To Aru Majutsu no Index:NT Volumen4 Capitulo 34

From Baka-Tsuki
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34: Un Error Cardinal[edit]

El trío--- Kumokawa Maria, Oumi Shuri y Saflee Opendays--- notan ese cambio.

Una figura aparece entre las sombras.

Marian Slingereyer.

No es difícil deducir que está herida. Arrastra una pierna, y su ojo está mal cubierto por una gasa.

Cualquiera se sentiría adolorido al ver eso.

Sin embargo, en lo que hay que concentrarse no es su apariencia.

(Esto es malo,) Kumokawa Maria piensa instintivamente al verla sujetando la empuñadura de una espada occidental.

Ella ha peleado contra oponentes que pueden usar poderes inexplicables y poderes que no siguen la lógica, pero esa espada emite una presión que sorprende a la propia Kumokawa Maria.

Entre todas las fábricas de plantíos, su garganta emite una voz, casi como si gritara.

“…Parece ser que no podemos hablar pacíficamente aquí.”

“Es un lugar peligroso,” Oumi Shuri murmura.

Antes, había logrado hacer que Marian Slingereyer se retirara, pero se ha percatado que sus valores de ese entonces ya no son los mismos.

Esa espada posee algún tipo de existencia que la hace tener ese pensamiento.

“Esa cosa tiene forma de espada. Su rango de ataque es limitado. Primero, correremos en 3 direcciones para desubicar al enemigo. Una vez que una de nosotras sea perseguida, las otras dos podrán atacar desde los puntos ciegos. Aún tenemos posibilidades de ganar.”

“¿Necesitaremos algún objeto volador? No estoy acostumbrada a eso.”

Saflee sonríe tan tranquilamente que es intrigante, pero lo mejor sería que pudieran ejecutarlo.

Realmente terminarán muertas si no pueden moverse debido al miedo.

Los ojos de Kumokawa Maria están fijos sobre Marian. Sujeta a Saflee a su lado y pregunta.

“¿Qué podemos usar?”

“Aún no hemos entrado al campo de las artes marciales, así que realmente no quiero usarlo, pero si hubiera una herramienta de caza hecha en Australia…”

“¿Un Boomerang?”

“Algo más simple que eso. Podríamos atar rocas a ambos extremos de una cuerda y usar la fuerza centrífuga para lanzarlas. Es un método usado para atar las patas de los pájaros, pero puede usarse para distraer al enemigo.”

“¿Fuerza centrífuga, dices?” Kumokawa Maria murmura. “…Eso queda perfecto con mi habilidad.”

“¿Ojou-chan?” Saflee le pregunta a Oumi Shuri, quien gira su Kunai parecida a una pala de jardinería suavemente en sus manos antes de hablar.

“En cuanto a mí, que soy de un país en donde las armas y la pólvora llegaron tarde, esto podría ser extremadamente avanzado. Por cierto, estas armas estuvieron a punto de oxidarse cuando empezamos a importar esas cosas.”

Han decidido su plan.

No importa lo que haga el enemigo, tienen que alejarse de su rango de ataque.

Es algo básico, pero es cuestión de vida o muerte, ya sea el control de la distancia o la pelea para determinar al vencedor. Y no importa cómo comience, no importa qué poder destructivo tenga esa espada, una vez que hayan lanzado su herramienta voladora, definitivamente causarán daño al enemigo.

De esa forma pueden ganar.

(Si no corremos en la dirección incorrecta, si no corremos a un camino sin salida creado por los contenedores de las fábricas de plantíos, aún tendremos posibilidades de ganar.)

Kumokawa Maria y compañía se esfuerzan para concentrarse y ser positivas. Pero ante eso…

“Llénate.” Marian Slingereyer dice.

Después, alza la espada que aún se encuentra enfundada.

Simplemente así.

Convierte sus esperanzas en nada.

Un rayo cae desde el cielo impactando directamente en la espada dorada.

Ocurre una explosión.

Con Marian Slingereyer al centro, un potente destello explota y ondas de impacto se dispersan en todas direcciones. El asfalto se sacude misteriosamente, y la inestabilidad causa que las fábricas de plantíos colapsen como si hubieran recibido un golpe crítico. La nieve se eleva, y las chicas son lanzadas por las ondas de impacto. Tanto Kumokawa Maria, Saflee Opendays, como Oumi Shuri se agotan demasiado al intentar alzar los brazos para intentar proteger sus cuerpos.

“¿Q-qué…?”

El cielo se distorsiona.

No es algo tan simple como que las nubes que están lanzando la nieve se dispersen.

