maryoku, mi mejor trabajo— cuando un fuerte viento inesperado inundo las velas y terminé en país poco amable. Oh, ese viento si que fue irritante. ¡Pensar que un viento fortuito que tomaría por tonta después de estudiar todos los mapas climáticos y rutas marinas!

—Como dije, Anissina, este no es moment…

—¡Sin embargo! Debe ser obra del destino que las cosas ocurrieran de esta manera. Porque ya que he llegado aquí, haré algo útil e infundiré un poco de temor y veneración hacia los mazokus. Bueno, supongo que empezaré por tratar a los heridos.

—¡¿Eh?!

—¡¿Va a curarlos, Anissina-san?!

—Ah, Su Majestad, he escuchado de Lady Cherie que tiene un poderoso majutsu. Entonces, ¿por tan solo está parado allí? ¿No es esta la oportunidad perfecta para poner a prueba sus capacidades? Simplemente puede volar mientras cura a cientos. Bien, empecemos contigo que estás justo frente a nosotros.

La Mazoku Roja se sienta y toma la mano de Izura, cuya cabeza ha puesto sobre su regazo.

—¿Dónde te duele?

—No me duele mucho en ninguna parte, pero… no… Ya no… no puedo ver. ¿Mis ojos nunca se van a curar? Me pregunto si alguna vez podré volver a correr.

—Bueno, no lo sé. Enfoquémonos en las ampollas de tus brazos y piernas ya que son las que tienen mayor riesgo de infectarse. Si se debe al trauma del fuego y el humo, la visión regresa en la mayoría de los casos, pero aun si no lo hace, no es algo tan horrible.

Greta está saltando a lo lejos. Me pregunto si encontró a Nina.

—…Una amiga mía no fue bendecida con el don de la visión al nacer, sin embargo solo con un ligero roce de sus dedos era capaz de leer cualquier cosa. Deberías poder lograr lo mismo. Si es que tu vista no regresa, claro.

—No puedo leer nada de nada.

—Entonces deberías aprender a partir de ahora. Es inconveniente no ser capaz de leer y escribir, ¿no es así?

—No puedo.

Me agacho hasta el suelo lentamente y pongo una mano sobre el cabello de Izura mientras ella esconde su rostro en el regazo de Anissina. Anissina no espera por una respuesta mientras sostiene la muñeca de la chica.

—…Incluso si vuelvo a casa, me dirán que las mujeres no necesitan leer.

—Es verdad. Incluso en el país en que me crié se solía decir algo semejante. Los hombres deben actuar como hombres y las mujeres deben actuar como mujeres. No obstante, lo gracioso es que no se nos dijo como qué tipo de mujer debíamos actuar. El resultado es que todos hacen lo que quieren, y la pregunta qué seria lo “correcto” no ha sido respondida en más de dos mil años.

Y el resultado de esa enseñanza son Anissina y Cäcilie.

Greta llega corriendo sin aliento con sus mejillas enrojecidas por el viento frío.

—Encontré a Nina. Pero está completamente exhausta.

La mujer que es una de las Tres Grandes Brujas de Shin Makoku masajea gentilmente los dedos de Izura.

—Oh, tienes dedos muy delicados. ¿Quieres aprender a tejer? Bueno, ahora estarás bien con tu proceso de curación natural y tratamiento médico humano. Has que esta persona cure tu visión.

—Anissina, Su Majestad está muy cansado…

—Ese tipo de sobreprotección crea hombres débiles. Solo utiliza tu majutsu hasta que colapses.

A excepción de ella, no hay mujer que sea capaz sonreír tan ampliamente mientras ríe a carcajadas.

—¿O debería cargarlo a casa?

Anissina von Karbelnikoff se levanta y pasa a su siguiente paciente. Tal vez pensando que puede ayudar, Greta trota tras ella.

Me quedó vergonzosamente sentado aquí y miró la parte trasera de su galante figura. Una hormona ligeramente problemática comienza a ser secretada en mi revoltoso cerebro.

—…Ella es como… realmente genial… Anissina-san.

