Iris on Rainy Days: Desmantelamiento- 3 Días Antes

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Tres Días Antes[edit]

Esta mañana es diferente a las demás.

Hoy amaneció con una lluvia triste y continua. Es como si es cielo llorara por que jamás volverá a ver el sol; una lluvia solitaria que deprime a las personas.

Despierto a la Doctora y preparo el desayuno. Pero hoy, por alguna razón, se chamuscan los huevos que prepare, me pregunto por qué.

En esta mañana inusual, la Doctora dice cosas inusuales también.

“Iris, ehh……”

En su camino hacia la entrada, la Doctora voltea su mirada hacia mí, desde el patio que conecta a la calle.

“¿Qué sucede, Doctora?”

“Después de que regrese a casa hoy, tengo algo importante que decirte”.

“¿Algo…… importante?”

La Doctora asiente mientras sostiene un paraguas.

Su expresión es calmada, pero solitaria a la vez.

Le pregunto “¿Sucede algo?” y levanto mi paraguas, lo suficiente para poder ver el rostro de la Doctora.

“Te diré cuando regrese a casa. Sí, después de la cena.”

“¡No me gusta cuando actúa tan misteriosa!”


“Heh heh heh. Mnn, no es nada malo. ¿Cómo debería decirlo…… Ah, se podría decir que es un presente?”

Grito con toda mi fuerza “¡Genial!” y levanto el paraguas aún más.

“¿¡Qu-qué me va regalar!? ¡Quiero una solicitud de matrimonio firmado por la Doctora!”

“No digas tonterías. Ah, pero, una solicitud de matrimonio hah……. Si lo piensas tiene el mismo significado que ‘felicidad eterna’.”

“¿Ah? ¿¡ Eternal? ¿¡De qu-qué se trata!?”

“Te lo diré cuando regrese. Pórtate bien hasta entonces”

“¡Entendido! ¡La Iris de la Doctora se portará muy muy bien hoy día también!”

“Entonces, me voy.”

La Doctora empieza a caminar.

“"¡Ve con cuidado! ¡Regresa a casa temprano!”

Sin voltear la cabeza, la Doctora agita su mano derecha hacia mí.

El paraguas azul parece una pintura hecha con acuarelas, las gotas de lluvia le distorsionan color y la hacen ver borrosa. La Doctora gira en una esquina y desaparece.

La lluvia cae cada vez más fuerte. Corro hacia la puerta principal. Por alguna razón, siento como si alguien tirase de mi cabello, y volteo a ver antes de entrar a la casa.

No hay nadie en la entrada.

Hacia el mediodía, ya termine con mis tareas y ya me recargue. Después de esto, empiezo a estudiar seriamente en el sofá.

Este libro se llama ‘Nueva: Teoría Básica de la Ingeniería Robótica’, lo cogí prestado de la colección de libros de la Doctora. La Doctora es una joven belleza, con una increíble figura, pero sus libreros están llenos de textos académicos, ningún libro sobre moda ni nada por el estilo.

Por cierto, estoy leyendo el capítulo ‘Emociones y expresiones en los robots’.

El tema de este capítulo es cómo las ‘emociones’ que nacen de los circuitos mentales de un robot afectan las ‘expresiones’ que se observan en los rostros de los robots, a través de los movimientos de la piel artificial.

Los humanos usualmente ríen cuando están felices y lloran cuando están tristes.

Sin embargo, es diferente para los robots. Si un especifico circuito mental no se incluye en un robot, él no tendrá ‘emociones’; si su piel y músculos artificiales no son programados por un técnico con una considerable habilidad, el robot no podrá transmitir sus ‘expresiones’.

Además, las expresiones de los humanos son bastante complejas. Por ejemplo, la simple acción de ‘reírse’, hay quienes se rien ja ja ja, otros jo jo jo, hay sonrisas amables, sonrisas dulces, risas burlonas y muchas más, existen muchas diferencias entres una expresión y otra. Las expresiones de lo humanos se pueden categorizar en algunas cientos; solo implementando cambios drásticos en los circuitos mentales, los robots pueden transmitir expresiones que se ven reales. Es por ello, que softwares como los de expresión facial y reconocimiento de lenguaje son los más caros en el mercado robótico. El costo de un software de expresión es a veces más caro que el mismo robot.

Yo tengo la última versión del software de expresión instalado en mí. Estoy agradecida con la Doctora por permitirme reír y llorar, perder la paciencia, hacer berrinches y demás.

Cierro el libro que estaba leyendo. Ya son las cinco con cuarenta de la tarde.

La Doctora llegará pronto. Debo preparar la cena.

Sin embargo.

Ha pasado más de una hora, son las siete con treinta de la noche.