Es cierto que ahora puede verse el cielo despejado mientras las nubes son apartadas a los costados. Pero además de eso, lo que debería ser un cielo color azul cambia anormalmente. Es como la pantalla de una TV que pierde momentáneamente la transmisión.

Ese destello.

Parece como si hubiera venido de una dimensión diferente mientras pasa a través del cielo despejado.

“¿Qué… es eso…?”

“Si usan solamente su cerebro no serán capaces de comprenderlo,” Marian dice irritada.

Entonces, la funda de la espada que se encuentra sobre su cabeza libera un misterioso destello blanco-azulado.

(Aquí viene.) Kumokawa Maria tiene una perturbadora premonición por alguna razón y corre rápidamente mientras les grita a Oumi Shuri y Saflee Opendays.

“¡¡Dispérsense!! ¡¡Nuestra enemiga está usando una espada!! ¡¡Si podemos distraerla como lo plane-…!!”

Pero ni siquiera tiene tiempo de terminar su enunciado.

Marian Slingereyer simplemente usa el pulgar que sujeta la espada y retira fácilmente su funda.

Sólo unos pocos milímetros.

Sólo eso.

No hay ninguna horrible luz, ni ocurre alguna enorme explosión imposible de resistir. No lleva a cabo ningún ataque así.

Sin embargo…

Unos cuantos milímetros son suficientes para mostrar el verdadero aspecto de la hoja de la espada.

La pequeña chica no hace nada, sin embargo, el corazón de Oumi Shuri se detiene.

“¿Eh…?”

A su lado, Kumokawa Maria no puede comprender lo que acaba de suceder.

En un instante, Oumi Shuri pierde todas sus fuerzas y cae sobre la blanca nieve. No hay señales de sangrado o fracturas. Es un estado en donde uno puede asumir que se encuentra en coma. Sin embargo, están en un infierno de -20° grados. Sería obvio si estuviera exhalando aire de su boca.

Evidentemente, Oumi Shuri ha dejado de respirar. Ha sido detenida por alguien.

(¿Q-qué…? ¿Está muerta…? ¿¡En verdad, así de simple!? ¿Qué sucedió? ¿Gas venenoso? No, el viento no sopla en nuestra dirección. ¡¡Es imposible hacer una acción semejante en esta situación…!!)

Resuena un extraño ruido. Es el sonido de Marian Slingereyer moviendo sus dedos y enfundando la espada.

Entonces alza su mano derecha y apunta la funda como si diera una estocada.

No dice nada.

Y la cosa que está sellada dentro de la funda, esa cosa repleta de calamidad, nuevamente está a punto de ser desenfundada.

“¡¡Ma-maldición!! ¡¡No sé qué está sucediendo, pero tenemos que encontrar algún lugar para ocultarnos…!!”

Pero nuevamente las palabras de Kumokawa Maria son interrumpidas.

En ese momento, Saflee Opendays, cuyos ojos están totalmente abiertos, cae lentamente hacia la nieve. Su corazón se ha detenido. Ha muerto en el verdadero sentido de la frase. La vida humana, y el orgullo dentro de ella ha sido arrebatada así de simple.

El demonio de unos pocos milímetros.

La cosa que puede verse entre la funda y la empuñadura, la hoja dorada destellando con una luz roja.

Entonces resuena nuevamente un ruido suave.

Es el sonido de Marian Slingereyer enfundando la espada en silencio.

Totalmente anormal.

Una diferencia aplastante.

No está a un nivel en el que pueda ser enfrentada simplemente usando planes y distracciones. Al final, ni siquiera pudieron prepararse para pelear. La espada de Marian Slingereyer es demasiado destructiva.

Entonces…

Marian señala silenciosamente a Kumokawa Maria con la espada.

La espada está enfundada, y ambas chicas mantienen su distancia. Estrictamente hablando, no está siendo señalada, pero Kumokawa Maria siente que así es.

Siente como tuviera un nudo en la garganta.

Siente como si hubiera una aguja enterrada en su espalda, impidiendo sus movimientos.

Mientras encara a su enemiga, Kumokawa Maria finalmente se da cuenta.

Qué fue exactamente lo que causó que los corazones de Oumi Shuri y Saflee Opendays se detuvieran.

La razón.

“…No me digas que… esa espada realmente sí hizo algo.”

Kumokawa Maria abre sus ojos exageradamente mientras murmura desconcertada.

Marian Slingereyer no había desenfundado su espada. Aún así, esa existencia continúa entrando en el cuerpo de Kumokawa Maria. O más bien, intenta dar a conocer su verdadera identidad.