Como sea, Conrad y Wolfram, que normalmente me estaría gritando como loco histérico, me dan palmaditas en el hombro con cara de pena. Era una advertencia silenciosa: no te dejes engañar. Ya es demasiado tarde.

—¡Sr. Mitsuemon!

El Sr. Brillante extiende una mano hacia mi, la luz de la tarde se refleja en su calva deslumbrante. Es un poco bajo, pero si se trata de palabras enérgicas y su conducta, es mucho más apto para ser un líder que yo. Él está representando un papel muy activo como yerno de la familia de su esposa, pero creo que hubiera sido mejor que heredara en el trono de Cavalcade. De ser así, entonces nuestros problemas diplomáticos con Calvalcade estarían resueltos.

—¿Cómo se siente? Oh, pero, me ha impresionante, Sr. Mitsuemon. Comparada con la técnica de la última vez, el toque malvado desapareció completamente y fue mucho más espléndida. Me pregunto si es porque ha traído al mundo a una hija maravillosa y ha tomado consciencia como padre.

No es como si la hubiera dado a luz.

—Pero, sobre su hija…

—¿Greta? ¿Qué pasa con ella?

Él acaricia su mostacho y se sienta a mi lado, para mi beneficio, ya que no podría haberme puesto de pie. Cruza sus piernas sobre el pasto sin preocuparse de las manchas que causa la hierva.

—De acuerdo a mis subordinados, al parecer el nombre de los padres biológicos de su hija están grabados en su hombro. Perdóneme si esto le ofende, pero el supervisor de la casa de baños debe reportar a las personas con tatuajes[6].

Así que él no podría trabajar allí si se distrajera fácilmente con esos peligrosos trajes de baño. Intento desesperadamente obligar a mi cerebro, que está al borde de convertirse en un mar de algodón, a recordar.

—Oh cierto, el nombre de su madre estaba en su hombro derecho. El nombre de la madre de Greta es Izura…

Le digo a la chica que pestañea a mi lado que no estoy hablando de ella.

—Izura… como pensé.

Por un momento, la expresión de Hyscliff se pone seria. Sus cejas castaño claro se juntan y un breve murmullo sale de sus labios bajo su bigote.

—Sr. Mitsuemon, asumo que usted ya está al tanto de esto, pero tal vez su hija sea una sobreviviente de la familia imperial del país abandonado de Conashia.

—País abandonado… ¡¿eh?!

¡¿Una sobreviviente de la familia imperial?! En otras palabras, ¿esa familia imperial dejó a Greta al cuidado de otros y entonces fue aniquilada? ¿Así que ella es una princesa? ¡¿Intentó asesinarme a pesar de ser una princesa?!

En mi lugar, ya que estoy cansado y mi mente está en shock, Conrad continua la conversación. Es en momentos como estos que es bueno tener subordinados de confianza. Porque él es perfecto en todo, excepto haciendo chistes.

—Ya veo, así que grabar los nombres de los padres en los hombros de los niños es tradición de la familia imperial de Conashia. Lo que significa que la madre de Greta que se casó y paso a formar parte de la familia como la tercera esposa era Izura, la princesa más joven de Sverera.

—…La princesa era una persona generosa por lo cual era muy popular en su país. Por lo que todos querían llamar a sus hijas Izura si llegaban a tener una niña.

Bajo mi palma, su espalda huesuda se sacude ligeramente. Debe ser porque ella piensa en su familia y su hogar.

—Entonces, espera, ¿cómo es que Greta estaba en Sverera? ¿Ella se convirtió en la hija adoptiva de su tío y su esposa? Entonces no hubiera tenido que decir que era mi hija ilegitima… Ah, ¡voy a tener que conseguir el permiso de sus antiguos padres!

—Eso no es necesario.

Hyscliff busca alrededor el llamativo cabello rojo y luego baja la vista hacia la niña que corre tras ella.