— La Doctora se demora mucho……

La Doctora todavía no ha llegado. Está retrasada por una hora, treinta minutos y veintiún segundos. La olla en la cocina está llena con la cena de esta noche. Estofado estilo Laulyl, solo se necesita calentar un poco.

— es extraño.

La Doctora me avisa cada vez que está en camino. Aún así, no he recibido ningún de sus mensajes hoy.

Tengo ganas de llamarla por teléfono, pero me dijo que no lo hiciera mientras estuviese en el trabajo.

Impaciente, observo las agujas del reloj de pared.

Tick-tack, tick-tack.

La Doctora todavía no ha llegado.

Tick-tack, Tick-tack.

Terminé con todas mis tareas.

Tick-tack, tick-tack.

Todavía no llega, ¿todavía no llega?

El segundero da una vuelta, dos vueltas, tres vueltas—

Cuando está a punto de dar la séptima vuelta.

Riiiiiing, riiiiiing…… El teléfono del corredor empieza a sonar.

— ¡es la Doctora!

Corro hacia en corredor, salto sobre el auricular del teléfono.

“¡Hola, disculpe la demora! ¡Está llamando a la residencia Umbrella”

Espero la respuesta desde el otro lado del teléfono, mi corazón late con fuerza.

“Lamento llamar tan tarde. Llamo desde el Primer Laboratorio de Robótica de la Universidad Oval”.

Se oye una voz masculina. El Primer Laboratorio de Robótica es donde trabaja la Doctora.

Al saber que no es la Doctora, no pude evitar sentirme decepcionada, pero aún así respondí calmadamente.

“Soy la robot de Wendy von Umbrella. Mi ama no se encuentra aquí en este instante, por favor deje su mensaje si desea que lo contacten“.

Respondo con la voz de una máquina.

Después de un momento de silencio, el hombre dice en voz baja “Soy el asistente de la doctora Umbrella, Ralph Ciel.”

La sensibilidad de mi función auditiva se incrementa agudamente.

“¿En serio? Gracias por cuidar de mi ama todo este tiempo.”

“…… con respecto a la doctora Umbrella.”

“Sí.”

— es extraño.

Escalofríos recorren mi espalda en este momento.

¿Por qué esta persona llama precisamente aquí?

Si quisiese hablar con la Doctora, la hubiese llamado a su celular.

Inquietud y miedo atraviesan recorren mi cabeza como insectos.

“¡E- ehh!” No puedo evitar preguntar, “¿¡Algo le sucede a la Doctora!?”

Aquella persona duda por un momento, y luego dice con una voz firme.

La dura verdad atraviesa mis oídos.

“La doctora Umbrella ha fallecido en un accidente”.

—?

Qué.

Sucedió—

¿Qué?

Piensa,

El mundo,

Todo ha—

“— ¿¡aló, aló, aló!?”

El sonido de alguien hablando sale del auricular.

— invitado.

Me pregunto cuánto tiempo a pasado.

— un invitado.

La voz electrónica me llama una y otra vez.

— hay un invitado en la puerta.

En ese momento, recupero el sentido.

“……¿Ah?”

Algo golpea mi pierna.

Miro hacia bajo, solo para ver el auricular del teléfono balanceándose, goleando ligeramente mi pierna.

— ahhh.

Mis dedos empiezan a moverse.

—es verdad.

—La Doctora…….

Los recuerdos bloqueados surgen de lo más profundo de mi consciencia.

—debido a un accidente……

—hubo una llamada.

Una terrible noticia.

—falleció.

—hay un invitado. Por favor, recibirlo inmediatamente.

La voz electrónica me apresura, así que empiezo a caminar.

Casi como si escapara de aquí, bajo escalón por escalón, abro la puerta.

Estoy afuera.

Afuera, todo está cubierto por la total oscuridad de la noche.

Camino hacia la entrada, veo un auto negro estacionado junto a la vereda, frente a la puerta.

Frente a la puerta del conductor, un hombre vistiendo un traje y una expresión apenada está parado allí. El hombre es joven, pero su rostro es pálido y sus mejillas hundidas como las de un anciano.

Lo llamo, sorprendido, él se levanta del auto sobre el cual se apoyaba. Se hace llamar el asistente, Ralph Ciel.

Él es la persona que me dio la terrible noticia.

“¿Usted es la señorita Iris Rain Umbrella…… ah?”

Ralph dice en voz baja. Asiento en silencio.

Luego, calmadamente abre una de las puertas del auto. Ralph me pide que me suba al asiento del copiloto.

No pregunté hacia dónde vamos.

Sentada en el auto, observo a través de la venta con la mirada perdida. Las luces de neón del distrito comercial producen finos haces de luz que se precipitan sobre mí como meteoritos.

Ralph no dice nada. No es que no se preocupe por mí, más parece que no tiene las fuerzas para hacerlo. El único tema que tenemos en común y del que podríamos hablar es sobre la Doctora, pero si hablásemos de ella, sería inevitable no mencionar las terribles noticias.