“Es sólo que sentimos miedo. No queríamos estar frente a esa espada dorada antes de que activara su habilidad. En una situación así, fue algo bueno que el corazón se detuviera antes de que sucediera algo peor.”

“Una calificación de cien.”

Este no es el mismo tipo de horror de alto nivel que Kihara Enshuu usaba teóricamente para incrementar su efecto. Es instinto, o su alma, trabajando. Como sea, es miedo que proviene de esos lugares primitivos e inexplicables. Debido a eso, esta situación ya está más allá de lo que puede considerar el cerebro.

No puede esquivarlo.

Una vez que alguien tenga la habilidad de sentir temor, el temor borrará toda evidencia de vida.

En ese caso, la espada tiene el efecto de matar a todos los humanos en el mundo antes de ser desenfundada.

Entonces…

Si, sólo si, esa espada fuera desenfundada, ¿Qué sucedería…?

“Entonces, llegó la hora.” Marian Slingereyer mueve sus labios.

Su pulgar está ubicado sobre la funda de la espada dorada.

“Muere, culpable.”

La hoja en la funda comienza a moverse como si estuviera deslizándose. Puede ver el filo. La espada que puede hacer que las personas se percaten de que la resistencia será más horrible que la muerte. Kumokawa Maria no puede hacer nada. Está en los límites del miedo. No puede correr ni cerrar los ojos, ya que esas pequeñas acciones han sido selladas.

Claramente.

Algo.

Extraño.

Está.

Sucediendo.

“… ¿Ah?”

La conciencia de Kumokawa Maria comienza a fallar. No puede conectar las memorias de antes y después. La escena frente a sus ojos comienza a teñirse de rojo. La sensación de arriba y abajo se desvanece. No puede sentir ni frío ni calor. Simplemente se queda de pie de manera aturdida como si todo estuviera tan desordenado como un tazón de engrudo.

Entonces, se da cuenta de algo.

No está segura de qué es lo que está sucediendo, pero el hecho de que surja una duda dentro de Kumokawa Maria es muestra de que sigue con vida. No es el temor de ser incapaz de pensar lo que causa que su corazón se detenga. Por alguna razón, la espada de Marian Slingereyer no se mueve. No, al final, no sabe qué es lo que hace esa espada. Es sólo que la propia Kumokawa Maria ha perdido las ganas de vivir de forma inadvertida.

La conciencia de Kumokawa Maria se concentra en el lugar fuera de la espada.

Está ocurriendo un fenómeno más extraño.

Gracias a eso, su temor se debilita y ralentiza, lo que le permite evitar la muerte.

¿Pero, qué es eso?

La razón se encuentra en un lugar a unos cuantos centímetros de Marian Slingereyer.

En donde debería haber un espacio vacío, comienzan a formarse unas oscuras fisuras.

Y entonces, de ahí…

Sale la mano derecha de cierto chico.

“… ¡Tch!”

El rostro de Marian Slingereyer cambia por primera vez mostrando una expresión obviamente nerviosa. Tiene una espada muy poderosa. Pero incluso con una espada así, la mano derecha del chico toma la mano de Marian que sujeta la espada. La chica parece pensar que su arma está a punto de ser arrebatada ya que agita su mano frenéticamente y crea algo de distancia entre ella y las fisuras oscuras.

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“…Finalmente, te alcancé.”

La voz del chico proviene de la zona de la mano agitándose.

“Tal vez sea demasiado tarde, y me tomó mucho tiempo llegar hasta aquí. Aún así, te alcancé, GREMLIN. Me mostraste las coordenadas de este espacio distorsionado que creaste. Ahora que te atrapé, no puedo dejar que hagas lo que quieras. Mi mano derecha tiene el poder para destruir lo que tú controlas.”

Las fisuras negras se expanden.

Algo parece estar viendo desde el otro lado de las mismas.

“Eso es lo que quería decir. Hasta ahora, ha sido un mundo manejado por sus reglas.”

Se expanden más, y más, y más.

Parece como si quisieran negar algo, como si quisiera derrumbar esa premisa.

“Así que, ahora…”

La persona da un paso hacia adelante pasando por la fisura que se ha hecho lo suficientemente grande.

Y claramente entra a este mundo.

“¡¡¡Ahora, terminemos esto de acuerdo a mis reglas!!!”

Kamijou Touma aparece.

Inmediatamente después, todas las fisuras que se formaron se quiebran. Es casi como…

Es casi como si todo lo que Kumokawa Maria había visto hasta ahora se tratara de una gran ilusión.


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