—La hija de Izura, Greta, fue enviada a Sverera como rehén. Eso sucedió en medio de la guerra civil cuando ellos estaban siendo atacados y el Imperio de Conashia estaba al borde de ser destruido, para evitar ser atacados por Sverera ella fue enviada allí como rehén… Sin embargo, medio año después, el pueblo ganó el control del gobierno. Quizás la Princesa Izura hizo esto como medida ante lo que sabía que iba a ocurrir. Tal vez ella envió a su querida hija a su país de origen con la esperanza de que sobreviviera.

—Eso… Me pregunto si Greta lo sabe.

—Es más que probable.

Hyscliff alza el rostro e interrumpe el largo silencio que acaba de pasar. Tiene un tono de voz que sugiere que él cree personalmente que esta seria la mejor decisión a tomar.

—Entonces que le parece, ¿dejaría a esa joven lady a mi cargo?

—¿Qué quiere decir, tan de repente?

—Puede que sea bueno que mantenga la inocencia por el momento, pero ella no puede evitar el hecho de que nació con la sangre de la familia imperial y el destino que eso implica. Un día tal vez quiera revivir su país perdido o incluso servir como un testimonio vivo para la historia. Hará una enorme diferencia si se le enseñan las costumbres de la corte imperial humana. Por fortuna, mi hija Beatrice también recibirá una educación similar por medio año en Cavalcade. Si el Sr. Mitsuemon está de acuerdo, me encantaría que su hija estudiara en mi país natal…

—¿Cómo rehén? ¿Me está pidiendo que entregue a Greta como rehén de nuevo?

Hyscliff de Misshinai deja de hablar abruptamente y una expresión de indignación cruza por su rostro. Sin embargo, inmediatamente suprime sus emociones y continúa hablando con el mismo tono de voz.

—No será como rehén. Le propongo un intercambio estudiantil de Shin Makoku con Cavalcade. Por supuesto que como padre nada que me gustaría más que ella se convirtiera en buena amiga de Beatrice como compañeras de clase, pero obviando eso, lo que ella ganaría no sería trivial. Soy consciente de la rudeza de esta suposición, sin embargo… creo que es difícil que alguien pueda aprenda todo sobre el mundo tan solo con las enseñanzas de los mazoku…

Wolfram parece que está a punto de explorar, pero como Conrad está entre ellos, no puede alcanzarlo.

—Por supuesto que también seria difícil lograr tener un juicio imparcial tan solo con la educación que proveemos nosotros los humanos. Es por eso que me gustaría que su hija aprendiera en ambos países y se convierta en mediadora de ellos.

Su opinión es 80% correcta. Incluso si la llevo de vuelta a Shin Makoku, allí no habría nadie capaz de enseñarle historia humana ni la etiqueta de la corte imperial. Si se lo dejo a Günter y a otros tutores para que eduquen a una niña humana con las doctrinas de la supremacía mazoku, no sería opresión absoluta, pero aun así me sentiría culpable.

Incluso si pido un buen consejo, Wolfram solo se enoja y Conrad me dice brevemente a su estilo que yo debería decidir.

—¿Estaban hablando de mí?

El rostro de la niña que viene corriendo a toda velocidad luce más saludable que el de todos los presentes. Es más pura que nadie, tan llena de vida y de posibilidades infinitas.

—Saludos, joven lady, justamente estaba hablando con su padre…

—Greta, ¿irías con el Sr. Hyscliff?

—¿Eh?

Ella es incapaz de entender la repentina propuesta y sus ojos se agrandan como si hubiera sido atacada por sorpresa. —¿Irías al país en el que Sr. Hyscliff fue criado y estudiarías con su hija?

—¿… Por qué?

—Beatrice ya tiene siete años y aprenderá sobre historia mundial, cultura y arte en un instituto en Cavalcade. Aprenderá sobre relaciones internacionales y cómo ser reina durante medio año, ella se separará de su familia e irá a estudiar en el país natal de su padre. Si quieres, puedes ir…

—¡No!

Antes de siquiera empezar a hablar, había decidido que si ella no quiere ir entonces yo rechazaría inmediatamente la oferta.