Después de diez minutos, el auto llega a un hospital. Me bajo del auto, veo el edificio que nos recibe bajo el cielo nocturno.

Ralph me acompaña hacia la entrada del sótano del hospital. Pasamos por varios controles de seguridad, en el vestíbulo y el ascensor, nuestras identificaciones y otros objetos fueron inspeccionados. Al enterarse que soy la robot de la Doctora, algunas personas me observan con curiosidad.

La habitación está al final del pasillo en el piso S4.

Empujando una puerta con un cartel que dice ‘almacenaje en frio’, puedo ver un féretro redondo con forma de capsula de aproximadamente dos metros de largo en el centro de la habitación. Según Ralph, el cuerpo de la Doctora está en ese féretro blanco.

Antes de abrirlo, Ralph me explica sobre el ‘incidente’.

Esta mañana, la Doctora estaba en el séptimo laboratorio de análisis por disección, del vigésimo piso, llevando a cabo una disección judicial. Muchos casos en los que los robots pierden el control se han presentado recientemente, y estos robots llegan a este laboratorio. Instantáneamente, recuerdo el incidente en la plaza de la Fuente de Venus

“El accidente ocurrió aproximadamente treinta minutos después de que comenzara la disección”.

Ralph humedece sus secos labios y continúa.

Cuando el robot fue traído a la sala de disección, el equipo de la Doctora y Ralph empezaron con la disección.

La disección procedió adecuadamente por media hora, en ese momento el accidente ocurrió. Inesperadamente, el robot se reinicio, se levantó y perdió el control. A pesar que el nivel de su batería era bajo, por alguna razón desconocida pudo reiniciarse. Antes de que tuviesen tiempo para usar las armas láser de seguridad, el robot derrumbo uno de los colosales muros del laboratorio, con una fuerza inimaginable para cualquier humano.

“La doctora Umbrella era la persona más cercana en ese momento…… Ya que no ocurrió sin previo aviso, la Doctora no tuvo tiempo para huir, así que el robot—“

El abdomen de la Doctora fue atravesado.

La Doctora ha muerto.

Después de eso, el robot fue controlado con las armas láser.

Y aquí estamos.

La tapa blanca de la capsula se abre como una flor, el cuerpo aparece ante mí,

“Doc-tora……”

Me tambaleo hacia la Doctora, quien está acostada allí adentro.

El rostro de la Doctora ha perdido su color usual, pero está lleno de paz, como si durmiese. Aún así, se pueden ver manchas de sangre en la comisura de sus labios. La roja sangre impregnada en su pecho y vientre produce un gran contraste con su rostro pálido, así que no puedo evitar continuar observando. Como lo pensé, ella es una rosa roja sellada en blanco hielo, la Doctora irradia una belleza gélida.

Extiendo mi mano hacia la Doctora, tocando su blanco rostro.

Frío.

El cuerpo de la Doctora se encuentra tan frío que sospecho que mi función de sensación térmica está fallando. Su temperatura corporal es más baja que la de una persona viva.

Empiezo a implorar en silencio.

Doctora. Soy yo, su Iris.

Doctora. ¿Acaso duele? Ha perdido mucha sangre, así que de seguro debe doler.

Doctora. ¿Por qué hizo algo tan peligroso? ¿Por qué no permitió que los demás se encarguen del problema?

Doctora. La Doctora que ayudo a tantos robots todo este tiempo, ¿por qué tuviste que morir a manos de un robot? Esto no tiene sentido.

Doctora. Estoy aquí. Su Iris está aquí.

Así que Doctora. Abra sus ojos. Deme una orden. Fastídieme. Toque mi cabello—

En ese momento.

‘Eso’ dio un resplandor que fue captado por mi visión. Mirando detenidamente, veo un estuche de cigarranillos muy familiar dentro del féretro, apoyada en una pequeña superficie dentro de la capsula dónde reposa el cuerpo de la Doctora. La Doctora amaba ese estuche que se asemejaba a un collar.

Estiro mi mano hacia él. Mis dedos tiemblan cómicamente.

El estuche de cigarrillos sobre mi mano está manchado con sangre, y solo un cigarillo anillo se ve dentro de la tapa ovalada.

“Ahhh……”

En ese momento me doy cuenta.

Una pequeña foto pegada al interior de la tapa. El fondo de la foto es una anuncio publicitario de una película, hay una chica joven forzando una sonrisa y una mujer sonriendo pícaramente colocando sus manos sobre los hombros de la chica.

Esta es la foto conmemorativa que nos tomamos la Doctora y yo.

“Cuando la Doctora Umbrella falleció, aún se aferraba a ese estuche”.

Ralph dice en voz baja.





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