Greta aprieta fuertemente su pequeño puño y con labios temblorosos se opone.

—¡Yuuri, tú dijiste que ya soy tu hija, que Greta ya es tu hija! ¡Entonces, ¿por qué me entregas a otro país diciendo que es lo mejor?! ¡¿Me darás las mismas razones que me dio mi madre y también harás lo mismo?!

—No, no lo haré, Greta.

—¡Pero es lo mismo! ¡Me estás entregando a otro país! Significa que ya no me quieres.

—¡Dije que no es lo mismo!

—Sí es lo mismo.

Preguntándome cuándo aprendió a hablar de una forma tan poco linda, me detengo sorprendido. Pero el que habla es Wolfram mientras patea el piso exasperado.

—¿Qué tan densos pueden llegar a ser ustedes dos? En serio, de del palo, tal astilla.

—Wolf, esto no tiene que ver contig…

—La razón por la cual su madre la envió a Sverera y la razón por la que tu la estás dejando en manos de este “calvo” es la misma.

Ah, acaba de decir algo que no debería ser dicho. Pero ignoremos eso por el momento.

Este ex Príncipe y tercer hijo que tiene una madre super hermosa y dos varoniles hermanos mayores hace todo con orgullo y tiene fe en el abundante amor que ha recibido.

—Están haciendo esto por tu bien. Y de todos modos, ¿en qué mundo existe una madre que haría algo que no es bueno para su hija? Te está faltando mucho conocimiento en este área. Por otro lado, no importa cuánto lo intente esta aburrida y para nada sofisticada mocosa, nunca sería capaz de hacer nada por su país. Es porque eres un novato que no puede comprender algo como esto que ni siquiera puedo dejate ir de viaje sin mi. Oye, Yuuri, y tú, mocosa, ¿están escuchando?

No estamos escuchando. Greta está llorando y yo lo estoy soportando.

—…Es verdad. Pensé que eso sería lo mejor para ti.

¡Maldición, si hago llorar a un niño, me hace ver como si fuera yo el que hizo algo malo! ¡Y si mi hija llora, me dan ganas de llorar a mi también!

—Pensé que, más que vivir solo entre mazokus, deberías pasar la mitad de tu tiempo experimentando la sociedad humana y la otra mitad puedes vivir en nuestro país y así puedes conocer ambos lugares, quiero decir, así podrás tener una mirada imparcial sobre los dos. Pero si no quieres, está bien. Puedes simplemente regresar a la capital conmigo.

—¿…Voy a ser hija del calvo?

Uy, y ahí está la palabra que no se debe decir de nuevo.

—¿…También me voy a tener que pelar?

Todos los presenten mueven sus manos negando y hacen “no, no”, como durante el remate de un chiste[7].

—Eso es estúpido, Greta. Tú eres mi hija ilegitima, ¡¿no es así?! ¡No dejaré que te conviertas en hija del Sr. Brillante!

—¿De-de verdad…?

—Aunque estemos lejos el uno del otro, sigues siendo mi hija, e incluso si no están juntos, una familia sigue siendo una familia, ¿no es así?

—See.

—Incluso si vas a un lugar en el que nadie ha estado nunca, puedes decir con orgullo en voz alta: “Soy la hija de Yuuri Shibuya de Shin Makoku”. Si quieres volver, entonces puedes volver cuando tú quieras. Si quieres verme, puedes venir a verme cuando quieras. Hasta que alcances la edad en que te gradúes de la infancia, puedes incluso pensar en mí y llorar un poco.

—Bueno.

Un cuerpo pequeño, flexible y cálido salta sobre mí, que aun no soy incapaz de ponerme de pie. Trato de acariciar su cabello de fideos instantáneos, pero ya no tengo las fuerzas suficientes para levantar mis brazos y todo lo que puedo hacer es sentir las cálidas lágrimas de la niña que entierra su rostro en mi hombro.

Sin prestarle atención a nuestro mini drama, Anissina y los bomberos continúan su trabajo.

Un anciano encorvado y con una vincha retorcida sobre la frente se acerca tirando de un carro de comida dese el otro lado de la calle. Cuando estoy a punto de quedarme dormido con una niña alrededor del cuello, el hombre me ve y grita.

—¡Oye, hermano! ¡Te ves hambriento, nei!

—…Lo último que comí con mi madre también fue hinomoko fresco.

—Ah, esa era comida de palacio de Conashia.

Muchos trabajadores exhaustos se dirigen hacia el carro de comida. También los espectadores que sienten frio comienzan a escarbar en sus bolsillos buscando un poco de cambio para conseguir algo de comida caliente.

El anciano les hace una seña sacudiendo la mano a los espectadores y comienza a entregar comida solo a los bomberos.

—¿Qué estás haciendo? Eres un comerciante que no tiene idea de cómo obtener una buena ganancia.

—O tal vez podría decir que es un hombre caballeroso.

Conrad se levanta lentamente y va hacia allí a conseguir unos fideos o desafiar al hombre. Greta y yo comimos anoche, pero aquí hay una chica que huyó sin comer ni un bocado.

—Izura.

—¿Qué?

Ella se limpia las interminables lágrimas producidas por el humo y definitivamente me mira a los ojos.

—¿Puedes ver?

—…Vagamente. Solo lo suficiente para distinguir formas.

—Me alegro. Oye, ¿tú y Nina van a volver a tu país?

—See, pero, sabes…

Seca sus manos sobre su regazo y le da ligeras palmaditas a su propio rostro. A simple vista, ese gesto es como para intentar recomponerse y decirse a si misma “anímate”.

—Pero, si aquí hay un trabajo mejor, me gustaría quedarme y trabajar un poco más. Quiero decir, en Sverera no hay nada, y mis padres y hermanos necesitan dinero. Y…

Incluso si no están juntos, una familia sigue siendo una familia, ¿no es así?



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Referencias

  1. Moeyo Dragons es la canción del equipo de béisbol Chunichi Dragons. Bando Eiji es un presentador y ex jugador del mismo equipo.
  2. Yuuri habla de un show de preguntas y respuestas llamado Hitatsu Sekkai Fushigi Hakken! (¡Descubriendo los misterios del mundo!). Las muñecas Hitoshi son los puntos del juego, hay tres tipos y una es la super Hitoshi. Boshoot es una palabra inventada que viene de ‘bosshuu’ (confiscar) y tacho de basura. El jugador apuesta su muñeca y si le va mal en la pregunta se la tiran a la basura gritando ¡BOSHOOT! Eiji Bandou, de los Dragons de la Liga Central, participó y perdió la super muñeca por lo cual Yuuri se descostilla de risa. Luego nombra a Makoto Nonomura que también participó en ese show.
  3. Rokkou Oroshi es la canción del equipo de béisbol Hanshin Tigers.
  4. Las seis mascotas de la Liga Central son: Chunichi Dragons un dragón azul, Hanshin Tigers un tigre, Hiroshima Toyo Karp un pez koi, Tokyo Yakult Swallows una golondrina negra, Yokohama BayStars un hombre-estrella (cambiaron mascota en 2011, ahora son unos hamsters), Yomiuri Giants unos conejos. Las seis mascotas de la Liga del Pacífico son: Chiba Lotte Marines una gaviota, Fukuoka SoftBank Hawks un halcón, Hokkaido Nippon-Ham Fighters unos osos, Orix Buffaloes unos búfalos, Saitama Seibu Lions leones famosos (Kimba el leoncito blanco, o Jungle Emperor Leo), Tohoku Rakuten Golden Eagles unas águilas.
  5. Los mil golpes es un entrenamiento de béisbol. Alguien batea una pelota y hay que ir a buscarla y volver rápido a la base. Esto se repite sin parar muchas veces, pero por supuesto que no llegan a mil.
  6. Esto es verídico respecto a las casas de baño en Japón, ya que la gente con tatuajes es considerada como relacionada a los yakuza, la mafia japonesa.
  7. Muy a lo cómico japonés, vale aclarar.